CLARIDAD
En lo que debió de haber sido una casa llena, como en tantos encuentros en que José Piculín Ortiz lideró a nuestro equipo nacional de baloncesto, el pasado viernes, 8 de mayo, se efectuaron las honras fúnebres en la Catedral del Baloncesto Puertorriqueño, el Coliseo Roberto Clemente de San Juan. La hermandad del baloncesto nacional se dio cita para rendir tributo a una de las glorias más queridas del deporte nacional.
La actividad comenzó con una misa que Chucho Avellanet acompañó con su voz. Al culminar el acto religioso, sin aviso, sonó la chicharra del Clemente. Ese sonido tan poco melodioso potenció aún más la solemnidad de los actos y rindió homenaje a una carrera que en tantas ocasiones mantuvo a un país en el borde de las sillas. Otro homenaje visual fue la histórica pantalla setentosa del Clemente que marcaba con el número cuatro todas las estadísticas.
Natalia Meléndez tuvo la encomienda de servir de maestra de ceremonia. Posterior a la misa, el sobrino de Piculín, Fabián Elí, interpretó la melodía del himno nacional con su violín. La letra estuvo a cargo del público, quien en su mayoría cantó el himno revolucionario, honrando los ideales independentistas del baloncelista olímpico.
Luego del himno, Danny Rivera ofreció una de las canciones que más gustaba a Picu: Mi Árbol y yo. Luego, paralizó el ambiente al cantar Cuando un Amigo se va. El homenaje continuó con los versos del poeta Hermes Ayala, quien le dedicó unas poderosas rimas, de las que erizan la piel.
La esposa, Sylvia Ríos, quien junto a los hijos del fenecido, Gabriel y Neira Ortiz, tomó la palabra, destacó que la inspiración de Picu era su admiración por cuatro mujeres: su madre, Misis Rijos; su hija Neira; ella, su esposa, y la patria, a quien “aprendió a amarla con Armandito Torres”. Culminó sus palabras pidiendo que la ayudaran a mantener su legado.
Natalia Meléndez invitó a tres grandes figuras del baloncesto, Pamela Rosado, Raymond Dalmau y Flor Meléndez, a brindar unas palabras. Otras figuras que tuvieron oportunidad de expresarse fueron Yum Ramos, presidente de la Federación de Baloncesto de P. R., y Rolando Hourruitiner, quien compartió cancha con Piculín tanto en la Selección como en la dinastía de los Cangrejeros de Santurce. Rolo recordó que en su primer juego con la selección, Picu le enseñó que “cuando tú te pongas esa camisa, no te la estás poniendo tú, se la están poniendo millones de puertorriqueños”. También mencionó que su último juego internacional fue en las Olimpiadas de Atenas 2004, en lo que también fue la última aparición de Eddie Casiano y de Piculín. Recordó, cuando los tres se quitaron la camisa en el camerino por última vez, el sentir todo el peso que representaba llevar la bandera en el uniforme.
Otra voz que habló de la grandeza del Concord Boricua fue William Rosario Cruz, productor del Goatcast, proyecto que describió como una idea de Picu que culminó siendo su despedida al invitar a sus amistades y personas que admiraba.
El acto artístico se completó con Pedro Capó, Glen Monroig, Oscarito Serrano, Melina León y un cierre de actos con una comparsa de plena liderada por Emanuel Santana.
José Rafael Ortiz Rijos falleció el pasado martes tras una ardua batalla contra el cáncer colorrectal, enfermedad que le fue diagnosticada en 2023. Su nombre se encuentra inmortalizado en el Pabellón de la Fama del Deporte Puertorriqueño desde 2018 y en el Salón de la Fama de la FIBA desde su exaltación en 2019.








