Corresponsal de CLARIDAD
La Habana, Cuba-A dos meses del paso del Huracán Melissa, Cuba aún se recupera de los desastres causados por el fenómeno en la zona oriental del país, donde tuvo un impacto directo en cinco provincias.
Melissa, que tocó tierra como huracán categoría 3, dejó más de 116 mil viviendas destruidas, según cifras oficiales, y todavía hoy cerca de 3,000 damnificados reciben asistencia de las autoridades.
En la provincia de Santiago de Cuba, la más afectada de todas –las otras provincias afectadas fueron Holguín, Guantánamo, Las Tunas y Camagüey–, quienes vivieron de cerca el paso de la tormenta afirman fue una experiencia que nunca olvidarán.
“No pensé que esto iba a estar así porque el ciclón Sandy [que impactó la zona oriental de Cuba en 2012] había pasado por aquí, bastante cerca, y no me había devastado como en este momento. Ahora es una pérdida grande y sentimentalmente me siento afligido. Me siento muy mal”, expresó a CLARIDAD Raúl Duverjel, vecino de la localidad de Guamá en Santiago de Cuba, donde tocó tierra Melissa en octubre pasado, y con quien conversamos apenas un día después del paso del ciclón.
Igual sentimiento manifestó a este rotativo Nuvia Rivera, también vecina de Guamá y decidió pasar la tormenta en su hogar, a escasos metros de la costa, junto a otros integrantes de su familia. Una experiencia que pudo haberle costado la vida.
“Fue algo terrible. Fue realmente fuerte. El mar entró por todas partes. Si te digo la verdad, en un momento pensamos que no lo íbamos a lograr”, sostuvo Rivera.
Pero además de grandes afectaciones, el Huracán Melissa dejó tras de sí profundas muestras de unidad y solidaridad en la población cubana.
Desde La Habana y otras provincias, a menudo de forma espontánea, las personas se han organizado para enviar a sus vecinos y parientes afectados donaciones y ayuda humanitaria, con la que paliar, al menos de forma temporal, las grandes pérdidas.
Para Amado Riol, activista cubano y líder de la organización A Cuba hay que quererla, si algo destaparon los vientos de Melissa fue el carácter profundamente humanitario y empático del pueblo cubano.
“Yo creo que hay una expresión de solidaridad enorme que se ha desbordado y sigue creciendo en estos momentos. Y en relación al proyecto, yo veo que la gente se sigue sumando. Es hermoso. Yo nunca pensé que el proyecto iba a tener estas dimensiones”, dijo a este medio.
Riol ha recibido toneladas de ayuda humanitaria, incluyendo donaciones de alimentos, medicamentos y ropa, que luego, junto a su equipo, se ha encargado de llevar y entregar a los damnificados en las provincias orientales.
En la capital cubana, uno de los puntos de encuentro y acopio para quienes desean ayudar a sus compatriotas es una escuela primaria. Allí, maestros y estudiantes recolectan tanto artículos de primera necesidad como juguetes para los más pequeños en el otro extremo de la isla.
“Pusimos a los niños en la piel de esos que lo habían perdido todo. Si a ustedes les hubiera pasado, ¿qué hubieran querido? Los niños se sensibilizaron muy pronto y las familias también. Si las familias no lo hubieran hecho, no hubieran llegado a nosotros tantas cosas hermosas”, sostuvo Vilma Cartaya, directora de la escuela elemental, para quien promover actos como este entre sus estudiantes se vuelve hoy más importante que nunca, debido a la compleja situación económica que atraviesa Cuba.
Pero estas acciones del pueblo cubano o este ejemplo de enseñanza de solidaridad entre niños no son un hecho aislado. En Cuba, la empatía y la solidaridad, los más grandes valores de la Revolución, se aprenden desde pequeño.
Asegura Cartaya que la idea es enseñar a sus estudiantes que “hay que tener empatía y lo más importante es pensar justamente, si a mí me pasa, como yo lo sufriría, qué yo quisiera, cómo yo hubiera querido que me ayudaran”.
Cuba enfrenta hoy un enrevesado panorama económico que entorpece los esfuerzos de las autoridades en la recuperación tras el paso del Huracán Melissa. Un férreo bloqueo económico y una política sumamente hostil por parte de Estados Unidos, se unen a intrincados errores en la política económica interna que dificultan las condiciones de vida en la isla.
Pero en medio de este escenario, los cubanos y cubanas insisten en sus muestras de solidaridad como el mecanismo justo y necesario para apoyarse los unos a los otros.
“Imagínate, qué podemos hacer los cubanos, dentro de todas las medidas del bloqueo, que [no sea] poder ayudarnos unos a los otros”, aseveró Carlos Valdés, uno de los miembros del proyecto que dirige Riol.
Reconoce Valdés que, “independientemente del bloqueo, tenemos que resolver los problemas internos que tenemos”, como única alternativa para sacar el país adelante.
Por su parte, Nuria Rivera, hace varias semanas atrás vaticinaba: “los cubanos estamos acostumbrados a recuperarnos de todo. Porque así es el cubano. El cubano es fuerte, muy fuerte y resiste bastante.



