Para mí es un honor grandísimo poder participar en este acto.
Brunilda García es un ser que todos llevamos en nuestros corazones porque representa lo mejor de la mujer puertorriqueña. Es una patriota de convicciones radicales; una independentista sin matices oportunistas ni aspavientos protagónicos; una mujer que siempre ha vivido las palabras en sus actos, directa y suave, sensible y solidaria.
Todos conocemos su talante. Como la protagonista de una de las óperas más reconocidas de Wagner (“Gotter-dammerung”), también llamada Brunilda, nuestra “jefa cimarrona” ama apasionadamente a su gente y su país; lucha con rabia contra lo que es injusto y aborrece la traición con vehemencia. Y sabemos que por más de 40 años ha trasladado esa cosmovisión inquebrantable a la producción cultural. Como dramaturga, cantante, poeta, actriz, gestora y productora de radio, nuestra amiga siempre ha reivindicado nuestra memoria histórica, la lucha por la independencia y la responsabilidad social y política de los artistas. Y es que para ella, como para Corretjer, la palabra –cantada, declamada o interpretada– “es un cincel que esculpe y labra”; una llama… una luz que señala caminos de dignidad y amor propio.
Como ustedes saben, la agenda artística y política de Brunilda ha orbitado, principalmente, en torno a la compañía Cimarrón. Un esfuerzo que arrancó en la década del 80 inspirado en las ideas de Amaury Veray, Piri Fernández, Augusto Rodríguez, Julia de Burgos, Narciso Figueroa, Madeline Willensen, Elena Ayala y Carlos Raquel Rivera.
El concepto de Cimarrón, su hoja de ruta, se fundó en la humilde casa de Guaynabo de doña Consuelo Lee Tapia y su amante esposo, Juan Antonio Corretjer. Esa fue la matriz de una idea artística que tomó la Patria liberada como punto de partida.
En la imaginación y la creatividad de Brunilda y en las producciones de Cimarrón se han expresado unos vasos comunicantes entre arte y política muy poco vistos en Puerto Rico. Gracias a ella hemos conocido más de nuestra rica historia, de nuestra exquisita poesía, de nuestros grandes héroes y sus gestas. Además, hemos valorado más nuestro patrimonio natural y nuestra identidad puertorriqueña, caribeña y latinoamericana. Y algunos se convencieron, si hacía falta, de la necesidad de la independencia para lograr el máximo desarrollo social, político, económico y cultural de nuestro país.
Todo lo anterior sintetiza, además, el mensaje de Brunilda y Cimarrón cuando han marchado fuera de Puerto Rico a presentar sus espectáculos, siendo una de nuestras compañías artísticas más viajeras.
Como decía el gran director de teatro alemán Bertold Brecht, cuyo pensamiento ha influenciado las puestas en escena de Brunilda, el principal objetivo del arte es cambiar el mundo… llevar al público al punto de reconocimiento de la verdad acerca de sus desigualdades sociales o políticas, y promover la acción revolucionaria.
Mediante su teatro combativo, Brunilda entró a los corazones y despertó el orgullo patrio, la reflexión y la acción subversiva en diversos escenarios.
Por eso la reconocemos aquí. Porque agradecemos ese esfuerzo desinteresado de toda una vida.
Ahora, para cerrar mi intervención, quisiera evocar la palabra poética de nuestra Bruni. Les leeré su poema De la estirpe, para mí, una declaración de principios sobre su ser y su compromiso:
Nací
donde muchos crecieron
besando la estrella.
Mi savia es
de una tribu recia, áspera y solar.
Mi estirpe
es de quetzales y pitirres.
Esta sangre
se amamantó del mar que azotó a los enemigos.
Tengo ala y raíz
en la tierra que sustenta nuestra patria:
unción de níspero con mucha hiel.
Alada,
pacto con luciérnagas primaverales.
Amo,
y ese amor es de guitarra y flor;
amo, amor amordazado y trunco,
capaz aún de emanar su olor
a selva y madrugada.
Canto
la exacta melodía trashumante
que soñó el caracol. Soy
de los que viven besando la estrella.
Como ellos, engendro
alas nocturnales.
Iré
tras ellos.
Iré:
aunque un sol de alacranes
me coma la sien.
Palabras pronunciadas en la celebración de vida realizada en el Ateneo Puertorriqueño el lunes 6 de marzo.
Brunilda
Cuentan que Brazo de Oro
reencarnó en el Siglo XX
en una mujer ardiente
que alumbraba con sus ojos.
En una mujer boricua
que sí caminaba sola
con alma de cimarrona
y un amor que no claudica.
Reencarnó en el corazón
de una mujer valiente
que siempre dice presente
cuando hace falta el amor.
Reencarnó en una mujer
que camina junto a Hostos
y en los caminos angostos,
caminó con Corretjer.
Aunque nos dijo un coquí
que con o sin reencarnación,
cultivó en su corazón
para la patria un jardín.
Reencarnó Brazo de Oro
en ti, Brunilda García,
reencarnó en tu poesía,
como en tu amor por nosotros.
Publicado en: Cancel Miranda, Rafael.
Del cimarrón a Los Macheteros.
San Juan: Edición Privada, 2008.



