CLARIDAD
Establecer que la zona marítimo-terrestre (ZMT) se suscriba al área entre marea alta y marea baja, es 180˚ opuesto a lo que en realidad se debe hacer. Eliminar de la definición de la ZMT el área que está sujeta al impacto de las marejadas y los temporales cuando el mar penetra más sobre la costa implica daños mayores a la propiedad y posiblemente vidas, más allá de la pérdida del entorno natural, señaló el geomorfológo José Molinelli Freytes.
La Cámara de Representantes, en su tercer día de la primera sesión de este año, aprobó otro proyecto por descargue, en esta ocasión, el PC 25, el cual en efecto disminuye lo que se define como ZMT.
En entrevista con CLARIDAD sobre el impacto de la medida, Molinelli Freytes apuntó que en el presente, en realidad lo que se debe hacer es extender la ZMT más tierra adentro, porque cada vez las condiciones del cambio climático impactan de manera más dramática, por lo que hay que mover la línea reglamentaria más tierra adentro en vez de eliminarla. Reducir la definición de lo que es la ZMT significa que se van aprobar permisos a partir de la premisa de que se cumplió con el reglamento en zonas donde toda la inversión que se haga en ellas se va a perder. Los ciudadanos que compren esas casas las van a perder cuando venga una marejada.
Agregó que eso debilita aun más la confiabilidad de la gente de comprar una propiedad porque se construye una propiedad, se vende, y la gente que compró va a tener que enfrentar las pérdidas. Quien construye es una corporación y luego que el proyecto se vende, la corporación se diluye y la gente no tiene a quién reclamar, lo que va en contra de lo que debe ser el desarrollo sostenible.
En esa dirección, expuso que las condiciones del cambio climático del alza en el nivel del mar lo que indican es que se debe ser mucho más riguroso para proteger vida y propiedad. El planteamiento de los que se oponen a esas medidas funestas para los ciudadanos y para todos los propietarios que vayan a estar ahí o quieran comprar es para defender sus intereses al señalarles que van a perder la inversión.
Molinelli denunció que lo que el Gobierno les está diciendo es ‘voy a dejar que tú pierdas la inversión, que pierdas el dinero, porque lo que importa es la ganancia a corto plazo de los que invirtieron’, y después no hay a quién reclamar.
Describió que el efecto del cambio climático de aumento en el nivel del mar también provoca que penetren más las marejadas y los tsunamis, se salinicen los acuíferos y se pierdan las propiedades. “Lo que hay que hacer es salir de las costas y lo que estamos haciendo es poniéndonos más vulnerables”. Eso con el agravante de que en EE. UU. se quiere eliminar las ayudas de FEMA, lo que por consiguiente, hace que conseguir seguros para edificaciones pegadas a la costa en la orilla del mar sea más caro.
“Ese es un proyecto que no se va a ver en ninguna otra parte del mundo. Yo te garantizo que ningún país, ni aun en Estados Unidos, ni en Europa ni en ningún país que tenga costa va a proponer un disparate que es autodestructivo, que atenta contra el desarrollo económico y el progreso, contra el turismo. En ningún lugar del mundo puede haber un gobierno más incompetente con relación a sus recursos naturales como el de Puerto Rico, no lo hay, es la autodestrucción”.
En consulta por separado, el miembro del Comité de Expertos y Asesores sobre Cambio Climático (CEACC), profesor Rafael Méndez Tejeda, se limitó a indicar que por petición de la Comisión Conjunta sobre Mitigación, Adaptación y Resiliencia al Cambio Climático de la Cámara, el Comité sometió un informe en donde se identifican todos los recursos naturales que deben protegerse en la ZMT. El informe fue sometido tan temprano como en marzo del 2023.
De entrada, el informe indica que son varios los recursos que deben protegerse en la franja de la ZMT a lo largo de los aproximados 1,187 kilómetros de línea de costa de Puerto Rico, incluyendo las islas municipios de Vieques y Culebras y las islas no municipios o islotes.
El informe identifica y describe los 19 componentes que se ubican en la franja de la ZMT que deben protegerse. Lo primero que identifica son las playas, otras identificadas son las dunas, las rocas de playas, costas rocosas, acantilados, formaciones kársticas, manglares, praderas de yerbas marinas, arrecifes de coral, salitrales, ciénagas de agua salada, bahías bioluminiscenses, lagunas costeras, desembocaduras de ríos y caños., entre ellos.
Mientras, en declaraciones a la prensa, la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, en inglés) capítulo de Puerto Rico, también expresó su oposición por la aprobación del proyecto. La abogada de política pública de ACLU, licenciada Lolimar Rodríguez Escudero, indicó que en junio del 2025 se presentó ante la Comisión de Recursos Naturales de la Cámara un memorial explicativo esbozando las razones por las cuales no favorecía su aprobación.
“La zona marítimo-terrestre es un bien de dominio público y un recurso natural protegido por la Constitución de Puerto Rico. Aunque la ley contempla concesiones limitadas de uso privado, esas controversias deben evaluarse caso por caso, no mediante una redefinición que privilegie el ‘dominio particular’ por encima de la protección ambiental y del acceso colectivo. El proyecto debilita la protección de la costa, facilita reclamos privados sobre terrenos que antes quedaban claramente bajo dominio público y no toma en cuenta el cambio climático ni el aumento del nivel del mar. Puerto Rico necesita fortalecer sus bienes costeros con base científica y visión de largo plazo, no reducir su protección para beneficiar intereses privados».
El proyecto que se supone pase ahora al Senado, dispone que el Departamento de Recursos Naturales y la Oficina de Gerencia de Permisos, tienen 180 días luego de aprobado para adaptar sus reglamentos y disposiciones a la nueva definición de ZMT.


