Lo negado, imaginado y vuelto a revivir: Nuremberg y Bugonia

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En Rojo

Puede parecer que el + reciente filme de Yorgos Lanthimos, Bugonia, sea lo + distante de un filme que recoge un momento histórico tan importante mundialmente como los juicios del liderato del Nazismo en el filme de James Vanderbilt, Nuremberg, pero ambos inventan conceptos y crean un lenguaje que les permite moldear su propia realidad. Ambos están hechos con gran inteligencia y confusión premeditada al utilizar la palabra como un escudo para validar la realidad creada por su imaginación y convicción.

Nuremberg

Director y guionista: James Vanderbilt; autor:Jack El-Hai; cinematógrafo Dariusz Wolski; elenco: Michael Shannon, Russell Crowe, Rami Malek, Lydia Peckham, Leo Woodall, Colin Hanks, Richard E. Grant, John Slattery.

A pesar de las versiones de la historia de la 2nda guerra mundial que cada país participante tiene, todas convergen con episodios como Dunkirk, Desdén, Normandía, Hiroshima y Nagasaki y Nuremberg. Son momentos claves de verdades imposibles de negar, lo que no significa que se sigan debatiendo. Según los historiadores y especialistas en conflictos bélicos, los juicios en Nuremberg eran tanto simbólicos como reales: la cúpula del ejército Nazi sería enjuiciada con evidencia contundente, sin necesariamente contar con admisiones de culpa, en el mismo lugar donde en un tiempo se celebraron sus importantes eventos políticos y ciudad que fue bombardeada por los aliados para adelantar su destrucción total del régimen. Se utilizará el Palacio de Justicia—que no sufrió daño mayor—para juzgar 22 acusados desde el 20 de noviembre de 1945. Existen múltiples documentos visuales sobre estos juicios que fueron grabados precisamente para que no se olvidaran los crímenes contra la humanidad perpetrados por un grupo militar nacional que pretendía imponerse en el mundo.

En este filme los protagonistas son todos personajes claves en los juicios desde el acusado principal, Hermann Göring, 2ndo al mando de la maquinaria de guerra y exterminio (interpretado temiblemente por Russell Crowe), el juez estadounidense, Robert Jackson (Michael Shannon) y el psiquiatra/psicólogo, Douglas Kelley (Rami Malek) en quien recae la tarea de entender las razones del comportamiento de estos hombres que nunca se arrepienten ni admiten culpabilidad y que están dispuestos a suicidarse (como ya lo había hecho Hitler) que admitir que sus acciones fueron incorrectas. Entre Göring y Kelley se dará un intercambio de saberes donde parte de la verdad personal se revela—especialmente la familiar con dos recuerdos de su niñez y adultez—y el encuentro con la esposa e hija del supuesto monstruo. Cada uno intenta analizar al otro para poder revelar y manipular la verdad como evidencia de las acusaciones. Tanto los acusados como los jueces y público en la corte verán fotografías y material fílmico tomado por las tropas aliadas en los campos de exterminio de Bergen-Belsen, Buchenwald, Dachau. Negar esta evidencia sería imposible, pero así lo hacen los acusados al “confesar” que no lo sabían. El magnetismo de la historia es en su construcción de la verdad y cómo estar en contacto con estas figuras de poder pone en duda su propia humanidad.

Tanto Nuremberg como el excelente filme de Stanley Kramer de 1961, Judgment at Nuremberg (acaparó 11 nominaciones y obtuvo dos Oscares) que recoge los juicios de 1947 a los que ejercieron como jueces del 3er Reich se establece la importancia de la creación de “Crímenes contra la humanidad”, definidos por Michael Berenbaum como “el asesinato, exterminio, esclavitud o deportación de cualquier población civil; persecución  sobre bases políticas, raciales o religiosas, fueran o no en violación de las leyes domésticas del país en donde los actos tuvieran lugar”. La ironía de estas palabras es que este respetado historiador ahora niega que lo que sucede en Gaza en este momento y desde 1948 pueda ser catalogado como genocidio. Entonces, ¿cómo definirlo según las cortes de Nuremberg?

Bugonia

Director: Yorgos Lanthimos; guionista: Will Tracy; autor: Jang Joon-hwan; cinematógrafo: Robbie Ryan; elenco: Jesse Plemons, Emma Stone, Aidan Delbis, J. Carmen Galindez Barrera, Marc T. Lewis, Vanessa Eng, Cedric Dumornay, Alicia Silverstone

En el mundo ultramoderno y futurista que nos presenta Bugonia, los tres personajes principales parecen habitar realidades totalmente distintas. Por un lado, está Teddy (Jesse Plemons) y su primo/aprendiz, Donny (Aidan Delbis) quienes viven aislados de una comunidad al parecer inexistente geográficamente y que alimentan sus mentes y paranoia a través de las redes escogidas para sostener sus propias e inventadas verdades. Por el otro está Michelle (Emma Stone), quien intenta ser perfecta (o el modelo que ella ha inventado) tanto física, intelectual y empresarialmente. Cuando lo que parece el plan maestro de Teddy se lleva a cabo, comienza a desarrollarse una historia en conjunto que tiene su explicación lógica dentro de estas mentes que creen firmemente en la realidad creada por ellxs mismxs. Si la perfección empresarial es producto de una invasión de extraterrestres, entonces hay que destruir a su agente y a toda su colmena espacial. Si las teorías de Teddy y Don son delusiones, entonces Michelle tiene todo el derecho de destruir a los que amenazan su vida. Según la trama se desarrolla, nosotrxs lxs espectadorxs nos inclinamos hacia una postura u otra, pero sin tener la certeza que contamos con la evidencia necesaria para juzgarlxs.

Teddy y Michelle son oponentes fuertes que no se intimidan ni pierden oportunidad para debatir y atacar físicamente al otrx porque ambos saben que el final de este secuestro es la destrucción de las fuerzas del mal. Mientras Teddy y un muy asustado Donny repiten sus discursos y lista de acusaciones, Michelle los debate para luego jugar un juego doble donde acepta sus premisas como manera de ser “liberada”. El resultado es que la verdad o realidad individual o colectiva se construye de acuerdo precisamente con lo que se absorbe individual y colectivamente. Todas las actuaciones son tremendas y la creación de un mundo futurista con enlaces a la realidad presente es lo que siempre sorprende de los filmes de este director griego (The Lobster, The Favourite, Poor Things, Kinds of Kindness).