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“Puerto Rico fue el único país que despidió personal de enfermería durante la pandemia”

Foto Alina Luciano

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

Los hospitales del país podrían colapsar, pero no por falta de camas, sino por falta de personal de la enfermería. Esto advierte la presidenta del Colegio de Profesionales de la Enfermería (CPEPR), doctora Ana Cristina García.

Mientras la Asociación de Hospitales y administradores desmienten que los hospitales vayan a colapsar por no haber camas suficientes debido al aumento de pacientes hospitalizados por contagios de Covid-19, la presidenta del CEPEPR advierte que los profesionales de la enfermería trabajan bajo un estado de agotamiento físico y mental.

“La verdadera situación de los enfermeros y enfermeras del país es que no hay suficientes. Humanamente están haciendo todo lo posible por hacer su trabajo, pero según tenemos esa preocupación por el alto riesgo de contagios también el Colegio tiene la preocupación de riesgo de que nos quedemos sin los profesionales suficientes para poder cubrir las necesidades de los pacientes”.

El Colegio tiene alrededor de 40,249 colegiados activos repartidos en diferentes escenarios. Están los que trabajan en hospitales privados y de gobierno, en agencias, en hospicios, enfermeras escolares, entidades de cuidado infantil, en oficinas de médicos privados y laboratorios que son los que están tomando las pruebas de Covid-19. La saturación de servicio para los enfermeros es la orden del día, reiteró la doctora en Enfermería.

Al respecto trajo a la atención que el primer año de la pandemia hubo hospitales que despidieron personal de enfermería. Esos enfermeros que fueron despedidos dijo de inmediato solicitaron trabajo fuera de Puerto Rico y muchos de ellos fueron reclutados en estados como la Florida y Texas, donde hay población hispana. “Esos enfermeros nosotros los perdimos. La Asociación de Hospitales se olvida de que el único País en el mundo que despidió enfermeros en plena pandemia fue Puerto Rico. Y que ahora mismo los enfermeros que tenemos no son suficientes”, reiteró.

En esa misma dirección cuestionó que hicieron los hospitales, en particular los privados con el dinero del Care Act que se les asignó para el reclutamiento de personal y mejoras. “Dónde estuvo el reclutamiento ellos hablan mucho de mejoras, pero los escenarios de las ampliaciones que se puedan hacer en una facilidad se necesitan enfermeros no es ideal abrir escenarios sin reclutar enfermeros”. Se refiere a las alegaciones de algunos hospitales de que han ampliado sus facilidades para atender mas pacientes.

La doctora García atribuyó que lo que están haciendo los hospitales es moviendo el personal que ya está agotado, que está cansado, a las áreas que han abierto nuevas. Denunció que la necesidad urgente de profesionales queda de manifiesto con ejemplos de que hay personal de enfermería que en una semana de lunes a domingo trabajan hasta 87 horas, cuando lo normal son 40 horas, les ponen turnos de 12 horas. Incluso le han llegado quejas de personal que trabajan doble turno y se lo pagan sencillo.

Estas situaciones le han sido denunciadas por personal de hospitales tanto privados como públicos, los cuales le piden confidencialidad por temor a represalias de despido.

Mientras los y las profesionales de la enfermería continúan laborando en condiciones extremas debido a la pandemia se supone que este año en julio los que laboran en el sector público reciban un aumento de sueldo y los del sector privado lo comiencen a recibir en julio del 2023. García indicó que el aumento es solo para los enfermeros prácticos, asociados y bachillerato que son los que en la practica están en la línea de fuego.

Dio a conocer que el pasado cuatro de noviembre se reunió con el presidente de la Comisión de Hacienda del Senado, Juan Zaragoza, para procurar que el dinero para el aumento de los trabajadores del sector público esté en el presupuesto. Al defender que el personal de la enfermería ha dado la milla extra durante la pandemia resaltó que este personal no recibió el segundo incentivo de $2 mil que otorgó el gobernador y afirmó que hasta donde sabía ese incentivo se le dio solo al personal del hospital de Trauma y al Cardiovascular. Los demás hospitales acotó -que no todos- otorgaron incentivos de $200 y $400, pero la gran mayoría no cumplió con la orden que disponía la otorgación del incentivo y una vez más cuestionó en dónde se queda ese dinero si no llega a los profesionales de la enfermería.

Además de procurar que el dinero para el aumento quede presupuestado el Colegio preparó el reglamento que exige la ley para su implementación. En el caso del sector público la Ley 136 y el privado Ley 137. Garcia dijo que se reunió con el secretario de Salud, Carlos Mellado y sus asesores para presentarles el reglamento. Al momento de esta entrevista no había recibido reacción sobre el reglamento por parte del DS. Destacó que en el reglamento queda estipulado que el aumento es para todo el personal de enfermería independiente del escenario en que se desempeñe, debido a que si se le pide la licencia, la colegiación pues se le está reclutando como enfermero.

Pero si en el escenario público se está a la expectativa de que el dinero para el aumento se incluya en el presupuesto, la doctora García, reveló que le ha llegado información de que los hospitales privados van a oponerse al aumento salarial. Aun cuando reconoció que no ha escuchado al presidente de la Asociación de Hospitales al respecto afirmó que se mantendrá atenta, tanto a la postura de los privados, al presupuesto y al secretario de Salud. “Hay que pasar la página y honrar a los verdaderos héroes de este país que son las y los enfermeros”.

 

 

 

 

 

La vigencia de Hostos para América Latina y el Caribe

Ethel Ríos Orlandi fue la oradora principal. Foto Víctor Birriel

Diversas organizaciones y personas  que se identifican con el ideario político y pedagógico del  patriota mayagüezano  Eugenio María de Hostos se reunieron este martes en el monumento del Recinto de Río Piedras  para reconocer  la vigencia de su pensamiento y acción revolucionaria ante la realidad que vive el País.   Diversas organizaciones dieron  sus saludos, mientras para el mensaje  principal fue invitada la profesora Ethel Ríos Orlandi, exrectora,  en reconocimiento a su gestión en la defensa de una Universidad puertorriqueña  democrática  fundamentada en el pensamiento crítico hostosiano   y su mirada política hacia América Latina  y el Caribe.

Elma Beatriz Rosado. Foto Víctor Birriel.

La actividad fue convocada por la  Comisión Nacional Hostos 180, y contó  con representantes  de la Asociación Puertorriqueña de Profesores Universitarios, la Hermandad de Empleados Exentos No Docentes, el Consejo General de Estudiantes, la Fundación Francisco Manrique Cabrera, la Logia el Gran Oriente Nacional, la Federación de Maestros de Puerto Rico y el Movimiento Independentista Nacional Hostosiano, entre otros. Todas ellas enfatizaron resaltaron las aportaciones ético-políticas de Hostos a la realidad puertorriqueña y latinoamericana.

Desmienten colapso de hospitales

 

Aun ante el aumento en hospitalizaciones de pacientes contagiados con el coronavirus (COVID-19), el presidente del Colegio de Administradores de Servicios de Salud (CASS), licenciado Caleb Colón, desmintió que los hospitales fuesen a colapsar y pidió un hacer alto a las personas que están malinformando y creando pánico ante el aumento de hospitalizaciones.

En comunicado de prensa, el presidente de CASS aclaró que Puerto Rico cuenta en los hospitales con 6,869 camas de adultos, de las cuales, al 10 de enero, 664 estaban ocupadas por pacientes diagnosticados con el COVID-19. La gran mayoría son pacientes con enfermedades preexistentes, lo que representa un aproximado de un 10 por ciento de ocupación por este virus letal. Por otro lado, las estadías de hospitalización promedio que se han observado son de dos a tres días. Según el licenciado Colón, al momento, Puerto Rico cuenta con poco más de 200 cuartos de aislamiento disponibles para atender cualquier emergencia relacionada con coronavirus, además de las camas de centros ambulatorios o primarios que tienen Sala de Emergencias y Urgencias.

“Ahora bien, no podemos bajar la guardia, y como había estimado la semana pasada nuestro Comité Clínico del CASS, los casos de contagios rompieron récord y la proyección es de dos semanas más con números mayores de personas contagiadas. Pero en estos momentos no tenemos una crisis. Nuestras facilidades cuentan con el personal y recursos para atenderlos.”, aseguró el presidente del CASS.

El administrador de hospitales también recordó que la Guardia Nacional de Puerto Rico tiene uno o dos hospitales de campaña, de 150 camas, que en algún momento se instalaron en Mayagüez. Además, que los hospitales están hoy más preparados que el día en que se declaró la pandemia, que en términos científicos se conoce más del virus y cómo manejarlo, que hay acceso libre de costo al tratamiento monoclonal y que se cuenta con asignaciones millonarias para que los hospitales obtengan equipo de protección.

El CASS es una entidad profesional sin fines de lucro que reúne a sobre 800 administradores de hospitales, Centros de Diagnóstico y Tratamiento, Centros de Salud Primaria y Centros de Cuidado Prologado, entre otros. El Comité Clínico del CASS, que es presidido por la doctora Rosa Castro, incluye a otros médicos y profesionales de la salud pública que al mismo tiempo son Administradores de Servicios de Salud.

 

 

 

La imperdonable soledad de Julian Assange

 

Por Atilio Borón

 Julian Assange está enterrado por la “justicia” inglesa en una cárcel de máxima seguridad. Lo de enterrado no es una tramposa apelación a una palabra que nos estremece, sino un sobria descripción de la celda en la cual -de a poco, hora tras hora- el fundador de WikiLeaks va cumpliendo la sentencia de muerte que la tienen reservada.

¿La razón? Haber filtrado a la prensa cientos de miles de documentos probatorios de la infinidad de asesinatos, torturas, bombardeos y atrocidades que Washington perpetró en Irak, Afganistán y en otros países, cosa que ocultaba con sumo cuidado. Ese fue el crimen de Assange: informar, decir la verdad. Y tal cosa constituye una afrenta imperdonable para el imperio que persiguió al periodista por años.

La valentía del presidente Rafael Correa (ya manifestada cuando expulsó a las tropas de Estados Unidos de la base de Manta) lo puso a salvo de esa amenaza concediéndole no sólo asilo en la embajada del Ecuador en Londres sino la ciudadanía ecuatoriana. La nauseabunda discapacidad moral de su corrupto sucesor, Lenín Moreno, privó a Assange de ambas cosas y lo entregó inerme a las autoridades británicas; es decir, a manos de uno de los más despreciables lugartenientes de la Casa Blanca.

Y ahí sigue, esperando lo que parece un final ineludible: su extradición a Estados Unidos. Allí el periodista será exhibido como un trofeo, torturado psicológica y físicamente hasta lo indecible y luego, con maldita astucia, condenado a una dura sentencia, aunque menor a los 175 años pedidos por el fiscal y enviado a una cárcel, en donde poco después morirá descosido a puñaladas en una bien orquestada “riña de reclusos.”

En un infinito alarde de hipocresía Washington se apresurará a declarar su pesar por tan lamentable desenlace y el presidente enviará condolencias a sus deudos. Moraleja que el imperio desea grabar a fuego sobre una piedra: “Quien revele nuestros secretos lo pagará con su vida”.

Hablábamos de la soledad de Assange en estos días finales del aciago 2021 y la calificábamos de imperdonable. ¿Por qué? Porque el calvario que ha martirizado al australiano no ha provocado, salvo en Londres, masivas manifestaciones de solidaridad y apoyo a su causa.

Sorprende y preocupa que esta no haya sido asumida como propia por la izquierda y los movimientos populares que sí libraron grandes batallas a finales del siglo pasado y comienzos de éste en contra del Acuerdo Multilateral de Inversiones –abortado, ni bien sus leoninas cláusulas secretas fueron reveladas por hackers canadienses- o contra el neoliberalismo, el ALCA, y los tratados de libre comercio hoy no se movilizan para exigir la inmediata liberación de Assange.

Creo que esta desgraciada situación obedece a varios factores: primero, el debilitamiento y/o desorganización de las fuerzas sociales que libraron aquellas grandes batallas, producto del permanente ataque sufrido a manos de los gobiernos neoliberales; segundo, por la suicida exclusividad que en la construcción de la agenda de los movimientos contestatarios tienen los temas económicos, siendo que éstos no pueden ser el único asunto que convoque a su militancia.

La lucha anticapitalista y antiimperialista tiene varias facetas, y la batalla por la información y la publicidad de los actos del gobierno es una de ellas. Y en ella Assange es nuestro héroe, que resiste en soledad. A lo anterior hay que agregar un tercer factor: el nefasto papel de la “prensa libre”, es decir, la antidemocrática concentración de poderes mediáticos que jamás asumió no digamos la defensa de un periodista de verdad como Assange sino que se esmeró en ocultar la información sobre el caso.

La “canalla mediática”, que nada tiene que ver con el noble oficio del periodismo, se alineó voluntariamente para ocultar los crímenes denunciados por Assange y justificar su encarcelamiento. Es decir, se hizo cómplice de sus verdugos.

Ojalá que la izquierda y los movimientos populares reaccionen a tiempo y abandonen su abulia en este tema. Mucho puede aún hacerse para salvar la vida de Assange: desde un tuitazo mundial apoyando su causa hasta fomentar una masiva cibermilitancia en las redes sociales y organizar multitudinarias manifestaciones callejeras en las principales ciudades del mundo reclamando su libertad y presionando a los gobiernos para que se solidaricen con el periodista amordazado.

Todavía se está a tiempo. Las grandes organizaciones populares no pueden ni deben ser cómplices de su martirio. ¡No le suelten la mano a Assange, no lo dejen solo!

 

Pasos para derrotar el fascismo y la política de odio

 

 

Este artículo está dedicado a los que luchan por la democracia herida y para recuperar la nación devastada.

Fuerzas políticas, enemigas de la vida, se aliaron al coronavirus y están favoreciendo la muerte de más de 600 mil vidas. Su objetivo consiste en conducirnos a los tiempos premodernos, desmantelando nuestra cultura y nuestra ciencia, suprimiendo derechos laborales y de seguridad social, difundiendo mentiras, odio cobarde a los pobres, a los indígenas, a los quilombolas, a los afrodescendientes, a los homoafectivos y a los LGBTI.

Ideológicamente tales fuerzas son ultraconservadoras con tintes nítidamente fascistas. Han ascendido al más alto poder de la república. El representante principal de estas fuerzas quiere, por todos los medios, incluso desafiando la ley, reelegirse. Como parlamentario magnificó torturadores y defendió dictaduras. Como jefe de estado fue permisivo con las grandes quemas de la selva amazónica, con los madereros y con la penetración de las empresas mineras y del garimpo (minería informal), inclusive en tierras indígenas. Cometió crímenes contra la humanidad por su negacionismo en relación con las inmunizaciones contra la Covid-19 y se mostró insensible y sin ninguna empatía ante el sufrimiento de los miles de familias enlutadas y los millones de desempleados y hambrientos.

Lamentablemente tenemos que constatar la fragilidad, hasta la omisión, de nuestras instituciones oficiales o jurídicas y la baja intensidad de nuestra democracia que analizada en la perspectiva de la justicia social y de los derechos humanos, se parece una inmensa farsa oficial. Poco o nada se ha hecho para alejar a esta figura siniestra, autoritaria y fascistoide. No les está permitido presenciar impasibles el desgarro poblacional, cultural, político y espiritual de nuestro país.

Frente a esta tragedia histórica, necesitamos frenar por la vía electoral esta pulsión de muerte, presente en el poder ejecutivo y en sus auxiliares. Se impone infligir una derrota electoral aplastante a quien se ha mostrado insano, indigno, malévolo e incapaz de gobernar al pueblo brasileño. Él merece ser barrido legalmente de la escena política y pagar por sus crímenes, para que por fin podamos vivir con un mínimo de desarrollo justo y sostenible, con paz social, con franca alegría y con felicidad colectiva.

Para concretar esta diligencia política y ética, dentro de los límites de la Constitución del orden democrático de derecho, es importante a mi modo de ver recorrer los siguientes pasos:

Primero, garantizar, si es posible ya en la primera vuelta, la victoria para presidente de alguien con carisma, con la confianza de las grandes mayorías y con capacidad de sacarnos del pozo oscuro al cual hemos sido lanzados. Él ya mostró anteriormente que es capaz de realizar esta redención. No es necesario revelar su nombre pues ya despuntó en los sondeos electorales.

Segundo, no basta elegir un presidente con tales características. Es fundamental garantizarle un grupo parlamentario numeroso para que el presidencialismo de coalición no comprometa los ideales y propósitos presentes en los orígenes y recuperables, como la opción por políticas sociales que atiendan a las grandes mayorías empobrecidas y oprimidas, con transparencia, con la ética de la solidaridad a partir de los más vulnerables y con soberanía activa y altiva. Las alianzas se harán con partidos con afinidad de propositos y de políticas publicas. Igualmente es importante garantizar la elección de gobernadores y, a su tiempo, de alcaldes y concejales que en las regiones y en la base apoyen al gobierno central con sentido de justicia social y de cuidado de la vida del pueblo y de la naturaleza.

Tercero, –el más importante– reforzar y, donde sea preciso, retomar el trabajo de base organizando comités populares de todo tipo para que participen y se articulen con las organizaciones ya existentes como la de salud, de educación, de igualdad de género y otras, creando conciencia ciudadana. No basta garantizar la inserción en el sistema vigente, perverso y antipopular, sino crear conciencia de cambio, que apunte hacia otro tipo de sociedad con democracia participativa, ecológica y social.

Este trabajo de base es imperativo si queremos crear las condiciones para una transformación que viene de abajo y crear movimientos progresistas y libertarios que traducen los sueños en prácticas viables y cotidianas. Es a ras del suelo donde empieza a ensayarse lo nuevo y se alimenta la energía necesaria para continuar la refundación de un nuevo Brasil, contra la prolongación de la dependencia histórica, contra la baja autoestima, presente en las élites del atraso, y contra el oligopolio de los medios de comunicación, brazo ideológico de la clase dominante, heredera de la Casa Grande.

Estamos convencidos de que este sufrido caos destructivo va a pasar y será transformado en un caos generativo prometedor de un nuevo orden, más alto, más justo, fraterno y cuidador de toda la vida, en fin, de un Brasil en el cual tendremos alegría de vivir y convivir, donde será más fácil la amorosidad y la jovialidad que caracterizan lo mejor de nosotros mismos.

Reproducido de www.rebelion.org

El autor es ecoteólogo, filósofo y escritor. Alguno de sus libros son  Brasil: concluir la refundación o prolongar la dependencia (Vozes, 2018) o Habitar la Tierra: cual camino para la fraternidad universal? (Trotta, 2021).

Traducción: Mª José Gavito Milano