Por Gabriela Ortiz Diaz/Especial para CLARIDAD
Para el economista Francisco A. Catalá Oliveras, lo que se destapó con los arrestos en agencias gubernamentales por casos de corrupción y con la revelación de las 889 páginas del chat de Telegram fue como “llover sobre mojado”.
Según explicó, hay que partir del hecho de que hace más de doce años la economía de este país está en contracción. “En el año fiscal 2017-2018, el producto nacional bruto se contrajo en 4.7 por ciento, esto después de una contracción del tres por ciento en el año fiscal anterior, y así todos los años desde el 2006, momento en el que inició la gran recesión económica en Puerto Rico”, dijo en entrevista con CLARIDAD.
A juzgar por el experto, además de la economía, en Puerto Rico están en contracción la población, la clase trabajadora y la juventud. Para rematar, “nos ha caído este gobierno hace dos años que ha sido uno nefasto, sin norte, sin dirección, en el que ha florecido la corrupción y cuya política ha sido eminentemente de desmantelamiento de las instituciones”, aseguró.
Precisamente, sobre la corrupción Catalá Oliveras explicó que “abona a que la inversión externa y local se torne tímida, a que se corroan aún más las instituciones. Las instituciones se debilitan porque la corrupción se las está comiendo y porque la política oficial del gobierno ha sido de desmantelamiento institucional”.
Para colmo de los males, “la consultoría ha caído en gente que viene a convertir a los funcionarios de carrera en el gobierno en subalternos”, y se hacen contratos en los que “pierde el presupuesto público y gana el bolsillo privado”. Para Catalá, “esto crea un malestar generalizado y un vacío en la gestión gubernamental extraordinarios”.
Sostuvo, además, que esas gestiones de consultoría terminan debilitando la propia gestión gubernamental porque quien único gana es el consultor y quienes pierden son el servicio público y el pueblo de Puerto Rico.
Catalá Oliveras se ampara en una definición amplia del concepto “institución”. A su juicio, los buenos modales y el buen lenguaje son parte del concepto. “En el chat se refleja todo el deterioro institucional. Basta ver cómo se comunica el gobernador con sus ayudantes para darse cuenta de la pobre calidad de conversación y de discusión con las cuales diseñan política pública”, argumentó.
“Este chat ha demostrado un analfabetismo ético”, pero contra ese analfabetismo la revelación del chat ha ocasionado un “alfabetismo ético” o el consenso social que exige la renuncia de Rosselló Nevares. Es así como la crisis institucional gubernamental y política ha provocado que se institucionalice el consenso y la gestión de todos los sectores de pueblo.
Un efecto marginal
Tras casi dos semanas de desbordamiento ciudadano en manifestaciones alrededor de todo el país, pero principalmente en el Viejo San Juan, se comienzan a sentir efectos inmediatos sobre la economía local. Esto, según han informado miembros del Centro Unido de Detallistas, quienes atribuyen ese freno en la economía a la incertidumbre política que se vive en estos días.
Por su parte, la directora de la Compañía de Turismo, Carla Campos, informó durante el fin de semana que el impacto económico de la cancelación de paradas de cruceros en el puerto de San Juan hasta la fecha se podría estimar en cerca de $2.5 millones, cálculo del gasto de aproximadamente 15 mil pasajeros.
“Ese es un efecto marginal. Con los cruceros desviados hay un efecto adverso puntual en el Viejo San Juan, pero no es un efecto generalizado a través de todo Puerto Rico”, dijo el profesor de economía.
Al igual que los detallistas, que se han mostrado preocupados por el impacto que podría tener la crisis política actual sobre el desembolso de fondos federales sin los cuales el caos fiscal podría ser aún peor, Catalá Oliveras piensa que el escándalo de corrupción – también administrativo, moral y ético – en el gobierno de Ricardo Rosselló Nevares tiene un efecto sumamente adverso en la llegada de esos fondos.
“Luego de María se confiaba que con el desembolso de fondos federales iba a haber una especie de rebote en la economía puertorriqueña”, argumentó el economista. Según él, durante el 2019 se ha sentido algún tipo de rebote, aunque más modesto de lo que se esperaba por distintas razones: las aseguradoras no han sido tan diligentes o efectivas en la resolución y pago de reclamaciones, o porque no todos los anunciados fondos federales han llegado.



