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Mirada al País: Retos para el 2023 desde una mirada sindical

 

 

Especial para CLARIDAD

La clase obrera organizada en Puerto Rico enfrentará importantes retos en este año 2023. Debemos reconocer que el movimiento sindical ha perdido el protagonismo y capacidad de movilización que tuvo en el siglo pasado. No obstante, la clase obrera y el trabajo son factores indispensables en la realización del proceso económico. La explotación del ser humano en su taller humano continúa. El ser humano sigue siendo objeto social y político en nuestra sociedad. De ahí que la organización de los trabajadores en sus talleres de trabajo sea pertinente.  En Puerto Rico se manifiesta en toda su amplitud el neoliberalismo. La colonia, la Ley Promesa y la Junta de Control Fiscal, el capital internacional y otros actores condicionan y atacan al sector obrero desde todos los flancos.

En el sector público, el gobierno implantará el anunciado Plan de Clasificación y Retribución el cual será pieza clave para imponer el concepto de “empleador único” donde se trata de establecer funciones, deberes y responsabilidades similares a empleados de agencias de gobierno, corporaciones públicas y municipios. Al puesto se le dará un salario base establecido y aprobado por la Junta de Control Fiscal según el presupuesto ya determinado por la Junta.

Debemos recordar que hasta el 2017 el estado de derecho reconocía diferencias entre los trabajadores de las empresas privadas, las corporaciones públicas, gobierno central y municipios. En el 2017 se aprobaron una serie de “leyes especiales” para enmendar la legislación laboral, el concepto de patrono gubernamental, congelar convenios colectivos en el gobierno y limitar o eliminar beneficios negociados. Todo lo anterior, unido a los precedentes de la ley 7 del 2009 (Luis Fortuño) y la ley 66 del 2014 (García Padilla) crearon las condiciones para ir debilitando aun mas al movimiento sindical tanto en el sector público como en el sector privado.

¿Dónde queda la negociación de salarios y condiciones de trabajo? ¿Qué funciones y pertinencia tendrá el sindicato cuando la Junta determina las condiciones de trabajo, el salario, elimina derechos, beneficios y congela convenios? ¿Qué impacto tiene en el sector privado el hecho de que el patrono más grande en Puerto Rico maneje las condiciones de trabajo fuera del marco constitucional de la negociación colectiva? ¿Qué dice la legislatura y la rama judicial sobre este trastoque del orden constitucional?

Es obvio que el movimiento obrero tiene que rescatar la capacidad de organizar y movilizar a la clase trabajadora en base a los verdaderos factores que le afectan. Para ello el liderato tienen que educarse y profundizar en su capacidad de análisis para proponer acciones correctas y viables. También la clase trabajadora tienen que elevar su nivel de conciencia mediante la formación y experiencias de luchas que obtengan logros. Sin ese fogueo militante y de lucha no hay avances.

Sostengo que el tema de la inflación es un detonante para la lucha. El costo de los alimentos, la gasolina, la energía, los peajes, la renta, entre otros servicios esenciales asfixia a la familia trabajadora. El salario se achica ante la inflación. Así lo reconoce el gobierno cuando se apresta a legislar un alivio contributivo basado en el costo de vida. La realidad es que tal crédito contributivo será insuficiente ya que la razón de la crisis económica es otra.

El salario no da para lo esencial cuando por otro lado hay millones de dólares entrando y saliendo de la economía. Esa explicación de cómo se mueve el dinero a favor del capital, en el contexto colonial, debe ser entendido para poder ver opciones al sistema que nos explota y nos exprime sin darnos cuenta. Incluso, echamos la culpa a los propios trabajadores por los males del sistema capitalista. ¡Que la gente no quiere trabajar, que se van para fuera y allí tienen dos y tres trabajos, que se vive de los cupones, que hay trabajo para el que quiere! El capital y la colonia nos llevan a sentirnos culpables y aceptar las limitaciones como consecuencia de nuestras acciones. ¡Por ello pagamos la deuda, aceptamos la Junta y elegimos políticos corruptos! Así lo entienden muchos pero no es la verdad. ¿Cómo explicamos la realidad de la economía y la política colonial? Ese es el reto.

La aprobación del Plan de ajuste de la deuda de la AEE nos enfrentará a varios asuntos importantes entre ellos la existencia de LUMA, el costo de la factura, el futuro de las pensiones de miles de trabajadores de la AEE, la solidaridad con los trabajadores organizados en la UTIER y otros sindicatos, la privatización de la producción de la energía mediante la venta de las plantas y la creación de sistemas individuales de producción (placas solares, baterías y otros), entre otros. A todos nos impactará la deuda que por treinta años se nos va a imponer junto a las del IVU, la del gobierno central, Carreteras, acueductos y demás impuestos escondidos.

El movimiento sindical tiene que asumir el tema de la unidad con un programa de lucha que de alternativas a los temas anteriores. Todos se derivan de un asunto fundamental, la energía como derecho humano. Sin energía no hay vida. Todos necesitamos de la energía en sus variadas formas. El capital quiere apropiarse de las fuentes de energía, convertirlas en empresas privadas y comercializar el derecho que tenemos a recibir las fuentes de energía.

Este análisis nos llevará a asumir posiciones de cara a las elecciones del 2024. El asunto no es favorecer a uno u otro candidato o partido. El asunto debe ser que el movimiento sindical elabore un programa de reivindicaciones que los políticos lo asuman y lo levanten como parte de su plan de gobierno. El movimiento sindical debe crear ese programa con otros sectores sociales para hacer del mismo uno amplio y común.

El plano internacional, entiéndase la guerra entre potencias capitalistas nos puede afectar radicalmente. Esperemos que no. Mientras en nuestro entorno ocurren agresiones y experiencias políticas que no pueden para desapercibidas.  Logros y avances mediante la elección de gobiernos progresistas en Latinoamérica deben ser apoyados y defendidos. Que cese el bloqueo a Cuba. Defender y solidarizarnos con el pueblo de Haití es urgente.

Aprendamos a practicar la solidaridad, profundizar nuestros análisis, comprender el Caribe y a nuestros hermanos latinoamericanos para poder avanzar juntos. ¡Feliz Año 2023!

 

Brasil: crónica de un ensayo anunciado

 

 

Lo ocurrido en Brasil es algo inédito en la historia de ese país. Pero, paradójicamente, era algo previsible. Hubo muchas señales de que la derecha radical, neofascista o neonazi, no estaba dispuesta a permitir que se consumara en paz y ordenadamente la asunción de Lula como nuevo presidente del Brasil. Claros indicios de que apostaba a un golpe militar, para lo cual golpeaban la puerta de los cuarteles y acusaban públicamente de cobardes a los militares por no “rescatar al país” de las garras del comunismo y su arma mortal: “la ideología de género”.

Lo mismo que se hizo en Chile en los meses finales del gobierno de Salvador Allende. La receta es la misma, “made in America”: movilizar a un segmento de la “sociedad civil”, ganar las calles, precipitar la intervención militar y tumbar al gobierno indeseable. Por eso lo ocurrido era algo que estaba presente en el nefasto “clima de época” alimentado por la inexorable declinación de Estados Unidos como superpotencia mundial y su recargada virulencia.

El signo de esa revuelta bolsonarista guarda una notable similitud con lo acaecido casi exactamente dos años antes en el Capitolio de Estados Unidos. En este país tuvo lugar un 6 de enero, en Brasil el 8. La coincidencia no es casual, habida cuenta de la existencia de una muy activa y muy bien financiadainternacional neofascista que tiene como su gurú ideológico y organizacional a Steve Bannon, exasesor de Donald Trump. Pero las coincidencias no terminan allí. El objetivo fue el mismo: demostrar cómo un grupo decidido y relativamente pequeño (en Brasil, unas cuatro mil personas) puede apoderarse a voluntad de la sede de los tres poderes del Estado y, si algunas condiciones maduran, hacer que las fuerzas armadas den un paso al frente y consumen la re-edición del infausto golpe de estado de 1964. Por eso lo ocurrido es un ensayo, una prueba. Seguramente volverán a la carga para crear una situación que finalmente termine por convertir en inevitable un arbitraje militar.

Claro que lo anterior depende en gran medida de lo que haga el gobierno de Lula. Por empezar tendrá que decretar la intervención de la gobernación de Brasilia, cómplice necesaria por su pasividad ante los revoltosos. Tendrá también que reemplazar a la cúpula de los servicios de inteligencia del Estado, que fueron incapaces –o no quisieron- anticipar esta situación y advertir a las autoridades del peligro que se avecinaba. Y otro tanto tendrá que hacer con las fuerzas armadas. Por otra parte, el presidente Lula tendrá que convencerse que deberá movilizar y organizar a su base electoral y recuperar el control de calles y plazas. En caso contrario, la estabilidad de su gobierno podría llegar a verse muy comprometida. Ni las instituciones ni las diversas ramas del aparato estatal le responden tal cual manda la Constitución. Su único reaseguro es la movilización popular.

Hablábamos más arriba del “clima de época” en el que hay que enmarcar lo sucedido. Repasemos: en 2021 se produjo lo del Capitolio; el 2022 fue pródigo en acontecimientos similares. En Julio miles de manifestantes en Sri Lanka tomaron por asalto la residencia oficial y la oficina del presidente, e incendiaron la del primer ministro. El signo político no era reaccionario, pero la forma de la protesta sí lo fue. En diciembre se frustró un intento neonazi de ocupar violentamente el Bundestag y varios parlamentos de los Landers alemanes. En septiembre se produjo el frustrado intento de magnicidio en contra de Cristina Fernández de Kirchner, aún lejos de estar esclarecido; en diciembre la destitución de Pedro Castillo en Perú; ahora la tentativa en Brasil. Y antes, a no olvidarlo, tal vez inaugurando este ciclo, el cruento golpe neofascista en Bolivia.

El obvio pero sistemáticamente negado “déficit democrático” de los sistemas políticos que se pretenden democracias (¡y que no lo son!) se combina con los efectos de la crisis capitalista y los desquiciantes movimientos de las placas tectónicas del sistema internacional en Ucrania y Taiwán. Y esto, políticamente hablando, es dinamita. Para desactivar esta bomba de tiempo se requerirá de mucha habilidad política, inteligencia y fuerza, para tomar decisiones difíciles que provocarán encendidos debates. Ojalá que Lula pueda demostrar que posee esas virtudes.

Reproducido de: www.pagina12.com.ar

 

 

¿Dónde están hoy las relaciones entre Cuba y Estados Unidos?

Carlos F. de Cossío Vicecanciller

 

Entrevista Especial con el Vicecanciller de Cuba

 Corresponsal CLARIDAD

La Habana, Cuba-El próximo 20 de enero se cumplen dos años desde la llegada a la Casa Blanca del presidente Joe Biden y las relaciones entre Estados Unidos y Cuba parecieran estar en una especie de limbo.

El líder Demócrata, quien durante su campaña electoral encantó a los sectores cubanoamericanos con la promesa de revertir las políticas de su antecesor Donald Trump hacia Cuba, apenas ha dado señales de moverse en esa dirección.

Si bien algunas acciones recientes de Washington pudieran ser tomadas como un preámbulo de una nueva relación con la isla, las autoridades cubanas se muestran escépticas ante un gobierno que hasta ahora no ha honrado su palabra en las relaciones bilaterales.

CLARIDAD conversó en exclusiva con el viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos F. de Cossío, para conocer dónde se encuentran hoy las relaciones entre ambos países.

A continuación, compartimos nuestra extensa entrevista con el diplomático cubano, en la que abordamos desde el tema del bloqueo y las sanciones contra la isla, hasta la llegada de nuevos gobiernos progresistas en la región, los intentos de golpe de estado de la derecha y la guerra en Ucrania.

Tras un histórico acercamiento entre Cuba y los Estados Unidos en 2015, que parecía haber dejado atrás la política de hostilidad hacia la isla, el presidente Donald Trump torpedeó el proceso y revirtió mucho de lo que ya se había alcanzado. El actual presidente Joe Biden no ha cambiado mucho de ese escenario.

 ¿Dónde se encuentran hoy las relaciones entre Cuba y Estados Unidos?

Luego de los pasos que se tomaron para mejorar la relación, ocurrió un evento que lo cambió todo: las elecciones en Estados Unidos [en 2016]. Antes de entrar, el [entonces] nuevo gobierno anunció que iba a deshacer los pasos que ambos gobiernos habían acordado y que permitieron que la relación entre Cuba y Estados Unidos evolucionaran hacia una más constructiva y respetuosa entre ambos países.

El actual gobierno de Joe Biden prometió, durante la campaña electoral, a sus electores no a Cuba, que cambiaría rápidamente los retrocesos que ocurrieron durante la administración Trump. Dos años han pasado y nada parecido ha ocurrido.

De hecho, la administración Biden, aunque no repite exactamente la desinformación o las alegaciones deshonestas del gobierno de Trump, sigue aplicando, en términos generales, la misma política.

Tenemos que recordar que para deshacer lo que pasó durante la administración Obama, el gobierno de Trump decidió levantar alegaciones que no tenían fundamento, que no eran ciertas, pero que fueron el pretexto para los cambios que tuvieron lugar. (1)

¿Opina Cuba que las relaciones con Estados Unidos son hoy mejores o peores que las que había antes de la administración Obama?

Hoy están peores. Porque actualmente lo que hace la administración Biden es aplicar, casi de manera exacta, la política que fue implementada por Donald Trump; una política que fue nombrada por su gobierno como una de “máxima presión”, lo que significa hacer la vida lo más insoportable posible para el pueblo cubano con la esperanza de que esto llevará a la caída del gobierno.

Esa es la política oficial que lleva hoy la administración Biden.

Hace unas semanas, la Asamblea General de la ONU votó por trigésima ocasión para rechazar el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba. Cuba ha dicho en varias ocasiones que EE.UU. está aislado en su política hacia la isla, y aún así el bloqueo sigue en pie.

 ¿Por qué cree que no se ha quitado el bloqueo?

Decimos que Wáshington está aislado porque lo está. No es nada nuevo, ha estado aislado por los pasados 30 años. La comunidad internacional no apoya la política estadounidense contra Cuba; de hecho, vota casi de manera unánime en su contra.

Ahora, ¿por qué esa política sigue estando en pie?, por el poder abrumador de los EE.UU. y por la creencia de los políticos en Washington de que tener poder es tener derecho. Y que si ellos son lo suficientemente poderosos como para aplicar una política de máxima presión –una política que va en contra de los derechos humanos, que es inhumana e inmoral–, entonces, solo por que tienen el poder para hacerlo continuarán haciéndolo.

¿Qué hace falta para que Estados Unidos se deshaga de la política de bloqueo contra Cuba?

 Tienen que entender –algo que parece difícil que puedan hacer en Washington– que Cuba está fuera de las fronteras de Estados Unidos; que Cuba es y tiene el derecho de ser una nación independiente y soberana; que EE.UU. no tiene el derecho, ni tiene la capacidad, de gobernar en Cuba. Sí tiene un poder inmenso para hacer[nos] la vida difícil, tiene un poder inmenso para hacer daño y ha tenido un poder inmenso para castigar a varias generaciones de cubanos.

Oficiales cubanos y estadounidenses se reunieron recientemente aquí en La Habana para discutir sobre políticas migratorias entre ambos países. Hay quienes especulan que el hecho de que Biden aceptara enviar una delegación a la isla pudiera ser el comienzo para una nueva relación entre La Habana y Washington como la que existió durante el gobierno de Barack Obama.

 ¿Usted lo ve de esa manera?

Es natural que los EE.UU. se relacionen con Cuba en conversaciones migratorias. Tenemos un problema entre ambos países. EE.UU. no puede resolverlo por sí mismo, Cuba tampoco puede resolverlo por sí mismo. Es un fenómeno que necesita discusión, que necesita cooperación… hay acuerdos en vigor para eso.

Lo que yo puedo decir es que lo que describe la política estadounidense hacia Cuba, lo que mejor define su política contra Cuba, es el bloqueo económico y las políticas de máxima presión impuestas durante la administración Trump. Esa continúa siendo la característica principal de las relaciones bilaterales.

¿Pero diría usted que la administración Biden está dando pasos hacia una posible normalización de las relaciones con Cuba?

Yo lo dudo mucho. Es difícil para mí pensar que, porque se toman ciertos pasos en áreas que necesitan atenderse, áreas que necesitan un mínimo de cooperación, haya un cambio. Mientras EE.UU. siga aplicando el Título III de la Ley Helms Burton(2), mientras siga aplicando una política basada en alegaciones deshonestas de que Cuba es un país patrocinador del terrorismo(3), mientras siga presionando a los gobiernos de América Latina, de África y de otras partes del mundo, y amenazándolos con quitarles ayuda bilateral si ellos continúan aceptando médicos cubanos, uno no puede decir que el gobierno estadounidense esté dando ningún paso hacia una mejor relación con Cuba.

¿Qué pasos, entonces, debería dar EE.UU. para que Cuba considere que está moviéndose hacia una normalización de las relaciones?

La lista sería muy larga. Pero actualmente el gobierno estadounidense no tiene ninguna explicación, y ni siquiera se toma el tiempo o el esfuerzo para explicar las razones por las cuales Cuba sigue siendo un país patrocinador del terrorismo; ese sería un paso significativo.

Sería también un paso significativo si, al igual que todos sus predecesores excepto Trump, aplicara su capacidad para que el Título III de la Ley Helms Burton no tuviera lugar en las Cortes de Estados Unidos para demandas totalmente ilegítimas contra Cuba. También pudiera tomar pasos para permitir que los cubanos, libres de presiones políticas, puedan recibir remesas.

Y pudiera seguir mencionando, pero hay muchos pasos que pudiera dar para dejar de castigar al pueblo cubano, que es lo que hace la actual política estadounidense.

¿Por qué, en su opinión, Cuba no es un país que patrocina el terrorismo?

Porque nosotros no patrocinamos el terrorismo, no apoyamos el terrorismo, no financiamos el terrorismo, de hecho, nosotros somos víctimas del terrorismo.

Yo pudiera preguntar por qué EE.UU. dice que no es un país que patrocina el terrorismo, si es el origen de la mayoría de los actos de terrorismo que han ocurrido alrededor del mundo, tiene una agencia que fue creada y que se ha dedicado, con miles de millones de dólares, para conducir actos de terrorismo contra muchos gobiernos, incluyendo el de Cuba.

Ahora mismo, hay personas y organizaciones en Estados Unidos que fomentan y financian acciones violentas en Cuba y que se jactan de hacerlo. Uno pensaría que eso es ilegal en EE.UU. y, aún así, el gobierno de EE.UU. lo tolera, lo que implica que el actual gobierno estadounidense promueve, apoya y tolera actos de terrorismo.

En los pasados años, nuevos gobiernos progresistas han llegado al poder en países de América Latina y al mismo tiempo hemos visto nuevos intentos de golpe de la derecha, todos ellos apoyados por Estados Unidos.

 ¿Qué significan estos gobiernos progresistas para la región y por qué EEUU atenta contra ellos?

[Este] año 2023 marcará el 200 aniversario de la Doctrina Monroe, establecida por EE.UU. específicamente para enviar un mensaje a las [entonces] potencias coloniales europeas de que el hemisferio Occidental era un área de dominación y hegemonía estadounidense. Ese era el sentido de la Doctrina Monroe y, desde entonces, sigue siendo la política de EE.UU. hacia la región.

Estados Unidos cree que tiene un derecho otorgado por Dios para intervenir y determinar lo que ocurre en lo que ellos llaman su “patio trasero” y lo que el nuevo gobierno ha llamado su “patio delantero”. América Latina y el Caribe no es ningún patio trasero, delantero ni lateral de los Estados Unidos, pero en Washington siguen sintiéndolo así.

Por eso, cuando existen gobiernos progresistas que amenazan los intereses de EE.UU., aplicando políticas sociales que benefician a la mayoría de la población, cuando amenazan la opinión de EE.UU. al creer que la riqueza del país debería ser para el disfrute de la mayoría de la población, entonces EE.UU. cataloga a esos gobiernos como extremistas, radicales, y entonces comienzan a actuar en su contra.

Después del fracaso de la Cumbre de las Américas, ¿usted cree que Estados Unidos haya aprendido la lección?

Yo no creo que ellos aprendan mucho. Porque ellos debieron haber aprendido durante la Cumbre de Cartagena en 2012 y no lo hicieron. Ellos simplemente creen que los pueblos de América Latina y el Caribe son inferiores, que sus sociedades son inferiores, que sus gobiernos son inferiores, y ellos tienen la capacidad hegemónica de imponer el deseo de los Estados Unidos.

Hablando de otros temas. Cuba ha dicho que la guerra en Ucrania se pudo haber evitado. ¿Por qué piensa que se pudo haber evitado y, en última instancia, por qué no se hizo?

Primero, nuestra posición desde el primer día ha sido que tiene que haber una solución pacífica y diplomática para lo que es un problema mayor en Europa. Decimos que la guerra se pudo haber evitado porque creemos que hay una gran responsabilidad de Estados Unidos en haber empujado a la OTAN como una amenaza hasta las fronteras con Rusia.

Y esto no comenzó en 2022, ni siquiera comenzó en el siglo 21, esta ha sido la política de EE.UU. desde hace varias décadas; y es una política peligrosa. Era lógico imaginar que Rusia algún día reaccionaría; y decimos que no se evitó porque los objetivos ambiciosos de EE.UU. al empujar a la OTAN hasta la frontera con Rusia alcanzaron un nivel en el que ya no podían tolerarse.

Cuba lleva décadas batallando contra el bloqueo estadounidense y además ha pasado por momentos muy difíciles, como el llamado “Periodo Especial”. A pesar de todo eso, Cuba ha alcanzado grandes niveles de desarrollo social y ha mantenido el proyecto socialista como un símbolo para el resto del mundo.

 En momentos en que pareciera que nos adentramos en una nueva Guerra Fría, ¿qué tiene que aprender el mundo de Cuba?

Primero, nosotros luchamos por más de 100 años para alcanzar nuestra independencia y no la alcanzamos realmente hasta enero de 1959. Desde entonces hemos luchado para defender esa independencia. Hemos luchado para alcanzar una sociedad de justicia social, donde todos puedan beneficiarse de la riqueza del país, luchamos para proteger nuestra soberanía y nuestro derecho para construir la sociedad en la forma en que los cubanos quieren construirla.

Creemos que la capacidad de resistir de Cuba, la determinación del pueblo cubano, contra todo pronóstico y contra una guerra implacable del país más poderoso del mundo, es una lección para el mundo. Y no digo que hemos alcanzado nuestras metas. Por supuesto, nuestro país sigue siendo un país subdesarrollado, sigue siendo una sociedad con muchos problemas económicos, y aún así somos un país estable y pacífico.

Imagina cualquier país que tuviera que sufrir, por más de 60 años, una política de guerra económica por parte de los Estados Unidos. Y con todo eso, nuestro país ha sido capaz de construir una sociedad más educada, con más científicos, más atletas, [un país] más tranquilo, más libre de crímenes, de drogas, de terrorismo, de violencia, que cualquier país en el continente.

[Todo esto] a pesar de la hostilidad de EE.UU., que está convencido de que puede hacer de Cuba un estado fallido, y Cuba no es un estado fallido.

Notas
(1) En 2017, el gobierno del entonces presidente Donald Trump acusó a La Habana de estar detrás de una serie de supuestos ataques sónicos contra diplomáticos estadounidenses que trabajaban en la Embajada de Estados Unidos en Cuba. Hasta la fecha, Washington no ha podido mostrar pruebas sobre dichas acusaciones.
(2) El título III de la Ley Helms-Burton faculta a ciudadanos estadounisenses a demandar en tribunales de EEUU a empresas nacionales o extranjeras que se beneficien de propiedades en Cuba que pertenecieron a ellos o sus familiares antes de 1959. Promulgada en 1996, la Ley Helms Burton había sido dejada en suspenso por los sucesivos presidentes estadounidenses, hasta que en 2019 el entonces mandatario, Donald Trump, ordenó su activación.
(3) Estados Unidos volvió a incluir a Cuba en su Lista de Países Patrocinadores del Terrorismo en enero de 2021. La medida entorpece las relaciones comerciales de la isla con otros países e impide en gran medida que realice transacciones con bancos internacionales.

Encontrado en las redes: Alicia y el unheimlich del país de las maravillas. ¿Conejo…malo?

Francis Pérez

 

Alicia no sabe que ha de cruzar por el espejo (black mirror si se quiere, como aquella serie distòpica), entrar en el mundo de la imagen especular, y desde el país de las maravillas, se acerca al conejo con teléfono en mano, lista pa’l selfie, sin mediar el vehículo primario del intento de un vínculo: la palabra, el reconocimiento del otro, por la vía de su consentimiento. Ha pensado, o más bien no ha pensado, que allí hay un otro, sino, que supone que se trata de una extensión de su propia imagen por vender: «Vean, yo quiero ser eso, yo soy eso, tú y yo somos eso» (Alicia y el conejo… malo).  ¿Creerá que el otro es una extensión de su propia imagen, y creerà que en esa extensión sin consulta hay un lazo social?

En ausencia de la palabra, de la transacción que supone una conversación, de los entendidos y acuerdos, los suple y sustituye inadvertidamente con la maravilla encarnada del gadget, como si fuera un pasaporte, cual vip de intimidad inmediata. No sé si lo de Alicia es un ejemplo de una mala lectura precipitada de lo que Lacan denomina lo éxtimo, o lo que Freud denomina el unheimlich.

Entonces, el conejo se enfrentará al dilema que supone seguir y hacerse cómplice de la trama de enaltecer la extensión del ego en el selfie, como si to’ estuviera hablao’ ó tener que dar cuenta que se le trata como un mero objeto de mercancía, extensión de la imagen narcisista de la consumidora o prótesis de la imagen de la misma. ¿Qué surge entonces? ¿Un acting out? ¿Por qué? Lo retomo luego.

Todo ello me entero por facebook, donde ya apenas ni aparecen los post de mis amistades, que era la razón primordial de tener fb. Lo hacía para tener una perspectiva alterna noticiosa y argumentativa a las relaciones públicas de los medios corporativos. Pero eso va siendo cosa del pasado. Ahora pulula en Facebook los anuncios como otro medio corporativo más, y me entero de esas «sugerencias de fb» que Adamari y Daddy Yankee criticaron lo que pareció un tantrum del conejo, malo.

A primera vista, superficial claro,  supongo que es una «malacrianza» lo del conejo. Que es el nivel desde donde hablan Mariada, digo, Adamari y Yayee Danky, digo, Daddy Yankee. Ello me trae a la memoria, aquel funesto debate entre candidatos a la gobernación en que pusieron a Yayee Danky, digo.., a «moderar», y si mi memoria no me falla terminó el debate con aquel slogan apologista de las supuestas «democracias representativas modernas» que decía: vota o quédate callao’. Es decir, el voto debería comprar el silencio (voto de silencio), acallar la palabra, acallar cuando es el malestar lo que vincula.

Confieso que no sigo en detalles la vida y obra de Mari… digo.., ni de Yayee, digo.., pero nunca he encontrado de parte de ambos una preocupación genuina por los malestares que se vive en PR, ni han utilizado sus respectivas plataformas de «figuras públicas» para hacer denuncia concienzuda de los malestares que nos vinculan como pueblo. Si me equivoco, por favor, solicito corrección. No dudo que Yayee, digo.., haga filantropías y caridades, pero como decía Lacan, amar es dar lo que no se tiene, porque si se tiene, es caridad. Y la caridad, se hace desde la condescendencia, no?

Me pongo a pensar en las plataformas desde donde se comunican Mari, digo.., Yayee, digo.., y el mismo conejo,.. malo? Plataformas que les ha permitido enriquecerse. Y me vienen las preguntas sobre lo que es ser artista y figura pública en estos tiempos. ¿Qué es un artista? ¿Son artistas o artífices?

La noción de artista proviene de aquel que desde un saber que contiene una práctica, manipula algo que ya no está en la dimensión de lo natural. Imagino que ser artista se relaciona, en su evolución histórica, al saber que generaba el esclavo al transformar la naturaleza en bienes consumibles para el amo, y ello lo transformmaba a él, a su vez, en artesano. No obstante, cómo se pasa de ser artesano a ser artista? Cuál será la diferencia entre un artista y un artífice?

No soy un conocedor sobre estas distinciones, pero por el momento me circunscribo a la relación entre estética y ética, pero solo desde un vistazo general.

No sé muy bien lo que es un artista y que es un artífice, me pregunto si una potencial diferencia está en el posicionamiento ético y estético.

Pienso que hay muchos que eligen en su encrucijada ética vivir y se enriquecen de sostener una sociedad tal cual, con sus desigualdades, contradicciones y conflictos, que reproduden malestares, donde la exposición de su «arte», más bien oculta las raíces de tales malestares que nos vinculan y nos dividen. Tienen la habilidad de invocar la di versión, y promueven una división. Hacer la vida soportable, supongo que tiene sus méritos, pero también sus límites. Algunos de éstos, prefiero llamarles artífices y no artistas. Han logrado, por medio de sus artificios, un self branding que les permite enriquecerse sin producir algo realmente significativo que toque en su core el malestar colectivo, mas bien se sirven de convertirse en sedante común. En algunos de estos artífices, no logro captar eso que Freud denominaba la sublimación, que implica darle una nueva posición más digna aquello que viene de lo bajo.

Volviendo al conejo… ¿malo?

No obstante, Freud advirtió, que en el inconsciente se puede contener dos tendencias opuestas. El conejo es problemático, tiene un problema. El Conejo también comparte algo de la lógica del self branding, como los artífices, pero me pregunto si hay algo en ese lugar que le molesta. El self branding es ubicarse como objeto-mercancìa, y toma a los otros también como objetos-mercancías. El conejo será malo, problemático, o tiene un problema porque transita por el matrix como Neo, de navegar el delirio común del self branding, donde el selfie  se convierte en el acto icónico por excelencia, al malestar que supone ser un estandarte de ello? Se sale ileso de ese tránsito?

Es ahí donde aparece el acting out ante el intento de ocupar ese lugar de objeto-mercancìa y a su vez no soportar serlo para un otro consumidor? Recordemos que un acting out es ese acto que se comete como un mensaje cifrado (silenciado a la consciencia) para un otro que ha tenido una sordera para poderlo escuchar.  Quién es ese otro? Ahí está el meollo. Es un otro en la historia, es un otro en uno mismo, es lo èxtimo lacaniano, el unheimlich freudiano, o la sombra jungiana? Todo ello me recuerda las palabras del artífice Yayee, digo.., «vota o quedate callao».  Ante este problema, se sale por la vía colectiva, o la denuncia se entrampa en quedar cerrada desde lo que intenta denunciar? ¿Qué salida propone el conejo para salir del país de las maravillas, que se entra desde la imagen del espejo?

No sé si Alicia anda en el país de las maravillas del selfie, la imagen especular como brand, nueva producción masificada del discurso capitalista neoliberal. La evolución de la propia imagen, como causa del activismo propio (mal entendido desde una lógica del consumo), atomizado y narcisista, donde se ausentan los lazos sociales. Donde la solidaridad se despedaza en la causa de cada cual (¿es aquí donde la extrema izquierda se reencuentra con la extrema derecha?).

Será eso mismo lo que Alicia le devuelve al conejo, su propia imagen invertida, esa imagen del YHLQMDLG y que culminó en  Un verano sin tí, donde el despliegue narcisista y sin lazo, el estandarte de figura pública que todo lo despliega y lo vende, tiene un límite…

Me pregunto si el conejo, malo, por haberse dividido, pudo hacer lectura de su acting out. Si pudo ver su unheimlich en la ingenua y desnuda demanda de consumo objetal de Alicia. A mí me parece que sí comenzó hacer lectura de su acting out, porque hizo privada su cuenta de Instagram. ¿Sublimó? Quizas sí, quizás es más artista que artífice. Proponer el pudor en lo que se despliega en una intimidad, y lo que se despliega públicamente.

¿Y Alicia, pudo hacer lectura del unheimlich que le devolvió el conejo?..no lo sé. Creo que no. Lo último que supe es que está deprimida, y busca resarcirse por la vía judicial.

Y nosotros, ¿podemos leer el unheimlich que nos devuelve Alicia en el país de las maravillas?

El autor es músico y psicólogo.

 

 

Las explosivas consecuencias de una conversación entre mujeres: Women Talking

 

Especial para En Rojo

 

El cine transforma lo más rutinario en algo interesante. El día a día tiende a ser aburridísimo. Pero tan pronto una cámara apunta hacia esa rutina, lo cotidiano adquiere significado, se torna en narrativa visual. No quiero decir que todo lo que una cámara graba es entretenido. No obstante, lo grabado responde a la visión del que observa y su manera muy particular de leer la realidad. En una película como Jeanne Dielman, 23, quai du Commerce, 1080 Bruxelles (dir. Chantal Akerman, Bélgica y Francia, 1975), una mujer cocina, atiende a sus clientes sin casi intercambiar palabras, se baña, prepara la mesa, come con su hijo en el silencio de la cotidianeidad, arregla la cama y se acuesta. Aunque la película casi carece de diálogo, el lenguaje corporal de la mujer grita su desesperación mientras ejerce una acción tan mundana como mondar una papa o brillar un par de zapatos. La película de Akerman fue declarada por un grupo de 1,600 críticos como la mejor de la historia del cine en la revista Sight and Sound. Esta superó a clásicos como Citizen Kane (dir. Orson Welles, EEUU, 1941) y Vertigo (dir. Alfred Hitchcock, EEUU, 1958). Aunque la naturaleza de todas las listas es provocar a los lectores a cuestionarlas, ciertos críticos tronaron contra Jeanne Dielman argumentando que esta ocupaba el primer lugar por el género, la sexualidad, el feminismo y la muerte de Chantal Akerman. La visión tan limitada de estos críticos los hace considerar los textos fílmicos de Welles y Hitchcock, entre otros, como estéticamente superiores por ser supuestamente apolíticos. No le resto poder a la obra de Welles y Hitchcock, que están entre mis directores favoritos. Sin embargo, sus visiones claramente masculinas no deben ser tomadas como “naturales.” Sus políticas de género son tan claras como las de Akerman en su obra. La directora torna sutilmente la cotidianeidad de su protagonista en una creciente angustia cuya culminación nos toma por sorpresa. Los cuestionamientos de muchos cinéfilos sobre el merecido logro de Jeanne Dielman revelan lo necesario y revolucionario de las perspectivas que cuestionan la norma. El poder de las voces de mujeres es central para la más reciente película de Sarah Polley, Women Talking (EEUU, 2023).

Polley coescribe el libreto con Miriam Toews, la autora de la novela. La historia, que se basa en hechos reales que ocurrieron en una comunidad Menonita en Bolivia, se concentra en un grupo de mujeres de diferentes edades que fueron sedadas y violadas. Los crímenes nunca son retratados, pero sus consecuencias físicas y mentales son impactantes. Mientras los hombres de la comunidad llevan a uno de los violadores a las autoridades, las mujeres se reúnen para votar por la acción que tomarán. Sus tres opciones son perdonar a los violadores; quedarse y pelear por su respeto; o abandonar su comunidad para siempre. Los intercambios entre los personajes capturan la resistencia, el trauma, y las complejidades de cada argumento en relación a sus acciones futuras. Sus conversaciones develan un universo de emociones encontradas y de cuestionamientos que alterarán la única realidad que estas mujeres han conocido en sus vidas. El trabajo del director de fotografía, Luc Montpellier, resalta las tonalidades grises de la comunidad. Su fotografía hace sentir a la película como si fuera en blanco y negro. De esta manera, Montpellier torna la comunidad en un espacio anacrónico y aparentemente irreal, muy similar al Gilead de The Handmaid’s Tale. Sin embargo, estas mujeres que no han tenido acceso a la escuela, que desconocen el mundo que existe más allá de las fronteras de su comunidad y cuyo rol es limitado a parir y a las faenas de la casa, luchan por ser escuchadas independientemente de la acción que apoyan.

La dirección de Polley y las actuaciones sólidas le dan vida y fuerza a cada una de las mujeres. Mientras Janz (Frances McDormand) pelea por el perdón a los violadores para que nada cambie, Salome (Claire Foy) está dispuesta a quemarlo todo para que los violadores paguen por sus delitos. Por otro lado, la impresionante serenidad de Ona (Rooney Mara), que está embarazada de uno de los depredadores, contrasta la agresiva actitud de Mariche (Jessie Buckley), que prefiere enfrentar el abuso físico de su esposo antes de abandonar la comunidad. La estructura de la película resalta el diálogo entre las mujeres. Tanto como en My Dinner with Andre (dir. Louis Malle, EEUU, 1981), donde Andre Gregory y Wallace Shawn, dos teatreros reales, se encuentran en un restaurante de Nueva York para teorizar sobre la esencia del teatro, la realidad y el arte en general, la acción de Women Talking se enfoca en un diálogo entre un grupo de mujeres. Las conversaciones entre los personajes en ambos textos fílmicos son emocionantes y demuestran el poder de transformación del cine que torna una discusión en una profunda manifestación de humanidad. A pesar de esta conexión, My Dinner with Andre mantiene una estructura donde cada personaje tiene un punto de vista que nunca será alterado. Gregory domina la primera parte de la conversación elucubrando sobre la espiritualidad del teatro y los retiros artísticos que le han abierto los horizontes. Shawn está en desacuerdo con la visión de Gregory ya que esta responde a un privilegio que la mayoría de nosotros no tenemos. Sus diferencias son claras y los personajes nunca alcanzan una resolución. La conversación entre ambos amigos concluye cuando Gregory paga la cuenta y cada uno sigue su camino. A pesar de que el personaje de Shawn no goza del estatus social de Gregory, ambos gozan del privilegio de filosofar sobre el arte y la vida sin consecuencias reales. Por otro lado, el diálogo en Women Talking rechaza un conflicto entre dos posiciones claras. La película retrata un sinnúmero de voces que resaltan la complejidad de sus argumentos. Las consecuencias de su diálogo harán temblar a toda una sociedad. Women Talking está entre las películas más poderosas del 2022. No se la pierdan.