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Editorial-Con el sol como bandera

 

En Puerto Rico hay un consenso masivo, casi unánime, de que el sistema eléctrico del país requiere un cambio radical. No es posible seguir remendando y poniendo parchos a un sistema eléctrico deficiente y posiblemente, uno de los más caros del mundo.

Donde se quiebra el consenso es cuando chocan de frente la sensatez y el interés por el bien común, con el interés económico y de ganancias de los grandes conglomerados energéticos extranjeros que, por décadas, han dominado a los gobiernos coloniales de Puerto Rico, ejerciendo su poder e influencia en el Congreso de Estados Unidos . Ese poder e influencia se ejercen especialmente en el Comité de Recursos Naturales, bajo cuya jurisdicción estamos todas las llamadas «posesiones de ultramar» o colonias del Imperio estadounidense.Así nos enfrentamos a las más flagrantes contradicciones entre el discurso público, e incluso las leyes y políticas públicas que aprueban nuestros gobernantes, y la realidad sobre el terreno de lo que está pasando con la llamada «reconstrucción eléctrica» en nuestro país.

De un lado, existen una ley y una política pública energética que establecen que, para el año 2050, el 100 por ciento de la energía que se produzca en Puerto Rico debe provenir de fuentes renovables, como el sol y el viento, entre otras. Del otro lado está la realidad que nos da en la cara todos los días: a casi seis años del huracán María, y de la supuesta aprobación por el Gobierno de Estados Unidos de decenas de miles de millones de dólares para un renovado sistema eléctrico en Puerto Rico, todavía padecemos de apagones continuos e inexplicados que mantienen a la población en un constante estado de aprensión y ansiedad, al no poder contar con estabilidad energética en los hogares, ni tampoco en los negocios. En Puerto Rico se vive con resguardo eléctrico continuo de generadores o costosos sistemas solares, solo accesibles a quienes los pueden pagar. El resto de la población, que somos la mayoría, vive en la incertidumbre de no poder contar con el suplido eléctrico por el que se paga cada mes tarifas dos o tres veces más altas que en las jurisdicciones de Estados Unidos, quizá con la excepción de Hawai.

Peor aún, las acciones del gobierno de Pedro Pierluisi y el PNP en cuanto a la energía eléctrica, van a contracorriente de la propia ley y política pública que dicen suscribir en sus pomposos pronunciamientos. Las dos decisiones energéticas más importantes, desde el desastre del huracán hacia acá, han sido contrarias a dicha ley y política pública, porque han ido dirigidas a la privatización total del sistema eléctrico de Puerto Rico y a fortalecer la infraestructura de gas natural, un combustible fósil e importado que no debe tener primacía en ningún plan hacia la energía renovable. La entrega de la red de transmisión y distribución eléctrica a LUMA Energy, en un contrato altamente cuestionable y cuestionado, le traspasa el mando del flujo de la energía a la subsidiaria de dos empresas, una canadiense y otra estadounidense, fuertemente vinculadas a la industria del gas natural del continente norteamericano. El área de generación también se privatizó, y la operación de las unidades de gas natural de San Juan y la construcción de una nueva planta de gas natural se le traspasó a Genera PR, subsidiaria de New Fortress Energy, empresa estadounidense que opera un terminal de gas natural desde el muelle de San Juan. Estas acciones atentan contra un futuro energético sostenible para nuestras nuevas generaciones y. traicionan el objetivo de la ley y política pública aprobadas, de que Puerto Rico produzca el 100 por ciento de su energía de fuentes renovables para el año 2050.

Querer que nuestra Isla tropical se mueva a la producción  masiva de energía solar y renovable es un proyecto de pueblo donde nos va la vida y el futuro. Además, es lo correcto, lo sensato y lo ambiental y personalmente  sensible. La energía del sol y renovable es mejor porque es limpia y no contamina el aire, el suelo ni las aguas. Es mejor, porque a menor contaminación ambiental, mejora también la salud pública, ahora muy afectada por la energía contaminante. La energía solar distribuida en los techos genera también una mayor justicia social, porque convierte a las personas en productores de su propia energía y la de otros, en lugar de sólo ser consumidores de energía ajena. Actualmente, es una injusticia  que una población con salarios que son apenas una tercera parte de los de Estados Unidos, pague la energía dos o tres veces más cara que allá.

No podemos permitir que se tuerza un camino tan claro y obvio como el de la energía solar y renovable para Puerto Rico, por la codicia de los mercaderes de los combustibles fósiles y la flojera y corrupción de los gobiernos coloniales.

Por eso, el próximo 18 de marzo Adjuntas y Puerto Rico alzarán la bandera del sol, como fuente de luz y de futuro para nuestra amada Patria.

 

Marcha del Sol: Puerto Rico triunfa

Foto archivo CLARIDAD

 

 

ccotto@claridadpuertorico.com

Mientras el Gobierno de Puerto Rico se anda por las ramas en su política-gestión de transitar a la energía solar, la organización Casa Pueblo de Adjuntas se apresta, el sábado 18 de marzo, a inaugurar con su Marcha del Sol: Puerto Rico Triunfa, una microred solar en el casco urbano de ese pueblo de la montaña.

El director de Casa Pueblo, Arturo Massol Deyá, informó a este medio que la marcha está enmarcada en impulsar el modelo energético propio que Casa Pueblo inició en el 1999, el cual cambió ante  la realidad que dejó el paso del huracán María en el 2017. En el 2019 se realizó una primera marcha en la que se anunció la intención de instalar una microrred solar en el casco urbano de Adjuntas. La próxima marcha del 18 de marzo es una demostración “de que triunfamos en la medida que abrazamos el sol para el desarrollo propio”.

Massol Deyá resaltó que en este momento es más importante abordar el tema de impulsar un modelo energético para un modelo propio porque el gobierno de Puerto Rico acaba de privatizar la transmisión y distribución de la energía y la generación. En otras palabras, que lo que ha hecho es renunciar a su responsabilidad pública de impulsar un modelo energético propio. Reclama que ante este hecho, el poder social es el que se tiene que unir, “porque es el que viene impulsando  cambios en el modelo energético. Es la sociedad civil la que viene impulsando el cambio”.

Ejemplos de esta aseveración, además de la microred a inaugurar en Adjuntas, son los proyectos similares en Salinas,Vieques, Culebra, Orocovis, Humacao y Caguas. “Uno a ve la gente. Las comunidades son las que están impulsando el cambio, y ese poder social hay que  impulsarlo, organizarlo, para enfrentar entonces el modelo que nos dicen que va en esa dirección y por otro lo que hace es privilegiando la generación centralizada. Hoy acaban de anunciar la implantación de una planta de gas natural”.

En efecto, el mismo día de esta entrevista, el Gobierno de Pedro Pierluisi anunció la construcción de una nueva planta de gas natural para ser operada por un ente privado. A la luz de esta acción y de las millonarias asignaciones del Gobierno de Estados Unidos, que se supone son para la reparación de la red e impulsar la generación solar, se  ha creado la ilusión de que Puerto Rico se dirige hacia la energía solar, cosa que se contradice con la privatización, explicó Massol Deyá.

“Hay que seguir impulsando la transformación de abajo hacia arriba y exigir que la energía, la solución energética en el punto de consumo, no sea un solo para a aquella gente que lo pueda financiar y pagar, sino un derecho para todos y todas.  Esa es la democratización del modelo energético que venimos impulsando en Casa Pueblo”.

La microrred a inaugurar en el casco urbano servirá a una panadera, una farmacia, una pizzería, dos mueblerías y una ferretería. Ese tipo de configuración energética no existe en Puerto Rico y  esta va a ser la primera instalación de esta magnitud. Los comerciantes van a pagar por el consumo, pero aun precio fijo y mucho más bajo de lo que sería el servicio de la red privatizada. El ahorro estará destinado a un fondo de inversión para capacitar a personas de bajos recursos sobre el modelo energético solar.

Desde el anuncio de la intención del proyecto, en la Marcha del Sol celebrada el Día del Planeta Tierra en abril del 2019, se trabajó el diseño, la organización social, así como el marco legal, a cargo de la Clínica de Asistencia Legal de la Facultad de Derecho de la  Universidad de Puerto. En el 2020,  después de los terremotos en medio de  la pandemia, comenzó la instalación de la red.

Massol Deyá reconoció que el  proyecto es uno que está en una escala muy superior a lo que Casa Pueblo  imaginaba que iba a ser. “Empezamos literalmente de cero, no sabíamos lo que era una microrred. Sin asignaciones millonarias, logramos construir el referente energético que no existe en el país y que ni el Gobierno ni con todas sus asignaciones millonarias ha podido abordar”.

Las actividades de Puerto Rico Triunfa comienzan a partir de las 10 de la mañana e incluyen la participación artística del cantante Hermes Croatto, los grupos Agua, Sol y Sereno, La Batucada, la  Banda de la Pontificia Universidad Católica de Ponce, y los Pleneros del Taller Comunidad La Goyco.

La actividad será una rica en términos académicos y culturales, anunció Massol. La marcha saldrá de frente de Casa Pueblo a la 1:00 de la tarde.

 

Siempre hemos estado en las calles

 

 

CLARIDAD

Félix Ojeda, quien ha dedicado gran parte de su vida a rescatar del olvido partes de nuestra historia, me comentaba un día que en Puerto Rico, contrario a otros países, no es común que se publiquen memorias políticas. Quienes participan de la vida pública de ordinario se van a la tumba sin contarnos sus experiencias. Esa omisión obliga a los historiadores a reconstruir eventos casi desde cero.

Cuando se habla de los elementos que conforman una nacionalidad, llevándola a diferenciarla de todas las otras, de ordinario se menciona la cultura, el idioma y los rasgos étnicos. Sin embargo, es su historia lo que realmente la hace única y, más importante aún, lo que permite que sus integrantes se perciban unidos, vinculados a un colectivo que tiene vida propia. Un grupo social sin historia carece de sentido y cualquier nacionalidad que no conozca y divulgue su pasado poco a poco se muere. Es ese conocimiento de las raíces lo que da sentido de pertenencia. De allí surge el orgullo de ser parte, el deseo de luchar para defenderla y la alegría de compartir con quienes son como nosotros.

Cuando me dispuse a escribir los relatos que recién se publicaron bajo el título “La generación que tomó las calles”, tenía muy presente tanto el comentario del querido amigo Félix Ojeda, como la reflexión que resumo en el párrafo anterior. No se trata de una autobiografía ni nada que se parezca, sino de un esfuerzo para ayudar a arrojar un poco de luz sobre un periodo importante de la historia puertorriqueña en la que tuve la oportunidad de participar.

Los relatos no se escribieron buscando dar lecciones a los jóvenes que participan en las luchas de ahora. No creo que las necesiten. Hace apenas cuatro años, en 2019, la juventud actual tomó las calles con tal fuerza que obligaron a un cambio de gobierno. No sólo lograron algo hasta entonces inédito, sino que, de paso, se convirtieron en ejemplo para el resto del mundo. No creo que quienes lograron tanto estén necesitados de lecciones.

Lo que sí es necesario es crear vínculos. Que quienes ahora luchan puedan sentirse enlazados con otros que también lucharon en el pasado, desarrollando plena conciencia de que se trata del camino. no siempre rectilíneo, de un mismo pueblo. Es la misma nacionalidad puertorriqueña la que tomó las calles en las décadas que se cuentan en mi libro y la que las volvió a tomar en 2019. Para percibir esa continuidad, tan necesaria en el devenir de todo pueblo, es importante conocer la historia. Ese conocimiento solidifica el sentido de pertenencia a un mismo colectivo social.

Tampoco creo que las luchas que dio mi generación juvenil tengan algún sello de especialidad porque desde que se fraguó la nacionalidad puertorriqueña no hemos parado de luchar. Como en todo país, unos periodos han sido más intensos que otros, pero la continuidad ha sido la norma. Por ejemplo, en las décadas del ’20 y el ’30 del siglo XX se desarrolló una de las luchas más importantes de nuestra historia, que logró derrotar la política de “americanización” impuesta por Estados Unidos desde su primera administración colonial. La patria que hoy tenemos y la nacionalidad de la que nos sentimos parte, en buena medida se la debemos a los estudiantes y maestros que defendieron nuestro vernáculo e impulsaron nuestra cultura en aquellos años difíciles y a los que, convocados por Pedro Albizu Campos, desafiaron la represión. De igual forma, los que en 1950 llegaron a la inmolación, dado un ejemplo de valor y sacrificio, inspiraron a los que salimos a las calles una década después.

En el campo puramente estudiantil, la lucha de la década del ’60 por la reforma universitaria y el contra el militarismo en los campus se vincula directamente a la que se dio a finales de la década del ’40, que desembocó en la huelga de 1948. Los dirigentes de aquel conflicto terminaron expulsados de la universidad, obligados a rehacer sus vidas en la calle. Lo mismo nos ocurrió a quienes levantamos la antorcha 20 años después, como se cuenta en mi libro. El principal dirigente estudiantil del ’48, Juan Mari Brás, cumpliría luego funciones de defensor y mentor de quienes siguieron su ejemplo.

Como vemos, nuestro pueblo nunca ha parado de luchar y resulta importante y necesario que eso se conozca, como me recordaba hace algunos años el querido amigo Félix Ojeda. Quienes todavía podemos, tenemos la obligación de atender su llamado para que la lucha constante de nuestra nacionalidad siga reproduciéndose. Lo que somos y lo que seremos es resultado del esfuerzo de todos y todas, y es responsabilidad de cada cual contar lo que le toca.

El libro La generación que tomo las calles esta disponible en la CLARITIENDA.

Para entender los medios de comunicación en Puerto Rico

 

Conversación con el doctor Federico Subervi Vélez

ccotto@claridadpuertorico.com

No importa el tiempo que haya pasado desde el invento de la imprenta y la publicación de las primeras páginas, el periodismo es una actividad política. Querer pretender lo contrario y ufanarse de ser objetivos e imparciales es una mentira que nadie ya cree o debería creer. En el caso de nuestro país, la actualidad de la naturaleza política del periodismo ha sido recogida en el libro Para Entender los Medios de Comunicación de Puerto Rico; Periodismo en Entornos Coloniales y en Tiempos de Crisis, una investigación realizada por el profesor Federico Subervi Vélez,  la colega Sandra Rodríguez Cotto y el doctor Jairo Lugo-Ocando.

El libro es el resultado de una investigación en la cual se  documenta el impacto de los medios de comunicación y el colonialismo, mediante una diversidad de fuentes, estudios, literatura y las opiniones de 60 periodistas destacados de la isla. Estudian además, las nuevas tecnologías, los retos que enfrentan los medios noticiosos, sus profesionales y la educación periodística de Puerto Rico. Siendo parte de la profesión activa en nuestro país, la lectura de este libro nos hace aun mucho más conscientes de la realidad, de la dinámica política, económica y social del escenario en que desempeñamos nuestra profesión.

En un compartir de impresiones sobre el libro con el doctor  Subervi Vélez, este nos indica que uno de los hallazgos que más le sorprendió tiene que ver con los resultados de la consulta a los periodistas (Capítulo 5) sobre su propio futuro. Aun con las dificultades y la precariedad que enfrentan, la mayoría se ve en el futuro trabajando en el oficio aunque no sea en el medio en que estaba en ese momento.  “Eso es una dedicación al periodismo verdadero porque están batallando. Menos de la mayoría a pesar de los retos dice que continuará, no quiere decir que no haya gente que diga aquí no me quedo”.

Esa dedicación se refleja, por ejemplo, en México y en tanto países donde hay represión contra periodistas, en que todavía siguen batallando. Es un indicio de la dedicación que tienen esas personas en todo el mundo para dar a conocer la verdad, contra viento y marea, de los gobiernos opresores.

El doctor Subervi Vélez, quien es miembro asesor del Programa de Estudios de América Latina, el Caribe e Iberoamérica de la Universidad de Wisconsin-Madison, cree en el postulado de que el  periodismo es una actividad política y que que ese  reconocimiento se ha perdido en las facultades de comunicaciones y no se enfoca en ello. Como profesor dice que esa es una  realidad porque las escuelas no hacen el énfasis en la vinculación de los sectores, estructuras económicas y políticas, las cuales  incluyen al gobierno. Todas  se enfocan en cómo se ejerce el periodismo. El capítulo 6 del libro aborda este aspecto.

“No es que los que están en los sectores económicos, las empresas, dicen qué se dice y qué no se dice, al igual que los políticos. Es que se da el entendimiento de que para recibir los favores de los sectores económicos y los sectores políticos, los jefes, dueños, se autocensuran, no los periodistas. Los dueños son los responsables. Ese es el problema principal del periodismo en Puerto Rico y en muchas partes del mundo”.

Le preocupa que eso no se presenta, discute ni se le da énfasis en la educación periodística de modo que los periodistas se puedan sobreponer a esa barrera y que el pueblo esté bien informado. Explica, y coincidimos en su apreciación, que el caso de Sixto George es un buen ejemplo de eso. Comentamos que este caso es todo un buen episodio para un libro por sí solo, siempre que incluya el análisis de contenido. En el capítulo 7 del libro se perfila la necesidad de que se  haga ese tipo de análisis de los medios en el país.

También comentamos sobre lo que refleja el periodismo de la sociedad, en particular la vigencia de la teoría de la agenda setting, que es la determinación por los medios de lo que es de interés informativo y cuánto tiempo se  le asigna.  Hay necesidad de que la gente estudie, entienda y conozca quiénes establecen las agendas de los medios y cuáles son los intereses económicos que a través de los entes políticos directa e indirectamente establecen las leyes y pautas para beneficiar a esos grupos e intereses económicos.

Conversando un poco fuera del texto, sobre la  nueva tecnología que permite que haya más medios independientes gestionados por jóvenes que  de alguna manera están  influenciando en el periodismo, el doctor Subervi Vélez  considera que una de las razones por las cuales muchos jóvenes han abandonado muchos de los medios tradicionales es porque perciben que los temas abordados en muchos de estos no son relevantes para ellos. Entonces buscan en las redes lo que perciben es más relevante. Los influencers y los pódcast  facilitan que puedan ver los temas que les interesan, y cuando quieran, con una  perspectiva más panorámica, por eso es que su libro señala la necesidad de que haya una capacitación de lectura crítica.De hecho, es una de las recomendaciones del libro: “Eso hay que tratar de implementarlo en los círculos que sea posible”.

Sobre la necesidad de una capacidad de lectura critica llamó la atención al surgimiento de la llamada “inteligencia artificial”, la cual dijo está teniendo un impacto enorme, en qué se presenta, qué no se presenta y cómo se presenta en los medios de comunicación. Advirtió sobre el peligro de manipulación que facilita esta inteligencia artificial para aquellos que ostenta intereses económicos, políticos, el autoritarismo, intereses extranjeros. “Pueden cambiar el rumbo de una sociedad, de un país, de la humanidad si no estamos pendiente a eso nos va a pasar una aplanadora por encima a las millas, así de contundente va a ser el impacto de la inteligencia artificial en la creación de todo tipo de noticias. Tenemos que estar conscientes de ese proceso para que no nos afecte”.

 

El libro; Para Entender los Medios de Comunicación en Puerto Rico; Periodismo en Entornos Coloniales y en Tiempos de Crisis será presentado en el recinto de Humacao de la UPR el 21 de marzo, en Cayey el 24 de marzo, y en la Universidad del  Sagrado Corazón el 27 de marzo.

 

 

 

 

Las estrellas aconsejan, pero no obligan

 

 Especial para CLARIDAD

A principios de febrero había aprovechado la oferta de preventa de un libro. A mitad del mes llegó y dio comienzo esta columna. En su portada, un avestruz algo flaquito hinca su cabeza en la tierra y debajo se lee un título: Ignorance (en letras gruesas), a global history.

El autor de esta historia global de la ignorancia, Peter Burke, quien antes ha estudiado a profundidad la historia social del conocimiento, evoca innumerables filósofos, pensadores y artistas que se han referido a la “ignorancia” desde las más diversas perspectivas. Menciona, por ejemplo, a Pedro Calderón de la Barca y “La vida es sueño”. Cita, claro está, a Socrates, Confusio, Zhuangzi, Descartes… Y luego también las tradiciones filosóficas griegas y romanas, las huellas del protestantismo y el catolicismo, además de frases y hechos históricos considerados de alcance mundial. De golpe, como un rayo, me acuerdo de varios refranes o frases de uso muy popular en Puerto Rico que operan en ese terreno filosófico. Echo de menos que no citara alguno.

“La ignorancia es atrevida” o “Te conozco bacalao aunque vengas disfrazado” pertenecen a un maravilloso conjunto de refranes que aluden a los dilemas que plantean la ignorancia y el conocimiento. Refranes o frases que vemos o escuchamos en múltiples contextos: culturales, sociales, políticos, económicos, deportivos, juveniles, románticos, matrimoniales, deportivos, religiosos, agrícolas, laborales, científicos, académicos o personales.

Los refranes son un lugar donde la imaginación, la sentencia o la moraleja aparecen con cierta gracia o picardía. Pueden ser vulgares, machistas, clasistas, pero también de buen gusto, precisos, provocadores y hasta de un brillo y una profundidad sorprendentes.

En varios de mis cursos en la Universidad de Puerto Rico incluí un libro maravilloso de Wenceslao Serra Deliz, El refranero puertorriqueño: historia e ideología, publicado por el valiosísimo centro cultural Casa Paoli, el Centro de Investigaciones Folklóricas de Puerto Rico y Publicaciones Gaviota. Discutimos dos ensayos: “El prejuicio racial en el refranero puertorriqueño” y “La construcción social de la imagen de la mujer en el refranero puertorriqueño”. Si se quiere explorar la violencia y las formas terribles que asume la tradición oral y escrita en estas dos dimensiones tan trascendentales de la vida puertorriqueña, las dos lecturas son importantes. Para mi sorpresa he podido corroborar que militantes actuales del feminismo y los derechos humanos no conocen ni uno ni otro. (La primera edición es del 2002).

En cualquier caso, el libro de Burke pone el dedo sobre un asunto que la esposa del alcalde de Ponce ha puesto sobre el tapete en estos días. Este episodio local, digámoslo claro, revela solo parte de la profunda y compleja historia que hay detrás de la “ignorancia”, como bien señala nuestra querida Wilda Rodríguez en una columna reciente. Burke por su parte ha identificado unas 57 variantes de la “ignorancia” que van desde el conocimiento que se niega a propósito al total desplante de la verdad como son los fakenews, pasando por los estados propios de la escasez o falta de información hasta la falta de voluntad para conocer.

De políticas públicas silenciadoras, “ignorancia organizacional” o “ignorancia fabricada”, dos de las 57 variantes que identifica Burke, hemos visto bastante en Puerto Rico. Vengo de una generación que dio varias batallas en ese terreno del “conocimiento”. Lo propio hicieron otras tomándose muchos más riesgos que nosotros. De la mía recuerdo las jornadas destinadas a promover la historia de la lucha independencia de Puerto Rico y sucesos de gran significación clausurados por el sistema educativo colonial. Organizamos conferencias y charlas sobre la Masacre de Ponce, la lucha obrera y sindical, el Grito de Lares y contra el militarismo. También sobre Pedro Albizu Campos, Betances y los presos políticos nacionalistas encarcelados en Estados Unidos.

La Federación Estudiantil Pro Independencia (FEPI) llegó a tener unos cuarenta a cincuenta capítulos por todo Puerto Rico en la década de 1970. Y desde allí se organizaban estas actividades con nosotros mismos como ponentes o con la ayuda de intelectuales de primer orden como Isabel Gutiérrez del Arroyo, Loida Figueroa, Manuel Maldonado Denis, Félix Ojeda, Alberto Márquez y Juan Mari Bras, y en muchos otros casos, con líderes sindicales como Pedro Grant o dirigentes jóvenes del entonces vibrante Partido Socialista Puertorriqueño. De seguro teníamos igual número de infiltrados por la Policía, razón por la cual esta historia que cuento ha quedado bien documentada.

Es una pena que el distinguido historiador y académico británico no haya aterrizado en Puerto Rico donde hubiera encontrado una buena fuente de información y casos ejemplares. Tomo de ejemplo los refranes que podrían resultar relevantes al tema de la ignorancia y el conocimiento con el permiso, claro está, de los investigadores serios del tema. Mi intención aquí no es decir la última palabra, sino más bien compartir la dicha que produce reconocer la sabiduría que encierran esas formulaciones, esos chispazos de inteligencia y picardía, frases y refranes de uso común tanto en Puerto Rico como en el conjunto de su experiencia cultural, la diáspora incluida.

La lista que compuse es producto de la memoria, una hojeada al libro Los refranes más usados en Puerto Rico, de María Elisa Díaz Rivera, algunas consultas al Diccionario de Gabriel Vicente Maura y un par de correos que intercambié con algunos amigos. Los agrupo en tres grandes categorías que se acercan al sentido que sugiere cada refrán.

Déjese llevar primero por la imaginación. Luego, si corresponde, adéntrese a sus posibles profundidades. Estoy seguro de que el académico británico especialista en la “ignorancia” los echaría de menos, aunque justo es concluir que el libro de Peter Burke debería ser lectura obligada pues nos alerta de cómo en la historia de la humanidad se arrastran decenas de mecanismos y trampas que obstaculizan su vuelo emancipador hacia la igualdad, la libertad y la justicia social.

Donde la “ignorancia” opera directa o indirectamente:

 La ignorancia es atrevida.

Corazón que no ve, corazón que no siente.

A caballo regalado no se le mira el colmillo.

Cuando el río suena es que agua trae.

Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde.

Sacar los trapitos al sol.

No tires piedras si tienes techo de cristal.

Un ciego guiando a otro ciego.

Alábate pollo que mañana te guisan.

Se cree la última Coca Cola del desierto.

Los que van al grano del “saber” o el “conocimiento”:

El que sabe sabe.

Más sabe el diablo por viejo que por diablo.

Nadie aprende por cabeza ajena.

El mono sabe el palo que trepa.

Te conozco bacalao aunque vengas disfrazao.

Más vale maña que fuerza.

El jíbaro es cosa mala.

Dime con quien andas y te diré quién eres.

Camarón que se duerme se lo lleva la corriente.

Yo sé de la pata que cojea.

Cuando tu ibas, yo venía.

No cambies chinas por botellas / No cambies oro por cobre.

Aunque la mona se vista de seda, mona se queda.

Dime de qué presumes y te diré de lo que careces.

Más claro no canta un gallo.

 La fiebre no está en la sábana.

Quien más mira, menos ve.

El que escarba yaguas viejas, siempre encuentra cucarachas.

De la boca de los niños se oye la verdad.

No dejes camino por vereda.

 Los pájaros les tiran a las escopetas.

Probando es como se guisa.

Lo que bien se aprende nunca se olvida.

La verdad, aunque severa, es amiga verdadera.

El hábito no hace al monje pero lo distingue.

Nadie sabe pa quien trabaja.

Zapatero a su zapato y carpintero a su madera.

No juzgues un libro por su portada.

Pájaro viejo no entra en jaula.

Nadie sabe lo que hay en la olla más que la cuchara que la menea.

Las estrellas aconsejan pero no obligan.

Hay que estirar el pie hasta donde llegue la sábana.

Sobre gustos no hay nada escrito.

La curiosidad mató al gato.

Según es el pájaro, así es el nido.

Virtudes o fallas en la “comunicación”:

Hablando la gente se entiende.

El pez muere por la boca.

En boca cerrada no entran moscas.

Con la boca es un mamey.

Al buen entendedor pocas palabras bastan.

El que no llora, no mama.

El que no oye consejos no llega a viejo.

Cuentas claras conservan amistades.

Guerra avisada no mata soldado, y si lo mata es por descuidado.

Quien canta sus males espanta.

Cría fama y acuéstate a dormir.

Referencias:

Burke, Peter (2023) Ignorance: a global history. Yale University Press.
Díaz Rivera, María Elisa (1998). Refranes más usados en Puerto Rico. Editorial de la Universidad de Puerto Rico. (Segunda edición revisada y aumentada).
Dirca, Michael (February 10, 2023). Ignorance is not always bliss —and not always bad— a new book argues. Washington Post. https://www.washingtonpost.com/books/2023/02/10/ignorance-book-peter-burke/
González Nieves, Cristina M. (2016). Transición de los Refranes Puertorriqueños. [In]genios: Revista de Investigación y labor creativa. Recinto de Río Piedras, UPR.
https://www.ingeniosupr.com/vol-22/2016/1/27/transicin-de-los-refranes-puertorriqueos-sup1sup
Rodríguez, Wilda (27 de febrero 2023). La ignorancia como principio. Facebook.
https://www.facebook.com/wilda.rodriguez.104
Serra Deliz, Wenceslao (2014). El refranero puertorriqueño: historia e ideología. Casa Paoli, Centro de Investigaciones Folklóricas de Puerto Rico y Publicaciones Gaviota (2da edición).
Vicente Maura, Gabriel (1984). Diccionario de voces coloquiales de Puerto Rico. Editorial Zemi.