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Editorial:   El sol para romper las cadenas de la esclavitud energética

El proceso para electrificar a Puerto Rico, cuando el Gobierno de Puerto Rico creó la Autoridad de Fuentes Fluviales, luego llamada Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), y tomó el control de la generación y distribución de energía, llevando la electricidad hasta los lugares más remotos de nuestro país, representa un momento extraordinario de nuestra historia reciente. La masificación de la energía eléctrica fue uno de los principales factores que hizo posible la entrada de Puerto Rico a la modernidad.

El problema ha sido que, cumplido ese objetivo y a lo largo del camino, especialmente a partir de los años  sesenta y setenta del siglo veinte, se ha ido desvirtuando la misión original de la AEE, al enquistarse y privilegiarse en su estructura y operación interna los intereses comerciales privados de los mercaderes de combustibles fósiles como el petróleo, el diesel, el carbón, y más recientemente, el gas natural. A partir de ese momento, comenzó el cuento de nuestra entrega energética, y de cómo, para islas como las nuestras, solo existe el camino de la esclavitud y la dependencia de los combustibles fósiles.

En aquel momento, esa era la realidad en el mundo entero. Los países poseedores de yacimientos de petróleo, o de grandes depósitos de carbón o de gas natural tenían una ventaja enorme frente a los que carecían de esos recursos naturales bajo su suelo. Los últimos debían depender por siempre de que se les vendiera en el mercado de la oferta y la demanda tan preciadas materias primas para la producción eléctrica. La energía del sol era solo un tema de las clases de ciencia en las escuelas. Ni remotamente se vislumbraba que algunas décadas más tarde, se desarrollaría una tecnología avanzada para almacenar la inagotable  fuente de la energía solar, y mucho menos utilizarla en la generación y distribución masiva de energía eléctrica. Pero ese movimiento hacia la energía solar, que se inició a paso lento, ha ido cogiendo auge en muchas partes del mundo, no solo por la cada vez más evidente necesidad de conservar el planeta, sino también porque permite a los grupos humanos que lo adoptan la independencia y el control de sus sistemas de energía, uno de los recursos estratégicos fundamentales de toda sociedad y nación.

Pero Puerto Rico, colonia al fin, está detenido hace tiempo en su desarrollo energético, resultando la generación y distribución de energía eléctrica en especulación y estafa. El sistema eléctrico de Puerto Rico está sometido a los intereses comerciales extranjeros del petróleo, el carbón y el gas natural, los cuales, junto a políticos y burócratas codiciosos y corruptos, han hecho de Puerto Rico un mercado cautivo para proyectos energéticos dañinos y caros, que sirven para engordar las arcas de las corporaciones internacionales- principalmente de Estados Unidos- que se ceban de controlar los sistemas energéticos en lugares vulnerables, pobres y dependientes.

Así, nuestro pueblo ha sido obligado a vivir y a pagar cada vez más altas tarifas eléctricas, para ser mal servido por el llamado “cartel del petróleo”, por la carbonera AES, con sus dañinas emisiones de cenizas tóxicas, o vivir por muchos meses el colapso eléctrico, como el ocurrido tras el huracán María que develó la total vulnerabilidad de nuestro sistema energético, y nos confrontó con la nefasta experiencia con las compañías estadounidenses Whitefish y Cobra, contratadas para la emergencia. Más recientemente, nos toca vivir bajo la amenaza de los contratos leoninos de la AEE con LUMA Energy y New Fortress Energy, los cuales representan la virtual privatización de nuestro sistema eléctrico, y la extensión de nuestra esclavitud y dependencia, esta vez del gas natural, por décadas incontables.

Pero no todo está perdido. Desde la organización CAMBIO, y con la participación de organizaciones laborales y  grupos ambientalistas y comunitarios se ha coordinado el Estudio de Integración de Recurso Solar Distribuido en Puerto Rico, Queremos Sol al 2035, cuyo hallazgo principal establece que Puerto Rico podría producir el 75% de su energía de fuentes renovables para el año 2035. Los datos utilizados en este estudio son de la propia AEE, y el mismo demuestra que la transferencia a energía renovable utilizando una red de sistemas fotovoltaicos en techos de residencias y negocios, no solo proveería seguridad, confiabilidad y resiliencia al 100% de los hogares para el año 2035, sino también resultaría en ahorros sustanciales en todas las áreas del sistema eléctrico, como tarifas, costo de combustible, costo de generación, y otras. CAMBIO asegura que su propuesta es $5,000 millones  menos costosa que el Plan de Recursos Integrados (PIR) presentado por la AEE y $500 millones menos que el costo actual.

Ignorar esta propuesta de CAMBIO, no brindarle una ponderada consideración, e insistir en continuar adelante con su carísimo, defectuoso y poco beneficioso plan actual, sería una gran irresponsabilidad por parte de la gerencia de AEE y el Gobierno de Puerto Rico. Para romper las cadenas de la esclavitud energética y hacer la electricidad más accesible y costo efectiva para todas y todos los puertorriqueños, lo más lógico y honesto sería examinar con seriedad la alternativa del recurso inagotable del sol- que en Puerto Rico sobra- en lugar de seguir insistiendo en políticas equivocadas, depredadoras y dañinas, como los combustibles fósiles importados y la privatización de nuestra principal corporación pública.

Jesús Tomé: Los 94 años de un corazón endecasílabo

 

Rosa Vanessa Otero

Especial para En Rojo

Una es la visión que pueden tener los editores acerca del alcance, las fortalezas y el potencial de la obra poética de un autor o una autora bajo su cuidado y otra la que se forma al interior de la personalidad poética. Esta imagen autorreferencial queda, por así decirlo, estampada en unos cuantos poemas que son los más cercanos al corazón de quien los escribió: los que se sabe de memoria, los que cita y aquellos de los cuáles dice, bajito: “¿Cómo es posible que esto lo haya escrito yo?”.

Jesús Tomé, poeta, editor, ex librero de la icónica librería La Tertulia y sacerdote español que radica de modo permanente en Puerto Rico desde 1963, al cumplir 94 años de vida aún sueña y conversa en endecasílabos. Y a veces, cuando lo confrontamos con algún poema suyo su voz susurra –con una mezcla de modestia y picardía infantil– la pregunta con la que cerramos el párrafo anterior. No ha de extrañarnos, entonces, que al dársele la oportunidad de publicar un libro nuevo con Ediciones Isla Negra por invitación del poeta-editor Carlos Roberto Gómez, Tomé quiso reunir en un volumen todos los sonetos que ha escrito, en un formato casi de bolsillo, como un breviario. La sencillez del título se corresponde con la concisión del libro y de los poemas que éste contiene. El símil con el breviario es doblemente literal, por cuanto Sonetosde Jesús Tomé es una obra breve y compacta en su extensión y de solemnidad litúrgica y contemplativa en su aliento. El prólogo es de Mercedes López-Baralt y la reseña en la contraportada de Alinaluz Santiago.

Es cierto que entramos en territorio religioso y místico, pero, sobre todo, existencial y humano. Puede hablarse aquí de un existencialismo cristiano radical y, si se quiere, peligroso para las almas incautas o devotas a las que les podrá escandalizar la “desesperación” (con Kierkegaard) que cruza cada una de las palabras de este autor como un latigazo de la muerte que sólo la belleza del poema ilumina. Hay que estar claros: “el padre Jesús Tomé”, cuando escribe, no deja de ser un creyente, pero: “así no hablan los curas”, habrá murmurado una que otra viejita de su natal Ciudad Rodrigo; sus poemas no huelen, y lo cito, a “cirio y sacristía”. Para usar palabras del autor: “El poeta actual –sea o no religioso– canta en un tiempo de miseria en el que no sólo es difícil ser poeta –como decía Hὅelderlin, sino, simplemente y, sobre todo, ser hombre” (J. Tomé, “Carta abierta a mi antólogo”).

Apercibidos tempranamente de esta paradoja y cuando Tomé era aún un “frailecillo” de convento y poeta con un poemario publicado –Mientras amanece Dios(Cuadernos Hispanoamericanos 61, Madrid: 1955) sus superiores retrasaron por cuatro años la impresión del que debió ser su segundo libro, precisamente, una colección de sonetos, hasta que, finalmente, urgieron a José María Javierre la redacción de un prólogo que suavizara el trago amargo que el texto prometía a los fieles y al clero. Es así como Senda del hombre (Editorial Punta Europa, Madrid: 1959) aparece después que Hijo de esta tierra(Lírica hispana, Venezuela: 1958).

Sonetos(Editorial Isla Negra, San Juan: 2021)hace retornar a la luz aquel libro, acompañado por otros poemas de la misma forma estrófica que aparecieron publicados en distintas épocas, como los de Como el caer del agua sobre el agua(Editorial de la Universidad de Puerto Rico, San Juan: 1996) y otros que aparecieron por primera vez en Poesía Completa (Editorial de la Universidad de Puerto Rico, San Juan: 2010).

Para lectores que superaron hace tiempo el duelo por “la muerte de Dios”, estos requiebros entre una voz casi siempre biográfica y un “tú” trascendente pueden resultar desconcertantes en su intensidad dialógica e, irónicamente, refrescantes. Apuesto a que la sensibilidad actual, exacerbada por las injusticias del presente y las de la historia, tendrá el oído más que abierto y preparado para escuchar la poesía de un sujeto lírico que, con veintitrés años, en la España de posguerra, asumía ya la voz de un  “sacerdote en los infiernos”, “sacerdote paria”, “sacerdote pecador” y “sacerdote que no se sabía administrar”.

Sigue vigente este preámbulo con el que abre su libro Traigo esta tristeza,premio Ciudad de Barcelona (Colección Estría, Barcelona: 1960):

“El hombre armónico de una época en la que el destino del hombre es menos controvertido, todo lo ve instaurado en una perfecta armonía ̶ en pensamiento y vida ̶  por dentro y fuera. Todo está bien hecho. Un hombre de nuestro tiempo, en que las angustias exteriores acucian la conciencia de interiores realidades, aunque, por fe, intuya la interior armonía, no puede sino pensar que el mundo está bien hecho, pero estropeado. Y en este desquiciamiento del universo se siente a sí mismo como piedra desequilibrada, al borde del vacío, suspendida hacia el abismo de lo irreparablemente definitivo”.  En la poesía de Jesús Tomé, Dios queda muy mal parado e igual de estropeado que el mundo; pero al poeta y al hombre les separa de la apostasía la apertura al diálogo; un diálogo muchas veces descarnado y brutal, mas siempre atravesado por una delicada belleza que es, al mismo tiempo, llanto y poesía, plegaria y canción.

El poemario que acabo de citar fue el último libro que Jesús Tomé publicó en España. Desde 1963 radica en Puerto Rico.  Y, con la excepción de la Antología Poética que le edita Joaquín Galán (Diputación de Salamanca, España: 1981), desde entonces toda su obra es escrita y publicada en Puerto Rico: Apunto donde me duele(Ediciones La Tertulia, Río Piedras: 1970), Poemas para un exilio(Sin Nombre, Puerto Rico: 1976), La ciudad(Sin Nombre, Puerto Rico: 1978), Como el caer del agua sobre el agua(Editorial UPR, San Juan: 1996) y Poesía completa(Editorial UPR, San Juan: 2010). Sonetos, como la Poesía Completa, es una especie de gozne que une poemas de ambas latitudes.

No es común que un poeta casi centenario estrene libro. Pero es menos común todavía que la generación joven sepa su nombre y conozca su obra. Y por ser exiliado, tampoco sería común que se le recuerde adecuadamente en el país que dejó tanto como en el país que lo acogió. Pues bien: “Os invito a la fiesta de mi nombre/en él comienza el límite de mi oscura ignorancia, /el reino virginal de mi inocencia” (“Prólogo a la ignorancia”, Hijo de esta tierra).

Se llama Jesús Tomé; nació español en 1927 y vive entre nosotros. Ejerce como sacerdote católico y vicario a cargo de la juventud en la diócesis de Caguas hasta 1970, cuando se seculariza en medio de una controversia pastoral relacionada con la reacción de los jóvenes a la postura asumida por la jerarquía frente a los escritos del padre Salvador Freixedo, autor de Mi iglesia duerme.  A partir de este punto de inflexión en su biografía, inicia su vida civil dando clases en la Universidad del Sagrado Corazón y la Universidad de Puerto Rico y trabaja como librero en La Tertulia. Durante esta década es también director literario para Ediciones Puerto, y gana los premios de poesía de la revista Sin Nombrede Nilita Vientós Gastón.

Durante los ochenta, colabora como editor y escritor para Ediciones Huracán de Carmen Rivera Izcoa. Publica reseñas de crítica en Avance, Reintegro y en el periódico El Reportero. En 1986 se asienta a tiempo completo en la Editorial de la Universidad de Puerto Rico, donde fue el editor erudito de la casa hasta 2012. Desde 2004 se reintegra al ministerio sacerdotal dentro de una comunidad de laicos.

El recuento es escueto y falto de detalles con toda la intención de llamar a la lectura (y a la escritura, ya que, en Puerto Rico, como en la península, serían muchas las personas de rango intelectual llamadas a ocuparse de estudiar el legado literario y editorial de este autor y reubicar su poesía de manera comprensiva entre España y América).

He participado de las peripecias literarias y, sobre todo, existenciales de Jesús Tomé en el tramo de su vida que inicia a finales de los años noventa, cuando coincidimos en la Editorial de la UPR, lugar al que llegué cuando ya era él un poeta y editor consumado, y yo alguien muy joven con ganas de ser escritora, un diploma en periodismo y un par de años de experiencia en redacción y corrección periodística, no en la edición de libros. El tiempo y la buena compañía de este generoso y benevolente amigo, así como la de nuestro jefe, don Juan Luis Abascal, me formaron editora.

La vida quiso prepararme para que editara la Poesía completa de Jesús Tomé y administrara sus archivos, por lo que conozco a fondo el corazón del escritor, como conozco el corazón del amigo. Nadie puede adivinar si Sonetos será o no será la última publicación que Jesús disfrute en vida. Espero que antes de cumplir los cien años vea más obra divulgada.  Mientras tanto, sus 94 se tenían que celebrar rindiendo homenaje a su más entrañable sueño de poeta: “Quien tiene el corazón endecasílabo/tiene sed de la voz que hace esta música” (J. Tomé, Hijo de esta tierra).

 

 

Será Otra Cosa: Vivirse la vida (y la fila)

 

Especial para En Rojo

La segunda vez, las gradas del coliseo estaban bastante llenas. En un ataque de pudor, yo miraba el piso y hasta me viraba hacia atrás como buscando lo que no se me había perdido. Ante tanta gente, me daban un poco de vergüenza los lagrimones que no podía evitar derramar tan pronto me levanté de la silla donde se me dio el casi milagro de la vacunación.

Supongo que no tengo que explicar la sensación de alivio y liberación tras este nuevo ritual de nuestras vidas. A mi compañero le tocó el día después. Hizo una fila de esas madrugadoras, kilométricas. A mí me tocó hacer la espera en el carro, bajo el operativo riguroso del General Reyes, de la Guardia Nacional. Pero a Arturo le tocaba hacer la fila a pie, lejos del mando del General, así que lo texteé preguntándole si estaba haciendo muchas amistades en su larga espera. Más tarde, ya en casa, me dijo que había decidido «vivirse la fila». ¿Cómo así? Pues dice que dejó el celular a un lado para vivirse la experiencia de la fila que lo sacaría de la pandemia. Al habernos vivido el huracán María y luego esta nueva crisis del Coronavirus, quería estar mentalmente presente en ese momento decisivo. Recordarlo.

Lo entendí. Cada tarde y noche que pasamos sentados en la terraza de nuestra casa durante el confinamiento, yo pensaba, entre tantas cosas, que un día iba a extrañar esos ratos. Lo sé porque siempre me he quedado con la evocación de los meses después del huracán María. Una vez, por aquí mismo, intenté explicarlo. Conté que tomé fotos de aquella “postración inédita, de su languidez, de la oscuridad y la sed, del calor, fotos de la paciencia y el desasosiego. Hasta del tenernos, de los baños fríos a cualquier hora, de una brisita incipiente que en algún momento comenzó a aliviarnos, de la inestabilidad y el no saber nada tomé fotos. Del temor. Luego ya no tomé fotos de todo lo que empezó a surgir. Los huracanes los recuerdo siempre como épocas suspendidas de la vida, un tiempo de acción lenta y memorable que yo sé que un día, dentro de muchos años, aún invocaré casi sin audio -apenas alguna palabra clave lanzada entre escenas sin editar- como una película casera y vieja que solo alguien de su tiempo insiste en observar”.

Así que, con la pandemia, ya sabía que un día me sorprendería extrañando esos días también de postración vertida con insomnio, con ansiedad, noches enteras de lecturas tétricas sobre la morfología y los destinos de un virus, un microbio, a lo largo y ancho del planeta.

He leído por todas partes sobre ese deseo generalizado de transformar la normalidad a la que aspiramos a regresar. Mucho se discute sobre si esta pandemia de verdad nos cambiará, a nosotras y al mundo; o si acaso volveremos a nuestros viejos y destructivos sistemas de explotación.

Dice Byung-Chul Han, el escritor surcoreano residente en Alemania, que el virus es «un espejo que refleja las crisis de nuestra sociedad». Por eso, «hace que resalten aún con más fuerza los síntomas de las enfermedades que nuestra sociedad padecía ya antes de la pandemia. Uno de estos síntomas es el cansancio. De un modo u otro, todos nos sentimos hoy muy fatigados y extenuados. Se trata de un cansancio fundamental que, permanentemente y en todas partes, acompaña nuestra vida como si fuera nuestra propia sombra. Durante la pandemia nos sentimos incluso más agotados que de costumbre. Hasta la inactividad a la que fuerza el confinamiento nos fatiga. No es la ociosidad, sino el cansancio, lo que impera en tiempos de pandemia».

Dice el escritor, y lo han comentado muchos otros, que algo de esto tiene que ver con eso de que el uso de las videollamadas en tiempos pandémicos nos ha obligado a mirarnos todo el tiempo en el espejo. No miramos directamente a los ojos sino que estamos todo el rato frente a nuestro propio rostro. De ahí, dice, nace este cansancio. «El virus potencia el narcisismo. Durante la pandemia todo el mundo se confronta sobre todo con su propio rostro».

En algunos países europeos, así como en Estados Unidos, Japón, Australia y Corea del Sur, las cirugías plásticas se han disparado en este tiempo de pandemia. El escritor surcoreano relaciona este auge al espejo confrontado de las videollamadas, que nos devuelve una imagen tan minuciosa y en ocasiones hasta deformada, que lleva a los más cautos y narcisistas al pie del quirófano.  Es solo una interpretación. Algunos médicos dicen que el distanciamiento físico ha dado el espacio para que quienes ya pensaban en hacerse cirugías puedan hacerlo y recuperarse tranquilamente desde sus hogares sin siquiera tener que tomarse días libres, pues mucha más gente trabaja desde sus casas.

Pero lo que me parece curioso es lo que podemos extraer de este tiempo en que nos miramos constantemente, ya no solo como individuos sino como sociedades, si el virus es, y ya lo creo, «un espejo que refleja las crisis de nuestra sociedad».

Pienso que una de las grandes lecciones de la pandemia ha sido volver a reconocer la importancia de la corporeidad. La presencia física importa, es vital, tanto para las relaciones como para el intercambio de ideas profundas, para la diversión, la reflexión y el aprendizaje. Y aún así, este año, que ha supuesto la reducción de nuestro entorno humano, cambios drásticos en los ecosistemas de la amistad, nos permite replantearnos una vida más sencilla, con menos compromisos y menos gente que atender y complacer. Por mi parte, agradezco a las amigas con las que sustituimos jangeos en espacios cerrados por largas caminatas y vinos ocasionales al aire libre. Permanecimos. Y aunque tengo las mismas ganas de siempre de irme de juyilanga, reconozco que ahora también quiero -hasta donde mi genética bohemia me lo permita- menos obligaciones sociales, menos relaciones prescindibles, economía de energía para invertir en lo trascendental, muchas menos redes sociales, más tiempo en casa y en la naturaleza, más lectura y escritura, más espacio emocional.

Esas son lecciones que parecen personales. Pero creo que tienen una relación con las otras, las colectivas, que ya se han vuelto evidentes, inescapables:

  1. El arte y la cultura tienen que ser centrales en nuestras sociedades. Si bien las ciencias nos ayudan a garantizar la vida, el arte y la cultura simbolizan todo aquello por lo cual queremos vivir, así como las contradicciones e insuficiencias tras ese deseo. Hay que invertir en ellos.
  2. Obviamente, es vital invertir en la investigación científica y en sistemas de salud equitativos, cuya principal motivación sea tener sociedades saludables.
  3. No necesitamos más policías y represión, especialmente durante una crisis de la que todas y todos somos víctimas. Necesitamos trabajos bien remunerados que se adapten a nuestras necesidades; tejidos comunitarios robustos; escuelas; acceso a buena educación con perspectiva de género; buenos servicios médicos; agua y aire limpios; calles iluminadas y libres de acoso y criminalidad. Necesitamos vivir en paz. Eso no se va a lograr con policías, vigilancia y castigo. Nunca se ha logrado así. Se logra con prioridades en la inversión y con políticas públicas para la paz y la equidad.
  4. El miedo no dura para siempre. La gente eventualmente le pierde el miedo a cualquier cosa. Las personas van a asumir riesgos. Lo saben los salubristas desde hace años. Manejar ese riesgo es más útil y efectivo que prohibir, reprimir y castigar. Hay que ser estratégicos durante una crisis, aprovechar la ventana de tiempo de la cooperación y la obediencia cuando más se necesita. Pretender vivir en un estado de obediencia absoluta no es muy realista y los resultados pueden ser contraproducentes. La prohibición, de hecho, suele tener un efecto contrario que, a veces, puede implicar un retroceso.
  5. La vida es frágil, claro que sí. Pero mientras la tenemos, dependemos de los otros y las otras. La solidaridad salva. Hay que ponerla al centro del deseo y de la imaginación de esa nueva “normalidad” que queremos.

 

 

 

 

 

 

Los derechos humanos en el mundo

 

Especial para En Rojo

Es indignante  que en el siglo XXI haya tantas violaciones de derechos humanos en el mundo. Con frecuencia se maltrata a niños, adolescentes, mujeres, a  comunidades como la LGBTTQI  y a las más pobres como las barriadas y caseríos de Puerto Rico, las villas miseria en Argentina o las favelas de Brasil y las regiones rurales de Africa, lo que constituye uno de los mayores desafíos de nuestra época.

La miseria sigue existiendo. Ese es el caso de Haití, un país que hace años sufrió un gran terremoto y no se ha repuesto. A veces es difícil conseguir agua potable y comida suficiente. Esto viola el artículo 25 de la Carta de Derechos Humanos que expone que todos y todas debemos tener seguridad social. Según Amnistía Internacional, 900.000 niñas y niños no tienen  hogar sin contar a los que lo han perdido debido a la emergencia de salud ocasionada por el  COVID 19.

La pobreza es también una violación de derechos humanos. En Puerto Rico más del cincuenta por ciento de la población está bajo el nivel de pobreza. El artículo 22 establece que “toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social, y a obtener, mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional, la satisfacción de los derechos económicos, sociales, y culturales, indispensables a su dignidad”. Dos factores han agravado la situación en el país: el paso del huracán María en el 2017 y el de la pandemia mundial debido al coronavirus. Las deudas externas de los países más pobres también han contribuido a empeorar las condiciones de vida, preocupación que ha sido publicada en Vatican News.

La violencia persiste en lugares como Siria en donde ha vuelto a resurgir la guerra. Lo peor del caso es que la pandemia ha tomado un lugar preponderante en las noticias y  esta se ha invisibilizado en el mundo mediático. No tenemos información clara de lo que sucede con respecto a los lugares en que imperan los conflictos bélicos. Las denuncias de las atrocidades cometidas en la guerra de Irak por el periodista Julian Assange, quien las revelara y las publicara hasta el New York Times, le han costado la cárcel  a pesar de que una gran cantidad de entidades y países han reclamado su liberación.

Los encarcelamientos sin juicio se dan  en la base de Guantánamo en Cuba, administrada por Estados Unidos. Esta es un centro de violaciones a los detenidos, especialmente afganos, los cuales son a veces encarcelados sin prueba alguna. Esto significa que no han pasado por un proceso legal justo como expone la carta citada en su artículo 11: “Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad”. No se puede negar la personalidad jurídica.

La pena de muerte en el mundo es otra violación de derechos humanos. En el 2016, 1032 personas fueron ejecutadas. Los países donde hubo más ejecuciones fueron China, Irán, Arabia Saudí, Irak y Pakistán. En el 2019, informa Amnistía Internacional, bajó el número de ajusticiados, aunque en Puerto Rico estamos sujetos a que nos impongan las leyes federales. De acuerdo con datos ofrecidos por Telesur, más de dos terceras partes de los países del mundo han abolido la pena de muerte.

Desgraciadamente, la tecnología y los avances en las investigaciones sobre el cerebro y la computadora han hecho que se produzcan nuevas violaciones de derechos humanos, como la de obtener el pensamiento de una persona, un grave problema que podría enviar a la cárcel a un sujeto solo por pensar sin haber materializado acción alguna en clara violación del derecho a la privacidad. También se está trabajando con el control del cuerpo a larga distancia y con la data genética. Por eso  hay científicos que piden la actualización de la Carta elaborada después de la segunda guerra mundial.

En momentos en que desgraciadamente persisten las guerras y el control de medicamentos y vacunas por los países ricos debemos abrir el camino a la abolición de las actividades bélicas, el respeto a la libertad de información y a la condena del manejo inescrupuloso de la tecnología como necesidad fundamental para la construcción de la paz mundial.

Cobra fuerza el rechazo al contrato de LUMA

 

CLARIDAD

Al tiempo que la UTIER (Unión Independiente de Trabajadores de la Industria Eléctrica y Riego) se mantenía en paro de 24 horas aumentaba el rechazo al contrato de privatización de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) con la empresa LUMA Energy, en particular, por parte de Asambleas Municipales.

El Movimiento Victoria Ciudadana (MVC) dio a conocer mediante comunicado de prensa que las legislaturas de Rincón (PPD), Humacao (compartido PNP/PPD), Loíza (PPD), Vega Baja (PPD), y Comerío (PPD) aprobaron resoluciones repudiando el contrato otorgado a LUMA Energy, además de apoyar que tanto la Cámara de Representantes como el Senado investiguen la contratación a la privatizadora. Las legislaturas municipales denunciaron que, según se ha anticipado, al cabo de 15 años la contratación habrá costado $1,500 millones y encarecido aún más el costo de la electricidad en Puerto Rico.

La iniciativa para expresar rechazo al contrato de LUMA ha sido promovida por las delegaciones del MVC en los 24 municipios donde tienen representación legislativa.

La primera legislatura municipal en oponerse a la privatización fue la de Vega Baja, según indicó Edwin Marrero Santiago, delegado de MVC en ese municipio. En Humacao, el apoyo de los legisladores municipales a la medida fue unánime, «dando cátedra de cómo las delegaciones de todos los partidos antepusieron el país por encima de sus partidos», expresó Ana E. Ponce Rosa, legisladora por el MVC. Añadió que «todos los legisladores de Humacao entendieron que el asunto de la privatización era algo que perjudicaba a todos los puertorriqueños, independiente del partido político al que pertenecían».  En dicho municipio, la legislatura es del Partido Nuevo Progresista y el alcalde es del Partido Popular Democrático. En el caso de Comerío, el legislador del MVC, Carmelo Pérez Vega, indicó que la medida se aprobó con todos los votos de la delegación popular y la abstención del PNP.

En tanto, en Aguadilla, informó el MVC, la discusión de la medida provocó un intenso debate entre los miembros de la delegación PNP. Según Edwin Cornier, legislador municipal del MVC, la medida cuenta con los votos de la delegación popular y el compromiso de dos legisladores del PNP, incluido el presidente de la Legislatura Municipal. Cornier anticipa que la resolución será aprobada en la próxima sesión, luego de someterse una enmienda.

De acuerdo con el MVC, las legislaturas municipales que se han negado a dar el apoyo en contra de la privatización han sido Cataño y Aibonito, ambas dominadas por el PNP. En Cataño, la legislatura «se opuso sin sonrojarse», según Aramis Fernández, legislador del MVC de este pueblo, quien añadió que «son el modelo de legislatura que actúa como un sello de goma del alcalde». En el caso de Aibonito, la mayoría PNP determinó que el gobernador, Pedro Pierluisi, ya estaba atendiendo el asunto y no era pertinente al municipio, a pesar de la insistencia de Alejandro López, legislador del MVC, de que «lo menos que podían hacer era expresar el sentir de los 25,000 aiboniteños cuya factura de electricidad será aumentada».

Por su parte, la legislatura de Salinas también ya aprobó por unanimidad un proyecto de resolución presentado por la legisladora Municipal del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), Ada Ramona Miranda Alvarado.

La resolución, a la cual se unió como coautora la delegación del PPD, también apoya las investigaciones que se realizan actualmente en el Senado y la Cámara sobre dicho contrato.

“El contrato con LUMA Energy es leonino porque favorece solo a una de las partes y representa una carga extremadamente perjudicial para el pueblo de Puerto Rico, en especial para los salinenses”, expresó Miranda Alvarado.

La resolución recoge el dato de que el contrato otorgado a LUMA establece un pago fijo por parte de la AEE en el primer año de $70 millones y $13 millones adicionales en incentivos, si se cumplen ciertas condiciones; $90 millones en el segundo año y $105 millones en el tercer año, pudiendo aumentar los incentivos hasta un máximo de $20 millones. “No puede ser alternativa para nuestro pueblo la entrega del principal activo público al sector privado cuya función no es el servicio, sino el ánimo de lucro. Por ello, concebimos la transformación de la AEE estando la misma en manos del pueblo, no de empresas privadas que tan sólo persiguen aumentar sus ganancias”, declaró Miranda Alvarado.

Mientras, la alcaldesa de Morovis, Carmen Maldonado González, quien depuso la semana pasada en vista pública, también se expresó en contra del contrato. “He estado examinando los detalles y estudiando el tema desde la perspectiva de administradora, alcaldesa y también como ciudadana y exempleada de la AEE, y no me queda duda alguna de que este contrato, como está ahora mismo, no le hace bien a Puerto Rico”, señaló la también tesorera de la Asociación de Alcaldes de Puerto Rico La Asociación agrupa a los alcaldes del PPD.

Entre los cambios más importantes que dijo la alcaldesa de Morovis requiere el contrato está la eliminación de las cláusulas denominadas ‘de causa mayor’ que permitirían a LUMA abandonar al país en caso de un huracán. “Luego de haber pasado por Irma y María, eso es impensable. Si LUMA interesa hacer negocios en la isla, que es lo razonable, tiene que comprometerse por escrito. Yo estoy convencida de que la AEE debe mantenerse como corporación pública y que la función de LUMA Energy sea gerenciar las operaciones, ya que esa es su experiencia”.

La alcaldesa también objetó que en el contrato se proyecte un aumento tarifario a partir del cuarto año de funciones de LUMA, por lo que planteó que se debe garantizar la participación de la AEE y el Negociado de Energía en las decisiones sobre el sistema eléctrico y que se reconozcan los convenios colectivos vigentes.

Según informó Maldonado, ella trabajó en la AEE del 2003 al 2015, en posiciones como empleada unionada de la UTIER y también como gerencial, supervisando las operaciones de servicio al cliente.

“Conozco el sistema eléctrico desde adentro y sostengo que sin el recurso humano experimentado que hoy tiene la AEE, a LUMA se le hará más costoso y lento hacer el trabajo. Es impensable haber un contrato de tal magnitud y bajo la premisa de que la empresa se ha de ir de Puerto Rico cuando más la vamos a necesitar luego del embate de un huracán”, argumentó.

Paro y asamblea

Por parte de la UTIER, tras concluir el paro a las diez de la mañana del miércoles, llevará a cabo una asamblea general el en el Coliseo Roberto Clemente en la cual la matrícula se propone atender los reclamos en contra de la contratación de LUMA. La semana pasada, la UTIER y la Alianza de Empleados Activos y Jubilados de la AEE sometieron al designado secretario del Departamento de Estado, Larry Seilhamer, las enmiendas que entienden son necesarias para proteger el sistema eléctrico. El secretario de Estado es quien preside un comité timón, creado por el gobernador Pedro Pierluisi, con la supuesta encomienda de analizar el citado contrato.

En otro esfuerzo por detener la privatización, los senadores por el PPD Javier Aponte Dalmau y Ramón Ruiz Nieves presentaron el proyecto PS 213 para enmendar la ley de la AEE y disponer que la creación o contratación de AEE con compañías, sociedades, o corporaciones subsidiarias, con fines pecuniarios o no pecuniarios, afiliadas o asociadas para determinados fines deberá ser ratificado por la Asamblea Legislativa mediante Resolución Concurrente. La revista Microjuris cita que los senadores afirman que el lenguaje existente en la ley orgánica de la AEE podría llevar a concluir que la corporación pública tiene el poder para autoliquidarse sin el consentimiento de la Asamblea Legislativa y sin mandato de ley mediante diversos negocios jurídicos que la hagan inoperante o inexistente.

Pero el hecho actual es que según el contrato negociado por la Autoridad de Asesoría Financiera y Agencia Fiscal y la Autoridad para las Alianzas Público Privadas con el total aval de la Junta de Control Fiscal, LUMA asumirá las riendas de la AEE el próximo 1 de junio, cuando vence el periodo de transición que ya le ha costado al erario $101 millones, como advierte el MVC.