Por Cándida Cotto/CLARIDAD
Entrevista al profesor Carlos Rivera Lugo
El ataque militar al hermano país venezolano, la remilitarización de Puerto Rico y las amenazas de tomar Groenlandia presentan una coyuntura muy parecida a lo que fue los fines del siglo XIX, cuando Estados Unidos decidió darle un nuevo giro a su expansión más allá del territorio americano, hacia el Caribe y el Pacífico.
A juicio del profesor de Derecho y filósofo, Carlos Rivera Lugo, desde hace tres años se está en medio de una tercera guerra mundial. En entrevista con CLARIDAD, se refirió a que esta política guerrerista de EE. UU. ya se podía ver venir desde la presidencia de Obama, pues fue este quien declaró a Venezuela una amenaza a la seguridad de EE. UU. Bajo su presidencia se promovieron los golpes de Estado en Honduras, Libia y el asesinato de Muammar al-Gaddafi. También fue Obama el que comenzó todo el plan de ir cercando a China y de continuar cercando a Rusia.
Sobre Puerto Rico, resaltó que es desde Obama que comenzó el colapso final del proyecto del Estado Libre Asociado” (ELA), al promover y aprobar la imposición de la Junta de Control Fiscal, lo que pone punto final al experimento del ELA, sobre el cual tanto Biden y Trump han seguido apuntalando nuestra subordinación colonial.
En cuanto a la guerra de Ucrania y Rusia, aclaró la idea de que esta sea un conflicto de implicaciones locales. Al respecto, recordó que Biden lo hizo claro cuando le dijo al periodista norteamericano Brian Tylor Cohen que si China y Rusia no aceptaban someterse al nuevo orden de reglas mundial promovido por Estados Unidos no habría otra alternativa que la tercera guerra mundial.
“Por lo tanto, esa era la agenda de los demócratas”, afirmó Rivera Lugo. Esta agenda de guerra responde a que una vez superado lo que era el plan estratégico para enfrentar el llamado terrorismo, luego del ataque a las Torres Gemelas en el 2001, Estados Unidos, bajo Biden, modificara ese plan estratégico, convirtiendo la detención de su declive estratégico y hegemonía económica en la necesidad de abrir nuevos frentes de guerra.
Esos nuevos frentes tenían dos puntos. El primer frente era en torno a Rusia: cercarlo y ver cómo producir un cambio de régimen en la Federación Rusa que permitiera a EE. UU. fragmentarla y ganar acceso a China a través de la frontera del norte de China. En estos momentos, EE. UU. solo puede pelear con China por el mar, dado a que no tiene acceso por tierra. El otro punto era someter Europa a EE. UU.
Lo primero no se ha logrado. Rusia ha demostrado una capacidad de superar todas las sanciones que se le han impuesto y el efecto ha sido todo lo contrario, lo que en su momento el entonces secretario de Estado, Henry Kissinger, más temía desde que convenció al entonces presidente, Richard Nixon, de reunirse con China para buscar la manera de evitar una unión estratégica entre China y la Unión Soviética. En aquel entonces Kissinger previó que si esa alianza se establecía, EE. UU. no tenía nada que buscar en esa parte del mundo, destacó Rivera Lugo.
“Creo que eso es un poco lo que está ocurriendo. En ese sentido, Rusia ha empezado a mirar hacia Asia más que hacia Occidente. Desde los tiempos de los zares, Rusia siempre quiso estar como una potencia occidental y occidente siempre lo ha rechazado”.
En esa línea, recordó que incluso Putin quiso ser parte de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) y que Bill Clinton se negó. De parte de EE. UU., siempre ha habido un diseño para no solo convertir a la nueva Rusia luego del colapso de la Unión Soviética al capitalismo, sino además, romperla en pedazos para evitarla como potencia.
A juicio de Rivera Lugo, Putin ha logrado restaurar el poderío militar de Rusia y restablecer la unidad rusa, y en estos momentos todo tiende a indicar que está ganando la batalla en Ucrania. Mientras, es Europa, quien más ha perdido en la guerra entre Rusia y Ucrania. Por ejemplo, Alemania antes del conflicto era el motor de la economía europea, pero las sanciones contra Rusia la obligaron a romper lo que era su acceso a las fuentes energéticas rusas. Las sanciones contra Rusia han provocado que Europa haya tenido que volver a depender de los combustibles estadounidenses, que son más caros, y en estos momentos está atravesando por una grave crisis no solo económica, sino de legitimidad porque se hizo parte de esa mentalidad de guerra mundial.
Hasta ahora, la tercera guerra mundial, fuera de Ucrania y la guerra en Palestina, era una mayormente económica, considera. China ha insistido siempre en que la tercera guerra mundial se va a ganar económicamente más que militarmente. Por parte de Estados Unidos, aunque entiende que los chinos tienen razón, en este momento, más que intentar la guerra económica que sienten que no la pueden ganar, van a tratar de ganar militarmente afectando la influencia de China y Rusia como potencias, ejes del nuevo orden multipolar en Asia y en Europa. Esto hace que Estados Unidos acepte que en ese nuevo orden mundial debe concentrar su poderío nuevamente sobre nuestra América.
El Derecho Internacional no existe
En este escenario, el empeño del ataque militar contra Venezuela no es solo por los recursos naturales. A Estados Unidos le preocupa que en los recientes dos informes de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe, de la ONU) se indica que, a pesar de todas las sanciones y medidas coercitivas unilaterales de EE.UU. contra Venezuela, el país está entre las tres principales economías de América Latina y el Caribe, es decir que han podido pensar en dar la vuelta y buscar alternativas, apuntó Rivera Lugo.
A ello contribuye que la Revolución Bolivariana ha logrado mantenerse en el poder y ha seguido su dirección a lo que Chávez llamó “El socialismo del siglo XXI para nuestra América”, que es algo muy distinto a lo que fue el socialismo en Europa. Hizo la anotación de que luego del triunfo electoral de Maduro, este planteó continuar con la transición hacia un Estado comunal.
En tanto, tras la agresión militar, tanto Rusia como China han estado esperando de manera respetuosa el espacio de los venezolanos para que tomen las decisiones que ellos entiendan. Expuso que ambos países están observando, los pasos de EE. UU. porque tampoco van a permitir que este tome control, como dice, de todos los recursos petroleros en Venezuela y que terminen gobernando el país.
“Ese es el primer elemento que hay que tomar en cuenta de hasta dónde va a llegar el Gobierno Bolivariano en tratar de ganar tiempo para evitar una nueva intervención militar, y yo creo que ese es la preocupación: si en última instancia no hay alternativa, se van a preparar para enfrentar esa batalla de la invasión”. Acotó que esta sería una guerra popular que muy probable se extienda a Colombia.
“En alguna medida, por eso a Estados Unidos no le interesa ya ni el derecho internacional. Murió. Dejemos de estar ilusionados con que la ONU va a solucionar algún problema. Ni en el nuestro (se refiere a Puerto Rico) ni en el de los palestinos, ni ahora en el de los venezolanos. Lamentable, esa ONU de la Segunda Guerra Mundial murió, [murió] ese marco con los poderes de veto, en especial de EE. UU.”
Rivera Lugo añadió que en México se están preparando para una posible intervención, y en el caso de Groenlandia, el Gobierno de Dinamarca ya dio órdenes a sus fuerzas militares a responder a una agresión por parte de EE.UU. En el caso de esta última, eso puede significar el quiebre de la OTAN. Al cuestionamiento de si EE. UU, puede enfrentar más de un escenario de guerra, recordó las palabras del Che Guevara de que contra el imperialismo había que producirle dos o tres Vietnam y que hay que estar dispuestos a responder.
En tanto, Puerto Rico, desde su ocupación siempre ha jugado un papel importante dentro de la estrategia intervencionista de EE. UU., por lo que su remilitarización es muy fácil: “ya hay las instalaciones y lo que acusó de un gobierno colonial títere”. Rivera denunció que la Gobernadora ha demostrado que está dispuesta a aceptar cualquier cosa que proponga Trump, con tal de ver cómo acomodarse para adelantar a la estadidad, lo que a su juicio, no tiene ninguna posibilidad real.
“Los conflictos se van a seguir acrecentando. Hay que ver que los que tienen cabezas más frías se impongan”.
Desmiente a Trump
El profesor de Derecho, licenciado Carlos Rivera Lugo, desmintió el que, contrario a lo que alegó en sus redes el presidente de EE. UU., Donald Trump, de que suspendió un segundo ataque militar contra Venezuela porque el país estaba liberando a un gran número de presos políticos en “búsqueda de la paz”, la liberación de los presos en el país ha sido una permanente como parte de la política de conciliación que ha caracterizado al Gobierno Bolivariano durante los pasados 25 años.
“Es un llamado a la oposición, a la reconciliación nacional. Chávez, por ejemplo, perdonó a todos los que atentaron contra él en el golpe de Estado del 2002. Maduro concretó leyes de amnistía y ha estado impulsando la excarcelación de políticos que atentaron en contra la institucionalidad democrática. El pasado 24 de diciembre, fueron excarcelados aproximadamente 100 personas, y a final de año, un número igual”, dio a conocer Rivera Lugo.
Rivera Lugo puntualizó que Trump suspendió su segundo ataque porque el Congreso de EE. UU se lo ha prohibido y porque sabe que necesita la estabilidad en Venezuela para adquirir el petróleo que desesperadamente necesita su país. “Venezuela siempre ha estado dispuesta a venderle petróleo a EE. UU. durante más de 100 años, hasta que el mismo Trump, torpe y estúpidamente, le impuso sanciones a PDVSA, la empresa petrolera venezolana, a partir del 2019. Y luego pretende montar todo un show mediático alegando que todo lo que está pasando en Venezuela es porque EE. UU. se lo ha impuesto.”


