La Junta Directiva y el Colectivo de CLARIDAD le envia un abrazo fuerte y solidario al compañero Enrique Julia y a toda su familia, la de sangre y la extendida ante la partida de au compañera y esposa Mady Pacheco. Mady era de las que hacia su trabajo calladamente, y daba su apoyo incondicional a diferentes causas. ¡Hasta siempre compañera!
Reproducimos este escrito que le dirige el lcdo. Eduardo (Tuto) Villanueva al presidente del Colegio de Abogados y abogadas que recoge la esencia de la compañera Mady Pacheco
Querido compañero Presidente del Colegio de Abogados (as).
No quiero aparecer escribiendo notas luctuosas cada vez que muera un querido amigo o amiga. No quiero abusar de la bondad y los espacios que me dan mis amigos y hermanos, como lo eres tú. Pensé no hacerlo, vivir mi silencio, me debatí y luego accedí a lo que me pide que haga el espiritu.
Trascendió la licenciada Mady Pacheco, abogada distinguida, colegiada ilustre, esposa del también colegiado; Lcdo Enrique Julia y madre de una hija abogada. La conocí cuando era directora ejecutiva del presidente, Lcdo. Carlos Noriega, figura histórica en nuestro Colegio.
Luego fue mi directora ejecutiva y tambien del Lcdo. Jaime Ruberté. Fue compañera en la lidia judicial, en la lucha patriótica, en las tareas secretas y discretas para ayudar compas en desgracia emocional, económica y de enfermedad. Mady siempre estaba para sus amigos(as) y para causas nobles y difíciles. Era discreta, callada, no reclamaba reconocimiento ni atención para si misma. Habia que interpretar sus apoyos y sus discrepancias con sutileza. Alzaba una ceja seria, cuando disentía y la alzaba con una sonrisa picara, cuando coincidía. Me divertía mucho ese lenguaje clandestino de señas, que a su vez le evitaba hablar de más.
Daba consejos sabios y discretos que a su vez, estaban llenos de inteligencia, de calle, de experiencia de la vida, que la llevaba a considerar a todo ser humano sin ofenderlo. Era trabajadora y constante en las metas y obligaciones que se imponía. El compañero abogado y tambien presidente de este ilustre Colegio de abogados (as), Noel Colón Martinez, en conversaciones conmigo, cuando hablábamos de alguien en quien se podía confiar para cualquier tarea, decia: «Es un cuadro, se le puede encargar cualquier trabajo que lo hará bien».
Asi era Mady, siempre se esforzó por cumplir su deber y hacerlo bien desde la gloria del silencio, que es la mejor manera de dar. Por todo esto, se que no se fue, que se queda entre nosotros para vivir y aprender de su legado. También para gozarnos en el espiritu, porque la conocimos a ella, a su familia biológica y a sus compañeros (as) en la lucha.
Mi respeto y solidaridad a su grupo de apoyo y de amor; ellos y ellas saben quienes son.
1ro.de mayo 2020
Foto Ernesto Robles/Especial para CLARIDAD
Por: Redacción de Claridad
“Reclamamos participación de los trabajadores en el proceso de transición hacia el restablecimiento del servicio público y la reapertura de la economía.” Así se lo planteó el presidente de la Central Puertorriqueña de Trabajadores (CPT), Emilio Torres Nieves, a la gobernadora Wanda Vázquez, en reunión sostenida por teleconferencia con la mandataria a los efectos de transmitirle los reclamos laborales.
El dirigente sindical afirmó que era necesario que la Gobernadora escuchara de primera mano las propuestas que tienen diversas organizaciones sindicales del servicio público y del sector privado para encaminar el proceso de reapertura, del cual hasta ahora han sido excluidos.
Insistió en que el objetivo de que se controle el contagio de COVID- 19 podría fracasar si la Gobernadora insiste en escuchar solamente las recomendaciones de los grandes empresarios y jefes de agencia, y no incorpora al proceso a los dirigentes sindicales que tienen mucho que aportar en la lucha contra la pandemia y el proceso de planificación y transición hacia la reapertura.
Por su parte, el presidente de la Coordinadora Unitaria de Trabajadores del Estado, Federico Torres Montalvo, expresó que “llevamos varios meses solicitando reuniones con la gobernadora porque sus asesores y jefes de agencia no han sido diligentes en las propuestas sometidas. Es necesario que ella nos indique con claridad cuál es la política pública que pretende implantar, cuáles son los mecanismos para corregir los obstáculos que ponen algunos jefes de agencias en los procesos de diálogo y negociación colectiva, el proceso de atender querellas, la violación de derechos, entre otros asuntos laborales. Le hemos propuesto rescatar y activar de forma permanente la Oficina de Asuntos Laborales de la Fortaleza.”
El presidente de la UIA, Luis De Jesús, alertó a la gobernadora sobre el incumplimiento de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados con la orden ejecutiva y la Ley 26 respecto al pago que corresponde a los trabajadores por horas extras trabajadas.
Por los trabajadores de la empresa privada, se expresó Víctor Villalba, presidente de la Federación de Trabajadores de la Empresa Privada, indicando que es necesario que los trabajadores del sector privado levanten su voz para denunciar cualquier intento de los patronos de no respetar los convenios que establecen que los empleados cesanteados, en el proceso de reapertura deben regresar a sus empleos con las mismas condiciones de trabajo, beneficios y salarios, que antes de la cesantía por la pandemia.
El líder de la CPT señaló que la reacción de la Gobernadora fue de apertura para continuar y ampliar el diálogo con los diversos sectores sindicales. Torres Nieves fue enfático en que el Gobierno debe contar con todas las organizaciones sindicales para asegurar que haya un proceso gradual y planificado de reapertura de la economía. Añadió que el próximo paso debe ser que la Gobernadora se reúna con representantes de todo el movimiento obrero. “Nos reafirmamos en que en la unión está la fuerza para vencer al COVID-19 e impulsar los principios de justicia social para beneficio de todo el pueblo,” concluyó Nieves Torres.
Junto a Nieves Torres participaron de la reunión con la Gobernadora otros cinco líderes sindicales: Lizbeth Mercado (presidenta UECFSE), Luis de Jesús (presidente UIA), Javier López (dirigente UIEAEP), Federico Torres Montalvo (presidente CUTE) y Víctor Villalba (presidente FETEMP).
La Junta de Control Fiscal (JCF) ha escogido mayo, el mes de la radio, para ultimar Las Emisoras del Pueblo de Puerto Rico, WIPR. Ese era el nombre original antes de separarla del Departamento de Educación y convertirla en la Corporación para la Difusión Pública, que consiste de sus radioemisoras AM y FM y los canales de televisión 6 y 3.
Como si se tratara de una simple vieja consola de radio, la JCF le ha dado al Gobierno hasta este 15 de mayo para privatizar otro de los haberes que ha pagado y sostenido por más de 50 años con su dinero el pueblo de Puerto Rico y que con sus luces y sus sombras le ha servido bien al país. ¿O sería posible que sin WIPR en este momento se estuviesen transmitiendo las vistas de la Comisión de Salud de la Cámara de Representantes sobre el fraude en el Departamento de Salud o que se hubiesen podido difundir las históricas vistas del Senado, allá para los 80, sobre los asesinatos en el Cerro Maravilla? No, la televisión comercial no es para educar u orientar al pueblo ni para promover y preservar su cultura. La televisión comercial es para ganar dinero con contenidos insulsos.
Mientras la Junta de Control presiona, el gobierno del Partido Nuevo Progresista, los presidentes de Cámara y Senado y la gobernadora parecen por el momento ignorar la orden de presentar legislación para la privatización. Por su parte, la JCF le ha ordenado a la Oficina de Gerencia y Presupuesto (OGP) que no desembolse los $2.2 millones a la Corporación, que le permitirían mantenerse operando.
De acuerdo con Gerson L. Guzmán, presidente de la Unión General de Trabajadores (UGT), la cual agrupa a los trabajadores de WIPR, estos “no tienen la menor duda” de que la decisión de la gobernadora será conservar en manos del pueblo la Corporación.
“La gobernadora, Lcda. Wanda Vázquez Garced, ha señalado públicamente su determinación de mantener la corporación pública operando como hasta el presente. En este momento también cuenta con el respaldo de los presidentes de Cámara y Senado, quienes se han expresado en el sentido de que no van a promover ni aprobar, legislación alguna para consentir la privatización”, expresó Guzmán López, en declaraciones circuladas el día 3 de mayo.
Gonzalo Cobo Londoño, delegado del área de producción, cuestionó a su vez las motivaciones que pudiera tener la Junta para tratar de imponer lo que considera una decisión arbitraria. “Cuando se examina a profundidad el costo de sostener las operaciones de esta corporación, en el contexto de los servicios que presta al pueblo puertorriqueño y su alto potencial para convertirse en una corporación autosuficiente, y a la vez se toma en consideración el poco impacto que pudiera tener la venta de este activo en la capacidad para aumentar los recursos para pagar la odiosa deuda pública, no hay forma de encontrarle una explicación coherente al empeño de la Junta de Control Fiscal”.
Felícita Sánchez Sierra, delegada general en WIPR, destacó el alto potencial que tiene en este momento la emisora: “Estamos en el umbral de lo que debe resultar en una transformación total del quehacer económico y social de nuestro pueblo, a partir de la conclusión de la amenaza de la pandemia del coronavirus. La realidad puertorriqueña, no tenemos la menor duda, será radicalmente diferente a cuanto hemos vivido hasta el presente. Consideramos que salir de WIPR, constituiría un serio error estratégico que el país lamentaría”.
Según la UGT, los empleados de WIPR consideran que para garantizar la continuidad operacional de la emisora la alternativa no puede ser su entrega a una entidad sin fines de lucro y mucho menos su venta, ya que mediante cualquiera de estas transacciones se perdería el control que hoy tiene el Gobierno sobre las emisoras y, con ello, su potencial de desarrollo y servicio directo al país.
La UGT atribuyó al director ejecutivo de la Corporación, Eric Delgado, ser la persona que hasta el presente más ha impulsado la alternativa de la “sin fin de lucro”. Se cree que este también aspira a dirigirla.
A Frank Berríos Morales, delegado general alterno y camarógrafo de la televisora, le preocupa esta privatización: “No tan solo se estaría transfiriendo por una suma nominal este valioso activo, sino que podría presentarse la posibilidad de tener que subsidiar la misma, tal y como ocurre con tantas otras organizaciones sin fines de lucro”.
Ante estas pretensiones el presidente de la UGT añadió que la gobernadora debe procurar “ajustes” a las acciones del presidente de la Corporación, quien contrario a la intención y voluntad de ella, camina en dirección contraria, fomentando que se legisle para la creación de la “sin fin de lucro”. “El señor Eric Delgado debe asumir la nueva política que promulga la gobernadora y caminar en la misma dirección”, exigió.
“Urgimos a la honorable gobernadora de Puerto Rico a que ponga acción en sus palabras. Su determinación puede brindar paz y sosiego a cerca de 300 ciudadanos (empleados y familias inmediatas) que en este momento están afectadas emocionalmente ante la incertidumbre sobre lo que ocurrirá con sus empleos. La mera idea de que esta fuerza trabajadora pudiera también terminar en las filas del desempleo mantiene en un estado emocional crítico a estas familias. Señora gobernadora, confiamos en su determinación afirmativa”, sentenció Guzmán López.
Dos organizaciones sindicales también expresaron su rechazo a la privatización. En comunicado de prensa el Sindicato Puertorriqueño de Trabajadores (SPT), denunció que al igual que tantas otras agencias públicas, la Corporación Puertorriqueña para la Difusión Pública fue seriamente lastimada por el partidismo y la politiquería de las administraciones que se han turnado en el poder. A eso se sumaron los recortes de presupuesto y medidas de austeridad que la han desmerecido, convirtiéndola en presa fácil de los planes de privatización. “WIPR cuenta con los recursos técnicos y humanos para volver a ser una referencia de la televisión y la radio pública; pero tienen que dejar de amenazarle, deben asegurarle recursos y reconstituir su misión cultural y educativa”, afirmó Karen de León, vicepresidenta del sindicato.
La otra organización que se expresó al respecto fue la Federación de Maestros (FMPR). Esta, junto a cerca de una decena de uniones, ha reclamado que se apruebe la Resolución de la Cámara 646, para que se ordene al DE y a la Corporación a que realicen, de manera conjunta e inmediata, un acuerdo colaborativo para ofrecer cursos a distancia para todos los estudiantes del sistema pública a través de WIPR durante la actual emergencia del COVID-19.
«Las emisoras radiales y televisivas son un activo importante del pueblo y no deben entregarse a la empresa privada. Son un medio de producción cultural y educativa que, aun manejadas negligentemente por el Gobierno de Puerto Rico, tienen gran valor para nuestra sociedad», aseguró Mercedes Martínez Padilla, presidenta de la FMPR.
La Federación repudia el que la JCF se quiera aprovechar la situación de emergencia que vive el país para empujar un proceso que saben tiene la oposición de diversos sectores. “Es lo que se conoce como el capitalismo del desastre, donde entes gubernamentales y empresas buitres ven en el sufrimiento de la población la oportunidad para apropiarse de sus recursos», censuró Martínez Padilla.
El doctor Rafael Gracia Machuca, veterano profesor de Comunicaciones y uno de los gestores de Radio Universidad de Puerto Rico (WRTU), reaccionó: “Estoy seguro de que en Ucrania tiene que haber un canal del Estado, en toda Europa los Estados tienen sus estaciones de televisión y radio públicas que funcionan para promover la cultura. En donde único la cultura sobrevive como puede es en Estados Unidos”.
Gracia Machuca considera que la Junta de Control Fiscal está llevando adelante parte de la agenda neoliberal que el PNP empezó cuando privatizó los hospitales y que continuó el PPD con otras privatizaciones. El profesor de comunicaciones duda de la posibilidad de que WIPR pueda sostenerse como unas emisoras privadas, con o sin fines de lucro. Señaló que en Estados Unidos, a la National Public Radio (NPR) y Public Broadcasting Service (PBS), “los republicanos las tienen con una pistola en la nuca”, y son las comunidades las que aportan el dinero. En Puerto Rico, el canal del Sistema Universitario Ana G. Méndez está en precario, advirtió.
And them good ole boys were drinking whiskey and rye
Singin’ this’ll be the day that I die
This’ll be the day that I die
–DonMcLean
Guánica
Aquella vez nos amanecimos viendo unos grupos de rock en español hasta las tantas, en un lugar a donde solo he ido una vez en mi vida y no sabría cómo volver. Al otro día fuimos a la concentración contra los Cien Años de la Invasión. 25 de julio, 1998. Si no sabes lo que es «la invasión», será que no eres de aquí. Aquí tú dices «la invasión» y la gente sabe. Bueno, mucha gente, tampoco toda. Fuimos a la vigilia y al otro día llegamos a la protesta. Mi memoria de aquel día es borrosa: el mar de gente y aquel sol violento, uno de los calores más siniestros de mi vida. Nosotras amanecidas pero prestas, impetuosas, avanzando contra la ola de calor. Arrastradas por la multitud, casi levitábamos a veces entre tantos cuerpos. Recuerdo detenernos a observar el caballo de Troya de los artistas. Y que era imposible llegar al templete ni encontrarse con alguien entre aquellas cien mil gentes en un embudo.
El aire parecía fuego. Esto era el suroeste en julio, es realmente temible estar ahí en esa fecha. Excepto si estás en el agua. Pero esto no era el agua. Esto eran miles de cuerpos recordando su legado de colonización y explotación, exigiendo lo básico: independencia.
Sufrí un leve desmayo y tuve que detenerme. Yolanda me auxilió un poco con una botella de agua que me echó por encima y me dio de tomar, pero alrededor suyo no me gustaba exhibir mi debilidad. Ella era impasible, varias veces la vi literalmente tragarse las lágrimas por dolores de todo tipo, así que me parecía inapropiado extenderme en el desfallecimiento frente a ella y por eso me reincorporé como mejor pude. Tuvimos esa relación de imperturbabilidad y resistencia extrema siempre. Mi amiga me llevaba casi una década, aunque no llegaba a los 30. Yo no sabía ni hacer café en una greca aún pero eso no viene al caso. De regreso al carro, después de caminar no sé cuántas millas bajo ese sol, ya yo preguntaba para dónde íbamos. Mi espíritu estaba incólume.
«A Boquerón», me dijo. «Fiel toca». Eso significaba que, lo que fuera, se iba a llenar. Decidimos no ir a buscar dónde dormir, para poder guardar un estacionamiento privilegiado, y ahí nos quedamos, en el carro, esperando el momento. Allá nos encontramos con Gama y otras amistades. Gama, cantautor, murió por un cáncer maldito hace pocos años. Nunca querré reponerme del vacío que nos dejó tan temprano. Dicen que el mundo está hecho de palabras y Gama escribió las suyas. Las escucho cada cierto tiempo y es como sacarle el corazón con un cuchillo a esos momentos de nuestros veinte años: varados adrede en Boquerón, sometiéndonos a la voluntad del bullicio, cantando «dame un momento pa’ probar de qué estoy hecho», bailando y bebiendo cerveza con los amigos. La felicidad.
La Habana
Tito Auger
Conocí a Tito Auger, a los demás muchachos de Fiel a la Vega y a su primo Emilio en La Habana, en 1997. Ya en ese entonces estaban super pegao’s en Puerto Rico pero yo no los conocía bien, porque en los años que empezaron a hacerse bien famosos en nuestra isla, yo estaba en Estados Unidos. Pero en 1997 yo ya vivía en La Habana y coincidí con ellos, no solo en una actividad sino en el barrio, porque se hospedaron con mis vecinos. Esa noche, sin saber que estos muchachos ya eran unas estrellas del rock, nos amanecimos conversando en el balcón de Pedro Julio y Nancy en El Vedado y, a partir de ese día, coincidimos montones de veces, casi siempre en el Festival de Claridad. El furor por Fiel a la Vega era antológico, inédito tal vez, y alcancé a unirme a él una vez me regresé a San Juan. Como composiciones, prefiero temas más subestimados como Solamente, Encontrarte es una historia que hoy deberían publicar, Cositas asíy Canción para Vieques. Pero El Wanabí, Salimos de aquí, Hay un pueblo durmiendoy su interpretación de Boricua en la luna se volvieron temas de despertar para mi generación. Una vez, en un Festival de Claridad, por los atrasos típicos de esos jolgorios, les tocó subir a tarima casi a las 4:00 de la madrugada. A esa hora, aquello estaba completamente lleno de muchachitas y muchachitos con banderas de Puerto Rico, listos para darlo todo como si fueran las diez de la noche. Esa noche supimos que este grupo ya era histórico. Una cosa como esa jamás ha vuelto a ocurrir en el Festival.
San Juan
Pedro Arraiza. foto Félix Cordero
Hace un par de años fuimos de nuevo a un concierto de Fiel a la Vega. Habían pasado veinte años pero seguimos siendo rockeros (o eso nos creemos). Mucho había cambiado desde aquellos días de ser la banda del momento. Desde todo aquel furor, no pasó demasiado tiempo antes de que la radio comenzara a ignorar las canciones de Fiel. Ellos hicieron frente a la invisibilización comercial pero, con el tiempo, los muchachos tuvieron que ir regresando a otras tareas y profesiones, y la banda a extender sus tiempos entre presentaciones aunque nunca por completo. Tito, sin embargo, se convirtió en un cantautor de compromiso político a gran escala. Volvió solo, con su guitarra, a los bares y conciertos pequeños pero también a la gestión patriótica. Canción para Vieques, con la participación de artistas internacionales, fue de los primeros proyectos que recuerdo. Cada vez se fue envolviendo más. En la lucha por la liberación de Oscar López hizo aportaciones clave como fue el disco y conciertoLa lucha es vida toda. Ahora también toca con la Banda Acústica Rodante.
Las grandes bandas dejan siempre el legado de una gran canción en la que generaciones completas pueden observarse. Tito probó «de qué estaba hecho» aunque no sé si exactamente como lo proponía aquella canción. A veces pienso que nuestra generación se formaba para el triunfo y para la paz, casi totalmente ciega ante lo que se nos venía encima. Nada de eso encontramos. La adaptación a este mundo brutalmente distinto al que se nos prometía y para el que se nos educó, ha sido lenta y feroz para algunas de nosotras. Para otros creo que no ha habido adaptación, que todavía hay un desfase rígido entre el mundo para el cual se formaron y el mundo convulso, salvajemente desigual, el mundo muriente y profundamente autoritario en el que vivimos. Como si así pudiera borrarse la brecha insalvable entre nuestras aspiraciones de terrazas y sillas plásticas y barbacoas y niños que llevar al mundo mágico de Disney, y un mundo que hace años nos explota en la cara, literalmente con su propia muerte. Sé que es extraño pero en ese concierto de hace dos o tres años en el Choliseo, me di cuenta. No sé si pueda explicarlo cabalmente pero, cuando entré allí, no me encontré en esa generación de cuarentones a cuyos límites pertenezco. Me di cuenta de que una buena parte de ellos y ellas son esas familias, esos trabajadores profesionales, padres y madres de dos niños, propietarios pujantes pero «satisfechos», bebedores de fines de semana en sus terrazas, las familias para las que nos «formó» el Estado Libre Asociado. Cuando Fiel a la Vega cantaba sus canciones más políticas, la gente se esgalillaba con mucha emoción. Levantaban puños, brazos, tomaban el video de la noche. Todos y todas serían «borincanos aunque nacieran en la luna». Estuve gran parte del concierto observando insoportablemente a mi alrededor. Este ejercicio incluía observar a las personas que me acompañaron al concierto y, por supuesto, examinarme yo también. Y pensar si de verdad era tan distinta del resto como me imaginaba cuando entré esa noche allí.
En cuarentena (ya la ciudad es irrelevante)
Debe haber sido el encierro. Era sábado en la noche y no teníamos «planes», fuera de lo que ya venimos haciendo todos los fines de semana de esta cuarentena extendida: volver a hablar, tomarnos y comernos algo desde nuestras sillas de plástico en la terraza. Pero vimos que había un concierto «Live» de Tito Auger y nos echamos en el sofá a disfrutarlo, como quien da con un tesoro escondido el día menos pensado.
Miraba a Tito, el mismo muchacho de ojos cristalinos (tímidos y pícaros a la vez), cola de caballo, mahón y camisa negra, que siempre ha sido. Lo escuchaba cantar sus canciones de siempre y se me activaba algo que no logro descifrar. Algo en la memoria y en el corazón acuchillado. Me preguntaba si todos aquellos cuarentones del concierto estarían viéndolo también desde sus terrazas y sus sillas de plástico y tal vez unos palos extragrandes mezclados con cranberry y china como se estilaba antes.
Esa noche, en eso que se me activó y que no sé nombrar, me di cuenta de que estas canciones tienen más de veinte años. Una cosa que sucede y no se dice deja de existir, perece, he leído varias veces. Volví a pensar en las canciones de Fiel, de mi generación, en lo que nos presagiaron desde siempre: «Oye maestro, si es que eres cierto, yo te exijo tiempo… Y es difícil admitir un fracaso y después venir a hablarnos de salvación. Yo solo quiero hacer bien lo que hago y dejarme ya de tanta conversación. Tú y yo sabemos que lo único que queda aquí es morir de pie. Padre Nuestro no se me aflija, lo que nos queda por ahora es darnos compañía. Y contar historias y reírnos de nuestra confusión. O de hijo a padre, baja de esa gloria y por favor, échanos tu bendición. Como sea… La noche es larga y los tragos van por mí».
Cuando vi esa caja grandota en el balcón, me sentí como el día de Reyes. Qué bueno, así el nene no se aburre tanto, bendito… mire que en este encierro hay que buscarle distracciones y el ejercicio físico es bien importante, me dijo mami que le dijo el cartero. Claro que sí. Solo que el (mini) trampolín me llegó a mí.
La salud -buena o corrupta- está más de moda que nunca. Mi trayectoria en esos términos está un poco como las gráficas, esperando a que baje la curva. Los últimos dos años, las tiroides se convirtieron en las secuaces de mi gordura y cuando voy a la doctora, ellas siempre tienen la culpa. No yo, tampoco el paquete de oreosque me como en tres días, ni el pastelón de amarillos, ni las maltitas bien frías. Algo tenía que hacer. Por algún lado -de internet- leí que saltar es un ejercicio completo, que estimula el sistema linfático y que los astronautas lo hacen también. Pues, si lo hacen los astronautas, tiene que ser bueno (o, por lo menos, bastante más divertido que ir a un gimnasio o correr).
Lo cierto es que buscar el momento para brincar es también un proyecto, sobre todo cuando tu casa se ha convertido en oficina y en el salón de clases de tu hijo a la vez. Ahora el karmaestá de fiesta. Todos aquellos padres y madres que juraron ser mejores maestros que los maestros, se están jalando los pelos. Si logras mantener sentado a tu hijo quince minutos seguidos, no habrá sido tanto porque eres una maestra nata como por esa aptitud para negociar que adquiriste a son de cantazos. Mami, porfa, un ratito más y te prometo que después lo hago; me siento a estudiar si me das la merienda (querrá decir la quinta merienda); mami, después de jugar un parchís con la abuela (solo cuando le conviene, adora los juegos “de viejos”); ¿pero para qué tengo que estudiar si todos vamos a pasar de grado? Y ahí es que entra en el tablero el factor miedo, el amigo inseparable de tu habilidad para coaccionar: ¿tú quieres que venga un loco y te diga que te vas a curar si te inyectas cloro? Pues para eso tienes que estudiar, para que sepas que, si alguien te dice que los detergentes curan, te está metiendo las cabras. Pero mami, ¿por qué a esos doctores de la tele los están regañando si ellos son los que saben? ¿por qué las “medicinas” que compraron son tan caras? ¿por qué la gobernadora no se tapa la nariz? ¿por qué está hablando con una muñeca…? ¿Y quién dijo que educar es un mamey? Pues ahora -como recomendó impávida la psicóloga aquella- asuman y tengan paciencia.
Ese día nos tocaban los diptongos. Desde que la escuela del nene se mudó a casa, de la única forma que logro que estudie, es sentándome y empollando con él. Entre que se lo dije -por decir algo- y lo hizo, terminé de desinfectar una compra, preparar una clase, lavar una tanda de ropa, asistir a una reunión virtual, bañarme y comer. Como todas las noches, convencer a mi hijo para que se meta a la ducha es casi tan difícil como creer que Wanda y las pruebas no tienen nada que ver. Cualquier cosa para retrasar lo inevitable. Esta vez fue una canción.
¿Qué estaré haciendo mal? Clamé al cielo mientras lo escuchaba “callaíta”. ¿Por qué tienes esa cara de huevo tibio, mami?, el muy pícaro se interrumpió.
Antes de caer en su provocación y soltarle un speechde madre culposa, se me ocurrió aprovechar la instancia y su inusitado -y perverso- sentido del humor para identificar con él -y sin excepción- todos los diptongos y hiatos de esa “lección”. Después hizo la asignación, se metió a la ducha sin chistar y se durmió. (Un saludo a Benito y a la mamá de Residente.)
¿Y qué pasó con el trampolín? Nada, al otro día cuando desperté, todavía seguía allí, mirándome desde una esquina de la habitación.