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Las diversidades políticas de los documentales nominados para el Óscar

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Especial para En Rojo

Los documentales nominados para el Óscar este año demuestran el poder de las voces narrativas que desafían al estado y su propaganda patriótica, la invisibilización de sectores marginados, el silencio de la enfermedad terminal y la manipulación privilegiada de la ley en contra de las comunidades de color. A pesar de que nunca pude ver el documental Cutting Through Rocks (dirs. Mohammadreza Eyni y Sara Khaki, EE.UU. y Alemania, 2025), que no está disponible en la pantalla grande ni para streaming, me consta que su tema central se alínea a los diversos y urgentes mensajes políticos de cada película nominada. Decidir cuál merece el premio es siempre un ejercicio absurdo porque cada documental es una maravilla que brilla por su propia potencia. Mas allá de la publicidad adquirida por la nominación y un triunfo, la competencia le resta poder a estos textos en una ceremonia donde todavía se critican las celebridades que usan el espacio para hablar sobre temas políticos. En una ceremonia donde todos los documentales nominados poseen una relevancia política, los documentalistas triunfan por sobrevivir, dar a conocer su trabajo y continuar la lucha. Los invito a trascender el brillo de la estatuilla y a abrir sus horizontes con historias con las que se identificarán por su humanidad.

The Alabama Solution (dirs. Andrew Jarecki y Charlotte Kaufman, EE.UU., 2025), que pueden ver en HBO Max, examina las condiciones infrahumanas de los confinados en el sistema penal de Alabama. El documental sigue las historias de varias personas privadas de su libertad: Robert Earl Council, también conocido como Kinetik Justice, un activista por los derechos de los confinados que lleva décadas en la prisión; Steven Davis, un confinado asesinado por los guardias; y James Sales, el compañero de celda de Davis que presenció su asesinato; entre otros. El documental revela la corrupción del gobierno estatal de Alabama, que invierte en construir más prisiones para lucrarse de los contratos ignorando la necesidad de rehabilitación que requieren las personas explotadas por el sistema. El documental le devuelve la voz a los confinados y sus familias para develar las violaciones a los derechos humanos que constantemente ocurren dentro del sistema. Hablar honestamente de las injusticias desde el interior de la prisión conlleva unos peligros que los confinados evaden con el uso de celulares de contrabando. Cada vez que uno de los entrevistados le pide al entrevistador que mantenga silencio porque piensa que hay un guardia penal cerca nos recuerda que toda petición de ayuda al exterior es un riesgo para la población interna. La película reta las actitudes prevalentes de que los horrores del sistema carcelario son la consecuencia lógica para una persona encontrada culpable. Los directores, Andrew Jarecki y Charlotte Kaufman, afirman que el sufrimiento y la esclavitud a la que someten a los confinados bajo la vigilancia del sistema en Alabama nos debe preocupar a todos. Vean esta película acompañada de Sing Sing (dir. Greg Kwedar, EE.UU., 2024), donde los confinados luchan por su humanidad a través del arte.
Un documental que también profundiza en el racismo sistémico es The Perfect Neighbor (dir. Geeta Gandbhir, EE.UU., 2025), que pueden encontrar en Netflix. La película sigue el caso de Susan Lorincz, una mujer blanca que mató de un disparo a su vecina negra, Ajike Owens. Lorincz se acogió a la ley Stand Your Ground ya que Owens fue a su casa a pedirle cuentas por haberle robado el tablet a su hijo. Lorincz había creado tensión en la comunidad ya que constantemente llamaba a la policía porque los niños de la urbanización jugaban en un terreno al lado de su casa. Como toda una Karen, Lorincz usaba su privilegio como mujer mayor blanca para tratar de crear problemas para sus vecinos y sus niños, que ella constantemente humillaba. Desgraciadamente es un caso más entre tantos de esta índole que definen la experiencia de identidades marginadas en los Estados Unidos. Sin embargo, Geeta Gandbhir, la directora, construye la narrativa usando únicamente el pietaje de cámaras de seguridad en el cuartel, en las casas de la comunidad, y de los body cameras que llevan los policías, entre otras. A través de estos fragmentos, Gandbhir nos obliga a observar con objetividad un caso el cual muchos podrían ver como el de una angustiada señora blanca que tuvo que defenderse de la mujer negra que amenazaba su seguridad. Gandbhir es una historiadora magistral que utiliza el pietaje para reconstruir una narrativa que confronta el racismo y nuestros propios prejuicios. Otro documental poderoso sobre la intersección entre identidad racial, su representación problemática en los medios y la ley es O.J.: Made in America (dir. Ezra Edelman, EE.UU., 2016). Mientras que en The Perfect Neighbor el enfoque es una comunidad de clase trabajadora en Florida, O.J.: Made in America explora los problemas sociales alrededor de un caso con más exposición mediática y que sacudió a toda la nación.

Mr. Nobody Against Putin (dirs. David Borenstein y Pavel Talankin; Dinamarca, Reino Unido y Alemania, entre otros; 2025), ganador del Oscar y que pueden ver en Prime, sigue a Pasha, un coordinador de eventos y videógrafo en la escuela primaria de Karabash. Este pequeño pueblo en Rusia tiene el extraño honor de ser uno de los más contaminados de la región. Sin embargo, Pasha encuentra la felicidad de vivir en Karabash a través de su pasión por el trabajo con jóvenes. Su vida de pueblo pequeño comienza a afectarse cuando estalla la guerra en contra de Ucrania y Vladimir Putin ordena oficialmente que todas las escuelas sigan un currículo que resalte el patriotismo y el apoyo a la guerra. Mientras algunos adoptan las directrices tornándose en rinocerontes de Putin, Pasha se aferra cada vez más a su resistencia solitaria. Usando pietaje grabado por el mismo Pasha, que capta momentos compartidos con estudiantes, compañeros y hasta sus propias confesiones, la película documenta la transformación del maestro y su decisión final. Esta película puede ser acompañada con una de mis favoritas de este año, The Voice of Hind Rajab (dir. Kaouther Ben Hania; Tunez, Francia y Palestina, entre otros; 2025), donde los empleados de un centro de llamadas de emergencias en Palestina entran en comunicación con una niña atrapada en un carro en medio de un ataque del ejército israelí. Aunque la película usa actores para representar los empleados del centro, el audio de la niña es real. El maestro de Karabash y los empleados del centro en Palestina nunca serán los mismos ante la violencia real que, como espectadores, también podemos ver y escuchar.

Por último, Come See Me in the Good Light (dir. Ryan White, EE.UU., 2025), que pueden ver en Apple TV, sigue a Andrea Gibson, le poeta laureade de Colorado y su lucha con el cáncer cervical. El documental no es tan solo sobre su enfermedad, sino también sobre su obra y carrera; su relación con su esposa, Meg; su identidad sexual y de género; y su necesidad de volver a leer poesía en vivo. El director, Ryan White, no intenta manipular emocionalmente al espectador, sino que permite que cada momento vivido por Gibson tenga un elemento de esperanza. Tanto como en el clásico, Harold and Maude (dir. Hal Ashby, EE.UU., 1971), donde Harold de 20 se enamora de una mujer de 79 años para encontrar su pasión por la vida, Andrea Gibson afirma su hambre por la vida en cada beso dado y en cada poema leído.

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