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La mística de la alegría en medio de la lucha

Especial para En Rojo

Actualmente, en medio a todos los sufrimientos y problemas que atravesamos, uno de los signos más importantes de que hemos asumido una espiritualidad liberadora es cultivar la opción de la alegría, incluso como antídoto para curar los dolores de cada día.

Las personas pueden tener un temperamento naturalmente alegre, o sentir más dificultades para reír o encontrar gracia en las cosas sencillas de la vida. Lo importante es que, de cualquier manera, todos puedan resistir la tristeza y reencontrar fuerzas para mantener la alegría como opción de fe que sea ligada a alguna tradición religiosa o no. Hasta biológicamente, cuando nos abrimos a la risa y a la alegría la circulación sanguínea y la renovación de las células se hacen más sanas y promisoras.

La alegría como fuerza mística ha sido cultivada por líderes espirituales y por personas que quieren cambiar el mundo. Este tipo de alegría no puede confundirse con el placer o el optimismo fácil. Es opción de vida, motivada por la confianza de que incluso en medio del dolor y la lucha, si mantenemos el amor y la fuerza de la comunicación, tendremos alegría y más grande resistencia comunitaria.

Quien ya estuvo en alguno de los países más pobres de África sabe que incluso cuando la gente sale a la calle a protestar, lo hace bailando y jugando. Para las culturas originarias, la alegría es un don divino como fuerza de resistencia. Lo mismo sucede en campamentos internacionales de migrantes y refugiados sin techo, los jóvenes promueven danzas y juegos para mantener la salud comunitaria y la resistencia en la lucha.

Según la Biblia, en el siglo VI antes de Cristo, cuando los cautivos judíos regresaron de Babilonia, comenzaron a reconstruir Jerusalén y el templo. Los sacerdotes reunieron a la multitud y leyeron a todos el libro de la alianza de Dios. La gente comenzó a llorar y a golpearse el pecho. El gobernador Nehemías, que coordinaba aquella reunión, dijo al pueblo: «No lloréis. Que cada uno vuelva a su casa. Comed bien y celebrad, porque la alegría de Dios es nuestra fuerza» (Neh 8,10).

El Cristianismo consiste en la alegría de la salvación. El papa Francisco lamenta que aún haya cristianos que viven una Cuaresma sin Pascua (Evangelii Gaudium 6). Es cada vez más importante resistir a la tentación del desanimo con la fuerza de la alegría como mística comunitaria. Según el evangelio, durante la última cena, Jesús dijo a sus discípulos y discípulas: «Os he dicho esto para que tengáis mi alegría y para que vuestra alegría sea perfecta» (Juan 15,11).

Crucigrama: Alí Primera

Especial para En Rojo

Horizontales

1. Ely (Alí) Rafael _____ Rossell; conocido como “Cantor del Pueblo”, fue cantautor, músico, poeta y revolucionario venezolano. Desde pequeño fue llamado “Alí” por descender de abuelos árabes.

7. _____; ciudad venezolana donde falleció Primera.

13. Cantor épico de la antigua Grecia.

14. Pronombre personal, pl.

16. _____; ciudad venezolana en el estado de Falcón donde nació Primera.

17. Raspará.

19. Átomo con carga eléctrica.

20. Las _____ de cartón; (1974) canción de Alí Primera.

21. Dios islámico.

22. Símbolo del tantalio.

24. Entre _____ rabia y la ternura; (1984) álbum grabado por Primera.

25. Parte de la taza.

26. _____; (1977) canción de Alí Primera dedicada a Puerto Rico en su álbum “Cuando nombro la poesía”.

29. Estilo musical norteafricano de origen argelino.

30. Emiliano _____; revolucionario mexicano.

33. Altar.

34. Dicho de un ave: hacer nido o vivir en él.

36. Vincent _____ Gogh; pintor neerlandés.

37. Adormecer, sosegar o calmar a alguien.

38. Motocicleta.

40. _____ en tres tiempos; canción de Alí Primera en su álbum “La patria es el hombre”.

44. Doce meses.

47. Unidad monetaria de Grecia hasta la implantación del euro.

51. Alí _____ Primera Rossell; militó en el Partido Comunista de Venezuela (PCV). Colaboró con el Movimiento al Socialismo (MAS). Autor de: «No basta rezar», “Madre, déjame luchar”, “De una vez”, “Canción para los valientes”, y “Canción mansa para un pueblo bravo”.

54. Brilla la Estrella _____; canción de Alí Primera. Himno de la Juventud Comunista de Venezuela. Primera militó en la organización juvenil.

55. Un _____ a la Revolución; (2004) álbum de Alí Primera grabado póstumamente.

56. Capacidad, habilidad para hacer algo.

57. Reverberación.

60. _____ Otero; pianista y concertista puertorriqueña.

61. 31 de _____ de 1942; nacimiento de Alí Primera. Autor de: “Borincana”, “Abrebrecha”, y “Con el sol a medio cielo”.

66. 16 de _____ de 1985; fallecimiento de Alí Primera.

67. Proteína que cataliza una reacción bioquímica del metabolismo, pl.

Verticales

1. Canción _____ los valientes; (1976) álbum grabado por Alí Primera.

2. De la realeza.

3. _____ Vilariño; escritora uruguaya.

4. Cuerpo de agua.

5. Segunda nota musical.

6. _____ Primera; autor de “Las casas de cartón”, “Amor en tres tiempos”, “Brilla la Estrella Roja”, y “Comandante amigo”, dedicada a Ernesto ‘Che’ Guevara.

7. _____ el sol a medio cielo; (1982) álbum de Alí Primera.

8. Campeón.

9. Aquí.

10. Objeto inanimado.

11. Labras.

12. Mercedes _____; cantautora argentina.

15. Acción y efecto de loar, pl.

18. Remolcará una embarcación.

20. País de América del Norte.

23. Nacido bajo el signo zodiacal de Aries.

24. Piedra llana en que ordinariamente se pone una inscripción.

26. Canción mansa para un pueblo _____; (1978) álbum de Alí Primera.

27. Miguel _____; escritor argentino, autor de “Juvenilia”.

28. Amarrará.

31. Terminación verbal.

32. La patria _____ el hombre; (1977) álbum de Alí Primera.

35. _____ basta rezar; canción de Alí Primera presentada en el Festival de la Canción de Protesta organizado por la Universidad de Los Andes (1967).

39. Del verbo traer.

41. Maullará.

42. Calaña, clase.

43. Ante Meridiano.

45. Ave corredora americana.

46. Los que mueren por _____ vida; canción de Alí Primera.

48. Mario _____ Velázquez; puertorriqueño que destacó como dirigente sindical, luchador ambientalista, profesor universitario y dirigente de la organización Misión Industrial.

49. Quia, interj.

50. Antes de Cristo.

51. Decimoséptima letra del alfabeto griego.

52. Nota musical.

53. Raza.

58. Corroe.

59. De una _____ (Canciones del Tercer Mundo para un solo mundo); (1972) álbum de Alí Primera.

62. Dominio internet de Costa Rica.

63. Interjección.

64. Nombre de la letra ‘b’.

65. Símbolo del radón.

Equipo Nacional de Baloncesto: Misión cumplida pese a las vicisitudes

 

Especial para CLARIDAD

El sistema de ventanas adoptado por FIBA hace varios años hace difícil para todos los países el presentar equipos acoplados, pues la disponibilidad de jugadores cambia dependiendo de la fecha en que se llevan a cabo las ventanas.

Puerto Rico no pudo presentar equipos con su mejor talento en las primeras dos ventanas lo que hizo que se viera en la dura posición de perder tres de sus primeros cuatro partidos del Clasificatorio del Americup y prácticamente estar obligado a ganar ambos juegos frente a México y Bahamas este pasado fin de semana en la burbuja del Coliseo Roberto Clemente.

Los boricuas finalmente obtuvieron cerradas victoriass de 80 a 70, y 102 a 97 el viernes y el sábado respectivamente. Las victorias nos permiten tener una oportunidad de clasificar tanto al Mundial de Baloncesto, como a los Juegos Panamericanos de Santiago 2023.

En esta ventana marcó el regreso de José Juan Barea, el debut de Shabazz Napier y la reintegración de Gian Clavell. Puerto Rico nuevamente presentó un equipo cuya fortaleza eran los jugadores del perímetro y ellos tres fueron sin dudas las figuras principales de nuestra ofensiva anotando 121 de los 188 que anotó nuestro equipo, entre los que destacan los 24.5 puntos por juego de Clavell quien atinó nueve de los once canastos de tres que intentó y sin duda se ha convertido en el jugador principal del equipo para los canastos importantes.

Vitales Collier y Clemente

Desde hace mucho tiempo nuestro principal problema en la selección es que no contamos con hombres grandes de impacto a nivel internacional, por lo que la mayoría de los equipos nos dominan en tamaño y fortaleza y nos ha obligado a que jugadores como Devon Collier y Ramón Clemente tengan que jugar de centros, fuera de posición; aún así dice algo de su juego el que ambos fueron vitales para que nos pudéramos ir de tú a tú con México y Bahamas. En los rebotes dominamos a México 47 a 37, y con Bahamas perdimos 35 a 32.

Ambos aportaron canastos importantes en los momentos finales de los dos juegos y son piezas importantes para cualquier aspiración que quiera tener el equipo en el repechaje olímpico de Serbia en el mes de junio.

Buena movida poner a Carlos Arroyo de reclutador

Una de las cosas que más llamó la atención la semana antes del torneo fue el anuncio de la integración de Shabazz Napier al equipo, el mismo fue recibido con reacciones mixtas pues hay quienes entienden que éste se hizo disponible ahora que no tiene contrato en los Estados Unidos, y le reclamaron que haya rechazado la convocatoria en otras ocasiones cuando si tenía contrato. Yo soy de la opinión que los directivos del Equipo Nacional tienen la responsabilidad de presentar el mejor equipo disponible y me parece acertada la decisión de poner a Arroyo como principal reclutador de jugadores. Recordemos que la nueva camada se crió viendo a Carlitos defender los colores patrios y éste fue factor importante en el reclutamiento de Napier quien se acopló de gran manera al equipo y fue un factor.

Se buscarán refuerzos para el repechaje

Precisamente la influencia que pueda tener Carlos como reclutador podría ser vital para las aspiraciones boricuas de obtener el único paso disponible en el repechaje de Serbia en junio si al igual que hizo con Napier puede convencer a jugadores como Jivan Jackson, André Curbelo y Tyler Davis, por mencionar algunos, y si estos se hacen disponibles podríamos contar con un equipo bien competitivo con oportunidad real de obtener el pase olímpico.

También se espera el regreso del delantero Isiah Piñero quien no estuvo disponible en esta ventana por sus compromisos en Letonia pero se espera esté disponible en junio. No cabe duda que el reto mayor ahora será la búsqueda de ese pase que no se consigue desde el 2004 y que de lograrse sería un regalo grande para la fanaticada que sufre y padece con sus 12 magníficos.

 

«Lula candidato o Lula en campaña»

Por Dario Pignotti

Desde Brasilia

En 2018, cuando Luiz Inácio Lula da Silva fue impedido de participar en las elecciones a través de la guerra judicial o lawfare, respaldada por los militares como acaba de reconocerlo el entonces jefe del Ejército, Fernando Haddad asumió el desafío de ser el candidato del Partido de los Trabajadores. Fue una candidatura poco menos que heroica: tuvo que llevar adelante una campaña contrarreloj mientras el líder del PT permanecía en prisión sin derecho a formular declaraciones. En esas pocas semanas Haddad logró llegar al segundo turno, donde obtuvo 47 millones de votos frente al vencedor, Jair Bolsonaro, que tuvo de su lado a los banqueros, los medios de comunicación, los generales y los jueces.

En esta entrevista con Página12, Haddad no oculta su intención de enfrentar nuevamente al ex capitán en los comicios de 2022, cuando dispondrá de más tiempo para hacer campaña y contará con el respaldo de Lula en libertad, un dato nada simpático para el campo conservador. Usando una expresión carnavalesca el exmandatario, que continúa proscripto, le propuso a Haddad sacar «el carro a la calle» (poner «o bloco na rua») como hacen las comparsas de barrio.

«Con esa frase que ha repercutido mucho, Lula quiso decir que no deje pasar el tiempo, que recorra el país con nuestro programa para que la gente lo compare con el desastre de Bolsonaro, el peor presidente de la historia. Bolsonaro no gobierna, está en campaña permanente con vistas a 2022», explica Haddad. De inmediato aclara que «Lula será el candidato» si le restituyen los derechos políticos. Para ello es necesario que san anulados los del exjuez Sergio Moro en la causa Lava Jato.

–¿Lula será rehabilitado?

–Lula es muy escéptico sobre la posibilidad de recuperar sus derechos políticos, su escepticismo no tiene nada que ver cuestiones jurídicas, lo que está en juego son razones políticas. Considera muy difícil que los dueños del poder asuman la verdad y admitan la persecución que hubo en su contra. Desde su punto de vista la mentira del Lava Jato fue contada en un solo día y la verdad será contada de a poco. Mi perspectiva es algo distinta, creo que hay una hendija, no digo una ventana, que puede permitir que se haga justicia con Lula. Hoy tengo alguna esperanza, al contrario de 2018 cuando no tenía ninguna expectativa sobre la posibilidad de que lo dejaran presentarse a las elecciones.

–¿Qué escenarios imagina?

–Que Lula sea candidato o que Lula trabaje en la campaña.

–¿Usted acepta postularse ?

–Sí, claro. Existe una expectativa en ese sentido. Vamos a trabajar hasta el último minuto para que Lula recupere sus derechos, pero si eso no ocurre nosotros ya pusimos nuestro nombre a consideración (del PT).

–El discurso mediático alimentó un antipetismo que aún sobrevive. ¿Cómo revertirlo?

–Hay que reconectarse con la población, tenemos un año y medio de trabajo para saber qué le pasa a la gente, queremos discutir el atraso en la vacunación, la pérdida de renta y puestos de trabajo, la cuestión ambiental, el aislamiento internacional de Bolsonaro. Queremos dialogar con la parte civilizada del país, que es la mayoría, que comienza a comprender qué significa Bolsonaro, hay que desmontar a Bolsonaro. El antibolsonarismo ha crecido mucho, el antibolsonarismo ya supera al antipetismo.

–¿Cuál es su prioridad política en estos momentos?

–La primer iniciativa es buscar que la derecha, si queda fuera del ballottage en 2022, no vote a la ultraderecha. Recordemos que el gran problema de 2018 fue que la derecha votó a Bolsonaro en la segunda vuelta, violando su compromiso con la democracia. Se deben explotar las contradicciones entre la derecha y la ultraderecha, un viejo profesor dijo que en Brasil los liberales no son muy democráticos y los empresarios no son muy defensores del libre mercado.

–¿Al decir derecha se refiere al Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB) del expresidente Fernando Henrique Cardoso?

–En 2018 el PSDB postuló a Joao Doria como candidato a gobernador de San Pablo, Antonio Anastasia para gobernador de Minas Gerais y Eduardo Leite en Rio Grande do Sul. Los tres votaron a Bolsonaro en el segundo turno.

–¿Es realista apostar en una alianza con Joao Doria en 2022?

–Lo corrijo, yo no hablo de una alianza con Joao Doria en 2022, él puede votar a su candidato en la primera vuelta pero en la segunda puede votar al PT en lugar de a Bolsonaro, y luego puede ser oposición al gobierno del PT. Vea lo que pasa actualmente, Bolsonaro ofende semanalmente a Doria, le dice las peores bajezas. Yo me pregunto, ¿Doria tendrá coraje de votarlo?.

–¿Son comparables las Lawfare de Brasil y Argentina?

–Son muy diferentes. En Argentina el Poder Judicial no obtuvo una victoria contra Cristina similar a la que obtuvo acá contra Lula. Aquí la Lawfare fue expeditiva, destructiva, el caso brasileño se parece más al de Ecuador, donde Rafael Correa no pudo ser candidato.

Un homicida

Las encuestas publicadas desde de diciembre muestran a un Bolsonaro con la popularidad en baja y el ascenso del repudio a la vacunación lenta y la política sanitaria ante la Covid-19. Según los especialistas ese retroceso indica que se acabó la paciencia con Bolsonaro en sectores de la clase media que lo votó. Pero pese a ese retroceso conserva un treinta por ciento de popularidad, que refleja a ese público que lo vivó este verano cuando se paseó sin mascarilla e despotricando contra el aislamiento social por las playas de San Pablo y Santa Catarina.

–Nada indica que Bolsonaro está acabado.

–Bolsonaro moviliza a esa gente afecta al individualismo extremo, que cultiva una especie de darwinismo social, es un sector vinculado al crecimiento de la Teología de la Prosperidad, del movimiento neopentecostal, que combina con el neoliberalismo extremo, que no se interesa por la pandemia

–Cuando ya fueron superados los 246 mil muertos…

–Estamos batiendo récords, en los últimos 31 días la media diaria fue de más de mil muertos, mientras el gobierno sabotea el aislamiento social y promueve el tratamiento con hidroxicloroquina, una droga que no tiene efecto sobre el coronavirus. Bolsonaro manipula a la opinión pública con la cloroquina e incitando a que se vacune quien quiera y el que no quiera que no lo haga, sembrando dudas. Los números de la pandemia en enero y febrero son el fruto de lo que Bolsonaro plantó durante casi un año. Si no se toman medidas concretas es posible que en 2021 tengamos tal vez el mismo número de muertos que en 2020, cuando se superaron los 200 mil.

–Los números oficiales indican 10,1 millones de infectados, se sospecha que hay más.

–No hay ninguna duda de que hay más, este gobierno es absolutamente irresponsable al naturalizar la más grave pandemia de los últimos cien años.

–Human Rights Watch considera que Brasil «saboteó» la vacuna y el Tribunal Penal Internacional comenzó a analizar una denuncia por «genocidio.

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–Bolsonaro primero saboteó el aislamiento social y la vacuna, desoyó todas las recomendaciones sanitarias hechas por especialistas, razones que fundamentaron varios pedidos de impeachment. Este gobierno actúa de forma criminal. Existe una discusión doctrinaria respecto de si a Bolsonaro incurrió en genocidio o no. Yo tengo mis tengo dudas sobre genocidio, pero estoy seguro de que incurrió en homicidio, él promovió la muerte.

–¿Cuántas muertes pudieron evitarse?

–Si Brasil hubiese adoptado las medidas sanitarias recomendadas por los especialistas actualmente habría entre 70 y 80 mil víctimas fatales. Se puede decir que todo lo que supere los 70 u 80 mil muertos ocurrió por responsabilidad del gobierno. Brasil tiene cerca de 2,7 por ciento de la población mundial y cerca del once por ciento de los muertos por la pandemia. Quiere decir que respondemos por el triple de fallecimientos respecto de nuestra población, una desproporción enorme.

Radicalizar la integración

Haddad analiza el caso brasileño en clave latinoamericana, destacando el contraste del gobierno de extrema derecha frente a un contexto en el que se destacan las administraciones progresistas de Argentina y México.

–¿Qué impacto tendría una victoria del PT en la región?

Rreproducido de www.pagina12.com.ar

–Las elecciones de 2022 serán importantes para Brasil y la región. Es vital que Brasil cambie de rumbo, es obvio que hay fuerza suficiente en Argentina y en México para resistir las pretensiones de Bolsonaro de expandir la ultraderecha, pero no es suficiente resistir a Bolsonaro, hay que construir algo en común.

–¿Construir con más integración?

–Soy un entusiasta de la integración radical de América Latina, incluyendo a México, no veo futuro para la región sin un proceso de integración radical. La pandemia es una oportunidad para organizar nuestras acciones. para actuar en común, con vistas al bienestar de nuestra gente. Si Brasil tuviera un gobierno progresista en 2022 creo que con Alberto Fernández, con Andrés Manuel López Obrador, con el presidente boliviano Luis Arce, con la eventual victoria del candidato aliado de Rafael Correa en Ecuador, podremos impulsar un programa de desarrollo regional. Un proyecto que podría ser superador, incluso, del que fue hecho en su momento por los presidentes Kirchner, Lula, Chávez, Evo y Correa. Lo que ellos hicieron fue algo grande, pero nosotros podríamos ir más allá incluso, radicalizando la integración.

Reproducido de www.pagina12.com.ar

 

La nueva marcha hacia el cambio político en Haití

 

Por Federico Larsen

El de Jovenel Moïse parecería un gobierno destinado a caer en breve. Pero, en Haití, aun lo que parece inevitable puede tomar rumbos inesperados.

Desde abajo del chasis quemado de una moto asomaban solamente un par de piernas, también carbonizadas, a pocos centímetros de la vereda de la avenida que marca el comienzo del barrio de Delmas, en el sur-oeste de Puerto Príncipe. Algunos vecinos comentaron a los periodistas de las agencias internacionales que se acercaron al lugar, que el hombre había sido asesinado de un balazo, y luego habían prendido fuego el cadáver. Fueron las pandillas de Moïse, agregaron.

A pocas cuadras seguía desarrollándose la enésima multitudinaria manifestación para pedir la renuncia del presidente. Un pequeño grupo se había separado del resto de la marcha para atacar con una lluvia de piedras a una decena de policías preparados para reprimir. Los uniformados contestaron con balas de plomo a los cascotes, hiriendo a varios de los que participaban en la protesta.

La oposición había logrado llevar a la calle una cantidad inesperada de personas ese domingo. Una semana antes, el 7 de febrero, había vencido el mandato del presidente conservador Jovenel Moïse sin que se celebren nuevas elecciones, y el juez Joseph Mécène Jean Louis, primero en la línea sucesora según la actual constitución,  aceptó el cargo de “presidente encargado de la transición de ruptura”. A pesar de los muertos y las balas de plomo, el engranaje para un nuevo cambio de rumbo en Haití parece haberse puesto en marcha.

La delincuencia es política

“Haití es un país que tiene un nivel de delincuencia común realmente muy bajo. La cultura campesina del país siempre fue muy refractaria al delito. En el país hace unos 25 años ni se conseguían armas. Pero hay muy altos niveles de violencia en clave política”, nos explica Lautaro Rivara, sociólogo y periodista, miembro de la Brigada Dessalines de Solidaridad con Haití. “Hace algunas décadas hay grupos delincuenciales que son armados directamente por el poder político. Es bastante común que senadores, ex senadores, ministros, presidentes o ex presidentes armen sus pequeños grupos de choque, que con los años han ido creciendo en armas, financiamiento y poder con un objetivo bien concreto que es aterrorizar a la gente”.

Marie Yolène Gilles, del grupo de defensa de derechos humanos Fondasyon Je Klere (FJKL), en su declaración ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en enero de 2020 estimó que existen en el país cerca de 150 bandas criminales activas. Las más importantes se asientan en los barrios populosos de la capital Puerto Príncipe, aquellos que, al mismo tiempo, conforman los distritos electorales de mayor peso. Allí son frecuentes las incursiones de colectivos armados que en más de una ocasión terminan en masacre. En agosto pasado veinte personas fueron asesinadas en el barrio obrero de Bel-Air, y las casas de los sobrevivientes fueron incendiadas, obligando sus moradores a levantar un campamento de emergencia en la explanada que rodea el palacio de gobierno. La masacre mas reconocida realizada por las pandillas vinculadas al poder político ocurrió el 13 de noviembre de 2018 en el bastión opositor de La Saline. 71 personas fueron asesinadas en esa ocasión, once mujeres violadas en grupo, 400 casas incendiadas. Una investigación difundida por el gobierno de los EEUU meses más tarde confirmaba la presencia de representantes departamentales y allegados al presidente Moïse entre los “arquitectos” de la masacre. De hecho Fednel Monchery, ex Director General del Ministerio del Interior, y Rigaud Duplan, ex Director Departamental del Oeste renunciaron a sus cargos por su responsabilidad en la masacre.

“Es muy común ver cosas difíciles de tipificar en términos de criminalidad común”, explica Rivara. “Un grupo de delincuentes entra en un mercado populoso, a plena luz del día, dispara a quemarropa a la gente, tira tiros al aire, hace algo muy vistoso pero no roba absolutamente nada. Y así hay un montón de hechos en ese sentido”.

Las “pandillas de Moïse”

Uno de los hombres más conocidos en esta imbricación entre crimen organizado, instituciones y partidos políticos en Haiti es Jimmy Chérizier, alias “Barbecue”, ex policía involucrado en las masacres de Grand Ravine en 2017, La Saline en 2018 y otra correría sucedida en Bel Air en 2019. En junio de 2020 Chérizier logró crear el “G9 an Fanmi” (G9 y familia), una alianza entre pandillas de la capital que, según analistas y opositores, de hecho co-gobierna Haití. Era al G9 el grupo al que se referían los testigos que hablaban de “las pandillas de Moïse” frente al cadáver carbonizado en Delmas, el pasado domingo. Aquellos barrios que mayor participación han tenido en la seguidilla de protestas antigubernamentales de los últimos cuatro años han sido en general los más castigados por la acción de las pandillas.

El accionar represivo y coordinado de estos grupos ilegales se hizo más visible a partir de mediados de 2018, cuando estalló el escándalo por el “Petrocaribe Challenge”. Haití fue incluida en el plan diseñado por el gobierno de Hugo Chávez para facilitar el acceso de los países de la cuenca caribeña a los hidrocarburos venezolanos. Los países miembros de Petrocaribe recibían ingentes cantidades de petróleo a precios fuertemente reducidos, a pacto de que la diferencia que cada gobierno ahorraba con respecto al precio de mercado fuese invertida en programas de desarrollo social dentro del país beneficiado. Haití entró al acuerdo en 2007, y en poco más de 10 años se ahorró 3.800 millones de dólares (más de un tercio de su Pbi actual) en gastos de combustible y préstamos, que sin embargo no se usaron para los fines que preveía el acuerdo. Miles de personas salieron a las calles. Las manifestaciones contra la corrupción y el mal gobierno tocaron su ápice entre febrero y junio de 2019, y se intensificaron nuevamente entre septiembre y diciembre debido al desabastecimiento de combustible y la crisis económica que le siguió. Fue en la represión de esas manifestaciones que se consolidó la unión entre delincuencia y poder político: decenas de personas murieron a machetazos y disparos en ataques a sus barrios o durante las manifestaciones contra la corrupción. Un reciente informe de la Onu documentó 133 muertes y 698 casos de violaciones a los derechos humanos cometidos por fuerzas policiales y pandillas ligadas al gobierno en las protestas llevadas a cabo entre el 6 de julio de 2018 y el 10 de diciembre de 2019.

La crisis de 2019 debida al escándalo de Petrocaribe se resolvió con el enésimo cambio de primer ministro y el enésimo préstamo del Fondo Monetario Internacional para sanar temporalmente las arcas del estado. Pero tras unos pocos meses otro escándalo volvió a llevar varios barrios de la capital a las calles. En enero de 2020 Moïse decidió cerrar el parlamento, ya que debido a la instabilidad vivida a finales de 2019 no se habían podido realizar las elecciones legislativas previstas para noviembre de ese año. Moïse de hecho gobierna por decreto desde entonces, y el parlamento sigue cerrado. Tras las grandes movilizaciones de protesta que estallaron en la primera mitad de 2020, las pandillas volvieron a actuar. Entre el 23 y el 27 de mayo atacaron los barrios de Font-Rouge, Chancerelles, La Saline, Tokio y Fort-Dimanche con el apoyo de agentes de policía, causando la muerte de 34 personas según la Réseau National de Défense des Droits de l’Homme (RNDDH) y la congresista norteamericana Maxine Waters. Dos semanas después, “Barbecue” anunció la creación del G9 con un video en las redes sociales.

¿Se acabó la soga?

La conducta de Moïse, conocido como “Nèg banann”, el “muchacho de los plátanos” por su actividad como empresario bananero, hasta ahora no había tenido aún ninguna repercusión en el ámbito internacional. Su rápido reflejo para romper relaciones con Venezuela, pocos meses después del escándalo Petrocaribe, reconocer a Juan Guaidó como presidente interino y el alineamiento con la política de Trump en el Caribe le permitió una cierta protección a pesar de los evidentes atropellos cometidos en la mayoría de los aspectos de la vida política doméstica. A fines de noviembre de 2020, Haití fue el primer país americano en abrir una embajada en Sahara Occidental [1], reconociendo de hecho la soberanía marroquí sobre ese territorio tal como Trump había impuesto pocos días antes. Pero el cambio de inquilino en la Casa Blanca, y sobre todo el crecimiento de los reclamos opositores, cada vez más extendidos inclusive dentro de las instituciones del estado, obligaron al presidente a modificar su plan de acción.

A mediados de 2020 anunció la intención de reformar la constitución para dar una configuración institucional al país que permitiera enfrentar las continuas crisis. La actual constitución haitiana fue el fruto de la breve primavera democrática que el país vivió tras la larga dictadura de François Duvalier, conocido como Papa Doc, al poder desde 1956 y sucedido luego por su hijo, Jean Claude, apodado Baby Doc, que mantuvo el régimen hasta 1986. Para contrastar la creación de una nueva desastrosa dictadura como las de los Duvalier, los constituyentes haitianos dispusieron un complejo sistema institucional, de pesos y contrapesos, que mezcla el típico presidencialismo americano con elementos típicos de los sistemas parlamentarios más difusos en Europa. El presidente, de esta manera, no es jefe de gobierno sino jefe de Estado, y el parlamento debe aprobar al primer ministro que el presidente designa. Un diseño complejo y que resultó poco sólido ante los vaivenes políticos en Haití: desde la vuelta de la democracia el país tuvo 19 presidentes -de los cuales sólo dos concluyeron su mandato- y 34 primeros ministros, además de ocho golpes de estado y tres intervenciones militares extranjeras. La reforma planteada por Moïse se justificó justamente en la necesidad de afrontar desde lo institucional esta inestabilidad. Sin embargo, a dos meses de la fecha fijada para el referéndum aprobatorio de la nueva carta magna (mecanismo siquiera previsto por la constitución vigente), el borrador de la reforma sigue trabajándose en secreto. El calendario electoral presentado por Moïse, además, fue elaborado por un Consejo Electoral Provisorio nombrado por decreto por el mismo presidente, sin reconocimiento por parte de la oposición, y prevé la celebración de elecciones generales el próximo 19 de septiembre.

Tras anunciar la reforma constitucional, Moïse aprobó dos decretos el 26 de noviembre pasado “para el fortalecimiento de la seguridad pública”. El primero extiende la tipificación del delito de “terrorismo” a hechos de simple vandalismo callejero, que podrían ser castigados con hasta 50 años de cárcel. Y el otro instituyó la Agencia Nacional de Inteligencia, un organismo de espionaje y represión cuyos agentes no pueden ser perseguidos ni enjuiciados, permitiendo de hecho la comisión de todo tipo de abusos con impunidad garantizada.

Hasta el Core Group, integrado por embajadores de Alemania, Brasil, Canadá, España, Estados Unidos, Francia, la Unión Europea, el Representante Especial de la Organización de Estados Americanos y la Representante Especial del Secretario General de las Naciones Unidas, ha expresado sus críticas frente a estas medidas. En un comunicado publicado pocos días después de la aprobación de las normas, sostiene que “no parecen ajustarse a ciertos principios fundamentales de la democracia, el Estado de derecho y los derechos civiles y políticos de los ciudadanos”.

Otra decisión que generó reacciones adversas a nivel internacional, fue la reducción de las atribuciones del Tribunal Superior de Cuentas, el órgano encargado de velar sobre el uso de dinero público e investigar casos de corrupción, a un rol meramente consultivo. “Los fallos del Tribunal Superior de Cuentas y lo Contencioso Administrativo (…) no serán vinculantes para la Comisión Nacional de Contratación Pública, ni para las autoridades del Poder Ejecutivo”, sostiene el decreto también firmado en noviembre pasado, y que generó repudio internacional.

Las manifestaciones del último mes en Puerto Príncipe pusieron aún más en dudas la tolerancia de la que gozaba el gobierno de Moïse en el extranjero. La subsecretaria adjunta de la Oficina de Asuntos para el Hemisferio Occidental del Departamento de Estado de EE.UU., Julie Chung, calificó de “autoritarias” y “antidemocráticas” las recientes acciones del gobierno frente a las nuevas protestas desatadas desde enero. El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, preparó un informe que presentará ante el Consejo de Seguridad la semana que viene en el cual, según reportan medios internacionales, recopila 66 puntos críticos que vive actualmente el país, y que sólo podrían enfrentarse con nuevas elecciones transparentes y democráticas.

El estallido del 2021

El principal detonante de la serie de multitudinarias manifestaciones contra el actual gobierno, a pesar de los riesgos que esto conlleva, comenzadas en enero gira entorno a la polémica acerca de la duración del mandato presidencial de Moïse. La actual constitución prevé que un presidente se mantenga en el cargo por un periodo de cinco años. Moise fue elegido en 2017, pero las elecciones en que se consagró eran en realidad una repetición de las de 2016, anuladas tras la constatación de fraudes en diferentes distritos. La oposición interpreta que el periodo presidencial que Moïse ocupa debe ser considerado desde las fallidas elecciones de 2016, habiendo concluido el pasado 7 de febrero de 2021. Además según la carta magna de 1987, ante situaciones extraordinarias el parlamento podría recortar de un año el mandato presidencial, cosa que los opositores aseguran que el parlamento tenía intención de hacer antes de que el presidente lo cerrara.

Así, miles de haitianos dieron por terminado el mandato constitucional de Moïse el pasado 7 de febrero, y con el parlamento cerrado y la acción del G9 en connivencia con la policía lo consideran ya a pleno título un dictador. Ese día hubo manifestaciones y pronunciamientos de distintos actores políticos en el país. Entre ellos, diversos magistrados se posicionaron en favor de la interpretación opositora que entiende que Moïse está usurpando un cargo cuyo mandato ya es caduco. Tres de ellos fueron sustituidos y arrestados ese mismo domingo junto con otras 20 personas acusadas de golpismo, a pesar de que la constitución prohiba al presidente la destitución y designación de jueces. La oposición nombró entonces al juez más antiguo de la Corte de Casación, como prevé la constitución, como presidente interino. Joseph Mécène se comprometió a organizar elecciones libres y limpias, pero recientemente añadió que antes se debe avanzar en la consolidación de una conferencia nacional soberana, una reforma constitucional, el fortalecimiento del poder judicial y del sistema electoral, así como el restablecimiento de la seguridad.

Una agenda bastante ambiciosa, que por ahora cuenta con el apoyo de un movimiento heterogéneo y desorganizado, cuyo único acuerdo parecería reducirse a la destitución de Moïse. “Hay una oposición muy fuerte por parte de gente que no está organizada”, apunta Rivara en este sentido. “Esa relación que existe en todos lados entre un componente de movilización orgánica y otro más bien inorgánica es muy diferente a otros países. Hay movilizaciones de cientos de miles de personas donde las estructuras realmente organizadas, con militantes, sindicatos y movimientos son realmente minoritarias. Después hay partidos políticos tradicionales, como los que hacen referencia al Sector Democrático y Popular, lo más parecido a una oposición institucional que encabeza el abogado André Michel. Y está el campo de los movimientos sociales y los sindicatos más combativos como los que se encuentran en el Foro Patriótico. Son movimientos territoriales, de mujeres, campesinos e inclusive religiosos che representan la oposición más radical y transformadora. Esos son los tres grandes componentes de estas movilizaciones, el inorgánico que es mayoritario, el más formal e institucional y el de los movimientos sociales”.

Aquí no pasa nada

“No dramaticemos. No tenemos una situación tan grave como se tiende a proyectar. Es una situación controlada. La situación está bajo control. Hoy es mejor que ayer. Mañana será mejor que hoy”, afirmó el canciller haitiano, Claude Joseph, la misma noche del 14 de febrero, a pocas horas de que apareciera un cadáver carbonizado en plena calle del barrio de Dalmás y la policía reprimiera con bala de plomo una marcha, hiriendo entre otros al tercer periodista desde el comienzo de la crisis. A pesar de la crítica situación que se vive en el país, las fuerzas que detienen el gobierno mantienen su plan de reforma constitucional y promesas de elecciones, desestimando toda crítica por considerarla parte de un plan golpista.

Moïse tiene de su lado aquella inercia que empuja la política haitiana a mantenerse en un status quo en el cual lo que podría considerarse una excepcionalidad en cualquier parte del mundo se asume cuasi como rutinario. La violencia política, ya al orden del día al tiempo de las temibles Tonton Macoutes, las milicias del régimen de los Duvalier que aterrorizaron a la población durante treinta años, la corrupción, la pobreza. El gobierno de Haití, el país más pobre de América, parece justificar lo que sucede a partir de la inevitabilidad de ciertos problemas históricos.

Cualquier estudio sobre Haití pivotea sobre los mismos temas: deuda, corrupción, intervención extranjera, cooperación internacional. Haití cuenta con una estructura económica profundamente dependiente desde los tiempos de su independencia, castigada por la Francia iluminista con una multa que recién pudo terminar de pagar en 1947. La necesidad constante de financiación llevó a todos los gobiernos haitianos a endeudarse aún más con bancos norteamericanos y europeos, que ante la posibilidad de una posible falta de pago no dudaron en recurrir a sus gobiernos. Así en 1915 Estados Unidos invadió Haití tras una de las tantas revueltas que había acabado con el asesinato del entonces presidente Guillaume Sam, y puso bajo su control toda su estructura económica. Al dejar el país en 1934 siguió manteniendo una influencia preponderante sobre las elecciones políticas y económicas. Fue también gracias al beneplácito de Washington que los Duvalier lograron sostenerse en el poder por casi tres décadas. Tras su derrocamiento (también ocurrido un 7 de febrero), Jean-Claude “Baby Doc” Duvalier se llevó al exilio en Francia unos 900 millones de dólares del erario público. Para 1996 Haití debía 22.800 millones de dólares, y recién a partir de allí el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial comenzaron a incluirlo en la Lista de Países Pobres Muy Endeudados [2].

Mientras tanto Haití se había convertido en el principal receptor de Ong’s y organizaciones humanitarias de América, una característica que a la larga resultó siendo más negativa que de ayuda. Vista la larga historia de casos de corrupción, los fondos enviados por las organizaciones internacionales son gestionados directamente por sus representantes en el país y no por el gobierno, sosteniendo de hecho la pobreza estructural del estado y financiando proyectos según criterios discrecionales de los donantes privados y los voluntarios en el lugar.

Un nuevo golpe de estado en 1991 truncó uno de los experimentos más interesantes del progresismo latinoamericano comandado por el sacerdote salesiano Jean-Bertrand Aristide, primer presidente elegido democráticamente por el pueblo haitiano. Vuelto al poder en 2001, fue nuevamente derrocado por un golpe en 2004, y la inestabilidad política desatada a partir de esa fecha funcionó de justificativo para una nueva intervención extranjera, esta vez bajo la órbita de la Onu a través de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas (MINUSTAH). El papel de estas fuerzas internacionales envueltas en múltiples escándalos merecería un capítulo a parte. Parte de sus 10.000 soldados fueron responsables de introducir un brote de cólera que afectó a 780.000 personas y provocó más de 10.000 muertes. En 2016, el entonces secretario general de la Onu, Ban Ki-moon, asumió la responsabilidad y pidió perdón al pueblo haitiano. Los soldados de la Minustah también fueron acusados de violaciones sexuales y de forzar a menores a prostituirse a cambio de comida. Más de 2.000 mujeres denunciaron los abusos recibidos y hay por lo menos 265 niños nacidos de esas violencias [3] a quienes Naciones Unidas negó inclusive estudios de Adn para averiguar la paternidad.

El terremoto de enero de 2010, además, empeoró el panorama. Cerca de 300.000 personas murieron y otro millón y medio perdió su hogar, en una catástrofe que a la larga sirvió para alimentar aún más el modelo de dependencia del país de los capitales extranjeros, sea a través de préstamos multilaterales y privados, sea por vía de las donaciones de las Ong.

El derrotero de Haití en las últimas décadas es el contexto necesario para entender la parsimonia que el actual gobierno quiere demostrar a nivel internacional ante la crisis actual. Su plan es de largo aliento y ofrece una salida razonable a mediano y largo plazo del atolladero en que se encuentra el país desde hace prácticamente 34 años. Y al mismo tiempo, como bien explica Rivara [4], apunta a lograr una normalización institucional que calce en el proyecto del bloque conservador y oligárquico que Moïse representa. Por el otro lado, un sector democrático extremadamente heterogéneo y poco organizado impulsa una resistencia que cada vez obtiene mayores ecos a nivel nacional e internacional. Su fortaleza, la calle, se mantiene firme a pesar de la represión, pero el proyecto para el futuro institucional del país sigue, una vez más, en una nebulosa.

Reproducido de www.rebelion.org

REFERENCIAS

[1] https://www.elpaisdigital.com.ar/contenido/el-laboratorio-saharaui/29423

[2] https://www.imf.org/en/About/Factsheets/Sheets/2016/08/01/16/11/Debt-Relief-Under-the-Heavily-Indebted-Poor-Countries-Initiative

[3] https://theconversation.com/they-put-a-few-coins-in-your-hands-to-drop-a-baby-in-you-265-stories-of-haitian-children-abandoned-by-un-fathers-114854

[4] https://todoslospuentes.com/2021/01/21/gobierno-de-facto-de-haiti-busca-blindaje-constitucional/

Fuente: https://www.elpaisdigital.com.ar/contenido/la-nueva-marcha-hacia-el-cambio-poltico-en-hait/30091