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Crucigrama- Carmiña Navia Velasco

Especial para En Rojo

Horizontales

2. _____ Navia Velasco; escritora, poeta, profesora y feminista colombiana. Premio Extraordinario de Ensayo Casa de las Américas 2004 por «Guerras y paz en Colombia. Las mujeres escriben».

10. Antepasados de una persona.

11. Amanecer de _____ alondras; (2014) poemario de Navia.

12. Elevé la bandera en el asta.

13. Símbolo químico del indio.

15. _____ mujer: protagonista en la narrativa colombiana; (1992) libro de Navia.

17. Noveno.

19. Poemas del _____; (1994) libro de Navia.

20. Sentí temor.

23. Carmiña _____ Velasco; autora de «La narrativa femenina en Colombia», «Caminos de lucha y esperanza», «Poemas del otoño» y «Poetas latinoamericanas».

24. Amarré.

26. En Puerto Rico, fiesta que se celebra al concluir la recolección del café.

27. Corredores _____; (2019) poemario de Navia.

30. _____ Kahlo; pintora mexicana.

32. Verja.

35. Callejear.

38. Dios griego del viento.

39. Las calles _____. Antología poética; (2010) libro de Navia.

44. Impar.

45. Mario Benedetti, _____ aproximación crítica; (1984) ensayo de Navia.

46. Enfermedad aguda intestinal.

48. Dicho especialmente de algunas frutas, como la pera y la manzana: muy gustosas y delicadas.

49. Decimocuarta letra del alfabeto griego, la x del latino.

50. Interjección.

52. La _____ y el lenguaje religioso; (1995) libro de Navia.

53. 5 de _____ de 1948; nacimiento de Navia.

Verticales

1. La narrativa _____ en Colombia; (2006) libro de Navia.

2. _____; ciudad natal de Navia.

3. Abanico.

4. Zumaque, arbusto de la familia de las anacardiáceas.

5. Acusativo o dativo de pronombre.

6. Río del Asia central.

7. Panecillo elaborado con harina, huevos, manteca, azúcar y vino o anís.

8. Limpia.

9. Guerras y paz en Colombia. Las mujeres _____; libro de Navia, premio Casa de las Américas.

14. _____ latinoamericanas: una antología crítica; (2009) libro de Navia.

16. Carmiña Navia _____; autora de «Las calles amarillas», «La poesía y el lenguaje religioso», «Corredores urbanos», «Instantes en fuga» y «El fulgor misterioso».

18. Refrigerador.

21. Instrumento musical de cuerda parecido a la bandurria.

22. Fundamento o apoyo principal de algo.

24. Tipo de sangre.

25. La niebla camina _____ la ciudad; (1975) poemario de Navia.

28. Dios del sol egipcio.

29. Lengua provenzal.

30. Instantes en _____; (2017) poemario de Navia.

31. Natural de Irán, pl.

33. Del verbo resaltar.

34. Símbolo químico del aluminio.

36. Señor, abrev.

37. _____ fulgor misterioso; (2003) poemario de Navia.

40. Una de las siete magnitudes físicas fundamentales del Sistema Internacional de Unidades.

41. Unir o agregar algo a otra cosa con dependencia de ella.

42. Caminos de _____ y esperanza; (1977) poemario de Navia.

43. _____ Lydia Vega; escritora puertorriqueña.

47. Escuché.

48. En ajedrez, símbolo del enroque corto.

51. Conjunción latina que significa ‘y’.

Manual de los libros peligrosos

 

Especial para En Rojo

 

Escribo estas líneas sobre la publicación de: El jefe. Populismo y corrupción en el Puerto Rico de 1898, por la doctora Nieve de Los Ángeles Vázquez. La crítica no se ha hecho esperar, maravillados por lo que expone la autora o consternados por lo que declara. En sus páginas, la autora expone lo que es el populismo. Esto me lleva a reflexionar en el populismo como una estrategia peligrosa para el desarrollo de las sociedades coherentes y de los gobiernos humanitarios, si es que existen.

Me quedaré cerca del peligro, para hablarles, no de los populismos peligrosos, sino de los libros peligrosos. El pasado 26 de marzo, Luce López Baralt publicó, en el periódico El nuevo día, una columna titulada “Del Cardenal Cisneros a Ron de Santis”[i]. En esta, repasa las quemas de libros recordadas en la historia, como la del Cardenal Cisneros en la Plaza de Granada, « en la que ordenó “depurar” el cristianismo español de todo vestigio cultural árabe ». También menciona la quema de libros en el Berlín de 1933, « con la que los nazis quisieron “depurar” la cultura alemana de “contaminantes” extraños y formular una cultura nacional aria “químicamente pura” ». Todo esto lleva a la ya retirada catedrática a reflexionar sobre la Florida estadounidense de Ron de Santis y su afán por censurarlo todo, como las obras renacentistas clásicas (no se puede mostrar el David de Miguel Ángel a los estudiantes porque eso es pornografía) o los libros que se expresen sobre los problemas raciales, la comunidad LGBTTQIA+ o personas latinas ilustres como el pelotero Roberto Clemente o la jueza Sonia Sotomayor.

Entonces, me pregunto que hace que un libro sea peligroso. ¿Qué componentes debe tener para que pase de ser un libro tenue, aceptado, vox populi a uno temido y hasta candidato para la quema? Debo aclarar que la quema no es solo la física, también es su silenciamiento, que no se mencione, que se promueva que no se lea, que se le critique en el vacío y quizá la más infortuita de todas las estrategias: que no se debata.

En el Puerto Rico del presente, un libro es peligroso si no tiene líneas partidistas. Si un texto pertenece a una corriente de pensamiento clara, es fácil categorizarlo y encajonar a quienes lo leen. Somos expertos en generalizar. No estoy diciendo que sea malo publicar un libro con una ideología marcada, pero aquellos que no la tienen causan suspicacia y temor.

¿Qué sucede cuándo nos llega a las manos un libro en el que no existen héroes? ¿En el que la voz narrativa no se casa con nadie? ¿Cómo decir algo del texto? Lo primero es cuestionar que no hay línea partidista o al revés decir que el texto es una “campaña publicitaria de corte político”. El texto en cuestión, El jefe, no tiene héroes, no los busque, que no están. Esto me parece: refrescante. Necesitamos acercarnos a la historia y a los seres humanos que marcaron esos eventos sin apologías y sin repetir los discursos que por años se repiten ad nauseam.

La segunda característica de un libro peligroso es que deconstruya mitos. Un mito puede definirse como “parte del sistema de creencias de una cultura o de una comunidad, la cual los considera historias verdaderas”[ii]. En Puerto Rico, gracias al “jefe” y a sus herederos políticos, llevamos un siglo aprendiendo (y si no cuestionamos la educación, creyendo) que los eventos sucedieron de una forma determinada y no hay que cuestionar quienes son los padres de la patria o sus acciones. Por ejemplo, debemos tomar como verdad que LUIS MUÑOZ RIVERA estuvo encarcelado 42 veces porque así él lo dijo en sus periódicos (sin evaluar cuáles fueron las duraciones o las condiciones de esos encierros); es nuestro Jorge Washington autóctono, del patio, orgánico, el que nunca dijo una mentira.

El libro que presentamos hoy deconstruye los mitos alrededor de la figura de Luis Muñoz Rivera, del año 1898 y del comienzo de nuestra deuda pública apabullante. Para lograr deconstruir mitos, la doctora Vázquez hace un análisis fenomenal sobre cómo la verdadera joya de la corona tras la diplomacia del dólar y la guerra hispanoamericana fue P.R. y no Cuba, como otros han propuesto. Puerto Rico, según los argumentos presentados en el libro, fue el territorio más importante por la seguridad que representó para el dinero estadounidenses y sus inversionistas.

La tercera característica para que un libro sea peligroso es que otorgue responsabilidades. Una de las grandes aportaciones en este libro es el concepto de la “responsabilidad criolla” que se propone, durante el fatídico mes de julio de 1898. En esta crónica casi diaria, vemos como son muchas las partes responsables de la invasión norteamericana, a través del puerto de Guánica. Por ejemplo, cuando Nelson Miles estaba en las cercanías del puerto sureño, los miembros de la Cámara Insular estaban reunidos para determinar el subsidio de un tren en Mayagüez. Los líderes de los que dependía el país no cumplieron con sus funciones cómo se debía. La marina de guerra entró y tomó el poder del archipiélago, pero existe una responsabilidad criolla de los hombres electos y nombrados en representación del estado, que no actuaron según sus deberes. Esto puede resultar muy peligroso para un país con tantas carreteras y escuelas que honran la memoria de personas que se vendieron al mejor postor. En la guerra de la supervivencia, escogieron sus alcancías personales antes que las del erario.

Dentro de las características de peligrosidad de un libro, la última que expondré es la siguiente: el libro necesita mostrar cómo se toma por el pelo al lector, a través de fuentes primarias y numerosas. Basta con estudiar la bibliografía de la autora para contabilizar más de un centenar de periódicos utilizados.

Decía Borges que en el hoy están los ayeres. Puede resultar hasta violento que encontremos en un libro sobre 1898 como se manipula la opinión pública en el 2023. A través de las repetidas fuentes primarias que la historiadora analiza sobre los artículos publicados en los periódicos satélites que pertenecían a Luis Muñoz Rivera podemos ver como se disemina la noticia y se convierte en un discurso dominante. Hecho que hoy ocurre a través de las plataformas y las redes sociales, sobre todo cuando algún escándalo les alegra el día a los analistas radiales. Este libro examina la prosa periodística de Luis Muñoz Rivera no como discurso narrativo de identidad nacional que apela al corazón del pueblo homogéneo, idealizado e irreal, sino que desenmascara como la repetición de artículos parcializados negaron información al país, en los albores del 25 de julio de 1898. ¿Cómo logra la autora que nos acerquemos a esta obra que ya causa ataques al miocardio a algunas personas? Me complace presentarles el manual del libro peligroso.

El primer paso para desarrollar un libro peligroso es construir un gran narrador. Dice Mario Cancel[iii] que el historiador es un narrador y la condición de narrador histórico ofrece una diversidad de posibilidades. Ante nosotros tenemos el caso de una narradora en la primera persona individual. Entiéndase, la narradora histórica habla por su voz propia y se hace cargo de todos sus juicios. En el proceso, ofrece sus impresiones sobre un momento tan complejo como el de julio de 1898.

Esta narradora es irónica y en muchas ocasiones cómicas. No niego que me reí mucho leyendo aseveraciones como: “Al final, Emma Sickel tenía razón. Brooke siempre estuvo muy lejos de ser una maravilla. Era más bien miope y mentalmente incapaz de anticipar cualquier evento. Quizás por eso se llevó tan bien con Luis Muñoz Rivera” (El jefe, 385).

Lo cierto es que tenemos una voz narrativa cómoda, llena de confianza. Esto solo se logra después de más de seis años de investigación y haber convivido con todos estos personajes, en tantas de sus columnas, biografías apologéticas y contratos para amigos del alma. Hasta nos emocionamos cuando se declara en el capítulo sexto: “¡Por fin, el 21 de julio de 1898, cuatro días antes de la invasión y luego de tanto esfuerzo, Luis Muñoz Rivera podía llamarse Primer Ministro!” (El jefe).

El estilo de la doctora Vázquez es refrescante, lleno de conclusiones satíricas, a la usanza de El Momio, periódico satírico de la época. En lo personal, subrayo el uso de guiones largos para insertar pensamientos interesantes o datos sorpresivos.

La autora/ narradora nos lleva como Peter Pan a la tierra del Nunca Jamás, entiéndase a la España en la que Luis Muñoz Rivera creyó dominar a los políticos españoles, como Sagasta; a las entrevistas que concedió a medios estadounidenses o a sus falsas renuncias irrevocables como cordero inocente, sacrificado por el bien de la Patria. Por motivos de tiempo, solo puedo mencionar ese viaje fenomenal en el que nos lleva la autora a los EE. UU. del hierro, los ferrocarriles y los grandes apellidos como JP Morgan y Rockefeller.

El segundo paso del manual de los libros peligrosos es ofrecer varios libros en uno. Hasta ahora he ido tejiendo la peligrosidad de un primer libro: la revisión tardía pero valiente de una figura canónica por imposición propia que es Luis Muñoz Rivera. Pero aparte del populismo del jíbaro de Barranquitas, tenemos una historia económica que hubiese ayudado a Jaime Dietz en su análisis del P.R. de la primera mitad del siglo XX. Por ejemplo, hoy sabemos que lo económico determina lo político. La historia de P.R. no fuera la misma si el el Metropolitan Club de Teodoro Roosevelt, y los juanes, John Pierpont Morgan y John D. Rockefeller, no se hubiesen juntado. Tampoco Aguirre sería lo mismo, sin las conexiones de otro juan: John Dandridge Luce y su vínculo con su cuñado, el senador Henry Cabot Lodge, quien lo conectó con el presidente William McKinley. Este a su vez le autorizó presidir el primer banco privado que sirvió como agente fiscal del gobierno, DeFord & Co., en el Puerto Rico invadido y ocupado de 1898.

Como tercer punto del manual encontramos el gesto importante de revisar la historia. Este texto es una crónica de la invasión. Vamos día por día, comparando lo que se publicaba en periódicos de Ohio, Chicago, Boston y Nueva York. Lo astuto, sagaz e importante del texto es que comparte las noticias de los rotarios estadounidenses con lo que se publicada en la Gaceta, El imparcial, La democracia y demás periódicos del patio. Hace más de un centenar de años nos mirábamos el ombligo y todavía lo hacemos. Vivimos en la negación de entender al mundo ancho y ajeno que nos rodea. Este texto peligroso nos demuestra como cada acción que toma la metrópoli nos afecta.

El cuarto y último punto, por hoy, es presentar la información de forma novedosa, con infografías que permiten al lector asimilar la información de forma activa. Por ejemplo, analice con detenimiento la imagen de José De Diego, en el noveno capítulo. ¿Al trabajar como abogado de tantos inversionistas, debemos revisar la interpretación tan trillada ya de su poema “En la brecha”?

Ya esbozados los puntos sobre qué hace a un libro peligroso y cuáles son los elementos que lo componen, me resta comentarles sobre el tipo de historia que aquí se presenta.

Esta es una historia económica, que nos muestra el proceso de la moneda bimetálica y cómo fuimos caudal de explotación para los inversionistas extranjeros. ¿Cabe preguntarnos hasta cuándo aguantaremos ese dictamen? ¿Tendrá fin este paraíso fiscal en el que respiramos sin beneficios?

También estamos ante una historia adjudicativa. La doctora Vázquez no titubea en asignar responsabilidades a quienes así lo merecen. Si usted busca una historia que mida el espíritu de una época, como sus propios promotores afirman, una historia “wheather channel”, este no es su libro.

Uno de los grandes valores que tiene este libro es adjudicar responsabilidades e ir de frente. El jefe ha encontrado su denunciante: este libro que plantea de forma clara, documentada y sin fanatismos, como la historia puertorriqueña no debe basarse en héroes canónicos, que en realidad jugaron a venderse al mejor postor. Lejos de apologías, este texto es una denuncia de la inacción o del beneficio personal.

Este libro que no era lo que estaba pensado, sí apareció en el destino. Nuestra homenajeada comenzó con la intención de escribir un trabajo sobre la ley Foraker. En el trayecto se topó con el populista: Luis Muñoz Rivera. Ahora nos presenta un texto que ha emocionado a sus fanáticos y a sus detractores.

Este no es un libro de líneas partidistas como sus ya esperados críticos andan publicando. Sin embargo, es un libro que nos muestra los cimientos de la historia política del país. Cimientos bien entroncados en nuestra zapata colonial. Mencionaré dos ejemplos del libro que bien se pudieran identificar como hechos del 2023. Mientras Nelson Miles tocaba las puertas de Guánica, en la Cámara Insular se discutía la subvención de un tren en Mayagüez (con conexiones a sus delegados) y la construcción de un magnánimo edificio para las cámaras insulares (hoy en día: el Capitolio).

Estamos ante un libro que explica la raíz de los problemas políticos y gubernamentales del presente. Por lo tanto, este libro peligroso nos engaña, pues al concluirlo nos quedamos con el sabor amargo de que no hemos logrado cambiar el paradigma del populismo que nos consume.

Por último, un libro es peligroso cuando hace referencia e incorpora libros peligrosos que fueron quemados, censurados y sus autores encarcelados, cómo lo fue “El momio”. Agradezco a la autora el homenaje que hizo al incorporar citas del que debe ser reconocido como crítico y periodista importante: Juan Vergüenza. Termino con una frase de Borges, que la autora lleva por lema: La historia es la trampa secreta en la que estamos hechos.

Los invito a repensar y deconstruir nuestros mitos a través de una lectura crítica de: El jefe.

 

[i] López Baralt, Luce. (2023, March 27). Opinión: Del Cardenal Cisneros A Ron DeSantis. El Nuevo Día. Retrieved April 20, 2023, from https://www.elnuevodia.com/opinion/con-acento-propio/del-cardenal-cisneros-a-ron-desantis/
[ii] Cervantes, C. V. (2014, September 2). Diferencia entre ‘mitos’ y ‘leyendas’. CVC. Foros. Retrieved April 20, 2023, from https://cvc.cervantes.es/foros/leer_asunto1.asp?vcodigo=46284
[iii] Cancel, M. (2015, September 10). Historia y narración: El narrador histórico. Historiografía: La Invención de la Memoria. Retrieved April 20, 2023, from https://mariocancel.wordpress.com/2009/08/09/historia-narracion-narrador-historico/#:~:text=El%20historiador%20es%20un%20narrador,desde%20la%20primera%20persona%20colectiva.

40 años de Papo Impala está quita’o

Teófilo Torres. Fotos Alina Luciano/Claridad

 

En Rojo

El monólogo, que se ha presentado en escuelas, cárceles y centros culturales, regresa al Centro de Bellas Artes para celebrar cuatro décadas “ininterrumpidas” de comedia

«Con el tumba’o que traen los guapos al caminar» Fotos: Alina Luciano

Con el “tumbao” que tienen los guapos al caminar, una boina y una camisa desabotonada, Teófilo Torres dará vida, como siempre, a uno de sus personajes más notorios. Se trata de Papo Impala, un cocolo acongojado por el vicio, apresado por la pobreza y reinventado por su ánimo picaresco. En 1983, Torres encarnó al salsero por primera vez en el Centro de Bellas Artes en Santurce, a donde regresará el próximo domingo, 20 de agosto a las 4:00 p.m. para celebrar la longevidad de la obra, basada en el libro de Juan Antonio Ramos.

“Considero que se le está dando el destaque que amerita porque es uno de los monólogos que más tiempo lleva presentándose, probablemente, en toda América”, afirmó Torres, mientras acentuó la importancia de sus otros trabajos para descubrirse a sí mismo, como Amigos de la locura, Umpierre y El maestro. “En el caso de Papo Impala, me ofrece la oportunidad          —desde el punto de vista de un ‘tecato’ marginado, rechazado— de profundizar en la propia condición humana”, agregó el actor.

Por igual, Torres mencionó que, aunque pervive el “esqueleto principal” de la obra de Ramos en la narración, mantiene a Papo “al día” con referencias sociales actualizadas y giros idiomáticos. Este reafirmó el carácter urbano de Papo Impala y cómo esa picardía ensayada hizo hincapié en la representación del “buscón” en el teatro.

Asimismo, Torres mencionó que, aunque las causas de una adicción inciden con complejos matices, el vicio de Papo se manifiesta de diversas formas: “Estas adicciones van desde el consumo desmedido a ideas religiosas que supuestamente salvan. También, al uso de pastillas inapropiadamente”, añadió. No obstante, advirtió que todos estos temas se trabajan en el texto subyacente de la obra.

La esencia “echapalantista” de Papo

Papo Impala no se coge pena. Viviendo dentro de sus diferentes condiciones, no renuncia a la perseverancia picaresca que nutre sus cuentos y alienta sus filosofías. “Esta característica que tiene el pícaro y buscón, que proviene del Lazarillo de Tormes, es de un personaje que no sermonea. No promueve ningún tipo de estilo de vida. Se siente en el hoyo, pero quiere salir de dónde está. Echa pa’ lante como sea”, describió Torres.

«Torres disfruta de un momento de su vida en el que practica, diariamente, labores semiagrícolas»

Llevar a Papo al extranjero es como compartir un atisbo de nuestra cultura. La salsa, la jocosidad y el festejo sinfín del salsero resiliente gusta mucho en Latinoamérica, según el actor. “Entre el público que más disfruta a Papo Impala son los hermanos latinoamericanos. Sienten que nuestro español queda muy bien representado a través de Papo Impala”.

No obstante, Teófilo Torres admitió que, siendo un personaje entrañable para el actor y las audiencias, encuentra que el exadicto está inmerso en un “machismo profundo” del que el actor se quiere deshacer.

Fuera del personaje, Torres disfruta de un momento de su vida en el que practica, diariamente, labores semiagrícolas. “Todos los días le dedico horas a los animales; comprarles comida, cortar la grama, supliendo sus necesidades básicas”, concluyó el actor.

Como bala de cañón o rifle carabina, Papo va pa’ encima en agosto, con sus 40 años narrando su poco fructífera hazaña desintoxicante.

 

 

 

La tragedia humana que persiste más allá de la bomba nuclear

 

Los próximos días 6 y 9 de agosto marcan el 78 aniversario del lanzamiento de las dos bombas atómicas fabricadas en Estados Unidos, sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki. El presidente de Estados Unidos, Harry Truman, dio la orden de lanzarlas, con el supuesto objetivo de lograr la rendición de Japón y así dar fin a la Segunda Guerra Mundial en 1945. Este ha sido el conflicto más letal y devastador de la historia moderna, el cual costó decenas de millones de vidas.

Hoy sabemos que esa excusa fue solamente un pretexto. La verdad histórica es que Japón ya estaba vencido. Su territorio había sido bombardeado con napalm inmisericordemente durante muchos meses, en vuelos nocturnos a ras de tierra que incendiaban todo a su paso, dejando decenas de miles de personas muertas, edificios derrumbados y una superficie reducida a cenizas. Luego de esos bombardeos, Japón había perdido  su capacidad de responder militarmente, por lo cual, cuando las dos bombas atómicas, curiosamente llamadas Little Boy y Fat Man, cayeron sobre Hiroshima y Nagasaki, ocasionando 250, 000 muertes a lo largo de los días y semanas que siguieron, causaron el estupor de un mundo sobrecogido no solo por la experiencia de la guerra, sino por el poder devastador del arma de destrucción masiva más mortífera y asoladora que se había visto jamás.

En Estados Unidos, la aceitada propaganda de guerra se congratulaba y anunciaba como un gran logro el lanzamiento de las bombas, evento que, según ellos, había acabado el.conflicto y «salvado» miles de vidas de soldados estadounidenses. Ese fervor se transmitió a una población estadounidense temerosa de un «enemigo» invisible que no conocía y ansiosa por recuperar la normalidad y placidez de su vida cotidiana.

Pero, entre la comunidad científica de Estados Unidos y Occidente- en especial entre los centenares de hombres y mujeres de ciencia y otros miles de participantes del llamado Proyecto Manhattan- el lanzamiento de las bombas causó un gran malestar y conmoción. Sabían que habían » liberado el genio de la botella para nunca más poderlo maniatar,» y en ese momento enfrentaban sus consecuencias y daños mucho más allá de lo que pudieron imaginar.

Precisamente ese es el tema del extraordinario filme Oppenheimer, que se presenta en los cines ahora, y que está basado en la vida y rigores de Robert J. Oppenheimer, el genial físico estadounidense que dirigió el Proyecto Manhattan, donde se diseñó, se desarrolló, se produjo y se probó la primera bomba nuclear, dando inicio a la era atómica que ha cambiado para siempre la naturaleza de las guerras y el rumbo de la historia de la humanidad.

El laboratorio dirigido por Oppenheimer, levantado en Los Alamos, Nuevo México, en medio del desierto, y cuya existencia fue el secreto mejor guardado de la Segunda Guerra Mundial, pasaría a la historia como el escenario del ensayo bélico de más capacidad destructiva jamás registrado. Antes que en Hiroshima y Nagasaki, la bomba fue probada en el desierto de Nuevo México, en un ensayo llamado Trinity, cuyas consecuencias han sido terribles para los habitantes cercanos y sus descendientes de generaciones posteriores, y cuyos efectos finales aún no se conocen del todo, 78 años después. Estas son las victimas ocultas de la bomba atómica, a las cuales nadie les advirtió, ni protegió, y ni siquiera han compensado por los daños sufridos. No figuraron ni aún figuran en los titulares de prensa ni tampoco son mencionados en  la película sobre la vida y el proyecto que lideró Oppenheimer.

Un reportaje reciente de la revista digital Axios trae a la palestra a  esas víctimas  borradas de la historia oficial del experimento nuclear. Las tierras del norte de Nuevo México les fueron arrebatadas por el gobierno de Estados Unidos a sus dueños originales, mayormente hispanos e indígenas, primero para construir el laboratorio secreto, y luego como escenario del ensayo donde se detonó aquella primera bomba. Trinity se llevó a cabo el 16 de julio de 1945- apenas dos semanas antes de la barbarie de Hiroshima y Nagasaki- cerca de la villa histórica de Tularosa y de la Reserva Apache de Mescalero. Los habitantes del lugar se enteraron de la verdadera naturaleza del ensayo un mes después de haber sido expuestos a la radiación mortal. Desde entonces, y por generaciones, los habitantes del lugar han visto elevarse las tasas de cáncer de la boca y otros cánceres entre su población que  además, sigue viviendo en condiciones de gran estrechez económica. En 1990, el Congreso de Estados Unidos aprobó el Radiation Exposure Compensation Act, para compensar por los daños por radiación a habitantes de ciertas áreas de Nevada y otras afectadas por la lluvia radiactiva producto del ensayo atómico. Sin embargo, dicha reparación no se ha extendido a los habitantes de las tierras afectadas al norte de Nuevo México. El estatuto congresional expirará en 2024, probablemente antes de que estas víctimas vean cumplirse su reclamo de reparación.

Robert Oppenheimer confió en la honorabilidad de su gobierno, y éste lo defraudó. En manos de Truman y sus asesores, su invento se transformó en herramienta de muerte, chantaje y amenazas para intentar doblegar al resto del planeta. Oppenheimer vivió el resto de su vida arrepentido de su creación y dedicado a evitar la proliferación nuclear y las guerras. Pagó por ello el precio de ser perseguido, difamado, y revocado su privilegio de acceso a información de seguridad nacional de Estados Unidos.

Mientras, el monstruoso complejo industrial-militar y el aparato de inteligencia de Estados Unidos-ambos productos de la Segunda Guerra Mundial- siguen justificando su existencia, y sus ganancias, provocando conflictos, guerras y tragedias en el mundo entero.

 

 

 

Lo que reveló el informe de KM Cero

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

Hace más de 10 años que el uso de armas de fuego es la primera causa de muerte entre la niñez y la juventud puertorriqueña (1 a 19 años de edad), según reveló un estudio de la organización Kilómetro Cero.

El estudio El país que protege más a las armas que a los menores: Puerto Rico, el cual fue publicado el mes de julio, buscaba responder si existe un patrón sistemático de muertes de menores por armas de fuego; si existe un patrón sistemático de muertes de menores por uso de fuerza policial; si las agencias del Estado tienen información sobre estos patrones y, de tenerla, si mantienen ocultos los datos. Los datos analizados fueron obtenidos del banco de datos de defunción del Registro Demográfico de Puerto Rico.

Según revela Km Cero, en Puerto Rico, el uso de armas de fuego ocupó la primera causa de muerte entre la niñez y la juventud 10 años antes de que ese mismo fenómeno ocurriera en Estados Unidos.  Contrario a lo que se pueda pensar, en el caso de EE. UU. no fue hasta el 2020 que la causa de muertes para esas mismas edades fue el uso de las armas de fuego.  Antes de eso, la primera causa de muertes eran los accidentes de carro.

Para su sorpresa, Km Cero encontró que en el año 2021 en Puerto Rico ocurrieron 141 muertes en el grupo de edad de 1-19 años. La causa de muerte más frecuente fue el uso de un arma de fuego (44, un 34 %). La segunda causa de muerte fue el uso de vehículos de motor (21, un 15 %)  y la tercera fue las condiciones congénitas (17, un 12 %).

No obstante, plantea KC, las armas de fuego como primera causa de muerte en el mismo grupo de estudio es un fenómeno de larga trayectoria en Puerto Rico. La documentación reveló que a partir del 2007, el pico de muertes por armas de fuego ocurrió en el año 2011, con 116 muertes. En ese año, por primera vez en la isla, se sobrepasó los 1,000 asesinatos anuales de todo tipo. A partir del 2014, dice la investigación, el número de muertes por armas de fuego entre los menores de edad se ha mantenido relativamente estable, alrededor de 46 anuales. Eso representa seis muertes por cada 100,000 habitantes.

Estas cifras colocan a Puerto Rico y a Estados Unidos como los únicos  países industrializados en que el uso de armas de fuego constituye la primera causa de muerte entre su niñez y juventud. Anota el estudio que no todas las muertes son por homicidio, entre ellas se cuentan los suicidios. Sobre este dato se encontró que el 80 % de los suicidios ocurrió entre varones.

Los varones, el blanco de la violencia policial

 Los investigadores de Km Cero, el doctor Luis Avilés y la directora ejecutiva, Mari Mari Narváez, exponen que en su estudio anterior,  Licencia para matar muertes por uso de fuerza policial, 2014-2020, no se pudo calcular la tasa de mortalidad por el uso de fuerza policial para el grupo de menores de 15 a 20 años por razones de rigor metodológico. Ahora, con este nuevo estudio ya pueden aseverar que no existe ningún grupo de edad a quien policías estatales y policías municipales maten  proporcionadamente más que el grupo de jóvenes menores de edad entre 15 y 20 años, que tiene una tasa de mortalidad de 7.2 por millón, lo que es el doble del promedio para Puerto Rico (3.2 por millón).

Más aun, el 43 % de las personas que murieron por el uso de armas de fuego por policías no portaban armas.  El argumento que levanta siempre la Policía para justificar el uso de armas es la creencia de estar ante un “peligro inminente”.

Para concluir, Km Cero se cuestiona si esta situación ya ocurre en momentos en que en Puerto Rico existen 13 armas de fuego en posesión de civiles por cada 100 habitantes, qué sucedería si se aumenta el número de armas de fuego en posesión de civiles como consecuencia de nuevos proyectos de ley.