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Declaración de la Red Continental Latinoamericana y Caribeña

Declaración de la Red Continental Latinoamericana y Caribeña de

Solidaridad con Cuba y las Causas Justas en apoyo a Puerto Rico

Cuatro siglos de dominación española y más de un siglo de dominación estadounidense pesan sobre la historia de Puerto Rico; pero, contrario a lo que se ha pretendido hacer creer, se trata de una larga historia de lucha y resistencia.

La Guerra Hispano-Cubano-Americana de 1898 se extendió a Puerto Rico con un bloqueo naval a la Isla desde el 10 de mayo, seguido de un ataque a la ciudad de San Juan el 12 de mayo y la posterior invasión militar por Guánica el 25 de julio, no sin resistencia por parte de muchos isleños. En diciembre de ese mismo año, con la firma del Tratado de París, en la que Puerto Rico no tuvo participación alguna, España cedió a Estados Unidos la Isla como botín de guerra. El Tratado disponía, en su Artículo 9no,que los derechos civiles y la condición política del territorio quedarían en manos del Congreso estadounidense.

Durante la primera mitad del siglo XX se fundaron varios partidos políticos pro independencia y, a partir de 1950, se crearon otras organizaciones y movimientos patrióticos. Frente a una fiera represión – persecución, asesinatos políticos, masacres, imposición de la ley de la mordaza, fabricación de casos, cárcel, e intentos de despojar al pueblo puertorriqueño de su cultura, su idioma y su identidad nacional-, el independentismo ha resistido, respondiendo con acciones que van desde manifestaciones pacíficas hasta la lucha armada.

En 1952, se estableció la farsa de lo que llamaron Estado Libre Asociado de Puerto Rico, con el fin crear y presentar ante el mundo una fraudulenta imagen de gobierno propio y prosperidad para remover a la Isla de la lista de territorios no autónomos y evitar, así, rendir informes ante la Organización de Naciones Unidas (ONU).

Hoy, la colonia ha quedado al desnudo, y el propio gobierno estadounidense ha tenido que aceptar que todo no fue más que un engaño. De hecho, la expresión más burda del colonialismo en la Isla ha sido, en tiempos recientes, la imposición de una Junta de Control Fiscal que, con la aplicación de medidas de austeridad extremadamente severas, y la privatización y entrega de los haberes y recursos del pueblo a entidades extranjeras para satisfacer el pago de una deuda inaceptable, por ser ilegal, pretenden empobrecer aún más y desplazar a los puertorriqueños. Las decisiones fundamentales que afectan el presente y el futuro del pueblo de Puerto Rico siguen estando en manos del Congreso estadounidense. El colonialismo no ha hecho otra cosa, que sumir a la Isla en una profunda crisis económica y social.

Desde la década de 1940, patriotas puertorriqueños han cabildeado, incesantemente, ante organismos internacionales -Sociedad de las Naciones, ONU (desde su fundación), Movimiento de los Países No Alineados, Internacional Socialista, Foro de Sao Paulo-, en busca de solidaridad para la isla caribeña y para exigirle al gobierno estadounidense que respete los principios del derecho internacional.

Tras innumerables esfuerzos, en 1972, el Comité Especial de Descolonización de la ONU reconoció el derecho inalienable de Puerto Rico a la libre determinación e independencia en virtud de la Resolución 1514 (XV) de 1960, y así lo ha reiterado en múltiples informes posteriores, aprobados por la Asamblea General, habiendo jugado Cuba un papel sumamente importante en esta batalla, desde sus inicios.

El jueves, 22 de junio de 2023, se vio, nuevamente, el caso de Puerto Rico ante el Comité Especial de Descolonización de la ONU. La lucha sigue…

Por todo lo anteriormente enunciado, la Red Continental Latinoamericana y Caribeña de Solidaridad con Cuba y las Causas Justas expresa su apoyo y solidaridad con Puerto Rico y su lucha por la independencia.

¡Erradiquemos el colonialismo y el neocolonialismo de nuestra región y del mundo!

¡Viva Puerto Rico libre!

 

 

En Reserva-Escuchar la voz

 

Especial para En Rojo

Tan identitaria como la propia personalidad es el gesto sonoro, hilo cuasi espiritual al que llamamos voz. En muchos casos la voz precede a nuestra presencia y por lo general es aceptado que nos «define» desde una expresión muy íntima. Qué es lo que pensamos o bajo cuáles preceptos lo proyectamos se encuadran bajo el carácter intangible de nuestras palabras, transformadas en voz. La voz es simultáneamente nuestra equivalencia pasada por la conciencia asociativa, en tanto respondemos con efectividad a algo –esto no significa que lo hagamos de modo asertivo en todas las ocasiones ni mucho menos ideal– y por lo general como respuesta a las demandas de otros. Entrañamos, pues, un soplo concatenado a un logo o recurso discursivo que se emplea para idear conceptos y cosas. Es un intercambio sonoro efectivo que nos permite transigir con los demás. Sin este enigmático instrumento nuestros vínculos tendrían otra configuración.

Hago una pausa esencial para reconocer la absoluta capacidad comunicativa de la comunidad sorda y/o con dificultades graves para hablar mediante la voz, al tiempo que subrayo que mi interés con estas líneas está más conectado a la cualidad aural que nos embarga cotidianamente y de modo natural. Aunque no descarto que las personas introvertidas (como me autodescribo) puedan argumentar que aún sin la sonoridad de la voz los resultados interhumanos puedan sostenerse. Queda admitido. Pero, cuando me refiero a la impresión que causa una voz, deseo que conste igualmente su activa contraparte, la escucha. En la vida, admiro cómo las palabras suelen ser actos en sí mismo sin que la mera aseveración parezca paradójica. De hecho, a menudo nos servimos del entendido típico que nos demanda poner acciones allí donde emitimos palabras. Pero considero que emplear nuestra voz representa una elección que nos posiciona como actores con autonomía incuestionable.

La voz como figura acústica es parte intrínseca de nuestra experiencia y del propio ser. Bien lo expresa el teórico británico Steven Connor: “Nada me define más íntimamente que mi propia voz, precisamente porque no hay otra característica de mi persona cuya naturaleza tenga como fin trasladarse de mí hacia el mundo, de moverme a mí hacia él. Si mi voz es mía porque viene de mí, entonces también se debe reconocer que es mía porque sale de mí. Mi voz es literalmente la forma de transportarme a través de mis sentidos. Lo que yo digo, va”. La voz resignifica el modo en el cual somos recibidos en el lazo social. No se recibe igual la voz/escucha de quien educa que de quien declama. Aunque estaríamos de acuerdo con aceptar que la voz/escucha se nos presenta también como una determinación general para trazarnos pasos, destino, como una posibilidad sincronizada con la presencia individual que nos convoca a una empresa de trascendencia. Traigo, si se me permite, mi convicción de antaño que me sugería «dar voz a los sin voz» desde el lastimado oficio del periodismo. Una vocación que desde la estética que posteriormente asumí cuestionó mi supuesto papel de intermediaria y retó los modos colaborativos desde una ética más compleja, pero también más a tono con la interioridad subjetiva desde la cual me expreso.

Un espacio otro

En el transcurso de una experiencia psicoanalítica, en la que el sujeto del inconsciente accede hablar en la ausencia, es posible hallar una escucha plena para esa palabra franca recibida por el analista, sin la carga de un juicio y sin interés por otorgarle uno. La voz, la nuestra, encuentra en esta escucha un dispositivo para eso que nos evoca y que está fuera del lenguaje: una búsqueda individual –el Subject of the quest que magistralmente elabora el antropólogo, filósofo y psicoanalista haitiano Willy Apollon–. Digo fuera del lenguaje porque al apalabrarlo damos cuenta paulatinamente que pertenece a otra escena, al vuelo re-creativo que deja a un lado ese yo egoico tan connivente con la sociedad y que, como referí al principio, acompaña nuestra presencia social y la refuerza.

En esta otra escena donde el HablanteSer (Parlêtre decía Freud) se permite su singular búsqueda, se transfiere la voz, junto a otros sentidos, a una alternativa emergente, que irrumpe y señala otra mirada. Ya no sé es la misma voz que al inicio, y en esta primera instancia del proceso analítico, el acto contencioso estallará para desarticular los límites (los familiares, afectivos o socioculturales). En cambio, esta conexión encausará señas o sensaciones, memorias, sentimientos, sueños y titubeos que activan una significación personal muy exclusiva; si se quiere, incluso, reservada de los demás. En esta dimensión asertiva emerge el Deseo – uno cuya cualidad es la separación entre necesidad y demanda–, algo indelegable desde la onda momentánea de la voz, y que se asume desde un nuevo horizonte.

Será precisamente esa reverberación íntima la que conducirá a experiencias radicales que acerquen, desde el abismo –como suele decirse– a una nueva dimensión de nuestro ser. Asimismo, y sin desmedrar la realidad, la experiencia traerá consigo un encuentro con la soledad profunda. Una travesía por el umbral de la indelegable responsabilidad propia y de la estética particular de sentirse vivo y comprometido con ese deseo.

 

 

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Dalila Rodríguez Saavedra

 

 

Simplemente telenovelas

 

 

Especial para En Rojo

 

De ahora en adelante, quien quiera estudiar el fenómeno de las telenovelas en Puerto Rico tendrá que contar con este nuevo libro de Víctor Federico Torres, Yo lo que quiero es amor: Historia documental de las telenovelas de Puerto Rico, 1955-1975 (San Juan, Ediciones Gaviota, 2023). La labor de Torres para este proyecto es un ejemplo de la dedicación y el rigor de un tenaz investigador. El libro ofrece un caudal de información sobre el género en Puerto Rico durante las dos décadas que nuestros canales de televisión las produjeron. Para recopilar estos datos, Torres tuvo que desempolvar archivos, rebuscar en revistas populares y rastrear a unos cuantos de los participantes en la producción de esas telenovelas que aún viven. Hay que reconocer la inmensa labor hecha por Torres quien, tras publicar textos sobre temas académicos y tras una larga carrera como bibliotecario, ha publicado tres libros sobre personalidades de la cultura popular puertorriqueña: Marta Romero, Bobby Capó y Johnny Rodríguez.

No cabe duda que las telenovelas han sido y siguen siendo un producto cultural de importancia por el inmenso impacto que tienen sobre su público. Por ello son tema que hay que explorar y Torres, por su formación como bibliotecario e investigador y, sobre todo, por su interés en la cultura popular, es candidato idóneo para tal labor. El resultado de su trabajo, este nuevo libro, así lo confirma.

Yo lo que quiero es amor… es un libro dominado por los datos que su autor fue hallando. Sus primeras cuatro secciones, casi las tres cuartas partes del libro, son inventarios de las telenovelas producidas por cuatro canales boricuas: Canal 2 (WKAQ-TV), Canal 4 (WAPA-TV), Canal 11 (WKBM) y Canal 7 (WRIK). En los primeros dos casos, los canales que más telenovelas produjeron, hay subdivisiones determinadas por el horario en que estas se presentaban. Cada entrada de las telenovelas incluidas recogen la información esencial sobre la misma: título; momento en que se presentó; autor; director; reparto. En algunos no toda esa información se nos ofrece porque no se conservó en los archivos ni se comentó en la prensa. En algunos casos, cuando tiene más información, Torres nos ofrece una sinopsis de la trama y algún comentario suyo o de alguna publicación del momento. Este formato que se sigue fielmente tiene mucho que ver con las fichas bibliográficas que Torres, como bibliotecario produjo por años.

Dada la rigurosa estructura que Torres adopta para darnos esta información la lectura de estas secciones del libro es predecible y hasta puede ser monótona. Por ello creo que hubiera sido preferible no comenzar el libro con esta sección bibliográfica sino incluirla al final como apéndice. Pero no cabe duda de que estas páginas serán de inmensa utilidad para futuros investigadores ya que Torres ha adelantado mucho de su trabajo.

Hay que apuntar también que de cuando en vez Torres puede darnos una sinopsis de la trama de la telenovela y así se rompe con la monotonía de las fichas bibliográficas y nos da una pequeña muestra del melodrama que dominan esas telenovelas. A veces la lectura de esos resúmenes de la trama nos lleva a las carcajadas. No puedo dejar de citar, al menos en parte, el de Retorno al pasado (1958): “ Una mujer de familia aristocrática llega a un circo. Su padre la echó de la casa porque estaba embarazada. En el circo hace amistad con otra mujer que tiene una pequeña hija. Muere en el parto, pero antes de fallecer le pide a la amiga que cuide de la niña como suya y que nunca le hable de su pasado.” Y podemos continuar porque la trama es predecible y ya la conocemos, a pesar de que en esta hay castillos, venenos y puñales, todos nada creíbles y hasta extravagantes. Y por ello mismo resultan absurdamente cómicos.

En otras partes del libro, que me parece deberían haber venido primero, Torres presenta temas recurrentes en las telenovelas: la rivalidad entre hermanos, los triángulos amorosos, la joven desvalida que triunfa al final, la madre soltera, las familias disfuncionales. Me parece que se debía ampliar esta sección. La estructura narrativa y la caracterización de los personajes de las telenovelas son tan predecibles que, sin llegar a crear fórmulas como las que ofrece Vladimir Propp para los cuentos de hadas, podría presentarse los patrones de acción y de personificación que caracterizan el género.

También Torres comienza a apuntar ciertos problemas sociales e históricos que afectaron la producción de las telenovelas en Puerto Rico. Por ejemplo, menciona cómo el cambio de horarios de la tarde a la noche se debe al cambio en la situación laboral de las mujeres, quienes muchos ven como el público mayoritario si no exclusivo de las telenovelas. Pero dedica más atención a otro hecho problemático: el dominio de los exiliados cubanos en la producción y actuación de las telenovelas. No cabe duda que en Cuba antes de la Revolución se había desarrollado el género del melodrama radial y televisivo mucho más que en otros países latinoamericanos. (Recordemos a Félix B. Caignet y su inmortal El derecho de nacer.) La influencia de las compañías de publicidad estadounidense que controlaban el mercado cubano antes de 1959 fomentó ese desarrollo. Tras la Revolución llegaron a Puerto Rico productores y actores cubanos que lograron dominar la producción de telenovelas en la Isla. También habían llegado argentinos y españoles, pero, como confirma Torres, el impacto de los cubanos fue determinante y repercutió no sólo en los mecanismos de producción de las telenovelas sino en cuestiones ideológicas que se sintieron aún más allá de la televisión. Este tema no se recoge en una sección aparte del libro sino que está disperso por todo el texto.

Para 1975 las telenovelas boricuas desaparecen y llegan las mexicanas y las venezolanas y las colombianas y las turcas. ¿Por qué mueren nuestras telenovelas? Torres apunta a factores económicos en la producción de las mismas, pero también hay que recalcar el cansancio del público ante tramas predecibles y ante caras ya demasiado conocidas. Las telenovelas de nuestros días parecen romper con la carácter melodramático que la define. Por ello, aunque al final Betty termina con don Armando, las nuevas telenovelas rompen un tanto con su patrón básico, introduce humor y refleja tímidamente las circunstancias sociales. Además desarrollan acciones secundarias que nos sacan de la trama principal. Las nuevas telenovelas juegan, un poco al menos, con el gran patrón del melodrama que siempre reina. En cambio nuestras telenovelas no rompieron con ese patrón y eso también ayudó a su desaparición.

Todavía hay mucho que explorar sobre este fascinante campo. Pero no me cabe duda de que quienes sigan por este camino simplemente tendrán que contar con este libro de Víctor Torres.

 

Orgullo en Breakfast on Pluto (2005)

En Rojo

 

Director Neil Jordan; guionistas: Neil Jordan y Patrick McCabe; autor: Patrick McCabe; cinematógrafo: Declan Quinn; elenco: Cillian Murphy, Liam Neeson, Ruth Negga, Laurence Kinlan, Peter Halpin, Eamonn Owens, Seamus Reilly, Brendan Gleeson, Stephen Rea, Ian Hart.

Para celebrar el derecho de cada ser humano de escoger su sexualidad en el término más amplio de la palabra, Juan Ramón Recondo y yo acordamos escribir de un filme con esta temática que sobresaliera de las muchas historias y series que han surgido a través de los años. Inmediatamente pensé en Breakfast on Pluto, presentada en Fine Arts en el 2005 y escogida en mi resumen de cine de ese año. No solamente soy una gran admiradora del cine de Neil Jordan (Mona Lisa, The Crying Game, Michael Collins, Ondine), pero además su acercamiento a la guerra fratricida y colonial en Irlanda del Norte recoge de manera muy personal los conflictos humanos al definir los anhelos de independencia de este país. En Breakfast on Pluto escoge como narrador a Patrick “Kitten” Braden, un chico que desde muy pequeño define su sexualidad como niña y luego de joven, que no se esconde, aunque sus maestros, los guardianes de la moralidad, vecindarios y adultos que hipócritamente siguen las reglas impuestas por otros, intenten cambiarlo. Esa valentía la respalda su pequeño, pero fiel, grupo de amigxs: Charlie (Ruth Negga), la chica de tez algo oscura y pelo enredado; Irwin (Laurence Kinlan), solitario y tímido; Lawrence (Seamus Reilly), con su especial mirada a la vida cercana. Todxs forjan sus vidas caminando hacia delante y con la seguridad de tener el apoyo de sus amigxs.

Kitten nos cuenta su vida a través de su voz y los 36 capítulos de su diario que muchas veces se titulan como las canciones de amor que ella tanto quiere y en las que encuentra la fuerza para cambiar cualquier situación en algo “bonito” y conveniente para ella. Los insultos, castigos físicos y regaños verbales los convierte en aprendizaje para fortalecer la sexualidad que ha escogido y poco a poco separarse de su entorno, en este caso Tyreelin (poblado imaginario), y acercarse—con la excusa de ir en busca de esa madre que lo dejó en las puertas de la iglesia para luego desaparecer—a la gran ciudad, Londres, donde todxs parecen perderse en el anonimato. Y aunque la mayoría de las veces es parte de los sintecho que duerme en rincones donde puede protegerse del frío y la lluvia, es también el lugar donde encuentra personas “raras” como ella, pero de quien aprende a sobrevivir es un ambiente hostil. Así conoce a John-Joe (Brendan Gleeson) con quien se disfraza de payaso para conseguir algo de dinero para comer y Bertie (Stephen Rea), el mago que le brindará un lugar para dormir, pero que también lo explotará emocionalmente para su espectáculo.

Pero en el tramo de su pueblo a cruzar a Londres, casi en la noche que celebra su graduación de secundaria, conoce a un grupo de moteros con su vestimenta de cuero e invadiendo los espacios con el ruido de sus motoras y sus voces desafiantes. Lo que podría ser una situación muy peligrosa para Kitten, se torna en un acercamiento de un/a joven (todos saben que es un “Nancy boy”) que no le teme a nada y está dispuesta a aprender de ese mundo. Esto la llevará a dejar la casa de su familia adoptiva y unirse a la banda de Billy Rock y los Mohawks, heavy rock con denuncia política. Y aunque parece flotar durante estos debates políticos, está muy claro que los británicos son los causantes de la situación social y económica de Irlanda en este momento. Billy Hatchett (Gavin Friday) será su gran amor, quien tratará de protegerla—sabe que Kitten no puede ser una militante de la causa—dándole un nuevo hogar (un tráiler en lugar lejano) y así brindándole protección por un tiempo.

Quiera o no, Kitten vive en medio del tiempo de “The Troubles” en Irlanda del Norte y cuando ve cómo esta guerra fratricida puede destruir a los seres queridos y muchos inocentes, destruye todo de lo que supuestamente era guardiana, poniendo en riesgo su propia vida y perdiendo su gran amor. En Londres trabajará de todo y venderá su cuerpo si esto es lo que se necesita para sobrevivir, porque de lo que está segura es que no volverá a su pueblo como una derrotada que tiene que someterse a las absurdas reglas impuestas. Será arrestada, interrogada con violencia, pero nunca resiente a nadie y hasta consigue su simpatía. Habrá reencuentro con sus amigxs en Londres, una visita prolongada a Tyreelin y la formación de una nueva familia redefinida por las circunstancias.

Los encabezados de los capítulos de su diario a veces adelantan lo que va a suceder en la vida de Kitten (“Changes”, “Deep Water”, “Revenge”, “My Showbiz Career”) o utiliza letra de las canciones que ama para revivir su imaginación como la receptora del amor del cantante (“Love Is a Many Splendored Thing”, “The Windmills of My Mind”, “Honey”, “Feelings”). En 2006, el filme obtuvo siete nominaciones del Irish Film and Television Awards y ganó Mejor Director, Mejor Guion, Mejor Maquillaje y Vestuario y, por supuesto, Mejor Actor para Cillian Murphy, quien también fue nominado para los Golden Globes y el premio de la Unión Europea. Para una excelente reseña de este filme, pueden buscar en Google: “A boy named Kitten” de Roger Ebert (Dec. 22, 2005). Las actuaciones de conocidos actores en papeles muy pequeños es un excelente uso del talento con que el director, Neil Jordan, está acostumbrado a manejar: Liam Neeson, Brendan Gleeson, Stephen Rea, Ian Hart. Cillian Murphy como protagonista es sorpresivo como Kitten por la audiencia identificarlo en ese momento con películas de terror con esos ojos penetrantes que pone al público a temblar. Murphy es uno de esos actores que domina el escenario en cada momento, como vemos en este filme, donde es el centro de principio a fin. Luego en 2013, descubriremos a un Murphy transformado en Thomas Shelby en la exitosa serie de la BBC, “Peaky Blinders” que finalizó en 2022.

 

 

 

 

 

 

Crucigrama: Lucía Guerra

Especial para En Rojo

Horizontales

2. _____ Guerra; académica y escritora chilena. Premio Extraordinario de Estudios sobre las Culturas Originarias de América 2013 otorgado por Casa de las Américas por «La ciudad ajena: subjetividades de origen mapuche en el espacio urbano».

6. _____; grupo de teatro de guerrilla iniciado en la época de los 70 en Puerto Rico.

7. _____ Tsung-I; (1917-2018) sinólogo, calígrafo y pintor chino.

9. _____ dominios ocultos; (1998) libro de cuentos de Guerra.

11. Nuevo.

13. Movimiento convulsivo habitual.

15. Se dirige.

16. Carta de la baraja.

17. Alimento cotidiano.

18. _____ allá de las máscaras; (1984) novela de Guerra. Premio Gabriela Mistral.

20. 30 de _____ de 1943; nacimiento de Guerra, autora de «Las pistas de Lucifer» y «Travesías del hombre lobo».

22. De Persia.

24. Sur.

25. _____; país natal de Guerra, autora de «Mujer y escritura: fundamentos teóricos de la crítica feminista» y «Con voz de sombra (Crónica de un duelo)».

28. Lengua amerindia que hablan los tolupanes.

30. Una de las nueve Musas de la mitología griega.

32. Nombre de la letra s.

33. Muñeca _____; (1993) novela de Guerra.

34. Nasa.

35. Señal de socorro.

37. La mujer fragmentada: historias de un _____; (1994) libro de Guerra. Premio Casa de las Américas en la categoría de ensayo.

40. Utiliza.

41. Yunque pequeño y cuadrado.

44. Lucía _____; autora de «Texto e ideología en la narrativa chilena». Ha recibido los premios de Casa de las Américas (Cuba), Premio Plural y Premio Gabriela Mistral, entre otros.

45. Mujer _____ sociedad en América Latina; (1980) libro de Guerra.

46. Con voz de _____ (Crónica de un duelo); libro de Guerra publicado en 2017.

Verticales

1. _____ Castro Ruz; expresidente cubano.

2. La narrativa de María _____ Bombal: una visión de la existencia femenina; (1980) libro de Guerra.

3. _____ de las Américas; institución cubana que ha premiado a Guerra en dos ocasiones en la categoría de Ensayo.

4. La ciudad _____: subjetividades de origen mapuche en el espacio urbano; libro de Guerra. Premio Casa de las Américas 2013.

5. Travesías del hombre _____; (2015) novela de Guerra.

8. Texto e ideología _____ la narrativa chilena; (1987) libro de Guerra.

10. Objeto Volador no Identificado.

12. Punto cardinal.

14. _____, género e imaginarios urbanos en la narrativa latinoamericana; (2013) libro de Guerra.

17. Las _____ de Lucifer; (2014) libro de cuentos de Guerra.

19. Municipio italiano, cuna de san Francisco.

20. Del verbo jurar.

21. Lengua provenzal.

22. Nombre de la letra p.

23. Puso huevos el ave.

24. Identidad cultural y la problemática del _____ en la narrativa femenina latinoamericana; ensayo de Guerra. Premio Plural 1987.

26. Laceré.

27. _____ Felipe; poeta español republicano. Vivió exiliado en México donde murió.

29. _____ noches de Carmen Miranda; novela escrita por Guerra publicada en 2002.

31. Escuché.

33. Fantasma.

36. _____ y escritura: fundamentos teóricos de la crítica feminista; (2008) ensayo de Guerra.

37. _____ Isabel; municipio de Puerto Rico.

38. De la historia y _____ barbaries: La Araucana de Alonso de Ercilla y Zúñiga en el imaginario nacional de Chile; (2010) libro de Guerra.

39. Islamismo.

42. Mugido.

43. Señor, abrev.