Especial para CLARIDAD
La pasada semana se llevó a cabo en Puerto Rico uno de los torneos clasificatorios que daba boletos para el Mundial de Baloncesto que se llevará a cabo en Berlín, Alemania, en septiembre de este año. En Puerto Rico se entregaron tres boletos, al igual que en Turquía y China, mientras que en Francia se entregaron dos. Eso completó el grupo de 11 y añadió a los 5 que ya tenían boleto en mano: EEUU, Bélgica, Nigeria, Australia y el anfitrión Alemania.
Con esta clasificación Puerto Rico obtuvo su tercera cualificación corrida al mundial femenino.
Se quedaron las potencias de América
El hecho de que las nuestras hayan conseguido el pase no solo es una gran noticia, sino que hay que ponerla en su justa perspectiva. Puerto Rico venía de llegar sexto en el último Americup detrás de EEUU (ganador), Canadá, Brasil, Argentina y Colombia. Todas esas potencias quedaron eliminadas en los otros torneos clasificatorios: Brasil se eliminó en el torneo en China; Canadá y Argentina en el torneo en Turquía; y Colombia en el que se llevó a cabo en Francia lo que dejó a EEUU y Puerto Rico como los únicos representantes de América.
Jerry Batista se consagró como coach
Cuando se habla de los grandes dirigentes de nuestra historia deportiva a veces el nombre Jerry Batista no es mencionado, pero, cada día que logra una hazaña más con esta selección, prueba su carácter y su brillantez.
En este caso Jerry sabía desde un principio que los primeros tres juegos tenían pocas o casi ninguna oportunidad de ganarlos (frente a España, EEUU e Italia) y aunque era obvio que él no dirigió para perder, sabía que en los juegos de Senegal y Nueva Zelandia estaban las opciones reales del pase de PR. Eso quedó demostrado cuando presentó versiones de defensas distintas acopladas a los “matcheos” contra esos dos equipos particulares. Además de eso, mantuvo la confianza en Jackie Benítez en una movida de la que hablaré más adelante en este escrito.
Pamela demostró porque es “La Capi” y nos hizo recordar a Piculín
Por cerca de 20 años Pamela Rosado ha sido parte de la selección femenina. Estuvo ahí desde que practicaban en brea hasta los logros inimaginados de los últimos años. Por eso se ha ganado el apodo “La Capi” pues es, desde hace muchos años, la capitana del equipo. Confieso que cuando Puerto Rico cayó abajo, temprano en el último juego, 23 a 12, había un nerviosismo en la cancha de que quizás la oportunidad se nos estaba yendo de las manos. Al rescate vino La Capi y anotó cuatro bombazos en ese segundo “quarter” que nos hizo recordar a muchos cuando Piculín Ortiz, a esa misma edad (39), se echó el equipo al hombro para ganarnos a Canadá en el 2003.
En este caso Pamela acabó como la líder anotadora del juego con 18 puntos y puso a dormir cualquier comentario de que ya debe considerar el retiro.
Jackie también fue vital
Hace unos años, cuando primero vi jugar a Jackie Benítez, una de las cosas que resaltaba era su puntería: tiro abierto que tomaba, sabías que la iba a meter. Hacía recordar a figuras como Eddie Casiano o Larry Ayuso en sus mejores días. Desgraciadamente en los últimos tres torneos Jackie no las había tenido todas consigo y pese estar en un “slump” el dirigente Jerry Batista ignoró muchísimas voces de que quizás ya no debería ser parte de las 12 magníficas. Jerry siempre dijo: es nuestra mejor tiradora y en un juego de estos va a responder. Sin duda sus tres bombazos, junto a los cuatro de Pamela, cambiaron el juego frente a Nueva Zelandia y dejó demostrado que sigue siendo una pieza vital del equipo, pues que “arma” es tener a una tiradora así saliendo del banco.
Todo mi respeto a Arella Guirantes
Una de las cosas que no debe pasarse por alto antes de terminar de hablar de este equipo, es el compromiso con el país mostrado por su jugadora estrella Arella Guirantes. Arella se encontraba jugando en la liga de Israel cuando estalló la guerra y estuvo atrapada al punto de que por varios días ni siquiera la embajada de Estados Unidos podía garantizar que ella pudiera salir sana y salva de allí.
Aunque no ha querido entrar en detalles, por lo bajo se sabe que Arella tuvo que pasar por una odisea para lograr llegar a su casa en Estados Unidos y se había lastimado una rodilla en el intento. Para ella hubiera sido bien fácil decir que no iba a jugar y que quería pasar tiempo con su familia tras la experiencia traumática. Pero Arella, consciente de lo que esta clasificación significaba, no solo se presentó, sino que fue factor importante en ambas victorias de Puerto Rico.
Su esfuerzo y compromiso es digno de admirar.
Fanático de la llegada de Imani
Soy capaz de admitir cuando me equivoco. Confieso que hace unos meses cuando anunciaron la naturalización de Imani McGee Stafford me dio un tantrum (recuerdo que llamé a la compañera Natalia Meléndez) indignado. No podía creer que la Federación “nativizara” a otra jugadora pues eso podía significar el final con la selección de Mya Hollingshed quien había sido una de las jugadoras principales del equipo los últimos años.
Estaba consciente que la regla FIBA solo permite un “nativisado” por torneo y no entendía para qué traer a Imani. Sin embargo, la federación explicó desde el primer día que una jugadora que mide 6 pies y 7 pulgadas de estatura no se conseguía todos los días y que le daba al equipo una dimensión distinta que no hemos tenido los últimos años al carecer de juego en la pintura.
Tras ver los resultados no hay duda de que la federación tenía razón. Imani cambió un montón de tiros tanto de Nueva Zelandia como de Senegal y en muchísimas ocasiones su sola presencia intimidaba a las rivales; eso era algo que nos hacía falta y será vital para poder ir de tú a tú con cualquier equipo en Alemania.
Hace falta más apoyo
El torneo fue uno espectacular que en mi opinión graduó a la Federación de Baloncesto como anfitrión, pero no hay duda de que todavía hay mucho que trabajar para que el baloncesto femenino reciba el apoyo de la fanaticada que merece.
Este equipo es sin duda el de más logros en el país en los últimos diez años, pero tiene que recibir el apoyo necesario que se ha ganado a pulso, corazón y victorias grandes. Nos vemos en Berlín.



