Cuba declara «epidemia» por alto caso del chinkungunya

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Corresponsal de CLARIDAD

La Habana, Cuba-Con un promedio de 700 casos diarios registrados en el mes de octubre y unas cifras similares en lo que va de noviembre, Cuba enfrenta una crisis epidemiológica debido al alto número de contagios del Chikungunya, un virus transmitido a los humanos a través de la picadura de mosquitos.

Según datos de la Organización Panamericana de la Salud, entre el 11 de octubre y el 1 de noviembre se reportaron 15, 590 casos nuevos, acumulando más de 20,000 contagios en los primeros diez meses de 2025.

Por su parte, Cuba informó durante la tercera semana de noviembre que un total de 47,125 personas se encontraban ingresadas en hospitales en todo el país con síntomas de dengue o chikungunya, un panorama que ha llevado a las autoridades sanitarias de la isla a designar el actual brote de estas dos arbovirosis como “epidemia”.

Durante una transmisión especial en la televisión estatal, el director nacional de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública de Cuba (Minsap), Francisco Durán, afirmó que, «por el número de casos» y por sus síntomas, la enfermedad del Chikungunya es «el principal problema» de salud en la isla en la actualidad.

Según los reportes, la incidencia acumulada de chikungunya en Cuba es de 183.43 casos por cada 100,000 habitantes, la mayor en todas las Américas en este año, por encima de Brasil (112.07) y de los promedios del Caribe (43.53) y de todo el continente (26.00).

En la mayor de las Antillas, el virus se ha registrado en 14 de las 15 provincias, siendo La Habana, Matanzas y Cienfuegos los territorios con mayor índice de infección».

Frente a esta crisis, los servicios sanitarios cubanos han implementado diversas acciones para intentar contener la expansión del virus. Entre las medidas se encuentran jornadas intensivas de fumigación en barrios y comunidades, apoyadas por vehículos por las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

A ello se suma la búsqueda activa de personas con fiebre, una estrategia que procura detectar casos tempranos y evitar que los enfermos continúen expuestos a picaduras que puedan transmitir el virus a otros mosquitos, perpetuando el ciclo epidemiológico. La eliminación de criaderos, la mejora del saneamiento y las campañas educativas en medios de comunicación forma parte también de la estrategia de contención del Chikungunya.

La rápida y agresiva expansión del chikungunya se explica por varios factores: la elevada presencia del mosquito Aedes aegypti –transmisor también del virus del dengue, considerado endémico en la isla–, las pobres condiciones de saneamiento en algunas ciudades y el incremento de temperaturas y lluvias que favorecen la reproducción del vector.

Los síntomas característicos de la enfermedad incluyen fiebre súbita, dolores intensos en las articulaciones, dolores musculares, cefalea, fatiga marcada y en ocasiones erupciones cutáneas. Aunque no suele ser mortal, puede dejar secuelas prolongadas y afectar la capacidad de las personas para retomar sus actividades cotidianas.

Las autoridades sanitarias han señalado que no solo enfrentan un número creciente de casos, sino también un elevado volumen de pacientes con síntomas persistentes que requieren seguimiento médico especializado, lo que incrementa la presión sobre los servicios nacionales de salud.

El Gobierno ha reconocido públicamente la complejidad del escenario y ha calificado la situación como una epidemia, que no solo involucra el chikungunya, sino también el dengue y el oropouche, que circulan simultáneamente en el país. Además, las autoridades han admitido que los datos oficiales probablemente no reflejan por completo la magnitud real del problema, ya que muchas personas no acuden a centros de salud por falta de transporte, escasez de medicamentos o percepción de que la enfermedad no requiere atención médica inmediata, lo que alimenta el subregistro.

La crisis se agrava con la presencia activa del dengue, un problema histórico en Cuba. Desde enero hasta septiembre de 2025 se registraron 9,602 casos confirmados, incluidos 115 en estado grave y al menos tres fallecidos. Este escenario epidemiológico hace que el dengue no solo sea un acompañante del chikungunya en la situación actual, sino un factor que amplifica el riesgo sanitario general del país.

A este panorama se suma el avance del virus Oropouche, que ha afectado al país en los últimos dos años y que la OPS incluyó dentro del cuadro epidemiológico actual. Entre el segundo semestre de 2024 y los primeros meses de 2025 se reportaron 29,040 casos en Cuba, y al menos 123 personas presentaron complicaciones neurológicas como síndrome de Guillain-Barré, encefalitis o meningoencefalitis.

En este contexto, la respuesta del Estado cubano enfrenta importantes retos. Los esfuerzos visibles en fumigación, control vectorial y vigilancia epidemiológica se enfrentan a las carencias económicas y la falta de materiales necesarios para el control efectivo del mosquito.

De momento, la evolución de la situación dependerá en gran medida del éxito que se logre en reducir los índices de infestación, mejorar las condiciones de saneamiento urbano y garantizar los servicios médicos a la población, así como el apoyo de las propias comunidades en la contención de estos virus.