CLARIDAD
“La necesidad está en todos lados”. Carmen Romero Dones, conoce de primera mano lo que dice. La supervisora de Alcance Comunitario, de la organización Solo por Hoy, lleva 14 años en su tarea diaria de conversar con personas para ayudarlas a que acepten que ellos, ellas, pueden cambiar sus vidas si se lo proponen.
No todos los que están en la calle sin hogar es porque son usuarios de drogas o alcohol, nos dice, aunque sí la mayoría. También hay muchas personas adultas que perdieron su trabajo o los desahuciaron y los que tienen alguna condición de salud mental. Las personas mayores que se encuentran sin una vivienda pernoctan en sus autos, cerca de cuarteles de la Policía o cerca de hospitales. Incluso ha visto personas sin hogar que llegan de Estados Unidos: “Les han hecho creer que pueden conseguir vivienda y empleo. Es el sueño americano a la inversa”.
“Yo estuve ahí, sé que se puede. A veces tenemos que tocar fondo para entender muchas cosas en la vida”, comparte Romero Dones, sobre su experiencia de vida en el mundo de las drogas y el alcohol. Se crió en un hogar disfuncional, con un padre alcohólico que maltrataba a su madre trabajadora. Su padre nunca les maltrató a ella y a sus hermanos, pero a su madre sí. Es la tercera de cinco hermanos. Cuenta que a los 12 años su hermana mayor se fue con el novio, huyendo de su hogar. Uno de sus hermanos se fue con la abuela y ella optó por estar en la calle. Al estar en la calle, para que la aceptaran, entró en el mundo de las drogas y ya a los 13 años tenía su punto. A los 17, se casó con un hombre de 35 años que, como ella, estaba en el mundo de las drogas, con el cual tuvo tres hijos varones.
Cuando llegó el momento en que ya no pudo vender más drogas, comenzó a robar en las tiendas, lo que le llevó un tiempo en prisión. Al salir, pasó momentos difíciles de estar deambulando y el destino la llevó a encontrarse con una excompañera de prisión, quien le aconsejó acudir a la Unidad de Alcohólicos Anónimos de Centro Médico. Para ese momento ya había dejado las drogas.
“Ya me estoy dando cuenta de lo que la vida me quitó. Yo quería tener mi casa, llevar mis hijos a la escuela…”, expresa Carmen sobre sus sentimientos y deseos en ese momento de reflexión. El Departamento de la Familia le había retirado sus hijos cuando estos tenían entre 12 y 7 años, aunque reconoce que siempre tuvo la oportunidad de relacionarse con ellos.
Al salir del tratamiento sobre el abuso de alcohol, Carmen llegó a Solo Por Hoy. Esta organización de base comunitaria ofrece servicios a personas que se encuentran en situación de abuso de sustancias, de salud mental, discapacidad y sin hogar. Al terminar todo su proceso de rehabilitación, y luego de meses sin encontrar un trabajo, tuvo la oportunidad de comenzar a trabajar en Solo por Hoy; primero, en tareas de limpieza y a los siete meses, la directora de SPH, Belinda Hill, al ver su desempeño con personas que acudían a buscar servicios, le dijo que reconocía ‘que la tenía mal ubicada’. Entonces, pasó a ser supervisora de Alcance Comunitario.
En esta tarea, desde las ocho de la mañana, Romero Dones recorre varios sectores de Río Piedras y otras zonas del Área Metro, repartiendo bolsas meriendas, efectos de aseo personal tanto para hombres y mujeres y artículos de primera necesidad. Se acerca para hablarles sin presionar a que acepten ayuda.
“El universo me ha puesto a mí hoy aquí. No te llevo la droga, te llevo la recuperación. Hay que aprender a reconocer que fueron malas decisiones las que tomamos”, expresa sobre su tarea y su propio proceso.
Uno de los lugares del área de Río Piedras que suele visitar para distribuir la asistencia y conversar con personas sin hogar es el puente de la Avenida 65 Infantería, en el cruce Trujillo. Este puente ya es reconocido por las muchas personas que viven bajo su sombra, tanto personas usuarias de sustancias, como personas adultas.
Hay quienes lo visitan, que ya están en proceso de rehabilitación, como José Manuel Pérez, de 50 años. “Yo soy de Las Piedras, de una familia bien humilde. Tuve mis recaídas por cabeciduro, por no escuchar consejos. Estoy tratando de salir de todo esto. Le doy gracias a Solo por Hoy por el apoyo que me ha dado, hay muchos que por fuerza de voluntad no aprovechan la ayuda”, comparte sobre su experiencia.
Pérez reflexiona que quizás su caída fue por el abandono de su madre cuando tenía un año. “El amor de madre no lo tuve, quizás eso fue parte de mi caída, pero no la juzgo. Lo que sucedió, sucedió, eso es parte de la vida”. Afirma que lleva 10 años limpio y que tiene un hijo, que si no fuera por él no seguiría luchando.
“Es difícil estar en la calle, se pasa frío, hambre. La calle está mala, hay mucho daño, maldad”, describe Brenda Liz Vega, de 46 años sobre su experiencia. Ella igual está en proceso de rehabilitación, y recomienda a las personas como ella a que busquen ayuda: “Hay que tener un poco más de fuerza y dejar esa vida”.
Hay personas que circulan por el lugar que, aunque tienen vivienda, es evidente que están solos y sin alimentos. Ese es el caso de Amílcar Santiago Tirado. Este se acerca a que le den la bolsa de aseo y de merienda. Alega sobre su experiencia de vida que no ha podido superar el que su padre veterano abusó de sus tres hermanas, para lo cual compraba armas con las que las intimidaba para que no hablaran. Sus padres se divorciaron y, aunque su padre fue a juicio, la excusa de insanidad mental por ser veterano, dice entre molestia y asombro, “salió bien e incluso se volvió a casar”
“Deja eso atrás”, dice Santiago Tirado que le han dicho, aunque admite que no ha podido.
En su recorrido de Solo por Hoy, a Romero Dones le acompañan los jóvenes Ángel Vélez Conde y José Manuel Vélez Carrasquillo, ambos manejadores de casos de SPH y recién graduados de Sicología del recinto de Río Piedras de la UPR.
Cómo se enfrentan estos jóvenes al reto profesional y las barreras sociales que puede representarles este trabajo
“Es bastante gratificante cuando podemos ayudar a las personas. Como todo, hay muy buenos participantes. Hay participantes que se dejan ayudar y hay quienes no se dejan. Realmente, todo es voluntario. Es bien bonito ver cómo una persona decide decir hasta aquí, basta ya, no quiero continuar con esto que me hace tanto daño el resto de mi vida. Voy a darle un stop y voy a comenzar un capitulo nuevo”, expresa Vélez Carrasquillo.
Por su parte, Vélez Conde destaca: “He visto en este recorrido de personas sin hogar algunos con problemas de salud mental, muchísimas dificultades, muchas barreras. Eso me ha ayudado a crecer tanto a nivel académico como también personal, porque no es lo mismo un joven que no está informado del sinhogarismo, que ve a las personas sin hogar de una manera, a uno montarse a ver esta experiencia y decir ¡Wao! Uno ve la realidad de otra manera. No es que en el sinhogarismo la persona está ahí drogándose. No, ellos tienen sus barreras, dificultades, y Solo por Hoy es la entidad que más se pone en contacto con ellos, les tiende la mano y los ayuda en esos procesos. Somos el primer empuje, me motiva trabajar aquí”.
Para los dos jóvenes profesionales, están entrando a un mundo que no conocían y ahora lo pueden ver de una manera diferente. Consideran que hay refuerzos sociales que impiden poder ayudar a personas sin hogar, pero que es más por miedo. Para ellos, tener esa experiencia les ha hecho tener una visión diferente: “Creemos tener las herramientas para poder ayudarlos”, afirmaron.



