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Editorial -Se sacude el Pentágono: filtran secretos de Guerra en redes sociales

 

Nuevamente, la filtración de documentos secretos de los servicios de inteligencia militar de Estados Unidos- esta vez relativos a la Guerra de Ucrania- vuelve a estremecer la opinión pública mundial. Tras la filtración, hay ira y estupor en el Pentágono y entre el establishment de la llamada seguridad nacional de Estados Unidos, por esta nueva brecha a la supuesta invencibilidad del aparato de inteligencia de la principal potencia económica, financiera  y militar del mundo. La publicación de dichos documentos parece haber tomado a todo el mundo por sorpresa, en especial a los portavoces y oficiales de la inteligencia estadounidense, ninguno de los cuales han sido convincentes en sus comparecencias públicas, ni han podido aportar datos, y mucho menos explicar lo que ha ocurrido. La prensa estadounidense y del mundo anda sin tregua desde que surgió la noticia, en la búsqueda de cualquier pista que explique lo sucedido, o conduzca a la identificación de un alguien responsable por la filtración de “secretos de estado y de seguridad nacional”, como han sido descritos los documentos filtrados.

Esta nueva brecha  trae el recuerdo de un evento similar que ocurrió hace más de 50 años. En aquella ocasión, los diarios The New York Times y Washington Post comenzaron la publicación de  The Report of the Office of the Secretary of Defense Vietnam Task Force, el informe ultra secreto (top secret)  compilado por un grupo de trabajo especializado sobre la Guerra de Vietnam, y que fue comisionado por el entonces secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert McNamara, para la administración del Presidente Lyndon B. Johnson. Se trató de un documento de 7,000 páginas y 47 volúmenes, donde se documentó con lujo de detalles toda la trayectoria de las intervenciones del gobierno de Estados Unidos en el sudeste asiático entre los años 1945-1967. La publicación de aquel informe, que la historia ha bautizado como The Pentagon Papers  (los papeles del Pentágono), y que concluyó que el pueblo de Estados Unidos había sido engañado por cuatro administraciones presidenciales (Truman, Eisenhower, Kennedy y Johnson) en cuanto a la naturaleza, magnitud y perspectivas de triunfo de su incursión en el sudeste asiático, cayó como una “bomba” en una opinión pública donde ya había cuajado una fuerte y creciente oposición a la Guerra de Vietnam. Eventualmente, Estados Unidos perdió aquella guerra. Fue derrotado militarmente en Vietnam y su humillante salida de dicha región fue negociada bajo la presidencia de Richard Nixon.

Quienes filtraron aquel estremecedor informe fueron dos hombres de consciencia: los analistas de inteligencia Daniel Ellsberg y Anthony Russo, quienes habían formado parte del equipo investigativo y estaban desilusionados por sus hallazgos. Comprendieron en el proceso que lo justo, lo decente y lo moral era revelar la verdad al público estadounidense, por lo que fueron acusados formalmente de violar la Ley de Espionaje. Dichos cargos fueron eventualmente desestimados por un tribunal y su acción reivindicada por la historia.

Una nueva aventura guerrerista de Estados Unidos, esta vez en Ucrania, provoca la más reciente filtración. Aunque menos contundente que los papeles del Pentágono, y anónima hasta estos momentos, los documentos circulados por las redes sociales podrían tener graves implicaciones para las relaciones de Estados Unidos en Ucrania, la Unión Europea y otros países. Según la propia prensa estadounidense, algunos de los materiales publicados contienen información detallada y confidencial  sobre las operaciones en Ucrania, así como informes de inteligencia con gráficas y mapas sobre la realidad reciente en el escenario de la guerra y sobre la sostenibilidad del esfuerzo.  Los principales jefes militares de Estados Unidos están en modo de manejo de crisis, ante los reclamos de países como Arabia Saudita y Corea del Sur, dos de los que se mencionan en algunos de los documentos filtrados.  La confiabilidad de los sistemas de inteligencia de Estados Unidos podría estar en entredicho en esos países comprometidos en los documentos filtrados.

Los portavoces del gobierno de Estados Unidos han calificado la divulgación como una amenaza a la seguridad nacional de dicho país, pero no han ofrecido certeza de que la misma no se vuelva a repetir. Quedan aún cientos de interrogantes en cuanto a la cantidad y seriedad de la información secreta que pueda estar en poder de los llamados “filtradores”, y cuán dañina pueda ser su divulgación para los objetivos estratégicos de Estados Unidos y sus relaciones con otros países. Esto es  particularmente crucial en el incierto panorama de la guerra en Ucrania. El mero hecho de que documentos secretos de Estados Unidos- especialmente relacionados a otro esfuerzo de guerra- hayan podido circular libremente en redes sociales y ser vistos en el mundo entero apunta a que, desde dentro de sus propias entrañas, se está abriendo una grieta profunda en el corazón del engranaje militar y de inteligencia más monstruoso del mundo.

 

 

Alcaldes rechazan el plan fiscal de la JCF

Luis Javier Hernández Ortiz

Ante la certificación del Plan Fiscal  2023 por la Junta de Control Fiscal (JCF), la Asociación de Alcaldes de Puerto Rico (AAPR) alertó sobre las consecuencias que tendrá para los ciudadanos otra reducción en el Fondo de Equiparación que sirve como complemento de ingresos para costear los servicios a la ciudadanía a los municipios más pequeños.

La certificación por la JCF del Plan Fiscal 2023 se dio a conocer el pasado 4 de abril. En comunicado de prensa de La Fortaleza, el gobernador informó: “El Plan Fiscal para el Gobierno de Puerto Rico es un documento vivo que comprende muchas de las áreas de reformas y responsabilidad fiscal en las que estamos trabajando. En el día de ayer recibimos el documento final que fue certificado por los miembros de la Junta de Supervisión y Administración Financiera y nuestro equipo está en el proceso de analizarlo”.

Por su parte, el presidente de la Asociación de Alcaldes, Luis Javier Hernández Ortiz, junto a una representación de su matrícula advirtió en conferencia de prensa este lunes, 10 de abril, que de mantenerse dicho esquema, decenas de municipios tendrían que eliminar a partir del 1.0  julio (inicio del año fiscal 2023-2024) servicios como recogido de basura, seguridad pública, manejo de emergencias e iniciativas deportivas, culturales y de salud.

“El país entero debe estar claro de que el gobernador, Pedro Pierluisi, le faltó a su promesa de mantener la asignación del Fondo de Equiparación y la creación del Fondo de Servicios Esenciales, así como no pagar ni un centavo a la tarjeta de salud, debido al incremento en la asignación de Medicare. Esto representa cerca de $500 millones. Le solicitamos al gobernador que cumpla con su palabra con relación a ASESS, así como la asignación $1 millón para todos los municipios, a los fines de continuar los trabajos de recuperación post huracán Fiona”, señaló el también alcalde de Villalba. Los alcaldes han solicitado formalmente una reunión con carácter de urgencia al gobernador.

Hernández Ortiz reclamó que además de los $300 millones del Plan Fiscal aprobado, que no han sido asignados, que se separen $150 millones prometidos para garantizar servicios esenciales por los próximos 5 años, de manera que se les permita a los municipios realizar los cambios estructurales y la creación de nuevas alternativas de recaudo que sustituyan los $350 millones que ya le han quitado a los 78 municipios.

“Recordemos que  el Gobierno Estatal estuvo sin pagar sus deudas y de ahí llegó la Ley PROMESA. Mientras todo esto sucedía, los Municipios estuvimos pagando a los bonistas, con un año de adelanto. Esa es una realidad que no todos conocen. Sumado a esto, los municipios hemos hecho grandes ajustes en todos los sectores”, reclamó.

La matrícula de la AAPR planteó además la importancia de que se apruebe el proyecto de la Cámara PC 1618, que asigna recursos a los cuerpos de la Policía Municipal para aportar soluciones a la crisis de seguridad que existe en Puerto Rico. “Nosotros no nos hemos detenido en ofrecer soluciones realistas y bien pensadas. A la Junta de Supervisión Fiscal le señalamos que debe atender la propuesta del Plan de Reestructuración Municipal, incluyendo la propuesta de usar el Fondo de Consorcios para resolver la crisis en bienestar animal y reciclaje”.

La matrícula de los alcaldes asociados insistió además en que se comience a descentralizar el Gobierno comenzando con Educación, Emergencias Médicas y Carreteras, por ejemplo. “Es aceptado por todos en Puerto Rico que los Municipios somos la primera línea de servicio a la población, no solo en tiempos de emergencia, sino todo el año. Sin embargo, durante años y años, tanto el Gobierno Estatal como la Junta de Supervisión Fiscal nos han ido recortando fondos de muchas partidas. Ya superan los $350 millones en recortes, y con este nuevo año fiscal, lo que pretenden es cerrar municipios y eliminar servicios a la ciudadanía”, detalló Hernández Ortiz.

Los ejecutivos municipales exigieron que ya eliminado el Fondo de Equiparación, se atienda la propuesta que fue presentada a la JCF  por ambas organizaciones, la Federación de Alcaldes, que agrupa a los alcaldes del PNP, y la Asociación de Alcaldes, que agrupa a los alcaldes del PPD.

“Nos quitan los recursos estatales, y quienes padecen son los ciudadanos que tienen necesidades especiales”, finalizó Hernández Ortiz.

 

Iglesias que viven del estado

 

CLARIDAD

Noticia de Semana Santa: A “Misión Cristiana Fuente de Agua Viva, Inc.”, organizada según la Ley de Corporaciones vigente, le asignaron $32.5 millones para la construcción de un templo religioso. El dinero proviene del fondo aprobado por el Congreso de Estados para la reconstrucción de Puerto Rico luego del huracán María de 2017, que controla el gobierno federal por conducto de la agencia para la atención de desastres conocida como FEMA. El anuncio lo hizo muy complacido el gobernador Pedro Pierluisi acompañado de Otoniel Font, identificado como “pastor”, de legisladores del PNP y del exgobernador del PPD Alejandro García Padilla. Durante la ceremonia, Font dijo que fue García Padilla quien le informó de la disponibilidad de fondos. Aun cuando la fuente del dinero es federal, todo indica que el liderato puertorriqueño del bipartidismo tradicional, representado allí por sus principales dirigentes, promovieron la asignación del dinero o, al menos, están muy contentos con ello.

La noticia levanta muchos interrogantes, al menos tres: ¿Por qué esa corporación cualifica para que le den dinero público? ¿Por qué se le asigna a la iglesia de Font y no a las otras que han sido afectadas por huracanes y terremotos? ¿Puede una entidad religiosa recibir dinero del Estado a pesar de que supuestamente existe separación entre ellos?

Otoniel Font no creó la entidad que ahora regentea más como dueño que como “pastor”, sino que la heredó de su padre quien también se proclamaba pastor y reverendo. Aunque se organiza como corporación sin fines de lucro realmente es un conglomerado muy lucrativo que incluye iglesia, escuela y otros negocios. Anteriormente también operó una llamada “torre de oración”, que realmente era una operación inmobiliaria, y hasta un parque de atracciones llamado “Museo de la Biblia”. Muchos de esos negocios quebraron hace varios años y en el proceso quedó expuesto el control de la familia Font y el afán de lucro.

Sin embargo, esa mezcla entre operación religiosa y comercial no es extraña ni en Estados Unidos ni en Puerto Rico. No es ni será el primer caso de un negocio disfrazado de iglesia que logra fondos federales bajo FEMA. Además, si algo ha sabido cultivar la familia Font, desde que operaban el emporio que hasta incluía una emisora de televisión, son las relaciones con los centros de poder, tanto en lo económico como en lo político. Esas vinculaciones facilitan que obtenga dinero público aun cuando a todas luces es un negocio privado.

Esa cercanía al poder también explica el favoritismo tanto de federales como de coloniales. Millares de boricuas sigue esperando por la reconstrucción de sus hogares sin que vean avances. Lo mismo sucede con otros grupos y entidades religiosos. En el área sur del país, donde tras los destrozos del huracán María llegaron los de los terremotos, muchas iglesias siguen operando bajo carpas. Obviamente tienen más necesidad que la que opera la familia Font, pero carecen del poder político de esta. La mano de FEMA no llega a ellos.

Finalmente llegamos a la tercera interrogante de las planteadas antes, la supuesta separación entre iglesia y estado. La república que nació en América del Norte a finales del siglo XVIII fue pionera de muchas maneras en un mundo que solo conocía de imperios y monarquías absolutas. Aun cuando a diferencia de las repúblicas latinoamericanas que nacieron unas décadas después mantuvo por casi un siglo el oprobioso sistema esclavista, adoptó de sus inicios formas de gobierno que representaron importantes avances para la humanidad.

Uno de esos desarrollos fue el principio que Thomas Jefferson llamó “separación de iglesia y estado”, aunque el texto constitucional de donde surge no emplea tales palabras. El texto en cuestión está al comienzo de la Primera Enmienda incorporada a la Constitución en 1791, que expresamente impide la aprobación alguna ley para el establecimiento de una religión o prohibiendo la libertad de culto. (“Congress shall make no law respecting an establishment of religion or prohibiting the free exercise thereof”.) Cuando ese principio se incorporó a la constitución estadounidense, aunque ya hacía dos años que en la Francia revolucionaria no sólo se habían separado iglesia y estado, sino que se habían confiscado los bienes de la iglesia católica para ayudar a financiar el nuevo orden, en el resto del mundo lo común era la existencia de una “religión oficial”.

Esa separación que Jefferson proclamó nunca ha sido total, pero se mantuvo con sus altas y sus bajas por dos siglos principalmente debido a oportunas decisiones del Tribunal Supremo. Últimamente, sin embargo, como muchas otras cosas el principio ha cedido en la medida en que el movimiento evangélico ha ido controlando el Partido Republicano. Bajo la presidencia del segundo de los Bush, las llamadas “organizaciones con base de fe” tuvieron un representante en Casa Blanca y bajo Donald Trump el avance fue mucho más marcado. Fue precisamente este último el que creó reglamentación para que las entidades religiosas accedan a los fondos que administra FEMA. También fue Trump el que logró que el Tribunal Supremo esté bajo el control de la extrema derecha. Nadie debe sorprenderse si en un futuro cercano aquella separación que Jefferson aplaudió en 1802 comience a desaparecer gracias a decisiones del actual tribunal trumpista.

Claro está, oportunistas como Font no tienen que esperar por esa futura intervención del Supremo estadounidense contra la separación de iglesia y Estado. Con la reglamentación que hay ahora les es suficiente gracias a su cercanía al poder de la colonia. En 2017 Ricardo Rosselló y Julia Keleher le regalaron un edificio para que ampliara su negocio educativo y ahora FEMA le regala $32.5 millones mientras en el resto del país siguen los toldos azules.

Solicitan el retiro del reglamento para Juntas comunitarias

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

La Oficina para el Desarrollo Socioeconómico y Comunitario de Puerto Rico (ODSEC)  solicitó el retiro del Reglamento 9427 (Reglamento para el establecimiento de Juntas Comunitarias) del Departamento de Estado, por la presión de grupos comunitarios que presentaron un recurso ante el Tribunal de Apelaciones, dio a conocer la organización Firmes, Unidos y Resilientes con la Abogacía (FURIA).

El retiro del reglamento, que se supone tenga el propósito de que las comunidades identificadas por la ODSEC como comunidades especiales tengan una junta comunitaria, se produjo luego de que siete líderes comunitarios impugnaran un reglamento presentado por esa agencia el pasado año. La  organizadora comunitaria de FURIA, Nilmarie Díaz Ramos, narró a CLARIDAD que la ODSEC publicó el reglamento en el que le dejaban saber a las comunidades que “estamos haciendo este reglamento para decirle a ustedes como se debería establecer sus juntas comunitarias (sic)”.

La organizadora comunitaria aclaró que los procesos administrativos, según la ley de procedimientos administrativos  uniformes, tienen que cumplir con unas garantías procesales para que la ciudadanía que se va a ver afectada pueda participar en unas vistas públicas o someter comentarios escritos, proceso que no se dio con el reglamento presentado por la ODESC.

ODESC tampoco anunció el reglamento de una forma efectiva; por ejemplo, lo publicó en su página de internet, partiendo de la premisa de que todas las comunidades tienen acceso a internet y obviando que muchos de los residentes son adultos mayores, de quienes no se puede presumir que tienen acceso a computadoras, internet o dominio de ellas.  Además, el enlace para acceder al reglamento no estaba disponible.

La agencia  tampoco avisó sobre la presentación del reglamento, lo que es un requisito de ley, y de que las comunidades tenían derecho a solicitar vistas orales. Según denunció, la  licenciada  Thais  Reyes Serrano, directora de la oficina, dijo que la ley le permitía decir que no había que celebrar vistas públicas, y, en efecto, no las celebraron. Luego de que el liderato comunitario logró que se celebrara una vista pública en la Comisión para el Desarrollo para Iniciativas Comunitarias, que preside el senador Vargas Vidot,  la ODESC accedió a celebrar una vista pública en Ponce para todas las  comunidades.

A  finales del pasado mes de  febrero, las comunidades se enteraron de que la ODESC anunció un    segundo reglamento, sin dejar saber que el primer reglamento había sido retirado. Nuevamente, estas volvieron a solicitar vistas públicas y participación. Antes de esto, RIFA había sometido una revisión judicial para impugnar el primer reglamento, y no fue hasta finales de marzo que el Tribunal declaró no ha lugar la petición porque la  ODESC había retirado el reglamento, decisión que una vez más no se le informó a las comunidades.

En entrevista por separado, la líder comunitaria Carmen Villanueva afirmó que el reglamento redactado por la Oficina de Comunidades Especiales pretendía organizar y controlar quiénes, cómo y cuándo se organiza la comunidad. “Eso no es lo que dice la Constitución del país”, advirtió. El reglamento establecía cuánto tiempo podía alguien ocupar un puesto y que  la Oficina tenía que estar presente para validar o no a la persona. “Cosas que no han podido estar en las comunidades en los procesos difíciles, luego de los huracanes”. Además, que a las que están organizadas les están requiriendo muchas cosas “para poder establecer controles sobre ellas”, denunció.

Villanueva narró que durante estos dos años el plan de trabajo de la oficina no ha estado disponible y que hay 746 comunidades identificadas como comunidades especiales. “Hay que preguntarse en cuántas de las comunidades  han estado presente. Otra cosa es cómo es que la Oficina amplía sus parámetros, si precisamente lo que queremos es que el país comience a arreglar cosas”. Sin embargo, esta reconoció que la ODESC no puede cubrir el universo entero, es decir todas las comunidades.

Villanueva, quien también es miembro del Comité Asesor, el cual es  parte de la Ley de Comunidades Especiales, denunció que dicho comité  no se ha constituido: “Se supone que haya 4 líderes seleccionados por parte de las comunidades, y eso no se ha dado, así que están en incumplimiento de su propia ley. A ese consejo es que la Oficina tiene que darle sus recomendaciones de a quiénes escoge como comunidad especial con los criterios específicos que dispone la ley  de las comunidades especiales”.

Por otra parte, el líder comunitario Jorge Oyola, quien preside la  Alianza de Líderes Comunitarios, organización que surgió a raíz de la creación de la Oficina de Comunidades Especiales y del intento del entonces alcalde de Guaynabo, Héctor O’Neill, de expropiar 14 comunidades especiales, lamentó la situación y dio su versión de lo ocurrido con el reglamento. Expuso que lo que se presentó  fue un borrador de reglamento que en un principio entendía que había que darle más discusión. Para ello se creó una comisión de líderes comunitarios, “para escudriñarlo y corregirlo, porque la ley de Comunidades Especiales lo que tiene son lineamientos y no tiene reglamento. Eso fue importante en el caso de Guaynabo, porque los abogados del municipio pudieron reclamar que no había reglamento”.

Oyola defendió que un grupo de líderes comunitarios cogieron  el borrador y “lo viramos al revés, y entregamos un borrador con los cambios que entendíamos que había que hacerle. Se entregó, los abogados de la oficina lo reciben y lo dejan íntegro, tal y como los líderes lo presentamos. El trabajo de nosotros como líderes comunitarios, cuando uno lo mira, hace sentido para organizar a las comunidades que no están organizadas y ratificar las que están organizadas. En ningún momento el reglamento habla de que van a desautorizar a las organizaciones que ya están establecidas”, aclaró.

Oyola señaló que el dilema que hay es que el 80 % de las 746 comunidades no están organizadas y que la idea del reglamento es organizarlas para que tengan ese poder. Alertó de que los municipios están creando juntas paralelas, que le llaman comité de barrios, para prostituir las organizaciones. Admitió que al principio vio el reglamento con recelo, pero luego de todo el proceso del caso de Guaynabo, que a la larga  ganaron el caso de expropiación en el Tribunal Supremo, entiende que el reglamento sí hace falta.

El líder de la comunidad Los Filtros defendió el trabajo del grupo, que escudriñó el reglamento describió: “Siete líderes comunitarios, que son gente seria, lo viramos al revés y lo entregamos. En este, lo que están pidiendo es que se discuta. Estuvimos 4 meses esperando respuesta, solo 10 personas llamaron. No sé lo que se busca, no sé lo que se quiere, pero de que hace falta el reglamento, hace falta, con lo vulnerable que están las comunidades al no estar organizadas, por lo que viene el municipio y les pone una junta paralela”, afirmó.

Para destacar la importancia de la organización comunitaria fuera de líneas partidistas, Oyola aseguró que los enemigos más grandes  que tuvieron las comunidades con la creación de la Oficina de Comunidades Especiales, hoy la ODESC, fueron  las dos organizaciones de alcalde que “querían  el dinero del  fideicomisario, pero no la organización de líderes comunitarios”. A esos efectos, comparó que cuando gobernaba Sila María Calderón, la oficina tenía $14 millones asignados. Actualmente, solo tiene son $2.3 millones, que son prácticamente para gastos operacionales.

 

 

 

 

 

 

Duras críticas en todo el planeta a las políticas del FMI-Banco Mundial

 

Por David Brooks

El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) comenzarán sus reuniones semianuales en Washington hoy rodeados de críticas de casi todos los sectores, desde naciones en desarrollo, líderes internacionales y hasta algunos de sus países miembros más poderosos por su lentitud en reformar sus políticas y prácticas para abordar el cambio climático de manera efectiva y el fracaso de sus estrategias de desarrollo.

En enero, el secretario general de la Organización de Naciones Unidas, António Guterres, condenó el “sistema financiero global moralmente en bancarrota… Diseñado para beneficiar a los ricos y los poderosos”.

El Plan de Implementación Sharm el-Sheikh emitido en la conclusión de la cumbre sobre cambio climático COP27, en Egipto, en noviembre, llamó por “una transformación rápida e integral del sistema financiero internacional y sus estructuras y procesos”.

La primera ministra Mia Motley, de Barbados, quien se ha convertido en una de las voceras internacionales más destacadas en llamar a una acción urgente sobre las implicaciones del cambio climático, declaró en noviembre que el mundo tiene que cambiar “el sistema financiero que… nos está obstaculizando en ser arquitectos y artesanos de nuestro propio destino, en lugar de sencillamente permanecer a la espera de la caridad de otros en el norte global”.

A la vez, el liderazgo político electo en años recientes en algunas de las principales naciones de América Latina cuestiona directamente el modelo de desarrollo que ha sido promovido históricamente por estas dos instituciones multilaterales.

Estas presiones a favor de un cambio en el sistema sostenido por estas dos instituciones multilaterales están obligando a que algunos de los contribuyentes más grandes de estas entidades abracen el llamado a un giro dramático. Después del COP27, Francia aceptó ser anfitrión de una conferencia en junio llamada Cumbre para un Nuevo Pacto Financiero Global, a la cual ya confirmaron su asistencia el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, y Mia Motley.

Alemania ya se ha sumado a los llamados por “reformas fundamentales” en el BM. En febrero, la secretaria del Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen, afirmó que el modelo multilateral actual es “insuficiente para abordar el momento”.

La revista The Economist describió al FMI como una institución que padece una “crisis de identidad”, y declaró que el Fondo “está paralizado porque es una institución multilateral que aspira a representar a todo el mundo, y al mismo tiempo es un club controlado por Estados Unidos y sus aliados occidentales”.

La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, al hablar en un foro la semana pasada en Washington, rechazó que su institución esté paralizada. “Nuestros miembros hablan con sus acciones, y 96 de ellos votaron ingresar al FMI en sólo estos últimos años… Desde que comenzó de guerra en Ucrania, hemos tenido 40 nuevos programas (acuerdos de crédito)”, afirmó. El hecho de que países continúan solicitando préstamos del FMI es, indicó, un voto de confianza en el sistema.

El BM, el cual tiene un papel diferente al FMI, ha respondido a las críticas elaborando lo que llama “un mapa de camino evolucionario” que será presentado a los gobernadores de la institución esta semana.

El mapa reconoce que “el sistema de desarrollo global permanece extremamente insuficiente para mitigar estas crisis y asegurar un desarrollo sostenible, inclusivo y resiliente. Un esfuerzo de mayor escala y financiamiento se necesitará por parte de todas las fuentes, domésticas e internacionales, tanto del sector público como del privado”.

Agrega que “el grupo del BM tiene que evolucionar en respuesta a la confluencia sin precedente de crisis globales que han volcado el progreso en desarrollo y amenaza a la gente y al planeta”.

Pero gran parte del debate público en Washington se ha enfocado en los retos de corto plazo. Un 60% de los países de ingresos bajos están en apuros por deuda o enfrentando alta vulnerabilidad de deuda con una cuarta parte de economías emergentes calificadas como en “alto riesgo”.

Este mes el FMI proyectó que el crecimiento global será de menos de 3% durante los próximos cinco años, un nivel que la directora gerente Georgieva reconoce hará más difícil la reducción de pobreza, sanar las heridas económicas de la pandemia y mejorar la vida del planeta.

Críticos señalan que se necesita elevar dramáticamente los montos de dinero disponible y cambiar el paradigma de desarrollo de estas dos instituciones.

En sus comentarios la semana pasada, Georgieva reconoció que algunos calculan que se requiere hasta un billón de dólares anuales en financiamiento para apoyar una transición internacional a la energía renovable. El BM calcula que se requieren 2.4 billones anuales para que países en desarrollo puedan abordar el cambio climático, conflictos y pandemias entre 2023 y 2030. La cifra del COP27 es aún más alta, concluyendo que se requiere inversiones de por lo menos 4 a 6 billones de dólares anuales para una economía de bajo carbón.

Aunque el FMI y el BM han logrado ofrecer miles de millones más a países en desarrollo tanto para reducción de pobreza como con el fin de abordar retos estructurales relacionados al cambio climático en años recientes, los números no llegan ni cerca de la cifra de un billón de dólares anuales que supuestamente se necesitan.

Un problema, comenta Niranjali Amerzasinghe, directora ejecutiva de ActionAid USA, es que el marco de políticas suele estar en conflicto con los objetivos de desarrollo y clima. “Lo que encontramos, desde que se adoptó el Acuerdo de París sobre Cambio Climático, es que más de la mitad de los países que asesora el FMI han ampliado su infraestructura de combustibles fósiles para manejar sus balanzas de pagos”, algunos a través de nuevos préstamos, comentó en entrevista con La Jornada. Agregó que esos países después corren el riesgo de que esa infraestructura pierda valor ante competencia de productores de energía limpia y además se quedan con la nueva deuda.

“Hay una brecha amplia entre la necesidad de reforma y los cambios graduales que ocurrirán en 2023. No tenemos tiempo para que esto tome 20 años”, comenta Kevin P. Gallagher, profesor de políticas de desarrollo global en la Universidad de Boston. En entrevista con La Jornada, Gallagher dice que el mundo en desarrollo tiene que examinar de manera crítica no sólo los proyectos que apoya el BM, sino todo el esquema de política detrás de ellos.

Una pregunta en el aire al encontrarse los ministros de finanzas del mundo en las reuniones del FMI y el BM es si los representantes de los países más impactados por las consecuencias del cambio climático y antiguos modelos de desarrollo tendrán la voluntad política para insistir en cambios de gran escala. Para países pequeños y hasta algunos medianos es peligroso confrontar de manera individual a estas poderosas instituciones que regulan el sistema financiero global, y por lo tanto para lograr un cambio tendrán que actuar de manera colectiva.

Reproducido de www.cubadebate.cu