Especial para En Rojo
[Swann] vio acercarse, […] toda secreta, susurrante y fragmentada, la frase aérea y perfumada que le enamoraba. Tan especial era […] que para Swann aquello fue como si se hubiera encontrado en una casa amiga con una persona que admiró en la calle y que ya no tenía esperanza de volver a ver.
Marcel Proust, Por el camino de Swann (193)
En la segunda parte de Por el camino de Swann, la primera novela de En busca del tiempo perdido de Marcel Proust, Swann añora una frase musical de una sonata que escucha interpretada por un pianista en casa de sus amigos. Swann espera esa frase en cada pieza, como “una de esas realidades invisibles” (192) en las que necesita sumergirse nuevamente. En el epígrafe, el narrador visualiza la experiencia de la frase como una casa amiga que brilla antes de perderse para siempre. Tanto como la frase musical, una secuencia o una toma en una película transciende la obra para tornarse en una melodía visual que revisitamos por la delicadeza de una actuación, la maravilla de un plano o la combinación divina de elementos. Una de mis secuencias favoritas del cine en el 2025 fue el principio de Sentimental Value (dir. Joachim Trier; Noruega, Alemania y Dinamarca, entre otros; 2025), donde la narradora imagina cómo se siente la casa donde ella está creciendo. Ella considera cómo la casa odia el ruido de la discusión y el silencio del abandono. También piensa en las cosquillas y los dolores que la casa ha sentido. Finalmente, la cámara se enfoca en una grieta en los cimientos de la casa, una herida que señala su valor sentimental para los personajes. Esa grieta refleja las tristezas dentro de la familia, pero también los recuerdos amorosos de las generaciones que dejaron su huella en el espacio. Además de la ternura de la secuencia, busco esta frase visual constantemente porque me acuerda a la casa caótica de mi familia en Puerto Rico. Transito de nuevo por mis vivencias en la casa donde crecí y me aterra la certeza de que algún día desaparecerá. Tanto como Swann con su frase musical, hay frases visuales que trascienden sus contextos narrativos y permanecen en el recuerdo hasta después de haber olvidado el título de la película original. Hoy quiero escribir sobre las escenas que dejaron una marca en mí en el 2025.
En Superman (dir. James Gunn; EE.UU., Canada y Australia, entre otros; 2025), que reseñé para En Rojo en julio de 2025, encontré un descanso emocional junto a unos personajes que llevo leyendo en comics desde pequeño. Para mí, además de Superman/Clark Kent y Lex Luthor, uno de los elementos más interesantes del cómic son los personajes que pueblan Metrópolis. Clark Kent entiende sobre periodismo por Lois Lane, la reportera valiente del Daily Planet que se sacrifica por la noticia. Conoce el liderazgo de Perry White, el editor en jefe del periódico. Es amigo de Jimmy Olsen, el joven e inocente fotógrafo que actúa como un hermano menor de Superman. Ese grupo del Daily Planet es tan icónico como la ganga de Scooby-Doo y la aldea de Astérix y Obélix. En la película, James Gunn, el director, entiende la centralidad del grupo. Cuando Metrópolis se está dividiendo en dos por una grieta interdimensional creada por Lex Luthor (Nicholas Hoult), el grupo se dirige al techo del edificio para escapar en una nave. En el camino, White (Wendell Pierce) fuma un cigarro mientras Lane (Rachel Brosnahan) le propone el artículo que hundirá a Luthor y Olsen (Skyler Gisondo) analiza los visuales con la evidencia. La secuencia termina con todos abordando y Lane, que pilota la nave, dicta el título del artículo propuesto. En esta escena, Gunn entiende que Clark Kent se mueve entre periodistas que desafían la autoridad y luchan por la verdad, algo tan esencial para la supervivencia como Superman. Y escribo para CLARIDAD, que no le envidia nada al Daily Planet.
En Wake Up Dead Man (dir. Rian Johnson, EE.UU., 2025), que reseñé para En Rojo en diciembre del 2025, el monseñor Jefferson Wicks (Josh Brolin) es asesinado durante un servicio. Un cura joven, Jud (Josh O’Connor), que acaba de llegar a la iglesia, es el sospechoso principal. Pero Benoit Blanc, el hábil detective que investiga el caso, está convencido que Jud es inocente. En un momento, el cura habla con una mujer por teléfono que le dará una pista central para aclarar el misterio. Jud se demuestra alterado por la emoción de que está a punto de probar su inocencia. Pero al otro lado del teléfono, la mujer le pide al cura un momento. Aunque él insiste que debe mantenerlo corto, la mujer confiesa afectada que le tiene que hablar sobre la enfermedad terminal de su madre. El cambio en el tono del actor en el rol del cura devela la profunda gentileza y empatía del personaje. En una película que trata sobre cómo la iglesia se torna en un culto destructivo con un peligroso impacto político, el giro humano en la voz del cura mientras habla con la mujer que llora por su madre nos recuerda la necesidad de las conexiones humanas. No necesitamos un dios para salvarnos, sino una voz amiga que nos ofrece un oído y un hombro para llorar.
No quiero dejar pasar la oportunidad de escribir sobre Eephus (dir. Carson Lund, EE.UU., 2024), que estuvo en cartelera en el 2025 por muy poco tiempo y solo en salas escogidas. Es una de esas joyas que pasó algo desapercibida, pero que está entre mis experiencias favoritas del 2025. Eephus trata sobre un grupo de peloteros aficionados, que incluyen hombres de todas las edades, y que se reúnen a jugar un último partido de pelota en el parque que cerrarán al día siguiente para construir una escuela. Mientras algunos juegan cansados porque no son atletas y otros practican con intensidad profesional, la mayoría insiste en terminar el juego. Todos saben que nunca más jugarán juntos. Durante el partido, un hombre muy viejo de barba blanca observa solitario desde las gradas. Aunque tiene varias interacciones con algunos que han venido a ver el juego, después de un rato, el viejo se levanta y se va caminando. Lo vemos alejarse, mientras se acerca ágilmente en dirección contraria un hombre mayor vestido de blanco. Nadie conoce al recién llegado, pero él vino a jugar porque necesitan otro jugador. Este momento se torna sutilmente mágico. Al ver al espectador muy viejo alejarse lentamente “al más allá,” el que se acerca, también de pelo blanco, cumple con lo que el otro añoraba hacer. ¿Sería que el espíritu del hombre muy viejo vino a despedirse del parque? ¿O sería la muerte, que, viendo el gozo del partido, quiso participar del último encuentro de la comunidad? Ese momento, nunca del todo explorado, se mantiene como un recoveco misterioso en una película que retrata la tristeza ante el final de una época.
Los invito a redescubrir algunos de esos instantes que resonaron en mí el año pasado. Antes de enviar el artículo me doy cuenta de todas las glorias que dejé fuera. Pero estas frases visuales del año pasado me divirtieron lo suficiente como para hacerme olvidar por unos minutos los abusos que sufrimos bajo gobiernos inhumanos.


