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La mujer tiene derecho a decidir sobre su cuerpo

 

ccotto@claridadpuertorico.com

Como un acto cínico, de motivaciones políticas, fueron algunas de los atributos con los cuales se denunció la radicación de una medida que pretende eliminar el derecho al aborto e impone penas de  hasta 25 años de cárcel a una mujer por practicarse un aborto. La revelación de la existencia de la radicación de la medida se dio el mismo 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, mientras el movimiento feminista, integrado por organizaciones no gubernamentales de las más diversas ocupaciones, conmemoraba dicha fecha.

Aunque el proyecto PC 1644 había sido radicado el 28 de febrero por los representantes del Partido Nuevo Progresista (PNP) José González Mercado, Wilson Román López y Yazzer Morales Díaz, no fue hasta el 7 de marzo en que estuvo disponible en el sistema de radicación de medidas. Las reacciones de rechazo por parte de los grupos feministas, diversos sectores de la opinión pública, legisladores e, incluso, del mismo gobernador y presidente del PNP, Pedro Pierluisi, provocó que al día siguiente, González Mercado y Morales Díaz anunciaran que deseaban que sus nombres fuesen retirados como autores de la medida, alegando  que lo que acordaron para radicar la medida no fue lo que se presentó.

Consultada por este medio, la senadora pionera en los temas feministas, licenciada Ana Irma Rivera Lassén,  reaccionó que se ha visto cómo cada cierto tiempo en la Legislatura se radican proyectos para tratar de minar o de alguna manera erosionar el derecho de las personas gestantes al acceso a  interrumpir un embarazo. Recordó  que en esta última sesión hubo varios proyectos en la Cámara que pretendían prohibir el aborto. También hubo uno para ratificar el derecho vigente, de que el derecho al aborto está protegido por el derecho a la intimidad en la Constitución de Puerto Rico. La senadora por el Movimiento Victoria Ciudadana indicó que lo que se estableció en la pasada sesión fue que no se iba a aprobar ninguna de las medidas presentadas, incluida la de la ratificación del derecho vigente, porque no era necesario.

“En la víspera del 8 de marzo nos topamos con la sorpresa de que se radica un proyecto que tiene lo peor de los anteriores, tratando de enmendar el código para tratar de enmendar lo que quiere decir salud”. (Se refiere al artículo 98 del Código Penal). Aclaró que tal y como está vigente, se entiende salud como un concepto amplio de las razones que tiene una mujer para decidir sobre un embarazo. El nuevo proyecto hasta  pretende definir con anticipación lo que son criterios puramente médicos.

Señaló que la exposición de motivos del PC 1644 es una totalmente errónea, ya que según los legisladores,  la derogación del Tribunal Supremo de Estados Unidos del caso Row versus Wade dispone que los estados tienen que hacer su propia legislación. En el caso de Puerto Rico, ya el Tribunal Supremo de Puerto Rico ratificó en el caso Pueblo versus Duarte que  la cláusula del derecho a la intimidad de la Constitución garantiza el derecho al aborto. Esto incluso lo presentó la ponencia del Departamento de Justicia, firmada por el secretario, licenciado Domingo Emmanuelli.

Rivera Lassén expresó que le preocupa el que  ahora algunos de los que firmaron el proyecto estén  “tratando de bajarse del barco” porque supuestamente lo que firmaron no fue lo que leyeron: “No se están distanciando del proyecto en su totalidad, de lo que se están distanciando es de los 25 años; pero  del contenido como tal, no”.

En entrevista por separado, la licenciada Yanira Reyes, profesora de la Escuela de Derecho de la Universidad Interamericana  y miembro de la organización Inter Mujeres, calificó la presentación de la medida como una cínica y  trajo a la atención que los cinco proyectos sobre el aborto que estuvieron en discusión a finales del año pasado fueron derrotados. “Gracias al activismo y lucha de los grupos feministas. Había uno de ellos terrible, que era el de Lisie Burgos, que pretendía prohibir el aborto después de que se escuchasen los latidos del corazón; ese también se derrotó. Y ahora, estos tres representantes del PNP presentan esta propuesta para enmendar los artículos del Código Penal que tienen que ver con aborto”.

Al respecto, dijo que las enmiendas propuestas en el PC 1644 van dirigidas a eliminar el derecho al aborto en cualquier momento, excepto por tres causas: prevenir la muerte o incapacidad permanente de la madre,  por anormalidad fetal severa que ponga en riesgo la vida de la madre y la criatura y en caso de violación si la madre violada ha sometido una querella en la Policía no más tarde de las primeras 10 semanas de gestación.

“Eso quiere decir que se elimina el aborto terapéutico por razón de salud y salud mental que está vigente ahora mismo en Puerto Rico”. El proyecto elimina el criterio médico cuando este recomienda la  terminación de un embarazo porque el feto viene con alguna condición que no necesariamente sea anormalidad severa, pero implica condiciones de desarrollo que lo pondría en condiciones de vida precaria una vez nazca o porque afecte la salud de la madre. Por ejemplo, a una mujer con cáncer que no desee continuar con su embarazo se le puede impedir que reciba tratamiento. Ese proyecto no lo permitiría porque solo podría practicarse un aborto cuando la continuación del embarazo pudiera provocarle la muerte o una  incapacidad permanente.

En cuanto a lo estipulado en caso de violación, Reyes lo calificó como “una cosa perversa, cruel, e inhumano” y destacó que se sabe que hay muchas razones por las cuales no siempre una mujer revela una violación, máxime cuando se trata de un ente familiar o una menor de edad.

A juicio de la licenciada, la razón principal por la cual estos tres representantes radicaron este proyecto luego de tan amplia discusión con los cinco proyectos que se presentaron en la pasada sesión es que estos “no son  importantes en el debate público, lo hicieron para ganarse alguna atención de los medios de comunicación. Utilizan las vidas de los cuerpos de las mujeres como balón político. Eso es terrible”.

Esta censuró, además, el pretender imponer penas de 25 años por realizarse un aborto, que según el proyecto sería ilegal, y reparó que en los países donde que se criminaliza de esta forma la terminación de un embarazo se ha demostrado que aumentan los abortos clandestinos, lo que pone aun más en peligro la vida de las mujeres.

La insistencia de algunos legisladores en presentar proyectos para de alguna manera impedir que las personas gestantes tengan derecho a decidir sobre su cuerpo deja en evidencia el que, “la lucha de la mujer no termina mientras predominen mentes como esas, de hombres y mujeres. Las feministas en Puerto Rico  hemos logrado detener estas iniciativas siempre. No tengo dudas de que este proyecto lo lograremos derrotar, pero implica que la lucha por tener más derechos y retener incluso los que ya hemos adquiridos para las mujeres nunca termina. Por eso es importante siempre el activismo”.

En tanto, por parte de la mayoría legislativa del Partido Popular Democrático, hasta el momento, solo la legisladora Estrella Martínez Soto se expresó en contra de la medida. En declaraciones escritas a la prensa, la legisladora por el  distrito 27 de Aibonito, Coamo, Juana Díaz, Santa Isabel y Salinas indicó: “Sabemos lo que realmente significa el aborto, pero cada persona, en su carácter personal y por su situación, elige qué hacer. Este proyecto no podemos permitirlo bajo ningún concepto. Lo vamos a combatir”.

Por su parte, el legislador municipal de San Juan, Manuel Calderón Cerame igual se manifestó en contra y solicitó a los firmantes que retiraran la medida: “Que nadie se llame a engaño, este proyecto responde a una estrategia de cálculo político que el PNP lleva efectuando desde su asamblea, el pasado domingo, para contrarrestar el auge del partido conservador Proyecto Dignidad. A mí me parece una irresponsabilidad mezclar los derechos de las mujeres con política partidista. Lo correcto es retirar la medida, máxime cuando ya la Comisión de lo Jurídico atendió estos temas al final de la sesión pasada”, concluyó.

 

 

 

 

 

 

 

Mirada al País-La Junta de Control Fiscal: ¿a qué vino?

Foto Archivo CLARIDAD

 

 

Especial para CLARIDAD

Cuando llegó la Junta de Control Fiscal a Puerto Rico en 2016 una gran parte de la población la vio con buenos ojos debido al creciente descontento con los dos partidos de gobierno. Ya se sentía un agobio social profundo con la proliferación descontrolada de la corrupción en un contexto de austeridad que aumentaba la precariedad económica de grandes sectores del país. El camino de la crisis económica y fiscal que desembocó en la JCF estuvo lleno de acontecimientos. En esa trayectoria se destacaron varias medidas notables: la privatización del sistema público de salud y la eliminación de la Sección 936 (1996-2005), durante el gobierno de Pedro Rosselló; el cierre del gobierno en mayo de 2006 bajo la administración de Aníbal Acevedo Vilá; la aprobación de la Ley 7 de 2009, con decenas de miles de despidos de empleado(a)s del sector público bajo el gobierno de Luis Fortuño, hasta la aprobación de la Ley 66 de 2014, seguida por el reconocimiento de la quiebra del gobierno por Alejandro García Padilla. Estos acontecimientos fueron hitos destacados en un camino mucho más complejo.

La continuación tenaz de la misma política pública neoliberal por las administraciones PNP-PPD fue lo que propició el concepto de bipartidismo hasta convertirse en un lugar común. Ahora bien, esa política neoliberal, con sus privatizaciones, desregulaciones y reformas laborales, además de su inevitable componente de corrupción, ha conllevado una profunda restructuración en términos de la relación del estado con el mercado, como también de la relación de las empresas privadas con el mercado y el estado. Entre estos tres elementos destacados, estado-empresas-mercado, el mercado adquirió una preponderancia decisiva. Cuando Pedro Rosselló acogió el enunciado “que el mercado decida”, abrió el camino más amplio a las nuevas fuerzas de re-estructuración económica de la economía global. El proceso de acumulación de capital estimulado por la nueva política neoliberal, con amplia expresión en economías occidentales desarrolladas, fue alterando dramáticamente la relación entre el sector público y el sector privado. La fuerza principal de esa alteración entre los espacios público-privados fue impulsada por el poder creciente del capital financiero.

En Puerto Rico la restructuración económica de rostro político neoliberal, con más de tres décadas y media de vida, ha desembocado en una crisis económica y política que se intensificó a partir de 2006, después de culminar el período de diez años concedido para la eliminación total de la Sección 936. Pero no se puede olvidar que el PNP propuso dicha eliminación en el Congreso de Estados Unidos bajo la idea principal de la política neoliberal: el mercado se encargaría de neutralizar y eliminar eventualmente las irregularidades o faltas de armonía creadas por la desaparición de la Sección 936. Evidentemente, no sucedió como pensaban los dirigentes principales del PNP. El mercado, irónicamente, decidió eliminar más de la mitad del empleo mal llamado manufacturero. La ideología neoliberal, como derivación de las nuevas fuerzas de re-estructuración de la acumulación de capital a nivel global, al ser adoptadas miméticamente, sin comprensión adecuada al contexto colonial local, tuvo el efecto perverso de provocar un colapso en el empleo industrial privado, acompañado del cierre de muchas fábricas. Nada de esto ha provocado cuestionamientos significativos en los gobiernos bipartitas o algún proceso de autocrítica y evaluación. Por el contrario, se acentuó la misma política irreflexiva, aderezada con formas cada vez más conspicuas de endeudamiento y corrupción.

Los dos partidos de gobierno siguieron bailando la misma música, el mismo bolero. El bipartidismo neoliberal se hizo visible en múltiples acciones. Basta una muy significativa: la privatización del aeropuerto Luis Muñoz Marín. La comenzó Luis Fortuño y la culminó Alejandro García Padilla: dos cantantes de la misma orquesta. Por consiguiente, la quiebra del gobierno, como expresión de una quiebra económica mucho más profunda, desembocó en la acción congresional que aprobó la Ley PROMESA y nos impuso la JCF. La ruta de la re-estructuración capitalista de rostro neoliberal, con su fundamentalismo de mercado, no condujo hacia la estadidad, sino hacia una dictadura desnuda y descarada de la JCF como instrumento congresional. Este hecho contundente, de concentrada violencia colonial, debe provocar reflexión.

La JCF no vino a Puerto Rico simplemente a cuadrar las finanzas del gobierno, ni como comité de cobro de bonistas extranjeros. Aunque las dos cosas anteriores no sean falsas, no recogen el aspecto principal de la dictadura de la JCF. Su objetivo fue mucho más amplio y puede verse como la coronación de un proceso de re-estructuración económica a favor del capital multinacional. Si las luchas laborales desde la última década del pasado siglo elaboraron la consigna “Puerto Rico no se vende”, la política de la JCF tiene como objetivo aplanar el camino para la privatización de las corporaciones públicas y la entrega de la riqueza pública al capital extranjero. La privatización de la AEE ha sido su reforma estructural más significativa. ¿Hubiese sido posible este proceso con tanta efectividad sin la presencia agresiva de la dictadura de la JCF? Cuando la Jueza Taylor Swain falló recientemente a favor de la JCF y anuló la Ley 41 de 2022, aprobada por la legislatura y firmada por el gobernador Pierluisi, lo que hizo fue dejar ver el verdadero rostro del poder imperial: bloquear incluso reivindicaciones laborales tímidas y sacar del panorama las fuerzas de oposición a la re-estructuración capitalista impulsada por la política neoliberal. Nadie debe ignorar la reacción de apoyo a la decisión de la jueza por parte de prácticamente todas las organizaciones empresariales locales.

Tampoco se puede ignorar la decisión de las organizaciones empresariales de Puerto Rico de actuar concertadamente en el terreno electoral para defender sus intereses. La reacción empresarial es una respuesta a la idea de promover alianzas electorales amplias para derrotar el bipartidismo. El fantasma de una alianza obsesiona los elementos patronales más conservadores. Tienen razón en preocuparse. La política dictatorial de la JCF ha expresado su mayor agresividad en dos frentes principales: en la Universidad de Puerto Rico con los recortes draconianos a su presupuesto y en la AEE con su proyecto de privatización. Ni la universidad pública, como proyecto del pueblo de Puerto Rico, ni la energía pública, como necesidad colectiva, son parte de la agenda de la JCF. Son piezas claves de un amplio proyecto de re-estructuración económica del gran capital extranjero, defendido abierta o solapadamente por el bipartidismo.

No tiene realmente sentido hablar de una ausencia de proyecto económico para Puerto Rico de parte de la JCF. Los intereses financieros representados por ese comité dictatorial colonizador responden a un proyecto que no encarna los intereses de nuestras mayorías sociales. Encarna principalmente intereses extranjeros, con la colaboración de fracciones de capital local en condiciones de servidumbre. Pero no todo es color de rosa en el camino de las fuerzas neo-colonizadoras de nuestra sociedad. La agresión y la expropiación de riqueza, en un contexto social de intensificación de la explotación económica, acentúa las contradicciones y acumula energías que posibilitan estallidos sociales. Además, la corrupción, lejos de amainar con la JCF, ha incrementado. La JCF es un pistero inagotable de corrupción y de desmoralización. Ya hemos visto explosiones sociales históricas: las inmensas movilizaciones y actos de desobediencia civil que obligaron la salida de la Marina de Guerra estadounidense de Vieques al comenzar el siglo XXI, así como las movilizaciones todavía mayores que obligaron a Ricardo Rosselló a salir de La Fortaleza en el verano de 2019. Atacar a las mayorías del país pensando que se pueden aplanar sus fuerzas de resistencia, así como pensar que un junte de minorías empresariales pueden bloquear nuevas fuerzas de organización electoral puede llevar a errores peligrosos. La voracidad del capital, extranjero y local, si piensa que puede caminar por un terreno despejado, podría muy bien encontrarse con la horma de su zapato.

 

 

 

Comité Pro Derechos Humanos con nuevo portavoz

 

 

El Comité Pro Derechos Humanos de Puerto Rico anunció la elección de su  nuevo portavoz, el abogado Kevin Miguel Rivera Medina. En comunicado de prensa, el saliente portavoz, el licenciado Eduardo (Tuto) Villanueva Muñoz,  destacó de la labor como jurista de Miguel Rivera el haber liderado varias campañas en favor de los derechos humanos y constitucionales de nuestra patria, haber  presidido la Coalición Mundial contra la Pena de Muerte, con sede en París, Francia, y dirigir, desde hace más de una década, la Comisión sobre Pena de Muerte del Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico, institución en la cual es integrante de su Junta de Gobierno y directiva.

“Es un honor que quienes integran el Comité hayan tenido la confianza de descargar en mí esta enorme responsabilidad, y por varias razones. Primero, por la entrega sacrificada a las causas justas de quienes componen el Comité; segundo, porque hay un legado de la portavocía de Tuto Villanueva, quien llevó sobre sus hombros esta labor de manera ejemplar por tantos años, y tercero, porque es una encomienda que había acogido, hasta el momento de su muerte, el compañero Edgardo Román Espada, inyectándole toda su energía y sabiduría”, sostuvo el nuevo portavoz.

“Ahora nos toca honrar un trabajo histórico y renovar votos para continuar en la primera línea de defensa de los derechos fundamentales del pueblo en momentos en que son amenazados por problemas como el desplazamiento, el saqueo de servicios públicos y de sus recursos naturales o el control socioeconómico y antidemocrático que ejerce una Junta Fiscal no electa por la gente”, añadió el licenciado Rivera Medina.

Luego del largo y arduo trabajo por la excarcelación de los presos políticos puertorriqueños y la lucha por la salida de Vieques de la marina de guerra de EE. UU., el Comité Pro Derechos Humanos de Puerto Rico se ha destacado por promover el cese de la represión en contra del pueblo y sus organismos de lucha social. Dentro de este marco, educa, moviliza y denuncia de manera amplia y unitaria en foros nacionales e internacionales la persecución y la violación de los derechos a quienes combaten el coloniaje, así como a quienes trabajan por una sociedad equitativa, por la educación pública y accesible, por la protección de los recursos naturales y ambientales y la perspectiva de género, entre otras.

El Clásico:  Mucho más que una fiesta beisbolera

 

 

Especial para CLARIDAD

Al momento de este escrito el equipo de Puerto Rico (el Team Rubio) presenta marca de 2 victorias y 1 derrota habiendo vencido con marcadores cómodos de 9 a 1 y 10 a 0 a los conjuntos de Nicaragua e Israel respectivamente mientras que cayeron 9 a 6 frente a Venezuela.

Al momento, solo les queda un juego de primera ronda frente a República Dominicana que será de vida o muerte para tener la oportunidad de clasificación a la segunda ronda.  Pero más allá del resultado del juego del próximo miércoles, el Clásico prueba nuevamente como el deporte ayuda a crear un sentimiento de patriotismo y orgullo nacional.  Prácticamente todos los jugadores han manifestado como la experiencia de representar a Puerto Rico los ha marcado; y miles de fanáticos se han trasladado a la ciudad de Miami a apoyar a los nuestros que, entre otras cosas, hicieron historia el pasado lunes al lanzar de manera combinada el primer juego perfecto en la historia del Clásico Mundial.

El juego con Dominicana será el grande

La sorpresivas derrotas de República Dominicana y Puerto Rico frente a Venezuela han hecho que el juego del miércoles se convierta en el evento más significativo del año ya que el ganador avanzará y se mantendrá con posibilidades de aspirar al campeonato. Desde ya, varios de los narradores y prensa estadounidense lo han llamado como el súper juego.  Dicen que tiene la posibilidad de abarrotar el estadio de Miami, en el que caben sobre 36 mil fanáticos, y romper todos los records de audiencia de televisión para un partido del Clásico.

Nuevamente el deporte nacional se convierte en el bálsamo de nuestra sociedad en momentos donde todo lo demás en nuestro país parece estar colapsando…  ¡y luego hay quién cuestiona su valor social!

 

 

Será Otra Cosa-Poeta geóloga, sobre Las horas extra de Mara Pastor[1]

 

 

Especial para En Rojo

1.El 8M

Celebrar el libro Las horas extra de Mara Pastor hoy en el 8M, Día de la mujer trabajadora, no es cosa del azar. Ni gratuita, ni aleatoria; la invitación es más bien una provocación, una suerte de aquelarre, una maldosa cascarita que nos ofrecen la poeta y las editoras de La Imprenta, Nicole Delgado y Amanda Hernández (tan brujas), para pensar un libro de poemas que pone en jaque esta conmemoración que marca la diferencia entre los conceptos mujer, trabajadora y, añado, poeta, como si mujer o mujer poeta no fuera un lugar particular de explotación. Espero, como criminal doméstica certificada (a quien no le prescribe el delito), experta en horarios extendidos, no defraudarlas en la empresa de sopesar el valor capital de estas horas extra.

  1. Poemista* geóloga; libro de islas

*(A veces, en nuestras conversaciones, Mara y yo, escritoras al fin, hablamos de la adquisición de lenguaje de nuestras hijas. Yo le regalo el verbo feliciar, de mi Mariana. Ella el mamá poemista de su Isla.)

Este es un libro íntimamente geológico, atento a la formación y evolución de las distintas materias terrestres que lo componen: cayos, volcanes, bosques, costas, rocas ígneas, acantilados, caracoles, manglares, placas tectónicas y muchas islas. No sé si fue al nombrar a su hija, Isla Estela, que Mara se nos volvió geóloga, pero sus cuarenta poemas persiguen la evolución de la materia. Isla, territorio, libro, poema, palabra, lenguaje en traducción, cuerpo en crecimiento, hija: todos son nombres para la acumulación de sedimentos volcánicos y creativos que lentamente se solidifican.

En Las horas extra hay resonancias de elementos propios del mundo poético de Pastor que ya hemos valorado en sus textos anteriores como Poemas para fomentar el turismo, Falsa heladería o  Deuda natal:el tema de la isla como espacio de continuo expolio, las alusiones a la naturaleza, el escenario cotidiano, el juego de palabras, el uso del humor. Sin embargo, estimo que este libro, tan terrenal, tan geológico, tan asentado en los accidentes de una isla, o de Isla-hija, tiene una hechura sísmica. Al leerlo, siento liberarse la energía acumulada por largo tiempo como el movimiento de una placa tectónica. Habitualmente estos movimientos son lentos e imperceptibles, pero en algunos casos, el desplazamiento libera tal cantidad de energía, que el movimiento brusco entre placas, entre versos, originan el sismo.

Por eso la isla volcánica con su erupción de energía y fuego, quizás sea la metáfora principal del libro. Sabemos que las islas existen debido al movimiento de las placas tectónicas de la Tierra y que aparecen durante el transcurso de muchos años como resultado de algún evento geológico, como una erupción volcánica o el quiebre de un litoral “continental”. Sabemos también, que las islas siempre han sido laboratorios, territorios de experimentación de las más cruentas hazañas de explotación corporativas, científicas y turísticas.

El poemario inicia describiendo el lugar de habitación y enunciación de la voz lírica,/ en “La piedra sobre la que vivo” nos instala en “este pedazo de tierra”, que ahora es ígnea y antes lava del volcán en erupción, para situarnos en sus confines de isla con todos sus accidentes geológicos y poéticos.

No en balde el poema Epígrafe, que no lo es en el sentido literal del término; (aquella cita que se coloca con función prologal), nos alerta de los recorridos conceptuales y poéticos del libro:

 

Dijo Antonio que la isla centro

Era imposible de fijar,

Que reaparecería

Una y otra vez,

Siempre de manera furtiva,

En los poemas de los cosmógrafos.

Esta es una de estas apariciones.

 

Esta Isla tiene pocas palabras.

La primera fue estrella. La segunda, agua.

Todas son de barro y pueden deshacerse.

Todas deben decir nontoxic.

 

Aquí hay una Isla que ve otra isla en el horizonte.

Si no dices que es un cayo, te corrige.

 

Los nombres se repiten.

Los significados no.

La isla se repite, propuso Benítez Rojo, pero cada reiteración, (¿deberé decir réplica?), marca su diferencia. Tantas islas, con mayúsculas y minúsculas, en este poema, tantos juegos, tantas inversiones de palabras. Y ya sabemos que Isla, aquella criatura arrojada que corrige a la madre poeta, será uno de los significantes y significados fundamentales del poemario.

Pastor presta mucha atención a lo minúsculo, a la recuperación de lo cotidiano: a la hija que juega y adquiere lenguaje, a la labor de las avispas, a la sonografista que lee corazones, a los albañiles que reparan su hogar, al huerto de la casa. Podría decirse que estos poemas son casi odas elementales. Y digo casi, porque la voz poética no vuelve épico lo cotidiano como se espera del género. Sería una gran traición hacer heroico lo común: el exceso de trabajo, el día de una madre, la suerte del gato, el fósforo humedecido, la casa despintada, las horas extra de una poeta, el cansancio de un cuerpo madre-poeta. Épico es otro nombre para la mitificación, para la sacralización que exige el sacrificio. Por el contrario, la poeta vuelve extraño lo habitual, sobre todo con el humor, el juego de palabras y la sorpresa para revelar las viejísimas verdades que quedan atrapadas,( ¿o deberé decir entrampadas?) en la cotidianidad.

  1. La mano y el cuerpo que escribe

Nos antojamos en no ver el trazo anterior a la letra, la cicatriz imperceptible que antecede a los versos, las estrofas y las páginas que supone todo libro de poesía. Pensamos como figuración la voz del enunciado poético. Y lo es, claro que lo es, eso me obligo a explicarles siempre a mis estudiantes. Pero en su evolución, esa voz, más bien eco, fue también sismo de experiencia, temblor, fisura, marca, mano que escribe. ¿Cómo traducir la materialidad de esa mano-voz que leemos? La voz poética de Las horas extra, plantada en “este pedazo de tierra” de lo cotidiano se empeña en concretar al cuerpo: mano que escribe, teta que lacta, boca que ama, ojos que ven, mente que no cesa.

Si en Deuda natal y Falsa heladería, asistimos al cuerpo preñado de la hablante lírica situada en una isla endeudada, acá presenciamos su parto y sus continuas negociaciones con la maternidad en el día a día de un archipiélago-paraíso fiscal. Así por ejemplo en el poema El día que naciste se retoma la metáfora de la isla volcánica para describir el parto: “Nueve libras insurrectas/ de llanto y calor/ habían salido de mí como de un volcán.”

El poderoso vínculo materno, situado entre lo carnal y lo político, recorre el libro./ “Has nacido y todo lo demás desaparece” leemos en el poema No estoy intacta. /En Sueño y carne, por ejemplo, la voz lírica logra describir con ternura inconmensurable la siesta de su hija, y cito: “pero observé su siesta y estuvimos/en nuestra propia vía láctea/mirándonos a los ojos”. Otro ejemplo contundente es el bellísimo canto a la lactancia que es el poema Tétame, en el que se da cuenta de esa forma tan biológica y a la vez tan política, personal y cultural de atarnos a la hijetud.

Sin embargo, ya desde el título, la amorosa maternidad no invisibiliza el trabajo, el esfuerzo, el cansancio. Pastor logra desmadrar la ecuación capitalista del cuerpo maternal. La escritura, como la maternidad, es un estado y un lugar. También un trabajo no remunerado. Aquí el lugar es una isla que exige horas extra para toda labor creativa, sobre todo la crianza. El tiempo o su carencia es tema fundamental del libro. Así se superponen diversos tiempos en el poemario: el de la jornada laboral, el de la creación poética, el de la naturaleza, el de la crianza y el juego. Todos supeditados a la explotación capitalista.

Tempus fugit; las horas escasean, se esconden, desaparecen, y, casi como el conejo de Alicia en el país de las maravillas, vemos a la voz poética buscarlo: “Encontrar mucho tiempo /en donde ya no queda.” Hay un balance maromero entre el amor maternal y el cansancio del cuerpo madre que se presenta en esta libreta de jornal que es el libro. La poesía y la maternidad se igualan por ser labores que exigen la donación de tiempo. No les aplican leyes laborales, tampoco contratos que estipulen el tiempo de prestación de servicios, los periodos de descanso compensatorio, las horas de almuerzo o el coffee break. Para ser poeta, para escribir, para lograr esa actividad ajena al tiempo laboral, contabilizado y remunerado es necesario tener tiempo. Entre la excesiva terneza de los poemas percola la angustia de “la mamá poemista”, que no encuentra tiempo para escribir porque tiene que resolver un mundo de “Cosas en vez de poemas”: “Tengo un poema/en el baño/ mientras conduzco/con los chupones de extracción en los pezones,/en un semáforo…).”

El poemario es una lupa que nos acerca al agobio y la fatiga del cuerpo oficioso de la madre-poeta. De aquí que el libro esté poblado de cantos a múltiples trabajadores: sonografistas, albañiles, meteorólogas, metalurgistas, dependientas, ornitólogos y traductoras. Y, sobre todo, a la escritora, pues una es su mundo, su lenguaje y su teoría. Una es su elección, su responsabilidad y su culpa. Una es su trabajo, su cansancio y su tiempo extra. También es su Isla-hija, esa que se repite y te repite, y la que quien, frente a una isla, la volcánica, te aclara, no madre, eso es un cayo.

  1. Exijamos la justa liquidación de las horas extra

Cansa repetirlo, (pero a eso hemos venido, ¿no?). Nuestra noción patriarcal y capitalista del cuerpo femenino oculta la producción de la fuerza de trabajo bajo la cobertura de un destino biológico, toda vez que diseña la maternidad como trabajo de amor y sacrificio. Quizás ha sido la historiadora italiana Sylvia Federeci, en su clásico libro Calibán y la bruja, quien con más contundencia, y desde el análisis neomarxista, ha reconocido la esfera de la reproducción como fuente de valor y explotación en el capitalismo. Mujer ha sido y es una función-trabajo, nos dice la historiadora. Las mujeres hemos sido las productoras y reproductoras de la mercancía capitalista esencial: la fuerza de trabajo. La labor no retribuida de las mujeres en la esfera doméstica es el pilar sobre el cual se construyó la explotación de los trabajadores asalariados. La división entre el trabajo doméstico o reproductivo y el trabajo productivo es la base para la domesticación de lo reproductivo y el expolio del cuerpo femenino en el capitalismo como botín público, incluso.

¿Qué decir de la osada “mamá poemista”? Parecería que las madres no pensamos, mucho menos escribimos. Si acaso, estamos escritas. La oposición madre/escritura está tallada en los pilares de la cultura. El tema del cuerpo maternal-escritora agotado, que le roba al sueño tiempo de escritura, y que para colmo, siente culpa de soñar un tiempo de creación, es un importante tópico literario, que yo deseaba estuviera ya passé. Vivimos bajo el espejismo de que es una discusión zanjada.

Pero aquí estoy hoy, en este pedazo de tierra ígnea, enternecida con la belleza de Las horas extra de Mara, reclamando su justa remuneración.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

[1] Texto presentado el 8 de marzo de 2023 en Librería La Esquina, Río Piedras.