En Rojo
En esta 2nda parte de mi retrospectiva de Woody Allen, incluyo uno de mis muchos filmes preferidos de la década del 1980, Hannah and Her Sisters y otro de 2010, You Will Meet a Tall, Dark Stranger, donde junta situaciones, pedazos de historias muy íntimas vs la imagen pública/familiar de personajes que entran y salen de situaciones por la magia de encuentros, accidentes y casi nunca por voluntad propia. Todxs lxs actorxs se unen a un guion libre que les permite improvisar y ampliar su personaje.
Hannah and Her Sisters (1986)
A través de los años, Woody Allen ha podido observar y captar esos detalles íntimos entre hombres y mujeres y entre el mismo sexo y los ha llevado a la pantalla con la sensibilidad que caracteriza su obra. Aunque su medio ambiente es siempre la gran ciudad—Nueva York—los problemas y conflictos de los personajes parecen ser un espejo de nuestra vida íntima, no importa dónde vivamos. Interiors (1978), Manhattan (1979), Annie Hall (1977), Stardust Memories (1980) y Purple Rose of Cairo (1985), presentan de forma seria y cómica—tal como es la vida—nuestros temores, dudas y deseos. En este filme, Allen vuelve a inquirir en las vidas de tres mujeres, de sus amantes, maridos, exmaridos y amigos. Tiene la sensibilidad de captar el lenguaje femenino y de hacerlo relevante no solo a otras mujeres, sino al público en general. Hannah (Mia Farrow), Lee (Barbara Hershey) y Holly (Dianne Wiest) son tres hermanas que se admiran y comparten una amistad sincera y desinteresada. Aunque existen celos, lo primordial es la seguridad emocional y el apoyo que se pueden brindar. El filme comienza con una escena reminiscente de Fanny y Alexander de Ingmar Bergman. Familiares y amigxs están reunidos para celebrar el Día de Acción de Gracias; las tensiones parecen desaparecer y prevalece la armonía.
Las vidas individuales de cada hermana giran alrededor de su meta de definir el rumbo que quieren tomar y las relaciones amorosas en que voluntaria o involuntariamente se encuentran. El ser actora, escritora, madre y/o esposa, de convivir con cierto hombre que satisface, aunque no del todo, o si tomar un rumbo sola, son los problemas diarios de estas mujeres y de todxs nosotrxs. Ante todo, estas hermanas valoran los sentimientos y se sienten culpables o responsables de la infelicidad de la otra. Tienen que lidiar con el engaño y traición de parte de hombres y mujeres en quien confían, con problemas físicos y mentales, con la infidelidad y el sentido de culpa, con la incertidumbre en cuanto a qué hacer una vez termina una relación. Intiman, se aconsejan y ante todo se respetan. Por eso nunca se sienten solas, pues en cualquier momento pueden llamarse y saber que alguien responderá. El llamado ‘male bonding’ no aparece en este filme. Los hombres se encuentran solos y sin red de apoyo para confesar sus temores y sus sentimientos de culpa. Irónicamente, solamente encuentran apoyo y comprensión en las mujeres que los aman. Aquí no hay villanos ni batalla de los sexos, tan solo hombres y mujeres que en su diario vivir se definen como seres humanos con la capacidad de crecer interiormente. El trabajo, el sentirse útil y creativo en lo que a cada cual deleita, el no conformarse con lo inmediato y lo cómodo, definen a todos los personajes. Son seres complejos sin contestaciones fáciles ni grandes sucesos en las vidas individuales. Este escritor y director no necesita de estereotipos ni fórmulas fáciles para darnos un filme divertido que nos recuerda esos detalles íntimos de nuestras vidas que creemos que solo nos sucede a nosotrxs. Por eso, Hannah and Her Sisters le habla directamente a lxs espectadorxs. Woody Allen nos comprueba una vez + que su talento es inagotable y que en cada filme abre una caja de sorpresas que resulta ser un espejo de nuestras vidas. Como en sus filmes anteriores, Allen utiliza la cámara, los colores y la música con sumo cuidado para resaltar cada escena.
You Will Meet a Tall Dark Stranger (2010)
Esta comedia agridulce sigue los pasos de Vicky Cristina Barcelona (2008) tanto en su elenco internacional como en su enfoque en los deseos que florecen en momentos de supuesta estabilidad emocional. Roy (Josh Brolin) y Sally (Naomi Watts) parecen una pareja perfectamente adaptada hasta el punto de que ella es la proveedora de la economía del hogar a pesar de que es él el que estudió medicina, pero ahora quiere dedicar su tiempo a escribir y convertirse en un célebre novelista. Dia (Freida Pinto) es una joven músico que está en los preparativos finales de su boda con un joven belga. Alfie (Anthony Hopkins) ha decidido cambiar su vida drásticamente para reinventarse después de estar casado por 40 años con Helena (Gemma Jones). Ahora se dedicará a rejuvenecer su cuerpo casi septuagenario, casarse con una jovencita de veintipico de años que espera le procree el hijo que perdió como infante. Todos parecen encaminados a un futuro prometedor. La única persona aquí que queda desprovista y necesita ayuda de su hija y de una adivinadora/psíquica es Helena quien es el centro de estas historias que se cruzan y que nos sorprenden por la capacidad del ser humano de joderse la vida, casi como un acto suicida.
Todos los actores tienen el espacio necesario para presentar y desarrollar sus personajes ya que Allen los deja sueltos y tienen que inventar sus movimientos, gestos y los detalles de los diálogos. Todos sobresalen en este ensayo teatral con esa mirada turbia que ha caracterizado las historias de Allen desde sus primeros filmes.



