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Poesía de Ana Nadal Quirós

I

Reconozco no haber pensado

en otra cosa que en metáforas para tu muerte.

Mi espíritu ya estaba preparando la hoja

cuando te acomodé la frisa por última vez.

30

II

Pienso en la materia

hacia dónde va la energía
del cuerpo
que se gasta

de la conciencia.

¿Acaso la silla en la que estoy sentada guardócopia de tus ideas?

Doy vueltas en ella como una niña

me miro en
las puertas de espejo.

En tu escritorio, el tintineo
de las lucecitas me avisa que

la muerte
juega al escondite con la vida.

Por más que llueva,
La señal nunca se pierde.

III

En el disco duro

están las huellas que ahora los vivos persiguen

intentando alcanzar al hombre

detrás de la máscara.

Yo se los digo, Edipo no hubiese querido saber que era hijo.

Hay verdades que son

broches de oro.

Ana Nadal Quirós es profesora de literatura en la UPR-Ponce. Acaba de publicar un libro de cuentos: Cucaracha americana.

Boricuas en el comienzo del béisbol de las Grandes Ligas

 

Especial para CLARIDAD 

Sin duda, la noticia que acaparó el comienzo de las Grandes Ligas, tanto en Puerto Rico como en Estados Unidos fue el contrato multianual que consiguiera Francisco Lindor con los Mets de Nueva York, junto antes de comenzar la temporada. El contrato de 10 años por $341 millones, lo hace el puertorriqueño con el mayor contrato en la historia del béisbol. El COVID se interpuso en su debut ya que se tuvieron que posponer los primeros juegos de los Mets por casos positivos en el equipo contrincante. Luego de su debut Lindor no ha tenido el comienzo de temporada deseado, aunque solo van algunos juegos.

Sorpresivamente el boricua que ha sido protagonista en estas primeras dos semanas ha sido Víctor Caratini, quien con su nuevo equipo los Padres de San Diego, fue el receptor del “no-hitter” que lanzara Joe Musgrove.

Luego de que la gerencia de los Medias Rojas de Boston lo dejara ir luego de la controversia del robo de señales, esta temporada marca el regreso de Álex Cora a los Medias Rojas de Boston. El comienzo no fue el esperado, ya que fueron barridos en su primera serie, pero luego han ganado los seis juegos siguientes. El receptor boricua Christian Vázquez ha tenido un gran arranque, con un promedio de .382, dos cuadrangulares y 5 carreras empujadas. Su compatriota, Enrique “Kike” Hernández, quien está debutando con Boston luego de su traspaso desde los Dodgers de Los Ángeles, está luciendo muy bien también. Se ve cómodo en su nuevo dugout, donde él era el alma de la fiesta en la costa oeste y ha traído esa alegría al otro lado del país. Kike ya tiene un jonrón y cuatro carreras empujadas.

El veterano receptor y futuro miembro del Salón de la Fama Yadier Molina, ha tenido un comienzo de ensueño esta temporada. Yadi batea para un promedio de .367, con un cuadrangular y siete carreras empujadas. No solo eso, sino que sigue con su magistral dominio de los lanzadores y conduce la orquesta desde detrás del plato. Molina acaba de negociar un contrato con los Cardenales de San Luis y está demostrando por qué debe seguir ahí, en el equipo al que le ha dado tanta gloria.

Otro que está demostrando con su bate por qué es merecedor de un contrato es Carlos Correa de los Astros de Houston. Con un promedio de .333, dos cuadrangulares y 5 carreras empujadas, Correa está aumentando su resumé de agente libre que se convertirá al finalizar esta temporada.

El lanzador José Berríos de los Mellizos de Minnesota, ha tenido un sólido comienzo, con dos victorias, un ERA de 1.54 y 10 ponches.

Los dos dirigentes puertorriqueños también han tenido un comienzo bueno, aunque en direcciones opuestas. Al momento de escribir este escrito, las Medias Rojas de Boston lideran la Sección Este de la Liga Americana, con 6 victorias y 3 derrotas, mientras que los Azulejos de Toronto están en quinta y última posición con récord de 4 y 6. Esta división está sumamente cerrada y todo indica que seguirá así durante toda la temporada.

En futuros escritos iremos abordando cómo se va desarrollando la temporada en tiempos de pandemia y seguiremos de cerca a los nuestros.

 

 

 

 La persecución continua del F.B.I.: Judas and the Black Messiah, MLK/FBI, The United States vs. Billie Holiday

En Rojo

A pesar de que creo que Mississippi Burning(Alan Parker 1988) es un excelente filme que catalogo como político por centrarse en la irracional segregación sureña de los Estados Unidos, entiendo que la manera de presentar el FBI es lo más alejado de la verdad en ese tiempo y antes y después. Aunque Judas and the Black Messiah, MLK/FBIy The United States vs. Billie Holidayenfocan en la persecución de la población afroamericana, el historial de esta agencia se extiende a cualquier grupo que ellos consideren ser una amenaza contra el gobierno de los Estados Unidos y a cualquier persona que exprese ideas “comunistas” según definido por ellos. A pesar del secreteo que siempre ha caracterizado al FBI, poco a poco han circulado documentos oficiales que revelan la intensidad de su carpeteo y acciones para poner fin, de una manera (desprestigiando) u otra (asesinato). Estos tres filmes son ejemplos de ello.

 

Judas and the Black Messiah 

Director: Shaka King; guionistas: Will Berson y Shaka King; cinematógrafo: Sean Bobbitt

Uno de los muchos aciertos de este filme—aparte de su temática—es que la recreación de época se presenta dentro de una realidad que capta la efervescencia de la década de los 1960 con toda su normalidad que puede ser agrupaciones de jóvenes entusiasmados por cambiar sus circunstancias, pero especialmente el mundo heredado y la sociedad que los reprime. Señalo esto porque a pesar de ser un proyecto muy prometedor, los cinco filmes del británico-caribeño Steve McQueen agrupados bajo el título Small Axe, intentan, pero no logran, ese sentido de urgencia de la época de turbulencia de la generación Windrushen el Reino Unido. Judas and the Black Messiahnos permite ser parte del momento, ver las maquinaciones del FBI, la utilización de un infiltrado (Bill O’Neal) para desprestigiar y, cuando esto no funciona, asesinar al joven Fred Hampton (1948-1969), líder de los Black Panthers en Chicago.

Shaka King, director, coguionista y coproductor, muy astutamente enfoca en una sola etapa de la muy corta vida de Hampton (excelentemente interpretado por el británico Daniel Kaluuya): su ascenso a presidir la seccional de los Black Panthers en Illinois, la intensidad de su persecución de parte del FBI y su asesinato. Se dan tres episodios simultáneamente: el reclutamiento e infiltración de O’Neal (LaKeith Stanfield) y sus constantes dudas de si el dinero y la protección que recibe de la agencia valida su traición; el centralismo de Hampton en la lucha por una unidad de grupos y una línea de acción conjunta; el montaje del FBI para poner fin a lo que ellos mismos han fabricado como amenaza al gobierno establecido. Aunque conocemos lo sucedido (además de lo que recientemente se ha descubierto de las acciones del FBI), la historia personal y colectiva nos ofrece una esperanza de que la posibilidad del cambio existe. Por eso lo que queda en nuestra memoria son los esfuerzos de Hampton por crear el Rainbow Coalition y unir organizaciones políticas multiculturales como Black Panthers, Young Patriots y los Young Lords junto al apoyo de gangas rivales de Chicago para trabajar por cambios sociales dentro de las comunidades pobres y marginadas.

MLK/FBI

Director: Sam Pollard 2020

  1. Edgar Hoover ha sido a través de los años una figura casi mítica por su malicia, astucia y persistencia en perseguir a cualquier persona o grupo que concibiera como enemigo de los Estados Unidos. Esa lista incluye a cualquier disidente de su propia definición de la ley y el orden. Además, parece obsesivo con sostener su versión de los que es la fibra moral—una versión fundamentalista de la sexualidad que no aplica a él—de los Estados Unidos que hace a este país mejor que cualquiera. Es su acumulación de poder lo que le permite violar precisamente los derechos humanos en los que se basa la Constitución de este país. Para él los derechos y la justicia sólo aplican a los “true Americans” lo que excluye a todos los que no provengan de la Europa blanca. Y si dentro de comunidades de descendencia italiana, irlandesa, judía y otros grupos étnicos favorecidos se desarrollan grupos activistas cuyo fin sea cambiar/alterar el gobierno actual, serán perseguidos de igual manera. Los estudiantes universitarios en contra de la Guerra de Vietnam, los grupos urbanos de jóvenes que abogaban por igual trato y derechos, los grupos religiosos y laicos que marchaban por la igualdad de derechos fueron fichados y perseguidos por unidades creadas específicamente para sabotear todas sus acciones. Martin Luther King se convirtió en un obsesivo objetivo para Hoover como demuestra este documental.

 

La historia que se presenta cubre de 1955 a 1968 y traza el inicio y el ascenso de Martin Luther King como activista de los derechos civiles y uno de los líderes más carismáticos, conocedores y determinados de conseguir la igualdad para toda la población de los Estados Unidos. Lo que Hoover consideraba sublevación, MLK y los integrantes de estos movimientos lo entendían como libertad y justicia para todxs. Nadie estaba exento de ser vigilado, acusado y encarcelado tanto por la policía local como por los agentes federales. Todxs tenían conocimiento de esto, aunque no supieran la extensión de esa persecución. Con excelente pietaje que cubre estos años, con archivos que ahora son públicos, con entrevistas con allegados a MLK y ex agentes del FBI, el documental cuestiona la veracidad de los documentos expuestos y, especialmente, los todavía protegidos bajo “Archivos privados de J. Edgar Hoover” y la gran pregunta de ¿cómo fue posible que con la vigilancia extrema que le tenían a MLK, no supieran de antemano que esa persona lo iba a asesinar en el balcón de la habitación del motel Lorraine en Memphis, Tennessee el 4 de abril de 1968? Con su muerte, el FBI cierra su archivo y toda la supuesta evidencia que tenían, para en algún momento utilizar en su contra, queda en ese infame archivo privado de Hoover.

The United States vs. Billie Holiday

Director: Lee Daniels; guionista: Suzan-Lori Parks; autora: Johann Hari; cinematógrafo: Andrew Dunn.

La recreación de época y la maravillosa voz de Andra Day interpretando las canciones que Billie Holiday hizo famosas son los puntos excepcionales de este filme. Es una pena que la historia sobre esta etapa de la vida de Holiday, especialmente desde finales de la década de 1940 hasta su muerte por cirrosis entre otros desgastes de salud, no tenga una narrativa coherente y compleja como debe ser la presentación de personajes en literatura o cine. Holiday aparece como una mujer con una voz única en el mundo musical del momento, pero lo que se enfatiza es cómo su alcoholismo, adicción a drogas y su impotencia de alejarse de relaciones destructivas y abusivas la convierten en una víctima. Su grupo de amigos la cuidan, complacen, aconsejan cuando ella se los permite, pero a fin de cuenta Holiday los echa a un lado para seguir a los hombres que se enriquecerán de su talento sin importarle el daño que le puedan hacer.

Desarrollar la historia a través de un romance al principio imaginario y luego dañino entre Holiday y el agente del FBI (encubierto y descubierto), Jimmy Fletcher (Trevante Rhodes), es bastante dudoso porque requiere entrampar a la mujer que supuestamente admira tanto. Además, Fletcher se presenta como un tipo que quiere hacer bien su trabajo, que cree que ser parte del FBI es una forma de ser parte del centro de poder, pero que supuestamente deplora a tipos como Harry Anslinger (Garrett Hedlund), el encargado de entrampar y arruinar la vida de Holiday. Por su parte, se presenta a Holiday con poca información de su pasado y de cómo llega a ser tan admirada y a tener tantos seguidores que logra llenar la sala de espectáculos más importante de Nueva York, Carnegie Hall. Lo que lxs espectadores vemos es una mujer talentosa, pero determinada a acabar con su vida con relaciones tan dañinas que no hay marcha atrás. A pesar de las fallas del filme Lady Sings the Blues(Sidney Furie 1972) por enfocar primordialmente en su adicción a drogas, protagonizado por Diana Ross, aquí sí hay un desarrollo de personaje que capta todas sus contradicciones.

Un pañuelito bordado de blanco

Juan Forn*

Maiacovski salía una noche de El Refugio de los Comediantes, del brazo de la hermosa Lili Brik, cuando volvió a su mesa a recoger la carterita que ella había olvidado. Larisa Reisner, que estaba en la mesa de al lado, le dijo: “Te pasarás la vida volviendo a buscar esa carterita”. Maiacovskile contestó: “Puedo llevar esta carterita hasta con los dientes, Larisa Mijailovna. En el amor no hay ofensas”.

Maiacovski apareció en escena en la poesía rusa como un rompehielos partiendo témpanos (la imagen es del gran Viktor Shklovski). Decía cosas salvajes, antipoéticas, pero con un sentido del ritmo tan asombroso que sus versos quedaban grabados en la memoria aunque uno no se lo propusiera. El vozarrón con que recitaba esos poemas era doblemente estremecedor porque salía de una boca negra como una caverna: Maiacovski tenía los dientes podridos. Lili Brik lo llevó al dentista, así como le sacó la túnica amarilla y la melena de futurista, le afeitó la cabeza, lo vistió de traje y botines y se lo llevó a vivir con ella y su marido, Osip Brik. Los poemas de Maiacovski pagaban las cuentas, Lili dormía con su tormentoso amante y Osip se convirtió en el confidente y mejor divulgador de la obra del poeta, porque Osip Brik era uno de los cerebros de lo que hoy se conoce en la academia como Formalismo Ruso.

Entonces el Soviet Supremo mandó a Maiacovski de embajador por el mundo y el poeta dejó embarazada a una joven en América, que lo siguió a París. Para evitar que el asunto pasara a mayores, Lili Brik le pidió a su hermana Elsa Triolet (que vivía con el poeta Aragon en París) que le presentara urgente una muchacha a Maiacovski, “para distraerlo”. Así conoció el poeta a Tatiana Yakovleva, que había sido criada para casarse con príncipes, en la Rusia prerrevolucionaria y tenía dos dotes descollantes además de su porte: una memoria asombrosa para la poesía rusa y una habilidad endiablada con los dedos de sus pies.

Cuando vino la Revolución, la quinceañera Tatiana recitaba poemas en las esquinas para los soldados rojos, a cambio de pan para su madre y su hermana. Así sobrevivieron la hambruna hasta que Tatiana fue enviada a París con su abuela, a curarse la tuberculosis. Dos años después brillaba en los salones parisinos desanudando la corbata y desprendiendo los botones de la camisa de un caballero con sus piecitos desnudos mientras le recitaba poemas de Pushkin, Tiuschev, Biely, Ajmátova y Mandelstam.

Maiacovski quedó fulminado cuando la conoció. La visitó todos los días de su estadía, le propuso matrimonio, le prometió que volvería para llevársela con él a Moscú, pero ella no le creyó hasta que él le escribió dos poemas que publicó en cuanto volvió a la URSS: uno se llamaba “Carta al camarada Kostrov sobre la esencia del amor” y el otro “Carta a Tatiana Yakovleva”. Eran los dos mejores poemas de amor que había escrito en su vida. Todo Moscú se preguntaba quién era esa Yakovleva, Lili Brik estaba intratable, pero pasaban cosas peores en Moscú, y Maiacovski aprovechó esa última oportunidad que le quedaba de ir a París como poeta itinerante.

Pasó todas las horas que pudo con Tatiana y dejó todos los honorarios de sus recitales en una florería con el encargo de enviarle una rosa por día. En el año siguiente, la correspondencia entre los dos fue volcánica. Y entonces, para estupor general, Tatiana se casó con un vizconde francés. A los dos meses quedó embarazada y dos meses más tarde se enteró por los diarios que Maiacovski se había suicidado de un tiro en Moscú, defenestrado por sus pares. “Las rosas siguen llegando a casa, una por día. Estoy destrozada, pero no creo que haya sido yo el motivo”, le escribe Tatiana a su madre, que sigue viviendo en la URSS, en la última carta que logra hacerle llegar, en 1938, junto con unas fotos de ella y la bebé. La abuela nunca conocerá a su nieta ni sabrá nada más de su hija.

Tatiana huyó de París cuando llegaron los nazis. El marido vizconde murió en un combate aéreo; ella logró llegar a Nueva York con su hija y su nueva pareja, Alexander Lieberman. Él consiguió trabajo en Vogue, ella en Saks diseñando sombreros. Un año después ella era la reina de los sombreros de Nueva York y él dirigía la revista como si fuera un feudo que ponía a los pies de ella. Durante treinta años desfilaron por sus famosos salones Marlene Dietrich, Salvador Dalí, Leonard Bernstein, Susan Sontag y por supuesto cuanto ruso ilustre viviera o pasara por Nueva York, de Barishnikov y Brodsky a Plisestkaya y Evtuchenko. Tatiana escuchaba confidencias y daba consejos, en francés o en ruso. Nunca quiso hablar de Maiacovski con ninguno de sus íntimos; sólo muy de tanto en tanto aceptaba contar algo mínimo a alguno de los maiacovskianos soviéticos que lograban llamarla por teléfono desde Moscú, porque Tatiana no escribía cartas, ni contestaba ninguna.

En cambio, una carta de extraordinario coraje y elocuencia que le escribió Lili Brik al propio Stalin logró que en 1935 se rehabilitara a Maiacovski y se lo volviera a leer en la URSS. El salón de los Brik nunca volvió a ser lo que era, pero siguió funcionando hasta la muerte de Osip, en 1945. Lili se volvió a casar con un jerarca de la Cheka que cayó en las últimas purgas de 1952. Cuando le preguntaron a Stalin qué hacer con ella, él contestó: “Déjenla tranquila, es la viuda de Maiacovski”. Vivió hasta los 86 años. Christian Dior e Ives Saint-Laurent iban a visitarla, cuando estaban en Moscú. Era un ícono viviente: la musa viuda del poeta de la revolución. Reinaba en solitario hasta que, en 1963, el Museo Maiacovski recibió en donación un paquete de cartas y fotos de Tatiana que su mamá legó al morir, sin saber que su hija seguía viva en Nueva York. Todas las cartas hablaban de Maiacovski: al fin se sabía quién era la Tatiana Yakovleva del poema, hasta fotos había.

 Desde entonces, hasta que murieron más de veinte años después, una en Moscú y la otra en Nueva York, Lili Brik y Tatiana Yakovleva vivieron pendientes pero ajenas la una de la otra, soportando con altanería preguntas impertinentes de amigos y extraños (“¿A quién quiso más?”, “¿Era bueno en la cama?”). Cada vez que algún maiacovskiano obsequioso le preguntaba a una si quería mandarle algo a la otra, decían que sí y se mandaban un pañuelito bordado blanco. Nunca se vieron las caras, ni se escribieron unas líneas, ni hablaron por teléfono siquiera. Pero las dos tuvieron hasta el último día una foto de Maiacovski en su mesa de luz, y el pañuelito bordado blanco.

Tomado de Pagina 12: www.pagina12.com.ar

El artista del cristal Eddie Ferraioli exige respeto para su obra: La vorágine del tiempo

 

Especial para En Rojo

Como dice el antiguo adagio, “Nadie es profeta en su país” a menos que tengas una pala (utilizó la palabra en sentido figurado) que te allane el camino. En la antigua Grecia, los dioses del Olimpo tenían sus jerarquías y confabulaban unos contra otros. Por su parte, en el mundo académico, a los cincuenta y seis años, ya eres una vieja, desde la óptica de un millenial, que nació y se ha criado con el boomde la tecnología. No olvido cuando un estudiante, discutiendo un ensayo, me dijo que yo era una doñita como su mamá y para esa época, sólo tenía 48 años. Quedé aterrada. Si me ve ahora quizás pensará: es la hermana momificada de Tutankamón. Como dice Rubén Blades: “La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida.” En este país, como en muchos, no hay memoria histórica; el trabajo arduo y las canas no se respetan. Para muchos, el arte está dirigido a una minoría, capaz de entenderlo, que sabe apreciarlo y puede comprarlo.

Hoy (9 de abril de 2021) leí el artículo “Oasis para el arte” publicado el 17 de septiembre de 2010, en el periódico Primera Hora. Al finalizarlo, comprendí un escrito que hiciera ayer, el artista Eddie Ferraioli en su página de Facebook. Sus palabras eran de indignación, molestia, pero al mismo tiempo, subyacía un grito de dolor e impotencia. La Plaza Blanche Kellog, de la Ciudadela de Santurce, como mencionan en el artículo, contaba con el majestuoso mural La vorágine del tiempoun mosaico de Eddie Ferraioli, con medidas de 8 pies de alto, 48 pies de ancho, 384 pies cuadrados de cristal cortado y pegados por el artista y su esposa Mari. Es importante saber, que el artista utilizó cristal y no losetas, por lo tanto, hay que trabajar con más cuidado y atención. Este inmenso mural le tomó un año y medio de ardua labor para crear sus ocho paneles que cuentan, con un total de cristales que oscilan, entre los 3,000 a 15,000 mil piezas. Lo imagino, junto a Mari, en su taller, dedicados a colocar cada pieza de cristal en el lugar preciso, para darle forma al mensaje artístico que quería transmitir. Lamentablemente, hay cosas incomprensibles en este país. Este inmenso mosaico fue removido de la famosa Ciudadela, cuando supuestamente los que habitan el lugar son personas educadas y con poder adquisitivo, porque no todos podemos vivir allí. “El hábito no hace al monje” y menos lo distingue. Uno espera que por lo menos, los que allí residen, se hubiesen opuesto a que esta obra de arte, después de haber sido comisionada a Ferraioli, fuera removida. Me pregunto ¿no habrá una mano siniestra detrás de este vil acto?

El mundo del arte, como el de las letras, es uno de envidias y un amigo me lo describió a perfección: “el mundillo de las letras es muchas veces siniestro.” Palabras fuertes pero certeras. Yo me alegro del triunfo de mis amigos, pero no todos piensan igual. Y ¿qué pasa con el Museo de Arte de Puerto Rico? ¿Por qué no exhibe esta impresionante obra? Será que en sus paredes solo cuelgan piezas de aquellos que pertenecen a un pequeño grupo de una cofradía de la cual Eddie Ferraioli no forma parte. Cuando fui profesora en el Recinto de Utuado de la Universidad de Puerto Rico, se inició con un Jardín Escultórico y muchos nunca lograron comprender el concepto. Algunos cuestionaban por qué invertir dinero en metal y varillas de obras realizadas por los venezolanos Asdrúbal Colmenares y Karim Borjas. Además, cuando uno cruza el umbral de la entrada principal del recinto, lo recibe Colmena de lunade Heriberto Nieves, una de las mentes que organizaron el jardín de esculturas. Todavía hay quienes piensan que deben removerlas.

Ahora que trabajo en el Recinto de Ponce, sucede lo mismo, con la escultura Recta Ratiodel escultor catalán Camí. El artista ubicó su pieza gigantesca en el sur, pero orientada hacia el norte, porque como dijo Mario Benedetti: “El sur también existe.” Tristemente, muchos desconocen el nombre de la obra a la que llaman el sartén. Pocos saben, del Simposio Internacional de Escultura en el 2004, para celebrar el Centenario de la Universidad de Puerto Rico. Se construyeron esculturas en los once recintos, con la participación de artistas de varios países: Puerto Rico, Italia, Francia, Israel, Cataluña (recordemos que los catalanes son catalanes y olé), Japón, Holanda y Argentina. En la UPR- Utuado se encuentra la del holandés Mark Brusse, titulada All this and much more. Me parece oír las burlas de los catedráticos, porque la escultura simula una pirámide de cinco escalones, decorada con 45 figuras de metal, unas antropomórficas, otras zoomórficas, rindiéndole tributo a la naturaleza. A veces pensamos que los docentes son cultos, porque tienen doctorados, cuan equivocados estamos. Por eso, en Utuado, me fascinaba compartir, dialogar, con los empleados no docentes, los del taller, que ayudaron a los escultores a montar estas piezas. Aunque no me crean, ellos sí entendían las esculturas, aunque muchos no tenían estudios universitarios. La sabiduría no tiene que ver con títulos, ni rangos.

Reitero que sacar este mosaico inmenso de la Ciudadela, a donde fue comisionado, es una afrenta como la de Corpes.  Eddie Ferraioli le escribe en su Facebook a Nicholas Prouty, CEO de Putnam Bridge Foundation, quien según este artista, donó su obra al Museo de Arte de Puerto Rico, hace ocho años. Su mosaico fue movido de la Ciudadela sin su consentimiento. Es por eso, que me uno a la indignación del artista Eddie Ferraioli y me hago eco de sus palabras, escritas en Facebook, porque con ese acto lo minusvalorizaron. Honor a quien honor merece; Ferraioli es un Maestro del cristal, con una trayectoria de décadas y hay que respetarlo, porque a pulso, se ha ganado ese privilegio.