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Irán: Una guerra interminable

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CLARIDAD
ccotto@claridadpuertorico.com

¿Por qué los países árabes de la región del Medio Oriente, no están del todo de parte de
Irán en la guerra desatada por Israel y Estados Unidos, contra la antigua Persia?

En entrevista el doctor en geografía política, Carlos Severino Valdés, nos ofrece una
breve explicación histórica de las tensiones que existen entre los países árabes de la
región e Iran, por lo que no se han sumado al lado de Irán, pero si han actuado con
cierta cautela. Este diferendo es parte de lo que debemos saber para entender la postura
de sus vecinos ante esta guerra calificada por varios estudiosos como ya la tercera
guerra mundial (TCM).

“Eso no siempre fue así”, señaló en entrevista. Para entender esa postura -indicó- hay
que poner en contexto algunos elementos históricos, ha habido momentos en que sí y
otros momentos en que no. Lo primero que hay que diferenciar es que Irán es un país
Islámico, un país Persa, iraní, el nombre mas correcto es iraní que recoge toda la
diversidad étnica que tiene la cual es bastante. Los iranios históricamente han tenido
diferentes momentos de tensión con los árabes, obvio ya que Persia que es el nombre
histórico de Irán, fue por decirlo así, islamizada y en algún modo arabizada.

Ese proceso tiene mucho que ver con la región y la división que hay dentro del Islam,
entre la rama Suni y la rama Chiíta. Dentro de la rama chií que es la rama minoritaria,
unos 400 millones de personas, el país que por excelencia agrupa a esa profesión
islámica es Irán.

Continúo que hay que hacer la distinción de que cuando se habla de la revolución
islámica, es específicamente de la parte chií. Durante el siglo XX durante el reinado del
Sha de Irán (Mohammad Reza Pahlav) hubo unas relaciones bastante cordiales con toda
la monarquía del Golfo. Esta relaciones tuvieron una primera ruptura en el 1953 cuando
en un golpe de estado orquestado por la CIA, ( operación Ajax) fue depuesto el primer
ministro Mohammad Mosaddegh. Las motivaciones para el derrocamiento fue que,
Mosaddegh encabezó un gobierno nacionalista progresista laico, lo que creo una pared
con las demás monarquías de la región.

Tras el golpe, al regreso del Sha de Irán las relaciones volvieron a normalizarse. A partir
de ese momento hay una coincidencia de intereses e Irán se convierte en el socio
preferencial de Estados Unidos en la región. A finales de los ’50 comienza el boom
petrolero y todos los países eran parte de esa realidad.

La última ruptura de las relaciones de Irán con el mundo árabe de la península del golfo
Pérsico se produce en el 1979, cuando triunfa entonces la revolución islámica que no es
otra cosa que un movimiento chií contra la dictadura el Sha.

“Eso crea una disonancia en el mundo islámico en ese momento por dos cosas; primero
porque al ser un gobierno encabezado por los chiitas causa mucha preocupación y
resentimiento en el mundo de las monarquías y porque existen bastante minorías chiitas
en los Emiratos Árabes y en distintas partes del mundo arábico”, describió Valdés.
Su observación es que desde ese momento esos países tienen una reticencia y como
además Iran se convierte en una república constitucionalista -esa es la verdad- y las
monarquías son absolutas siempre han temido que el germen islámico se expanda y
provoquen movimientos que vayan a sublevarse contra las monarquías, las cuales
“llevan una vida muy cómoda parasitaria en total allí”.

En el escenario actual por parte de los iraníes, el mensaje ha sido claro, no ha dirigido
un ataque a la territorialidad de las monarquías de los países vecinos, sino a las 27
instalaciones militares estadounidenses que han atacado hasta ahora.

El análisis de Valdés es que los iraníes están forzando una estrategia, la que describió
muy interesante, primero la salida de EE UU de la región por lo menos el componente
militar y segundo ha demostrado que la presencia militar de EE UU no es eficiente, ni
algo que pueda garantizar protección a las monarquías del Golfo. A su juicio lo que está
ocasionando Irán muy posible es una reorganización geo política del balance de poder
regional en el golfo Pérsico y la península arábica en general.

En esa línea calificó de una postura arrogante la de Israel y EE UU sobre la capacidad
de respuesta de los iraníes. “Realmente creo que ha sido una postura muy arrogante era
evidente sin ser un experto en la cuestión militar solo tomando en consideración la
guerra de los 12 días era obvio que los iraníes tenían poder de contestación fuerte y de
junio (2025) hasta ahora parece ser que lo que hicieron fue mejorar en colaboración con
los rusos y chinos”.

Además de destruir las bases militares de EE UU en la región, Irán también, ha
ocasionado unos golpes muy duros en Israel. Aunque observó que debido a que Israel
mantiene una censura total sobre los medios de comunicación no es mucha la
información que se tiene, aunque se han difundido algunos videos y se sabe por algunos
sectores de opinión bien informados por parte de EE UU de que ya han sido destruida
parte de las dos ciudades mas importantes del país que son Haifa y Tel Aviv.

Para el experto la guerra contra Irán puede significar una derrota táctica tanto para
Estados Unidos e Israel, lo que puede cambiar la relación de poder y las relaciones en
toda la región y la postura que Israel estaba ganando consistente para establecer su
proyecto de la aspiración sionista religioso del “gran Israel”, que es la nueva versión del
sionismo encabezada por el gobierno de Netanyahu, “hombre orquesta de todo esto”.

“Los iraníes parece ser que se estaban preparando para este momento hace cinco años,
con una paciencia que solo un país con larga historia puede tomarse para resistir tanta
humillación sabiendo que iba a llegar el momento de responder con fuerza”.
En esa línea comentó que es sabido que los negociadores de parte de EE UU han pedido
un alto al fuego e Irán se ha negado. Todo parece indicar que la guerra durará unas
semanas más porque ni EE UU tiene mucha capacidad e Israel tan poco, por lo que
considera que el fin de la guerra será una negociada.

Esta apreciación esta basada en señalamientos de expertos militares ex funcionarios
estadounidense y de la CIA de relieve y que incluso fueron trumpista y que en estos
momentos son desafectos, han estado dando radiografías de proyecciones de que esta
guerra no puede durar mas de tres a cuatro semanas debido a que EE UU está por agotar
su inventario de misiles para poder enfrentar los misiles iraníes. Ahora mismo se dice
que Irán ha aumentado los ataques con misiles en un 80%. Por parte de EE UU por
asuntos estructurales no tiene la capacidad industrial para producir los misiles y
armamento, hace unas semanas mandaron a traer baterías antimisiles de Korea, de la
OTAN, y de Japón, dejando a Japón al descubierto.

El hecho de que Trump le haya pedido a los países de la OTAN a enviar embarcaciones
militares para abrir el estrecho de Ormuz, es una admisión de que no lo puede hacer, no
se pide ayuda cunado se esta ganando una guerra. Mientras la respuesta de sus aliados,
los países de la OTAN ha sido abogar por la diplomacia. “Esa es una manera elegante
de decir no me voy a meter ahí porque sé que voy a salir mal”.

En términos de negociación de parte de Iran, ya se sabe cuales son las bases de la
negociación: no habrá alto al fuego hasta tanto tanto se respete todo su derecho como
nación plenamente; se garantice la salida de todos los destacamentos militares de EEUU
de la región y que haya una indemnización monetaria de todos los daños que Irán ha
sufrido. Estas condiciones fueron comunicadas por escrito por el nuevo Ayatolá,
Mojtaba Jamenei.

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