Muy buenas tardes.
Agradezco la invitación de la compañera Sonia Santiago, de Madres Contra la Guerra, para expresarme hoy. Madres Contra la Guerra ha sido un ejemplo de lo que significa la palabra solidaridad y la palabra humanidad. Han convocado consecuentemente, semana tras semana, a este piquete de solidaridad de Puerto Rico con Palestina, que hoy se constituye en el piquete número 113. Gracias por responder a esta convocatoria.
Dedico mis palabras a Libre Sankara, Elidalis Burgos, Zuleyka Morales Rivera, compatriotas boricuas comprometidos con representar a Puerto Rico en la gesta de solidaridad en Palestina y dispuestos a llegar hasta Gaza para demostrarle al pueblo palestino su humanidad.*
Quiero recordar a Filiberto Ojeda Ríos, compañero de lucha, compañero de vida y comandante del Ejército Popular Boricua Macheteros, quien fue asesinado en 2005 con vileza y tortura por el gobierno de Estados Unidos al dejarlo desangrar luego de que un francotirador acertara en su disparo. El asesinato de Filiberto fue un golpe muy duro. Perdí a mi compañero, al alma de mi alma. Esa fue mi tragedia personal. Hoy vivo una tragedia a la que llamo “Gaza, el alma del alma mía”. Esta es una tragedia colectiva. Es de quienes estamos aquí presentes. Es de la humanidad. Nuestra tragedia es Gaza, es Palestina por el genocidio de Israel. Nuestra tragedia es la pérdida de la humanidad, la pérdida del alma colectiva. Gaza es humanidad, Gaza somos todos, Palestina somos todos.
Gaza
Primeramente, afirmamos nuestra solidaridad con Gaza, con Palestina. Afirmamos nuestra solidaridad con la República Bolivariana de Venezuela, la República de Cuba, la República de Colombia, y toda nuestra Patria Grande de América Latina.
El genocidio perpetrado por Israel contra el pueblo de Gaza y el pueblo palestino ha sobrepasado nuestra imaginación. Ha dejado a muchos en un estado de incredulidad que ha dificultado la agilidad de una respuesta inmediata. Pero estamos aquí.
Conocemos de sobra los abusos y asesinatos que ha perpetrado Israel contra los palestinos. Recientemente, en las cocinas que sirven alimentos a la población fueron encontradas balas en las latas de vegetales. Balas que en lugar de atravesar las latas pudieron haber perforado los cuerpos de los palestinos que trabajan arduamente para proporcionar comidas calientes a miles de niños y familias que actualmente sufren los rigores de un invierno cruel. Sus tiendas de campaña son caladas por el frío y la lluvia, se inundan, no tienen mantas secas sobre las que dormir, el viento hace jirones las tiendas de campaña y quedan totalmente a la intemperie.
El Estado de Israel se ensaña contra ellos y prohíbe la entrada de ayuda. Entre los artículos prohibidos se encuentran tiendas de campaña más resistentes y módulos de vivienda que pueden aliviar su sufrimiento. Israel también detiene el paso de camiones que llevan alimentos, medicinas y materiales para los hospitales y todo tipo de artículo que llevaría un poco de alivio.
El mundo occidental no conoce a los palestinos, no conoce su idiosincrasia, no conoce su humanidad, no conoce su dulzura, no conoce su cultura, su inteligencia, su espíritu indómito, su resiliencia… No conoce su sumud. Sobre todo, no conoce su Amor…
El pueblo palestino tiene derecho a vivir. El pueblo palestino tiene el derecho a luchar, a resistir, a retornar a sus hogares. El pueblo palestino tiene los mismos derechos que todos los seres humanos del planeta. Es nuestro deber que eso se convierta en una realidad.
Venezuela
Hoy nos encontramos ante una coyuntura que desconcierta al mundo y lo envuelve en llamas. El manto de la injusticia pretende arropar a nuestra América. Estados Unidos atenta contra la democracia e instaura golpes de estado en naciones latinoamericanas para saquearlas, en un claro patrón de expansión imperialista. Con sus acciones, reniega de los derechos humanos y del derecho internacional. Los menoscaba con alevosía.
Lo hizo el pasado 3 de enero, cuando invadió la República Bolivariana de Venezuela, bombardeó zonas militares y urbanas y secuestró al presidente constitucional, Nicolás Maduro Moros y a su esposa, la señora Cilia Flores, Primera Dama de la nación, llevándolos a Estados Unidos, en clara violación al derecho internacional.
Es de notar la contundente solidaridad de la República Bolivariana de Venezuela y de Colombia con Gaza y Palestina. Cuba ha sido un referente de solidaridad con Palestina de manera sólida y consecuente. Por ello, no es de extrañar que se afirma que las acciones también tienen costuras sionistas.
El hombre que ocupa la silla de la presidencia en Estados Unidos, Donald Trump, irrespetó flagrantemente la constitución de ese país. Gobierna por decreto, con estilo autoritario y dictatorial.
Esta es también una guerra mediática, donde se manipulan las conciencias. Muchos medios de prensa se han prestado para difundir las mentiras. Ya han juzgado al presidente Maduro, emitiendo un veredicto de culpabilidad, aun cuando el juicio todavía no inicia y no ha desfilado prueba alguna.
La Organización de Naciones Unidas ha resultado ser de papel. Ni tan siquiera de cartón. Dejó a Gaza sumida en el abandono, sin actuar en su defensa, más allá de expresar su preocupación por lo que estaba sucediendo, pero sin dar un paso valiente para llamar a capítulo al Estado de Israel. El Secretario General de la ONU, Antonio Guterres ni siquiera se atrevió a asumir la autoridad para emitir una determinación legal con respecto a la palabra genocidio. Solamente, Francesca Albanese, relatora especial de las Naciones Unidas para los Territorios Palestinos ocupados, ha defendido y trabajado arduamente denunciando el genocidio de Israel sobre Gaza y ahora mismo enfrenta sanciones por Estados Unidos. Es la venganza de Trump en contubernio con Netanyahu.
El acomodo del Premio Nobel de la Paz a una venezolana que traicionó a su nación al invitar a Estados Unidos a invadir, ocupar y hacerse con el petróleo, que es la fuente principal de riqueza del pueblo venezolano, fue otro de los pasos en el sendero de la invasión, agresión, y golpe de estado que Estados Unidos llevó a cabo en la República Bolivariana de Venezuela, cuando secuestró a su presidente constitucional, hoy prisionero de guerra en las cárceles estadounidenses.
Esa mujer traidora entregó a Venezuela y sus riquezas, se apropió del futuro de los venezolanos y se lo entregó a una Potencia Administradora. Eso es lo que será Estados Unidos para ellos de ahora en adelante: una Potencia Administradora. Están en el mismo bote que Puerto Rico: Venezuela es ahora una colonia de Estados Unidos. Y todavía hay venezolanos que aplaudieron la invasión y el secuestro. Venezolanos que viven fuera de su país y que dicen que “el precio que tenemos que pagar todos como venezolanos es nuestro petróleo” y recalcan que “quizás va a morir mucha gente, o no, pero es el precio que hay que pagar”. No hay humanidad, ni siquiera para los suyos.
Pienso que otro de los propósitos de Estados Unidos al invadir Venezuela, además de robarse el petróleo y sus otras riquezas, es debilitar a Cuba. Quieren destruirla. La situación energética en Cuba es delicada y el petróleo de Venezuela es un factor de suma importancia. Al hacerse con el petróleo de Venezuela, Estados Unidos intensifica el bloqueo criminal que durante tantos años ha ejercido contra Cuba. Hay que recordar que uno de los artífices de este plan es Marco Rubio, quien tiene en su mira la destrucción de Cuba por su odio visceral.
En Puerto Rico, la gobernadora adoradora de Trump y Netanyahu, no sólo entregó a los inmigrantes de nuestra comunidad, sino que se arrodilló en reverencia ante Trump y Netanyahu sin siquiera protestar el plan de que Puerto Rico fuera nuevamente invadido por fuerzas militares estadounidenses para facilitar el ataque contra nuestros hermanos venezolanos, nuestros hermanos latinoamericanos. Claramente, en oposición al lema “Caribe, zona de paz”, por el cual llevamos trabajando tantos años. Pero ¿qué puede esperarse de una persona que rinde absoluta pleitesía a criminales de guerra, quienes en contubernio han torturado, asesinado, y masacrado al pueblo palestino?
A Gaza, a Palestina, a Venezuela, a Cuba, a Colombia, a México, a toda nuestra América, les decimos: “No están solas”. El pueblo puertorriqueño se solidariza con nuestras naciones hermanas. Somos un pueblo latinoamericano y caribeño, y nuestras hermanas más cercanas están en la mira inmediata del mandatario estadounidense.
Ningún país del mundo tiene derecho a enviar fuerzas a otra nación soberana, arrestar a su jefe de Estado y sacarlo de su país. Eso fue un secuestro. No sólo secuestraron al presidente, sino también la soberanía de Venezuela. Lo que ocurrió es una violación de los preceptos del derecho internacional y destroza los principios y valores que gobiernan la Carta de las Naciones Unidas.
Exigimos el cese de las agresiones de Estados Unidos contra los pueblos de América. Convertir a Venezuela en una colonia es un acto infame. La soberanía de Venezuela debe ser restaurada, así como el orden constitucional, y el presidente Maduro, y la señora Flores, deben ser regresados. Es al pueblo venezolano a quien corresponde gobernar a su país.
Defendamos a Puerto Rico y el Caribe como zona de paz. Defendamos a nuestra América como zona de paz. Defendamos al mundo como zona de paz.
En este nuevo año hagamos el siguiente ejercicio. Llevemos un diario en el cual anotemos la respuesta a esta pregunta: ¿Qué hice hoy por Gaza, qué hice hoy por Palestina? Y añadamos: ¿Qué hice hoy por Venezuela, qué hice hoy por Cuba, qué hice hoy por Colombia? Particularmente, ¿Qué hice hoy por Puerto Rico? Sobre todo, ¿Qué hice hoy por la humanidad?
Bendita seas Gaza, el alma del alma mía. Bendiciones para ti y el pueblo palestino.
Mensaje pronunciado por la autora en Manifestación de Solidaridad de Puerto Rico con Palestina.Convocada por Madres Contra la Guerra, Piquete #113.6 de enero de 2026


