9. Ruido que producen ciertos movimientos acompasados.
10. Adjetivo demostrativo, fem.
11. Onda.
12. Adverbio latino usado en textos para indicar que la palabra o frase que lo precede es literal o textual.
13. Agonía _____ una irreverente; (1996) novela histórica escrita por Echeverría.
14. Infusión.
15. Átomo con carga eléctrica.
17. Del verbo verdecer.
22. Veinticuatro horas.
23. _____ y paloma. Relato de una mujer libre en cautiverio; (2018) libro de Echeverría con la colaboración de Scarlett Bravo Andrade.
24. El _____ de la memoria; (2002) novela testimonial de Echeverría y Carmen Castillo.
25. Quejido.
26. Dios egipcio del sol.
28. Antes del mediodía.
29. _____, Violeta; (2010) biografía novelada escrita por Echeverría sobre Violeta Parra.
30. Mujeres _____ la vida»; agrupación feminista chilena que nació como resistencia a la dictadura de Pinochet y a la cual perteneció Echeverría.
32. Instrumento de labranza taíno.
34. Ple, cierto juego de pelota.
37. _____ Echeverría Yáñez; escritora, profesora, actriz, directora, dramaturga y activista chilena. Luchó desde la clandestinidad contra la dictadura de Pinochet.
38. Aro que se ciñe la cabeza, símbolo de la realeza.
40. _____ Alta; municipio de Puerto Rico.
41. Nombre de la letra m.
43. Carlos Oquendo de _____; uno de los más sobresalientes poetas contemporáneos del Perú, junto a Vallejo y otros.
44. Mónica Echeverría _____; autora de «Cara y sello de una dinastía», «Antihistoria de un luchador», «Crónicas vedadas», «Insaciables» y «¡Háganme callar!», entre otras. Protagonizó «Hoy y no mañana»
45. Embarcación de Noé.
46. Augusto _____ Bastos; escritor paraguayo.
48. _____; montaña en República del Congo.
49. _____ guaracha del Macho Camacho; novela del puertorriqueño Luis Rafael Sánchez.
50. _____ envoltorio; (2000), novela testimonial de Echeverría.
52. Onomatopeya de la risa.
53. Krassnoff, arrastrado por _____ destino; (2008) libro testimonial de Echeverría sobre Miguel Krassnoff, militar condenado en Chile por crímenes de lesa humanidad.
55. Cuarta nota musical.
57. _____; (2012) novela sobre el dictador Augusto Pinochet escrita por Echeverría y Patricia Lutz.
Verticales
1. _____ vedadas; (1999) libro relatos históricos escrito por Echeverría.
2. _____; ciudad paraguaya.
3. Sexta nota musical.
4. Mónica _____ Yáñez; autora de «Difícil envoltorio», «Yo, Violeta», «El vuelo de la memoria», y «Acero y paloma». Perteneció al movimiento «Mujeres por la vida» creado en 1983. Tras el golpe de Estado contra Allende, fue detenida y torturada.
5. 2 de _____ de 1920; nacimiento de Echeverría.
6. Existe.
7. Yunque pequeño y cuadrado.
8. Antihistoria de un _____; (1993) libro biográfico sobre el sindicalista Clotario Blest, escrito por Echeverría.
16. Apócope de nada.
18. Época.
19. Decimoséptima letra del alfabeto griego.
20. Símbolo de electronvoltio.
21. _____; ciudad de venezolana conocida como «La Perla del Tuy».
22. Donde, poéticamente.
27. Negación.
30. Beber.
31. Achiote, bija.
32. _____ y sello de una dinastía; (2005) novela histórica de Echeverría.
33. Áspero y picante al gusto.
35. Colinas.
36. 3 de _____ de 2020; fallecimiento de Echeverría.
39. ¡Háganme _____!; (2016) libro de Echeverría.
42. Hoy y no _____; (2018) documental producido por Carmen Castillo, hija de Echeverría. Echeverría fue una de las protagonistas. La filmación describió la lucha de las mujeres contra Pinochet.
47. Anno Domini.
48. _____ misterioso señor Monteagudo; relato histórico de Echeverría.
51. _____; río del Asia Central.
53. Afirmación.
54. Seis distinguidas damas y _____ imprudente inquisidor; relato histórico de Echeverría.
Mujer traviesa, de sonrisa jovial y voz pausada. Una intelectual aventurera. Una excelente profesional de la imagen. Ana Martínez dirigió su vida como una película, a veces en blanco y negro y por momentos a color. Su vida estuvo llena de contrastes y digitalizó sus metas sin manipular los resultados. Su visión fluctuaba entre amplios angulares y acercamientos profundos.
Su partida el pasado domingo, tras una batalla campal con esa despiadada enfermedad llamada cáncer, no estaba contemplada en el libreto de su inquieta personalidad. No era su tiempo, le quedaban muchas clases que impartir y mucho que aprender. Pero el dolor y la enfermedad le ganaron la batalla.
Su legado queda plasmado y congelado en sus imágenes y en todos y todas que tocó.
Annie, tu amistad fue suficiente.
La Junta Directiva y el Colectivo de trabajo de CLARIDAD envía un abrazo fuerte y solidario a toda su familia en especial a nuestro amigo y colaborador Heriberto Castro.
Un tema complicado cuyas causas tienen que ver con la economía, los aspectos demográficos, la falta de servicios médicos, el alza en el costo de la luz, las Leyes 20 y 22, la pública dependiente del Gobierno de Estados Unidos y el desplazamiento y la sustitución de la población ha estado siempre presente en la historia de Puerto Rico.
Estos y otros aspectos quedaron expuestos en el conversatorio Ni nos mueven ni nos vamos: el derecho a quedarnos, auspiciado por CLARIDAD. En el foro que se presentó en el Teatro Bertita y Guillermo Martínez del Conservatorio de Música de Puerto Rico participaron la doctora Yarimar Bonilla, directora del Centro de Estudios Puertorriqueños (CEP) del Hunter College, Nueva York; la licenciada Ariadna Godreau Aubert, directora ejecutiva de la organización Ayuda Legal Puerto Rico (ALPR); el economista e investigador del Centro para una Nueva Economía (CNE), doctor Raúl Santiago Bartolomei, y el planificador José(Tato) Rivera Santana, moderador.
Una vista somera sobre lo que está sucediendo ahora en Puerto Rico con la vivienda apuntó a que, entre el 2018 a 2022, el índice de precio de la vivienda subió en 27 % en comparación con el aumento de la mediana de salario en ese mismo periodo, que fue de 9 dólares. Es decir, que el precio de compraventa va más rápido que los salarios, tanto, que la posibilidad de ser propietario de un hogar está cada vez más alejado para las personas, sobre todo después del huracán María, indicó Santiago Bartolomei.
Raúl Santiago Bartolomei, profesor e investigador del Centro para la Nueva Economía. a su izquierda José Rivera Santana, planificador. Foto por Alina Luciano/ CLARIDAD
Aclaró que el mercado de vivienda en Puerto Rico es uno segmentado, por lo que no hay un solo mercado de vivienda. Está el mercado de vivienda de Sección 8, que no se comporta igual que el mercado de vivienda de alquiler de lujo y la vivienda de compraventa con préstamos de seguros FHA, el cual no es igual que el mercado de vivienda de lujo, como el que hay en el pueblo de Dorado.
Continuó con que el precio unitario de vivienda (PUV) que quiere decir dólares por pie cuadrado de compraventa, es uno altamente desigual, lo que significa que no todos los sectores están pasando por el mismo proceso de venta. Mientras hay lugares que han aumentado en más de 200 % de precio, hay otros lugares en que los precios de las viviendas van cayendo.
Debido a que los precios de las viviendas reflejan los precios de suelos, los lugares donde han aumentado en más de 200 %, los precios están atados a la disposición de servicios, así como empleos, por lo tanto, son esos lugares los que están encareciendo versus los lugares que están en deterioro que carecen de una inversión pública y privada de servicios. “Eso lo que implica es que tenemos un Puerto Rico más desigual”.
Esta desigualdad se refleja en lo que se llaman geografías de oportunidad o áreas de oportunidad. Es en estos escenarios donde se da el mecanismo de la especulación de la vivienda de alquiler a corto plazo. La vivienda a corto plazo se ha convertido en un vehículo que facilita la especulación a través de tecnologías a distancia que permiten el arrendamiento en tiempo récord desde todas partes del mundo. Eso aumenta la especulación, destacó.
Santiago Bartolomei indicó que esta actividad se estaba dando antes del huracán María, mas reparó en que se está dando sobre todo ahora. Hay lugares como San Juan, Rincón y Vieques donde una tercera parte de las unidades de vivienda para alquiler están bajo la modalidad de corto plazo. En el caso de la Isla Municipio de Vieques, precisó que el 15 % de las unidades de vivienda son para alquiler a corto plazo y que en la isla municipio de Culebra la situación es peor: las unidades de alquiler ocupan el 100 % de las viviendas, allí no hay vivienda pública ni vivienda subsidiada de Sección 8. Es decir, no hay alternativas asequibles para la ciudadanía.
Según el investigador, el problema de acceso a una vivienda está atado además a problemas estructurales de cómo se transformó la economía de Puerto Rico, sobre todo después de cesar el beneficio contributivo de las 936 y, por supuesto, después del impacto del huracán María, además de que el Gobierno de Puerto Rico este ha delegado su política pública de vivienda asequible a los llamados programas federales. Si la política del Departamento de la Vivienda de EE. UU. en una época fue la construcción de vivienda pública, los llamados residenciales públicos y luego la sección 8, ahora la vivienda mixta es la que acoge el Gobierno de Puerto Rico. Esto convierte al gobierno en un facilitador del sector privado, el cual siempre ha dependiendo de subsidios para la construcción de vivienda.
El investigador del CNE repasó que en la década de los 70, cuando los bancos locales disponían de los depósitos de las ganancias de las 936, la banca aprovechó esa liquidez para sufragar viviendas muchas veces en contra de sus propios reglamentos. En fin, luego de esa inversión hubo viviendas que nadie estaba comprando y ahora, después del huracán, la serie de leyes aprobadas, entre ellas las leyes 20 y 22, han provocado que haya un mercado a sobreprecio; pero todavía hay una necesidad de vivienda asequible que nadie está proveyendo.
Por su parte, la directora ejecutiva de Ayuda Legal, licenciada Godreau Aubert, describió que hay un proceso para desposeer de la vivienda de forma paralela, que viene con las políticas de austeridad gubernamental. Por ejemplo, después del huracán María, el Gobierno aprovechó la coyuntura para empezar a decir que el 50 % de la población no tiene un título de propiedad formal. La falta de un título formal censuró crea una subcategoría de dueño no reconocida.
“Eso lo que significa es que, literalmente, se convierte en un proceso de limpieza; que comunidades por categoría de raza, condición social no tienen en estos momentos la categoría, la capacidad de ser identificadas legalmente como capaces de tomar decisiones, pedir asistencia para reparar y para construir. Incluso, por no tener un título de propiedad empezaron a negar las ayudas federales”.
A la misma vez se da el proceso de contratar a desarrolladores privados con exenciones contributivas enormes, lo que en la práctica limita el tener vivienda asequible por un periodo de tiempo. La manera en que funciona es que el gobierno financia un proyecto de vivienda durante un determinado periodo de tiempo y esa vivienda se considera como una vivienda pública asequible, finalizado ese periodo, pierde esa clasificación y entonces el desarrollador puede aumentar la renta. La situación de los residentes del edificio Bayola en Santurce es un ejemplo de esto. Ese proceso de especulación termina siendo un subsidio para los desarrolladores, señaló.
Otra situación que explicó a la audiencia, que se está dando en la isla e incluso dijo se está estudiando en lugares de Estados Unidos, es cuando una familia pone su inversión de vida en la casa, pero no tiene título de propiedad y de momento la destruye un huracán. En la casa ya no está toda la familia, solo queda una persona. Para el gobierno, esta solo tiene derecho a reconstruir la casa con un cuarto. Describió que en inglés este proceso se conoce como pérdida en la capacidad de capital, el cual la familia pudo acumular y a la vez se convierte en herencia para las familias futuras. Lo que se está viendo es que se convierte en un sistema de asedio que facilita el enriquecimiento a unos sectores con estos procesos.
En el caso de Puerto Rico, las leyes 20 y 22 (ahora Ley 60) forman parte de ese marco legal dirigido a un proceso de sustitución de población o desplazamiento que ya estaba ocurriendo en lugares como Loíza y el Viejo San Juan.
Los que emigran
Yarimar Bonilla. Directora del Centro de Estudios Puertorriqueños del Hunter College. Foto por: Alina Luciano
En tanto, la directora del Centro de Estudios Puertorriqueños (CEP) del Hunter College, Nueva York, expuso que los patrones encontrados de los puertorriqueños que emigran, en particular hacia Nueva York, en mayor proporción son familias con niños motivados por tener una mejor educación y un mejor empleo por el alto costo de vida en la isla. Las estadísticas disponibles que corresponden al 2019 revelaron que había una correlación entre el pago de renta y la emigración. La emigración aumentaba entre las personas que tenían que dedicar más del 30 % de sus ingresos al pago de renta. Esa cifra se considera una renta onerosa.
Ya en la gran ciudad, se encuentra que los puertorriqueños en la diáspora proporcionalmente no son dueños de sus hogares, sino que son alquilados. Aclaró que se puede pensar que estos son los recién llegados; pero no es así, el hecho es que solo el 40 % de los puertorriqueños que viven en EE. UU. son propietarios de sus hogares. Bonilla no ocultó su asombro al considerar que en Nueva York, la ciudad que es un lugar histórico de comunidad puertorriqueña, solo el 27 % es dueño. La investigadora encontró que el pago de la renta es más alto entre los puertorriqueños que en la población estadounidense en general. El 52 % de la población boricua en EE. UU. tiene una renta mayor en proporción a sus ingresos.
Bonilla expuso que en el tiempo que lleva estudiando el desplazamiento ha concluido que los impactos se sienten alrededor de la isla. Antes del desplazamiento hacia EE. UU., hay un desplazamiento dentro de los municipios.
“Muchas personas se encuentran con unos retos increíbles, pero no lo hablan. Los puertorriqueños de allá siguen pendientes a lo que está pasando aquí y sienten la misma pasión. Son bien preocupados por los desplazamientos porque allá también los han desplazando hacia el norte, no a la ciudad de Nueva York, a donde tanto aportaron. En Puerto Rico siempre se ha visto la emigración como una forma de escape”.
GRACIAS a los(as) panalistas por aceptar nuestra imvitación y atodas las personas que se dieron cita para ese importante conversatorio.
El encono ideológico de Matienzo Cintrón no se circunscribió a la subordinación de “Tigelino” o De Diego ante el gobernador de “Alí Biberón” o Colton. La sátira inteligente y compleja se profundiza en otras dos piezas redactadas también en 1912. Me refiero a “¿Cuál será el trabajo de la Cámara?” y “La Cámara no existe, pero puede existir”[1]. En aquellas señala a De Diego y su labor como speaker o Portavoz de la Cámara. El adulador de Colton, no es más que un sello de goma del gobernador y los intereses económicos de Estados Unidos.
Matienzo Cintrón es enfático. De Diego “…hará lo que quieran los carpet-baggers y los trust americanos” (95), acusación usada por el independentismo a lo largo del siglo 20 para señalar a los defensores de la estadidad y de la condición territorial o colonial. El sentido que le daba Matienzo a aquella frase era devastador. El speaker, vocero del independentismo y el nacionalismo moderados del unionismo, actuaba como un facilitador del programa de cañaveralización, el monocultivo y el ausentismo que transformó al país en un enclave agrario sujeto al capital y las fuerzas armadas estadounidenses.[2]
La pobreza y la sumisión de la elite política puertorriqueña -autonomistas, estadoístas e independentistas- durante las primeras décadas del siglo 20 a Estados Unidos, era reconocida por muchos observadores. Alpheus Hyatt Verrill (1871-1954)[3], explorador y viajero estadounidense, insistía en 1930 que aquella era una elite manipuladora en el estilo latinoamericano: “politicians (…) by hook o by crook (…) twist the bulk of the people about their fingers” (134-135). La percibía como un ente “manipulador”, propenso a la “intriga”, pasiva e incapaz de una rebelión (135), amiga del “clientelismo político” (137) y propensa a un activismo político “performativo” o lleno de dramatismos (135). Las coincidencias con la mirada de Matienzo, y luego Nemesio R. Canales y Luis Lloréns Torres, no deben ser pasadas por alto.
Matienzo reconocía que los administradores de la relación entre Puerto Rico y Estados Unidos desde el continente así como muchos burócratas coloniales, no eran un dechado de virtudes y aprovechaban su presencia en la isla para favorecer sectores de capital concretos y aumentar su riqueza personal. Elihu Root (1845-1937), republicano con formación en derecho, Secretario de Guerra (1899-1904) al servicio del Pres. William McKinley, Secretario de Estado (1905-1909) de Theodore Roosevelt, y senador por Nueva York (1909-1915), actuó como asesor legal de la American Sugar Refining Company (ASRC), un conglomerado monopolista estadounidense que interesaba invertir en Puerto Rico.[4] Otro ejemplo es Charles H. Allen (1848-1934) republicano a las órdenes de McKinley y primer gobernador civil bajo la Ley Foraker de 1900. Este había sido Secretario de la Marina (1898-1900) bajo Roosevelt y, una vez abandonó su puesto, estuvo ligado al Morton Trust Company of New York dedicados a las finanzas y fundó la American Sugar Refining Company (1907), un trust que llegó a controlar el 98 % del azúcar refinado en Estados Unidos incluyendo el de Puerto Rico.[5] La experiencia acumulada en la política se monetizaba en un mercado controlado desde afuera.
Las tensiones entre la burocracia colonial y la clase política puertorriqueña siempre estuvieron presentes. De nuevo Hyatt Verrill ilustra el fenómeno. Aquella era una oficialidad que no comprendía la lengua y la cultura del conquistado y lo despreciaba a pesar de su sumisión (133-134). El autor aceptaba que muchos de los burócratas estadounidenses “have been men of little principle or ignorant, prejudice, dissipated (…) a disgrace to their country and their flag” (137). Las observaciones de Matienzo no estaban descaminadas. La vieja política no era ni más ni menos transparente que la del presente en la cual la crisis de muchos se convierte en negocio de unos pocos.
Matienzo insiste: de “Tigelino” a “Canela”
En “¿Cuál será el trabajo de la Cámara?” Matienzo integra al “Canela” de Washington, Luis Muñoz Rivera (95) a su narrativa. “Tigelino” y “Canela” son uno ideológicamente. Ambos practicaban un “falso patriotismo” al servicio de “Alí-Biberón”. El término “Canela”, refiriéndose a animales, describía la tonalidad oscura de un pelaje, y la tez quemada del mulato. Una segunda acepción del concepto valía por “barbasco” que, en la lengua popular puertorriqueña significaba “hombre malo”.[6]
El mal de “Canela” era el mismo de “Tigelino”: su fidelidad a Colton. La Cámara “hará lo que quiera Colton” y este “lo que quieran los carpet-baggers y los trust americanos” (95). Matienzo desconfía de poder instituido y de la capacidad de los unionistas para enfrentarlo. Cualquier acto resistencia de la Cámara se ejecutaría “como se bautizan los judíos, porque les conviene y nada más” (96). Un detalle que salta a la vista s el siguiente: valdría la pena rastrear en el discurso político de aquel liderato el antisemitismo latente detrás de ciertos giros de lenguaje, tarea que no me corresponde hacer en este momento.
El “sainete patriotero” insertado es un texto sugerente. Puerto Rico es “Welelandia”, tierra de los “Weleles” o los apocados. El hecho de que Welele sea una región del noroeste de Zambia no debe pasar inadvertido: se trata de otra alusión racista interesante. La caricatura de De Diego es impía: “…un titerín (marioneta) flacuchín y chiquitín” (96), un hombre débil, sin voluntad, manipulado por terceros. Nada más distante de la imagen de combatiente que proyecta su poesía patriótica.
La parodia del florido discurso ateneísta del abogado, es literariamente impecable. Recuerda la sátira volteriana-betanciana que he discutido en otras ocasiones. La guerra entre un discurso independentista “moderno” con el que se identifica Matienzo; y otro “tradicional” con el que aquel identifica a De Diego, fue un lugar común de las disputas ideológicas de aquel sector durante hasta 1918. Canales y Lloréns Torres, hicieron el mismo ejercicio en su momento. En la práctica la porfía reconocía que había una manera progresista, racional, pensada de hacer la independencia y otra manera tradicional, irracional, emocional de construirla y que una excluía a la otra.
De Diego dice mucho y no dice nada en sus discursos: “Señores: el equinoccio de la dignísima dignidad de que he vivido, vivo y viviré abrazado, arremolinadamente, contra la impericia del Gobierno de Washington, contra el régimen…” (96). La sensiblería romántica y el retoricismo desembocan en el llanto hasta que “los sollozos ahogan su voz” (96), y el fervor le produce un desvanecimiento mientras dice: “son nuestros amigos, nos quieren, nos quieren (se desmaya)” (97). Alguien lo salva, cae en “brazos de “Alí Biberón” que entra por la izquierda. Tableau.” (97)
Muñoz Rivera representa “todo lo que de inferior tenemos como raza ignorante e impulsiva”; “no tiene ideas sino apetitos” (97). Desde la perspectiva de Matienzo la contradicción del unionismo se resume en la frase cargada de ambigüedad que caricaturiza a Muñoz Rivera: “Somos partidarios de la autonomía, eso sí, respaldamos la independencia, siempre y cuando no nos den el Estado, que después de todo sería mejor” (97). El pragmatismo evasivo y acomodaticio del Comisionado Residente, no difiere del romanticismo sensiblero del Speaker.
El texto “La Independencia”[7] elabora un problema que ya Betances y Hostos habían desarrollado en sus reflexiones de fines del siglo 19. Me refiero a la no equivalencia de los conceptos independencia y libertad. Se trata de las mismas paradojas que atenazan a quienes recurren al concepto en el presente: “A muchos atemoriza (…) y a otros produce una extraña sensación, como si en ella estribara la felicidad de los pueblos” (167): la distopía de algunos es la utopía de otros. Los “vientos de fronda”[8] o rebelión en Puerto Rico, invitan a los unionistas a apelar a la independencia para presionar al poder, pero a la larga todo se reduce a mero gesto retórico.
Matienzo concluye que “lo que se defiende en Puerto rico no es la patria, ni la independencia, ni la libertad, sino los empleos” (167). El unionismo administra el presupuesto y permite que el clientelismo político prospere. La independencia ha sido reducida a la condición de vulgar balón político. La fidelidad de De Diego al norte lo conduce a defender un Hispanoamericanismo que conseguirá “meter en la sesera del buen Uncle Sam la ambición de ocupar con su influencia nuestro continente de polo a polo” (y) “la muerte de dieciocho repúblicas de tu propia raza” (168).
Ante el espantajo de la independencia a la que apelan los unionistas ¿qué propone Matienzo? ¿De qué habla cuando pronuncia la palabra libertad? La libertad es un imperativo moral y un derecho que obliga a reclamarlo: “es un bien moral que no necesita del valor físico exclusivamente para obtenerse” (168). Hay algo de utopía anfictiónica kantiana filtrada a través del hispanoamericanismo racional de Hostos, distinto del de De Diego, en el imaginario de Matienzo.[9] En 30 o 40 años, imagina, Puerto Rico será parte de los “Estados Unidos Iberoamericanos” fusionados por la raza, es decir, la cultura. Aquella será una entidad “más grande que la Unión Americana del Norte”. El transnacionalismo iberoamericano planteado por Matienzo poseía vínculos obvios con el transnacionalismo antillano de fines del siglo 19 y adelantaba el iberoamericanismo al cual apeló Albizu Campos en su momento, asunto que merece un estudio más profundo que está por escribirse.
¿Y la elegancia de la discusión política? Introducción a la retórica de Canales
En 1916 Canales publicó bajo el seudónimo de “Juan Bobo” en el semanario Boberías una serie de columnas satíricas de un tono similar a la Matienzo en las suyas.[10] La serie que ahora introduzco tenía dos partes y pretendía comparar a Barbosa, De Diego y Muñoz, los “caudillos nuestros, los campeones nuestros” (98). El texto es una secuencia de preguntas retóricas, esas que no expresan una duda o piden una explicación sino que más bien responden o hacen una afirmación. La originalidad del escrito de Canales radica en varias cosas.
Primero, afirma que en Puerto Rico existía un acuerdo no escrito entre las elites políticas de separar la vida privada de la pública, situación que como se sabe ha sido dejada atrás tras la revolución de los medios de comunicación masiva. La idea de acuerdo era sacarse “en privado tamañas tiras de pellejo” y adularse “piropeándonos de lo lindo en público” (97). Canales, siempre irónico, va a romper con el arreglo implícito.
Segundo, contiene observaciones que ya había hecho Matienzo. En Puerto Rico el activismo político es una performatividad o una actuación calculada, algo así como “ir por la vida con los ojos tapados, sin querer enterarse de cómo son las cosas, y consintiendo, por un pacto tácito, en la cobardía cochina de fingir que el mundo es tal y como conviene que sea y no tal y como es” (97). Canales está dispuesto a desnudar la hipocresía de los caudillos y los campeones del país en beneficio de su causa.
Tercero, contiene observaciones que Hyatt Verrill volvería a hacer en 1930. La clase política puertorriqueña estaba acostumbrada a dorar la píldora, a la adulación mutua y a la adulación del poder, “como si nos fuera tan bien con nuestra tradicional y sacrosanta costumbre de llamar al pan vino y al vino néctar, siempre que nos parezca conveniente o agradable esta superchería…” (97).
Para Canales, Barbosa, Muñoz y De Diego no eran muy distintos. ¿Cómo se representaba el escritor a aquellos pilares de la civilidad puertorriqueña? Eso lo revisaremos en la siguiente columna.
Notas:
[1] Rosendo Matienzo Cintrón (1912) “¿Cuál será el trabajo de la Cámara?” y “La Cámara no existe, pero puede existir” en Luis M. Díaz Soler, editor. Rosendo Matienzo Cintrón. Recopilación de su obra escrita. Tomo II (San Juan: Instituto de Literatura Puertorriqueña): 95-98. La referencia a las citas directas aparecerá entre paréntesis dentro del texto.
[2] Recuérdese que entre 1900 y 1934, los asuntos de Porto Rico / Puerto Rico, fueron manejados por el Departamento de Guerra de Estados Unidos como resultado de la guerra del 1898.
[3] A. Hyatt Verrill, “Chapter XII. Government and Politics” (1930) Porto Rico Past and Present and Santo Domingo of To-Day (New York: Dodd, Mead, and Company): 132-138.
[6] María Vaquero y Amparo Morales (2006) Tesoro lexicográfico del español de Puerto Rico (San Juan: Academia Puertorriqueña de la Lengua Española): 160, 96.
[7] Luis M. Díaz Soler, Op. Cit.: 167-168. Publicado el 18 de agosto de 1911 en La Correspondencia de Puerto Rico
[8] Alusión a ciertos movimientos franceses de resistencia a la regencia de Ana de Austria entre 1648 y 1653.
[10] Véase Servando Montaña, ed. (1974) Antología nueva de Canales: 3 Boberías (Río Piedras: UPREX): 97-110. La referencia a las citas directas aparecerá entre paréntesis dentro del texto.
La historia oficial (1985) es un filme argentino dirigido por Luis Puenzo. Esta película está basada en los desaparecidos en Argentina durante los últimos años de la dictadura militar en ese país. La trama relata cómo Alicia, una profesora de historia, decide buscar el verdadero origen de su hija adoptiva. Alicia y su esposo adoptaron hace años a una niña recién nacida, pero Alicia empieza a comprobar que algo raro ocurre: su querida hija puede ser una de las desaparecidas del régimen militar. Alicia, a pesar de ser profesora de historia, manifiesta un desconocimiento absoluto de la tragedia que vivía la sociedad argentina.
Muchas veces los hechos históricos no coinciden con la historia oficial. La historia oficial es aquella que lee y narra el pasado en busca de claves para la justificación histórica de la clase-elite dominante, oficialidad, el estado o clase gobernante. Se basa en la falsedad, control de las fuentes de información y la manipulación selectiva de los hechos históricos para justificar la posición hegemónica, decisiones, puntos de vista y actuaciones de dicha clase y sustentar las «verdades oficiales». Es el tipo de historia que está al servicio del poder político. Secuestra, se apropia del pasado, lo enmascara y lo rotula falsamente. Se manifiesta de formas muy diversas por medio de estatuas, discursos políticos, topónimos, museos, libros de texto, medios masivos de comunicación, libros de divulgación histórica y hasta en trabajos de la historiografía profesional. Utiliza su control de los medios sociales y maneras culturales para influenciar en la percepción de las masas sobre la validez de una posición, sea esta política o histórica, asumida como estrategia de sometimiento social y cultural
La historia oculta, por su parte, se contrapone a la noción de historia oficial. Se refiere a lo que existe detrás y en paralelo a la historia oficial. Es la parte de la historia que se oculta, se invisibiliza. Son los hechos omitidos, desnaturalizados y manipulados de la historia real. La historia oculta emerge cuando los hechos históricos no concuerdan con el discurso oficial. Esta es la parte de la historia que por causas ideológicas es condenada al ostracismo, borrada de los textos oficiales y permanece en el completo anonimato. Se trata de un acto de secuestro deliberado porque arrebata, sustrae, retiene y oculta partes de la historia, privando a los miembros de la sociedad de su derecho de conocer su pasado (herencia histórica).
Por eso la historia oficial de Puerto Rico en los textos promovidos por las instituciones oficiales está plagada de mitos, leyendas y aberraciones: desde la visión del indio manso y pacífico, pasando por conquistadores piadosos, negros esclavos agradecidos a los esclavistas por haberlos sacado del estado salvaje en África y desembocando en la total omisión de la Guerra Hispanoamericana, junto con la fábula del hacendado magnánimo con sus agregados jíbaros. Debido a lo antes mencionado, Puerto Rico es el único país en todo el mundo que celebra cuando lo invaden porque la gente desconoce los sucesos de la Guerra Hispanoamericana y muchas otras cosas más sobre su verdadera historia.
Tras esta breve exposición de conceptos, hay que decir que Julia de Burgos fue víctima de la historia oficial, la cual promovió casi por completo un solo lado de su personalidad, el de una Julia romántica, humilde, sencilla, amorosa, principalmente en su relación con la naturaleza, los ríos, los colores reflejada en Río Grande de Loíza, y con menos énfasis en su lado feminista con sus poemas Yo misma fui mi ruta y A Julia de Burgos. Se ignora, se censura y hasta se elimina por completo su compromiso social, su verdadera posición política y su poesía revolucionaria. En el caso de Julia, su carpeta del FBI revela el lado censurado por la historia oficial.
Los archivos o carpetas del FBI son una herramienta de valor incalculable para el estudio de la historia oculta porque proporcionan una mirada profunda e intima a todo tipo de personas. Cuando fueron creados por primera vez, sus fundadores nunca pensaron que llegaran a ser públicos en algún momento debido a que su intención original fue que nunca vieran la luz pública. Esta es la razón por la que las descripciones son sumamente detalladas. Detalles que solo son conocidos por los más allegados a los carpeteados y que rara vez se hacen públicos.
Al leer las carpetas de fichados por el FBI, queda del investigador desarrollar una perspectiva crítica y poder distinguir entre el político demagogo y comprable versus el intelectual idealista y bohemio. Entre un Muñoz Marín adicto al opio y una Julia de Burgos alcoholizada.
La carpeta del FBI de Julia de Burgos abre un mundo de posibilidades de investigaciones, desde la óptica de la historia crítica, sobre un periodo de su vida personal poco entendido como fueron sus vivencias, triunfos, sinsabores, dificultades, amistades personales, memorias, en fin todo el quehacer de Julia en un periodo significativo de su vida. Julia fue carpeteada por el FBI bajo la numeración 100 (comunista) y 62 (que cubre una gama muy amplia, desde consultas administrativas, investigaciones de mala conducta de funcionarios y empleados del Departamento de Justicia y del Poder Judicial Federal).
.La carpeta de Julia en el FBI contiene gran parte de sus poesías revolucionarias, sus contactos con elementos progresistas norteamericanos de la América Latina como fue Antonio Corretjer, Earl Browder, Vito Marcantonio, Juan Marinello y Vicente Lombardo Toledano. La carpeta menciona su relación con su esposo Armando Marín y su relación amorosa con Juan Isidro Jiménez Grullón. También detalla su trabajo en Pueblos Hispanos. Su carpeta contiene, al final, el interrogatorio al que Julia fue sometida por dos agentes de FBI, el cual firmó bajo presión. Su expediente concluye con las visitas que los agentes del FBI hicieron al hospital en que estuvo recluida padeciendo de cirrosis hepática antes de morir.
El libro “Julia de Burgos FBI File: estudio crítico (1943-1956)” (2022) abunda sobre los temas tratados en esta columna. Además, presenta en orden cronológico los sucesos reportados en la carpeta de Julia, toda la poesía revolucionaria que contiene partiendo de fuentes originales y la traducción completa al español de la declaración jurada firmada por Julia bajo presión. Expone, también, otros asuntos difíciles de enumerar aquí.
Este texto, publicado por la Editorial Nuevo Mundo, está a la venta en Amazon. El escritor es investigador e historiador. Puede conseguirse a través de angelrod90@hotmail.com.