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Esta semana en la historia

 

23 de junio de 1871

Himno La Internacional

La Internacional fue escrita por el francés Eugène Pottierm, poeta y trovador, durante la represión que siguió a la Comuna de París; el día exacto se disputa. En sus inicios fue recitada o leída, pero no cantada, pues su musicalización en 1888 estuvo a cargo de Pierre Degeyter. Oir aqui

https://youtu.be/mZqZ4U7uZk4

Adoptada por la Internacional Socialista, es una de las piezas musicales más cantadas en el mundo: primero se convirtió en el himno de los socialistas franceses y luego fue el himno oficial de la Unión Soviética del 1919 al 1944 y se considera el himno del proletariado mundial. Con las variaciones, sigue siendo una exhortación a la revolución de los y las trabajadoras.

24 de junio de 1821

Venezuela derrota a España

En la Batalla de Carabobo, tropas independentistas comandadas por Simón Bolívar, derrotan las imperialistas españolas, consolidando la primera independencia venezolana.

24 de junio de 1971

Bomba contra vehículo del MPI

Como ataque derechista durante la lucha contra explotación minera.

24 de junio de 2019

ONU revalida posición sobre Puerto Rico

Por vez número treintiocho y desmintiendo lo logrado por EUA en 1954, el Comité Especial de Descolonización de la Organización de Naciones Unidas reconoce el derecho inalienable a nuestra independencia.

25 de junio de 1950

Comienza guerra contra Corea

Tras la segunda guerra mundial, Corea es liberada de Japón, y en la distribución tipo guerra fría, los yankis ocupan la zona sur. Ese día 25 la zona norte intenta ocupar el sur, iniciando una guerra -que nunca fue oficial– donde por imposición imperial batallaron unos 61,000, fueron heridos 756 y murieron 127 boricuas.

25 de junio de 1876

Justicia en Little Bighorn

La columna del ejército invasor de los EEUUAA a mando del general estadounidense George A. Custer es aniquilada en Little Bighorn por los jefes Caballo Loco y Toro Sentado.

La batalla de Little Bighorn fue un enfrentamiento armado entre las fuerzas combinadas de los pueblos lakota, cheyennes y arapajó, contra el 7º Regimiento de Caballería del Ejército de los Estados Unidos. La batalla tuvo lugar los días 25 y 26 de junio de 1876, cerca del río Little Bighorn, en el territorio de Montana, y fue la acción más destacada de la Guerra de Black Hills de 1876.

El enfrentamiento resultó en una victoria aplastante de la coalición de pueblos originarios,  inspirados por las visiones de Toro Sentado. Cinco de las doce compañías que componían el regimiento invasor resultaron aniquiladas, Custer cayó muerto, así como dos de sus hermanos, un sobrino y un cuñado. Las bajas estadounidenses fueron 268 muertos y 55 heridos, entre ellos seis exploradores de pueblos originarios al servicio del ejército invasor.

26 de junio de 1908

Nace Salvador Allende

Salvador Allende Gossens se convirtió en el primer presidente marxista en el mundo que accedió al gobierno por la vía de las elecciones. Durante el poder del gobierno de Unidad Popular se inició una reforma agraria y se nacionalizó la minería, la banca y grandes monopolios industriales. Esto provocó el rechazo de la oligarquía chilena unida a la política del entonces presidente de Estados Unidos, Richard Nixon que demandaba su derrocamiento. El 11 de septiembre de 1973 la derecha militar dio un golpe de estado. Allende cae combatiendo en el Palacio de la Moneda.

26 de junio de 1980

Derecha ocupa la universidad

La dictadura salvadoreña invade con tropas la universidad de El Salvador y la ocuparon y cerraron durante 4 años.

27 de junio de 1791

Nace Roberto Cofresí Ramírez de Arellano

Fue de los piratas más temidos en su época, lo que provocó que España hiciera una alianza con varios países (incluyendo EEUUAA) para arrestarlo y luego fusilarlo. Lo atraparon en marzo de 1825 con la colaboración de John Drake Sloat, al mando de la goleta USS Grampus. Ventiún años después, sería Sloat el militar que izara la bandera de EUA en California, cuando la ocupación yanki del territorio mexicano.

27 de junio de 1826

Muere encarcelado

El patriota boricua José Barbudo, muere como prisionero político en España.

27 de junio de 1898

Nace Ladislao Martinez (Ladí)

Nació en Vega Alta en una familia campesina. Desde niño se inició como guitarrista junto a su hermano Encarnación. Luego, se interesó por el cuatro puertorriqueño, y siguió los pasos de don Joaquín Sandía y del célebre Carlos Soriano. En 1922 fue el primer ejecutante del cuatro que se presentaba en un programa radial. Después comenzó a grabar la música de los más ilustres compositores del país y sus propias creaciones musicales. Escribió más de cuatrocientas composiciones entre boleros, danzas, guarachas, rocks, zambas criollas, polkas y pasillos.

27 de junio de 1905

Motín en el Potemkin

El Potemkin fue un acorazado ruso que se se hizo famoso por el motín de sus marineros contra los oficiales, durante la Revolución rusa de 1905. Tiempo después este motín se consideró como un primer paso hacia la Revolución bolchevique de 1917. Se convirtió en un símbolo revolucionario gracias a la película muda El acorazado Potemkin, dirigida por Serguéi Eisenstein en 1925; considerada como una de las mejores películas de la historia.

27 de junio de 1977

Yibuti logra su independencia

Tras décadas de lucha contra el imperio francés, nace la república en el extremo este de África, a la entrada del Canal de Suez.

28 de junio de 1914

Asesinan al archiduque Francisco Fernando

El nacionalista serbobosnio Gavrilo Princip disparó mortalmente al heredero de la corona del Imperio austrohúngaro, y a su esposa, la condesa Sofía Chotek, en Sarajevo. El atentado fue el pretexto usado por Austria-Hungría para comenzar las hostilidades de la Gran Guerra.

28 de junio 1997

Encuentran los restos del Che y varios de sus compañeros

Después de largas y minuciosas investigaciones históricas y de trabajos geológicos de científicos cubanos apoyados por personal especializado de otros países, fueron encontrados en una fosa común los restos de siete miembros de la guerrilla boliviana, entre ellos los del comandante Ernesto Che Guevara, en la parte vieja de la pista de aviación de Vallegrande, poblado a 240 kilómetros de Santa Cruz, la capital departamental.

 

Fuentes utilizadas: https://www.hoyenlahistoria.com/, facebook.com/dariow.ortizseda, Calendario nuestros mártires, 2020; efemerides20.com, telesur.net, historia.nationalgeographic.com; canalhistoria.es/hoy-en-la-historia; Calendario 2022 Latinoamérica y El Caribe; efemeridespedrobeltran.com; Calendario Histórico Nuestros Mártires 2024; y otros calendarios consultados por José M. Escoda.

 

 

Entre tanto amarillo/Yellow Struck, de Amanda Hernández

 

 

Nota de En Rojo: Editorial Pulpo ha publicado una nueva edición de Entre tanto amarillo de Amanda Hernández. Esta, además de ser una reescritura del proyecto original, cuenta también con una traducción por Keneth Cumba, titulada Yellow Struck. En Rojo publica alguno de los paratextos de este libro, y algunos de sus poemas, como manera de invitar a su lectura.

 

“¿Qué es el color amarillo? ¿Luz? Quizás más específicamente: ¿luz solar? Lo más coherente es que el amarillo termine por infectarnos algún tipo de alegría, con su reminiscencia a los rayos del sol, borrachos de serotonina y vitamina D. Van Gogh, incluso, ingería habitualmente algunas dosis de pintura amarilla en un intento de paliar la locura que lo consumía. Pero no siempre el sol es amarillo y feliz. Cuando no es generoso como en el alba o manso como en el crepúsculo, cuando es el mediodía, por ejemplo, el sol es de una palidez destructora y cruel, es la Nada más absoluta. En definitiva, los poemas de «Entre tanto amarillo» de Amanda Hernández siguen esta línea explorando todos los tonos de la luz, el camino amarillo ya trazado que siempre desemboca en la oscuridad, en lo opaco. Las carcajadas, los espejos, las tumbas, los lirios, lo tierno, lo consumido, el calor del cuerpo, el frío de alguna ventana, “la grandeza de todo aquel silencio”, son todos elementos abarcados por la luz y que con los versos de Amanda Hernánde son develados, también con oscuridad. La luz es el mundo, y la sombra del mundo es lo único aprehensible a través del lenguaje, así lo reconocen estos poemas. Y aunque sea una sombra inventada, una ficción clara y hasta brillante como “el día en que decidimos / por primera vez mirarnos / y mentirnos”, aunque esa “silueta de blanco sonido” no sea el sol, se trata de una mentira íntima que irrumpe en el silencio arcano de la existencia para salvarnos de lo opaco, de lo incierto”.

 

  • Daniel Rosa Hunter, “Hacia una certeza precaria” (fragmentos), palabras preliminares a Entre tanto amarillo/Yellow Struck

 

“En la poesía de Amanda Hernández, hay una continuidad en la voz poética que insiste en recuperar conexiones que ya conoce como pérdidas. Tal insistencia se construye en la duda del no saber el porqué de aquel cielo tan amarillo. De rebuscar en esas memorias de cuerpos que quedan colgando en el pasado para instalársele y ver cómo ellos le miraban. Esta retrospección eventualmente, de acuerdo a esa voz, es una lucidez imaginativa llena de colores y de flores que reconfortan el dolor de quien ha amado”

 

– Nelmaries N. Medina Rodríguez

 

En qué piedra se trazó antes que yo el camino,

qué si algo fue ocaso, qué tremendo grito,

qué hubo tras el espejo.

 

Procede llamarle mito brutal,

ponerle por nombre y locura y sonreír,

llorar también

si es que se sabe de proezas asumidas la risa.

 

Escarbar la llaga por obligación al hueso,

aparentar la divina perfección de un círculo

que todo lo recoge con movimientos imperfectos.

 

Ha llegado la hora y a duras penas hago ruido,

juego a ser bromista.

 

Mientras, cavo mi tumba

sin conocer la verdad del pretexto.

 

Qué le queda de reflejo a esta carcaza.

Qué me queda de mujer enternecida.

 

El aliento seco me omplace en inventarte,

eres aliento seco sobre el pecho

y te hacer irreveremte

desde la lluvia, la piedras, el polvo,

confort de tantas noches en hiebra.

 

Me concedo fiereza

si es que coqueteas con mi alivio.

Un velo de flores

– ojo de poeta y cundeamor –

me cubre la cara y aquí

todos andan a su propio paso.

 

Compartimos todos un temor irrevocable,

una frágil hambre de cuerpo.

 

Algún día sabremos si es verdad

que el suelo retiene los pasos.

 

Todo se repite en los doblees

de esta agotable historia

hurtada hace ya algún tiempo.

Espero que dure más de un año

esta voluntad torcida,

que no sucumba

ante el olvido

del paso dado y falle.

Ojos las flores

y velos con que me cubro.

Espero que dure lo que dura la certeza,

este cielo vertido

entre tanto amarillo.

 

En Reserva-“Lxs Idiotas” de Sylvia Bofill, versión cinematográfica

 

“Lxs Idiotas” es un proyecto que comenzó en el 2019 como una pieza del Taller de Teatro Experimental del Departamento de Drama de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. La obra, situada en futuro no muy lejano a nuestro presente, trata sobre Fernanda, una joven modelo que tiene que sobrevivir en un mundo en el que las personas son consideradas objetos para el consumo y, por tanto, se vuelven reemplazables y desechables.

Una epidemia (vejez prematura) se riega entre los jóvenes: la explotación y sexualización de cuerpxs, la esclavitud moderna arraigada al productivismo, al capitalismo y al colonialismo y las distintas realidades virtuales llevan a Fernanda – y a todxs lxs personajes – al agotamiento físico, emocional y mental, provocando así el hastío y la apatía diaria. Por otra parte, dentro de los desafíos que enfrentan, están el coexistir ante una epidemia y establecer conexiones interpersonales auténticas. Contradictoriamente, en este microcosmos existe una infinidad de medios de conexión virtual.

La pandemia del COVID-19 nos obligó a suspender la presentación pautada para el 30 de marzo de 2020 en el Teatro Julia de Burgos de la Universidad de Puerto Rico. La escenografía del montaje se quedó en el teatro por un periodo. Literalmente, el montaje ya estaba en el cuerpo, y la puesta en escena se quedó en el aire mientras su historia cobraba mayor vigencia por la realidad pandémica. Por esa razón, el confinamiento no detuvo el proceso en su totalidad, sino que se transformó. Al mes, presentamos “Lxs Idiotas, versión Radio Stream”, a través de Zoom y con lenguaje de señas, el 15, 16 y 24 de mayo.

Un año más tarde, la precariedad de la pandemia seguía, la escena teatral luchaba para que no se cerraran sus producciones y nosotrxs seguíamos con hambre y ansias de estrenar nuestra pieza. Nuevamente, el proyecto cogió otro giro.

Nos acercamos a Gabriel Coss, de Rojo Chiringa, compañía de producción cinematográfica, para transformar el montaje teatral en una pieza cinematográfica. Reanudamos el proceso de ensayos y montaje. Con un modesto equipo de cine, entre “estudiantes” (la mayoría, realmente, ya graduados) y profesionales, nos tiramos a la aventura de hacer cine en un teatro y así crear la versión híbrida de esta pieza. La grabación, que se hizo en el Teatro Julia de Burgos, duró unas dos semanas.

Nos encontramos, ahora, en la fase de post producción: diseño y mezcla sonora, colorización y composición musical. Aunque a grandes rasgos el proyecto está del otro lado, falta, todavía, buscar la manera de financiar esta fase final, (financiar: una de las crisis permanentes de las artes en Puerto Rico). Para intentar llegar a nuestra meta, hemos creado distintas iniciativas, incluyendo el video/trailer en el que pueden ver las distintas transformaciones de “Lxs idiotas”, que ya va para cuatro años desde su origen, y también la página de donaciones para recaudar fondos, donde se encuentra el trailer (https://www.gofundme.com/f/2uf6e?). Compartimos este proyecto con el público de En Rojo, para que se haga conocer este esfuerzo que se encuentra en las fronteras del teatro, pero dentro de él, y que requiere solo un empujón para llegar, nuevamente reconfigurado, al público.

 

En Reserva-Carta a Chemi González

 

(Sobre “Shadow Kingdom” de Bob Dylan)

 

“Oh, I was so much older then,

I am younger then that now”

– My Back Pages

Querido Chemi,

 

El 2 de junio de 2023, salió a la luz el disco “Shadow Kingdom”, de Bob Dylan. El 2 de junio de 2023, me escribiste con tu impresión del disco. Y yo, todavía, no te he podido responder. El ajetreo de este mes me ha robado el tiempo de ocio, a tal nivel que estuve más de una semana (¡una semana!) sin poder escucharlo. Cuando por fin lo hice, se dio en tránsito, de camino al trabajo – aproveché un día en el que sabía que el recorrido hacia las labores asalariadas sería lo suficientemente extenso como para poder escuchar el disco en su totalidad y sin interrupciones, aunque, también, sin la paciencia y la ponderación que suelo dedicarles a empresas amorosas como la música verdaderamente querida. La realidad es que todavía no lo he podido hacer del todo, pero estimé necesario, por fin, darte una respuesta.

Como recordarás, cuando el concierto/montaje “Shadow Kingdom” se dio de manera virtual el 18 de julio de 2021, en el medio del encierro, me lo perdí. Ni recuerdo en qué andaba; la vida pandémica me consumía. Pero el hecho es que, luego del acto, evité reseñas del concierto/montaje, por si tuviera otro turno al bate para poder disfrutar de la experiencia.

Digo todo esto para marcar que, cuando por fin saqué el tiempo para escuchar “Shadow Kingdom”, lo hice desde la más profunda ignorancia sobre en qué me metía. La impresión, por tanto, fue impactante.

La distancia entre “Shadow Kingdom” y su último disco de música original, “Rough and Rowdy Ways” (2020), es inmensa. Para empezar, “Rough and Rowdy Ways” es, para mí, un “disco-concepto”, conformado por un yo-poético que recorre una gran parte de las canciones, como si fuese un poeta-bardo envejecido, que se alecciona a sí mismo, que habla de la vida y que prepara su despedida. El canto, en ese disco, se ha convertido, casi, en letanía, oráculo, versículo. La influencia de Whitman se ve, no solo en la canción “I Contain Multitudes”, sino en el proyecto entero. Su primer disco de música original luego de ganar el Premio Nobel es como un poemario con música de fondo, un disco que tiene un proyecto lírico transparente, aunque con tono oscuro, con la mirada hacia atrás pero evitando la nostalgia, a la vez pasado y porvenir, pero sin presente.

“Shadow Kingdom” es una cosmovisión distinta, casi como si los espectros del pasado felizmente vinieran, no a compartir el mundo con nosotros (como en “Rough and Rowdy Ways”), sino paraa habitarlo ellos solos. La primera sorpresa, por supuesto, fue la lista de canciones seleccionadas: “When I Paint My Masterpiece”, “Most Likely To Go Your Way”, “Queen Jane Approximately”, y por ahí sigue la lista, canciones que forman parte de esa primera década de Dylan. Dylan, en concierto, no suele concentrar tantas canciones de su juventud, una detrás de la otra. Pero no solo eso: la manera en las que las cantaba también era siguiendo la tónica de su música, digamos, pre “Time Out of Mind”. Si Dylan, en el siglo XXI, buscaba cantar sus canciones viejas con una melodía tan distorsionada que apenas era reconocible (en ocasiones, sencillamente preservando todas las sílabas, todas las palabras, hasta la segunda mitad de cada compás musical, en un gran ronquido musical, más apto para algunas canciones – “Things Have Changed” – que otras – “Tangled Up in Blue”), aquí regresaba a la melodía original, siempre de manera juguetona y variada, por supuesto, pero regreso al fin. Me imagino al jovel Dylan de los 1960 y 1970 cantando las melodías de la misma manera. En “Shadow Kingdom”, hay mucho juego: lo escucho divertirse.

(Si me hubiese enterado antes que el concierto/montaje del 2021 llevaba como título “The Early Songs of Bob Dylan”, la sorpresa hubiese sido la contraria: “What Was it You Wanted?” (del disco “Oh, Mercy”, 1989), ¿canción temprana de Dylan? Recordé a Manuel Sacristán, haciendo mofas de quienes hablan de Historia y consciencia de clase como un libro del “joven Lukács”, cuando el húngaro ya tenía 38 años al publicarse.)

Sentí un Dylan rejuvenecido. Claro, a los 80 años, “rejuvenecer” puede significar “volver a tener 50”, pero creo que desde hace décadas no cantaba con un timbre tan limpio, claro y elegante. O, por lo menos, si no contáramos sus proyectos de clásicos de mediados del siglo XX, “Shadows in the Night” (2015), “Fallen Angels” (2016) y “Triplicate” (2017), donde también deja ver lo mejor de su voz ya madura. Suena como una voz recuperada, incluso si se compara con el diso “Time Out of Mind” (1997).

“Shadow Kingdom”, claro, no es todo “regreso”. Musicalmente, estamos a tono con lo que ha sido el proyecto de Dylan desde “Time Out of Mind”, que en temas, letra y composición dialoga con el mundo previo al rock. Pero, como siempre, dentro de su mundo, innova. La ausencia de percusión es lo más notable de este nuevo conjunto musical que lo acompaña, pero la variedad de guitarras y – por supuesto – el acordeón alegre y sorpresivo hacen de su banda y de estos arreglos algo particularmente especial. Sorprende, además, escuchar una harmónica siempre melodiosa, nunca caótica y peregrina.

“Watching the River Flow” me pareció un final perfecto: una canción, entre las muchas de Dylan, en que los cuerpos de agua crecidos parecerían metáforas del fin del mundo, de las disputas terrenales, de los castigos celestiales, cantada en el medio de una pandemia, y en el género perfecto para decir cosas tristes de manera alegre: los “blues”.

Pero muy al estilo Dylan – porque nada es fácil con el querido Robert Zimmerman –, ese no es el final del disco. Le sigue la maravillosa rendición de “It’s All Over Now, Baby Blue”, que casi suena a canción de cuna, y que se despide (¿de quién? ¿del pasado, del sujeto amado, de uno mismo?) previo al verdadero cierre, una canción fantasmagórica (sí, es la palabra que hay que utilizar) y sin letra, la primera instrumental de Dylan, que yo recuerde, desde el disco “Nashville Skyline” (1969). (Dudé que fuera de él, incluso; lo reconozco.) Una canción perfecta, por demás.

No me tienes que preguntar mi preferida, porque ya la sabes: “Most Likely To Go Your Way”, originalmente de “Blonde on Blonde” (1966), seguida por “Queen Jane Approximately”. Pero también te digo que las versiones de “Shadow Kingdom” de “Just Like Tom Thumb’s Blues” y “Forever Young” son mis preferidas. Las originales nunca me tocaron tanto como estas.

El mismo día que escuché “Shadow Kingdom” de camino al trabajo, lo repetí de regreso a casa, al atardecer, por la carretera 165. Así lo he hecho, también, esta última semana. El goce (más que disfrute, el goce) se repitió tal cual la primera vez, aun sabiendo ya algunos de los giros melódicos, conociendo el repertorio y preparado para lo que vendría. Esa es, por supuesto, una señal del arte: una experiencia cuya reiteración no disminuye el placer. Anhelé lo que anhelo cada vez que escucho “Blonde on Blonde”: el tiempo para no hacer más que escuchar el disco, con buenas bocinas, en un buen sofá. Ahora mismo, me faltan los tres elementos: tiempo, sofá, bocinas. Pero el deseo sirve de horizonte.

Sonará ridículo, Chemi, lo que te voy a decir. Pero me imaginé en ese sofá inexistente, con las bocinas inexistentes, con el tiempo carente, y recordé por qué, en parte, aspiro por un mejor mundo, por qué, dentro de mi precariedad, le dedicó tantas horas a la lucha sindical y política, por qué, sin tenerlo, pierdo tanto tiempo en reuniones innecesarias, en piquetes raquíticos, en consignas temporeras: porque para hacer lo que amo – escuchar música como Dios manda, o como Bob quiere – necesitamos otra sociedad, en la que, por fin, podamos abolir por completo la lógica hegemónica de la ganancia inmediata, abolir por completo la explotación del ser humano por el ser humano, abolir la relación asalariada y el racionamiento del mercado, y crear, crear, crear, los espacios de arte y de disfrute.

un abrazo, titán,

lefevre

 

Reseñas de The Book Geek

 

 

“Water Ripples”, Jacqueline Jiang

Dicen que el aleteo de una mariposa podría desatar un tifón. ¿Puede una onda de agua desatar un libro de poemas? Sí. “Water Ripples”, de Jacqueline Jiang, es una colección de ondas vueltas poesía, vasos comunicantes entre Puerto Rico, Nueva York, Chinatown, China. En estos poemas brutalmente honestos y sencillos, Jiang habla de sí misma y de su madre, dos miradas distintas y sin embargo hermanadas ante la emigración que las une. La madre vive en la isla con su mirada puesta hacia el regreso; el abrazo de Jiang hacia la isla es su refugio ante una cultura de origen, la cual reconoce pero no se siente parte, amén de que tampoco le han dado un sentido de pertenencia.

En “Water Ripples”, Chinatown es el broken chinese. Puerto Rico (y la migración puertorriqueña en NY) son el abrazo de Yemayá, echar tres gotas de cloro al agua en Puerto Rico post-María, amar y decir adiós en clave de salsa. En este libro uno esperaría el habitual zarpazo de un tigre. El jaspeado en la gema. La belleza en el jarrón. Pero el hallazgo es mejor. Es Jiang, que en compás de salsa destroza el papel de arroz.

“Retornos al presente”, Andrés A. Lugo Cruz

El retorno (ritornello) en la música es un regreso al motivo principal en una composición musical. La pieza musical explora, y entonces emprende un regreso. En esa espiral de la variación ocurre el retorno. La escucha del retorno relaciona memoria y afecto. El retorno es recuerdo. Un presente que sale del corazón, y regresa al mismo lugar. Un presente en el sentido de tiempo y obsequio.

“Retornos al presente” es una colección de poemas en el que lo íntimo y confesional retornan con la música al presente. Estos poemas fueron pensados en escala musical menor, y por esta misma razón llegan al lector con el peso de la nostalgia, con el peso del tiempo. “Retornos al presente” se lee con la mirada puesta en la partitura, pero con el afecto todo en la intensidad, en la espera del retorno, que al igual que una gran ola, en su vaivén lleva el obsequio que lo arrasa todo.

Les invito a descubrir este poemario. Aquí hay belleza.

“Entre tanto amarillo”, Amanda Hernández

De todos los colores, el amarillo es un color que podría ser asociado con el presente. Para Celan, el meridiano es el obsequio enceguecedor del poema, el destello amarillo del sol en el punto más alto relativo a nuestro lugar en el cosmos. El destello en el rojo sangre de la puesta del sol es un presente hermoso y terrible, porque no es otro amarillo que el de la finitud.

“Entre tanto amarillo” es un hermoso poemario sobre la despedida. Entre tanto destello, los breves poemas en este libro – que además puede ser leído a la manera de un solo poema – se articulan en el adiós enceguecido y ya falto de lágrima, en un desencajar trágico y para siempre del otro. Sólo quien ama se expone al destello y termina sumergido en lo oscuro, aislado en una visión de túnel.

Alguna vez leí que ciertos orfebres de miniaturas, luego de años de dedicarse a reproducir escenas con una atención desmedida al detalle – y que muchas veces termina escapando al ojo lego – terminan vaciándose los ojos con agujas. Porque han visto la belleza, han visto demasiado. Mejor quedarse con la memoria de la luz que alguna vez tuvieron al palmo de la mano. La ceguera es un alivio. El obsequio de lo amarillo.

La presente edición de “Entre tanto amarillo” incluye una traducción al inglés por Kenneth Cumba. El arte de la portada es de Natalia Bosques Chico.

 

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