Aunque se desconocen muchos detalles operativos sobre la agresión yanqui contra Venezuela y el exitoso secuestro del presidente Nicolás Maduro, está claro que requirió meses de preparativos, la participación de agencias de inteligencia y la entrada en acción de un grupo diverso de unidades de las FF.AA. yanquis. No obstante, los reportes de prensa y muchos analistas han destacado la participación de tropas especiales y en particular de la denominada Delta Force.
¿Qué papel desempeñan esas fuerzas para operaciones especiales (SOF) en el accionar militar actual de Estados Unidos?
En los últimos años, la concepción militar de Estados Unidos ha reconsiderado y se basa en descartar o disminuir al mínimo el despliegue sobre el terreno de divisiones de tropas regulares propias, lo cual se suplen o sustituyen mediante una mayor utilización golpes aéreos, uso de drones y de esas unidades elite de tropas especiales. Se produce una transferencia creciente de funciones logísticas y militares desde sus fuerzas regulares a los cuerpos de operaciones especiales. También y de manera creciente se recurre a contingentes de mercenarios (entre los que se cuentan los llamados contratistas privados).
Asimismo, se privilegia el uso de intervenciones encubiertas, o delegadas a terceros, en vez de las directas, luego de que se comprobara que Estados Unidos no tiene garantizado su predominio en escenarios de invasión y dadas las experiencias de lo sucedido en Irak y Afganistán. De acuerdo al analista militar David Ignacio Martín, los últimos documentos militares y las declaraciones de altos rangos militares estadounidenses jerarquizan las guerras hibridas y la Guerra No Convencional, o irregular.
En la agresión en la madrugada del 3 de enero, la actuación de las fuerzas especiales estadounidenses estuvo concentrada en Fuerte Tiuna, la principal instalación militar de la capital, en cuyo perímetro se ubicaba la protegida residencia del presidente, aunque también se produjeron ataques de la fuerza aérea y desde los buques de la marina en otras zonas de Caracas y en ciudades cercanas.
Para allanar la llegada de los helicópteros y la operación de captura de Maduro, al parecer realizada por unidades de la Delta Force, se crearon condiciones para interferencia electrónica, armas sónicas y unos 150 aviones, incluyendo AWACS (con radares integrados al fuselaje). Tuvieron lugar acciones de apoyo por parte de otras unidades militares regulares, así como algunas dependientes de varios comandos de las FFAA yanquis, como el Comando Sur, el Comando Espacial y el Comando Cibernético de las FF.AA., el de más reciente creación (2009), que está compuesto de varias unidades y ramales del Pentágono.
Estados Unidos cuenta con comandos de combate unificados geográficos que son desplegados o se asientan en esas zonas de todo el planeta como base para los eventuales invasiones y despliegues de tropas, y varios comandos funcionales, como los recién mencionados, además del Comando de Operaciones Especiales (SOCOM).
Delta Force es una unidad de tropas especiales aerotransportada del Ejército de EE.UU. con un largo historial de actuaciones centradas en objetivos de alta prioridad. Es una fuerza militar con capacidad letal, cuerpos de élite con una exigente y dura preparación militar, que realiza acciones combativas y de apoyo, antiterrorismo, misiones de asalto y entrenamiento de fuerzas militares de terceros países. En sus etapas tempranas, fue una de las unidades de tropas que participaron en la fracasada “Operación Garra de Águila” cuando se intentó rescatar a los rehenes retenidos en la Embajada yanqui en Irán en 1980
Ese y otros contingentes de tropas especiales adscritas a diferentes dependencias del Pentágono cumplen misiones de primer nivel asociadas a diversas ramas de los FF.AA. (el ejército, la Flota, los Marines y la fuerza aérea) y tienen asignadas las tareas más complejas, encubiertas y peligrosas. No pocas de sus misiones tienen lugar luego de ser autorizadas por el Presidente de los Estados Unidos y el Secretario de Defensa.
La reciente agresión contra Venezuela se suma a decenas de otras agresiones e invasiones en las cuales unidades de tropas especiales se desempeñaron como un factor importante, como las que tuvieron lugar en El Salvador, en R. Dominicana, la guerra del Golfo, operaciones militares especiales tales como “Furia Urgente” (invasión de Granada 1983), “Causa Justa (Panamá dic. 1989), “Earnest Will” (Kuwait 1987), “Tormenta del Desierto (Iraq), la fracasada Operación “Serpiente Gótica” (Somalia 1993), Operación Alas Rojas (Afganistán 2005). Algunas en apoyo o de conjunto con el Cuerpo de Marines y divisiones aerotransportadas.
El Departamento de Defensa (DoD) – ahora renombrado Departamento de Guerra (DoW) -, se ha apoyado cada vez más en las Fuerzas de Operaciones Especiales, tanto para acciones “quirúrgicas”, como en ocasiones para despliegues por periodos de tiempo más prolongados. En 2017 había miles de soldados de élite operando en más de 80 países
El personal total integrante de las Tropas Especiales creció de 38,000 en 2001 hasta unos 70 mil elementos en la actualidad, su presupuesto también se incrementó hasta cerca de 15 mil millones de dólares, y las operaciones se han cuadruplicado.
Las diversas ramas de las FF.AA. estadounidenses rara vez lleva a cabo sus operaciones en el exterior sin que, a la par con ello, se produzca allí el despliegue de un contingente de Fuerzas Especiales.[1]
Uno de los contingentes de fuerzas especiales más conocidos y de más temprana creación son los Green Berets (Boinas Verdes), fuerza élite especializada en contrainsurgencia y guerra no convencional establecida en 1952 como una dependencia del Ejército (Army) de Estados Unidos. Como otros contingentes de fuerzas especiales, mantiene relaciones de larga data con el CIA.
Otros contingentes de fuerza especiales, por mencionar algunos son:
U.S. Rangers (o 75º Ranger Regiment) son una de las fuerzas de operaciones especiales del Ejército y funcionan como una fuerza de infantería ligera en incursiones, a veces aerotransportada en las profundidades del territorio enemigo.
Night Stalkers, o 160º Regimiento de Aviación de Operaciones Especiales, encabezaron la operación de invasión de Panamá de 1991. Realizan muy delicadas y sigilosas acciones nocturnas normalmente mediante sus rápidos despliegues desde helicópteros y otras aeronaves.
Naval Special Warfare Command, parte de la Armada (flota de guerra) comúnmente conocido como Navy Seals, creado en abril de 1987. Está altamente preparada para la guerra irregular a nivel global, operaciones marítimas, acciones anfibias y demoliciones subacuáticas, etc.
Marine Raiders es un regimiento élite dependiente del comando de fuerzas especiales del Cuerpo de Marines, listo para rápidos despliegues y unir sus unidades marítimas con operaciones mayores.
La Intelligency Support Activity (ISA) es un servicio de operaciones especiales de los más efectivos y secretos. También mencionada como Fuerza de Tarea Orange, opera con una mezcla de capacidades militares y de inteligencia.
Por su parte, también la C.I.A. cuenta con sus fuerzas especiales como el denominado Special Activities Center (SAC), responsable para operaciones especiales encubiertas y operaciones paramilitares.
Aunque no sobrepasan el 4% de las estructuras y los recursos del Departamento de Guerra, a comienzos de este siglo triplicaron sus operaciones también en América Latina y también en una veintena de países de África, con acuerdos de cooperación en seguridad que les proveen inmunidad y con acceso a sus aeropuertos internacionales y al reabastecimiento de combustibles, etc.
Con un sistema de respaldo logístico y de inteligencia altamente sofisticado, la guerra mediante las Fuerzas de Operaciones Especiales le permite a EE.UU. proyectar tales pequeñas unidades letales y de asalto, diseñadas según el objetivo, hacia cualquier lugar en el planeta, y con mucho menor escrutinio parlamentario.
Por otro lado, este tipo de unidades bélicas no son infalibles y la notable proliferación de sus operaciones ha sido considerada en algunos círculos de Washington como una vertiente peligrosa.
Lo acaecido en Venezuela, además de su negativo impacto en el panorama regional y geopolítico, y en la que no descartan el cambio de régimen a mediano plazo, es también una alerta para los procesos progresistas y las fuerzas que enfrentan al imperialismo: no ser víctimas de suponerlo invencible, pero sin subestimar nunca su capacidad letal. Particularmente ahora cuando su principal bastión estadounidense trata de contrarrestar su declinación con zarpazos cada vez más agresivos y militaristas. Venezuela es el hecho real más reciente e interpela a los adversarios del imperio a evaluar sus lecciones.
[1] https://www.militaryonesource.mil/military-basics/new-to-the-military/joining-army-special-forces/


