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EDITORIAL: El nuevo Código Civil y la privatización de bienes públicos 

 

En el área de protección de bienes públicos, recursos naturales y demás recursos patrimoniales de nuestro pueblo, el nuevo Código Civil de Puerto Rico levanta serias interrogantes. Esto es así, especialmente por el impacto sobre la apropiación de bienes públicos que pueda tener cualquier nueva legislación subsiguiente a la aprobación del Código Civil del 2020. Este es el documento que establece, ahora y hacia el futuro, cuáles son los bienes públicos sujetos al comercio entre personas. En conversación con CLARIDAD publicada en esta edición, la doctora en Derecho Ambiental, Erika Fontánez, expresa su preocupación por el impacto de cualquier futura legislación sobre los bienes que son propiedad del pueblo puertorriqueño.

Para la especialista y académica, el nuevo Código hace una buena aportación en el área de los bienes públicos al establecer una nueva y amplia categoría de bienes patrimoniales con valor para todo el pueblo, como lo son los bienes con valor ecológico, histórico, cultural, artístico, monumental, arqueológico, etnográfico y bibliográfico, entre otros. Sin embargo, señala que la debilidad mayor del documento es que no interviene ni altera la situación en la Zona Marítimo Terrestre. En ese aspecto neurálgico, Puerto Rico continuará regido por una ley española del siglo 19, una Ley de Puertos de 1968 y un reglamento del Departamento de Recursos Naturales de 1992  que regula los bienes públicos marítimo terrestres, ninguno de los cuales responde ya a las necesidades crecientes del País.

La lucha recia y militante por la protección de la Zona Marítimo Terrestre  ha sido constante en Puerto Rico durante muchas décadas, gracias a la existencia de una gran red de organizaciones e individuos comprometidos con la protección de nuestro ambiente y recursos naturales. La historia reciente marca los hitos en las cruzadas de nuestro pueblo en defensa de sus costas y playas.  Sobresalen las campañas de “playas para el pueblo” que persiguen mantener el acceso del público a todas las playas y detener los intentos de privatización de este valioso bien colectivo. Igualmente memorables han sido las jornadas realizadas en diferentes momentos para detener la extracción ilegal de arena y la destrucción de las dunas; para proteger los nidos de los tinglares y otras especies marinas amenazadas; para revertir la insostenible erosión que ha provocado  la proliferación de construcciones residenciales, comerciales y turísticas a orillas del mar, y para impedir que se le siga robando espacio a nuestras costas para beneficio de grandes inversionistas e intereses privados.

Ante la realidad de que el nuevo Código Civil no establece protecciones para este bien público fundamental, la lucha de nuestro pueblo por una nueva ley de costas indudablemente arreciará.  Igualmente, nos corresponde seguir atentos y vigilantes ante cualquier intento legislativo para justificar legalmente legalmente la entrega y el despojo de nuestros bienes públicos en beneficio de  privatizadores.

Strange Fruit o escribir la pared y  quebrar la vidriera

 

Por Lola Aponte Ramos/Especial para En Rojo

“Please try to remember that what they believe, as well as what they do and cause you to endure does not testify to your inferiority but to their inhumanity”

James Baldwin, The Fire Next Time 

 a Isabelo Zenón, el maestro, el amigo

cuando conocemos a Calibán, éste nos increpa:  As wicked dew as e’er my mother brushed/With raven’s feature from unwholesome fen/Drop on you both! A Southwest blow on ye/And blister you all o’er! (I.ii.) Calibán reconoce que las figuras de construcción de su sintaxis descansan en el miedo que produce en el amo. este último ve su propia historia de horror encarnada.  el miedo a su propia historia constituye la carnosidad esencial del sujeto excedente. ese cuerpo es amenazante en la justa medida en que su tropos es pronominal de la historia de definición del amo.  el cuerpo violento del cimarrón es execrable en cuanto historia al sujeto en poder.  y por ello, ese cuerpo— que desearía ya espectral, pero que pulula en la ciudad- – le incomoda.  la esclavitud y el andamiaje de explotación se ha transformado y ahora grita en la calle.   y ese cuerpo se le antoja al antiguo amo como un excedente.   un margen que le interpela, que amenaza su discurso de progreso y superación   individual.

miremos esa sintaxis que terminada articulada en la rodilla sobre el cuello de George Floyd.  la hegemonía de la masculinidad, apoyada sobre la historia silenciada, es fundamentalmente una propuesta cuyo estatismo depende de su capacidad dinámica.  su vigencia, de su capacidad de mantener un centro inalterable, a la par que una estructura fluida. siempre retada por otros, la masculinidad blanca (no nos engañemos no hay otra) necesita ,como todo gestual disciplinador inalterable, afinarse constantemente.  tantas veces repetido no deja de ser verdad:  el hombre blanco, se construye como la normalidad, lo natural, lo irreprochable.  es lo creíble, pues su cuerpo es portador de la incontestable verdad. interrogarlo es sentir nuestro cuello bajo su rodilla. su visión de los hechos, la que abrazamos si nos interesa seguir respirando oxigeno.  invalidada está la sintaxis del otro, sea ese otro, un otro mujer , un otro negro. un otro indígena. [a propósito mantengo el masculino gramatical:  lo intento apropiar y deconsruir; con éxito fallido, lo sé] aún a la hora de esos cuerpos des-legitimizados construirse, lo hace a partir del parámetro de la masculinidad blanca, la alfabetización única de ese cuerpo ideológico.

el cuerpo negro/ el cuerpo femenino ocupan el lugar devaluado que da sentido al sujeto dominante quien es dueño del relato en cuanto su voz es la creíble.   ni Miranda ni Calibán son capaces de organizar el mundo bajo la tempestad percibe Prospero.  necesitan la voz masculina que les relate su propia biografía, usurpando incluso su capacidad de relatar su mundo.  una voz que rescate su gesta, que les diga cómo ser negros cómo ser mujer.

George Floyd, cumple en su masculinidad aspiraciones del sujeto blanco: físico de dominancia, fortaleza muscular.  el eje racial redefine todo ello.  cada cualidad se traduce en ser percibido como un sujeto de agresividad atemorizante. la certeza de poseer solo vocabulario de agresivo es extensivo a los preparativos ante las marchas.  explica la movilización militar y paramilitar de grupos estatales.   pero mas tristemente todavía, transparenta en la cobertura disciplinaria de periodistas.  todos proponen límites de lo aceptable e invitan voces negras  aceptables que catequicen contra los devaneos producidos por el pillaje.  el pillaje los ladrones  escondidos tras la vidriera, que son parte dela cadena global del sweat shop y el comercio de explotación de cuerpos pobres, ese no se denuncia. brindamos por su salud en las copas compradas en descuento.  el asesinato de cientos  hombres negros por diversos formatos de linchamiento, produce, antes de un cambio de sensibilidad y de formatos de historiar,  una sintaxis de aleccionamiento sobre respuestas admisibles de protesta.   se intenta crear una frontera entre los buenos manifestantes y los malos, aquellos sin claros motivos;  se propone crear una clara delimitación entre quienes portan el cartel con su gramática inglesa detallada  y quienes escriben las paredes en gritos, palabrotas y amenazas.   entre quienes aceptan las jerarquías divisorias de la ciudad y aquellos que trasgreden vitrinas.  entre quienes se apoderan del objeto que le han prometido les llevará a ser considerados humanos y quienes los portan con el mentido fruto de su crédito.    se duda de la metodología del fuego, de la veracidad del grito, de la gravedad de la botella.  se impide la concreción de la metáfora.

se reduce la opresión a una lucha  entre el policía violento y el sujeto indisicplinado.  al policía asesino acertadamente lo categorizamos en las coordenadas del racismo, pero no debemos olvidar que es parte de la hegemonía de violencia gubernamental.  el Estado depende para establecer su  hegemonía de la violación de nuestra humanidad. en lo discursivo y lo factual.  la implícita deshumanización va desde comparar al cuerpo negro con animales hasta las metáforas del mismo cuerpo policiaco como cerdos.  si bien el cuerpo policiaco es brazo ejecutado del estado, el refinado hombre blanco se distancia de este.  de facto,  a ese Calibán no reconoce como hijo suyo.

no deja de ser notable,   la existencia de un lenguaje recurrente en que pobres (capa social que produce soldados y policías) y negros  ( considerados  sujetos amenazantes por pigmentación) se circunscriben a un imaginario de bestialidad, que les impide la libertad ciudadana que promete el estado neoliberal.   la línea emborronada entre lo considerado humano en el discurso de occidente y estos, los cuerpos de excedentes, les coloca en la confrontación.   se distinguen solo gracias a la construcción jerarquizaste  de lo racial.   es la raza, finalmente, aquello que determina quien coloca la rodilla sobre el cuello de quien.    suprimir cualquier acto que nos haga temblar ante ello , será el manejo discursivo de la preceptiva de clase del gobierno neoliberal en sus voces predilectas , los expertos neutrales.

así las cosas, no importa el ruego del poeta, el soldado no aprende a tirar, continua hiriendo a su igual, el bocado dulce del poder en la boca, amarga en su regurgitación .

entonces el acto editorial de periodistas rectores, del sujeto occidental izado  se defiende la ciudad y no al ciudadano.  al objeto de mercado, por encima del sujeto.  George Floyd permite que todo ello se cuestione y la calle sea testigo si tenemos suerte entre el  grito, lz destemplanza y el vidrio roto de  una nueva humanidad sin manual de buenas costumbres.

lola aponte, de oficio hilandera

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Crucigrama:Cecilia Absatz

 

Por Vilma Soto Bermúdez/Especial para En Rojo

Horizontales

1. _____; patria de Absatz.

6. Río de Galicia.

7. Feiguele y _______ mujeres; (1976) libro de cuentos de Absatz.

9. Símbolo del astato.

11. Labre.

12. Símbolo del cromo.

13. Fidel _______; revolucionario cubano.

15. Escales.

18. Contracción.

19. Onomatopeya de ciertos ruidos.

20. Valle fluvial invadido por el mar.

21. Conjunción.

22. Padre de los semitas.

24. _______ Absatz; traductora y escritora suramericana. Autora de “¿Dónde estás, amor de mi vida, que no te puedo encontrar?” y “La siesta”.

25. Anude.

26. Hacer nido las aves.

28. Impulses al movimiento.

30. Símbolo del erbio.

31. Borricos.

32. Negación.

33. Buenos _______; ciudad natal de Absatz.

35. Ácida.

36. _______ de 1943; nacimiento de Absatz.

38. Voz para arrullar.

39. Asistir.

41. Forma de pronombre.

42. Símbolo del uranio.

43. _______ con canela; (1982) novela de Absatz.

44. Ciudad de Caldea.

45. Los _______ pares; (1985) novela de Absatz.

46. Cincuenta en romanos.

47. Río de Galicia.

48. Mujeres peligrosas, la pasión _______ el teleteatro; (1995) ensayo de Absatz.

Verticales

1. Cecilia _______; autora de “Feiguele y otras mujeres”, “Los años pares” y “Mujeres peligrosas, la pasión según el teleteatro”.

2. Pronombre demostrativo, fem.

3. Relatarían.

4. Del verbo traer.

5. Divinidad griega que se convirtió en la constelación de Virgo.

8. Van hacia afuera.

10. Serie de petardos.

12. Educan.

13. Matrimoniada.

14. Cueva del oso.

15. Entresacas.

16. Ser.

17. La _______; cuento de Absatz.

23. Fray Servando Teresa de _______; escritor y político mexicano.

25. ¿Dónde estás, _______ de mi vida, que no te puedo encontrar?; miniserie de Absatz.

27. Avenarán.

29. Comeré.

34. Preposición.

35. Símbolo del argón.

37. Clase superior.

40. Presidiario.

41. Apócope de tuyo, pl.

Se complica el panorama para las víctimas sobrevivientes

 

Por Giancarlo Vázquez López/CLARIDAD

gvazquez@claridadpuertorico.com

UTUADO-El Centro Alas Utuado, de la Fundación Alas a la Mujer, ha brindado apoyo psicosocial, legal, educativo y económico a mujeres víctimas de violencia de género, agresión sexual o pobreza en ese municipio y sus pueblos limítrofes por los pasados 6 años.

Las oficinas principales de la Fundación están ubicadas en el área de San Juan. Ally García Morales, coordinadora y trabajadora social de Alas Utuado, informó que atienden además a personas de Lares, Adjuntas y Arecibo. Este último, es uno de los municipios con más casos de violencia de género durante el 15 de marzo al 6 de mayo, después de San Juan y Bayamón. Para la misma fecha se reportaron 49 casos en Utuado.

García mencionó que para mediados de mayo se reportaron alrededor de 20 casos de violencia de género en Utuado. Al comunicarnos con la Sala Especializada en Violencia de Género en el Centro Judicial de Utuado para corroborar la cifra ofrecida por García, CLARIDAD fue remitido a la Oficina de Prensa de la Administración de Tribunales.

En atención a nuestro pedido fueron compartidos los siguientes datos sobre las solicitudes de órdenes de protección y órdenes de protección ex parteemitidas al amparo de la Ley Núm. 54-1989 para la prevención e intervención con la violencia doméstica en la Región Judicial de Utuado. Durante el periodo comprendido entre el 16 de marzo al 9 de junio de este año fueron solicitadas un total de 40 órdenes de protección y 24 solicitudes de órdenes de protección ex parte.

Alas Utuado ha mantenido comunicación con albergues e identificado las agencias que están reabriendo y ofreciendo servicios de manera remota. García indicó que actualmente trabajan en el proyecto Alas de la Mujer de la Montaña, asignando trabajadoras sociales a los pueblos de Jayuya, Lares y Adjuntas y que están ofreciendo servicios de manera remota.“Al momento estamos coordinando para poder ofrecer a las participantes las herramientas que necesitan, como artículos de primera necesidad, alimentos, también orientación, pero sobre todo, apoyo psicosocial, que es bien importante en estos momentos por los que las víctimas de violencia de género están pasando”, dijo García.

“Hay algunas víctimas que está viviendo con los agresores, otras tienen situaciones de vivienda, que antes de que esto pasara estaban haciendo algún tipo de gestión para obtener los beneficios del Gobierno. Tras quedar en pausa todas las gestiones, ellas quedan descubiertas de todos los servicios básicos que ameritan. Esa es la mayor preocupación que han tenido en este momento. De cómo van a suplir sus familias, cómo van a continuar haciendo estas gestiones. No tienen una vivienda segura, de ahí la incertidumbre, la ansiedad. Se complica el panorama para las victimas sobrevivientes”.

A pesar de las dificultades, Alas Utuado ha podido continuar brindando sus servicios y orientando de manera remota sobre planes de seguridad y escape en el caso de que aquellas víctimas que están viviendo bajo un mismo techo con sus agresores. García especificó que varias de las participantes perdieron sus trabajos. Esta ha sido una de las necesidades con las que Alas Utuado ha podido trabajar durante la cuarentena.

“Ahora mismo trabajamos mucho con OPDH (Oficina para la Promoción y el Desarrollo Humano). Ellos están ofreciendo servicios de manera remota y hemos podido conectarls. Ahora mismo tengo a una de las participantes que está cogiendo un taller para poder emprender su negocio y llevarla a que pueda realizarse y tratar de buscar ese factor económico dentro de la situación”, explicó García.

Alas Utuado está tratando de identificar alternativas en este momento en que es limitado el recurso económico  y buscando vincular esas alternativas con la oportunidad de emprender y trabajar en el área de recursos económicos. También está en proceso de establecer el protocolo de seguridad y comprar materiales de protección para comenzar a ofrecer sus servicios en su sede ubicada en la calle Dr. Cueto #92.

Desde marzo, se pidió a la gobernadora, Wanda Vázquez Garced, que se creara un task forcesocial para atender los problemas sociales como violencia, pobreza, hambre en medio de la emergencia del coronavirus. Eso no ha sucedido. No importa que sean menos que el año pasado para la misma fecha, los casos de violencia de género  siguen en aumento y la cuarentena no ha terminado.

Mirada al País: Lo mismo de lo mismo

 

Por Eduardo Lalo/Especial para CLARIDAD

En días recientes un cartero grabó en su celular un vídeo y lo subió a las redes. El hombre empleaba unos minutos de su almuerzo para alertar sobre un hecho de mayúsculo escándalo. El gobierno, finalmente, luego de casi tres meses de encierro y de la interrupción de la actividad laboral, apenas comenzaba a expedir y enviar ayudas de emergencia para trabajadores que el encierro había dejado a expensas de menguados o casi inexistentes ahorros.

La situación es ya en sí misma un escándalo, equivalente a una ayuda de emergencia tan dilatada, tan desesperantemente esperada, que niega su alegado propósito. Es como si a un damnificado de un terremoto y de sus constantes réplicas se viera obligado a dormir sobre la tierra misma y a la intemperie, sin ni siquiera un toldo donde cobijarse, porque inexplicablemente hay toldos, duchas portátiles, miles de cajas de suministros y alimentos esperando en almacenes cerrados y secretos a media hora de camino. Es parecido también a los comedores escolares que, teniendo las vituallas en sus cocinas apagadas y clausuradas, sus responsables toman semanas en decidir si abren o no, para proveer al menos una comida caliente y diaria a millares de niños y adolescentes, cuyos padres la pandemia ha dejado aún más pobres que antes. Es parecido a un gobierno de Puerto Rico en bancarrota, dominado por la Junta de Control Fiscal, que con una celeridad impresionante, similar a la de un corredor de 100 metros o de un autócrata o, más precisamente en nuestro caso, al feroz vuelo de despegue de un “ganso”, que hace tan solo semanas unos constructores inversionistas y correligionarios del PNP, jóvenes talentosos predispuestos a las libras de más y al precoz infarto, al no sacarle los ojos a las pantallas de sus celulares, tabletas y computadoras, clavada su atención obsesivamente en el estado de su cuenta personal o comercial o política, lo que en su caso viene a ser lo mismo, en el portal cibernético de Oriental Bank, Maldonado y Rodríguez, como Bonny and Clyde, como pareja de azules o rojos menguados, pero deseosos en la gran democracia colonial del país ofrecida mediante invasión y control absoluto de nuestras vidas por Washington, ese gobierno con dama gobernante no electa digo, que estuvo dispuesto, es decir, que efectivamente aprobó y tramitó un desembolso de los primeros 19 de 38 millones para comprar a un meteórico sobreprecio, pruebas de coronavirus de las que, aparentemente, en el momento del tumbe no tenían una idea demasiado clara de cómo conseguir.

Es como la emergencia sufrida por el tenaz y obcecado deseante de un tú a tú definitivo y patético entre ciudadanos estadounidenses residentes en Puerto Rico y, entre otras simpáticas provincias, con los de Arkansas, Dakota del Norte o Alabama, exgobernador al que las multitudes hicieron tuco su cuatrienio y que, cuando buena parte del país estaba a oscuras, luego del proyecto de desarrollo económico mejor conocido como huracán María, envío con las correspondientes dietas a unos funcionarios de confianza a agenciarle una guagüita blindada por Texas, porque la veintena de vehículos a su disposición se le quedaba corta y la chapa de sus puertas rememoraba a la de los primeros carros japoneses que llegaron a Puerto Rico, allá por el comienzo de la década del setenta y que hacía pensar en el fino aluminio de un latón de galletas reciclado como maceta metálica de rosas de barrio. Emergencia digo, que lo llevó urgentemente a necesitar un maquinón de esos que con solo verlos con los cristales ahumados uno piensa en bestialismo, cuatro motocicletas de la policía y una guagüita muy parecida tras el maquinón con los oficiales reciclados de la Fuerza de Choque mejor vestidos de las agencias de la seguridad del Estado y del Partido; emergencia digo, que hizo en esa coyuntura posterior a la tormenta, sin dinero para prácticamente nada más que no sean los salarios y contrataciones infladas de los imprescindibles y los controlables por engrasables, a estar dispuesto a gastarle al pueblo de Puerto Rico ochenta y tantos miles de dólares en una guagüita blindada básica a la que se le añadirían unas chulerías de seguridad, extras de extras de extras, por unos módicos y bajos 150,000 dólares.

Por si acaso, por si no se ha dado cuenta todavía, por si ha quedado prendado del designio tan prístino como el corte de bisturí de nuestros goberdescarados y politibrones, el tema que cose estas heridas colectivas es la emergencia, es decir, según la que limpia y saca esplendor: “1. Acción y efecto de emerger. 2. Suceso, accidente que sobreviene. 3. Situación de peligro o desastre que requiere una acción inmediata.” Dadas las definiciones, pienso que el asunto más que un tema de comprensión tiene que ver con una duda razonable ante el concepto de “acción inmediata”. Así como está, la expresión es oscura e imprecisa, carente de sujeto beneficiante. Cabe preguntar, ¿la acción inmediata a quién o quiénes beneficia sin olvidar la máxima que en este renglón menos es más para alguien? Además “la acción inmediata” se da en un contexto, en el marco de un plan multianual que no debe sobrepasar nunca cuatro noviembres consecutivos.

Repito: en días recientes un cartero grabó en su celular un vídeo y lo subió a las redes. El hombre empleaba unos minutos de su almuerzo para alertar sobre un hecho de mayúsculo escándalo. El gobierno, finalmente, luego de casi tres meses de encierro y de la interrupción de la actividad laboral, apenas comenzaba a expedir y enviar ayudas de emergencia para trabajadores que el encierro había dejado a expensas de menguados o casi inexistentes ahorros. En todos los sobres debajo del nombre del ciudadano necesitado aparecía escrito “La misma” por decisión de un burocrabrón o un estucínico. Sin embargo, locos, niños y corruptos a veces tocan la luz de la verdad: la dirección es la misma desde que los amos se reunieron en 1898 en París y nos traspasaron como una finca. Desde entonces nos tratan como una situación de peligro o desastre que no requiere una acción inmediata, como lo mismo de lo mismo.