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Cuba avanza en los estudios para lograr proteger a su población ante la COVID-19

 

Dilbert Reyes Rodríguez | dilbert@granma.cu

Maby Martínez Rodríguez | internet@granma.cu

La confirmación de que Cuba inmunizará, en 2021, a toda su población contra la COVID-19, y con vacunas propias, es expresión concreta y contundente del aprecio por la vida y el desvelo patrio que mueve a sus hijos por su país.

Lo había dicho el Presidente Díaz-Canel, entre las acepciones con que lo definió: Patria y Vida son cinco candidatos vacunales que llevan en su creación y en sus hermosos nombres la historia de un pequeño país con un pueblo gigante.

Al cabo de una semana en la que comenzó y avanzó en La Habana la fase iii del ensayo clínico de Soberana 02, y se anunció la proximidad de las pruebas con Abdala, el grupo empresarial BioCubaFarma reafirmó el propósito de vacunar, en el transcurso del presente año, a todos los cubanos en el archipiélago.

En Twitter, la entidad rectora de las investigaciones y producciones farmacéuticas nacionales calificó de esencial esta etapa en la que se muestrea el efecto de Soberana 02 en más de 40 000 personas, a fin de completar la confirmación de eficacia y seguridad del candidato cubano más avanzado.

BioCubaFarma también dio a conocer, en la propia red social, que, como parte de la colaboración con otros países en el desarrollo de vacunas contra la COVID-19, se enviaron al Instituto Pasteur, de Irán, 100 000 dosis de Soberana 02, las que se utilizarán en los ensayos clínicos en ese país.

ENSAYO CLÍNICO AVANZA CON NORMALIDAD

De la marcha de la vacunación de prueba a parte de la población capitalina, varios mensajes en redes sociales dan cuenta del entusiasmo con que acuden a los sitios clínicos los voluntarios.

El Instituto Finlay de Vacunas, en Twitter, asegura que el estudio transcurre con normalidad, y refiere un ejemplo de La Habana Vieja, donde priorizan a personas con edades superiores a los 65 años, entre los más vulnerables a la mortal enfermedad provocada por el coronavirus SARS-COV-2.

«Se le presta especial atención al grupo etario mayor de 65 años. Algunos vienen acompañados de sus familiares, o en pareja, a recibir su vacuna. Anécdotas que contar hay muchas, todas con sonrisas en sus rostros».

Entre las colaboraciones institucionales para el desarrollo del ensayo, el Instituto Finlay destacó el rol de las universidades, como la de Ciencias Médicas de La Habana que «ha ofrecido su casa para el centro coordinador del ensayo clínico fase iii de Soberana 02, y en ella nos sentimos como en familia. Se han acondicionado los espacios para garantizar la entrada de datos y las discusiones técnicas de cada día».

Según informó Tribuna de La Habana, solo en el primer día de estudio, el 90 % de los voluntarios previstos en la jornada recibió la dosis, muestra de la altísima cultura sanitaria, y específicamente de vacunación, que tiene la población cubana, la cual dispone de ocho fármacos nacionales entre los 11 que incluye su esquema de inmunización.

Ver entrevista en el enlace al doctor Eduardo Martínez Díaz

https://youtu.be/k3LLuFh7g_I

Modulo Educativo Cialeño 2021

En estas direcciones tienen acceso al «Módulo Educativo Cialeño 2021», que regresa este año con la reapertura de la Casa Corretjer. El mismo se baja gratis e incluye información de don Juan Antonio Corretjer junto a ejercicios y juegos. Además presenta una actividad donde las primeras 75 personas que envíen por correo electrónico una imagen del cialeño coloreada y con una mascarilla contra el COVID pintada, recibirán un regalo. Se incluye una versión en inglés.

https://issuu.com/frentesocialistapur/docs/_modulo_cialen_o_4mar21_10am_ingl_net

https://issuu.com/frentesocialistapur/docs/_modulo_cialen_o_4mar21_10am_espa_net

Aquel mes de marzo que duró un año

En Rojo

El 4 de marzo de 1970, en el marco de movilizaciones contra la Guerra de Vietnam, ocurrió un altercado entre cadetes del ROTC y el estudiantado de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras. El rector, Jaime Benítez, solicitó la intervención policíaca. La respuesta fue brutal y desmedida. La Ciudad Universitaria fue sitiada por la policía durante largas horas. Decenas de estudiantes fueron agredidos. Antonia Martínez Lagares, estudiante de pedagogía próxima a graduarse, fue asesinada por un policía. Se encontraba en un balcón de la Avenida Ponce de León -donde se encuentra hoy la Librería Norberto González-. Había subido a aquel apartamento cuando trataba de regresar a su hospedaje pero el tumulto de esbirros rondaba por las calles y otros estudiantes le sugirieron resguardarse allí en lo que se hiciera seguro caminar de regreso a la Borinqueña, justo en la esquina al frente donde hoy está Café Paraíso.

Cerca de las 8:30 de la noche varios agentes agredían a un estudiante y los que estaban en el balcón comenzaron a gritar a los policías para que detuvieran la golpiza. Uno de los agentes miró al balcón, apuntó su arma y realizó un disparo. Uno solo. La bala hirió en el cuello a Celestino Santiago y fue a alojarse en la cabeza de Antonia Martínez. La joven, que cumpliría 21 años semanas después, murió en el Hospital Auxilio Mutuo, a donde fue llevada a pesar de los obstáculos que puso la propia policía. De ese suceso surge la canción de Antonio Cabán Vale cuyo verso “Antonia, los pueblos no perdonan”es quizás el más recordado.

Un año y una semana más tarde, ocurren los sucesos del 11 de marzo de 1971. Hay una versión bastante difundida de que el encuentro entre estudiantes y cadetes del ROTC se inició en el Centro de Estudiantes. Algunos cadetes y simpatizantes llegaron allí con una bandera de Estados Unidos a celebrar la derrota del boxeador Muhammad Ali que era entonces un reconocido objetor de la Guerra de Vietnam y a quien se le había retirado su licencia de boxeador -y arrebatado el título- por tres años. De aquella pelea que surgió en el Centro se formó una batalla campal que incluyó disparos desde el edificio del ROTC -que se encontraba entonces en “el castillo” al lado de Ciencias Naturales Nuevo-y la respuesta estudiantil que hizo arder el edificio.
Las autoridades universitarias solicitaron la presencia de la Policía. La llegada de la Fuerza de Choque poco después del mediodía convirtió aquello en una zona de guerra. Hacía apenas un año habían asesinado a Antonia.

La Fuerza de Choque estaba al mando del comandante Juan B. Mercado. Cerca de la armería del R.O.T.C., donde se hallaban congregados numerosos estudiantes, se produjo una balacera en que fue mortalmente herido el comandante Mercado. Otro policía y un cadete murieron durante el transcurso de aquellas horas.

El día siguiente, 12 de marzo, el entonces Rector don Pedro José Rivera notificó por carta al estudiante Humberto Pagán Hernández que le suspendía sumariamente como estudiante del Recinto de Río Piedras, a la vez que le formulaba los siguientes cargos por violación de los incisos 1, 4, 6, 7 y 10 del Art. 10 del Reglamento General de Estudiantes de la Universidad, 2 en relación con los incidentes del 11 de marzo: «»1. Su participación activa junto a un grupo de estudiantes en los desórdenes y actos de violencia cometidos en el Recinto ese día. «»2. Posesión y uso de arma de fuego con el fin de causar daños a otras personas, ocasionándole la muerte a un miembro de la Policía Estatal. «»3. Interrumpir y perturbar las tareas y funciones de la Universidad en dicho día.»

La única prueba que relacionó al estudiantes con los hechos que se le imputaron fue el testimonio de José Rafael Atilano, primer teniente de la Policía adscrito a la Fuerza de Choque que participó en los sucesos del 11 de marzo. El 17 de marzo de 1971 un Juez de Distrito, basado en la declaración del mismo testigo, teniente José Rafael Atilano, determinó que existía causa probable contra Humberto Pagán Hernández por los delitos de asesinato en primer grado e infracciones de los Arts. 8 y 6 de la Ley de Armas y ordenó su arresto y detención. Tratando de evadir la represión y la formulación de cargos falsos. Pagán llegó a Canadá. El Estado Libre Asociado solicitó extradición sin éxito. Allá fue a prestar testimonio el teniente Atilano, y el tribunal canadiense determinó que su testimonio era insuficiente para sostener una determinación de causa probable. Pagán Hernández regresó voluntariamente a Puerto Rico en diciembre de 1973. Fue inmediatamente detenido. Finalmente, el Juez Asociado Señor Dávila en opinión emitida el 21 de marzo de 1974, señaló: «». . . La prueba presentada sobre la identificación del peticionario no es confiable. La identificación de un acusado, si no es confiable, no es admisible en evidencia, cuestión a ser determinada por el tribunal como cuestión de derecho ya que envuelve una violación del debido procedimiento de ley.» Pagán Hernández v. Alcaide, 102 D.P.R. 101, 104 ab initio (1974).— Pagán Hernández v. Universidad de P.R., 107 D.P.R. 720, 721-1447 (- 1978).

Se ha escrito mucho sobre estos sucesos. Todavía, medio siglo más tarde, permanecen algunos cabos sueltos.

Relatos de Rei Millán, en recuerdo solidario

 

 

LO SEPULTARON

Lo sepultaron de madrugada. Para evitar situaciones embarazosas. Y lo velaron por Internet. Para que nadie se acercara. Para que las viudas no se vieran las caras. Para que no entrara la Prensa. Para que no vieran su rostro.

Nació el último día del siglo 19. Murió el primer día del siglo 21. Le decían Siglo desde el día que cumplió su primer año. Pesó 18 libras al nacer y tenía una amplia cabellera blanca.

Su primer día de clases fue muy curioso. Se asustó tanto que tuvieron que empujarlo para entrar al salón. En el forcejeo le quitó la falda a la maestra, que se quedó con las enaguas visibles y las marcas de su ropa interior. El resto de los chicos se rieron y los padres miraban sin sonrojarse. La maestra se vistió y los niños entraron a clase. Aprendió a escribir, sumar y restar, caligrafía elemental y dibujar.

Descubrió un libro y comenzó a leer. Nunca se detuvo. Solo descansaba para dibujar. Y de vez en cuando comía cuando sus padres lo llamaban a la mesa.

Una tarde su mejor amigo lo llamó para jugar. Y nunca se detuvo. Solo paraba para leer y dibujar.

Pasaron los años y se graduó de escuela superior. Luego se doctoró en Lingüística tras 8 años de estudios.

Se casó seis veces y se divorció siete.

Trabajó como profesor por contrato por 60 años, renovando cada semestre. Un día se jubiló. Su barba blanca le llegaba al pecho, y sus manos habían crecido tanto que podía cargar una biblioteca en cada una.

Cuando sus padres, que tenían 200 años, compraron un televisor dejó de leer y dibujar. Y se afeitaba todos los días luego de teñirse el pelo. Solo veía televisión

y estaba más preocupado por su imagen que por alimentarse. Por eso murió. Exceso de televisión y falta de nutrición. Siglo le decían. Murió alegre.

Nació el 31 de diciembre de 1899 y murió el 1 de enero de 2001. Nadie, nunca, lo vio triste. Ni en su sepelio.

Fotos cortesía Gary Gutiérrez

EL 29 DE FEBRERO DE 1691

El 29 de febrero de 1691, el monaguillo entró al templo. Eran las 11:00 de la mañana, pero todo

estaba oscuro. El sol se había ocultado y la luna quedó detrás de un hueco solar. El calor se había congelado

y el frío daba calor. Las hojas secas se multiplicaron y los árboles se derritieron. Las pupilas dolían y la sed parecía infinita. Su nombre era Joshua. Desconocía que un día sería rey.

Desconocía que sería traicionado. Desconocía que sería apresado. Desconocía que sería juzgado y sacrificado. Su delito tampoco lo sabría. Era el mensajero de un rey mayor que nadie nunca vio ni verá. Y salió el sol. Los polos se ajustaron. La

temperatura se redujo. Y pudieron mirar al cielo. Y no quedar cegados.

Joshua vivía con sus tíos. Jonás y Magdalena. Jonás tenía 113 años y Magdalena 116, cuando Joshua nació. Si madre, hermana de Magdalena, murió ese mismo día. Nunca se supo quien fue su padre.

Aprendió a caminar y luego a correr. Nadie más veloz. Y también aprendió a nadar y remar. Nadie más eficiente. Y creció.

Una noche, mientras dormía una luz lo despertó. Era su tío Jonás que había encendido una lámpara. Y comenzaron a conversar. ¿Qué te ha pasado? ¿No puedes dormir? Es que tuve una pesadilla. Soñé que

la tierra se había encendido y no se podía respirar. Allí fue que desperté y vi una luz. Y cuando desperté era tu luz. No te preocupes. Yo también soñé con una luz. Y cuando desperté todo estaba oscuro. Pude caminar entre la oscuridad y vi la lámpara. La encendí y te vi

a ti. Dentro del templo. Eran las 11:00 de la mañana, pero todo estaba oscuro. El sol se había ocultado y

la luna quedó detrás de un hueco solar. El calor se había congelado y el frío daba calor. Las hojas secas se multiplicaron y los árboles se derritieron. Las pupilas dolían y la sed parecía infinita. Una y otra vez, miles de veces. Era un triángulo circular o un círculo triangular. Unos hombres de cinco brazos trataron

de cuadricularlo, pero no lo lograron. Decidieron amarrarlo pero no pudieron. Tenía todos los espejos y a través de él se podían ver todas las miradas y escuchar todas las voces.

Joshua despertó. El 1 de marzo de 1916. Ese día cumplió 57 años. Y se quedó sin aire. Su último día sobre un planeta que nunca vivió. Los historiadores realizaron una investigación exhaustiva. Uno de ellos, Heródoto contactó a Socrates y concluyeron que Joshua fue el verdadero hijo de Sófocles. Una tragedia. Del día que nunca existió.

15 de mayo de 1992 Jayuya, Puerto Rico Rei Millán (1961-2021) Fotos cortesía: Gary Gutiérrez

ECNOP

Al otro lado de Ecnop. Eran decenas, cientos, miles de autos que circulaban por la autopista. En cada auto iban una, dos, tres o cuatro personas. En algunos iban hasta siete. Unos leyendo el diario, otros mirando

un libro. No faltaba la mujer que escuchaba radio mientras a su lado un niño oía música a través de la tecnología Nano, que hace dentro de un pequeño aparato aplastado, un concierto privado de un cantante sin melodía. Muchos conductores y pasajeros iban a sus trabajos, otros a llevar los niños al colegio, algunos pasaban por el lugar obligados para poder seguir hacia la capital para visitar una agencia central de gobierno a solicitar un servicio y otros a buscar empleo en otro pueblo.

Ecnop. Todos pasaban mientras al lado de la carretera, estacionados, cinco monstruos de colores rojo y negro, amenazaban el paso sin pausa, pero al mismo tiempo con gran alegría. Eran unos monstruos de impresionante tamaño, que desde lejos se veían con claridad. Se veían sus espaldas, sus brazos, sus piernas, su torso, pero no tenían cabeza. Estaban quietos, pero su sombra se movía. Ecnop.

Todas las mañanas, miles de sorprendidos videntes eran testigos de esas enormes figuras que recuerdan que entramos o salimos, que salimos o entramos a una nueva tierra, a un mundo diferente, a un lugar donde la gente piensa, siente y vive diferente. Se trata de una villa, un pueblo, un municipio o tal vez un territorio, una república o una isla conectada por una autopista coronada de cemento.

Ecnop. Es el anuncio de la llegada o de la salida o tal vez es un aviso de la permanencia de una visión sostenida. No se sabe cómo cayeron del cielo esas cinco gigantescas figuras. Sólo se supo que un día aparecieron allí, sin dar explicaciones, sin publicidad, sin ruido, sin fiesta, sin pretensión y sin amables cortesías. Ecnop.

Un día amenazaron con derrumbar esas monstruosas figuras. Fue una amenaza burocrática fundada en el miedo a la reglamentación del todopoderoso federalismo. “Esos monstruos provocarán accidentes, turbarán sentimientos, perturbarán el tránsito, afectarán la psiquis de nuestro pensamiento y plantarán un nuevo designio”, decían alarmados y todos lo creían. Ecnop.

Pasaron días, pasaron meses, pasaron años y los monstruos siguen allí todavía. No han causado daño, no han dañado peces, no han matado aves ni arrollado reses. Ecnop es el nombre de ese monstruo que nos vendieron como omnipresente, como

un enorme Godzila que se apoderaría de nuestra sangre, como una mentira que se quedaría con nuestra frente. Pero el tiempo pasó y todo pasó. Pasaron los mismos autos, las mismas personas, pasó el mismo tiempo. Al llegar las tardes y de regreso a casa, decenas de automovilistas, cientos de pasajeros, miles de curiosos, se acercaron a los monstruos para verlos de frente y comprendieron

que desde el otro lado de Ecnop, las cosas se pueden apreciar con justicia, desde una perspectiva más realista, desde un punto de vista más claro y menos materialista. Todos habíamos visto monstruos donde no los había. Habíamos imaginado luchas donde

no existían. Habíamos pensado en guerras que no servían.

Llegó el momento de dar rienda suelta a nuestra imaginación constructiva, a nuestra lucha pacífica, a nuestra misión unitaria y a nuestro aprecio por

la vida. Ecnop. Desde el otro lado de Ecnop, vimos la realidad y nos preocupamos. Desde el otro lado de Ecnop, vimos la verdad y nos amanecimos.

Al otro lado de Ecnop valoramos la justicia y nos maravillamos.

Al otro lado de Ecnop nos espera una nueva esperanza y lo agradecimos. Al otro lado de Ecnop pretendamos construir una nueva tierra donde cada uno no se desvalore, donde cada cual se

enamore, donde todos juntos labremos la esperanza y llevemos dentro de nuestro pecho unas figuras más grandes, derechas, nunca torcidas y mucho menos desteñidas o invertidas, para que bendigan nuestro futuro y no nos amanezcamos asechados por una falsa realidad construida desde el otro lado de nuestras vidas. Al otro lado de Ecnop nacerá un nuevo pueblo con una nueva vida. Ese pueblo no se llamará más Ecnop. A partir de ahora su nuevo nombre será el de esas mismas letras invertidas y nunca más vivirá otra historia torcida.

Rei Millán fue periodista con una larga trayectoria en radio y prensa escrita. El regional de Guayama, Católica Radio e Inter News Services son algunos de los espacios en los que colaboraba recientemente. A través de las redes -principalmente Facebook- dejó formidables textos literarios así como viñetas históricas de la televisión y la música popular.  Periodista de amplia cultura general, sus notas deportivas, políticas, investigativas son ejemplos de escritura periodística. Defensor de la ética periodista y de la independencia de criterio, Millán fue siempre solidario con sus compañeras y compañeros de oficio. Hemos perdido a un maestro. Queda su trabajo. Agradecemos eternamente su colaboración con nosotros.

ER

 

   Reinaldo (Rei) Millán

Ante el fallecimiento del compañero y periodista destacado del área Sur de Puerto Rico, Reinaldo (Rei) Millán, desde CLARIDAD, Periódico de la Nación Puertorriqueña les expresamos a su hija, hijo y demás familiares y allegados, nuestra más sentida condolencia.

Reinaldo Millán fue un periodista que siempre se mantuvo fiel a los postulados del oficio que tanto amó. Como comunicador y poeta, sintió de cerca las injusticias contra su Patria y su gente, cuya causa abrazó con pasión y compromiso. Su trayectoria profesional le llevó a laborar y colaborar con muchos medios en Puerto Rico, entre otros, nuestro periódico CLARIDAD.

Conocedor profundo del deporte y abanderado de las causas justas, deja un abundante legado periodístico en la radio, la prensa escrita y más recientemente, las redes sociales. Deja también un gran cúmulo de afecto entre amigos y compañeros que le admiraron por sus múltiples talentos y su don de gentes.  Descanse en paz.

Foto cortesía Gary Gutiérrez