Jorge Graterole
Vivimos tiempos en donde el poder va tomando por asalto de los derechos ciudadanos, visos de expansionismo imperial, persecución de inmigrantes, guerras arancelarias, eliminación de gastos sociales sobre salud, educación. Vivimos un neoliberalismo extremo con fuerte tendencia hacia el fascismo con mensajes incendiarios de parte de neo emperadores quienes teledirigen sus Angelus Novus ante sus hordas rebosantes de rabia y avidez mesiánica. ¿Qué puede decirnos una lectura sobre Jorge Luis Borges a través desde cierta óptica marxiana? Comparar ese gran enigma contenido en la palabra borgeana con conceptos y formulaciones de la economía de Marx parecería descabellado. Los que ven en Borges un escritor místico tienen ciertas similitudes con ciertos adeptos de un Marx leído tal como si fuera el Talmud.
Sobre Jorge Luis Borges cabe decir que este gran escritor argentino ha forjado una cuentística y poesía que lo han catapultado a las cumbres de la literatura universal. Su obra posee una gran profundidad que surca los linderos metafísicos exigiéndole al lector que su sumerja en su universo, que tenga la paciencia con el inventario de aparentes cultismos y, sobre todo, de re leerlo. Sobre la universalidad de este escritor argentino nos dice la recién fallecida Beatriz Sarlo lo siguiente sobre como a partir de sus obras recién traducidas aparecieron en Lest Temps Modernes el autor «pasó a formar parte de un conocido grupo de escritores, conocido (mas conocido que leído como corresponde al trabajo actual de la fama) en el mundo entero. Fuera de las condiciones que rodean a sus textos en la Argentina Borges ha perdido su nacionalidad. El es mas fuerte que la literatura argentina y mas sugestivo que la tradición cultural a la que pertenece. Si Balzac o Baudelaire, si Dickens o Jane Austen pareen inseparables de lo que se conoce como literatura francesa o inglesa Borges en cambio navega en la corriente universalista de la literatura occidental” (Sarlo, 2007. P. 2)
Sin embargo el catalogado “escritor universal” no debe invisibilizar esa literatura borgeana donde a través de algunas de sus primeras obras se aborda el ámbito de su realidad mas cotidiana, esa que es propia de la cultura criolla argentina de la cual Borges se nutrió y de donde emergen esas temáticas que atañen a toda la humanidad que comparte el enigma de ser tiempo y existencia mortal.
Estableceremos algunos puntos entre El Aleph , El Zahir así como la influencia hegeliana sobre el concepto del valor por parte de Marx. Asumo tal riesgo de que desde la intertextualidad literaria ese logos (Logos: palabra, verbo, razón, pensamiento, lenguaje, relato, ectc) ya sea en sentido heracliteano, cristiano o hegeliano,) puede darnos herramientas para aproximarnos, junto a Kafka y otros grandes autores y autoras una comprensión parcial sobre la realidad socio política y económica que vivimos.
Por un lado en el cuento el Aleph tenemos a un personaje Borges quien ha sido invitado por otro personaje llamado Carlos Argentino Danieri, a su casa. Allí vislumbra, en un pequeño rincón de un sótano debajo de una escalera, todo el cosmos, acontecimientos, tiempos, todo contenido en dos centímetros
Quizá los dioses no me negarían el hallazgo de una imagen equivalente, pero este informe quedaría contaminado de literatura, de falsedad. Por lo demás, el problema central es irresoluble: la enumeración, siquiera parcial, de un conjunto infinito. En ese instante gigantesco, he visto millones de actos deleitables o atroces; ninguno me asombró como el hecho de que todos ocuparan el mismo punto, sin superposición y sin transparencia. Lo que vieron mis ojos fue simultáneo: lo que transcribiré, sucesivo, porque el lenguaje lo es. Algo, sin embargo, recogeré.
Allí Borges vio los caballos recorriendo el mar Caspio, todas las miradas que lo miraban a el, un astrolabio persa, los tigres, sobrevivientes de una batalla, sus propia sangre oscura recorrer sus venas hasta toparse con el estado postrero de Beatriz Viterbo, así como el engranaje del amor, vio el Aleph desde todos los puntos, la tierra dentro del Aleph y el Aleph dentro de la tierra todo en simultaneidad incluyendo las cartas obscenas dirigidas por parte de su amada Beatriz hacia Carlos Argentino Danieri.
Cabria especular hasta que punto el Zahir es la respuesta por parte de Borges a la infinita simultaneidad del Aleph. Tenemos otra vez al personaje Borges comienza por definir el Zahir como una moneda en Buenos Aires, pero también un tigre, un ciego lapidado, un astrolabio, una brújula, una veta de mármol en uno de los mil doscientos pilares. En el desarrollo del cuento el personaje Borges al pagar un jugo de naranja recibe en el cambio la moneda Zahir. Tal moneda capturó su memoria y su pensamiento al punto de rozar los linderos del insomnio y la perdida de la cordura.
“Ya no percibiré el universo, percibiré el Zahir. Según la doctrina idealista, los verbos vivir y soñar son rigurosamente sinónimos; de miles de apariencias pasaré a una; de un sueño muy complejo a un sueño muy simple. Otros soñarán que estoy loco y yo con el Zahir. Cuando todos los hombres de la tierra piensen, día y noche, en el Zahir, ¿cuál será un sueño y cuál una realidad, la tierra o el Zahir?”
Luego de ver en una librería una obra alemana titulada Documentos históricos sobre la zaga del Zahir de un tal Julios Barlach pudo concluir que
Zahir, en árabe, quiere decir notorio, visible; en tal sentido, es uno de los noventa y nueve nombres de Dios; la plebe, en tierras musulmanas, lo dice de «los seres o cosas que tienen la terrible virtud de ser inolvidables y cuya imagen acaba por enloquecer a la gente»
Ademas siendo el Zahir una moneda de circulación constante cabría preguntarse sobre “Cuando todos los hombres de la tierra piensen, día y noche, en el Zahir, ¿cuál será un sueño y cuál una realidad, la tierra o el Zahir?”
Ambos cuentos indagan en las profundidades de la filosofía. Sin embargo como bien dice Carlos Rojas Osorio toda filosofía, aunque se dirige a un auditorio universal, siempre nace de un suelo primigenio.. Los primeros escritos de Borges reflejan ese contexto tan particular que lo forjo. Al regresar de Suiza y España Borges quedo impresionado con los cambios en la cultura bonaerense a raíz de las transformaciones de la modernidad y las olas migratorias que iban desplazando a los viejos gauchos y criollos. Ya lo vemos en el libro de Historia universal de la infamia, primer conjunto de cuentos publicados en el 1935, el autor hace un despliegue de la cultura gaucha de los cuchilleros criollos con sus estereo tipificaciones machistas y confrontacionales que hacia que los «italianos mirones se abrieran como abanicos apurados «.El manejo por parte de Borges sobre la cultura del cuchillero a primera instancia parece contrastar con las universalidades eternas y las paradójicas aproximaciones hacia la infinitud expuestas en otras obras. Pero ¿realmente están separados? Quizás Borges desde la ficción le impregna sentido mágico al concepto, la idea se vuelve inaprehensible y caos asistemático, trama y vida. le da color y movimiento a lo que en la tradición filosófica se ha trabajado como sistemas con conceptos definidos. En esos textos donde Borges con ludismo lucido establece una definición, lo hace a veces desde un nominalismo lleno de ironía desborde su esencialismo de cerrada.
Como podemos ver en la tradición filosófica esa relación de totalidad y particularidad que hay en los cuentos de Borges. En los oscuros escritos de Hegel podemos ver esa relación entre la totalidad y la particularidad que de múltiples formas dejara su huella en todo el pensamiento occidental. En dicho filósofo precisamente lo tangible es lo abstracto por que es solo es hecho particular, determinación sin mas, pobre de sentido, no tiene contenido ni proyección propia sino de lo que le precedió: la idea, el espíritu universal. En cambio lo intangible, la idea, el concepto es lo rico en sentido y contenido y lo que le da razón de ser a lo tangible. La historia es el constante progreso del pensamiento. Ese pensamiento que desde la universalidad adquiere particularidad en un tiempo y espacio funje como sujeto ante el cual su objeto es el mismo. Dialecticamente se niega a si mismo para autotrascenderse y superarse. Este aspecto nos evoca fragmentos borgeanos tales como esa celebre parte en la cual el narrador menciona al final “Vi tu cara” es muy intrigante ya que cabe preguntarse si la cara a la cual se refería es la de Beatriz o si es la cara del mismo lector, o si es su propia cara lo cual se pudiera ver un desdoblamiento de si mismo.
Esta manera en la cual se remite a la universalidad del Aleph y Zahir a partir de algunos cuentos de cuchilleros como los de Historia universal de la infamia establecen la conexión entre la totalidad universal y la particularidad presencia.
En el Aleph cabe destacar lo que dice Borges sobre el nombre y como es la primera letra del alfabeto hebreo Esopg que quiere decir “Divinidad”. Claro, se percibe desde la particularidad, como en el fragmento que afirma “buscaba lo absoluto en lo momentaneo”, eso momentaneo que te da un perspectivismo como el ser que señala desde un punto en el siguiente fragmento.
tiene la forma de un hombre que señala hacia el cielo y hacia la tierra para indicar que el mundo inferior es el espejo y el mapa del superior. Para la menhenlere es el símbolo de los números transfinitos en las que el todo no es mayor que alguna de sus partes. (P. 179)
A su vez esa articularidad que requiere un punto para no diluirse en una generaliad sin matices ni distinciones posiblemente el autor juega con ella nos la menciona Borges de manera hermosa en un fragmento del Aleph cuando dice
«Por lo demás el problema central es irresoluble: la enumeración, siquiera parcial, de un conjunto infinito. En ese instante gigantesco he visto millones de actos deleitables o atroces. Ninguno me asombro como el hecho de que todos ocuparan el mismo punto, sin superposición y sin transparencia. Lo que vieron mis ojos fue simultaneo. transcribiré, sucesivo por que el lenguaje lo es” . (P.167)
Ahora bien ¿Cómo vinculamos esto con lo que muchos ven en la producción de Marx como un materialismo tosco?
Unos aspectos medulares son los que se circunscriben a la teoría del valor en el primer tomo de El capital. Tenemos aquí ciertos conceptos como son la forma equivalencial y la forma relativa. Cada mercancía encuentra su valor no en si misma sino en la relación de intercambio con la otra mercancía. Mas allá de su valor de uso la mercancía A encuentra su verdadero valor en la permutabilidad del intercambio con otra mercancía, digamos mercancía B. Los fragmentos del llamado Marx maduro contiene una clara influencia de los conceptos hegelianos de negación y alteridad mediante el cual el espíritu encuentra fuera de si la autorrealización. Muchos especialistas y seguidores de Marx, absorbidos por la economía, se quedan en lo contingente y (en términos hegelianos) la abstracción tangible y efímera obviando las dimensiones filosóficas de la negación, la alteridad y el desdoblamiento del ser- siendo. Volviendo a Marx el elemento central donde reside el origen del valor es el tiempo de trabajo humano acumulado. Ese tiempo de la producción es lo que Marx llama la “coagulación” que se convierte mercancía.o
Y cabe preguntarse ¿Qué decir del Zahir? Zahir es un vocablo árabe que significa invisible. viene siendo esa objeto universal, que por un lado es moneda, lo (particular) y simultáneamente alcanza su universalidad desdoblándose en todo lo demás . Curiosamente cabe la posibilidad de que la palabra Zahir provenga del árabe Zahr que significa totalidad. El Zahir viene siendo algo análogo al Aleph, una particularidad reducida que a su vez contiene todo de manera simultanea. Sin embargo es lo opuesto al Aleph ya que este último te permite ver todo en el universo mientras que el Zahir, contrariamente, no te permite ver ni pensar en nada sino en el mismo Zahir.
Adentrarnos en la relación de Marx partiendo de los textos borgeanos nos pudieran llevarnos a un laberinto de ineterogantes. ¿quien vio el Aleph habrá visto todas las circularidades del capital desde la conquista de América hasta el presente pasando por la acumulación originaria? ¿habrá percibido otras acumulaciones originarias como la de los barcos negreros tirando esclavos al mar? Acaso Marx y Silvia Fedrici vieron lo mismo? o ¿será que el conocimiento e inventario de palabras condiciona lo que se ve o no se ve al contemplar el Aleph? Dice Borges en el Golem que “la palabra arquetípica antecede a la cosa como la “rosa” que es antes del objeto rosa” por lo cual cabria preguntarse a su vez si el personaje Borges hipotéticamente viera el mismo Aleph antes del 1492 igualmente hubiera dicho “vi a los habitantes de América”? De igual manera si el Aleph irrumpe en la vida del Borges real ¿ acaso ese palco sideral desde donde nuestro sideral autor escribe ¿pudiera hacerlo sin esas ese contexto material que le nutrió y le dio la palabra? O por el contrario ¿sería el Borges precolombino algo similar a Aristóteles quien, según expone Marx en El capital , fue incapaz de extraer el origen del valor de la mercancía al no contar con esa precisa palabra que aunque sea, como dice Borges, un “elemento arquetípico de la simultaneidad eterna” no conforma parte de la simultaneidad que le provee su tiempo. Pero ¿acaso la exposición de palabras crea uniformidad de pensamiento anulándose los criterios diferenciadores de excelencia, ese lugar desde donde el personaje Borges tildo de , “llena de pedantería, cacofonía y caos” la poesía de Carlos Argentino Danieri aun cuando el también se deslumbro por el Aleph ? ¿podría verse el Zahir como eso que con busca encerrar la infinita simultaneidad reduciendo a lo que quiere ver, es decir, un Zahir que crea moldes que fijan y conforman, un proto fetichismo que oculta y condensa la infinitud de procesos y el movimeto acumulado del Aleph en si para distorcionarlo y domesticarlo en mi?
Volviendo al cuento, el Zahir es algo que termina poseyendo a su poseedor al punto de que produce insomnio y hasta especie de locura en quien lo tenga. En el ámbito de la economía marxiana el concepto de forma equivalencial es eso ante el cual toda mercancía se remite y ante el cual adquiere su valor, convergé con el Zahir. Pero es curioso como el concepto de Zahir en cuanto a dinero es algo que adquiere gran extensión en el cuento de Borges en boca del narrador
«Insomne, poseído, casi feliz pensé que Nada hay menos material que el dinero ya que cualquier moneda es en realidad un repertorio de futuros posibles. El dinero es abstracto, el dinero es tiempo futuro. Puede ser un a tarde en las afueras, puede ser ajedrez, puede ser música de Brahms, puede ser mapas, puede ser café, puede ser las palabras de Epicteto que enseñan el desprecio del oro, es un proteo mas versatil que el de la isla Pharos. Es tiempo imprevisible, tiempo de Bergson.[…] los deterministas que halla en el mundo un solo hecho posible, un hecho que pudo acontecer, una moneda simboliza nuestro libre albedrio […] soñé que yo era las monedas que custodiaba el grifo” (P. 113)
Curiosamente vemos que de manera similar a la alteridad y desdoblamiento en Hegel aquí en el cuento de Borges hay un desdoblamiento y alteridad de parte del Zahir en la mente del poseedor. Sin entrar en otras pormenores de la teoría marxista tenemos aquí que el ser humano es otra mercancía. Curiosamente el autor habla de todo lo que se puede hacer con el dinero, que es lo mas inmaterial que hay y que como cualquier moneda es un repertorio de futuros posibles. Curiosamente cuando se habla de los futuros posibles, del libre albedrío , de lo que se esta hablando es de la capacidad humana de existir. Volviendo a Heidegger el ser humano es un ser que existe, que es apertura indefinida y que no tiene esencia por cuanto el es posibilidades abiertas. Es un ente inculminado y solo encuentra su culminación con la muerte. Es decir que todas las posibilidades y el repertorio de futuros posibles no es una cualidad del Zahir sino de el mismo como ser humano. Sin embargo aquí hay algo similar al texto de La fenomenología del espíritu de Hegel llamado la conciencia desaventurada. En ella se menciona que Dios es inmutabilidad (esencia fija e inalterable) mientras la conciencia es mutabilidad y variabilidad. Esta conciencia prescinde de su ser mutable (existencia abierta) en pos de interiorizar a Dios asimilando su esencia. Esta especie de permutabilidad equivalencial y relativa pero en el plano ontoteológico, el ser humano queda cosificado y constituido en esencia mientras que la existencia y alteridad es la de “Dios” . Obviamente en la sociedad capitalista lo que existe es la mercancía y el ser humano solo consiste.
Quizás podamos ver en Borges algo reflejado de lo que Marx problematiza en los Manuscritos de economía y filosofía. Con una fuerte presencia de la filosofía hegeliana el joven Marx establece que en toda sociedad donde impera el sistema económico capitalista el dinero es el verdadero Geist (espíritu) que todo lo convierte en su opuesto. El dinero es el verdadero agente, es el que realmente existe y hace de la vida humana una esencia fija a su menester. O como hizo el Zahir con su poseedor haciendo de su mente una prolongación del Zahir. Citando a Shakesperae y Goethe el dinero hace de lo bueno algo malo, lo malo lo hace pasar por bueno, lo feo lo vuelve bello y viceversa. Todo pierde su atributo por que todo está al servicio del dinero. De esta manera se llevando a sus últimas consecuencias los aspectos sobre la enajenación que trabajamos en torno a Kafka y su texto La construcción de la muralla china. De esta manera el dinero es la forma en que el Aleph es domesticado y convertido en Zahir. Mas allá de lo que Marx captura de Shakesperae y Hegel sobre el dinero y el espíritu absoluto, recordemos la última línea del texto El Zahir de Borges: “ Detrás de la moneda está Dios”



