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Hay que ser bien canalla y politiquero

 

Por Ricardo Santos Ramos

Hay que ser bien canalla y politiquero para escribir el artículo sobre la “Génesis de la quiebra de la AEE”, publicado recientemente en El Nuevo Día (30-6-23) y echarle la culpa a los irresponsables que quebraron la AEE, “los que asumieron una deuda infernal” sin mencionar que esos gobernantes son precisamente del Partido Popular Democrático y del Partido Nuevo Progresista de los cuales él formó parte por afiliación y sumisión respectivamente. Olvidó mencionar los organismos de recolección de fondos, Populares Energéticos y Estadistas Energéticos, que se dedicaron a recaudar dinero entre los contratistas y a llenar las vacantes gerenciales y ejecutivas con su militancia cercana. Olvidó decir que cuando fue candidato a alcalde de San Juan los Populares Energéticos le recogieron decenas de miles de dólares para su campaña.

Peor aún, Eduardo Bhatia ahora señala que el ingeniero Juan Alicea, exdirector Ejecutivo de la AEE y Harry Rodríguez, expresidente de la Junta de Gobierno de la AEE declararon bajo juramento “que usaron el dinero de préstamos ilegalmente para nómina” y “que inflaban los precios del combustible” Pero a la hora de nombrar culpables señala de forma general a la AEE de forma cobarde.  Señala además “que pagamos la luz más cara por el cartel del petróleo y la corrupción”. Pero no menciona que él y el exsenador Ramón Luis Nieves le prohibieron por ley a PREPANET ofrecer el servicio de internet, telefonía y cable tv directamente al pueblo, cercenando la nueva fuente de ingresos de la AEE que de seguro ofrecería mejores precios y servicio para entregarle el mercado a las compañías privadas.

La pregunta que se cae de la mata es, ¿dónde están las denuncias?, ¿los referidos a justicia?, ¿al fiscal especial?, ¿a las agencias federales que regulan las emisiones de bonos? ¿A cuántos denunció formalmente Eduardo Bhatia? ¿Quiénes son los miembros del cartel del petróleo que Eduardo Bhatia investigó? ¿Dónde están los nombres de los corruptos en la Autoridad?

Bhatia los encubre porque él forma parte de esa mafia de políticos que hoy nos roban la AEE. Con el mayor descaro Bhatia nos dice que su diseño desde el 2014 era y citamos, “[l]a masiva penetración de la energía renovable”. La realidad es que su diseño fue y es entregarle nuestra primera industria a manos privadas para que la exploten.

La energía eléctrica es un derecho de la humanidad y como tal tiene que estar en manos del pueblo para que a través del gobierno le sea accesible a todos, al menor costo posible, sin menoscabo al ambiente. No se quema una casa para coger un ratón, pero es mucho pedir a los PNPPD que provocaron el descalabro administrativo que tomen acción en beneficio del pueblo.

La UTIER siempre denunció con firmeza y de frente el descalabro administrativo y la politiquería en la AEE. No cedimos al chantaje, ni nos vendimos.  Por eso nos odian a muerte.  Fuimos los únicos en la AEE que pagamos el más alto precio hasta con la vida de decenas de compañeros por las irresponsabilidades administrativas del bipartidismo. Pero los políticos charlatanes como Eduardo Bhatia se hicieron los sordos.

Nadie se opone a la energía renovable. Seguro que es más amigable al ambiente. Pero tengan por seguro que, en manos de más de 100 compañías privadas patrocinadas por politiqueros, comentaristas, politólogos, ambientalistas disfrazados, empresarios PPDs, PNPs, demócratas y republicanos de EEUU le harán un grave daño al país. La política neoliberal de robarse nuestro sistema eléctrico nos conduce hacia la desigualdad energética.

La Autoridad de Energía Eléctrica bien administrada, logró transformar el sistema eléctrico de Puerto Rico de un sistema privado y accesible a unos pocos, a un sistema eléctrico público integrado que electrificó el 100% de nuestro archipiélago. Ahora, al movernos a la segunda transformación con la energía renovable, los politiqueros como Bhatia, los mismos que quebraron intencionalmente a la AEE, la ponen en bandeja de plata al sector privado para que la explote.

La historia absolverá a los trabajadores y trabajadoras de la UTIER. Quienes, como dice nuestro himno “¡Valientemente cumplieron su función llevando en alto como estandarte el fruto de su labor!” Dondequiera que estén los compañeros y compañeras de la UTIER “¡seguiremos el camino juntos bajo el cielo de nuestra patria, abrazando con orgullo a nuestro ideal! Trabajadorxs de la Industria Eléctrica y Riego ¡la UTIER Vencerá!” Vencerá sobre la mentira, la difamación y el engaño al cual han sometido a nuestro pueblo para robarle su primera industria.

El autor es expresidente UTIER.

La justicia uruguaya: tardía, lenta, puntual y obstaculizada… pero llega

Por Nicolás Cinturión

 

Tarda, pero llega. Una de las frases más trilladas de la historia, pero real para este caso.

Seis exmilitares fueron procesados con prisión por torturas en el Regimiento de Caballería 6 de Montevideo, por reiterados delitos de privación de libertad especialmente agravados y muy especialmente agravados en reiteración real, delitos de lesiones y de violencia privada especialmente agravados.

Se trata de Gustavo Criado Carmona, Glauco Yannone de León, Alexis Grajales, Jorge Silveira, Artigas Gregorio Álvarez y Walter Forischi. Esta unidad militar fue un importante centro de torturas y secuestros de personas. Este Regimiento funcionó entre 1972 y 1984 ubicado en el barrio de Piedras Blancas, donde se instalaron vagones de ferrocarril que se utilizaban como lugares de tortura. En un barracón cercano se mantenía secuestrados a hombres y mujeres.

Allí fue asesinado el militante del Movimiento de Liberación Nacional, de 21 años, Hugo de los Santos Mendoza, quien fuera detenido el 1º de setiembre de 1973 en la zona de la Facultad de Agronomía y asesinado dos días más tarde en el Regimiento. Las pericias extraoficiales realizadas al cuerpo del joven de 21 años constataron golpes en la cara, lesiones en rodillas y codos y fractura de cráneo.

En esa unidad militar fue visto por última vez el militante del Partido Comunista Revolucionario Luis Eduardo Chiqui González, quien aún permanece desaparecido. González fue detenido el 13 de diciembre de 1974 junto a su esposa, Elena Zaffaroni, quien también estuvo detenida en el regimiento.

También fue asesinado, en noviembre de 1974, el militante de 26 años de la Oorganización Popular Revolucionara 33 Orintales (OPR-33),  Iván Morales, a causa de las torturas infligidas por militares integrantes del Órgano Coordinador de Operaciones Antisubversivas (OCOA), que operaba en el centro.

En el año 2006, dentro de ese predio militar se construyó la Unidad de Internación Nº 8 «Domingo Arena», con 16 plazas individuales, especialmente acondicionadas para procesados por crímenes de lesa humanidad. De acuerdo a un informe publicado por el Observatorio Luz Ibarburu, en noviembre de 2017 permanecían detenidos en esta cárcel solamente 10 procesados.

Allí funciona actualmente la cárcel VIP de Domingo Arena, donde están recluidos varios torturadores. Los mismos torturadores que pueden ser beneficiados con prisión domiciliaria por un proyecto que impulsa el partido gobernante de ultraderecha, Cabildo Abierto y que cuenta con el apoyo del partido del presidente Luis Lacalle.

Esta causa comenzó en 2011 tras la denuncia de un grupo de 17 militantes que fueron víctimas de tortura en esa unidad militar. En 2014 los denunciantes recorrieron el lugar y pudieron reconocer los espacios donde fueron víctimas de tortura, pese a las modificaciones edilicias que había sufrido. En total fueron identificados unos 28 militares que operaban en esa unidad.

Ayer y hoy

En materia de memoria, verdad y justicia Uruguay vive meses ajetreados, movilizantes. No solo por fechas históricas y emblemáticas sino por hechos y declaraciones inquietantes.

Primero la marcha del silencio de cada 20 mayo. La de este año sumamente masiva. Junto con la del 8 de Mayo son las marchas que más convocan a nivel país. Luego llegó la liberación de los “archivos del terro”r por parte de hackers, y hoy se encuentran disponibles en la web una enorme cantidad de información de la época de la dictadura, y posterior también, que permite confirmar el espionaje en épocas de democracia por parte de los servicios de inteligencia de las Fuerzas Armadas.

A ello se suma el hallazgo de restos óseos humanos en el Batallón 14: estudios preliminares señalan que pertenecen a una mujer.

50 años del golpe de Estado y de la huelga general

En el parlamento, en la prensa y en varios medio de comunicación, se volvieron a escuchar voces que no terminan de condenar el golpe de Estado; que abonan a la teoría de los dos demonios; que para condenar el terrorismo de Estado tienen que hablar de la guerrilla. Y se introdujo el término “mesianismo” en comunicaciones oficiales.

Un esfuerzo retórico por parte de la derecha que no condena, al menos el fascismo o el deterioro institucional de 1973 a 1985 que fue lo que duró la dictadura. Ni hablemos de toda la violencia fascista que se venía desatando desde finales de la década del 1950 y ni hablar de la escalada autoritaria de 1968 a 1973.

El mismo 27 de junio, fecha de aniversario del golpe de Estado cívico-militar, se inauguró en la circunvalación del Palacio Legislativo un memorial en conmemoración de las presas políticas. Las autoridades oficiales hicieron caso omiso y no le dieron difusión. Quizá lo que marca el espíritu de este gobierno ante el pasado reciente, es la propia declaración de Luis Lacalle.

Al ser consultado por los periodistas por la importancia de esa fecha, el primer mandatario dijo: “pregúntele a ellos (en referencia a los expresidentes Mujica, Lacalle y Sanguinetti). Ellos vinieron porque quisieron, yo estoy obligado.”

El autor es Licenciado en Psicología, Universidad de la República, Uruguay. Miembro de la Red Internacional de Cátedras, Instituciones y Personalidades sobre el estudio de la Deuda Pública (RICDP).Analista asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, estrategia.la)

Reproducido de www.rebelion.org

Poemas dispersos: Luis Lloréns Torres y Luis Palés Matos

Poemas dispersos: Luis Lloréns Torres  

Luis Lloréns Torres es poeta diverso y polifacético. En las Obras completas que divulgó el Instituto de Cultura Puertorriqueña (1968), no se encuentran los poemas que divulgamos aquí: «El mar», publicado en el periódico La Democracia en 1900, y «La dorada Baneque», publicado en el Boletín Mercantil de Puerto Rico en 1913, que dirigía José Pérez Losada en 1913. El primero:

Tú, que tienes alma de poeta; tú, que has comprendido, como nadie, las dulzuras del rico idioma de la naturaleza; tú, que has sentido sobre tu frente el hálito enamorado de las musas en las tibias horas de inspiración, ¿querrás decirme por qué la vista del mar ejerce tan avasallador influjo sobre nuestros espíritus?

R. Tirado Vernier

El mar!… ay! yo quisiera
que en mis humildes cantos
vibras en los acordes
de sus nocturnas danzas,
tan tristes, tan alegres,
tan lóbregas, tan blancas!

El mar es un misterio…
La niña lo contempla
desde los verdes bosques
de la tranquila playa;
para la niña, entonces,
el mar es la esperanza.

El áspero marino
lo mira prolongarse
y sigue navegando
sobre la débil tabla,
y sigue, pero piensa
que el mar es su mortaja.

La esposa inconsolable
se acerca a sus orillas
y busca entre las olas
la prenda de su alma,
y entre las olas piérdense
sus rezos y sus lágrimas!

El mar es un poema…
Yo sé que tú lo miras,
y ves cabellos indios
entre sus ondas claras,
y ves dos ojos negros
brillar sobre sus aguas…

El mar… Yo lo contemplo
llorando, cuando brilla,
moviéndose entre espumas,
la arena de la playa,
como dorados rizos
en una frente pálida!

Ponce, Enero 27 de 1900. [ La Democracia, año X, número 2425, 29 de enero de 1900; p. 3.]

En el segundo, sobresale la rima interna en los versos de dieciséis sílabas con cesura central que escinde los dos hemistiquios octosílabos, a su vez divididos en patrones rítmicos de cuatro sílabas que riman entre sí: «Cien piraguas que en las aguas», «Y la Pinta a vela encinta», «La dorada fue encontrada», «que la bella se querella». En la primera estrofa de la segunda parte del poema, ensaya dodecasílabos, para terminar con una estrofa urdida en endecasílabos:

─¿Dónde el oro?─ interrogaban a la mar tres carabelas.
Y─¡a Baneque, la dorada!─ respondíanles en coro
Cien piraguas que en las aguas imprimían sus estelas.
Y la Pinta a vela encinta se lanzó tras la isla de oro.

La dorada fue encontrada. Toda oro! Toda oro!…
Y hace más de cuatro siglos que la bella se querella.
Porque ve el inagotable oro real de su tesoro.
Mas no alcanza a ver el oro de los rayos de su estrella.

Toda oro!… Un siglo zarparon las naves
saliendo en bandadas de su puerto rico,
volando en sus velas, volando como aves,
como aves repletas de oro hasta el pico.

Toda oro! Verdad que agotadas sus minas.
Mas las cañas son rubias como dorados rizos
y los tabacos fraguan reflejos de esterlinas
y el café brilla en áureos pergaminos pajizos.

Toda oro!… ¡Ni el arca de un rey moro!
Toda oro!… La isla es rica y bella,
Y ella diera en metal todo su oro
Por el oro de luz de su alma estrella.

San Juan de Puerto Rico, Diciembre 14 de 1913. [Boletín Mercantil de Puerto Rico, año 75, número 300, 16 de diciembre de 1913; p. 1.]

Con este tipo de poemas, considerados «modernistas» por la crítica de aquel entonces ─refiriéndose a las rupturas formales con la poesía tradicional─, se topó con el rechazo de algunos. Así sucede en la crítica de Manuel Álvarez, quien desde Monzón (Portugal) rectificaba el 18 de septiembre de 1913 aquellas audacias que Lloréns Torres extrema en sus Sonetos sinfónicos (1914). De estos, se publicó en el Boletín Mercantil de Puerto Rico el que llevaba por título «Mi arco iris» (en la edición de Sonetos sinfónicos, se titula «Arco Iris» y lleva algunos retoques), con una reescritura curiosa que el crítico realiza para ofrecerle al público la oportunidad de confrontar y evaluar lo que consideraba una debilidad en la poesía de Lloréns Torres y de los poetas afiliados a «extravagancias» que, según él, había ocasionado el «modernismo, del que están contaminados, lastimosamente, poetas de tan altas prendas como Lloréns Torres, a quien rindo admiración y afecto» (Manuel Álvarez, «Crítica literaria: En frente de “Mi arco Iris”», Boletín Mercantil de Puerto Rico, año 75, número 239, 11 de octubre de 1913; p. 1). Los poemas se divulgaron en ambas versiones:

1

Mi brazo duerme bajo el plumaje de tu cuello.
Huelo tu carne hembra. Y oigo tictear tu corazón.
Mientras la negra cascada de tu cabello
lame en la alfombra la cabeza del león

Esbelta en tus más sabias esbelteces
te miro toda echada junto a mí,
en este lecho donde tantas y tantas veces
el incienso de mi pasión te encendí.

Ahora más que nunca te palpo y te veo.
Y es ahora cuando más te alejas
de la luz conque te bañó siempre mi deseo.

Te alejas contra toda mi voluntad.
Vuelas de mi corazón. Me dejas.
Y te vas a lo más lejos de mí: a la realidad.

2

Mi brazo se adormece debajo de tu cuello,
Y oigo tictear tu corazón. su carne huelo, y oigo latir tu corazón,
en tanto que en la alfombra tu mata de cabello
se esparce y acaricia la frente del león.

Esbelta en tus más sabias y amables esbelteces,
te miro toda echada, rendida junto a mí,
en este lecho donde sinnúmero de veces.
Mi amor, cual un incienso, gozoso te encendí.

Ahora, más que nunca, te palpo, admiro y veo
y ahora, como nunca, me indicas que te alejas
del sol en cuya lumbre te baña mi deseo.

Te alejas, me abandonas, mas no es mi voluntad
que vueles de mi pecho, pues vas, si así me dejas,
de mí a los más lejos: la ingrata realidad.

El crítico explica las razones para reescribir el poema:

«Según se ve, la medida de estos versos es la del primer verso de la composición anterior, el cual se modificó, no por cambiar arbitrariamente el verbo dormir y eliminar el substantivo plumaje, sino porque no se puede hacer la debida pausa entre los hemistiquios, sin que desaparezca la sinalefa, y resulte el verso, por lo tanto, con una sílaba de más. En la reforma se han respetado asonancias dentro de un mismo verso, contraposiciones o encuentros de acentos, casi todas las palabras y la totalidad de las voces que constituyen los consonantes. El trueque de algunas frases, como la negra cascada de cabello, no muda la esencia de Mi arco iris, y el hecho de que no se diga el color del cabello no rebaja la gracia, ni la belleza, ni la preciosidad de la mujer evocada. Tan guapa, garrida e irisada puede ser esa mujer con áurea como negra cabellera.

Aquí debemos dar por sabido que entrambos sonetos son de Lloréns, de quien son, efectivamente, a pesar del citado ajuste. Sentado esto, preguntemos: ¿cuál es el peor? […]

Cuando yo, en la grata compañía del maestro Fernández Juncos, vuelva a tener el contento de hablar con mi amigo Lloréns, en su recóndito camarín de la calle del Cristo, le diré que la musa de Padilla y de Brau, por ejemplo, tiene un sitio de honor en el Parnaso español, porque esa musa, tersa como un mármol del Partenón, fragante como un lirio de Siria, símbolo de la majestad, no usó faldapantalón, ni faldasaco, ni sombrero batea, ni ninguna de esas otras prendas que están acabando con el arte, el buen gusto y el recato, en competencia con la musa modernista, insinuante, quizá, como una figura de cera, tal vez, como una hortensia, pero sin la serenidad eterna del mármol, sin el perfume de los matices del lirio«.

Esto muestra las pugnas que produjeron aquellos ejercicios formales que llevaron a cabo no sólo Lloréns Torres, sino, entre otros, Vicente Palés Anés, José Polonio Hernández (Peache), Jacinto Texidor y Antonio Coll Vidal, quien llegó a adelantar un ejercicio semejante a la poesía concreta en 1916: un «soneto» titulado «………….», compuesto solamente por puntos suspensivos, incluido en el volumen de versos Trovas de amor, Bayamón, Tipografía El Progreso, 1916:

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Como se ve, este tipo de ejercicio crítico y poético merece atención por parte de la historiografía para que tengamos un mejor conocimiento de la literatura desarrollada en Puerto Rico.

Poema de Luis Palés Matos

La obra poética de Luis Palés Matos ha sido editada por tres intelectuales de quilates. Federico de Onís lo da a conocer en 1934 internacionalmente, al incorporarlo a su ya clásica Antología de poesía española e hispanoamericana (1934). En 1957, Onís escribe la introducción para la primera antología del poeta, que publica la Editorial de la Universidad de Puerto Rico. Margot Arce de Vázquez se ocupó de la obra de Palés. El primer volumen de las Obras de Luis Palés Matos que publica también la Editorial de la Universidad de Puerto Rico en 1984, incorpora la introducción de Onís de 1957. Mercedes López-Baralt, en La poesía de Luis Palés Matos (edición crítica), dedica mayor análisis, estudio detenido y cuidado en la ordenación del corpus que conocía. Allí afirma lo siguiente:

De Diego Padró (1937:27) afirma haber escrito otro poema diepálico en colaboración con Palés: “El segundo trabajo diepálico, también hecho en colaboración, se publicó un poco más tarde con el siguiente título ambicioso, que sonaba y aún suena como un porrazo en la coronilla: Intraobjetivismo de intención precubista”. No he podido dar con este poema. (La poesía de Luis Palés Matos, Río Piedras, Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 1995; p. 398.)

El poema, que no aparece en las Obras de 1984 ni en La poesía de Luis Palés Matos (1995), es un soneto alejandrino, todavía con la forma tradicional de esa combinación clásica y con rima consonante. Un verso de Luis Palés Matos da paso a otro de José I. de Diego Padró. Como antesala del diepalismo, este ejercicio está afiliado un tanto al futurismo y al surrealismo. Se publicó antes que «Orquestación diepálica», en el periódico El Imparcial año IV, número 230, 29 de octubre de 1921; p. 2. Helo aquí para beneficio de los estudiosos de la obra de Palés y la vanguardia en Puerto Rico:

P.M.─Un gran resplandor ciego, rompe súbitamente
D.P.─La oscuridad vasta de la noche. Aguzados
P.M.─Cipreses astronómicos crispan hacia el poniente
D.P.─Un extatismo unánime de frailes espantados.

P.M.─Wagner ruge. El tambor del silencio descarga
D.P.─En la sombra, redobles de balumba aquilónica
P.M.─Y el paisaje, sombrío y chinesco, se alarga

D.P.─En una futurista alucinación cónica.
D.P.─Se aboceta en el brusco y sideral biombo
P.M.─La luna, como el ojo de un gran búho perplejo
D. P.─Ante las ecuaciones del panorama combo;

P.M.─La noche abre su Enigma, con tenebrosas manos,
D.P.─Y sobre la penumbra y el mutismo complejo
P.M.─Cunde el vago retumbo de los mundos lejanos.

El autor es Director del Seminario Federico de Onís del Departamento de Estudios Hispánicos de la  Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras

 

 

 

Nacionalistas: una introducción a la “Carta a Irma” de 1939

 

Un contexto

La “Carta de José Monserrate Toro Nazario a Irma Solá”1 , firmada en Yauco el 31 de mayo de 1939 , fue redactada en medio de un apasionado debate en torno a la situación y el futuro del Partido Nacionalista de Puerto Rico en el marco de una poco comentada lucha por el poder. Es un documento que recoge una versión de la disputa desarrollada al interior de la organización entre 1936 y 1939. El partido parecía dividido en dos bloques intransigentes que se disputaban la “sucesión” del control del partido en aquel nefasto año. No era la primera vez que hechos de aquella naturaleza inestabilizaban un proyecto político. Algo similar había ocurrido con el Partido Autonomista Puertorriqueño en 1889 tras la muerte de Román Baldorioty de Castro (1822-1889).

Los procesos del 1936 y la Masacre de Ponce de 1937, asestaron un duro golpe a una institución que, desde 1934, atravesaba por complejos desafíos ideológicos. Los sectores moderados, herederos del nacionalismo cívico que Pedro Albizu Campos (1891-1965) había condenado una y otra vez, y los sectores exigentes fieles a la doctrina de la “acción inmediata” incluyendo sus aspectos más agresivos, no podían ponerse de acuerdo. El conflicto tenía fuertes implicaciones tácticas. Su persistencia demostraba que, en cierto modo, el asunto planteado durante la asamblea partisana que llevó a Albizu Campos a la presidencia en mayo de 1930 nunca se resolvió del todo. El entusiasmo del triunfo del grupo de Ponce consiguió solamente posponerlo2.

El revisionismo albizuísta de 1930 había sido retado por otros revisionismos. La cuestión de la pertinencia de la “acción inmediata” y la violencia revolucionaria retornaron a partir de 1935. La militarización que condujo a la leva de 1936 con el fin de forjar un “Ejército de Liberación” fue clave para la movilización de las autoridades federales contra el nacionalismo3. La eficacia de la táctica estaba siendo puesta en entredicho. Una parte del liderato trataba de devolver al partido a la legalidad que poseía en 1932, recuperar en alguna medida la tradición dieguista y reinsertarlo en el drama electoral del país. Aquella proposición representaba para sus opositores un retroceso y un acto de acomodo en medio de la aceleración de los choques con las autoridades que la tarea de “crearle una crisis” a Estados Unidos en Puerto Rico requería.

Otro segmento de la militancia comenzaba a mirar hacia la izquierda con la lógica argumental que la Internacional Comunista había desarrollado alrededor de la política de “frentes populares” desde 1935. Aquella táctica innovadora dependía del fortalecimiento de una amplia coalición popular que, a fin de derrotar el fascismo, suponía que los socialistas y los comunistas estrecharan relaciones con los partidos democráticos burgueses contra el adversario común. El capitalismo y el comunismo debían posponer su confrontación y ponerse de acuerdo para derrotar el fascismo. El fascismo, como se sabe, había surgido como una “tercera vía” que fustigaba lo mismo a los defensores del libre mercado y el liberalismo político que a los propulsores del socialismo, la estatificación y el autoritarismo, y responsabilizaba a aquellos programas de acción propios de la modernidad de la decadencia de occidente. Las relaciones del nacionalismo con el comunismo fueron por lo regular inestables y fluctuantes aunque ello no impidió la colaboración en situaciones concretas.

Para el Partido Nacionalista la política de frentes populares representaba un problema. Albizu Campos reclamaba cierta exclusividad o privilegio para su nacionalismo. En una carta de 1930 dirigida a José Lameiro, quien acababa de adherirse a su causa proveniente del unionismo, tras descartar cualquier proyecto de rehabilitación o negociación con Estados Unidos, el líder era enfático: “No hay Nacionalismo fuera del Partido Nacionalista”4. Si su disposición a colaborar con los unionistas, luego liberales, era poca, sus relaciones con los socialistas amarillos a quienes acusaba de dividir la nación, estaban agriadas por el compromiso de aquellos con la estadidad y su alianza con el gran capital azucarero ausentista y el movimiento estadoísta. He discutido la representación de los socialistas del dirigente de Ponce a través de los escritos llenos de sarcasmo de Luis Abella Blanco (1878-1948)5.

De otra parte, las hostilidad con los comunistas aumentó a la luz de conflictos éticos y morales en torno al control de la natalidad representada por el doctor José A. Lanauze Rolón (1893-1951)6 y por el apoyo del Partido Comunista de Puerto Rico en el cual militaba a los programas de Nuevo Trato, recurso que Albizu Campos consideraba un acto indigno y cuya condena pública había solicitado. La fundación del Partido Popular Democrático en 1939, cuyo liderato abogaba por la independencia con justicia social y simpatizaba con el novotratismo y el control de la natalidad, complicó más la situación. Luis Muñoz Marín (1898-1980) era una figura muy popular que había sido solidario con Albizu Campos en el contexto de los procesos de 1936, tanto como lo había sido Rafael Martínez Nadal (1877-1941), por cierto. El impacto de la consolidación de un movimiento populista e independentista como el PPD en los debates internos del Partido Nacionalista no debe ser tomado a la ligera. Una queja de Toro Nazario en la “Carta a Irma…” -la idea de que el Nacionalismo necesitaba un programa económico eficaz- sugiere cierta atracción por las políticas muñocistas cercanas a las recomendaciones del Plan Carlos Chardón y el novotratismo.

La clave filosófica que impedía la mediación o el acuerdo entre los nacionalistas y los populares tocaba el asunto de la validez de las posturas de “principios” inconmovibles e intransigentes defendidas por los primeros, y las actitudes “pragmáticas” posibilistas y flexibles de los segundos. En aquel momento ambos partidos compartían la postura retórica del liberalismo clásico que naturalizaba la libertad y consideraba la independencia como una condición teleológicamente determinada.

Las tensiones con los comunistas iban más allá, según sugiere la “Carta a Irma…”. En 1933 la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) había conseguido el reconocimiento diplomático de Estados Unidos. El nombramiento de Adolph Hitler (1889 – 1945) como Canciller en Alemania en 1933 con el respaldo de los nazis y los conservadores nacionalistas hacía urgente el acercamiento ruso a Estados Unidos. En 1934 la Unión Soviética había sido aceptada como estado miembro de la Liga de Naciones, hecho que facilitó la elaboración de un acuerdo de relaciones comerciales bilaterales con la administración Franklyn D. Roosevelt (1882-1945).

El artífice ruso del acuerdo fue Maxim Maksímovich Livínov (1876-1951), el Comisario de Asuntos Exteriores ruso de origen judío. El acuerdo entre Litvínov y Roosevelt comprometió la política soviética “(to) respect scrupulously the indisputable right of the United States to order its own life within its own jurisdiction in its own way and to refrain from interfering in any manner in the internal affairs of the United States, its territories or possessions”7. Albizu Campos traducía el lenguaje aludido como una demostración de la traición de los comunistas en general a la causa de la independencia de Puerto Rico. Los comunistas en Puerto Rico aseguraban que aquella postura de la Rusia Soviética no impedía la articulación de la política de frentes populares de la Internacional Comunista. La representación de Albizu Campos como un anticomunista convencido está sin duda relacionado con aquel hecho, poco discutido en general, según se deriva de las notas de Toro Nazario.

Como podrá verse, las perspectivas teóricas y prácticas del Partido Nacionalista no encajaban en el marco de los frentes populares por el papel de Rusia y Estados Unidos en la propuesta. Cuánto movió hacia la derecha al partido aquella postura es un tema abierto para el debate. Por un lado, el Partido Nacionalista no era una organización socialista que aspirara ser la portavoz de las clases trabajadoras rurales y urbanas en un proceso de lucha de clases. Por el contrario, rechazaba aquella práctica como un elemento de división de la nacionalidad. El providencialismo cristiano que animaba a una parte significativa de su liderato, Albizu Campos en particular, estaba en el lado opuesto del materialismo histórico y el marxismo ateo. Mis investigaciones sugieren que no todos los nacionalistas católicos eran providencialistas cristianos o conservadores. También sugiere que no todos los que rechazaban el novotratismo y el acuerdos de Roosevelt con Litvínov eran pro fascistas. Cualquier generalización en una dirección u otra no representa bien la situación. Una mirada que se ampare en los recursos de la microhistoria ayudará a comprender mejor la ambigüedad de la situación y el excepcionalismo a la vez que ofrecerá una imagen más confiable del escenario.

El liderato católico del Partido Nacionalista, Albizu Campos incluido, se guiaba por los principios paternales del corporativismo cristiano que requería armonía completa entre el capital y el trabajo (los trabajadores y los capitalistas o los obreros y los burgueses) y responsabilizaba de la protección de los humildes, los humillados del mundo social o los pobres, en manos de un estado fuerte, moral y paternal aliado del capital nacional8. La atenuación de la lucha de clases en tiempos de crisis económica y después de la superación de los tiempos de depresión, dependería de poderosos y convincentes argumentos culturales que giraban alrededor del mito de la gran familia puertorriqueña, el valor y la superioridad de la raza latina dentro del marco de un arielismo altamente politizado.

Las quejas del nacionalismo respecto al colonialismo y el capital estadounidense no desdecían su compromiso con el libre mercado. Había (esta retórica me recuerda la de Muñoz Marín cuando legitimaba el nacionalismo cultural ante el político después de 1952) un libre mercado malo en el marco colonial. Pero sin duda era posible y necesario un libre mercado bueno en el marco de la independencia. En la imaginación de Albizu Campos aquel estado de cosas poco tenía que ver con el novotratismo, con el comunismo o el fascismo. Lo que censuraba del estado de cosas el nacionalismo era el poder del capital estadounidense sobre el mercado y el expolio de la riqueza nacional por corporaciones ausentistas: condenaba el enclave agrario en que se había convertido Puerto Rico. Aquel problema solo podría ser superado mediante el fortalecimiento del capital nacional así como de la mediana y pequeña burguesía puertorriqueñas9. La ruta de la modernidad solo se aceleraba en el marco del progresismo occidental según se desenvolvió en el escenario europeo.

En conclusión, Albizu Campos y el Partido Nacionalista no tenían ni la tesitura ideológica ni la voluntad política para compartir la teoría de los frentes populares. En efecto, su liderato desconfiaba del comunismo soviético, del liberalismo económico y político estadounidense, del novotratismo y no estaba dispuesto a participar en un frente común antifascista en el camino hacia la Segunda Guerra Mundial. Aquel espacio vacante lo llenaron los comunistas, el nuevo sindicalismo que retaba al Partido Socialista y la Federación Libre de Trabajadores y el emergente Partido Popular Democrático entre 1936 y 1938. La probabilidad de que el Partido Nacionalista acabara siendo asociado a los sectores fascistas, enemigos declarados tanto del comunismo del liberalismo y el novotratismo, como en efecto sucedió y sucede, era muy alta.

¿Quién fue José Monserrate Toro Nazario?

José Monserrate Toro Nazario (1906- ¿?), nacido en San Germán, fue un abogado, agnóstico, masón, católico y periodista bilingüe con una amplia cultura que trabajó como redactor de temas internacionales del National Catholic Welfare Council (NCWC) News Service10, organización conocida hoy como U.S. Conference of Catholic Bishops. La entidad se había consolidado en 1919, profesionalizando las labores de la más modesta Catholic Press Association fundada en 1911. Laboró además como redactor del foro católico El Piloto. Su condición de libre pensador y católico, curioso oxímoron, su retórica difería del providencialismo cristiano y del catolicismo tradicional que tantas veces se ha señalado en Albizu Campos. Por el contrario, cuestionaba el clero conservador y estaba comprometido con la defensa de una doctrina social que hiciera del catolicismo un mecanismo modernizador y de justicia social eficaz. Es bien probable, no he hecho una indagación al respecto, que sus postura estuviesen vinculadas al llamado periodo piano de la Doctrina Social de la Iglesia, desarrollada entre 1922 y 1958 alrededor de las posturas de Pío XI (1857-1939) y Pío XII (1876-1958) en particular Quadragesimo anno de 1931.

Toro Nazario había ingresado al Partido nacionalista en 1932; se alejó temporeramente entre 1933 y 1934 y se reintegró a las tareas en la coyuntura de mayor agitación en 1935. En ese sentido, estuvo dispuesto a respaldar a la organización cuando las autoridades estatales y federales cerraban el cerco y el nacionalismo profundizaba su agresividad. Su compromiso con la causa nacionalista no le impedía diferir críticamente de las posturas oficiales o de Albizu Campos. En medio de la crisis desatada por los arrestos de 1936, fungió como director del periódico La palabra en ausencia de Juan Antonio Corretjer (1908- 1985), preso por no cumplir una orden del Gran Jurado, y Secretario Interino del Partido Nacionalista bajo la presidencia también interina del desaparecido Julio Pinto Gandía (1908-1976), otro experto en relaciones internacionales.

Fue uno de los abogados que representó a los nacionalistas en los procesos de 1936 así como en la apelación de la sentencia junto a Pinto Gandía y Gilberto Concepción de Gracia (1909-1968), entre otros. Estuvo muy activo en los contrainterrogatorios de ciertos testigos y fue interrogado a su vez durante el proceso. La razón para ello eran que había fungido como director interino del foro La palabra y su relación con figuras como el director del periódico Armas de Caguas, el poeta Clemente Soto Vélez (1905-1993), Atilano Colón e Isolina Rondón (1913-1990), tesorera del Partido Nacionalista de Río Piedras. También se le inquirió en torno a las condiciones de la residencia de otro de los acusados, Juan Gallardo Santiago (1901-1982), líder de la junta de Mayagüez nacido en Hormigueros11. Durante el informe preliminar de la defensa fue llamado a declarar por Albizu Campos bajo una situación incómoda: la fiscalía y el juez entorpecían el interrogatorio una y otra vez . El abogado René Arrillaga Armendáriz, el primer investigador que ha estudiado las trascripciones disponibles del proceso ha resumido de un modo iluminador el episodio: “El testimonio de Toro Nazario quizás será más recordado por lo que no se le dejó hablar…”12, asunto que habrá que discutir en otra ocasión.

La “Carta a Irma…” estaba dirigida a Irma Solá, una mujer joven de Caguas quien trabajó como secretaria de la familia Albizu-Meneses y, junto a la intelectual dominicana y militante del nacionalismo Thelma Fiallo Henríquez, atendió a sus hijos mientras Albizu Campos estaba preso.13 El documento estaba dirigido, en ese sentido, a Laura Meneses del Carpio (1894-1973) y respondía a ciertas prácticas políticas de aquella que llamaban la atención de Toro Nazario.

Las diferencias ideológicas planteadas en la “Carta a Irma…” fueron tratadas con secretividad por los involucrados. Los señalamientos de Toro Nazario tocaban a figuras de prestigio y poder dentro de la organización.

En ciertos momentos la retórica de Toro Nazario tomó un giro personalista apoyado en la rica retórica del autor propensa a la ironía, la sátira y el sarcasmo bien documentados, actitud similar a los casos de Ramón E. Betances Alacán (1827-1898) o Rosendo Matienzo Cintrón (1855-1913) en otros contextos. El giro socarrón y agresivo es una práctica común en medio de los debates ideológicos en agrupaciones que se encuentran bajo la presión exterior y/o interior. La pugna presentada en la “Carta a Irma…”, como ya se dijo, estaba enraizada en el giro hacia la “acción inmediata” de 1930, maduró entre 1936 y 1937 y llegó a su punto más álgido en 1939 cuando Toro Nazario ordena sus ideas por escrito.

El contenido de los planteamientos centrales de la “Carta a Irma…” es un asunto que discutiré en las próximas columnas.

El autor es catedrático de Historia.

Notas:

1Es el nombre abreviado del documento Partido Nacionalista. Documentos. “Carta de José Monserrate Toro Nazario a Irma Solá”, 31 de mayo de 1939. Epigrafía, transcripción y edición a cargo del Dr. Rafael Andrés Escribano.
2Amílcar Tirado (1993) “La forja de un líder: Pedro Albizu Campos 1924-1939 en Juan Manuel Carrión, Teresa C. Gracia Ruiz y Carlos Rodríguez Fraticelli, eds. La nación puertorriqueña: Ensayos en torno a Pedro Albizu Campos (San Juan: Ed. de la Universidad de Puerto Rico): 65-81.
3José Manuel Dávila Marichal (2022) “Organizando el Ejército Libertador” en Pedro Albizu Campos y el Ejército Libertador del Partido Nacionalista de Puerto Rico (1930—1939) (San Juan: Ediciones Laberinto): 127-169.
4Mario R. Cancel Sepúlveda (28 de enero de 2010) “Albizu Campos: dos cartas” en Puerto Rico entre siglos
URL: https://puertoricoentresiglos.wordpress.com/2010/01/28/albizu-dos-cartas/
5Mario R. Cancel Sepúlveda (2023) “Nacionalistas: la retórica antinacionalista en una muestra de la narrativa literaria de la primera parte del siglo 20” en Academia URL: https://www.academia.edu/103400387/Nacionalistas_la_ret%C3%B3rica_antinacionalista_en_una_muestra_de_la_narrativa_literaria_de_la_primera_parte_del_siglo_20
6José Lanauze Rolón (1926) El mal de los muchos hijos (Ponce) URL: https://documentaliablog.files.wordpress.com/2016/05/huigens-berntsen-lanauze-1926-el-mal-de-los-muchos-hijos.pdf
7CNN.com Cold War. Declassified Top Secret (November 16,1933) “Exchange of Communications between President Franklin Roosevelt and Maxim Litvinov of the USSR” URL: https://nsarchive2.gwu.edu/coldwar/documents/episode-1/fdr-ml.htm
8Ernesto Sánchez Huertas (1997) “Algunas ideas tentativas del pensamiento social cristiano en Albizu campos” en Carrión et.al. : 139-160. Las similitudes con el Positivismo Clásico de Auguste Comte, Henri de Saint Simon, Eugenio María de Hostos y las vertientes del Krausismo y el Krausopositivismo son notables.
9Mario R. Cancel Sepúlveda (1ro de mayo de 2010) “El Partido Nacionalista y las Elecciones de 1932” en Puerto Rico entre siglos URL: https://puertoricoentresiglos.wordpress.com/2010/05/01/partido-nacionalista-elecciones-1932/ ; y Varios autores (1922 /1930 / 1979) “El Partido Nacionalista en 1922 y en 1930: programas” en Reece B. Bothwell González (1979)Puerto Rico: cien años de lucha política. Vol. I-2 (Río Piedras: Editorial Universitaria) URL: https://puertoricoentresiglos.files.wordpress.com/2014/08/cea_1158_nac_1922_1930_docs.pdf .
10Maria Mazzenga (April 19, 2018) “The Archivist’s Nook: YOU Should Read the Catholic Press – Why?” URL: https://www.lib.cua.edu/wordpress/newsevents/10361/
11Información detallada en la tesis inédita de René Arrillaga Armendáriz (2023) “Antecedentes y celebración de los juicios contra Pedro Albizu Campos y el liderato nacionalista en el 1936” (Ph. D. Historia) Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y El Caribe, San Juan, Puerto Rico.
12Ibid, 491.
13Luis A. Ferrao (1990) Pedro Albizu campos y el nacionalismo puertorriqueño (San Juan: Cultural): 351.

Falleció Hugo Blanco, histórico dirigente campesino y referente de la izquierda peruana

Hugo Blanco

 

A sus 88 años, este pasado domingo falleció Hugo Blanco, histórico líder y referente de la izquierda peruana, militante obrero, campesino y ambientalista, quien también fue diputado y senador en el congreso de su país.

Blanco falleció en Suecia, donde residía hacía varios años. Sus hijos informaron de su fallecimiento a través de las redes sociales, luego de varias semanas internado tras graves complicaciones en su salud.

Nacido el 15 de noviembre de 1934 en Cuzco, comenzó su militancia en el trotskismo en la década del ’50, corriente a la que conoció en uno de sus viajes a Argentina, donde vino a estudiar agronomía a la Universidad Nacional de La Plata.

Allí conoció la corriente fundada por Nahuel Moreno, donde comenzó a militar. Abandonó sus estudios e ingresó a trabajar en un frigorífico, donde continuó su militancia ya como obrero. Todavía vivía en el país cuando ocurrió el golpe de Estado contra Perón en 1955, del que participó de acciones de resistencia contra los golpistas.

Regresó a Perú en 1956, donde fue uno de los miembros fundados del trotskismo en ese país, a través de la fundación del Partido Obrero Revolucionario (POR).

Allí, paulatinamente fue acercándose al movimiento campesino, del que en pocos años se convirtió en uno de los principales referentes. Apoyó e impulsó levantamientos campesinos y tomas de tierras en distintos puntos del país, con eje central en la lucha por la reforma agraria.

Con el tiempo, sus posiciones fueron girando hacia el guerrillerismo, sobre todo a partir de la década del ’60, luego del enorme impacto que significó el triunfo de la Revolución Cubana.

Durante la década del ’60 participó de numerosos levantamientos y organizó brigadas de autodefensa campesinas por todo el Perú. En aquellos años sería arrestado en más de una ocasión, pero su figura había adquirido volumen internacional, lo que lo salvó más de una vez de la pena de muerte. En 1970, a pesar de haber sido condenado a 25 años de prisión cuatro años antes, fue amnistiado y se exilió en México. Más adelante también estaría exiliado en Argentina, Chile y Suecia.

En 1976, en el proceso de transición del gobierno militar al gobierno civil, fue elegido convencional constituyente, siendo el candidato más votado de la izquierda. Luego, en 1980 fue candidato a Presidente y a diputado, ocupando este último cargo entre 1980 y 1985. En 1990 fue electo Senador, cargo que apenas alcanzó a ocupar tras el cierre del congreso y autogolpe llevado adelante por Alberto Fujimori, en 1992.

Luego del golpe de Fujimori, Blanco vuelve a exiliarse en México. Su estadía allí coincidió con el estallido del levantamiento zapatista, en 1994, hecho que lo influenció enormemente en sus posiciones políticas hasta sus últimos días. La experiencia del zapatismo lo hizo adherir al autonomismo, aunque también fue adquiriendo cada vez mayor conciencia de la importancia de la lucha ambientalista.

En sus últimos años continuó siendo militante indigenista y ambientalista, defendiendo particularmente los derechos de los pueblos originarios de la Amazonía y luchando contra la destrucción de la selva más grande del mundo.

Tomado de: IzquierdaWeb.com