La narrativa propagandística falaz y los bulos de falsa bandera han sido utilizados por Estados Unidos para justificar el inicio de conflictos armados. Para comprender esta realidad hay que retroceder en la historia, desde lo más reciente a lo más remoto.
En 1990, para justificar la operación bélica “Tormenta del Desierto” tras la invasión de Irak a Kuwait, una adolescente kuwaití de 15 años de edad declaró falsamente entre sollozos ante el Congreso estadounidense que acababa de salir de Kuwait y que, cuando su familia se marchó del país, ella había decidido quedarse para ayudar como voluntaria en el hospital Al Adan. «Estando allí, vi a los soldados iraquíes entrar al hospital con sus armas de fuego, sacar a los bebés de las incubadoras, llevarse las incubadoras y dejar a los bebés morir en el frío suelo. Fue horrible», relató.
La adolescente de 15 años se presentó únicamente por su nombre de pila: Nayirah. En aquel momento se afirmó que no se aportarían su apellido ni otros datos personales como medida de protección para ella y su familia ante posibles represalias iraquíes. Su testimonio ante el Congreso se transmitió televisivamente por todo Estados Unidos y el mundo y reseñada por la prensa estadounidense e internacional.
Pues, resultó ser que la adolescente no era una menor cualquiera. Tras concluido el conflicto, se supo que su nombre completo era Nayirah Al-Sabah y que era hija del embajador de Kuwait en Estados Unidos, Saud Nasser Al-Sabah.
También se descubrió que su testimonio formó parte de una campaña organizada por la asociación Ciudadanos por una Kuwait Libre y dirigida por la firma estadounidense de relaciones públicas Hill & Knowlton, contratada por el gobierno de Kuwait.
El testimonio ante el Congreso de Estados Unidos de la supuesta inocente adolescente formó parte junto a la falacia de que el presidente iraquí para aquel entonces, Sadam Hussein, era un monstruo capaz de las peores atrocidades y que poseía armas de destrucción masiva, lo cual nunca se evidenció y terminó siendo una gran mentira para justificar la invasión bélica a Irak.
Nunca la prensa corroboró la veracidad del testimonio de la adolescente y nada menos que Amnistía Internacional se atrevió a ofrecer la mentira de que 300 bebés habían sido asesinados en ese inexistente atentado a la guardería infantil del hospital kuwaití. No hubo otro testigo de corroboración que respaldara las afirmaciones de Navirah.
La Operación Tonkín fue también una falsedad de un supuesto ataque de barcos comunistas vietnamitas a un destructor estadounidense en el Golfo de Tonkin, frente a las costas de Vietnam en el verano de 1964. El bulo del Golfo de Tonkín abrió el camino a la expansión de la conflagración de Vietnam, Laos y Camboya. Empero, a finales de 2005, la Agencia Nacional de Seguridad desclasificó documentos clasificados que confirmaban que oficiales de la agencia de inteligencia habían engañado deliberadamente a los estadounidenses para hacerles creer que los barcos vietnamitas fueron los que atacaron al destructor de Estados Unidos.
No debe olvidarse, además, la Operación Ajax en 1953, cuando Estados Unidos emprendió todo un operativo en Irán, junto al MI6 británico, para derrotar al doctor Mohammad Mossadeq, líder iraní democráticamente elegido en las urnas. Mossadeq decidió nacionalizar la industria petrolera persa y despojar del monopolio a la empresa británica British Petroleum que tenía a su cargo el manejo empresarial de Anglo-Iranian Oil Company. Fue imputado de ser comunista y la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) detalló años después cómo sus agentes de inteligencia, junto a los británicos, llevaron a cabo ataques terroristas para luego inculpar a Mossadeq e instaurar la monarquía del Sha Mohamed Reza Pahlevi. El doctor Mossadeq fue encarcelado de por vida y sus ministros fueron ejecutados, justo unos días después de unl golpe de Estado.
Es memorable como ejemplo, también, la Operación Gladio, mediante la cual se encubrió cientos de atentados efectuados por la CIA y la OTAN en Italia y otros países. Desde 1947 hasta 1981, distintos presidentes de Italia han admitido públicamente que la Operación Gladio tenía como propósito atacar a civiles inocentes para inculpar por ello a grupos izquierdistas y comunistas.
Ahora, el gobierno del presidente estadounidense Donald Trump se inventa de manera mucho más burda lo del Cartel de los Soles, dirigido alegadamente por el mismísimo presidente venezolano Nicolás Maduro, con el fin de atacar a Venezuela y deponer su actual gobierno. Se repite la historia.



