Estatua Albizu Campos en Salinas. Tomada del FB del grupo organizador de la actividad.
Buenos días, a todos y todas. Muchas gracias por permitirme estar aquí entre ustedes. Un agradecimiento especial a Nilsa Félix por esta invitación.
Resulta significativo para mí que estemos hoy en Salinas celebrando el natalicio de don Pedro Albizu Campos. Salinas es un lugar que tuvo mucha importancia en la vida y obra de El Maestro. Quiero citar brevemente un discurso de 1932, en que él habla de sus años de adolescencia corriendo por las llanuras fértiles de Salinas. Dijo don Pedro a la audiencia reunida ese día para escucharlo en este pueblo: «Recordad la tradicional alegría, la jarana cotidiana, la festividad que se hacía a diario, cascabel en el espíritu».
Para mí también, Salinas es un lugar de mucha significación. Aunque nací en Estados Unidos, me crie en Guayama, no muy lejos de aquí. Y crecí en una época en que los pueblos del Sureste —desde Patillas a Juana Díaz— estaban estrechamente relacionados, en lo económico, social y espiritual. En esos días no existía el expreso a Ponce. Para llegar a San Juan o a Ponce, en gestiones importantes, la gente de Guayama tenía que pasar por el centro de Salinas, doblar la esquina de su plaza. El recuerdo que yo tengo de Salinas no es distinto al que tenía don Pedro: alegría, jarana, festividad.
Hoy no pensamos mucho en eso, pero en el Sureste de Puerto Rico, en esta región llena de magia mulata y de lugares hermosos, había mucha diversidad social y cultural. Salinas, en particular, se destacaba por su rica gastronomía, el deporte y la música. Esa diversidad, sin embargo, se levantaba sobre un trasfondo antillano común del Sureste. Cada pueblo, barriada y sector era expresión de la vitalidad del mar Caribe. No en balde, don Pedro habla del pueblo de Salinas como un cascabel en el espíritu.
Hará cosa de un año, cuando Nilsa me habló de esta actividad, me mencionó algo que caló muy hondo en mi mente. Espero no citarla de manera equivocada. Lo que yo recuerdo que Nilsa me dijo fue que «la figura de don Pedro ha sido tan demonizada que resulta difícil, hasta para nosotros los independentistas, hablar de él sin una referencia crítica a esa demonización». Es decir, sentimos la necesidad de refutar, de entrada, todo el cúmulo de mentiras que se han dicho y se siguen diciendo sobre él.
Es demonización es el resultado de un truco ideológico ingenioso que los defensores del coloniaje implementaron desde tan temprano como los primeros años de la década de los treinta. Y digo que es un truco ideológico ingenioso porque no nos deja ver que las verdaderas víctimas de esa demonización de la vida y obra de don Pedro somos nosotros, el pueblo de Puerto Rico. Cualquiera que lea los escritos de Albizu Campos y que escuche las grabaciones de sus discursos, se da cuenta de que si algo sabía él era cómo defender a Puerto Rico y cómo defenderse él, en su patriotismo intachable. Don Pedro era como esas poderosas montañas de la cordillera que definen el sureste de Puerto Rico, seguro de sí mismo, inamovible en su amor por nuestra nación.
La invitación que hago yo hoy es, pues, a que cado uno de nosotros y nosotras reflexione sobre cómo esa demonización de la vida y obra de don Pedro le ha afectado personalmente. Me gustaría, al respecto, hablar de mi propia experiencia.
Ya mencioné que me crie en Guayama. En esos tiempos, o sea, cerca de medio siglo atrás, no se hablaba de don Pedro ni en la calle ni en la escuela. Albizu Campos era un tema prohibido. Esto, a pesar de que Guayama, al igual que Salinas, fue un lugar que jugó un papel fundamental en la vida y obra revolucionaria de El Maestro. El llamado que hicieron los trabajadores de la caña en el sureste, incluidos los de Guayama, para que don Pedro interviniera a favor de sus reclamos en la huelga cañera de 1934 constituye uno de los capítulos más excelsos de las luchas de nuestro pueblo por afirmar su derecho a una vida digna y justa. ¿No tenía derecho mi generación a conocer esa historia de lucha libertaria? Además, fue en Guayama, durante los años de persecución criminal abierta por el Gobierno federal y los colonialistas, que la familia de don Pedro obtuvo la ayuda que requería para salir de Puerto Rico y mantenerse a salvo. ¿Quién les dio la mano, contrariando los deseos del imperio? Esa mano la extendió la familia Calimano, en particular, don Fernando Calimano. ¿No tenía mi generación el derecho a conocer todas esas historias que revelan nuestra esencia de pueblo noble y valeroso?
El silencio es una de las formas más perversas de demonización. Esto lo vi no solo en Guayama, sino también en el Colegio Universitario de Cayey. Ya en el CUC se hablaba de don Pedro, pero, a pesar de los cursos de historia de Puerto Rico que tomé, la obra y vida de Albizu Campos no tenía en ellos un lugar destacado. No recuerdo ni una sola ocasión en que se me asignara un escrito de don Pedro. Tampoco se hablaba académicamente de su rica conceptualización del coloniaje ni de su análisis acerca del dominio de los monopolios sobre nuestro país. Por suerte, para esos días (1972) se publicó el libro de Manuel Maldonado Denis, La conciencia nacional puertorriqueña. Ese libro, cuya ejemplar original aún guardo, fue un primer paso para conocer la obra y vida de don Pedro, fuera de la mencionada demonización de su persona.
Afirmo aquí, sin ánimo de polémica, que fue al llegar a Estados Unidos a principios de la década de los ochenta, específicamente al Bronx en Nueva York, que empecé a conocer la obra y vida de El Maestro en todo su significado real. Para mi asombro, en la comunidad boricua de la Gran Manzana se hablaba de don Pedro y del Partido Nacionalista con una cotidianidad y entusiasmo que me dejaron deslumbrado. Y no sólo eso, sino que se veneraba la bandera de Puerto Rico como el símbolo más consagrado de nuestra identidad. La bandera estaba por todas partes, en las calles, en las casas, en los adornos y en la ropa. Esto era un mundo desconocido para mí, que venía de un lugar en que mencionar a don Pedro era un sacrilegio. En ese mundo para mí exótico no se hablaba tanto de ser puertorriqueño como de ser boricua, acepción que lo permeaba y abarcaba todo.
Por esos años, iniciada la década de los ochenta, llegó a mis manos un libro que transformaría para siempre mi visión de don Pedro. Me refiero a la primera edición de las Obras escogidas de Pedro Albizu Campos, compiladas por Benjamín Torres. Hice de su lectura un proyecto personal. No recuerdo cuántas veces leí el primer tomo; releyendo cada artículo, escudriñando cada palabra, extrayendo cada concepto.
De nuevo, mi invitación es a que todos y todas reflexionemos sobre la manera en que la demonización de la vida y obra de don Pedro nos ha afectado. Romper con la demonización de la obra de El Maestro es el camino para conocernos a nosotros mismos. ¿Por qué insistir en esto? Porque Albizu Campos, ejemplo excelso de sabiduría, valor y sacrificio era, ante todo, un boricua, un boricua que amaba incondicionalmente a Puerto Rico.
Ponencia con motivo de la conmemoración del natalicio de don Pedro en la Plaza Monumento Albizu Campos en el pueblo de Salinas, 9 de septiembre de 2023
Lo de Nicaragüita es un poco para contrarrestar lo tan demonizado que ha sido su gobierno y su proyecto actual en Puerto Rico y otros lugares.
Recientemente, seis boricuas asistimos al 44 aniversario del derrocamiento del dictador de Nicaragua durante décadas hasta 1979 y miembro de toda una dinastía, Anastasio Somoza. Tuvimos la oportunidad de presenciar el proyecto de transformación social en beneficio del pueblo llevado acabo por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y el Gobierno de Nicaragua desde ese año en diversas etapas habiendo iniciado la más reciente en enero de 2007.
Desde su triunfo al derrocar el dictador, el FSLN, la Revolución Popular Sandinista y el Gobierno de Reconstrucción y Unidad Nacional emprendieron un camino de paz, justicia y superación social para el pueblo nicaragüense. Desde su inicio hasta el día de hoy su proyecto sufre el acoso del imperialismo y los gobiernos de turno de Estados Unidos.
En la primera etapa, no obstante el acoso, la guerra de los contras desde Costa Rica y Honduras, y las sanciones, todo emanado desde Estados Unidos, el gobierno de Nicaragua bajo la dirección del FSLN pudo instaurar un gobierno de economía mixta, pluralismo político para el país y no alineamiento en su política internacional.
En aquella primera etapa emprendieron la alfabetización del pueblo, la educación y los servicios de salud gratuitos entre otras transformaciones a pesar del retraso y la pobreza que heredaron. Instituyeron una economía de convivencia entre la empresa privada, cooperativismo y el área propiedad del pueblo donde se destinó lo expropiado a la familia Somoza.
También emprendieron la reforma agraria y del sector agropecuario para que el campesinado pudiera también superar la pobreza y los obstáculos de la agricultura capitalista. Todo ello apoyado por una enorme organización social del pueblo. Jóvenes, mujeres, trabajadores(as) de todos los sectores y comunidades se ubicaron en organizaciones de masas.
A nivel internacional en aquella fase Nicaragua fue electa a un escaño no permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, fue sede de una Conferencia de Ministros de Trabajo del Movimiento de Países No Alineados y participó en varias Cumbres de Jefes de Estado o Gobierno del Movimiento convirtiéndose así en un miembro destacado de los No Al y de Naciones Unidas con una política internacional soberana y de avanzada.
Realizó una Asamblea Constituyente que modernizó la Constitución y abrió el espectro político legalizando innumerables partidos políticos. En general, el pueblo vio la superación de su condición social en el marco de la pobreza, analfabetismo y retraso que heredó un gobierno mayormente integrado por jóvenes.
Ello fue demasiado para el imperialismo y Estados Unidos. Laboraron para crear las condiciones para que los Sandinistas perdieran las elecciones de 1990, sobre todo debido al desangre en todos los aspectos por la guerra en las fronteras con Costa Rica y Honduras, y la intromisión de la Iglesia Católica.
Las elecciones de 1990 fueron seguidas por 17 años de gobiernos neoliberales en Nicaragua que revirtieron múltiples adelantos hasta que los Sandinistas fueron electos al poder a fines de 2006. Desde ahí, y aprovechando las lecciones de sus errores y su experiencia los Sandinistas lograron consolidar su proyecto y seguir adelante con la transformación emprendida desde 1979. Entonces el imperialismo implementó sus nuevas modalidades para eliminar gobiernos de centroizquierda. Estos no son golpes propiamente sino el empleo de la guerra mediática desde adentro y desde afuera, el financiamiento desde afuera de Organizaciones No Gubernamentales, al igual la actividad de iglesias fundamentalistas y otros sectores religiosos. Estas entidades coordinan con el sector empresarial, partidos de derecha, y sectores desafectos incluyendo exguerrilleros(as) Sandinistas.
La primavera de 2018 vio un intento de golpe como tal que se desarrolló durante tres meses valiéndose de la nueva modalidad de golpes antes descrita. La derrota del golpe llevó al pueblo a cerrar filas con el FSLN y su proyecto, y a la etapa más reciente del proceso de la Revolución Sandinista. Su costo fue que nuevamente se revirtieron logros económicos, sociales, turísticos y de seguridad pública y más trágicamente tuvo un costo de cientos de vidas de ambas partes, pero mayormente Sandinistas. No logró destituir al Presidente Daniel Ortega Saavedra, ni la Vice Presidenta y Primera Dama Rosario Murillo o los Sandinistas del poder.
Al momento de la celebración del 45 aniversario, saltó a la vista la continua superación de la pobreza, el hambre (por su 90 por ciento de soberanía alimentaria), el analfabetismo, y las limitaciones en la infraestructura y otras áreas. Por doquier fue palpable la construcción de escuelas, dispensarios médicos, y viviendas, el mejoramiento instalaciones turísticas a beneficio de turistas extranjeros y de la población local, el mejoramiento de carreteras, caminos e iluminación en ciudades y pueblos.
La historia reciente de Nicaragua en sus distintas etapas hace evidente que los proyectos de transformación política, económica y social enfrentarán la resistencia violenta del imperialismo, y que mantenerlos frente a la agresión requiere de la mayor flexibilidad en la política de alianzas y de difíciles decisiones en el marco del ejercicio de la democracia por un pueblo que tiene su trayectoria y sus valores definidos.
Diez años después del golpe de 1973, Mario Benedetti le dedicó su emotivo poema “Allende” y en unos de sus versos dice:
…para vencer al hombre de la paz
y acallar su voz modesta y taladrante
tuvieron que empujar el terror hasta el abismo
y matar más para seguir matando
Salvador Allende Gossens fue el precursor de un importante “ciclo de izquierda” que conmovió América Latina. Lo que hizo el gobierno de la Unidad Popular fue una proeza en un país rodeado de dictaduras de derecha y atacado con saña por Estados Unidos. Fue un hombre extraordinario de Nuestra América, un antiimperialista sin concesiones, un latinoamericanista ejemplar.
En aquellas circunstancias, y como lo calificó Fidel Castro, aquel proceso revolucionario era inédito y era un hecho casi insólito, y terminó también en forma insólita.
Es inaceptable que se pretenda reducir el reconocimiento y la admiración a nivel mundial que goza el Presidente Allende. Aun así, como dijera Atilio Borón, causa pena comprobar que con el paso de los años su figura no haya cosechado aun la alta valoración que se merece, incluso por parte de algunos sectores de la izquierda, dentro y fuera de Chile. Su rica y limpia trayectoria política muestra un accionar consecuente con sus principios, ideas y compromisos con las mejores causas sociales en Chile y en A. Latina.
Salvador Allende nació el 26 de junio de 1908. Cursó sus estudios primarios y secundarios en Liceos de Tacna y Valdivia. En 1926, hizo el servicio militar en el Regimiento Coraceros de Viña del Mar. Ese mismo año, ingresó a la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile donde se tituló de médico cirujano, en 1932.
Ejerció como médico de la Asistencia Pública de Valparaíso y anatomo-patólogo en hospitales de Puerto Montt. Durante su época universitaria, fue presidente del Centro de Estudiantes de Medicina y de la Federación de Estudiantes de Chile.
En 1933, participó en la fundación del Partido Socialista de Chile, y luego fue ministro de Salubridad, Previsión y Asistencia Social durante el gobierno de Pedro Aguirre Cerda.
Fue elegido senador en las elecciones parlamentarias de marzo de 1945, cargo en el cual se reeligió en 1953, 1961 y 1969, completando una carrera parlamentaria de cerca de treinta años. Durante toda su vida mantuvo permanente preocupación, como dirigente social y parlamentario, por los derechos, el bienestar y los intereses de las grandes mayorías postergadas.
Allende fue un gran amigo de Cuba y enfrentó muchas voces dentro y fuera de su país que se alzaron para reprocharle por su incondicional apoyo a nuestra Revolución.
La CIA detectó tempranamente el peligro que su figura representaba para los intereses de Estados Unidos. Washington se opuso desde la noche misma del 4 de Septiembre de 1970 a la posibilidad de que Allende asumiera la presidencia. Días después de las elecciones chilenas, el 15 de ese mes, el presidente Richard Nixon convocó a su despacho a Henry Kissinger, consejero de Seguridad Nacional; a Richard Helms, director de la CIA, y a otros de sus acólitos para elaborar la política a seguir para impedir que Allende fuese ratificado por el Congreso. “Mandemos los mejores hombres que tengamos”; “en lo inmediato, hagan que la economía grite. Ni una tuerca ni un tornillo para Chile”, dijo Nixon. Se llegó incluso al asesinato del jefe constitucionalista del ejército, el general Schneider.
No obstante, como sabemos, se estableció el gobierno de la Unidad Popular. Por primera vez en la historia del mundo occidental, un candidato marxista llegaba a la presidencia de la República a través de las urnas. Se inició un importante e inédito esfuerzo de transformaciones en los marcos de la denominada democracia burguesa, pero en medio de una sucesión de hechos violentos de la derecha, y el intervencionismo, las presiones diplomáticas, acoso político y económico por Estados Unidos.
Todo ello sazonado por una campaña mediática alimentada por abundantes dólares de la CIA y de corporaciones transnacionales, desabastecimiento programado de artículos de primera necesidad para fomentar desazón y molestia en la población, la organización de sectores medios para luchar contra el gobierno (caso del gremio de camioneros, entre los más importantes) y la canalización de enormes recursos para financiar a sectores de la oposición contrarrevolucionaria, reclutar grupos paramilitares, y atraer a la oficialidad militar a la causa del golpe.
Al atender a las nuevas andanzas imperiales se evidencia que, realmente, el manual de operaciones de la CIA y otras agencias de inteligencia del gobierno de Estados Unidos no ha cambiado mucho en los últimos cincuenta años.
No nos detendremos en las peripecias del interesante proceso de aquellos tres años de gobierno de la Unidad Popular, y de sus éxitos en medio de la precaria unidad de la base social en que se sustentaba, con la totalidad de las fuerzas de la izquierda polarizadas antes del golpe en un empate catastrófico entre radicales y moderados.
El gobierno de Allende intentó instaurar el socialismo por la vía electoral pacífica o Vía Chilena al Socialismo. Importantes logros en el breve lapso de tres años en vivienda, educación, salud, cultura, salarios que llegaron a representar por sobre el 50% del PIB, la devolución de 150 mil hectáreas a comunidades mapuches durante el Gobierno de la Unidad Popular. En julio de 1971, el Congreso aprobó la Ley para la Nacionalización de la Gran Minería del cobre. En el aspecto económico, se instauró una política de acentuada redistribución del ingreso y de reactivación de la economía. La Ley de Reforma Agraria, aprobada durante la presidencia de Eduardo Frei Montalva, le permitió avanzar rápido en la expropiación de grandes latifundios. Dio los primeros pasos para construir el área de propiedad social de la economía, usando habilidosamente procedimientos legales que no cuestionaban la juridicidad del sistema vigente.
Se puede hacer un análisis objetivo de la política de Allende y la Unidad Popular, y de los errores cometidos pero es completamente improcedente trasladar la responsabilidad principal del golpe al propio Allende y la coalición gobernante. Asimismo es discutible si el gobierno de la Unidad Popular fracasó o si pudo haberse consolidado, pero es un hechoque fue derrotado…: derrotado por la traición, el golpe militar, por la inmensidad de la manipulación y la acumulación de fuerzas que logró la derecha y el imperialismo.
Se cumplen por estos días cincuenta años de la muerte de Allende durante aquel brutal ataque militar aéreo y terrestre al Palacio de la Moneda. No se puede perder de vista el sentido y significado verdadero de los hechos. Es importante enfatizar que no fue una víctima pasiva sino un combatiente que se enfrentó durante cuatro horas en condiciones muy desventajosas al ataque de las Fuerzas Armadas de Chile, que respondían y eran apoyadas por la derecha política, las multinacionales, en un contexto de activo intervencionismo estadounidense.
Allende fue ejemplo no solo de valentía y dignidad, sino de un revolucionario con gran sentido de la trascendencia y significado del momento que vivía en aquellas horas, consciente del paradigma que establecía para el futuro de su patria y hacia la comunidad internacional, del escarnio que su sacrificio volcaba para la dictadura que le sucedería, y sobre traidores y golpistas quienes pretendían producir su captura y humillación.
Su conducta, su serenidad y su audacia, en aquel dramático momento no hizo sino confirmar sus creencias, palabras y promesas; Allende había declarado muchas veces en discursos y comunicaciones privadas, que sólo muerto podrían impedirle terminar su mandato, pero ser coherente con aquellas expresiones verbales demandaba no sólo fuertes convicciones, sino una valentía a toda prueba.
Recordemos sus palabras en el Acto de despedida a Fidel y a la delegación cubana/ 4 de diciembre de 1971:
“Se los digo con calma, con absoluta tranquilidad: yo no tengo pasta de apóstol ni tengo pasta de Mesías. No tengo condiciones de mártir. Soy un luchador social que cumple una tarea, la tarea que el pueblo me ha dado. Pero que lo entiendan aquellos que quieren retrotraer la historia y desconocer a la voluntad mayoritaria de Chile: sin tener carne de mártir, no daré un paso atrás. Que lo sepan: dejaré la Moneda cuando cumpla el mandato que el pueblo me diera”
Aquel 11 de septiembre rechazó airada y valientemente cada una de las presiones y ultimátums golpistas; se encargó de organizar la mejor resistencia armada al asedio militar que le permitieron los limitados recursos bélicos.
Para tener una adecuada evaluación del alcance y del significado humano y político del sacrificio final del Presidente, no basta saber cómo murió, sino que se requiere conocer su personalidad, sus ideas políticas, sus principios morales y valores, la consistencia de sus convicciones, sobre las cuales se asentó la determinación y visión que mostró en aquel momento, cuando su figura se agiganta y donde aún derrotado y en circunstancias límite actuó con dominio de la situación y de su destino. Pocos actos los hay de mayor dignidad y valor.
Llevaron a cabo el golpe de estado, seguido de la dictadura más sangrienta en la historia de Chile, que duraría 17 años, y más… debido a que perdura el empoderamiento de una elite oligárquica reaccionaria que marca y ejerce considerable dominio hasta el presente, luego de treinta años de una decepcionante transición y un crecimiento económico que acentuó las inequidades de la sociedad chilena y su dependencia externa.
Son 50 años de aquello. La experiencia de aquel intento de una “via chilena” pacifica al socialismo y su posterior liquidación con el golpe militar constituyo un catalizador y una experiencia triste pero enriquecedora para el pensamiento crítico y el accionar revolucionario.
Todavía las Alamedas no se abren completamente, pero hay muestras crecientes de que el pueblo chileno se encamina a lograr, como el dijera, que “más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor”.
Sin dudas Salvador Allende renació en el momento mismo de morir; él sintetiza lo mejor del espíritu combativo del pueblo chileno y su figura alcanza una estatura inmensa, al nivel de los más genuinos héroes de Nuestra América. Por eso, en Cuba, es motivo de orgullo que escuelas, hospitales y la más ancha avenida del país lleven su nombre.
Destaca el hallazgo del coquí llanero avistado por primera vez en esta región del país
Tres jóvenes científicos puertorriqueños colaboramos en un proyecto de investigación interdisciplinario para conocer el impacto del Vertedero Municipal de Carolina (VMC) en la Cordillera de Mogotes San José en el barrio Hoyo Mulas de dicho municipio durante los meses de marzo a agosto de 2023. Descubrimos especies protegidas de vida silvestre y restos arqueológicos. También constatamos el impacto nocivo de la operación y expansión del vertedero hacia los ecosistemas adyacentes.
Desde la década de 1960 múltiples informes comisionados por agencias estatales y federales, así como por el Municipio Autónomo de Carolina, advertían de los riesgos de la expansión del VMC hacia esta cordillera de mogotes donde hay decenas de sitios históricos, arqueológicos y especies protegidas. Sin embargo, por los pasados 50 años, tanto el Municipio como las agencias de gobierno han guardado silencio, siendo cómplices de la destrucción y el abandono de tan importante paraje natural y cultural.
Aspectos geológicos y medioambientales de la Cordillera de Mogotes San José
Las regiones cársicas son aquellas donde se encuentran afloramientos o depósitos cuyo componente principal es la calcita (roca de carbonato de calcio), la cual debido a su composición química es muy soluble al contacto con el agua. Esto permite la formación de estructuras y sistemas ecológicos e hidrológicos como mogotes, sumideros, cuevas, humedales, lagunas, entre otras, así como la presencia de importantes acuíferos. Estos sistemas albergan una riqueza extraordinaria de especies de plantas y animales, muchas de ellas en peligro de extinción o endémicas a Puerto Rico o esta región del Caribe.
El carso norteño se extiende de Canóvanas hasta Aguada. Al este del carso se encuentra la Cordillera de Mogotes San José, que consta de dos crestas paralelas (cadena de mogotes y cerros calcáreos) en los barrios Hoyo Mulas de Carolina y Torrecilla Alta de Loíza, junto al Río Grande de Loíza.
Allí se han identificado cuevas, cuerpos de agua subterráneos, corrientes de agua superficiales y lagunas. Al norte colinda con unas 3,600 cuerdas de ciénaga, hacia las cuales discurren las aguas subterráneas y superficiales de la Cordillera. Esta ciénaga conecta, a su vez, con la laguna y el bosque de Piñones, bosques de Pterocarpus y otros humedales.
El área impactada por el VMC se localiza en el extremo occidental de la Cordillera, particularmente sobre el Cerro San José, que da nombre a la formación cársica. El Cerro fue destruido y utilizado como relleno para el vertedero.
De otra parte, las consecuencias del cambio climático en la región norte del país pueden afectar directamente, no solo los yacimientos arqueológicos ubicados cerca de la costa, sino los ecosistemas y humedales al norte del carso norteño. La elevación del nivel del mar, además de reducir la línea de costa, provoca un incremento de la corriente salada, aumentando la salinidad de las aguas subterráneas y de los humedales costeros.
Cronología de un trabajo en equipo
El Proyecto de Investigación Arqueológica y Documental Cordillera de Mogotes San José, el cual dirigí, comenzó con la búsqueda de información en el Programa de Arqueología y Etnohistoria del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP) y en la Oficina Estatal de Preservación Histórica (SHPO, por sus siglas en inglés).
En los múltiples informes arqueológicos y mapas consultados se advertía desde hace décadas sobre los graves riesgos que implicaría la expansión del VMC hacia el norte, donde ubican decenas de sitios arqueológicos e históricos muy cerca de la frontera con el vertedero.
Más adelante, se sumaron al equipo de investigación Steve Maldonado Silvestrini (taxónomo de plantas) y Johann D. Crespo Zapata (biólogo de vida silvestre) para ampliar el conocimiento de la flora y la fauna de esta región. Ambos científicos consultaron en agencias de protección ambiental las leyes e informes pertinentes a los recursos naturales de la zona estudiada.
Importantes hallazgos de flora y fauna
Se identificó un sinnúmero de hábitats y ecosistemas. En estos, el taxónomo Maldonado Silvestrini halló siete especies de plantas clasificadas como elementos críticos por el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA): almez (Celtis trinervia), ceiba (Ceiba pentandra), cocuyo (Pouteria dictyoneura subsp. fuertesii), corcho de Horne (Pisonia horneae), marunguey (Zamia erosa), matabuey (Goetzea elegans) y palo misanteco (Licaria triandra).
Otras cinco especies encontradas, no enlistadas a nivel federal ni estatal mas consideradas raras o poco comunes, fueron: limestone snakevine (Hyperbaena laurifolia), zapatito (Euphorbia tithymaloides subsp. angustifolia), cambrón (Casearia aculeata), palo de pollo (Pterocarpus officinalis) y flecha de agua (Sagittaria lancifolia).
Tronco de árbol de matabuey (Goetzea elegans) en la Cordillera de Mogotes San José. Este árbol y otros de su especie se encontraban a escasos pies del Vertedero Municipal de Carolina. Foto: A. Muriente Pastrana, 2023.
Destaca el matabuey (Goetzea elegans), árbol raro y endémico incluido en la lista federal de especies en peligro de extinción desde 1987 bajo el Endangered Species Act (ESA) de 1973. Maldonado Silvestrini menciona en su informe Flora de la Cordillera de Mogotes San José y la Ciénaga El Pajonal (2023) que esta “especie está amenazada por la destrucción de su hábitat, la poca reproducción por individuos aislados que necesitan entrecruzar polen y su dispersión limitada de frutos/semillas”.
Los matabueyes identificados corresponden a una población no conocida previamente. Su hallazgo fue reportado en abril de este año al DRNA y al Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos (USFWS, por sus siglas en inglés).
Maldonado Silvestrini también identificó un bosque de Pterocarpus officinalis. La presencia de la Sagitaria en el área de los humedales al norte de los mogotes (muy cerca de la zona de expansión del vertedero) fue un indicio de que se podría encontrar al coquí llanero (Eleutherodactylus juanariveroi), ya que esta planta es el hogar de dicho anfibio.
Aparece el coquí llanero en Carolina
Al atardecer del 21 de abril, víspera del Día del Planeta Tierra, el biólogo de vida silvestre, Johann Crespo Zapata y esta servidora nos acercamos al área donde identificamos la Sagitaria. El biólogo identificó el sonido del coquí llanero.
Nos adentramos al humedal siguiendo el agudo canto. Caminando con dificultad y cubiertos de lodo hasta las rodillas, nos fuimos acercando al sonido hasta toparnos de frente con un hermoso ejemplar macho de coquí llanero que cantaba posado sobre una hoja. Ver aquí:
¡Nuestra emoción fue tremenda! Sabíamos que estábamos ante un descubrimiento histórico.
Al día siguiente, regresamos al humedal junto con Maldonado Silvestrini y con el Dr. Neftalí Ríos López, (biólogo que descubrió el coquí llanero por primera vez en Toa Baja en 2004 e invitado por Crespo Zapata), encontramos coquíes llaneros de diferentes tamaños y tonalidades de amarillo brillante posados sobre las sagitaria
Esta especie, como expone Crespo Zapata en su informe Inventarios de fauna en la Cordillera de Mogotes San José y Áreas Adyacentes al Vertedero del Municipio de Carolina (2023), fue designada en peligro crítico de extinción por el DRNA, está enlistada como especie en peligro de extinción por el USFWS y se le designó su hábitat crítico a nivel federal. Además, se encuentra en peligro crítico de extinción bajo la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.
Se conocían dos poblaciones en humedales herbáceos en Sabana Seca (Toa Baja) y Caño Tiburones (Arecibo). Su hallazgo en el municipio de Carolina representa un nuevo récord de distribución, la más al este de Puerto Rico.
También observamos unos caimanes de anteojos (Caiman crocodilus) en un pequeño lago al interior de la Cueva del Caballo. La presencia de esta especie introducida en la cima de los mogotes, llamó la atención de los biólogos, por ser algo poco común.
Otras especies identificadas por Crespo Zapata con valor de conservación en distintos niveles de riesgo y protección, fueron: cucaracha cavernícola de Puerto Rico (Aspiduchus cavernicola), buruquena (Epilobocera sinuatifrons), mucarito de Puerto Rico (Gymnasio nudipes), gorrión chicharra (Ammodramus savannarum), paloma cabeciblanca (Patagioenas leucocephala), bienteveo (Vireo latimeri), carrao (Aramus guarauna), y boa puertorriqueña (Chilabothrus inornatus) –especie endémica y protegida–.
Los descubrimientos de flora y fauna fueron reportados al DRNA y al USFWS en abril. Ninguna de las agencias se ha expresado públicamente al respecto.
Descubrimientos históricos y arqueológicos realizados
Pedazos de cerámica encontrados
En los recorridos de campo se identificaron depositarios de botellas y ollas del siglo XX en los mogotes. A finales de marzo, empleados de la finca encontraron en una de las cuevas cinco fragmentos de cerámica, posiblemente de estilo Esperanza (1200-1500 d.C.). Y constatamos el estado de abandono de los petroglifos, algunos de ellos vandalizados.
La problemática de contaminación del vertedero y el estado de deterioro del sistema de cuevas trascendió a diversas páginas de internet a finales de abril. Esto provocó un recrudecimiento del personal de seguridad del VMC en la colindancia del vertedero con las fincas adyacentes, lo que dificultó el trabajo de campo que veníamos realizando hacía semanas.
El Municipio de Carolina alegó el 20 de abril en su cuenta oficial de Facebook que este sistema de cuevas se localizaba a cuatro mil pies de la celda que se utiliza actualmente en el vertedero. Incluyeron una fotografía satelital señalando la supuesta ubicación del sistema de cuevas de Hoyo Mulas. Sin embargo, en la primera página de un informe comisionado por el propio Municipio en 1999 aparece su ubicación exacta:
La ubicación matemática del Sistema lo es 18°24’1O “de latitud norte y 65°56’03” de longitud oeste. El Sistema consta de un total de cinco cuevas: Cueva de los Murciélagos, Sumidero del Caballo, Cueva de los Sapos, Cueva del Amonio y Cueva de la Chorrera. (CAROMA, Inc., 1999)
El informe de CAROMA, Inc. está correcto, el sistema de cuevas se encuentra mucho más cerca del vertedero de lo que el Municipio de Carolina señaló en su publicación. Nuestro equipo interdisciplinario constató la cercanía del vertedero a este sistema. También fue verificada por arqueólogos del ICP que visitaron el lugar; desmintiendo así la versión del Municipio.
A raíz de estas denuncias, y luego de que el ICP y el DRNA recibieran una querella por parte de la senadora Mariana Nogales Molinelli “sobre descargue de aguas contaminadas” en el barrio Hoyo Mulas, la directora de la Oficina de Arqueología y Etnohistoria del ICP, arqueóloga Anabel Arana Lanza, se comunicó conmigo para coordinar una visita de dicha agencia al lugar.
El 5 de mayo, los arqueólogos del ICP Juan Vera y Osvaldo de Jesús, corroboraron el estado de deterioro de los petroglifos en las cuevas. También la peligrosa cercanía del vertedero a los sitios arqueológicos registrados en los mogotes, de los que el ICP tiene constancia desde hace décadas. Así también, la falta de protección del patrimonio arqueológico allí registrado.
«El arqueólogo De Jesús y esta servidora encontramos un conchero en buen estado de conservación, que no había sido reportado anteriormente, ubicado en una pequeña cueva». Foto: Aurora Muriente Pastrana
El arqueólogo De Jesús y esta servidora encontramos un conchero en buen estado de conservación, que no había sido reportado anteriormente, ubicado en una pequeña cueva.
Vera y De Jesús se comprometieron a darle seguimiento al caso. Se comprometieron en regresar para investigar a fondo estos yacimientos. A inicios de mayo transmitieron sus informes a la arqueóloga Arana Lanza. Sin embargo, hasta la fecha, cuatro meses después de su visita, ningún representante del ICP ni del Consejo para la Protección del Patrimonio Arqueológico Terrestre se ha comunicado con esta servidora. Tampoco han visitado nuevamente el sitio arqueológico.
¿Qué fue el Estudio Arqueológico Área de Planificación Especial de Piñones (APEP)?
Foto satelital que muestra el cuadrángulo aprobado por el ICP (con borde azul) y el resto de la expansión del Vertedero Municipal de Carolina, que no cuenta con el endoso del ICP ni de SHPO. El recuadro amarillo marca las 35 cuerdas que ocupa la zona de amortiguamiento.
En la década de 1980 ya se conocía el valor de esta región. Yacimientos como Cueva del Caballo, Cueva Dolores, Cueva María de la Cruz, Cueva Mela, Hacienda Grande, la Torre, Punta Maldonado y Punta Vacía Talegas, ya constaban en informes del ICP y de SHPO. De hecho, Hoyo Mulas ya había sido explorada por el arqueólogo Miguel Rodríguez López desde 1969, quien primero alertó al ICP de los riesgos que suponía la expansión del vertedero.
El Estudio Arqueológico Área de Planificación Especial de Piñones (APEP) fue un esfuerzo interagencial que sirvió para que el DRNA, el ICP y la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) crearan un inventario detallado de los sitios arqueológicos y de la biodiversidad de esta región. El objetivo era optimizar su protección y que las agencias gubernamentales los tomaran en consideración a la hora de evaluar futuros proyectos de desarrollo urbano. Lo dirigió el fenecido arqueólogo Jaime Vélez Vélez.
Este estudio coincidió con la aprobación de la Ley para la Protección del Patrimonio Arqueológico Terrestre de PR de 1988. Se llevó a cabo de 1988 a 1989, entre los términos de los gobernadores Carlos Romero Barceló y Rafael Hernández Colón.
De acuerdo con el informe final de este proyecto, “el APEP es depositario de 148 sitios de interés cultural… están representados en ellos todas las etapas de las culturas aborígenes puertorriqueñas, así como diversas expresiones del Periodo Histórico (Colonial y Contemporáneo)”. También dice que esta es “la región con la más alta concentración de sitios arqueológicos descubiertos hasta el momento en la isla de Puerto Rico”.
El APEP advierte en decenas de ocasiones del “peligro de destrucción” de numerosos sitios arqueológicos debido a la “expansión del Vertedero Municipal de Carolina” hacia la zona protegida de los mogotes. Incluso, Vélez Vélez recomendó en el informe de 1989 el cierre de este vertedero.
La Junta de Planificación oficializó el Plan de Usos de Terrenos del APEP en 1994, bajo la incumbencia Pedro Rosselló González. En este se trazaron las medidas a seguir para la protección y el desarrollo responsables de esta región que ocupa un área de “10,875 cuerdas de terreno con su centro ubicado en la latitud 18 25′ Norte y longitud 66 25′ Oeste” (Vélez, Vélez, 1989).
Este documento establece que “cualquier propuesto desarrollo en la región que implique remoción de terrenos deberá utilizar un registro para evitar la destrucción de sitios arqueológicos”.
Expansión del Vertedero Municipal de Carolina
En 1998, el mismo arqueólogo Vélez Vélez fue contratado por la firma RDG Material Resources, Inc. para realizar el Informe Proyecto de relleno del Vertedero Municipal de Carolina, que consistió en la Evaluación Arqueológica, Fase IA solicitada por el ICP a dicha firma.
Su objetivo era “determinar la potencialidad del terreno como depositario de recursos culturales de interés histórico-arqueológico”. El perímetro trazado abarcaba 14 cuerdas de terreno “colindantes al sur y al este con el Vertedero Municipal de Carolina; y al norte y al oeste, con terrenos presumiblemente propiedad de la Autoridad de Tierras”. El trabajo de campo se efectuó en tres días.
Este informe de Fase IA, que no requirió pozos de sondeo ni recorridos con sistema de transectos (como se requiere en la Fase IB), fue aprobado por el ICP y por el Consejo para la Protección del Patrimonio Arqueológico Terrestre de Puerto Rico, a pesar de las múltiples advertencias que el propio Vélez Vélez hizo en el informe del APEP acerca del peligro de la expansión del vertedero hacia los mogotes.
A partir de la aprobación de la extracción de caliza, el Municipio de Carolina y las empresas subcontratadas por este –Landfill Technologies, Landfill Gas Technologies y Consolidated Waste Services (ConWaste)– avalaron un proceso desenfrenado de extracción de materiales calizos del terreno y la expansión del VMC hacia el norte y noreste que continúa hasta el día de hoy.
En fotografías satelitales de la Cordillera San José se evidencia cómo en los pasados 25 años la expansión del vertedero ha triplicado el impacto fuera de aquellas 14 cuerdas de terreno sin someter informes adicionales al ICP o a SHPO. Esto supone una violación de la Ley Núm. 112 para la Protección del Patrimonio Arqueológico Terrestre.
En 2004, el Municipio de Carolina expropió 35 cuerdas de terreno de la finca situada al norte de sus facilidades para crear una “zona de amortiguamiento” donde desarrollar proyectos de mitigación en caso de expandir el vertedero hacia el sur. Estas 35 cuerdas corresponden al área protegida por el APEP.
Una vez adquirió los terrenos, el VMC extendió sus operaciones de la denominada Celda C hacia la zona de amortiguamiento, destruyendo los recursos naturales y culturales de dos terceras partes de esta zona.
El Municipio no cuenta con una Declaración de Impacto Ambiental (DIA) para la expansión del vertedero. Tampoco consideró el Reglamento del Área de Planificación Especial del Carso (PRAPEC) de 2014 ni la Ley para la Protección y Conservación de la Fisiografía Cársica de Puerto Rico de 1999.
La Environmental Protection Agency (EPA, por sus siglas en inglés), la Junta de Calidad Ambiental (JCA), el DRNA, la Junta de Planificación (JP), la Oficina de Gerencia de Permisos (OGPe) y el Programa de Planificación Ambiental del Municipio Autónomo de Carolina, han sido cómplices con su silencio y con la otorgación de permisos que avalaron la expansión del vertedero hacia la zona de amortiguamiento.
La extensión del VMC ya destruyó algunos de los sitios arqueológicos. Estos están registrados en el ICP como “hallazgos aislados de alta sensibilidad arqueológica” y se muestran en los informes arqueológicos custodiados por dicha agencia y en sus mapas.
Además, en el informe Carolina. Revisión Actualización y Reorganización del Inventario de Sitios Arqueológicos de Puerto Rico, publicado por el propio ICP en 2013 se menciona la amenaza del vertedero con imágenes del APEP. También se muestran mapas y fotos satelitales de 2013, cuando ya la expansión del vertedero había rebasado los límites establecidos por las 14 cuerdas de terreno aprobadas en 1998. A pesar de este reconocimiento, el ICP no requirió proyectos arqueológicos adicionales al Municipio de Carolina.
Con SHPO, ocurre igual. En sus mapas de la región de Carolina, Loíza y Canóvanas aparecen marcados los numerosos sitios arqueológicos sobre la cordillera de Mogotes San José. Estos mapas, algunos sobre fotografías aéreas, evidencian a simple vista la extensión del VMC sobre lugares de altísimo valor arqueológico e histórico.
En ninguna de las dos oficinas existe evidencia de gestiones dirigidas a atender las violaciones del Municipio Autónomo de Carolina a la Ley 112 de 1988. De hecho, algunos de estos sitios arqueológicos registrados a finales de la década de 1980 ya fueron destruidos por el VMC sin que las agencias pertinentes hayan intervenido.
Sociedad Espeleológica de Puerto Rico (SEPRI) y CAROMA, Inc.
Mientras se expandía el vertedero hacia los mogotes, el entonces alcalde de Carolina, José Aponte de la Torre, acudió junto a Julio Rodríguez Panell, expresidente de la Sociedad Espeleológica de Puerto Rico, Inc. (SEPRI), al sistema de cuevas y cavernas de la Cordillera San José para constatar su estado.
Rodríguez Panell dijo en entrevista para este proyecto, que en el momento en que entró a las cuevas se percató “de la presencia del lixiviado que percolaba a través de las cavidades y de la porosidad de la roca caliza. Ya existía la Ley 111 ‘Ley para la Protección y Conservación de Cuevas, Cavernas y Sumideros De Puerto Rico’ y aquello había que denunciarlo.” Esto lo motivó a hablar con Aponte de la Torre.
“El alcalde estaba impresionado con la contaminación y se comprometió con paralizar el vertedero y con trabajar junto a SEPRI para la creación de un parque pasivo que contaría con una facilidad educativa y ambiental, un centro de investigación científica y un serpentario para estudiar la boa puertorriqueña”.
Posteriormente el ecólogo Gustavo Rodríguez pasó a ser presidente de SEPRI. Este creó la compañía consultora CAROMA, Inc. junto al geólogo y geógrafo Manuel J. Acevedo González, Ph.D. y a la antropóloga Raquel del Carmen Camacho, B.S.
CAROMA, Inc. fue contratada por el Municipio de Carolina en 1999 para la realización del Estudio de Turismo Ecológico – Sistema de cuevas, cavernas y sumideros del Cerro San José, Barrio Hoyo Mulas, Municipio de Carolina, Puerto Rico. Resultados y recomendaciones Sometido al Honorable José Aponte de la Torre, Alcalde, Municipio de Carolina. Este fue parte de un convenio con la Universidad Interamericana de Puerto Rico para realizar un proyecto ecoturístico y científico y comunitario. Uno de los objetivos de esta propuesta era incorporar al proyecto a miembros de la comunidad de Hoyo Mulas.
El Municipio de Carolina nunca divulgó el contenido de este estudio. Según el ecólogo Rodríguez (director del proyecto) y la entonces estudiante participante Karina Rodríguez Rodríguez (también entrevistados), al poco tiempo de la entrega del informe el mismo fue archivado por el Municipio. El ecólogo Rodríguez halló la copia original en su archivo personal y la puso a nuestra disposición.
La realización de una segunda fase, ya apalabrada por Aponte de la Torre en reuniones con los miembros de CAROMA, Inc., nunca se efectuó.
Poco después comenzó la extracción de caliza del Cerro San José y la expansión del vertedero hacia el norte, destruyendo parte de la zona descrita en el APEP como la más rica en yacimientos arqueológicos de Puerto Rico.
Conclusiones preliminares
El Vertedero Municipal de Carolina es el principal foco de amenaza a la integridad de estos recursos naturales y culturales de Hoyo Mulas. Detener su avance es mandatorio para la preservación de los recursos antes mencionados.
Los nuevos hallazgos brindan una gran oportunidad para retomar el trabajo investigativo y ecoturístico planteado desde hace décadas. Este debe ser un esfuerzo colaborativo entre arqueólogos, científicos, agencias gubernamentales, estudiantes, propietarios de las fincas y la comunidad de Hoyo Mulas.
Ya se realizó un esfuerzo tremendo a finales de la década de 1980 para crear el Plan Especial de Piñones, así como a finales de los 90 con la investigación de CAROMA, Inc. Estos esfuerzos no deben quedar olvidados en los archivos de las agencias gubernamentales. Por el contrario, deben ser desempolvados y actualizados para que junto a nuevas investigaciones se conviertan en guía para desarrollar de manera responsable y solidaria estos espacios y para preservar y proteger esta región de tanto valor natural y cultural.
Cualquier proyecto de uso recreativo o turístico en la zona de las cuevas, debe estar regulado y autorizado por las agencias pertinentes y debe seguir las recomendaciones de los informes científicos para garantizar la correcta preservación de estos recursos invaluables y la seguridad de los visitantes. Así también, debe contar con la participación comunitaria. No debemos olvidar que decenas de familias que trabajaron por generaciones en estas tierras fueron desplazadas luego de la privatización de los terrenos y del final de las industrias azucarera y ganadera en esta región.
Además, es importante que las agencias pertinentes apliquen las leyes llamadas a la protección de estos recursos para evitar que se siga deteriorando nuestro patrimonio natural y cultural.
Por último, destaco la importancia del trabajo en equipo. Quienes participamos de este proyecto investigativo e interdisciplinario formamos parte de una generación de científicos que asumimos la ciencia desde la honestidad y la solidaridad. El campo es nuestro escenario para construir el país que merecemos; uno más justo, donde los recursos culturales, ambientales, geológicos, la lucha contra el cambio climático y la defensa de las comunidades sean una prioridad. Las generaciones presentes y futuras así lo merecen.
La autora es arqueóloga y profesora en la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras.
Una versión editada de este trabajo se publicó en la versión impresa de CLARIDAD del mes de agosto.
El periodista Eugenio Hopgood Dávila acaba de publicar su primer libro. Se trata de una novela corta cuyo eje central es la guerra y varios relatos urbanos. Me llamó la atención el tema porque la literatura nacional más reciente apenas trabaja el asunto.
Por supuesto, en la literatura del mundo y en toda época, la relación entre la guerra y la literatura es profunda. Desde relatos épicos antiguos la literatura ha explorado los horrores, las consecuencias y las complejidades de los conflictos armados de diversas maneras haciendo énfasis en la experiencia humana en medio de la violencia y el caos. Los escritores han utilizado la guerra como telón de fondo para explorar temas como el heroísmo, el sufrimiento, la pérdida, la camaradería y la moralidad. Autores clásicos como Homero, con la «Ilíada», o Tolstói, con «Guerra y Paz», -salvando las distancias cronológicas- han dejado una huella indeleble en la literatura mundial al abordar la guerra en sus obras.
La Primera y la Segunda Guerra Mundial, la Guerra Civil en España, así como los conflictos más recientes, han dado lugar a una gran cantidad de obras literarias que reflexionan sobre la devastación de la guerra y sus efectos en la psicología humana. Algún lector recordará clásicos como «Adiós a las armas» de Ernest Hemingway, por dar un ejemplo.
En Puerto Rico, volviendo a resumir, a par de años de la Guerra Hispanoamericana, José Elías Levis publicó Estercolero, sobre los efectos de la guerra -y el huracán San Ciriaco- en los habitantes de la isla. De mediados de siglo XX a nuestros días, Emilio Díaz Valcárcel, José Luis González, Jaime Marzán y José Colón Santana son lo más conocidos de mediados de siglo pasado a nuestros días.
Es una generalización, claro. Cinco o seis libros no son pocos, pero dada la presencia de puertorriqueños en todos los conflicos bélicos en los que ha intervenido EEUU, parecería que las narraciones serían muchas más. Entonces, aparece este libro de Eugenio Hopgood Dávila. Se trata de su primer libro de ficción. Tuve el privilegio de leerlo antes de que se imprimiera. Como se trata d alguien entrenado para la escritura -periodista- me di a la tarea de hacerle algunas preguntas sobre el oficio de escribir y la relación entre la ficción y el periodismo, y por supuesto, cómo narrar la guerra.
En Rojo: ¿Eugenio, cómo el periodismo te entrena para narrar? O quizás deba preguntar ¿narrabas y te decantaste por el periodismo?
Eugenio Hopgood Dávila: Me interesaba la literatura desde los 16 años cuando empecé a leer a García Márquez y los del “Boom”. Entonces a los 19 años tomé dos clases de literatura que me impactaron, en Estudios Generales de la UPR en Río Piedras, una de ellas con Pedro Juan Soto, la otra era de inglés avanzado, no recuerdo el nombre de la profesora que era excelente.
De ahí se me ocurrió por primera vez que yo podía escribir algo interesante, algo que me gustara a mí si yo fuera el lector. Escribí un cuento en inglés sobre un tema de contrabando y sexo en Marruecos, donde había estado el verano anterior y un cuento en español sobre un hombre sin hogar que deambulaba por la calle Loíza, un gringo jorobado llamado Jack. Sometí ambos a concursos literarios de la UPR, o de Estudios Generales y no me gané ni el reintegro, como dicen en la lotería. Después he pensado que aquel cuento sobre Jack, pudo haber sido malo, regular o bueno, pero era un cuento de siglo 21 en 1973 porque no tenía casi ninguna de las características que se dice que debe tener el cuento, no tenía mucha trama ni final sorpresivo y quizás no tenía ni un final muy definido. Esos cuentos desaparecieron entre mudanzas y huracanes.
La clase con Pedro Juan Soto fue un punto de inflexión para mí. Yo era un joven muy inseguro en cuanto a mi capacidad y talento, sobre todo en lo artístico. Pedro Juan me motivó mucho durante una especie de taller dentro de la clase que consistía de escribir un diario con ánimo literario. El era un profesor estricto, severo, intimidante, diría yo, por lo que me resultó estimulante que él percibiera talento literario en mi escritura. Luego el asunto cambió, cuando no acepté el reto suyo de escribir al menos cinco cuentos, creo que era, en el segundo semestre. Opté por un trabajo de análisis psicológico de los personajes de una novela. Pedro Juan le pareció algo cobarde de mi parte y me lo hizo saber que lo había decepcionado. Luego del choque con esa personalidad tan fuerte como era la de Pedro Juan Soto y de no haber aceptado su reto literario, me concentré más en el estudio de la música y el interés en la literatura volvió al cauce de ser un lector y la aspiración de hacer literatura quedó inactiva, como un virus latente.
El asunto es que mientras eso ocurría yo andaba estudiando psicología en tránsito a estudiar música y por mi mente nunca había pasado la idea de ser periodista, sin embargo, como ves, ya había hecho algunos intentos literarios y era un tema que me interesaba. Y claro, luego al comenzar a trabajar en el periodismo, me encontré con el relato periodístico y la crónica y me sentí a gusto en ese medio, fue como reencontrarme con esa tendencia a hacer relatos, algo que orgánicamente viene de mi madre, que era lo que llaman “una cuentista” porque tenía mil anécdotas y mucha gracia para contar cosas y hasta dramatizarlas, para colmo con memoria fotográfica, en cualquier conversación o reunión de familia y amistades. Así que el gusto por contar viene de ahí.
Aparte de José Luis González y Emilio Díaz Valcárcel la guerra no es un tema muy recurrente en nuestras letras a pesar de la enorme participación de boricuas en conflictos bélicos. ¿Por qué la guerra?
La guerra es horrible y es trágica y tiene un impacto terrible en la mayoría de los que acaban dentro de ella, sean los civiles de una zona o los soldados. En el Siglo XX nuestras guerras en nuestro territorio nacional han sido asimétricas y de baja intensidad, aparte de las operaciones de combate durante varios días a raíz de la Revolución Nacionalista de 1950. Pero en las dos guerras mundiales, la Guerra de Korea, la de Vietnam y las dos invasiones a Irak, y la guerra de Afganistán, como dijiste, miles de boricuas participaron, murieron, mataron, dejaron huérfanos y viudas, llegaron lisiados, otros perdieron su salud mental.
Durante las guerras de Irak la participación de las mujeres aumentó y así también los daños que ellas han sufrido. Por tanto, aunque la guerras no se desarrollan aquí, nos causan numerosas muertes y lesiones y tienen gran impacto en la sociedad y en la niñez que reciben a tantos padres con daño psicológico. Así que es un tema que ha sido algo subvalorado en la literatura nacional.
Sin embargo, la idea de meterme en el tema de la guerra, que es el tema de Babylon Baby, viene de la experiencia de haber hecho entrevistas y reportajes a veteranos de Vietnam en la década del ochenta, cuando empezaba en el periodismo y luego haber entrevistado y armado reportajes sobre los soldados que habían llegado recientemente de Irak y Afganistán, principalmente miembros de la Guardia Nacional y de la Reserva del Ejército que fueron activados para participar en esas guerras. Ese es el perfil general de Emilio, el personaje principal de Babylon Baby y sus compañeros. Lo de que es un tema subvalorado es una reflexión posterior. Y conste, que no he estado en ninguna guerra, ya que el reclutamiento para combatir en Vietnam había bajado cuando cumplí 18 y nunca me llamaron y mejor fue porque me hubiese rehusado a ingresar al Ejército de Estados Unidos.
Hay buen oído en los textos, en los diálogos, ¿será que eres músico?
Puede haber algo de eso. Pero creo que lo principal es que siempre me ha llamado la atención la forma de hablar de la gente, los modismos, los regionalismos, los acentos y dicciones de un mismo idioma, el argot, los refranes, en fin las palabras, el lenguaje todo. Soy una especie de lingüista aficionado y sin estudios, pero siempre he tenido esa curiosidad que es lo que me lleva a escuchar y analizar el habla incluso más que la escritura.
¿Quiénes son tus modelos literarios, si alguno?
Bueno a partir de los 16 años y en mi juventud, mis referentes eran García Márquez y Cortázar, o sea a partir del 69 e inicios de los setenta, es el momento del boom que estaba en pleno estallido. Leía con gusto también a Borges, Quiroga, Poe, Onetti, entre otros, eventualmente José Luis González pero los primeros modelos de cómo es que se escribe mejor, eran García Márquez y Cortázar. Los cuentos de Ana Lydia Vega de la década del ochenta, Pasión de Historia y Encancaranublado, me abrieron la mente y el oído a una nueva forma de narrar y a un habla de los personajes puertorriqueños más real y natural. A principios de los 90 leía a Kundera.
Más o menos para el cambio de siglo, conocí el trabajo de Roberto Bolaño y leí Los Detectives Salvajes. Sentí que la escritura de Bolaño, tan visceral y cerebral a la vez, derrumbaba muros y me mostraba otras formas de narrar que me fascinaron y fascinan como lector. Es como enamorarse de alguien. A través de Bolaño conocí y leí a Vila-Matas y a Volpi, por otras vías conecté con Sergio Ramírez, Murakami, Juan Marsé, entre otros, también me encanta el trabajo del guatemalteco Rodrigo Rey. Pienso que todo lo que uno lee y disfruta o aprecia, se convierte en una influencia mayor o menor en la escritura de uno. De la literatura nacional más contemporánea he leído y por tanto creo que he tenido algún grado de influencia de escritoras como Mayra Santos, Mayra Montero, Marta Aponte Alsina, Juan Carlos Quiñones, Rafael Acevedo, Rafa Franco y de Pedro Cabiya, entre otros. Pero en resumidas cuentas, mis grandes modelos fueron Cortázar y García Márquez en mi juventud, Borges, antes y después y Bolaño en la madurez. Casi nada.
Me interesa el asunto de no-ficción y ficción, las distinciones en la producción de textos narrativos, y la crónica periodística.
Bueno pienso que en la crónica que se plasma en un formato más amplio, como los trabajos de Rodríguez Juliá y de Ana Teresa Toro, por ejemplo, son un género distinto a la crónica que se puede escribir en formatos más propiamente periodísticos, si bien hay revistas online sobre todo que presentan crónicas bastante extensas en las que el autor o la autora tiene menos limitaciones. Pero, aunque es más dado a fórmulas también he leído crónicas o escritos que tienen elementos de crónica, de ocho o diez párrafos en los que hay bastante garra y la escritura es creativa.
En mi trabajo periodístico, no tuve tanta oportunidad de dedicarme a la crónica más amplia, aunque algo hice. Era más bien crónica integrada con otros géneros periodísticos como los reportajes en profundidad o incluso la nota policial.
A fin de cuentas, sobre ficción y no ficción, se trata de escritos literarios, si es que lo son, que en la crónica narran hechos reales o que se perciben como reales y en la ficción inventamos los hechos aunque los tomemos, en algún grado de hechos reales, parcialmente reales, posibles o lo que se percibe como imposible. Me interesa mucho el cruce de esas dos vertientes, la novela histórica, por ejemplo, en la que se mezcla la ficción y no-ficción. Me gusta el trabajo de Javier Cercás, como en su Soldados de Salamina y en otra buenísima en la que uno de los personajes principales narra sus experiencias en la Guerra de Vietnam; está el Sexto Sueño y otros libros de Marta Aponte en donde también se navega por esas fronteras. De hecho, Babylon Baby se desarrolla dentro de unos eventos históricos muy específicos, una batalla y otros eventos que sí ocurrieron en Irak pero toda la trama y los personajes principales son ficticios.
¿ Manuel Abreu y tú hablaban de literatura?
Nos conocimos en una clase de inglés avanzado en la Facultad de Estudios Generales que era una clase de literatura en inglés. Yo estaba en segundo año y Manuel en primero, o sea, prepa de 17 o 18 años. En esa clase leímos y estudiamos la novela Portrait of an Artist as a Young Man, de James Joyce. Esa novela me impactó bastante, creo que ambos la disfrutamos y la discutíamos. Una vez me comentó que se había reunido par de veces con Pedro Juan Soto y que este había hecho comentarios muy positivos sobre un cuento que Manuel le había mostrado. Me explicó que era un cuento sobre un personaje que llegaba a una barra de la Calle Cristo que estaba de moda y que los cigarrillos que iba fumándose el personaje marcaban el tiempo del relato.
Una vez me invitó a un taller de Poesía en la residencia Torre Norte, hoy abandonada criminalmente, diría yo, en el que participaban otros compañeros. Nuestras conversaciones eran mayormente sobre cuanto tema imaginable, incluyendo la literatura, pero no creo que fuera el tema dominante. Cuando vino el poeta y sacerdote revolucionario Ernesto Cardenal al teatro de la UPR un día por la mañana en 1973, estábamos sentados en lo que se llamaba Los Tronquitos, en el camino hacia Generales. Corrió la noticia y dijimos: vamos al teatro. Manuel dijo: bueno es verdad que Cardenal es un tipo religioso, ¡pero es un poeta! Y para allá fuimos.
Cuéntame de cómo se va formando el libro, las historias, los cuentos, cuándo, cómo, por qué.
Pues corría el fin de siglo y yo trabajaba como editor de contenido en la mesa de redacción de El Nuevo Día. Todos los días tenía que editar y corregir las historias, en su mayoría terribles, que acontecían a diario y eran reseñadas por los reporteros y reporteras. Comencé a tener la inquietud por escribir ficción de nuevo, es posible que la impotencia que sentía como editor, al estar obligado a leer y enterarme de tanta historia horrible o de locuras, tener que intervenir con ese texto pero no poder ni siquiera hacer las preguntas averiguaciones que un reportero puede hacer ni redactar en la forma que me pareciera mejor, me causaba mucha frustración y comencé a querer escribir ese tipo de historias, en las que yo pudiera crearlo todo, aunque las tramas o resultados fueran iguales o más horribles que las historias noticiosas. De alguna manera, eso reactivó el deseo de escribir literatura.
El extraño accidente del cuento Corpus Delicti, por ejemplo, sale de una noticia que leí, el de Sharineshka la Voladora, hay hechos basados en un caso real también y es como un intento de escapar del espanto. Estos cuentos y un par más fueron trabajados a cuentagotas y a veces pasaban años guardados, como si hibernaran y luego los sacaba y reescribía partes o añadía y quitaba, mientras muy poco a poco surgía una idea nueva y la iba trabajando. No todos los cuentos tienen origen en situaciones de las noticias. Hay algunas que son ficciones basadas en vivencias propias y de otra gente y otros son puro invento. Como dije antes, la idea de escribir la novela corta, Babylon Baby, surge luego de reflexionar sobre las experiencias de veteranos de guerra que entrevisté y sobre los cuales hice reportajes, la trama es totalmente ficticia pero se mueve dentro de eventos históricos. El año pasado decidí revisar todos los cuentos y lo que resultó ser la novela, reescribí algunas partes y lo pulí lo mejor que pude, La Secta de los Perros me dio el voto de confianza y aquí estamos. Mientras tanto, trabajo en una nueva novela y en otros cuentos