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NaciÓN

Picu el mas grande

Hoy se nos fue el más grande de todos los tiempos, nuestro GOAT, José “Piculín” Ortiz. Desde pequeña fue mi jugador favorito.Pero con el tiempo entendí que no admiraba solamente al jugador… admiraba el corazón con el que defendía a Puerto Rico. Verlo vestir los colores de nuestra isla me enseñó lo que significa amar una patria de verdad. Me enseñó que cuando uno se pone este uniforme, deja de jugar solo por uno mismo. Todo cambia. Todo se estremece. Todo cobra sentido.

Gran parte de la pasión que vive dentro de mí nació viéndolo a él. Viendo cómo luchaba cada balón, cómo cantaba el himno, cómo cargaba el orgullo de un país entero sobre sus hombros. Ahí entendí que representar a Puerto Rico no es un privilegio cualquiera,es una responsabilidad que se juega con el alma.

Y qué bendición haber podido compartir con él. Poder escucharlo, abrazarlo, recibir sus mensajes y sentir su apoyo incondicional en nuestro último torneo. Aún en los momentos difíciles, en las derrotas, él estaba ahí recordándonos quiénes éramos, levantándonos el corazón y haciéndonos creer.Jamás olvidaré su mirada y su felicidad cuando conseguimos el pase. Verlo emocionado, orgulloso, celebrando con nosotras, fue uno de los honores más grandes de mi vida.

Picu no solo dejó un legado en el baloncesto. Dejó una manera de vivir, de luchar y de amar estos colores. Nos enseñó que las caídas no definen a nadie; lo que define a una persona es cómo se levanta y cuánto corazón pone en seguir adelante.

Hoy duele profundamente, porque nunca estamos preparados para despedir a alguien tan grande. Pero qué privilegio tan inmenso haber vivido en el tiempo de Piculín Ortiz. Qué bendición haber visto al más grande ponerse este uniforme y enseñarnos a todos cómo se representa un país.

Fotos por Christian Medina Rosado

Gracias por despertar en tantos de nosotros esta pasión inmensa por Puerto Rico. Gracias por enseñarnos que este uniforme no se usa, se honra.

Descansa en paz, capitán. Tu legado vivirá para siempre en el corazón de un pueblo entero.

 

La autora es la capitana del equipo de baloncesto nacional femenino.

Palabras pronunciadas en el velatorio de Jose Piculin Ortiz el viernes 8 de mayo, en el Coliseo Roberto Clemente.