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Olga López Báez y su convicción de que la paz es posible

Fotos Ana María Abruñas

 

Por Laura M. Quintero

Fotos: Ana María Abruñas

Todaspr

Cuando la abogada Olga López Báez suba, este miércoles, a la tarima del Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico para recibir una distinción por su labor, promete llevar consigo a todas las mujeres que le han acompañado; las que le abrieron puertas e influyeron —directa o indirectamente— en su vida. El impacto que ella ha tenido en la vida de miles de mujeres lo atribuye, a su vez, a la huella que dejó en ella la comunidad de la cual formó parte.

López Báez es la presidenta de la Junta de Directoras de la Casa Protegida Julia de Burgos y lleva 30 años dedicada a la defensa de las mujeres cuyos derechos básicos les son pisoteados. Durante su trayectoria, ha podido apoyar a miles de sobrevivientes de violencia doméstica y de otras manifestaciones de la violencia de género.

“Mi práctica ha estado siempre rodeada de mujeres. Mi activismo siempre ha estado relacionado con las luchas de las mujeres”, observó en agradecimiento. 

De baja estatura y sonrisa amplia, la “orgullosamente, yaucana” se colocará detrás de aquel podio emblemático, que observó, en las noticias, cuando era apenas adolescente. La homenajeada tiene memorias imborrables de aquella sede de ilustres del Puerto Rico de las décadas de 1970 y 1980, así como de la mujer cuyo nombre llevará en su pecho cuando le sea otorgada la Medalla Nilita Vientós Gastón. Es un reconocimiento que se otorga cada año a algún abogado o abogada que haya dedicado su profesión a cumplir con los principios que legó la ilustre puertorriqueña.

Lee aquí: Nilita Vientós Gastón: cuando ser la pionera no es suficiente

“Estaba en séptimo u octavo grado cuando salió la noticia de que intentaron arrestar a Juan Mari Brás en medio de una asamblea del Colegio. Los abogados y abogadas hicieron una cadena humana alrededor de él para impedir el arresto. Allí, entre ellos, estaba Nilita”, rememoró en una entrevista que concedió a Todas en su oficina, en Río Piedras.

Vientós Gastón se describía como una persona de espíritu inconforme, cualidad de la que López Báez también se gloría.

“He tratado siempre de ver la carrera, más allá de una mera técnica del Derecho, sino ser un vehículo para ayudar a las personas; y, en este caso, a las miles de mujeres con las que he tenido contacto a través de mis años como abogada”, afirmó a preguntas de Todas.

Entonces, agregó: “Siempre he tratado de ser una activista dentro de la misma profesión”.

Su activismo parte del feminismo, que define como un movimiento social que incluye tanto a hombres como mujeres. “Si se benefician las mujeres, se beneficia la sociedad en su totalidad”, reiteró.

Testigo de las vidas que se transforman

Entre las alegrías obsequiadas por la profesión, está haber atestiguado la transformación y liberación de las mujeres sobrevivientes de violencia de género a quienes ha representado. Muchas de ellas, se han vuelto amigas. López Báez celebra que han podido comprobar, por sí mismas, que “la paz es otra opción de vida”.

Ningún caso es igual a otro, afirmó quien lleva defendiendo a sobrevivientes de violencia machista desde 1993. Las historias y los perfiles de sus clientas han sido variadísimos. “Nadie está exento de la violencia”, comentó.

Durante esas tres décadas de experiencia, ha constatado “la necesidad imperiosa que tiene el Estado de implantar una educación con perspectiva de género”, que erradique la noción machista de que las mujeres son una propiedad. Ese análisis está basado en la evidencia que ha recopilado durante sus años de práctica, con los testimonios de miles de mujeres que han huído de sus agresores: los mismos que decían amarlas.

“Yo tuve que estudiar. Continuamente, estoy leyendo sobre aspectos psicosociales. No me creo trabajadora social ni mucho menos psicóloga, pero he aprendido mucho de las compañeras y compañeros, y de lo importante que es tener una comprensión holística, para que esa persona pueda contemplar otras opciones de vida”, subrayó.

Saber que el estudio jurídico no es un arma mágica, le confiere la humildad para reconocer que hay momentos en los que acudir al tribunal, sencillamente, no es opción.

“Si tienes un caso donde la persona agresora vive al margen de la ley y es el big shot de la esquina, ¿para qué vas a ir al tribunal, si sabes que van hacer caso omiso de la orden de protección? Y si ya hay una amenaza a la vida, pues tienes que buscar otras alternativas”, explicó.

Desde el comedor de la casa en la urbanización Luchetti

¿Qué inspira a alguien como López Báez a dedicar su vida a quienes sufren la violencia y la desigualdad? La respuesta, quizás, se encuentra en una mesa de comedor. Según recuerda, la mesa de su casa de crianza —en la urbanización Luchetti, de Yauco— siempre estaba regada de papeles.

Su mamá era bibliotecaria y su papá era superintendente de escuela. Entre ellos, solían comentar las noticias.

“Mi mamá cortaba las noticias más importantes para llevarlas a la escuela superior de Yauco. En la mesa del comedor, había un revolú de papeles siempre. Solamente, estaba más o menos limpia los fines de semana”, narró.

Como bibliotecaria, su madre admiraba a Vientós Gastón; le bastaba conocer que tenía una casa llena de libros. “Ella decía que la persona que estaba rodeada de libros era la persona más sabia. No tenías ni que viajar. Tú leías y ahí creabas tu propio mundo”, recordó.

Con esa influencia, López Báez creció amando la lectura. Mientras sus hermanas jugaban afuera, ella leía.

La casa donde vivía tenía una biblioteca. En una extensión del cuarto familiar, la madre había organizado todos los libros y enciclopedias. “Los vecinos y vecinas iban allí y siempre le preguntaban a mami, y mami siempre los ayudaba”, añadió.

Entre noticias y libros, aprendió todo lo relacionado al movimiento de liberación femenina, tanto en Estados Unidos como en Puerto Rico.

Leer fue el ‘santo remedio’ también cuando comenzó a tener problemas de conducta en la escuela primaria. “Me cuentan que mis papás acordaron, con la maestra, que me diera más trabajo. Al darme más trabajo, me empecé a calmar. Me empezó a gustar la escuela y leer. ¡Fue como descubrir el mundo!”.

El encuentro con las desigualdades

Su primer encuentro con las desigualdades ocurrió en la propia vida familiar. “Lo empecé a ver con el trato que les daban a los primos… Les daban más dinero que a nosotras… El comportamiento y las actitudes hacia ellos era diferente que con las nenas. Yo hacía preguntas cuestionando todo”, recordó sobre los orígenes de su rebeldía ante las injusticias.

“Me pasaba peleando con todo. Era bien inconforme”, aceptó.

Relató que su propio padre modificó ciertas conductas, como consecuencia de esos cuestionamientos o desafíos. En particular, recordó las veces que hacía que la mamá le sirviera un vaso de agua, después que ella se había sentado a comer.  “Pero, ¿por qué tú no te paras? Si estás en la misma distancia que ella”, le refutaba. “Cuando estaba en la universidad, y yo llegaba, él decía: ‘Ah, ya llegó la abogada de las causas perdidas y la feminista’”, rememoró con humor.

Influenciada por mujeres valerosas

Su feminismo comenzó en la universidad. Mientras cursaba estudios en la Universidad de Puerto Rico (UPR), leyó la biografía de la feminista abolicionista negra, Angela Davis. Militó en organizaciones independentistas como la Federación Universitaria Pro Independencia (FUPI), donde conoció “mujeres bien valerosas de la lucha de la independencia”, como Lolita Aulet Concepción, por mencionar a alguna.

Posteriormente, en la Escuela de Derecho de la Pontificia Universidad Católica, tomó el curso de Derechos de la Vivienda con María Dolores “Tati” Fernós, quien después se convirtió en la primera procuradora de las mujeres (2001-2007), nombrada por la gobernadora Sila María Calderón. Su práctica profesional la hizo en el Centro de Apoyo de Servicios Legales de Puerto Rico, donde también conoció a Josefina “Josie” Pantoja y volvió a coincidir con Fernós. A ambas las describió como “mujeres que han ejercido mucha influencia en mi vida y en mis marcos teóricos”.

“No siempre hemos estado de acuerdo, pero lo chévere es la discusión y el conocimiento que uno adquiere de esas discusiones”, agregó.

Su primer trabajo como abogada fue en la Oficina Legal de la Comunidad, de la Facultad de Derecho de la Universidad Interamericana, que dirigía Fernós en aquel momento.

En el año 2000, presentó el primer caso (Pizarro v. Nicot) ante el Tribunal Supremo de Puerto Rico, de una orden de protección bajo la Ley para la Prevención e Intervención con la Violencia Doméstica (Ley 54 de 1989). Llevó ese caso junto a las abogadas Janice Gutiérrez e Ivys Fernández, también de la clínica de derecho. “En aquel momento, nadie apelaba las órdenes de protección… Nosotras siempre dijimos que lo íbamos a llevar hasta las últimas consecuencias”, aseveró.

Su práctica legal ha sido inclusiva con la comunidad LGBTIQAP+ desde sus inicios.

“El discrimen contra la comunidad trans es algo que me preocupa mucho y hay que estar bien alertas porque siguen golpeando y matando a las mujeres trans”, expresó.

También, litigó a favor de clientes homosexuales que solicitaban órdenes de protección. En 2003, el Tribunal Supremo de Puerto Rico interpretó que este remedio legal no cobijaba a las parejas de estado civil solteras. “La Ley 54 habló, en todo momento, de personas… ¿y quiénes son las personas? Pues, las personas somos todos”, argumentó. Pese a ese obstáculo en la defensa de los derechos humanos, López Báez siguió asumiendo su representación mediante el uso de otros remedios disponibles, aseguró.

Su llegada a la Junta Directiva de la Casa Protegida Julia De Burgos —el primer refugio para mujeres sobrevivientes de violencia de género que se quedan sin hogar, establecido en 1979— ocurrió en 2007.  “Me llevó Josie, quien estaba bien ligada a la junta. He estado durante 16 años en la junta, ya sea como presidenta, vicepresidenta o cualquier otro puesto. Vínculos siempre he tenido desde que era estudiante. Para mí, es mi proyecto de vida”, aseveró.

Gracias a Casa Julia, como le llaman, es fiel creyente de que existen otras alternativas de vida para las sobrevivientes. “Las vamos a ayudar en ese proceso, no están solas. Para mí, lo importante es decir que no van a estar solas, aunque tomen las decisiones que a mí no me gustan. No importa qué te voy a apoyar. La paz es posible alcanzarla”, puntualizó.

La paz posible: su deseo para las mujeres

Sobre si ha alcanzado ella la paz que aspira para otras, contesta con firmeza: “¡Yo quisiera!, yo creo que estoy en el proceso. Pero, tener la suerte de llegar a mi casa y poder descansar, y que nadie te tenga que decir qué hacer, eso es vital.  Es lo que quisiera que muchas mujeres tuvieran: esa posibilidad de descanso”.

Habla de descanso e, inmediatamente, reaviva la rabia por quienes le es arrebatada esa posibilidad: “Tuve una clienta de Casa Julia, más o menos para los 1990 o casi 2000, de 33 años, con 13 hijos. La persona agresora era un pastor. Trece hijos. ¿Sabes lo que es eso? Que ella necesitaba las tarjetas, para acordarse de los nombres y fechas de nacimiento”. Entonces, pausó. Colocó el codo en la mesa y reposó la cabeza sobre su mano, como sorprendida todavía: “13 hijos… 13 hijos…”.  Inhaló profundo como buscando recobrar las fuerzas para proseguir el relato. El cuento resumido es este: él le rompió una de las copas gigantescas y decorativas, que tenían en la cocina, en la cabeza. “Ella estaba buscando poder sobrevivir, y tú no vives sobreviviendo. Tienes que, además, vivir. En una relación de violencia, se hace aún más difícil cuando sientes que estás sola”, agregó.

Con todas esas anécdotas de dolor, lucha y sobrevivencia, López Báez subirá a la tarima del Colegio, que la ha visto crecer.

“Recibo un premio, que estoy muy honrada de recibirlo, pero quiero que esté toda la gente que ha estado conmigo en este camino porque no he sido yo sola, ha habido gente ayudando, colaborando, gente que ha sido parte de este proceso colectivo”.

Lo hará acompañada también de su compañera de vida durante los pasados 30 años, la fotoperiodista Alina Luciano.

“En una ocasión, alguien me preguntó si me cansaba de hacer esto”, rememoró.

Su respuesta fue que no se podía cansar de hacer algo que hacía por principios. Luego, como queriendo jamaquear su conciencia, le lanzó: “¿tú no quieres la paz?”.

Reproducido de www.todaspr.com

 

 

Líderes de Río Piedras lanzan campaña de concienciación

 

CLARIDAD

Entre la representación comunitaria en el panel, estuvo el sector estudiantil, comercial, cultural y fiduciario

 

Bajo la sombra de un árbol y entre un coro que, al unísono, repetía “yo vivo en un pueblo vivo, que trabaja, goza y resiste”, diversos líderes de la comunidad riopedrense iniciaron hoy, martes, una campaña en miras de promover la vida en Río Piedras.

La presidenta de la Junta Comunitaria del Casco Urbano de Río Piedras (JCCURP), Jackie García, señaló, junto a representantes de diferentes sectores locales, la pluralidad cultural e identitaria que existe dentro de la población riopedrense. Por igual, resaltó la Ley Especial para la Rehabilitación de Río Piedras (Ley 75-1995), enmendada en 2016, y su importancia como herramienta que facilita, a la comunidad riopedrense, un desarrollo comunitario sustentable mediante incentivos de propiedad.

“Queremos presentarnos como residentes, comerciantes, sector religioso, organizaciones y estudiantes que le damos vida a este espacio geográfico, y construimos, día a día, la identidad del pintoresco Río Piedras”, expresó García, entre el aleteo asiduo de las palomas frente a la Parroquia Nuestra Señora del Pilar.

Por su parte, la presidenta del Fideicomiso para el Desarrollo de Río Piedras (FiDE), Andrea Bauzá Hernández, puntualizó la responsabilidad del junte fiduciario de “viabilizar recursos” para la adquisición de propiedades y su reconstrucción, para ampliar la oferta comercial y residencial en las ocho comunidades y tres sectores, representados por la JCCRP y el FiDE.

La campaña consiste de 12 piezas publicitarias, entre ellas, la página web www.riopiedrasestavivo.com, que tiene información sobre el esfuerzo comunitario; una serie de 16 vídeos cortos protagonizados por riopedrenses; la plena “Yo soy de Río Piedras”,

escrito y presentado por un grupo de plena local y otros partícipes del esfuerzo; 18 afiches que identifican a los creadores y aportadores de esta campaña; 2 anuncios de radio; un mapa de Río Piedras y un organigrama de los líderes junto a información de la Ley 75.

Las comunidades que conforman este esfuerzo son: Capetillo, García Ubarri, Santa Rita, Mora, Blondet, Buen Consejo, Venezuela y el Casco Urbano, donde viven cerca de 12,000 personas.

Deconstruir el estigma de un Río Piedras “muerto” y resistir el desplazamiento forman algunas de las motivaciones de esta campaña publicitaria, asegura el representante estudiantil del esfuerzo, Channiel Peñaloza. Por igual, señaló varias enmiendas de la Ley 75, que buscaban entregar, al Municipio de San Juan, los poderes del desarrollo comunitario y la importancia de que se creara el FiDE como elemento esencial y empoderador de la población riopedrense.

Calcomanías que dicen “este negocio le da vida a Río Piedras” y la plena, liderada por voces de todas las edades y perfiles, integran algunos de los esfuerzos comerciales para concienciar sobre el verdadero Río Piedras: una comunidad culturalmente reconocida y robustamente “viva”, aseguró el comerciante local Manuel Amador.

“Llegué en 2009 y me enamoré de este pueblo”, añadió Amador, airado por los aplausos de una comunidad que, uniformada de suéteres blancos que dicen “Vivo en un pueblo vivo”, reiteró su compromiso con Río Piedras.

 

AEE: choque de fuerzas en plan ajuste de deuda

 

 

Un nuevo impasse ha surgido en el proceso de aprobar el Plan de Ajuste de Deuda de la Autoridad de Energía Eléctrica (PAD-AEE) presentado por la Junta de Control Fiscal (JCF) ante la jueza Laura Taylor Swain y el Tribunal que entiende en el proceso de quiebra de AEE. Dos fuerzas opuestas han chocado con sus argumentos ante el Tribunal, provocando una nueva mirada al proceso de quiebra de AEE por parte de la Jueza Swain y de la propia JCF. De un lado, los acreedores principales, casi todos firmas de fondos de capital de riesgo («hedge funds«), con su feroz insistencia de reclamar un pago de casi $9 mil.millones. Del otro lado, una amplia.coalición de fuerzas trabajadoras, empresariales, profesionales y cívicas opuestas a un PAD cuya obligación representará una carga insostenible en la actual y proyectada situación económica del País.

Este choque de fuerzas en disputa ha traído a la luz una realidad innegable: todos los indicadores económicos, demográficos, sociales y de distribución poblacional apuntan a que la AEE no podría contar en el futuro  con recursos suficientes para afrontar el pago de una deuda tan irrazonablemente elevada, por lo cual es necesario revisar el PAD propuesto y todas sus proyecciones y hacer nuevos ajustes más realistas y razonables para los actuales clientes de energía, sobre cuyos hombros recaerá el principal peso de la deuda pública de AEE.

Dice un refrán popular que » mas vale tarde que nunca». Y tal parece que la contundencia del impasse ha producido  cambios. La JCF ha pedido al Tribunal un aplazamiento del proceso para revisar el PAD-AEE ya presentado. Y la jueza Swain, a su vez, ha reajustado la cifra estimada de la deuda a poco más de $2 mil millones, casi $6 mil millones menos de lo que reclaman los acreedores principales. Estas son dos acciones concretas que revelan como a veces la realidad es tan temeraria que se impone por encima de todo.

Es cierto también que el  proceso de restructurar la deuda de AEE pudo haber sido menos difícil y tortuoso, y también menos costoso para el pueblo de Puerto Rico que está obligado a pagar los gastos millonarios de estos litigios que involucran  al Gobierno de Puerto Rico y la JCF.

Desde el principio, hubo voces sensatas que cuestionaron cómo se conducían los procesos y reclamaron una  mayor firmeza y transparencia al Gobierno y la JCF. La realidad, que ahora parece revelarse  en toda su crudeza, existía desde el principio y durante mucho tiempo. Una AEE que abandonó su misión original y que fue minada desde adentro por un sistema bi partidista decadente y   corrupto, y convertida en agencia de patronazgo y clientelismo político.

Aún no se ha dicho la última palabra ni se ha llegado a la decisión final sobre el PAD-AEE. Los bonistas buitres continúan en su faena, y tienen poder, dinero e influencia suficientes, sobre todo ante los políticos de Estados Unidos, para seguir presionando y amenazando en las distintas instancias del gobierno, y elevar sus reclamos en otros foros judiciales.

En Puerto Rico, sigue organizada y firme la oposición a un PAD- AEE que represente una carga económica insostenible para los sectores obligados a pagar la deuda, y una piedra al cuello de cualquier posible desarrollo económico de nuestro País. La respuesta parece estar en el camino de  la lucha cívica, respetuosa y firme, basada en nuestra realidad y respaldada por la verdad.

 

 

 

Recoge velas la Junta de Control Fiscal

Foto : Archivo CLARIDAD

 

 CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

Si algo confirma la acción de la Junta de Control Fiscal (JCF) de solicitar a la jueza Laura Taylor Swain que aplazara la vista de confirmación del plan de ajuste de deuda (PAD) de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) es  que  los ingresos de la AEE han mermado y continuaron  mermando.

La semana pasada, el miércoles 22 de junio, sorprendió la noticia de que la JCF le solicitó a la jueza del Tribunal Federal que ve el caso de quiebra del Gobierno de Puerto Rico bajo la Ley PROMESA  que aplazara la vista de  confirmación del PAD del 28 de junio. Tras la petición, el viernes 23,  la JCF certificó un plan fiscal para la AEE, que según el secretario de Estado, Omar Marrero, proyecta reducciones “sustanciales” en el consumo de energía y, por ende, en los ingresos de la AEE.

En entrevista antes de la certificación del  plan fiscal de la AEE, el experto en la Ley PROMESA y representante legal del Sistema de Retiro de la UTIER, Rolando Emmanuelli Jiménez, dijo que esta era una acción que se venía anticipando desde que el abogado de la JCF  le dijo a la jueza que LUMA  (la privatizadora que se ocupa de la distribución y transmisión) había entregado las proyecciones de demanda muy tarde y que no habían podido certificar el plan fiscal de la AEE. A la luz de ese hecho  y a la altura en que se está en términos de fecha, ello se hizo evidente, y la jueza anticipó que no iba a ser viable el itinerario del caso, en el cual  había varios términos con los cuales había que cumplir.

El licenciado Emmanuelli Jiménez describió como significativa la petición de la JCF, ya que confirma los señalamientos de los expertos de la UTIER de que los ingresos de la AEE han mermado y continuarán reduciéndose, de que el plan no es viable y afectará a los más vulnerables y a la economía.

“La Junta hizo un plan a base de las proyecciones del 2022 y los expertos nuestros dijeron que eso estaba sobrestimado. La Junta  se oponía y presentó oposiciones a nuestros planteamientos, pero cuando vieron los números de  LUMA, de que las predicciones iban a ser mucho menores, entonces es que vino la crisis”.

Aunque el experto en casos de quiebra observó que el PAD no se ha retirado todavía y que el nuevo plan que la JCF  pueda presentar va a tener que ajustarse a nuevos ingresos, observó que  hay dos posibles alternativas: recortar más a los acreedores, incluyendo a los más vulnerables, como el Sistema de Retiro,  o aumentar el cargo híbrido. Pero resaltó que el problema es que la lógica y la ciencia económica dicen que cuando se aumenta más un servicio, menos la gente lo usa. “Es decir, que aumentarlo más no es viable. Pero no se puede descartar que la Junta se vaya por ahí, porque a ella no le importa”, manifestó.

En esa dirección, Emmanuelli Jiménez expresó que su preocupación es que la  JCF quiera venir con más  recorte a los más los vulnerables, como el Sistema de Retiro y otros, en lugar de recortar a los bonistas.  “Tiene que recortarle a los que jugaron a la ruleta rusa, a los que vinieron a especular, a los que compraron a 20 centavos y quieren cobrar 50, 60. Pero quiero enfatizar  que existe el riesgo de que la Junta cuadre su plan fiscal  afectándonos más”.

Una vez certificado el plan fiscal de la AEE, según la JCF, se tomará una a dos semanas en lo que manejan  las proyecciones de la demanda y los ingresos. En tanto, la jueza ha ordenado a las partes presentar un informe sobre el estatus del caso el miércoles 28 de junio.

A marchar este 28 de junio

 Por su parte, en comunicado de prensa, el Junte Multisectorial, compuesto por organizaciones y representantes de distintos sectores del país, acogió críticamente el anuncio de la JCF de enmendar el plan de ajuste y reducir más el pago propuesto a los bonistas y reafirmó el llamado a marchar el 28 de junio a las 4:00 p.m. para expresarse en contra de más aumentos a la luz y recortes a las pensiones.

“En menos de un mes, la movilización ciudadana y multisectorial ha logrado llamar la atención de la Junta y de la Jueza Laura Taylor Swain y detener la aprobación de un plan de ajuste que pretendía asfixiar el bolsillo de todos los puertorriqueños a favor del bolsillo de grupos de bonistas buitres”, expresó la obispa metodista, Lizzette Gabriel Montalvo.

Los integrantes del grupo multisectorial destacaron la importancia de seguir ejerciendo presión hasta lograr un plan que sea sostenible, sin aumentos a la luz y recortes a las pensiones, debido a que la amenaza de aumentos en la factura y el recorte de pensiones continúan.

 

 

 

Habitantes de las grietas

Foto: Alina Luciano/CLARDIAD

 

 

Especial para CLARIDAD 

Las ciudades, como los cuerpos, como las vidas, no muestran todo lo que son a simple vista. Se nutren del misterio, de la sorpresa, de la diversidad de rostros, de la diversidad de vidas de la diversidad de maneras de caminar, de marcar y reclamar territorios.

Vienen a mi mente sobre todo los sin casa, los que caminan las calles de su ciudad en el trópico caliente buscando resarcir las necesidades  de su vida inclemente. Solos, con su vida y sus escasas pertenencias a cuestas o escondidas en algún lugar abandonado, en complicidad con la invisibilidad y el silencio. De día josean lugares donde comer, donde asearse, donde descansar, acaso donde no ser vistos. Su vida es un eterno donde. A partir de ese conocimiento descifran la ciudad que es solo de ellos y dibujan mapas en la mente. De esto depende su subsistencia.

Muchas veces perseguidos, habitan las mismas ciudades que los demás pero no de la misma manera. De noche penetran las grietas que deja el abandono a su paso, espacios de laberinto, indescifrables para los ajenos, lugares donde el sol sinuoso y viajero a veces no llega. Allí posan sus cuerpos cansados de deambular y escudriñar. Otros, los más atrevidos ocupan  vacíos en abierto desafío ante las miradas de los que pasan, o se protegen debajo de puentes. Es de notar cómo utilizan la madera vieja y el cartón como verdaderos arquitectos de lo precario y el reciclaje. Incorporan a sus cobertizos objetos encontrados que alguna vez formaron parte de una sala o un balcón, para identificar su lugar en el mundo, para sentirse más humanos. Después de todo una de las funciones de la vivienda es dejar una huella y apropiar nuestros espacios de vida de maneras distintas a los demás. ¿No?

Tener un albergue, la sombra de un techo o un rincón en el mundo al que poder acudir con la frecuencia que los ritmos del cuerpo lo requieran es uno de los más importantes logros para un ser humano. Desde siempre. La vivienda desempeña una variedad de funciones indispensables para el cuerpo y el alma, para vivir en privado y vivir en comunidad. Resulta reconfortante tener la certeza de que ese lugar nos corresponde, que está ahí para nosotros, que algo o alguien nos recibe detrás de la puerta, sea esta real o imaginaria. De esa certidumbre de sentirnos ubicados en el mundo depende nuestro bienestar, tanto íntimo como superficial. Para un deambulante la ciudad es un universo a ser explorado a diario, es siempre un lugar ajeno que debe ser disputado, negociado, acaso reclamado. Cada día supone un reto.

Según el conteo de personas sin hogar en Puerto Rico, para 2022 había cerca de 30,000 personas sin hogar, de diferentes edades, núcleos familiares y sexos. Su edad promedio era de 34.2 años. Al observarlos nos damos cuenta de su diversidad dentro de la precariedad. Ya la imagen del loco acompañado por su fiel perro, empujando un carrito de compras lleno de lo que para nosotros los otros parece basura pero que para ellos es su mundo, ya no se sostiene. Tampoco la idea de que son todos adictos a drogas o alcohol. Ahora los sin techo forman un grupo más heterogéneo. Hay inclusive algunos que disfrutan la vida libre, pero no sabemos cuántos son. La vida inclemente  que les ha caído encima, la vida del carente de alojo puede tocar muchas puertas, puede sucederle a muchos, incluyendo universitarios.

Irrespectivamente de las razones una cosa es cierta, vivir la vida errante, sin tener un techo al cual llamar vivienda y sin nadie que te reciba está en nada, debe ser muy difícil. Aunque no nos demos cuenta.

 

 

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