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Ciencia económica empírica para Puerto Rico mutilada por los designios imperialistas de Estados Unidos

 

Especial para En Rojo

Hay que  procurar en Puerto Rico un crecimiento y desarrollo económico a través de la diversidad y la sofisticación del conocimiento productivo que la sociedad puertorriqueña es capaz de poner en función. A eso los economistas denominan la teoría de la complejidad económica.

La producción de bienes y servicios requiere en nuestros días no sólo de factores tradicionales (materias primas, mano de obra), sino, esencialmente, del conocimiento y las habilidades técnicas que existen y se distribuyen en las redes de individuos y organizaciones de una sociedad.

Bajo este principio teórico, esa complejidad económica de cada país se mide observando la variedad de bienes que exporta (diversidad) y cuán capaces son otros países de producir esos mismos bienes (ubicuidad, o exclusividad).

Puerto Rico necesita adoptar en su plan de crecimiento y desarrollo económico la teoría de la complejidad económica. Se requiere para ello que la sociedad puertorriqueña tenga la capacidad de mezclar la diversidad del conocimiento de su gente, de sus instituciones y de sus empresas para la producción económica de rublos en particular en los que demuestre más capacidad, ya sean industriales,  agrícolas, del conocimiento, la ciencia y la tecnología. Producir bienes y servicios únicos y sofisticados requiere la presencia de capacidades avanzadas de las que Puerto Rico no carece.

Poner en práctica la teoría de la complejidad económica necesita comprender que los agentes económicos del País tienen una dinámica rica, heterogénea que modifican constantemente su quehacer, ajustándose a sus capacidades productivas y al crecimiento endógeno impulsado por el conocimiento acumulado mediante su experiencia particular.

Estudiar los sistemas económicos como redes interconectadas de agentes que se adaptan y se influyen mutuamente conduce al análisis de patrones a nivel macroeconómico, partiendo de interacciones a nivel micro. Tal análisis se enfoca en la heterogeneidad, el desequilibrio y el conocimiento necesario para producir bienes y servicios de rublos que garanticen el éxito.

Utilizar herramientas como el aprendizaje automático y el análisis de redes para medir la complejidad de las economías, predecir su crecimiento y entender la desigualdad es esencial para una productividad económica exitosa.

Las economías deben ser vistas —según la teoría de la complejidad económica— como sistemas con numerosos agentes (individuos, empresas, gobiernos) que interactúan de forma dinámica y no lineal, creando resultados que no pueden predecirse con modelos lineales tradicionales.

Para una economía pequeña y de un país que no posee materias primas significativas como Puerto Rico, la producción de bienes y servicios no debe visualizarse como algo que requiere materias primas exclusivamente, sino que también exige conocimiento necesario para combinar todos los elementos de manera efectiva. La cantidad de conocimiento productivo se refleja en la variedad de organizaciones, ocupaciones e interacciones.

Para entender la teoría de la complejidad económica y su viabilidad en Puerto Rico hay que comprender que los patrones económicos a gran escala (como el crecimiento económico, la desigualdad o la innovación) —como bien plantean sus teóricos—  son resultados de las interacciones individuales y no se pueden entender simplemente estudiando los componentes de forma aislada.

La complejidad económica se mide por la intrincación de las redes de interacciones dentro de una economía. Se analizan redes de producción, consumo, exportación, entre otras, para entender las capacidades de una sociedad. Para ello, hay que utilizar métricas para evaluar las capacidades técnicas de un país, la probabilidad de exportar ciertos productos y el potencial de crecimiento.

Necesitamos identificar en suelo boricua el conocimiento productivo que nuestra economía ya posee y dónde puede diversificar sus capacidades para crecer. Proporcionar herramientas para que los responsables de la formulación de políticas identifiquen estrategias para el desarrollo económico.

De lo que se trata es de poner en vigor una ciencia económica empírica en un estilo de gobernanza serio y responsable. Algo que ha sido mutilado en Puerto Rico por la imposición bajo el colonialismo de los designios imperialistas de Estados Unidos.

El autor es periodista.

Haydeé (Tita) Yordán ¡Hasta siempre, compañera!

Foto reproducida del FB

En memoria

Con un abrazo solidario y nuestros deseos de paz y sanación espiritual, la Junta Directiva de CLARIDAD y su Colectivo de Trabajo se une a la familia Saadé Yordán ante la partida física de la querida compañera Haydeé Yordán, en fecha muy reciente. Puertorriqueña de pura cepa, natural de Ponce, Tita, cariñoso nombre por el que era conocida, estudió en la Universidad de Puerto Rico, recinto de Río Piedras, donde defendió los colores de las Jerezanas como jugadora de Volleyball. Tenía gran talento para esa disciplina deportiva, además de una alta estatura que le ganó admiración desde que competía en la escuela superior.. Posteriormente, estudió en el Centro Internacional de Educación Montessori, en Italia. Fueron muchas las voces de estudiantes que en ocasión de su transición a otro espacio han recordado la influencia que recibieron de ella a través de la dulzura y sabiduría con la cual utilizaba el método de enseñanza, entonces bastante novel en nuestro país.

 

Aficionada de forma temprana a la fotografía, con el tiempo se convirtió en una virtuosa de este arte y sus creaciones fueron exhibidas en museos y galerías de Puerto Rico, Estados Unidos, España, Francia. Recibió importantes reconocimientos en diferentes bienales y eventos, como la del Grabado en México y la Bienal de San Juan del Grabado Latinoamericano y una Mención Honorífica del Ïnstitute of Photography Awards en el 2015, entre otros. Sus fotos han animado varias publicaciones, pero sus propias obras incluyen Borrando Géneros Desde la Fotografía y Vivencias Íntimas: Fotografía de lo Efímero.

Tita amó a Puerto Rico y apoyó las causas justas dirigidas a garantizar la dignidad humana y la libertad de nuestro Pueblo. Con valentía enfrentó la persecución del gobierno federal contra la familia cuando su amado compañero Pedro Saadé, abogado de los pescadores de Vieques, fue encarcelado como resultado de la lucha para sacar a la Marina de Guerra de EU de la Isla Nena. Junto a él tuvo y formó una hermosa familia que hoy tiene que sentirse muy orgullosa de ella.

CLARIDAD-el Periódico de la Nación Puertorriqueña- aplaude la talentosa y valiosa vida de Tita Yordán y extiende su cariño a Pedro, Ricardo, Omar, Camila, Gabriela, así como a sus nietas, nietos y demás familiares,

 

 

Puerto Rico crisis estructural polifacética oportunidad de romper con la colonia

 

 

 

Puerto Rico atraviesa una crisis estructural polifacética que combina varios factores que impiden el crecimiento económico. Esta crisis se manifiesta simultáneamente en vertientes financiera, productiva, ecológica y de legitimidad política, generando inestabilidad social sistémica, desempleo y aumento de la pobreza. Llevamos dos décadas de bajo crecimiento y productividad estancada, dependiendo de los fondos federales como motor de la economía. La “salvación”, según el gobierno, es la inversión en el militarismo: fondos que llegan en el contexto de conflictos internacionales. Nuevamente volvemos a ser un enclave-plataforma militar, y nada más.

No es un problema reciente ni coyuntural, es una trayectoria larga en la que la corrupción, la improvisación y un gobierno más pendiente de la imagen que de resolver lo básico se imponen. Es un país donde se anuncia, se improvisa, se protege a los de adentro y los servicios básicos fallan; donde no se planifica y se asume como normal la ineficiencia y la mediocridad política y económica. A esto se suman la emigración continua y la consiguiente disminución de la mano de obra, así como el alto costo de importar bienes y energía. También se añaden una profunda crisis sanitaria, inestabilidad en la educación superior, una gobernanza cuestionada y la privatización y venta de activos físicos y ambientales. Somos una base militar en el Caribe; somos prescindibles, mercancía ante los ojos externos, que pueden callar y tranquilizar con fondos federales.

El problema en Puerto Rico es la ausencia de una estrategia y de políticos dispuestos a dar la milla extra por el bien del país. Puerto Rico se ha acostumbrado a una economía estancada, donde los fondos federales ofrecen estabilidad sin transformación. Estos fondos generan una sensación de tranquilidad y pasividad que facilita los abusos políticos y la corrupción. Funcionan como una especie de sedante que permite que el gobierno colonial continúe su saqueo y destrucción, auspiciado por Estados Unidos.

Esa inercia no permite observar que afuera hay un mundo cambiando con rapidez, donde las cadenas productivas se reorganizan, la competencia tecnológica se intensifica y la geopolítica vuelve a ser determinante, mientras nosotros permanecemos estancados en una colonia dependiente de fondos federales y ahora una base militar o “un puesto avanzado colonial y una pieza clave para la proyección del poder estadounidense en el extranjero(Reyes, 2022).

En estos momentos, los países con soberanía y autonomía se reposicionan, mientras nosotros quedamos rezagados como base militar. Aquí no hay dirección, solo imposición desde Washington, que nos ve como algo de lo que puede disponer a su antojo. La política económica carece de articulación, se anuncian inversiones (industriales y militares) que no se conectan, se corrigen decisiones sobre la marcha y se responde al corto plazo sin una visión clara de hacia dónde ir. La incertidumbre ha aumentado y ya afecta la inversión y el crecimiento, mientras el crimen continúa posicionándose como otra economía. Esto no es casualidad, es el resultado de la carencia de un plan de país y de objetivos claros. Es el agotamiento del modelo de desarrollo colonial, que obliga a una reconfiguración de las relaciones sociales y económicas.

A esto se suma un problema más profundo, la incapacidad del equipo encargado de conducir la política económica, la Junta de Control Fiscal y el Gobierno colonial. Se obedece lo que dicta Estados Unidos y se impone sin cuestionamiento. No se piensa en el futuro; se administra el día a día. No se analiza el entorno, falta capacidad para traducir diagnósticos en decisiones y políticas públicas, y lo poco que se hace carece de consistencia para sostenerse.

Así no se construye una trayectoria ni un futuro sostenible; así no se construye una economía que se sostenga. Esto se refleja en la relación con Estados Unidos, somos dependientes, somos colonia, somos una base militar y eso es todo. Organizamos la economía alrededor de ese vínculo de dependencia y ahora nuevamente como enclave militar, no para crecer y ser prósperos, sino para sostener ese rol de base militar en el Caribe. Ya no somos vitrina; ahora somos una colonia pobre que hay que controlar y someter. Los fondos federales funcionan momentáneamente, pero restringen lo que se puede hacer. No hay iniciativa, y el rol de enclave militar limita el margen de maniobra, haciendo la economía vulnerable a decisiones externas. Se habla de diversificar y fortalecer la economía local, pero no se hace. Y no se hace porque no es solo un problema económico, sino político, la colonia no puede actuar, recibe órdenes. La colonia es el problema estructural que hay que cuestionar.

También se plantea nuevamente la llamada “guerra contra las drogas”, que desde la década de 1970 ha contribuido más a expandir ese mercado que a reducirlo. Detrás de esto hay intereses  económicos que trascienden el control del narcotráfico y se relacionan con la intervención en otros países y el control de recursos. Puerto Rico funciona como base militar para esas intervenciones y como ruta de tránsito de la droga. La relación entre imperialismo, drogas y economía neoliberal forma parte de ese esquema. La “Guerra contra las Drogas” se vincula con la Doctrina Monroe, es a su vez el Gringocentrismo que se refleja en el modo de intervención imperialista-capitalista neoliberal, con un enfoque geopolítico centrado en Estados Unidos. Este enfoque se refleja en políticas de seguridad militarizadas cuyos resultados han sido ampliamente cuestionados, pero se obedece lo que digan. La relación entre la guerra infinita (contra las drogas) y la continuidad del capitalismo y el neoliberalismo por otros medios es parte de ese esquema. La prioridad militar es la defensa de la hegemonía de EE.UU.

El gringocentrismo, también implica dependencia: hacer lo que dicta Estados Unidos, sostener un modelo donde la autonomía es limitada y donde se priorizan intereses externos. En este contexto, no se permite que Puerto Rico desarrolle plenamente una política industrial y comercial orientada a la prosperidad ni que establezca relaciones estratégicas con otras potencias. El modelo dominante (el gringocentrismo) es el de dependencia y subordinación. A nivel interno, el gobierno colonial y la Junta de Control Fiscal no están dispuestos a asumir el costo de una mayor autonomía ni a impulsar modelos alternativos. Se evita tensionar la relación colonial y, al mismo tiempo, se evita transformar la estructura económica. Así, la restricción externa y la falta de decisión interna se refuerzan mutuamente, manteniendo la dependencia. Sin estrategia propia, la política económica y exterior se reducen a la adaptación de lo que se define externamente, es gringocentrismo. No hay conducción, hay ajuste; no hay dirección, hay sometimiento y miedo.

Puerto Rico Libre, sería perder su plataforma militar en el Caribe, darle alas para que creamos en nosotros y que se puede ser libre, ese no es el modelo gringocentrista.  El modelo de Estados Unidos (gringocentrista) es el de dependencia, el coloniaje (o neocolonialismo), tal como quiere aplicar a otros países. La economía estancada, dependiente de fondos externos, profundiza el rezago y reduce las posibilidades futuras de desarrollo, ofrece de alternativa ser una base militar (el Gibraltar del Caribe o el Hawaii -colonial- del Caribe). Este modelo gringocentrico genera más pobreza, desigualdad y vulnerabilidad, además de dependencia.  Así, la restricción externa y la falta de decisión interna se refuerzan mutuamente en la colonia y se mantiene la sumisión y dominio, donde el miedo prevalece y no se permite un modelo de desarrollo y crecimiento alternativo.

¿Qué hará la administración colonial ante posibles cambios en las políticas federales —como la reducción del Estado de bienestar? Surge una interrogante crucial, ¿cómo sostener una economía que depende de esos recursos (fondos federales)? Un recorte significativo podría desencadenar una crisis social sistémica, caracterizada por la fragilidad institucional, polarización económica y fallas en cadena en distintos sectores. Trump propone que cada territorio (y también los estados) tengan que asumir la responsabilidad exclusiva para proveer bienestar social. Pero si la colonia vive de las ayudas que proveen esos fondos federales, y ahora cómo administrar una colonia en crisis estructural polifacética, que produce desajuste profundo y prolongado del sistema económico, social y político, donde los modos de producción y regulación actuales se agotan. Esto generará una crisis social sistémica creada con la intensión de que seamos una colonia en la versión hawaiana de albergar una gran e importante concentración de bases militares, donde la presencia militar es fundamental para la economía, además del turismo. Esto podría manifestarse en el deterioro del tejido social, con expresiones de violencia directa, cultural y estructural. En ese escenario, se pondría en evidencia el agotamiento del modelo económico y social vigente. Puerto Rico sin puertorriqueños, colonia militar y de turismo.

Puerto Rico colonial puede optar por conformarse con estabilidad sin crecimiento, diagnóstico sin estrategia y subordinación permanente, ser plataforma militar sin puertorriqueños o puede replantearse su futuro. Recordemos que, sin proyecto de país, sin planificación y sin dirección, el rezago y la crisis se profundiza.

La alternativa, desde esta perspectiva, implica cuestionar el modelo actual y explorar transformaciones estructurales. Se requiere colaboración entre todos los actores —empresas, gobierno, sociedad civil, ciudadanía y academia— para co-crear nuevas estructuras de desarrollo económico y social sostenibles.

El pueblo debe perder el miedo, es hora de una ruptura con la colonia y entender que la alternativa está en la independencia y plena soberanía para superar esta crisis estructural y construir otra economía y sociedad justa y equitativa que nos represente. Hay que lograr cambios estructurales y de paradigma para conseguir transformaciones radicales, ver los síntomas y transformarlos, necesitamos cambiar el sistema colonial y construir ese futuro donde estemos incluidos. Pero no se trata de hacer que un proyecto funcione, sino de que cambie el entorno en el que todos operamos, romper con la colonia.

El cambio y la transformación es un proceso colectivo, dinámico y abierto, orientado a construir un modelo más justo, equitativo y sostenible. En Plan B Independencia se analiza este escenario y se propone la transición hacia una economía prospera y nuestra. Existen otras propuestas en Puerto Rico para transformar a Puerto Rico en un país libre, soberano y exitoso. En el libro Seremos Libres en la Independencia estaremos mejor (MINH) se presenta un análisis y exposición sobre el potencial que tiene nuestra nación puertorriqueña para desarrollar una sociedad próspera y equitativa una vez nos sacudamos de encima el yugo colonial. Podemos ser libres, la ruta está trazada, pero debemos asumir el cambio y comenzar a construirlo.

 

 

El día en el que no se acabó una civilización (y otras argucias)

 

En Rojo

0. Al momento de escribir estas líneas, mediodía del martes 7 de abril de 2026, el presidente de los Estados Unidos ya ha anunciado en Truth Social, «una civilización entera morirá esta noche, para no volver jamás. No quiero que suceda, pero probablemente ocurrirá, ¿QUIÉN SABE?». Irán no acata su ultimátum. Mientras tanto, EEUU bombardea por segunda vez desde marzo a la isla de Jarg.

Jarg es una isla de apenas 24 km cuadrados que posee la mayor terminal para la exportación de crudo en Irán. Su ubicación cercana al estrecho de Ormuz la hace un punto estratégico principal.  Este martes que nos mantiene en vilo parece ser el punto climático de una narrativa incoherente que se inició el 21 de marzo. Entonces, Trump afirmaba que Irán tenía 10 días para abrir el estrecho, que tiene 5. Que son 48 horas para abrirlo. Mañana a las 8, que están negociando, que sí, que no, que negocie mi yerno, que decido yo, que el «fucking» estrecho de Ormuz lo abra la OTAN, que lo abrimos nosotros. Que hoy martes 7 de abril a las ocho de la noche se acaba una civilización. Ese es «el hombre más poderoso del mundo» según su propia alucinación y la estrategia de quienes mueven los hilos del poder.

No pocas voces dentro de EEUU piensan que Trump ha perdido el juicio -si alguna vez lo tuvo- y debe ser inhabilitado. Existe la ENMIENDA XXV a la constitución de EEUU, que entre otras cosas, explica lo que debe hacerse de encontrarse el presidente inhabilitado para continuar en su cargo. Además, el presidente puede ser destituido de su cargo por «traición, soborno u otros delitos mayores y faltas». Faltas como la corrupción y los abusos de la confianza pública. Donald cumple con todos los requisitos para que le digan «you’re fired» como si se tratara de su propio reality show. Sin embargo, de esa posibilidad se ha hablado desde el primer término del Delirante Anaranjado parece probable. Ante la urgencia de hoy, cuando el presidente habla sin ningún freno de la posibilidad de llevar a cabo crímenes contra la humanidad, pensar en la dichosa enmienda parece un gesto tardío.

En realidad no estoy seguro de que Trump o sus asesores más cercanos sepa lo que es una civilización. No creo que hayan estudiado las primeras civilizaciones como la mesopotámica, la egipcia, la del valle del Indo o la china. No creo que siquiera  hayan pensado que después de Hiroshima y Nagasaki  la civilización japonesa no se extinguió.  Las culturas milenarias se derraman por el mundo.  Y la persa dio la primera declaración de la liberad de los pueblos, la costumbre de tener jardines, los pantalones, no importa lo que diga el algoritmo.

  1. Hoy, cuando Irán señala que sí está dispuesto a un cese al fuego gracias a la mediación de Pakistán y Omán, entre otros, se cierne sobre la región la amenaza destemplada de Trump. Con suerte, su yerno, Jared Kushner, no está en las nuevas negociaciones esperando que Saudi Arabia le dé financiamiento para la compra de otra vaina como Electronic Arts.El mundo es menos seguro hoy que el 28 de febrero. Y no es que hace tres años fuera el paraíso. De hecho, el paraíso es una aspiración a la que solo se llega ya usted sabe cómo.

2.Hoy, 6 de abril de 2026, cuando escribo más líneas, no han borrado del mapa ninguna civilización. Por el momento. En la madrugada, el Consejo de Seguridad Nacional de Irán aceptó un alto al fuego con EEUU por dos semanas. Se negociará un acuerdo de paz en Islamabad a partir del viernes. ¿Cuáles son los diez puntos a partir de los cuales se darean las negociaciones?

  1. Cese total de cualquier agresión contra Irán y los grupos de resistencia aliados.
  2. Retirada de las fuerzas de combate estadounidenses de la región, prohibición de cualquier ataque desde bases contra Irán y abstención de adoptar despliegues militares ofensivos.
  3. Tránsito diario limitado de buques por el estrecho de Ormuz durante dos semanas, bajo un protocolo de paso seguro supervisado y regulado por Irán.
  4. Levantamiento de todas las sanciones primarias, secundarias y de las impuestas por la ONU contra Irán.
  5. Compensación de los daños sufridos por Irán mediante la creación de un fondo de inversión y financiero.
  6. Compromiso de Irán de no fabricar armas nucleares.
  7. Reconocimiento por parte de Estados Unidos del derecho de Irán a enriquecer uranio y negociación sobre el nivel de enriquecimiento.
  8. Aceptación por parte de Irán de negociar acuerdos de paz bilaterales y multilaterales con países de la región en función de sus intereses.
  9. Extensión del principio de no agresión a todos los actores que hayan agredido a los grupos de resistencia.
  10. Finalización de todas las resoluciones de la Junta de Gobernadores (del Organismo Internacional de Energía Atómica, OIEA) y del Consejo de Seguridad (de la ONU), y aprobación de todos los compromisos en una resolución oficial de la ONU.

Nosotros, los optimistas críticos, deseamos que este cese al fuego concluya con acuerdos de paz. Sin embargo, fieles al enfoqe analítico y escéptico, aceptemos que la esperanza no es ciega. Se fundamenta en un análisis racional de las circunstancias y en datos empíricos. Las cosas no mejorarán por sí solas. Pongo atención sobre tres de esos diez puntos: se contempla el cese de los ataques de Estados Unidos e Israel sobre Irán pero también sobre los aliados del país en la región; el pasaje coordinado por Irán a través del estrecho de Ormuz y la retirada de las tropas estadounidenses de sus bases en toda la región.

Primero, ya Israel ha dicho que su toma del sur del Líbano no es negociable. Segundo, reconocer que Irán administra, de facto, el estrecho de Ormuz es una derrota aunque esto ocurría antes del inicio de las hostilidades y no era una de las razones para el ataque de EEUU/Israel. Tercero, una retirada norteamericana del Golfo Pérsico es poco probable. Aunque no imposible. Recordemos que Trump, en su batalla verbal contra los países miembros de la OTAN ha dicho que su país no requiere del estrecho de Ormuz, por donde transita el 20 % del crudo mundial, para sus necesidades energéticas.

«No lo necesitamos. Europa lo necesita. Corea (del Sur), Japón, China y muchos otros lo necesitan. Por lo tanto, tendrán (los países miembros de la OTAN) que involucrarse un poco en ese asunto», aseveró en la prensa a finales de marzo.

Bien, en el exabrupto, el Primer Mandatario dice que ni siquiera tienen que estar allí. Lo cierto es que en Baréin está la Quinta Flota de la Armada de los Estados Unidos. La base aérea de Al Udeid en Catar ocupa 24 hectáreas que permiten operaciones desde Egipto a Kasajistán. Kuwait tiene varias instalaciones y en Dubái está el puerto de escala más ​grande de la Armada de los Estados Unidos en Oriente Medio, ‌que acoge regularmente a portaaviones y otros buques estadounidenses. Desde Arabia Saudí se da “apoyo” a la región con baterías de misiles Patriot y sistemas de defensa antiaérea de alta altitud . No solo hay un asunto relacionado con símbolos de la presencia imperial y la seguridad. Aquí hay un asunto de negocio. Y todo lo relacionado con el aparato militar industrial es el mejor negocio de los EEUU.

Por otro lado, ¿le conviene al estado de Israel, protagonista de esta escalada militar, la salida de EEUU de la región?  Lo que esta claro hoy es la vulnerabilidad de los países del golfo que han prosperado entre una Israel beligerante, una ocupación virtual de los EEUU y una economía de burbuja inmobiliaria y universos digitales.

¿Oremos?

 

 

 

 

Creando sin encargos

Omayra Rivera Crespo, Irmaris Santiago Rodriguez; Yazmin Crespo Claudio del Taller Creando sin Encargo.

 

En Rojo

ccotto@claridadpuertorico.com

“Una arquitectura, que no responda a la estética ostentosa, a un espacio exclusivo y excluyente”. Ese es el proyecto compartido por Omayra Rivera Crespo, Irmaris Santiago Rodriguez; Yazmin Crespo Claudio en el Taller Creando sin Encargo. Sus creadoras así lo describen:  No trabajamos por encargo del mercado; trabajamos con comunidades. No entendemos el diseño como un servicio, sino como un proceso colectivo. No entendemos la pedagogía como una transacción, sino como aprendizaje horizontal. Creemos en el desaprender para aprender críticamente”.

Las arquitectas coincidieron en sus estudios de bachillerato en la UPR, Rio Pierdas. Luego por diversos caminos cursaron sus estudios doctorales. Ahora son profesoras en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras. Ahí comenzaron a preguntarse:

¿Cómo se enseña arquitectura en un país colonial, atravesado por crisis económicas, ambientales y políticas? ¿Qué significa formar arquitectos en un territorio marcado por la deuda, la migración y la vulnerabilidad climática? Más que fundar una práctica, buscábamos ensayar otra forma de pedagogía y de producción espacial situada”.

Ante esos cuestionamientos expresan que el proyecto surgió por inconformidad.

Por no querer reproducir una arquitectura centrada en el mercado, en el ego profesional o en la estética despolitizada. Puerto Rico vive en una condición de extracción constante: económica, territorial y simbólica. Ante eso, la arquitectura no puede ser neutral. O fortalece comunidades o fortalece estructuras de desplazamiento”.

Pero también surgió desde el aula. Nos preguntamos qué estábamos enseñando y para quién. ¿Estábamos formando arquitectos para competir en el mercado o para pensar críticamente el territorio que habitan? Entendimos que la pedagogía debía transformarse junto con la práctica. No queríamos una educación vertical, autoritaria o distante de la realidad social, sino una pedagogía situada, crítica y participativa. En ese sentido, el taller es un proyecto pedagógico que cuestiona cómo se produce conocimiento y cómo se aprende a hacer arquitectura en un país colonial.

También surgió de nuestra posición como mujeres profesoras en un campo históricamente dominado por narrativas patriarcales. Queríamos una práctica matríztica, donde el cuidado, la interdependencia y la agencia colectiva fueran centrales”.

¿En qué se enfoca el trabajo comunitario?

En trabajar no solo en ni para las comunidades, sino con las comunidades. Eso implica redistribuir la autoría. Implica procesos abiertos en los que estudiantes, líderes comunitarios, voluntarios, niñez y residentes participan activamente en el diseño y la construcción.

Nuestros Workshops Arquitecturas Colectivas (WAC) — en La Perla, Puerta de Tierra, Barrio Obrero, Capetillo — han sido espacios gratuitos donde el aprendizaje es horizontal. No se trata solo de construir mobiliario o realizar intervenciones; se trata de reactivar el espacio público como territorio de encuentro y de memoria. Estos procesos operan de manera multi-escalar — desde el cuerpo y el gesto cotidiano hasta el barrio y el territorio — y reconocen la agencia tanto de actores humanos como no-humanos: el clima, la vegetación, los materiales, las infraestructuras existentes. Entendemos el espacio como un ensamblaje relacional donde lo social, lo ambiental y lo material co-producen formas de habitar y de resistencia.

El trabajo manual y la conciencia material son fundamentales. Al trabajar con materiales locales y procesos constructivos reales, nos reinsertamos en el ecosistema del territorio. El cuerpo vuelve a ser parte del conocimiento. Traducimos el pensamiento bio regional en algo tangible: una estructura, un espacio, un gesto colectivo.

La mayoría de las personas considera que la arquitectura es solo diseño; mas allá del diseño, cómo explicar su importancia sociocultural e histórica?

La arquitectura es política.

El espacio no solo cobija; también contiene memorias, desigualdades y aspiraciones. Decide quién pertenece y quién está desplazado.

Históricamente, la arquitectura en Puerto Rico ha servido tanto a proyectos coloniales como aproyectos de resistencia comunitaria. Por eso, la educación en diseño tiene una responsabilidad social: formar profesionales críticos que entiendan que reconstruir en medio de una crisis no puede ofrecer la ilusión de resolución resiliente, sino que debe atender las condiciones estructurales que generan vulnerabilidad, resistiendo patrones neoliberales y hegemónicos.

La arquitectura debe fortalecer las comunidades y contribuir a la transformación social. Cuando se somete a la lógica especulativa del mercado, reproduce desigualdades y legitima el desplazamiento.

En estos momentos en que Puerto Rico está acosado por los inversionistas de la Ley 22 con la pretensión de la construcción de complejos residenciales millonarios exclusivos, ¿cuál consideran es el papel sociocultural de la arquitectura?

Cuando se construyen complejos millonarios en tierras vulnerables mientras comunidades enfrentan el desplazamiento, estamos ante una crisis ética.

La arquitectura no puede limitarse a ejecutar proyectos sin considerar sus consecuencias. Debe insertarse en la discusión sobre política pública y apoyar herramientas como fideicomisos de tierra, bancos comunitarios, cooperativas y modelos de ayuda mutua.

El desarrollo que ignora los intereses comunitarios, los recursos naturales y las memorias territoriales reproduce la lógica extractiva que ha marcado nuestra historia colonial. La arquitectura debe formar parte de la defensa del derecho a permanecer.

Las entrevistadas narraron que, desde su fundación en el 2012, el taller ha desarrollado una práctica sostenida que articula pedagogía, territorio y acción colectiva. Sus primeros proyectos fueron Nuestro Centro en La Perla —como parte de la Trienal Poligráfica de San Juan— y el mobiliario para Cinema Paradiso en la calle Loíza.

En 2013 se realizó el primer Workshop Arquitecturas Colectivas (WAC I) en La Perla, convocando a estudiantes de diversas instituciones para trabajar junto a la comunidad. En 2017, el WAC II en Puerta de Tierra, en colaboración con la Brigada PDT, profundiza el trabajo en contextos de lucha urbana. De este proceso surge una publicación en la revista Bitácora Urbano Territorial.

En 2019, el taller se extendió a la diáspora mediante un proceso participativo en Worcester, Massachusetts. En 2020 se desarrollaron herramientas de diseño participativo para la comunidad de profesionales interesados en aprender sobre procesos participativos con las comunidades.

En 2021 se llevó a cabo el WAC III en Barrio Obrero San Ciprián, y en 2022 se realiza la Escuela de Verano: Play, Placemaking & Participation en Capetillo, con estudiantes de Puerto Rico y Alemania; de este proceso surge una publicación en la revista chilena De Arquitectura.

Creando sin Encargos será galardonada por la Association of Collegiate Schools of Architecture (ACSA) con el ACSA 2026 Diversity Achievement Award, Honorable Mention, por su trabajo “Contra-Narrativas: Trece Años de una Pedagogía Decolonial Puertorriqueña”.

El comité evaluador del ACSA, reconoció que el trabajo del TCSE, de Yazmín M Crespo Claudio, PhD, Irmaris Santiago Rodríguez, MArch y Omayra Rivera Crespo, PhD, desataca por las perspectivas que aportan desde un contexto caribeño históricamente moldeado por el estatus colonial de Puerto Rico y sus condiciones socio ambientales, así como por su compromiso sostenido con la justicia espacial, el diseño centrado en la comunidad y la transformación de la enseñanza de la arquitectura.

La ceremonia de Premios a la Educación Arquitectónica, se llevará a cabo en la 114ª Reunión Anual de la ACSA: Convergence/Divergence, que se celebrará en Chicago, Illinois, del 26 al 28 de marzo de 2026.