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La cárcel como castigo

Por Carla Cristina/Especial para En Rojo

En estos días, se discute en el país la probabilidad, las ventajas, desventajas y consecuencias de permitir que salgan de prisión (si aplica y si pagan fianza) y enfrenten un nuevo juicio los convictos por delitos graves que fueron encontrados culpables por jurados no unánimes y cuyas sentencias no sean finales y firmes o estén en etapa de apelación.

Esto, a raíz de un proyecto de la Legistatura local que propone la aplicación retroactiva de una determinación del Tribunal Supremo de Estados Unidos (SCOUTS) que establece que los veredictos en casos penales graves a nivel estatal tienen que ser unánimes (12-0).

La decisión de Ramos v. Louisiana establece que la 6ta enmienda de la Constitución de los Estados Unidos de América -que garantiza el derecho a un juicio por un jurado imparcial y que está incorporada en contra de los estados por la 14ta enmienda- se satisface mediante un veredicto unánime en casos de delito grave. Hasta el momento, 48 estados y el gobierno federal permiten que un solo jurado evite que una persona sea convicta; solo Louisiana y Oregon han sentenciado a personas por veredictos 10-2. Esta decisión revocó el caso Apodaca v. Oregon, de 1972. Sin embargo, no mencionó la retroactividad de su aplicación.

Cabe señalar que esta misma controversia fue planteada ante SCOTUS en el caso Edwards v. Vannoy, y el tribunal federal accedió a revisar el recurso de Certiorari para contestar si su decisión aplica retroactivamente a casos que estén en ‘revisión, o apelación, colateralante un foro federal. Por lo que, este asunto ya está ante la consideración del tribunal federal.

El caso Ramos v. Louisiana es el que dio base a la solicitud de nuevo juicio que presentaron Tomás Torres Rivera y Pablo Casellas, por separado, ante el Tribunal de Apelaciones, que acogió las solicitudes de ambos y ordenó un nuevo juicio contra cada uno por los delitos por los que fueron encontrados culpables por jurados no unánimes.

Aprovecho, pues, la coyuntura de la discusión para traer a la atención un tema que me inquieta desde hace mucho tiempo: la cárcel como castigo.

La cárcel como pena impuesta tras la comisión de un delito es una institución relativamente moderna, si por moderna se entiende que no tiene más de 300 años. Su origen se remonta a los calabozos sarracenos, las ergástulas romanas y las celdas antiguas en las que encerraban provisionalmente a los individuos que habían causado algún daño. Encerraban temporalmente a los reos en esos espacios hasta que estos enfrentaran un juicio (si aplicaba) o hasta que repusieran el daño que habían ocasionado (ya fuera físico, moral o pecuniario). Es decir, las celdas no eran el castigo, sino el lugar en el que mantenían a los reos hasta que les impusieran la pena que habrían de cumplir. Por muchísimo más tiempo del que debió ser, los castigos eran crueles e inhumanos, e iban desde la horca y el fusilamiento hasta la guillotina y la crucifixión, entre otros.

A mediados del siglo XVI y comienzos del XVII, surgieron en Gran Bretaña las denominadas casas de corrección, que eran los centros en donde aislaban a las personas que molestaban en la calle o que eran vistos como un ejemplo de moralidad no favorable. Estas personas eran casi siempre pobres. Había en aquella época una distinción entre los pobres aptosy los pobres no aptos. Los primeros eran los que eran pobres porque no trabajaban porque no querían”, y para ellos se usaba el encierro con la intención de inculcarles la disciplina del trabajo. Por otro lado, los pobres no aptoseran aquellos que eran pobres porque no podían trabajar porque padecían” de alguna condición fisiológica que les impedía realizar labores. Para esos existía clemencia y compasión, y recibían ayudas que no requerían su encierro… pero tampoco les sacaban de la pobreza.

Ya para el siglo XVIII, en pleno apogeo de la Ilustración, las cárceles recibieron otra mirada. Las torturas y los castigos bárbaros se consideraron inhumanos, y se propuso un acercamiento más humano hacia las personas que faltaban al orden social. Se concibieron, entonces, las cárceles como centros de reformación. Sin embargo, debido a que el capitalismo -ni ningún sistema económico que le antecedió– no logró erradicar la pobreza y que, por el contrario, la hemos criminalizado, las personas pobres siguen siendo -por razones muy parecidas pero más complejas que las de antes- la mayoría de la población correccional.

Las cárceles se convirtieron en el castigo para quienes delinquen. Pero ¿cuántas personas ricas van a la cárcel? ¿Por qué? Esas preguntas no pueden responderse sin hacer un análisis social que concluya que el desbalance y la desigualdad de oportunidades y acceso a herramientas de desarrollo propician que más personas pobres pasen por la cárcel o terminen sus días en ella. Sobre todo, la criminalización de la pobreza permite que la sociedad rechace contundentemente la idea de que las personas pobres que van a la cárcel deben tener la oportunidad de reinsertarse en la sociedad. Esto hace que la política pública del Estado no desarrolle con vehemencia, voluntad y compromiso un sistema de rehabilitación honesto y eficaz.

Por ejemplo, según prisonstudies.org/, que recopila los datos del World Prison Brief, al 2016, Estados Unidos tenía una población total de 323.1 millones de personas. De esas, 6,613,500 eran supervisadas por alguno de los sistemas correccionales del país, ya sea mediante grillete electrónico, probatoria o la cárcel, en las que había 2,121,600 personas. En contraste, Rusia, que para 2016 tenía una población de 144.3 millones de personas, contaba con una población penal de 554,995. China, por su parte, para 2016 tenía una población de 1.379 billones de personas y mantenía encarceladas a 1,649,804.

Según un estudio realizado por el Departamento de Corrección y Rehabilitación (al que pueden acceder a través de estadisticas.pr/files/inventario/publicaciones-especiales/DC_perfil_poblacion_confinado_2019.pdf),al 2019, la población correccional de Puerto Rico era de 7,728 confinados, de un total de 3.194 millones de habitantes.

Esos números nos dicen mucho de muchas cosas, pero, sobre todo, nos hablan del pésimo sistema penal que rige en Estados Unidos.

En los Países Bajos, por otro lado, las ciudades han cerrado las cárceles y las han convertido en refugios. Al 2018, había solo 10,887 personas en las cárceles del país europeo, que para esa fecha tenía una población total de 17.18 millones de personas. Según un artículo de U.S. News (usnews.com/news/best-countries/articles/2019-05-13/the-netherlands-is-closing-its-prisons)el año pasado, la tasa de población penal era de 61 por cada 100,000 habitantes. En Estados Unidos, esa cifra aumenta exponencialmente a 655 personas presas por cada 100,000 habitantes.

¿Por qué hay tan pocas personas presas en los Países Bajos? ¿Cómo lo lograron?

Wiebe Alkema, portavoz del Ministerio de Justicia y Seguridad de ese país europeo, dijo que en 2016 el Gobierno realizó un estudio que reflejó que, entre otras cosas, haberse enfocado en conocer cómo funciona la criminalidad y de qué manera afecta a la sociedad les permitió implementar una política pública que logró la reducción en la población penal. En 2013, profesores e investigadores de criminología de Leiden University, en Holanda, concluyeron que la cárcel no es un método efectivo para reducir el crimen y que las penas de reclusión más largas tampoco resultan en la disminución de la comisión de delitos. Estos añadieron que la cárcel reafirma la identidad criminal de un individuo, lo que tiene un efecto negativo en la mayoría de los aspectos de la vida social, como, por ejemplo, la oportunidad de conseguir un empleo al momento de reinsertarse en la sociedad.

En los Países Bajos hay programas de intervención dirigidos a detener el ciclo de la reincidencia criminal. Uno de estos programas les permite a los confinados trabajar fuera de la prisión en labores significativas y productivas. También, a los presos se les permite tener contacto con sus familiares mediante Skype para que, por ejemplo, estos les lean cuentos a sus hijos antes de dormir. Además, los guardias llaman a los reos por sus nombres y no por sus apellidos o por un número que les hayan asignado.

Esto es porque, según explica Peter van der Laan, profesor e investigador del Dutch Study Centre for Crime and Law Enforcement, el trato humano a los confinados es clave para lograr su rehabilitación y detener la reincidencia criminal. Van der Laan añade que el sistema judicial holandés practica y promueve un acercamiento a la cárcel que parte de la premisa de que privar de la libertad a un individuo es un castigo en sí mismo, por lo que no contempla la deshumanización de las personas confinadas y no permite que se les castigue mediante el trato que reciban. 

En nuestro sistema, por el contrario, pareciera que la oportunidad que tenemos de arrepentirnos de nuestros errores y, sobre todo, de enmendarlos es inversamente proporcional al tamaño del error. Esto, porque mientras más grave es el delito, menores son las probabilidades de salir de la cárcel debido a que las penas son más altas.

¿Por qué habríamos de creer -y esperar- que alguien se rehabilite si no va a tener la oportunidad de empezar de nuevo? Por lo anterior y por tanto más, sostengo mi postura en cuanto a que la cárcel es un castigo anticuado que no cumple los propósitos de justicia y reparación (corrección, rehabilitación…). Apartar, excluir, expulsar y hasta exterminar (en los casos de pena de muerte) no son maneras justas de crear o mantener el orden” social.

¿Qué cambios ocurren en la sociedad cuando se encarcela a alguien como castigo por la comisión de un delito? ¿Qué se logra? ¿Qué se obtiene? ¿Cuánto de la raíz del “problema” se atiende? ¿Se soluciona algo?  Estamos acostumbrados a castigar por los errores sin detenernos a pensar por qué los cometemos y cómo podemos evitar repetirlos.

La cárcel es una respuesta acomodaticia, vengativa y estéril que ofrece el sistema para solucionar algunos problemas que, paradójicamente, surgen de él. Es un desperdicio de todos los recursos y las posibilidades que tenemos de redirigir, de impulsar el desarrollo integral del otro. Ese desarrollo que inevitablemente impactará el mío y, así, el de todos.

Es, además, un despilfarro de dinero que no vemos retribuido de ninguna manera.

En fin, creo que el castigo de reclusión es una falta inmensa de voluntad social. Es como una vagancia perenne, un constante eludir, una negación irresponsable de la responsabilidad colectiva que tenemos sobre el funcionamiento del individuo.

Somos más vengativos que justos. ¡Pero podemos rehabilitarnos!

Como amaba a Teresa

Con esta publicacion iniciamos una serie de cinco relatos de ciencia ficcion escrita por mujeres en Puerto Rico

Por Gretchen López*/Especial para En Rojo

Aun con el extenso inventario de términos que se ha programado en mi base de datos, no logro conectar ese vocablo con la descripción que sugieres. Corrijo: la palabra aparece.  Pero su contexto no se relaciona con  tu propuesta.

  Teresa solo tenía programado el término según el diccionario de la RAE. Decirle a un ginoide que la amas es un tanto complicado.

   Agravaba el hecho de que Teresa era el ginoide adquirido por su padre para que se encargara de las tareas domésticas.  El modelo S3X de la serie Pigmaliónera el más avanzado de su generación.  Así era su padre, languidecía ante la alta tecnología.  Por otro lado, así era él, languidecía ante las féminas altas.

   Su padre le puso Teresa porque le recordó a una muy antigua serie de televisión local que su abuelo veía de niño y que guardaba en el archivo maestro de la familia.  Y como de todas formas la adquirió para que resolviera los asuntos caseros…  Además, necesitaba una cocinera real. Prefería los platos humeantes y bien sazonados sobre los contratos mensuales con grandes cadenas de comida prefabricada y predispuesta.  El sistema operativo del equipo, venía programado con una nomenclatura básica, pero el dueño-operador adquiría paquetes especializados de información que subíaa la memoria central del equipo por una cantidad adicional.  De esta forma las unidades S3X, eran a veces domésticas, a veces tutoras, a veces maestras de química, a veces meretrices.

  Juan y su padre vivían solos desde que la mujer que lo enjendró decidió abandonarlos para unirse a una comuna de hackers.  Esto, cuando Juan tenía dos años. Pero a los pocos días el hambre y la mugre sacudieron a la agonía, el hombre adquirió la S3X.

  Una gran inversión. Garantía de por vida en piezas y servicio. Una suma razonable por el acceso mensual a la Base de Datos Maestra Pigmalión, posibilidad de remplazo de equipo por el 50 por ciento del precio de venta del nuevo. La Base de datos Maestra ofrecía un inagotable inventario de paquetes programáticos de especialización. Esto a través de un código secreto, el cual Juan no sabía y que tampoco se había interesado en saber.  Luego de varias instrucciones, el hombre programó la memoria de la máquina para que reconociera los espacios de la casa y sus habitantes, subió además los archivos correspondientes a las tareas hogareñas y al cuido de infantes de 0 a 4 años.  En donde no escatimó fue en los archivos de cocina. Subió además  el vegan,por si volvía su mujer.

La madre de Juan era activista desde la universidad.  Ingresó en grupos estudiantiles, al principio por pura rebeldía. Luego porque se enamoró perdidamente de un neo socialista, candidato a presidente del consejo de estudiantes.  Pero al tiempo fue despertando en ella cierta conciencia de las cosas importantes: el desmantelamiento de la institución, la tecnocracia, la crisis de alimentos.  Era una mujer cruda, desaprendida de sí misma por haberse criado entre altos funcionarios del gobierno y de magnates que lo subsidian.  Cuando se embarazó del prometedor candidato a concejal, decidió mudarse a la zona estudiantil, con él.  No contaba con que él no vivía solo. Apareció en la puerta con las maletas en uno de sus arranques característicos. Pero él puso a la muchacha de vuelta allá abajo, en el primer escalón  mientras le medio-explicaba lo complicado de su situación.  No tuvo tiempo siquiera para decirle que cargaba con algo más que maletas.  Pudo volver a su casa, pero era una excusa perfecta para la libertad. Estuvo horas sentada.  Llorando. Toda hecha lágrimas y mocos.  Mientras que el otro, arriba, celebraba el inesperado regreso de su novia quien había estado en Paris, haciéndose  mimo en la escuela de Marcel Marceau. 

French kiss. Usualmente denominado al beso pasional y erótico en el que ambas bocas se mantienen abiertas mientras se hace uso de la lengua y los labios. 

Indica instrucciones para el uso de la cavidad oral.

Ay Teresa, por eso te amo, por inocente. Dímelo tú ahora, Teresa. Tell me. You love me; and then, let’s French kiss. .

Sofía casi se desmayaba de la angustia, cuando pasó el futuro padre de Juan, a pie. Venía de hacer algo de grocery. Justo frente a ella, se calló una bolsa y Sofía contuvo el llanto para ayudarle. El resto es historia, como el líder estudiantil y la mimo, que nunca supieron de la existencia de Juan. Así como el nuevo papá  nunca supo de la existencia del líder. Esa noche y después se quedó con él.

Desde el pent-house del lujoso edificio de apartamentos, Sofía miraba la torre y su reloj que era el único edificio que quedaba de la histórica institución. Tras ella, el niño lloraba por leche.  La casa se destartalaba y se amontonaban sobre la mesa los empaques del delivery. Más allá el hombre la miraba con el temor de que ella se descompusiera en átomos y atravesara el cristal. Sofía en cambio, atravesó la puerta.  Se llevo sus viejas t shirts, dos jeans y su colección de Toms.  Sofía había visto en las propagandas de los más buscados la foto del líder de la comuna de hackers, que vivía nómada, escondiéndose entre los edificios abandonados de la Milla de Oro. Supo que estaba enamorada. Y se fue a buscarlo

El padre de Juan amó a Sofía con la melancolía de las mariposas.  Estaba seguro que no alcanzaban sus dedos para llegar al lugar de su ausencia y de su vuelo. Quedó devastado cuando se marchó. Sentado allá abajo, en el primer escalón de su soledad flamante se reclamó su incapacidad de retenerla.  Juraba que nadie ocuparía su lugar Despertó de su agonía cuando Juan, lloróde hambre.  

-SexoEn biología, el sexo es un proceso de combinación y mezcla de rasgos genéticos a menudo dando por resultado la especialización de organismos en variedades femenina y masculina (conocidas como sexos). La reproducción sexual implica la combinación de célulasespecializadas llamadas gametos para formar hijos que heredan rasgos de ambos padres.

-Busca coito.

– Buscando>

-El coito (del latín: co-iter,‘marcha en común’ o ‘ir en común’) es la cópula o unión sexual entre dos individuos. En los seres humanos el coito forma parte de la relación sexual, puede o no tener como objetivo la fecundación del gameto femenino e implica la participación de los externos o internos.

Archivando ambos términos en la memoria inmediata.

 – ¿Qué deseas que haga con la información adquirida, Juan?

–  Es inútil. Tu base de datos tiene demasiados filtros, Teresa.  Así no podemos amarnos. 

Con el tiempo, el padre dejó de actualizar los archivos en la memoria de la ginoide.  Así, ella, era suficiente.    A Juan nunca le faltó el cuidado con Teresa en la casa.  A sus 16 años la ginoide todavía estaba programada para criar infantes y él deliraba por sus mimos y ternuras.  Lo consentía y lo arrullaba con la devoción de una madre y por eso Juan la quería más. Comenzó a observarla con detenimiento.  La solidez perfecta de su pecho.  La suavidad de su cubierta de silicona.  El brillo del cabello, la curva de la cadera. 

El día que atraparon al líder del grupo clandestino, Sofía extrañó a su hijo.  Extraño el cristal de su ventana en el pent-house y la comodidad de su hogar. Tocó la puerta y antes de que pudiera sorprenderse con la descomunal mujer, Teresa comunicó:

Bienvenida, Sofía. Te hemos estado esperando 13 años, nueve meses y veintidós días.

Si algo procuró el padre, fue programar a Teresa para recibir a Sofía.  Esta supo de inmediato que no había sido sustituida y aunque no aprobaba este tipo de tecnologías, sabía que si su marido la había adquirido era por pura necesidad.  El hombre no hizo reproches, no hizo preguntas y se esmeró en tratarla como si nunca hubiera partido. 

Sin embargo, para Juan, esta mujer era una desconocida.  Una pieza inmueble que no componía nada en el herméticoy pequeño nido de amor que había construido en su rascacielos de cristal.  Para él y para Teresa, porque el padre se había vuelto con los años una sombra.  Este intentó reconstruir la relación familiar pero Juan se encerraba en su habitación, horas largas con la ginoide.   Se acurrucaba en su regazo mientras esta le cantaba nanas en voz de la Piaf, a quien su padre adoraba. Desenredaba sus rizos de querubín adolescente y este no podía evitar una lágrima.

A Sofía, esa conexión hombre-máquina le parecía repugnante.  No emitía juicio porque su hijo apenas le dirigía la palabra.  Pero algo adentro se le retorcía.  Una mezcla de celos y asco.

Pero Juan es casi un hombre, Teresa y tu eres, tu eres…ese tipo de afectos lo confunden.  Lo marcan

Juan es el infante a mi cuidado.  Estoy programada para atender todas sus necesidades.

Juan es nuestro hijo. ¿Entiendes lo que digo?

Hijos.  La reproducción sexual implica la combinación de célulasespecializadas llamadas gametos para formar hijosque heredan rasgos de ambos padres.

No sé cómo explicarte, Teresa.  Tu sistema no alcanza.

Haciendo uso de las habilidades adquiridas en la comuna, Sofía logró acceso a la Gran Memoria Pigmalión y bajó al sistema operativo del ginoide un inagotable mar de información.  No solo los que necesitaba para que Teresa comprendiera el delicado asunto familiar. Adquirió también data de otras fuentes fuera de Pigmalión.  Información secreta del gobierno, cuentas de banco de personas influyentes, construcción y manejo de armas, teorías de conspiración.

Ese mismo día, víspera del cumpleaños 17 de Juan, este convenció a su padre de que le diera el código secreto de acceso a la memoria de Teresa. Con la excusa de que ya era casi un hombre y además necesitaba ciertos datos para una tarea del colegio.  El hombre, vio en esta, la oportunidad perfecta para convencer a Juan de que estableciera una mejor relación con su madre, quien había llegado para quedarse.  Un buen trato. Una mujer por otra.

En la mañana, Juan encontró sobre su mesa de noche una tarjeta de felicitación de su padre y un post-it con el código secreto: SOFIA.

Juan salió de su cuarto a buscar a Teresa para programarla a su antojo, pero ella no estaba.  Sofía, sus jeans y sus Toms, tampoco.

 

La autor es diseñadora de libros y de ropa. Es maestra y ofrece talleres de escritura hace más de un lustro en Trujillo Alto. Ha publicado Nueve (microrrelatos) y Otzukimi(ciencia ficción).

Guardina de camino a Santa Dimpna[i]

 

Por Lillian Rebecca Cordero Vega

 

“Guardina, Guardina”, le dice la voz.  “Apresúrate chica, vas a llegar tarde”.  Esa es la voz que la despierta.  Guardina tiene cita hoy en Santa Dimpna  clínica nombrada como una consigna de prohibido olvidar.  Desde ayer planifica su expedición en busca el elixir que alivia sus voces.  Ya no le queda, y corre el riesgo de no poder contenerlas y perderse entre ella y con ellas.

Todavía atolondrada y temblorosa cae sentada al filo del colchón.  En la penumbra de su habitación sólo el movimiento de su sombra en la pared confundida con el pilar de su cama.  Nuevamente la voz, “Guardina, el turno”.  Como un resorte afirma sus pies en el suelo como recuperándose de un encuentro necesario con tierra movediza.  Adolorida con la carga de unos años secos y áridos que aún no le han robado su tenacidad, se sacude y se prepara a toda prisa acompañada de las insistentes voces. Se mira en el espejo de su memoria y se encuentra bella y exacta.  Da el último toque a su falda tubi[ii],asegurándose de que la raja está debidamente alineada con las orillas de lo que en otro tiempo fue redondeado y carnoso. Ya lista para salir, agarra su bolso verde chatré, ¡como olvidarlo!  ¿Qué llevo?, pregunta sin esperar la respuesta de sus voces.  No hay mucho, echa el padrino de refresco y galletas.  Se cerciora de llevar sus papeles, recoge el menudo que le queda, que apenas alcanza para la guagua, y sale como un celaje, despavorida, arrastrando la sombrilla con el bamboleo obligado por su falda tubi.

Jalda arriba se escucha el murmullo de una brisa suave,[iii]su piel se eriza pidiendo abrigo, más Guardina no presta atención.  “Date prisa” dice la voz, “vas a llegar tarde”.  Jalda a bajo con su mano derecha detiene la cabalgata del ruedo de la tubia su cintura.  En su mano izquierda, la sombrilla que tropieza con el pasto, resbala con las hojas mojadas, se arrastra en la tierra, se lima con la acera y la calle con un chasquido al compás de los pasos de Guardina.  Y se despierta su lengua y su lengua le despierta el alma.  Saluda a todos y a todo lo que encuentra en su camino casi solitario.  Va riendo y canturreando el Lamento Cadenas[iv].  Cantío del que no podría explicar su procedencia y que le salía tan natural: “Todo aquel que anda de noche arrastrando las cadenas, lleva un dolor en el alma, y va escondiendo una pena[v].

 Ya brillosita, llegó a la parada, que en aquellos tiempos era un hito amarillo con letras mayúsculas negras. Se apoyó en él, acomodó su sombrilla y tarareaba, peinando con sus ojos el camino para no perder la guagua.  De repente, enmudece, la abraza una marejada de agua ardiente cortejada con el olor ya ácido de la ciruela encandilada, que resucitó brevemente su memoria atropellada.  Sí, la de aquella noche fatídica que la hizo huérfana de un cantazo y en la que se instalaron voces en su cabeza.  Fue entonces cuando una presencia inadvertida, violenta y furiosa le hendía una y otra vez.  “Corre Guardina”, le decían las voces.  El olor mariscoso la enmarañó en aquel claroscuro amanecer.  Ese olor de hoy, que le recordaba su ayer, la sumergía y la tragaba.  Las voces repetían con urgencia:  “corre, corre”.  No pudo obedecerlas.  No notó la mano siniestra que la embistió por la espalda con su cómplice injuriosa, de doble filo, divorciada de su rastrillo y del propósito noble para la que fue creada: una afeitada al ras.  Al ras, Guardina se desvanecía mientras se leliqueabael alma.  Aquella sombra infame, que apenas pudo ver, abandonó la escena bañada de odio y en el puño: de la tubi, un pedazo.  Mientras que el hito, la sombrilla y el bolso chatré quedaban como testigos inamovibles e incorroborables de tal agresión.

Al día siguiente, el titular del periódico resaltado por letras como engordadas con sangre leía:  UN CASO INUSUAL AL ESTILO COMANDO[vi].  Sexagenaria recibió heridas en la parte baja de la espalda, con arma blanca que se presume sea de tipo “navajitas Gem”.  Figura como sospecho Luis Miguel González García, alias el sastre. Descrito por su padre como “mentalmente anormal” razón por la que había sido rechazado por el Ejército y obsesionado con coleccionar retales de cuestionado origen.

 

Muchos días después.  Una voz apagada en su cabeza retumba:  “Guardina, Guardina”,  “Apresúrate chica, vas a llegar tarde”.  Guardina no se da por aludida, hace muchos días llegó a Santa Dimpna, y quedóse en un encuentro obligado como en tierra movediza.

 

, Ed.D.

1 de julio de 2016

Trujillo Alto, Puerto Rico

[i]https://www.es.catholic.net/op/articulos/37210/dimpna-o-difna-santa.html

[ii]https://www.elattelier.com/falda-lapiz/

[iii]https://prpop.org/biografias/benito-de-jesus/

[iv]cantar de un pueblo sufrido

[v]https://www.youtube.com/watch?v=KZ83TngBduUhttps://www.youtube.com/watch?v=KZ83TngBduU

[vi]https://www.academia.edu/20376593/_Al_estilo_comando_mutilaciones_callejeras_del_cuerpo_femenino_en_Puerto_Rico_1945-1956

Crónicas del Corona: En estas cuatro paredes

Por Ana Nadal Quirós/Especial para En Rojo

Al principio te ofuscas con que tienes que hacer algo para sentirte productiva. Criar a un niño, trabajar desde casa, entre otros menesteres, ya no es suficiente. Y empiezas a pensar que quizás sería una buena idea apuntarte en un curso online. Facebook te lo está avisando y todos tus amigos no amigos le están dando like. Pero no busques uno cualquiera; si es de Harvard o de un museo de Nueva York, mucho mejor. Tienes claro que cuando salgas al mundo, vas a ser una persona más provechosa -y de paso un poco más culta- que la que eras cuando se encerró; que ya sabes sembrar tomates y que por fin entiendes a Miró. Por un momento fue un gran plan, te matriculaste y todo, hasta que te diste cuenta de que ni tienes tiempo ni te sobran ganas. ¿Para qué, con todo lo que tengo qué hacer? Ese es tu consuelo.

            Con los días, la velocidad comienza a dejar de ser un valor en alza. Después de todo, no es tan malo estar, en cierto modo, enajenada. No es que no te importe que los cisnes hayan vuelto a Venecia o que los truhanes de un partido se hayan convertido en los paladines de la moral. Es otra cosa.

            En cuanto nos quedamos quietos -dice Bachelard- estamos en otra parte; “soñamos en un mundo inmenso”. Es como si el ser, que estaba atrapado en la misma vida, se abriera al exterior de par en par. Las cuatro paredes en las que últimamente transcurren tus días se transforman en el universo entero, en mi caso, por culpa de los libros, de la música, de cualquier forma de arte y, si tengo suerte, del silencio; un pacto necesario que te ha devuelto las alas para volar a lugares reales o imaginados. Y es ahí cuando ocurre la magia. Con Ernest Shackleton, por ejemplo, viajé a la Antártida y sufrí un naufragio. Y con Yann Tiersen me perdí en la isla de Ouessant. Dos hombres de isla, de mar (que no es casualidad) con cuyos relatos he sentido ese extraño y poderoso “sentimiento oceánico” que describió Rolland.

El campamento de los hombres del malogrado Endurancetenía su propio gobierno y, como en todos, había que negociar; abandonar el “barco” -qué ironía- no era opción. Casi tres años de aislamiento en un espacio de horizonte eterno, barajando y por fin dilucidando la manera de regresar. A la vuelta, el líder irlandés fue proclamado héroe, pero entre tantos otros héroes de tierra (1917), su fama se diluyó. Desaparecidas las fanfarrias, pidió que lo mandaran al frente de guerra en Francia (¡qué estamina!). Su aventura castrense duró poco y volvió a los ruedos de los negocios fatulos, al alcohol y a la exploración. Al final, da igual si por fama o por vocación -o las dos, que es muy probable-, lo que, a fin de cuentas, lo hacía venirse arriba era zarpar y conquistar los confines de la Tierra. Con él crucé banquinas glaciales y desayuné grasa de foca; me imaginé muerta de miedo allí donde el suelo es de hielo y se quiebra bajo los pies. ¿Se imaginan durmiendo sobre tablones húmedos o jugando un partido de fútbol sobre un campo de escarcha? Lo más increíble es que gracias a su relato -o a eso se lo achaco-, a videos y a fotos de su penúltima aventura (bendito internet), soñé que navegaba con un amante en un bosque blanco de agua. (Él llevaba zapatillas conversey un pantalón corto azul. Con el frío que hacía…) 

Algo parecido me pasó escuchando un álbum. Dicen algunos filósofos, poetas y locos que la música es el espejo del cosmos. Ella participa de la misma razón que las matemáticas y es, en última instancia, la que permitirá, como dice Boecio, la contemplación de la Inteligencia del universo, ese conjunto de movimientos armoniosos de los que también participa el alma humana (al menos yo sí me lo creo). Yann Tiersen -el de la música bonita de Amélie y que me encanta- decidió aislarse no hace mucho en el último rincón de Francia, la isla de Ouessant, a dos horas en barco de Brest, la ciudad bretona más cercana a la frontera más occidental del territorio francés. Para él, volver al lugar donde creció era el comienzo de la aventura. Desde un estudio alejado de todo, construido en una abandonada y antes famosa boîtelocal, decidió emprender un viaje de exploración musical desde su aislamiento particular. La música que resultó de ahí dentro, un espacio minimalista y cálido, habitado solo por instrumentos, equipos de producción y con una vista privilegiada al portentoso Atlántico, fue capaz de transportarme a cada rincón -real e imaginado- de su Bretaña natal; un pedazo de costa abrupta y acantilados donde la tierra se funde y se confunde con el abrazo infinito de un mar indómito. Piano, voces dulces -de su esposa e hijo, creo- sonidos de bosques, océano y viento que retumban muy adentro y por un instante permiten escapar al alma. En ese vuelo, el universo completo cabe en la palma de mi mano. Y me siento, nunca mejor dicho, inmensamente feliz.   

Prometo que algún día aprenderé a sembrar, o a escribir con la Atwood virtual. Mientras tanto, me quedo con mi amante imaginario navegando por océanos de sueños en estas cuatro paredes.

Crucigrama: Salvador Dalí

 

Por Vilma Soto Bermúdez/Especial para En Rojo

Horizontales

  1. Salvador _______; pintor español natural de Figueras (Girona) 1904. Considerado el modelo a seguir en el surrealismo.
  2. Persistencia de la _______; (1931) pintura de Dalí.
  3. La última _______; (1955) cuadro de Dalí.
  4. Plaza griega.
  5. Prohíban.
  6. Linterna o luz en los barcos.
  7. Concluyó.
  8. Señora, abrev.
  9. Río de España que desemboca en Portugal.
  10. Asistir.
  11. Movimiento literario y artístico que confrontó toda forma de orden y de convención lógica, moral y social. Dalí fue de sus máximos exponentes.
  12. Preposición.
  13. Primera letra del alfabeto hebreo.
  14. Sonríes.
  15. El hombre _______; (1929) pintura de Dalí.
  16. Madre de Artemisa y Apolo.
  17. Altares.
  18. Monja.
  19. Adorar.
  20. _______ Buñuel; director de cine español al que Dalí se asoció para producir la película Un perro andaluz.
  21. Seguidores.
  22. Contracción.
  23. Repugnancia.
  24. Edgar Allan _______; escritor y poeta norteamericano.
  25. Antiguo nombre de Donostia.
  26. Done.
  27. Península entre el mar de Japón y el mar Amarillo.
  28. Un _______ andaluz; (Un chien andalou) 1928, película francesa dirigida por Luis Buñuel. Guión de él y Dalí. Una de las películas más importantes del surrealismo.
  29. Descubrimiento de América por _______; (1959) obra de Dalí.
  30. Patria de San Francisco.
  31. Metamorfosis de _______; (1937) cuadro de Dalí.
  32. Madona de Lligat; (1950) obra de Dalí.
  33. Juntábanos.
  34. Camine.

 

Verticales

  1. Entregaría.
  2. Esclava de Sara.
  3. Artículo neutro.
  4. Cólera.
  5. Ciudad portuguesa.
  6. Treinta días.
  7. Distintas.
  8. Esposa de Cronos.
  9. Estado de Asia meridional.
  10. Del verbo caer.
  11. Preposición.
  12. Naves.
  13. Blancos.
  14. Destapan.
  15. Soldado armado con fusil.
  16. Conozco.
  17. Sobre, prefijo.
  18. Releí.
  19. Escuché.
  20. Ciudad donde falleció Dalí en 1989. Museo Dalí.
  21. Desafiarlos.
  22. _______ Dalí; autor de La cesta de pan; El hombre invisible; Metamorfosis de Narciso; y, Madona de Port Lligat.
  23. _______ de Otero; escritor español.
  24. Río de Italia.
  25. Símbolo del osmio.
  26. Infusión.
  27. Embestir.
  28. Venus de _______ con cajones; (1936) escultura-objeto de Dalí.
  29. Autillo.
  30. Yodo.
  31. Experimenta determinada sensación.
  32. Ciudad europea donde Dalí residió.
  33. Nota musical.
  34. Sabio griego.
  35. Símbolo del calcio.
  36. Prefijo griego, alrededor
  37. Nombre poético de Irlanda.
  38. Antes de Cristo.
  39. Demostrativo.
  40. La cesta de _______; (1926) pintura de Dalí.
  41. Plantígrado.
  42. Idiota.
  43. Interjección castiza.