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Márgenes perdidos

 

 

—¿Por qué ustedes los homos siempre se están tocando cuando los guardias no están mirando? —pregunta Heinrich, un testigo de Jehová barbudo por las circunstancias del Holocausto.

—Porque es la única forma de sentirnos que todavía valemos —contesta
Sieg—. Si todavía podemos dar placer, no solo estamos vivos. Nos sentimos vivos.

El jehovita, como les decían los guardias nazis a los del triángulo púrpura, asiente más por respeto que por convicción o convencimiento. Se acomoda la melena incómoda que los guardias no le han permitido cortar o acicalar. Es un castigo extra. O les afeitan los cuerpos enteros, o no les permiten cortárselo, dependiendo del color del triángulo asignado en Auschwitz. Sieg se le acerca.

—También es una forma de sentirnos en comunidad. Como ustedes con su fe.

Esas son palabras que Rich sí puede entender. Todos los días se reúnen para orar antes de que los guardias los hacinen en las literas contiguas. Es la única manera de soportar el frío extremo de la noche y así reforzar la gasolina que les permite sobrevivir hasta cualquiera que sea el final.

—Entonces, estarán bien —contesta y hace una mueca lejanamente emparentada con una sonrisa.

Al día siguiente, el personal del campo de concentración pone a los triángulos rosados, púrpuras y negros a picar piedras y arrastrarlas hasta el almacén, desde donde serán transportadas a otra barraca. Doña Camelia Stone, de 57 años, sucumbe ante el esfuerzo. Unas mujeres de la congregación tratan de incorporarla, pero se ha desmayado. Los guardias gritan órdenes e insultos. La multitud se congrega y se dispersa. Los guardias le apuntan con sus armas a la señora Stone, y le ladran órdenes de levantarse sin importarles la obviedad de que está inconsciente, de que no tiene medio alguno de responderles y, sin pensarlo, la congregación cierra los ojos y se abraza para no ver cuando la rocían con 16 tiros. Rich se abraza a la primera persona que encuentra, Sieg, que se abraza a Rich solo porque quiere. Ambos hombres comparten el llanto de su primera tragedia.

Al día siguiente, los ancianos de la congregación se sientan con Rich.

—Vemos que tienes un nuevo amigo.

—Ni tanto —contesta Rich, adivinando que vendrían a hablarle de su reciente amistad con Sieg.

—Es un sodomita. No debes mezclarte con ellos. 1 Corintios 6:9 dice que los hombres que se acuestan con hombres no heredarán el reino de Dios.

—Lo tengo claro.

—Pues, aplícalo. Recuerda que podrías ser expulsado de la congregación.

—¿Por una amistad con alguien en nuestra misma situación?

—¿Te estás insubordinando, hermano?

—No, hermano, para nada. Me quedó todo claro.

Rich recuerda el bautismo masivo que celebran los Testigos de Jehová en Alemania en la mañana del 9 de noviembre de 1938. Miles de hermanos huyen a los bosques y se bautizan en masa en los lagos y ríos frígidos de los campos. Algunos mueren de hipotermia. La familia de Heinrich lo arrastra hacia la orilla de una ribera. Las uñas de su madre se le quedan tatuadas en la muñeca, incluso visibles por debajo del futuro código impreso por los nazis. Lo sumergen a la brava y casi lo ahogan, mientras le gritan las preguntas que corroborarían que Rich conoce los principios de la fe. En aquel momento son solo 10. Rich dice que sí a todo, tratando de respirar sin que se le agüen los pulmones. Entonces, la memoria se disuelve primero por las esquinas y lo último que ve es la sonrisa de orgullo de sus padres.

Esto sucede apenas un año atrás.

Al día siguiente, seleccionan a Janice y Jerod, un matrimonio jehovita, para ser llevados al ala de medicina y experimentación. La congregación se despide porque sabe que jamás los volverá a ver. Los nazis igual se llevan a Hans y Arthur, de los triángulos rosados. Contrario a la congregación cristiana, los sodomitas no se tapan los ojos para no ver.

Al día siguiente, llegan nuevos triángulos rosados al campo de concentración. Esa noche, se rencuentran amigos, amantes, hermanos gemelos, viejos amores y hasta primos que alguna vez se exprimieron. Al principio no se reconocen. Los intentos de huida y el hacinamiento los han demacrado igualmente. Ludwig se rencuentra con Alf, el amor de su vida, mientras Werner encara a su ex, Wolfgang, que le dejó con una nota una noche de lluvia siete años atrás. Lo único bueno de Auschwitz, piensa con algo de saña, es que nos iguala a todos.

Al día siguiente, los nazis, borrachos por la noche de juerga, deciden rociar de balas la jaula de los jehovitas. Esa noche, a Rich le había tocado dormir al fondo extremo de las literas, allá donde el oxígeno es contado y el frío no hace nada por aplacar el sudor. Es el único que sobrevive y ese día su trabajo será enterrar a sus muertos. Sieg se le acercará junto a varios de sus amigos y lo ayudarán con el tesón de quien enfrenta la oscuridad sin brújula o alguna llama interna. Sieg recuerda la última fiesta con abisinio y cómo hubiera dado lo que fuera por jamás haber nacido. En Kristallnacht, en alguna barra de la ciudad más maricona de Alemania, los nazis tumban la puerta y entran con sus armas. Arrestan al cantinero, a los empleados, a las dragas, a los que se clavaban en el cuarto oscuro y los que mamaban en el agujero glorioso. Los arrestan, arrastran, desnudan y colocan en la calle a la vista del Pueblo. Allí, les meten dinamita en los culos o les aplastan las piernas con taques de guerra. A Sieg lo agarran al final, cuando ya habían satisfecho su morbo sanguíneo. Por eso es uno de los pocos que sobrevive.

Mientras cava el suelo y deposita los cadáveres, Rich se rompe en llanto. Parece que su futuro estará intrínsicamente ligado a la muerte. Sieg se le acerca y lo abraza. Esa noche, sellarán el pacto de muerte con su primer beso.

 

Garrote vil

Serie Atentamente, Comando Megavatio

 

En la radio sonaba una de Gilberto Santarrosa. Me hace falta tu presencia, para mí tú eres la esencia que da sabor a mi existir.

Zoé ama la salsa. También bailar.

No se aguanta y tira varios pasos, aunque sola. Vuelta a la derecha. Una a la izquierda. Cuartas cruzadas. Ejecución precisa. Milimétrica sabrosura. Así le enseñaron.

Una voz interrumpe su baile.

¿Vamo al mambo o no vamo al mambo?

Es Rafael quien pregunta. Lidera el operativo. No le molesta el baile ni la música, pero el tiempo apremia. Retener al secuestrado más de lo acordado es un craso error.

A éste lo agarraron en el parking de un supermercado. Lo estudiaron bastante hasta determinar que era el objetivo indicado. Se hizo a escasas horas después de cumplirse el plazo de 24 horas dado al gobernador. Fue en Salinas. Llevaba una bolsa con cervezas, maníes salados y condones. Trojan Ultra Ribbed. Andaba solo.

Un tipo grande. Fornido. Blanco. Rojo por el sol. Barba tupida rozándole el pecho.

Maritere lo interceptó cuando llegaba a su vehículo. Sonrisas y mahones apretados. Le preguntó en inglés algo sobre la luz. Él quiso contestar. Amable. Pero el fuetazo del taser a la altura de los riñones se lo impidió. Cayó como saco de papas.

Lo montaron en la guagua y manejaron hasta Santa Isabel. Allá, sin perder tiempo, lo metieron en el baúl de un carro, dieron la vuelta y viajaron hasta Peñuelas. Otro chin de electricidad, por aquello de ir a la segura.

Aníbal, Carlos y Georgie se acercan a Zoé y Rafael. Ya no hay música. Les siguen Maritere y Nitza. Fuera del almacén, Gregorio, William y Joanne vigilan, apoyados por Rubén que peina el área con un dron.

Trae ese muchacho para acá, dice Zoé. Vamos a probar esto.

Se refiere al aparato que ella confeccionó. Sacó la idea de una revista Muy interesante que compró en la farmacia. Garrote vil, le llaman.

Siéntalo y amárralo bien, por favor. No vaya a ponerse creativo y quiera escapar.

Entre Rafael, Gregorio y Carlos lo acomodan. Correas de cuero en las muñecas y tobillos. Apretadas. De ahí no se soltará por más que lo intente. Otra correa, más gruesa, le rodea el cuello. El muchacho, atontado, no se resiste. Desconoce lo que le espera.

Coño, Zoé, tú sí que te complicas. ¿No podíamos matarlo más fácil?

Ríen con el comentario de Aníbal.

Siempre, ¿pero entonces? Nos vamos a aburrir. Probemos esta vaina a ver si brega, y ya. Matamos la curiosidad.

Realmente la curiosa es solo ella, pero nadie lo dice.

Por detrás de la nuca, al muchacho le entrará un tornillo grueso, en cuya punta lleva soldada una bola de metal. En teoría, le romperá unas vertebras y de paso el cuello. Habrá que darle manigueta para que el mecanismo funcione. Todo manual. Como en los tiempos de antes.

Para apretar eligieron a Carlos, el más tosco entre los presentes. Dijo que sí inmediatamente.

Hay que apretar con fuerza, indicó Zoé en tono de ánimo a su compañero.

¿Estamos?, Rafael intervino.

Sí.

Pues, dale.

Zoé se acerca al muchacho y se inclina para que la oiga bien. Lo mira a los ojos.

¿Cómo te llamas?

No responde. Solo habla inglés.

What’s your name?

Ahora abre los ojos. Grande. Son verdes. Y habla. John Taylor. Casi un susurro.

John, a nombre del Comando Megavatio te informo que vas a morir. No eres nuestro enemigo, pero lo representas.

El muchacho no habló. Seguro ni entendió.

Zoé se retira un poco.

¡Aprieta, papichi! A ver si no estas criao con leche pedía.

Carlos se pone a lo que le toca. Entusiasta. Vueltas a la manigueta. Está engrasada y corre suave. Cuando llega a la piel se siente la presión. Primero un poco, luego más. Carlos lo asume como reto. Sigue apretando. El tornillo hace su trabajo. Aplana las vértebras, sobradamente bien.

John se tensó primero. Luego, emitió algunos sonidos. Nada escandaloso. Y murió.

Esperaban algo más grotesco. Inadvertida pulcritud y simplicidad en el trámite.

Recoge que nos vamos, dijo Rafael. Que William y Joanne lo tiren donde acordamos.

Y así se hizo. Se marcharon en diversos vehículos y por rutas distintas. Otra unidad escoltaría a estos dos últimos para brindarles seguridad en el desplazamiento.

Dos horas después, publicaron la alerta a la prensa: “Barrio Purísima Concepción, Las Marías. Escuela abandonada. Busquen. Pasamos a la acción. Fueron advertidos. Atentamente, Comando Megavatio”.

 

 

 

 

Refundar la política

Especial para En Rojo

 

En todo el mundo, hay un número creciente de personas y grupos que sienten la necesidad de devolver a la Política un espíritu y forma de actuar que parecen haber sido olvidados o devaluados.

En Brasil, los ministerios sociales vinculados a la Iglesia católica y a algunas confesiones evangélicas han desarrollado el proyecto «Reencantar la política». Esto significa profundizar en la acción política como forma de participación de toda la sociedad en la construcción del bien común. La política parlamentaria y representativa presupone un trabajo político de base que da lugar a una política participativa y, en la medida de lo posible, más directa.

En Italia, a principios de septiembre, se celebró en Città di Castello, Umbria, un congreso de organizaciones sociales sobre el tema: «La urgencia de la política». A pesar de ello, el domingo 25 de septiembre, el pueblo italiano eligió como gobierno a una coalición populista de derechas con ideas neofascistas, que va en contra de la construcción de una sociedad más inclusiva.

En Brasil, las elecciones nacionales del 2 de octubre, más que representar la elección de candidatos, significan la posibilidad de optar por un proyecto de país para todas las personas. El voto contra el actual ocupante de la presidencia revela que la mayoría del pueblo siente la necesidad de recuperar la dignidad de la política, como ámbito en lo cual personas y grupos de las más diversas corrientes sociales debaten con respeto a las diferencias y con libertad los caminos para la construcción de una patria común que cuide la madre tierra y promueva una justicia ecosocial lo más amplia posible.

Así, la Política se ejerce en dos dimensiones:

1 – Lo más inmediato es restablecer la humanización de la convivencia política en la pluralidad de partidos y tendencias humanas, sin demonizar al diferente. Esto supone el debate de propuestas y proyectos políticos en lo cual, por ambas partes, se respete la ética y el carácter laico de la sociedad, sin dar lugar a odios, intolerancias y a la deshumanización del otro.

Al mismo tiempo que la Política es el arte de construir lo posible en las condiciones actuales, su vocación es señalar la audacia de promover la justicia ecosocial, basada en una mayor igualdad entre las personas y en el respeto a los derechos individuales y comunitarios de cada ser humano y de los pueblos como sujetos colectivos.

Esta Política con P mayúscula es la gran Política que traduce más profundamente la solidaridad que, como decía el obispo Pedro Casaldáliga, expresa la ternura a nivel colectivo y comunitario. Este nivel de la Política abre puertas a otro horizonte que responde à la vocación humana de construir la utopía.

En los más diversos caminos de la espiritualidad, la fe se vive como adhesión al proyecto de amor social y de buen vivir. Cada tradición lo expresa a su manera y con diferentes nombres: la compasión en el budismo. La misericordia en la fe musulmana. El Reino Divino en la tradición judeo-cristiana. Axé en la espiritualidad afro. Vivir bien en las culturas de los pueblos originarios. Siempre se trata de construir un mundo de Paz, Justicia y Amor. En los Evangelios, Jesús nos propone pedir a Dios que «venga su reino» y nos encarga ser testigos del reinado divino en la construcción social y política de un posible mundo nuevo. Que nuestra inserción en la Política sea expresión de esta esperanza primera y mayor.

 

 

Crucigrama: Irvin Flores Rodríguez

Por Vilma Soto Bermúdez

Horizontales

2. _____ Flores Rodríguez; revolucionario puertorriqueño. Militó en el Partido Nacionalista. Formó parte de los Cadetes de la República.

7. _____; uno de los barrios de Ponce.

8. Distribuye, reparte bienes o caudales.

10. Símbolo del cadmio.

11. _____ Juan; ciudad donde falleció Flores.

12. El _____; leyenda guaraní sobre un joven que se convierte en ave.

13. Que tiene anchura excesiva, fem.

14. _____ Rojo; ciudad natal de Flores.

15. _____ Stravinski; (1882-1971) compositor ruso.

18. Usted, abrev.

19. Los _____; (1981) libro escrito por Antonio Gil de Lamadrid-Navarro en el que describe la vida en la prisión de Leavenworth, Kansas, de R. Cancel Miranda, O. Collazo, A. Figueroa Cordero e Irvin Flores, según relatada por ellos.

21. Divinidad egipcia.

22. Nombre de la letra b.

23. Símbolo del osmio.

24. Remolques una nave.

28. 1ro de _____ de 1954; ataque al Congreso yanqui por los cuatro héroes nacionalistas: Cancel Miranda, Lolita Lebrón, Figueroa Cordero y Flores.

29. 1ro de _____ de 1924; nacimiento de Flores.

31. _____ Collazo; héroe de la Patria puertorriqueña. Estaba ya encarcelado en la prisión de Leavenworth, cuando Flores fue enviado allí.

33. 20 de _____ de 1994; fallecimiento de Flores.

35. Irvin Flores _____; el presidente Carter le conmutó la sentencia a Flores y a sus compañeros nacionalistas, incluyendo a Oscar Collazo.

38. Átomo con carga eléctrica.

41. Amarrar.

43. Labré la tierra.

44. Vehículo provisto de un sistema de elevación o arrastre.

45. Irvin _____ Rodríguez; su lucha y vida en prisión está narrada en el libro «Los indómitos». Al salir de prisión, propulsó la unión de los distintos grupos independentistas.

46. _____ Figueroa Cordero; fue liberado antes que Lolita Lebrón, Rafael Cancel, Irvin Flores y Oscar Collazo debido a su cáncer terminal.

Verticales

1. Autómata de figura humana.

2. Del verbo infundir.

3. Vajilla.

4. Encargado de presidir la oración canónica musulmana.

5. Fruto del nance.

6. Seguidor del dadaísmo.

7. Séptimo rey de Israel.

9. Donde, poéticamente.

12. _____ de la República; organización dentro del Partido Nacionalista a la que se unió Flores.

14. _____; país caribeño que en 1979, le otorgó a Flores y sus compañeros, la Orden de Playa Girón.

16. Planta herbácea vivaz de la familia de las papilionáceas.

17. Igualó con el rasero.

20. Nota musical.

25. Enrique _____; pianista, profesor y compositor chileno.

26. Símbolo del astato.

27. Tipo de sangre.

28. Imagen, video o texto con fines caricaturescos en internet.

30. Junté.

32. Bajar las velas, las banderas.

34. Sobresaltad.

36. De Dinamarca.

37. Ultraderechista.

39. Recé.

40. Símbolo de la plata.

41. Todavía.

42. A el, contracción gramatical.

Ante la Cuba virtual, la Cuba real. Declaración de la Casa de las Américas.

 

Hemos recibido en los últimos días muchos mensajes de amigas y amigos de la Casa y de la Revolución Cubana que, ante las persistentes y sombrías noticias que proliferan en medios y redes, preguntan con inquietud qué está pasando en nuestro país. ¿Se están enfrentando realmente “el pueblo” y “el gobierno”? ¿Es Cuba un “Estado fallido” incapaz de solucionar una crisis?

Coincidiendo con la entrada en vigor del Código, un huracán arrasador azotó la región occidental de Cuba, y su estela dejó decenas de muertos en los Estados Unidos. Es doloroso y difícil, para cualquier país que sufra tal contingencia, volverse a levantar, atenuar el sufrimiento de los damnificados, intentar recuperarse de los daños y avanzar. Para Cuba –estrangulada económicamente y calumniada durante décadas– el desafío se multiplica. Solo la incontestable decisión de destinar los escasos recursos del país a que nadie quede desamparado y la convicción de que únicamente con la participación y el respaldo del pueblo es posible salir adelante, pueden explicar que de nuevo logremos sobreponernos, sin dejar de pensar en ir mucho más allá.

Mientras personas y organizaciones de todo el mundo han expresado su solidaridad y ofrecido apoyo concreto a Cuba, mientras gobiernos hermanos han brindado asistencia y amigos como los de The People’s Forum han reclamado desde las páginas del New York Times al presidente Biden que dé muestras del más elemental espíritu humanitario y no obstaculice el propósito de la Isla de levantarse con sus propios esfuerzos, otras voces han aprovechado la tragedia para instalar la matriz de opinión de que nuestros males y las dificultades para enfrentarlos son consecuencia de la incapacidad del gobierno de Cuba. Quieren capitalizar el lógico malestar de ciudadanos privados de servicios básicos con la esperanza de que la naturaleza logre, por fin, lo que no han podido tantos intentos desesperados de destruir la Revolución. Ahora politizan manifestaciones y reclamos espontáneos, mueven a través de las redes histéricos y agresivos discursos de odio, incitan a la violencia callejera, se oponen a la más mínima flexibilización del bloqueo y siguen al pie de la letra el guion del “golpe blando”.

Se cumplen dentro de pocos días sesenta años de la Crisis de Octubre, tal vez el momento de mayor riesgo vivido por el proceso revolucionario, aquellas jornadas en que –a decir del Che en su carta de despedida– Fidel brilló como pocos estadistas en la historia. Otra vez el destino nos ofrece la alternativa de rendirnos ante adversidades y amenazas o imponernos a ellas con imaginación y audacia. Ningún “Estado fallido” podría soñar con la segunda opción; ningún pueblo digno lo apoyaría.

Hoy la Cuba tantas veces difamada se va recuperando de los estragos causados por el huracán. En lugar de la represión que se atribuye al fabricado “país virtual”, en el “real” las autoridades recorren permanentemente las zonas afectadas y dialogan de manera directa con los ciudadanos. Como en todas las coyunturas difíciles, la solidaridad, principio básico de nuestra convivencia, pasa a primer plano. Sepan nuestros amigos y amigas que la abrumadora mayoría del pueblo se reconoce en sus dirigentes, participa en la recuperación del país y defiende el principio que está en el umbral de la nueva Constitución aprobada en abril de 2019: “Cuba es un Estado socialista de derecho y justicia social, democrático, independiente y soberano”.

La Habana, 2 de octubre de 2022.