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Crónicas del desastre

 

Especial para En Rojo

 

La maravilla del canto inimitable: la décima criolla de Lloréns Torres

Félix Córdova Iturregui

Casa Paoli, 2022, 354 pp.

 

Manuscrito de un filósofo (des)esperado

Félix Córdova Iturregui

Publicaciones Gaviota, 2022, 265 pp.

 

¿Qué distancia se tiende entre un ensayo y una novela? ¿Cuáles son sus puntos de encuentro y de desencuentro? Les separan estilos, propósitos y rasgos. En la novela, la voz autoral inventa, opera como la divinidad que crea personajes y situaciones ficticias para iluminar o cuestionar la condición humana. Aun lo onírico adquiere densidad narrativa en este ejercicio de la imaginación. No hay límites formales. Por otro lado, el ensayista defiende premisas sustentadas por hechos. Organiza sus afirmaciones de forma lógica. La tierra, la igualdad, el lenguaje, el arte, la academia, los prejuicios, el amor, la filosofía y la estética son temas que hermanan ambos libros.

Les vincula el acto de apalabrar, de integrar una corriente dialógica, de enunciar un discurso (inacabado, al decir del genial Bajtín). Les une la intención de compartir ideas, percepciones y experiencias con una audiencia. Ambos géneros literarios recurren al uso de símbolos para comunicar ideas y representaciones. Propician reflexión y disfrute estético.

Siendo así, vale preguntar: ¿Cuál Félix Córdova Iturregui nos interpela en La maravilla del canto inimitable: la décima criolla de Lloréns Torres y en Manuscrito de un filósofo (des)esperado? ¿Acaso no son el profesor que propone una lectura contextualizada, profunda, heterodoxa de las décimas de Lloréns Torres y el que ficcionaliza las incertidumbres del amor y del ser, que desmitifica espacios y hablantes, que subvierte categorías sociales a mansalva la misma persona? ¿Acaso no remite Ishmael al espacio discursivo que comparte con Melville, conjugando la realidad con la ficción?

El estudioso de Lloréns y el narrador (des)esperado generan una simbiosis que adumbra las complejidades de sus respectivos objetos lingüísticos, que devela the uncanny freudiano como eje común, que dibujan y desdibujan lo real y lo imaginario. El intérprete de Llorens desmantela lecturas abstractas del poeta juanadino a la luz de un análisis profundo, inmerso en el ignorado tiempo y espacio del vate. Se vale de rigurosas explicaciones históricas, de circunstancias y documentos de la época que iluminan actitudes y compromisos ideológicos. Córdova evidencia un Lloréns que echa su suerte con los empobrecidos de su nación y que identifica los designios depredadores del capital. Cuestionando lecturas insatisfactorias, el estudioso propone un Lloréns convencido de las implicaciones libertarias del bohío contrapuestas al oprobio de los arrabales urbanos.

Para algunos reseñistas, el bohío de principios del siglo pasado evoca miseria y alienación, un espacio destartalado poblado por gente de escasa ilustración, víctimas de una laxitud anímica bordeando el suicidio. Córdova examina textos de Lloréns, sus décimas y el contexto histórico, social y cultural en que surgen las décimas y los juicios del poeta para presentar su visión disidente. En este estimulante libro de catorce capítulos y 354 páginas, el ensayista plantea una “nueva imagen del bohío” llorensiano. Para ello, el crítico recurre a las propias palabras del bardo. Nos ofrece, por ejemplo, la siguiente cita del poeta de 1916: “En materia arquitectónica, lo único que en nuestras Antillas tiene color, perfume, carácter y alma propia es el bohío…” (51).

Las décimas del poeta, dice Córdova, gestan una evolución lírica, una novedad estética en sintonía con el pulso del país: “Las decimas…formaron parte de la nueva poética y fueron producidas por Llorens en el interior del proceso de transformación y consolidación de su nueva concepción de la poesia” (220).

Según el ensayista, el poeta pudo advertir la debacle social, económica y política que imponía una modernidad amparada en el monocultivo azucarero en ausencia del desarrollo económico del país. “Lloréns”, subraya este autor, “manifestó una aguda sensibilidad ante los efectos de las profundas transformaciones impuestas por el capital extranjero…” (62). Su efecto era predecible: el flujo masivo de trabajadores del campo a la ciudad. Los dueños del capital logran, simultáneamente, empobrecer el campo y la ciudad. El poeta focaliza su mirada crítica desde una perspectiva transgresiva. Esgrime un habla popular que se asume reivindicativo y descolonizador.

Córdova reitera una conclusión autorizada por los textos de Lloréns. El poeta no idealiza al bohío en sus décimas. Por el contrario, representa al bohío como espacio de resistencia de un campesinado que vive con dignidad en medio de una modernidad colonial capitalista que convierte al país en usufructo del capital mientras cosifica la vida de los puertorriqueños. Así lo expone Córdova: “…frente a las horribles viviendas obreras promovidas por el avance del capital, Lloréns elevó poéticamente el bohío como un lugar habitable de mayor belleza y salubridad que los barracones y arrabales urbanos” (87).

Reitero, por su importancia, que el crítico enmarca sus premisas sobre un amplio contexto político, social y cultural. Plantea que las palabras y las acciones del bardo no discurren sobre el vacío; las animan un andamiaje histórico, lienzo dialéctico que acoge su reflexión crítica. En este notable estudio, Córdova reconstituye un poeta que identifica la raíz de la debacle nacional y expone los desafueros del poder. Se muestra solidario con los que sufren la explotación laboral. Se ha estimado que 80% de los puertorriqueños dependía de la industria azucarera para su sustento a principios de siglo XX. En ese momento, esa crónica del desastre enmarca la migración masiva del campo a la ciudad y del país a las múltiples diásporas en Estados Unidos.

El ensayista contextualiza debates y colaboraciones significativas de la época entre Llorens y Nemesio Canales, Rosendo Matienzo Cintrón, José de Diego y Luis Muñoz Rivera, entre otros. Nos permite un atisbo al proceso político, a las posturas e imposturas, a los avances y retrocesos que se suscitaron a principios del siglo pasado.

Por otro lado, en la novela, un profesor puertorriqueño de filosofía trata de encontrar su lugar en el mundo. Nos comparte un periplo que comienza y termina fuera de su tierra. Sus experiencias amorosas y existenciales develan los límites insospechados de los afectos, lo fatuo de las categorías sociales, lo insustancial de saberes adquiridos al amparo de instituciones dominantes. Las voces narrativas subvierten binarios, categorías e imaginarios sociales. La ansiedad y el sufrimiento marcan la psiquis de estos personajes, plasman lo universal de la angustia, del deseo de libertad plena.

El profesor/narrador desactiva binarios comunes, muestra un desapego que confirma el poder coherente de un amor que reniega de la posesión, de la expectativa socializada, que descubre la infinitud y la perplejidad a las que convocan la palabra y el afecto. Dejar ir constituye el epítome del amor, la entrega auténtica, el punto álgido de un nexo emocional que templa la humanidad de cada cual, que expone el caudal de voluntad irrestricta que confirma el amor.

El profesor se desplaza por los universos afectivos de Nuage y Castalia, dos mujeres importantes que le aceptaron en su mundo interior, que le permitieron acceso a la piel, a sus temores, que hurgaron en su corazón y le permitieron experiencias sensoriales desconocidas, que le enfrentaron con lo que la universidad y los clásicos griegos no pueden enseñar. En una inversión de roles, el profesor actúa como alumno de las mujeres que discurren por su vida. Reconoce su subalternidad ante las mujeres. Con respecto a Nuage confiesa: “Puedo decir sin apenarme que fui su vasallo” (69).

Este narrador se depura, desecha máscaras sociales, acepta la inversión de roles sociales. Concreta así otra modalidad del dejar ir. Se muestra receptivo a experiencias que confirman la enajenación de la que no le ha salvado su rango académico. Reconoce en su ignorancia el puente que puede llevarle a esclarecerse ante el mundo. Agradecido, acepta su democión simbólica: aprendió de quien nunca se imaginó; compartió su saber con seres marginados fuera de la universidad. Córdova parece sugerir que no son los individuos los que deben desplazarse a la universidad, sino que es la universidad la que debe moverse a las comunidades.

En un lenguaje accesible, Córdova representa las complejidades de los personajes, de la existencia y de los géneros literarios. Por ejemplo, Nadine, o Nuage, como prefiere que se le llame, estafa a las personas para alimentar animales hambrientos. El Lobo Azul es un traficante de drogas que deconstruye la economía nacional con rigor académico desde una perspectiva única. El escritor hilvana una narrativa que incita a la complicidad de la audiencia, una trama que devela contrapuntos; acoge eventos, discursos y actitudes que reniegan de caminos trillados. El texto mismo enfrenta vicisitudes, apodera voces que transitan “entre la urgencia de la novela y la disolución de la novela” (183).

El profesor intenta entenderse, descifrar sus discontinuidades existenciales (lo que nos lleva a Canguilhem), que la vida no es el fluir lógico y coherente que se aduce. Intenta reestablecer su integridad interna, decodificar la ausencia que propicia la pérdida. El narrador sugiere que la calamidad puede ayudar a esclarecer: “¿No ayuda el desastre personal a ver mejor el desastre colectivo?” (184).

Regresemos a la pregunta inicial: ¿Qué distancia se tiende entre un ensayo y una novela? Todas y ninguna, evocando la respuesta que ofrece Salvatore a los inquisidores al preguntársele sobre las lenguas que habla en la célebre novela de Umberto Eco El nombre de la rosa. En estas dos entregas notables, el ensayista y el novelista trascienden límites de forma y fondo; moldean un proyecto dialógico armado por el lenguaje y la imaginación. Nos encaminan hacia horizontes inéditos, vértice de nuestro devenir histórico. Implican el amor como génesis de la civilización, que el profesor amó a Castalia y a Nuage con la misma intensidad conque Llorens amó a la patria. Después de todo, no habrá civilización, ha dicho Freud, hasta que no prevalezca el amor.

 

 

 

 

 

 

La imposición del neoliberalismo en Puerto Rico, renuncias y visitas poco amigables: una breve reflexión

Marcha desde el recinto de Río Piedras a Fortaleza . 1981. foto Archivo CLARIDAD

Especial para En Rojo

En el pasado mes de diciembre se cumplieron 25 años de la renuncia del rector del recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico (UPR), Efraín González Tejera. En otras circunstancias y en otra época, esta renuncia hubiese sido la de un funcionario universitario más, que decidió dar por terminada su prolífica carrera académica. Aquella renuncia estuvo matizada y plagada de presiones indebidas por parte de funcionarios gubernamentales de la administración de Pedro Rosselló. La “improvisada o casual” visita, de la otrora Secretaria de Estado Norma Burgos, al recinto riopedrense ocurrió durante el rectorado de González Tejera. Las implicaciones de dicho suceso posiblemente no tuvieron un efecto inmediato, sin embargo, sirvió para plantear la futura derogación de la Política de No Confrontación (PNC), además asentar una tónica confrontativa del gobierno.

A partir de ese evento comenzó un rompimiento entre la comunidad universitaria y la política neoliberal del gobierno de Rosselló. La gobernación de Rosselló se encontraba en abierta confrontación y de ‘mano dura’ contra los sectores opuestos a su política privatizadora. Los servicios esenciales del país estaban siendo mercadeados al peor postor, tales como las navieras, el sistema de salud, acueductos y la Telefónica, cariñosamente llamada como “Fortunata”.

La UPR no fue la excepción ante la fiebre neoliberal del rossellismo porque los servicios como la cafetería, la librería, entre otras áreas de la vida universitaria habían sido privatizados. La oposición universitaria a la privatización de los servicios públicos se estaba manifestando. La administración del gobierno anexionista estaba en busca de darle un ejemplo al país de lo que era capaz de hacerle a su oposición.

En los inicios del mes de septiembre de 1997 se llevaron a cabo pintatas en la llamada calle “Conciencia” (frente a la biblioteca José M. Lázaro) como manifestación de expresión artística. También se llevó a cabo una numerosa asamblea general de estudiantes en la que se aprobó la creación de un frente universitario contra la privatización y la exigencia de una mayor participación estudiantil en el senado académico. Se hizo una concurrida marcha estudiantil por el campus en contra de la privatización. El 16 de septiembre de 1997 el gobernador Rosselló decide realizar una visita inesperada a la facultad de Estudios Generales para hablar ante un simposio sobre su intención de vender a “Fortunata”. Al momento de correr la voz sobre la visita del gobernador, un sector del estudiantado pudo movilizar cientos de estudiantes para manifestar su desagravio a la política privatizadora. En los predios del anfiteatro se encontraba un grupo de choque que favorecía la gestión gubernamental. Este grupo, junto a la escolta del gobernador, impidieron con empujones la entrada de jóvenes e integrantes del Consejo General de Estudiantes (CGE) a participar del simposio. El propio rector le había sugerido al gobernador entrar por la parte posterior del anfiteatro. La participación y el mensaje del gobernador se vio acortado debido a la cantidad de manifestantes que entonaban consignas en desapruebo a su acción de imponer su ‘mano dura’. El gobernador tuvo que ser sacado por la puerta trasera del edificio, pero varios estudiantes lograron acercarse a su vehículo de escolta y manifestar su desagravio al incumbente.

Esta “visita” sucedió unas semanas antes del ‘paro nacional’ convocado por diversos sectores sindicales que se oponían a la privatización. Luego de esta visita se inició una campaña mediática llamando a proteger a la UPR de los elementos violentos, ruidosos y desconsiderados del estudiantado, además de solicitar una vigilancia constante hacia ese sector. En días previos al paro nacional se realizaron manifestaciones en la UPR-Carolina y una manifestación silenciosa en repudio al legislador Kenneth McClintock, ferviente defensor de la privatización. El frente estudiantil contra la privatización realizó una numerosa marcha por las calles de Río Piedras y dentro del campus que culminó con un festival cultural. Varios estudiantes montaron sus casetas y acamparon en los predios del recinto para levantarse temprano y cerrar los portones del campus como se había acordado en asamblea. Estos actos fueron la víspera del paro nacional del 1ro de octubre de 1997.

Marcha por el recinto de Río Piedras . Foto Archivo CLARIDAD

Ese día el país se paralizó realizando una multitudinaria marcha desde el puente de Dos Hermanos hasta el capitolio. La participación universitaria fue contundente para el éxito del paro nacional, ya que se logró paralizar todo el sistema universitario de la UPR. Ante el enorme repudio de la población a la política neoliberal del gobierno, estos se vieron en la necesidad de crear un ambiente represivo. Los intentos de movilizar sus propias huestes fueron infructuosos. El gobierno intentó realizar una contramanifestación al paro nacional pero tales intenciones fracasaron.

De ahí pasaron hacia otra fase, la provocación. El 7 de octubre Norma Burgos decidió realizar una visita a la facultad de Ciencias Sociales de la UPR, anunciándose con tan solo una hora antes de su llegada. Burgos fue recibida por el decano y algún(a) profesor(a) para observar un proyecto “verde” o ecológico del Departamento de Geografía. Su visita no contaba con una invitación formal u oficial de las autoridades universitarias. La Junta Coordinadora de Seguridad, ente encargado de coordinar este tipo de visitas no había sido notificado. Al llegar al recinto, la voz comenzó a correr por los edificios del recinto y se movilizó una improvisada manifestación de repudio a una de las más férreas defensoras de la privatización. Ante la gran cantidad de estudiantes expresando su rechazo, Norma Burgos tuvo que acortar su inoportuna visita. Su vehículo de escolta llegó para sacarla a toda prisa mientras ella ‘repartía’ besos a la multitud que cantaba consignas contra la privatización. Su temor a dios fue transmutó

Enfrentamiento con la Fuerza de Choque huelga 1981. Archivo CLARIDAD

Mientras su vehículo salía del recinto, la escolta de Burgos llamó a movilizar a la Fuerza de Choque hacia el interior del campus. Dicha división se encontraba apostada fuera del campus y el helicóptero policial sobrevoló el recinto con oficiales sosteniendo armas largas. Como sucede en este tipo de operativos policiales varias personas de la comunidad universitaria fueron agredidas. El carro en el que iba Burgos había abandonado el recinto, pero las agresiones prosiguieron contra las personas que allí se encontraban, incluyendo fotoperiodistas que cubrieron el evento. Oficiales de la Fuerza de Choque entraron al campus portando sus armas de reglamento y sus macanas. Cabe indicar que la incursión de la Unidad de Operaciones Tácticas (UOT) hacia dentro del campus no ocurría desde la huelga estudiantil de 1981.

Desde la Fortaleza se presionó a las autoridades universitarias para llevar a cabo unas acusaciones y sanciones contra personas que se encontraban en la manifestación. La Junta de Síndicos de la UPR, cuerpo creado bajo el mandato de Rosselló, y el presidente de la universidad comenzaron a presionar al rector González Tejera a realizar una investigación que condujera a sanciones contra estudiantes y claustro. La Junta justificó la entrada de la policía al recinto, además se mostró dispuesta a enmendar reglamentos para facilitar futuras entradas de la uniformada.

Para la comunidad estudiantil las visitas de líderes del Partido Nuevo Progresista (PNP) a la UPR durante aquellas semanas resultaron sospechosas. Las mismas acontecieron luego de pronunciamientos de la comunidad universitaria contra la privatización o el neoliberalismo gubernamental. El CGE celebró una asamblea general estudiantil donde se acordó repudiar las visitas de carácter violento realizadas por Rosselló y Burgos. También rechazaron las acciones del Superintendente de la policía, Pedro Toledo, por utilizar la Fuerza de choque para agredir a estudiantes. Se aprobó realizar una marcha titulada “Nunca más”, además se recogieron firmas para oponerse a cualquier medida disciplinaria contra la comunidad estudiantil. El profesorado también reafirmó la política de no confrontación durante una reunión claustral con el rector. La Asociación Puertorriqueña de Profesores Universitarios (APPU) señaló la falta de imparcialidad de la Junta de Síndicos y del presidente de la UPR, Norman Maldonado para realizar una investigación sobre los recientes sucesos.

A finales del mes de octubre se llevó a cabo la marcha titulada “Nunca más”, convocada por la asamblea estudiantil. Cientos de estudiantes se congregaron frente a la torre de la UPR en la plaza Baldorioty para repudiar la incursión policial al recinto. Desde allí también condenaron la política de privatización del gobierno de turno. Cabe recordar que el título de la marcha “Nunca más” fue utilizado desde inicios de la década del 90’s para recordar la memoria de Antonia Martínez Lagares y de estudiantes heridos(as) tras las incursiones policiales en 1970-1971. Para principios del 90 se desarrollaba una lucha contra el incremento en el costo de matrícula y se comenzaba a implementar la Política de No Confrontación (PNC).

Desde la tarima del acto exigieron que nunca más la policía volviera a agredir a la comunidad universitaria. Condenaron el neoliberalismo como instrumento y técnica de ‘hacerse dinero a costa del prójimo. Se hizo un llamado a ‘no permanecer impávidos ante la entrega irresponsable e inmoral del patrimonio nacional que le pertenece a los(as) puertorriqueños(as). Se señala al neoliberalismo como deshumanizante que coloca al dinero antes que al individuo. Se luchaba para que Puerto Rico no fuese un país esclavizado por los grandes intereses económicos, además no se podía entregar los servicios públicos a manos privadas para su ánimo de lucro.

Luego de varias semanas, desde la rectoría se rindió el informe ante la Junta de Síndicos y el presidente la UPR, Norman Maldonado. La filtración de dicho informe a la prensa indicó que no se podía adjudicar responsabilidad a la comunidad universitaria por los incidentes acontecidos durante la visita de Norma Burgos. El informe reiteró el derecho de libre expresión del estudiantado, además no se podía acusar a nadie de la comunidad porque no se iba a poder sostener cualquier acusación ante los foros universitarios o judiciales. El informe indicaba que la escolta de Burgos dio la orden de incursión de la Fuerza de choque pasando por alto los protocolos de la Junta Coordinadora de Seguridad. También señalaba la insistencia de la funcionaria para encarar a simpatizantes y opositores(as) al gobierno mientras se llevaba a cabo la manifestación.

Ante las conclusiones del informe, varios integrantes de la Junta de Síndicos estaban incomodos y se señaló al síndico estudiantil como la persona que filtró el informe a la prensa. Finalmente, la renuncia del González Tejera se dio a finales del mes de diciembre de 1997. Se tenía conocimiento de las presiones recibidas hacia el exrector por parte de Maldonado (presidente de la UPR) y de la Junta de Síndicos para ejecutar sanciones contra el estudiantado. A pesar de la renuncia de Efraín González Tejera, la problemática universitaria no se apaciguó. Los reclamos de una verdadera reforma universitaria, la promulgación de la ley de oportunidades educativas y la ‘huelga del pueblo’ fueron eventos que reanimaron la lucha universitaria contra la privatización.

Luego de 25 años de los incidentes mencionados los servicios de salud fueron privatizados, la Telefónica (Fortunata) fue vendida, así como otros tantos servicios públicos, bajo la promesa de un mejor futuro económico. Actualmente la telefonía opera bajo un oligopolio, tipo cartel, controlado por un escaso grupo de multinacionales que extraen las ganancias hacia sus países de origen, sin aportar a nuestra maltrecha economía. Un cartel que entre ellos solos determinan los sobreprecios y facturas de los servicios en telecomunicaciones que atentan contra nuestro bolsillo. El sector de salud opera bajo el secuestro de planes medico privados que determinan si usted merece recibir servicios médicos.

Hoy la transmisión y distribución de la energía eléctrica ha sido vendida a Luma Energy. Sus directivos cobrando millonadas mientras los apagones continúan e incrementan. Se han dado desplazamientos masivos de obreros(as) de aquella corporación pública, mientras Luma nos desampara en medio de un fenómeno climático. Tenemos una UPR desarticulada ante los recortes ordenados por la Junta de Control Fiscal (JCF). Luego de 25 años la población estudiantil en la UPR ha decrecido a la mitad de lo que tenía. El claustro sobrevive de contrato en contrato cada semestre. Las plazas del personal administrativo han sido congeladas. El costo de la matrícula se ha incrementado a tal magnitud que es impagable. El estudiantado tiene que endeudarse en préstamos para estudiar, además de trabajar para pagar la deuda.

Nadie puede decirnos que no fuimos advertidos(as). Se paga demasiado por facturas de esas empresas privadas para recibir un pésimo servicio. El neoliberalismo antepone el dinero y el lucro por encima de los servicios esenciales para atender a nuestra población.

*nota de agradecimiento a los compañeros Pedro Colón Almenas, Ricardo Santos Ortiz, Miguel A. Rivera Quiñones y a la compañera Lydimar Garriga Vidal por su valiosa ayuda para este escrito.

Bibliografía consultada:
Cordero, Gerardo. “A condicionar la entrada de la policía”. El Nuevo Día (14 de octubre de 1997), www.adendi.com
Díaz Román, Miguel y Pablo J. Trinidad. “Lento el día en Río Piedras, nulo en la capital”. El Nuevo Día (2 de octubre de 1997): 120.
Díaz, Marian. “tensión en el aeropuerto LMM”. El Nuevo Día (2 de octubre de 1997): 123.
Estades Santaliz, Amelia y Lillian Rivas. “Causa furor la presencia de Rosselló”. El Nuevo Día (17 septiembre de 1997), www.adendi.com
Estades Santaliz, Amelia. “Oneroso el operativo para la policía”. El Nuevo Día (2 de octubre de 1997), www.adendi.com
Estades Santaliz, Amelia. “Repudio estudiantil a la violencia”. El Nuevo Día (14 de octubre de 1997), www.adendi.com
Estrada, Nilka. “Ausencias masivas en las corporaciones públicas”. El Nuevo Día (2 de octubre de 1997) www.adendi.com
Ghigliotty, Julio. “Asumido el daño”. El Nuevo Día (2 de octubre de 1997), www.adendi.com
Ghigliotty, Julio. “Enconada defensa de la privatización”. El Nuevo Día (29 de septiembre de 1997), www.adendi.com
Ghigliotty, Julio. “Cacería en la junta de síndicos de la UPR”. El Nuevo Día (24 de diciembre de 1997), www.adendi.com
Ghigliotty, Julio. “Un video acusador”. El Nuevo Dia (8 de octubre de 1997), www.adendi.com
Ghigliotty, Julio. “Un fiscal para canalizar cargos a estudiantes”. El Nuevo Día (15 de octubre de 1997), www.adendi.com
Millán Pabón, Carmen. “Vacían las aulas los inconformes”. El Nuevo Día (2 de octubre de 1997), www.adendi.com
Millán Pabón, Carmen. “Con la lección aprendida el estudiante”. El Nuevo Día (2 de octubre de 1997), www.adendi.com
Nieves Ruiz, Randy y Juanita Colombani. “Repudio a la injerencia policiaca”. El Nuevo Día (8 de octubre de 1997), www.adendi.com
Millán Pabón, Carmen. “posibles sanciones a los estudiantes de la UPR”. El Nuevo Día (10 de octubre de 1997), www.adendi.com
Millán Pabón, Carmen. “A facilitar la entrada de la policía a la UPR”. El Nuevo Día (11 de octubre de 1997), www.adendi.com
Millán Pabón, Carmen. “Repudios por el libro”. El Nuevo Día (15 de octubre de 1997), www.adendi.com
Millán Pabón, Carmen. “Rechaza el profesorado la mano dura en la UPR”. El Nuevo Día (18 de octubre de 1997), www.adendi.com
Millán Pabón, Carmen. “Tirada la raya en Rio Piedras”. El Nuevo Día (28 de diciembre de 1997): 5.
Millán Pabón, Carmen. “Puro veneno el informe del rector”. El Nuevo Día (30 de diciembre de 1997): 4
Millán Pabón, Carmen. “Emite la voz de alerta un sindicato”. El Nuevo Día (31 de diciembre de 1997), www.adendi.com
Muñiz Fraticelli, Víctor Manuel. “El sueño se hace a mano y sin permiso”. Mensaje presidente CGE UPR-RP en actividad “Nunca más”, (29 octubre 1997), https://members.tripod.com/~Don_Q/uprpage.htm
Muñoz Puig, Sofia. “Reclaman cambios en la escuela de comunicación”. El Nuevo Día (13 de noviembre de 1997), www.adendi.com
Pérez, José Javier. “Prestos los jefes de agencias a aplicar las sanciones”. El Nuevo Día (2 de octubre de 1997), www.adendi.com
Santana, Mario. “Con repercusiones la dimisión de González Tejera”. El Nuevo Día (31 de diciembre de 1997), www.adendi.com
Santana, Mario. “Se fragua un ante proyecto”. El Nuevo Día (22 de diciembre de 1997): 20
Schell, Mari Carmen. “Menguan las ventas”. El Nuevo Día (2 de octubre de 1997): 121
Zayas, Pedro A., “Aboga para que la universidad responda al estudiantado”. Diálogo (noviembre 1997): 3.
Zayas, Pedro A. y Lorena Rivera Orraca, “Por más espacios en la universidad”. Diálogo (octubre 12997): 8-10.

Lo que dijo Fidel sobre Ana Belén hace 20 años

El 12 de diciembre de 2002, durante un recorrido por la naciente Universidad de Ciencias Informáticas con la reconocida periodista estadounidense Andrea Mitchell, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, respondiendo a una pregunta de la periodista, dijo sobre Ana Belén Montes, detenida en 2001 en Estados Unidos:

«Una persona norteamericana noble y buena que está en contra de una injusticia, en contra de un bloqueo de más de 40 años, en contra de todos los actos terroristas que se cometieron contra Cuba, y es capaz de reaccionar de esta forma, es una persona excepcional (…) Es una persona que ante esa actitud y no por simple cuestión de gratitud, sino por un sentido de la justicia, merece respeto y admiración.»

Reproducido de www.cubadebate.cu

https://youtu.be/A71jt0kY0h8

Ana Belén Montes y la consciencia de la injusticia 

Ilustración Kike Estrada

 

«Considero que la política de nuestro gobierno hacia Cuba es cruel e injusta, profundamente inamistosa

«Hice lo que considere más adecuado para contrarrestar una gran injusticia«.

Con esas dos oraciones declarativas, la boricua y ex analista de la Agencia de Inteligencia de Defensa del Gobierno de Estados Unidos,  Ana Belén Montes, inició y concluyó su testimonio en el proceso judicial que la condujo a ser condenada a 25 años de prisión bajo la acusación de conspiración para cometer espionaje a favor de Cuba. El pasado 7 de enero, se conoció sobre su ex carcelación de la prisión militar de Carswell, en Fort Worth, Texas, tras haber cumplido 20 años de su condena, y de su regreso a Puerto Rico donde continuará bajo un régimen de libertad condicional por 5 años más.

Muchos y muchas -más de los que a algunos les gustaría- secretamente admiran la gesta de Ana Belén. No solo por su determinación y valentía sino también por su desprendimiento y generosidad personal, cualidades que a veces parecen estar en peligro de extinción en un mundo asediado por los peores males del individualismo y el materialismo.

Otros se preguntarán por qué lo hizo. ¿Qué motivación puede llevar a una persona, adiestrada y acomodada en una posición de extrema secretividad y confianza, rodeada de riesgos y peligros, pero tambien de tentadoras recompensas, sabedora de las consecuencias que enfrentaría, a tomar una decisión como la que tomó Ana Belén Montes varias décadas atrás?  A nuestro juicio, la decisión sólo tiene una explicación: su profunda consciencia de la injusticia que representa la política de aislamiento y exclusión hacia Cuba- el embargo o bloqueo-que le ha impuesto el gobierno de Estados Unidos a la mayor de las Antillas, con consecuencias devastadoras en la vida diaria de su gente. Como también expresó en dicha ocasión:»Me consideré moralmente obligada a ayudar a la Isla a defenderse de nuestros esfuerzos de imponer en ella nuestros valores y nuestro sistema político».

En palabras simples, Ana Belén Montes fue movida entonces y ahora por  los supremos sentimientos del amor, la tolerancia, el respeto y la solidaridad hacia otras personas y  hacia otras formas de vivir y organizar la sociedad, principios que a tantos les gusta invocar, pero que tan pocos pueden vivir como lo hizo ella, hasta las últimas consecuencias.

Por ello, el castigo para ella fue implacable. Como lo ha sido por más de 60 años para el pueblo cubano, simplemente por este afirmar su derecho a organizar su sociedad y vivir en su país en sus propios términos.

Hoy Ana Belén Montes ya se encuentra en su patria, rodeada del amor de los suyos y del cariño y la admiración  de su pueblo. Disfruta por primera vez en 20 años de la naturaleza, del azul de nuestro mar y del verdor de nuestros campos, del calorcito puertorriqueño que nos reconforta y nos hace sentir en casa.

Pero, como tan bellamente nos advierte su prima Miriam, necesita el espacio necesario para reencontrarse consigo misma, comenzar a sanar y a planificar el futuro que le aguarda más allá de los muros grises de la prisión. Ciertamente, un espacio personal que tiene más que merecido y ganado por sus acciones y trayectoria, como también se ha ganado un sitial en nuestra historia como ejemplo luminoso del internacionalismo generoso al que todos y todas debemos aspirar.

 

Rechazan proyecto de paneles solares en suelos agrícolas

Área del proyecto AES, al fondo comunidad San Felipe. Foto suministrada

 

Comunidades de Salinas y Guayama denunciaron que en un proceso confidencial y sin la participación de las comunidades, la Junta de Control Fiscal (JCF) y el Negociado de Energía aprobaron el proyecto   de Clean Flexible Energy, una subsidiaria de la carbonera AES, para construir varios proyectos solares a escala industrial en suelos agrícolas.

Afirman  los líderes  comunitarios que la propuesta de  AES Puerto Rico para construir un proyecto solar a escala industrial en 1,000 cuerdas de suelos agrícolas aledañas a la PR 706 y la PR 3, frente a varias comunidades de Salinas,  fue rechazado por las comunidades y la AES busca que la Junta declare su proyecto como “crítico” bajo el Título V de la Ley PROMESA, para acelerar el proceso de permisos, luego que su construcción no fuera recomendada por parte de la Oficina de Permisos del Consorcio CCVS-Salinas.

“Crítica será nuestra vida diaria si permiten construir ese monstruoso proyecto frente a nuestras comunidades”, aseguró Glenda Flores, portavoz de la comunidad San Felipe.

Flores indicó que en dicha comunidad viven cientos de familias de varias otras comunidades que fueron  afectadas por las inundaciones causadas por el huracán María y las lluvias que vinieron después. “Si le permiten a AES impactar esos terrenos al norte de nuestra comunidad, aumentará la cantidad de agua que llega durante las inundaciones y nos ahogaremos todos. La seguridad de nuestras familias está amenazada por AES”, advirtió.

La portavoz dijo que las comunidades amenazadas por el proyecto de AES, que se extiende desde Salinas hasta Guayama, son San Felipe, Mosquito, barriada López y Chun Chin.

Por su parte, José Cora Collazo, portavoz de Acción Social y Protección Ambiental (ASPA), de Ranchos Guayama, exigió al Gobierno detener el proyecto de AES.

“No se puede estar rescatando y premiando a una empresa que lo que ha hecho es contaminar y envenenar la salud de la gente. En Ranchos Guayama estamos luchando para que saquen de nuestras calles las cenizas tóxicas que hace 16 años enterró AES, en complicidad con el exalcalde Carlos Rodríguez Mateo. Mientras la actual alcaldesa, Karilyn Bonilla Colón, y la EPA (siglas en inglés de la Agencia de Protección Ambiental) están sentadas hace meses esperando a ver qué hace FEMA, COR3 y el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales, seguimos sufriendo la contaminación de esos desperdicios industriales. Apoyamos totalmente a San Felipe”, afirmó José Cora.

La licenciada Ruth Santiago, residente de Salinas y parte del Consejo Asesor de Justicia Ambiental de la Casa Blanca de Estados Unidos, dijo que la alternativa energética está en los techos de las casas.

“El proyecto de AES no es necesario para el futuro energético del país. Creemos en la energía renovable, pero no hay que usar terrenos agrícolas. El Gobierno debe invertir en colocar placas solares en los techos de las familias, especialmente aquellas más vulnerables y de escasos recursos. Hacemos un llamado a la Junta de Control Fiscal a no clasificar como “crítico” el proyecto de AES, y al gobernador Pedro Pierluisi Urrutia a que proteja nuestros suelos agrícolas, las áreas ecológicamente sensitivas y la seguridad de las comunidades, descartando los proyectos de AES y otros que están afectando ya las familias salinenses”, concluyó Santiago.

Otras comunidades y organizaciones que expresaron su apoyo estos  reclamos son: Asociación de Residentes de La Margarita, Comité Diálogo Ambiental, Residentes Ext. La Carmen, Residentes Urb. Las Mercedes de los Poleos, Junta Comunitaria del Poblado Coquí, Residentes Ave. Pennsylvania, Comunidad Villa Cofresí, y Junta Directiva de Villa Esperanza.