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Medicinas y vacunas anti-virus, bienes comunes de la humanidad.

 

Por Marcelo Barros/Especial para CLARIDAD

En estos tiempos, la humanidad sufre con la pandemia provocada por el Covid 19, con el agravamiento de las desigualdades sociales y con la intensificación de la destrucción de la Tierra. Sobre el modo de cuidar de las enfermedades, la Organización Mundial de la Salud (OMS) define que todo ser humano tiene pleno derecho a la salud. En 2014, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas ha definido: «El derecho a la salud es un derecho amplio que incluye no sólo la prestación de una atención de salud oportuna y apropiada, sino también los determinantes subyacentes de la salud, como el acceso al agua potable y a un saneamiento adecuado, el acceso a una nutrición y vivienda suficientes y seguras, salud ocupacional y ambiental, y acceso à la educación y información «(Párrafo 11). Este es el vínculo fundamental entre derecho a la salud y el derecho a la seguridad de la vida para toda la humanidad.

Partiendo de esta premisa, organismos internacionales coordenados por la Ágora de los/las Habitantes de la Tierra enviarán a la 75ª Asamblea General de las Naciones Unidas, que ocurrirá en septiembre, propuestas para acciones claves en la lucha contra la pandemia de Covid-19:

1-Acción de la ONU para erradicar el empobrecimiento – no solo para disminuir la pobreza. Las desigualdades sociales y el empobrecimiento provocado por este sistema económico son responsables por muchas muertes provocadas por esta pandemia. 

2 – Actitud de la ONU para detener la destrucción de la tierra y de la vida en la línea de la Ecología Integral. 

3 – Impedir la comercialización de la salud.  Las patentes privadas con fines de lucro sobre la vida son el instrumento mediante el cual el sistema dominante capta y se apropia del valor de la vida. La vida no es una patente. Las vacunas son esenciales y no pueden ser de propiedad privada. 

4 – Que la ONU impida la política internacional que fomenta guerras y conflictos para vender armas y mantener el mundo en permanente riesgo. En 2019, los poderosos gastaron más de 1,8 billones de dólares en armas. Un solo avión de combate americano, el F-35, cuesta más de 180 millones de dólares. Decenas de miles de vidas podrían salvarse si se invirtieran estos millones en el sistema de salud. Es urgente poner la vida y la seguridad de todos/as como prioridad de la política y de la economía. 

Estamos todos/as llamados/as a luchar pacíficamente para que el bien-vivir sea la meta de la política y de la economía. Eso lo requiere una verdadera espiritualidad humana, fundamentada en el cuidado con la Vida. 

El autor es monje benedictino y ha escrito más de 40 libros.

Cerdos se adueñan de las calles

 

Por Cándida Cotto/CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

 

Como si no fuese suficiente tener que manejar la crisis de la pandemia que provoca el coronavirus, los residentes de las comunidades que bordean el caño Martin Peña continúan lidiando con los cientos de cerdos vietnamitas que han invadido sus patios, sus calles, las riberas del caño y los espacios baldíos.

“Nosotros llevamos desde el 2018 al 2019 tratando de resolver el problema de los cerdos en nuestra comunidad” expresó Iris Rijos, presidenta de la Junta de Vecinos de la Comunidad Buena Vista, en Hato Rey. Aunque la presencia de estos animales data de mucho antes de esa fecha, narró que durante ese año lograron que el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, siglas en inglés), junto al Departamento de Agricultura de Puerto Rico iniciara un programa para remover los animales de las comunidades. Pero a finales del 2019 esa iniciativa se frustró. Según les informó el  USDA, los fondos se le terminaron y no tenían personal para continuar.

Iris Rijos,portavoz comunidad Buena Vista. Fotos Alina Luciano/ CLARIDAD

El proyecto, indicó Rijos, llegó a remover alrededor de 800 cerdos de toda el área en las ocho comunidades del Caño, especialmente en Cantera. Esta cantidad no representa una cifra suficiente cuando en Buena Vista nada más había alrededor de 400 a 600 cerdos.

Antes de que las agencias de gobierno intercedieran la comunidad de Buena Vista, tuvo la iniciativa de recoger los cerdos y separarlos por hembra y machos para evitar que se reprodujeran. Esta iniciativa produjo resultados porque al menos los cerdos ya no se veían en la calle. Este era un trabajo arduo porque había que alimentarlos, el olor era fuerte y había días que se veían obligados a limpiar. Además, se les proveía comida a las personas que iban ayudar.

“Pero nosotros no somos las personas ni la entidad que le corresponde hacer ese trabajo. Tocamos puerta y ahí es donde entra Agricultura federal y local y el Departamento de Salud porque realmente es un problema de salud de gobierno. Nosotros no somos el ente para resolver esa situación”.

Tras la retirada del proyecto del USDA, ninguna agencia del gobierno de Puerto Rico ha hecho ninguna gestión o esfuerzo por atender la situación. El Departamento de Salud repartió literatura y orientó sobre el peligro que se tiene al tocar los cerditos y las medidas que se deben tomar para evitar alguna contaminación.

En una ocasión unos veterinarios se interesaron en ayudar en la remoción de los animales, pero debido a la falta de un santuario en la isla adonde llevarlos, no pudieron hacer el trabajo.

«Estamos como empezamos» Foto Alina Luciano/CLARIDAD

“Así que estamos como empezamos”, lamentó Rijos, a la vez que expresó su preocupación de que los niños ven los cerditos como una mascota para juego cuando pequeños, pero esos cerdos pueden llegar a pesar 150 libras, lo que representa un peligro. “La comunidad es la que los alimenta. La gente los acostumbró a darles comida y por eso es que el animal es más peligroso, porque come comida de humano. En el momento que no la tienen se pueden   tornar agresivos”.

Rijos quiso dejar claro que, aunque hasta ahora en la comunidad no se ha reportado que alguien se haya enfermado, Buena Vista es una comunidad que se inunda, lo que la hace más vulnerable porque tanto el orín como el excremento de estos animales transmiten enfermedades como la leptospirosis. Además, declaró su preocupación por que incluso la gente “coja miedo de venir a nuestra comunidad”.

A estas alturas hay muchas versiones de cómo llegaron estos animales a la comunidad de Buena Vista. Lo que sí entienden es que “esos cerdos no llegaron solos; alguien vino y los tiró. Ya han llegado a la Milla de Oro, Floral Park, también camino a Río Piedras por la Barbosa. Pero también he visto gente que se para y los alimentan. Nosotros le hacemos un llamado a la gobernadora, al Departamento de Salud, al de Recursos Naturales y a Agricultura Federal, que ellos son las personas que tienen los expertos para tratar esta situación. No solo en el caño, en todo Puerto Rico”.

Entrevistado por CLARIDAD, el doctor en veterinaria Ricardo Fernández destacó que la proliferación de los cerdos vietnamitas, así como la de cerdos salvajes domésticos representa un   problema de salud pública para la comunidad y un peligro para los porcinocultores.

“En nuestra cultura no se ve mucho utilizar un cerdo como mascota. Sí últimamente se usan como mascotas; pero eso no es la norma. La norma es que el cerdo es criado por porcinocultores, se utiliza para un propósito de consumo. Los cerdos vietnamitas no tienen esas características.  Mucha gente dice que son cerdos enanos y los compran creyendo que van a tener un cerdito bien bonito, chiquitito toda la vida, pero no se instruyen para saber que estos cerdos pueden llegar a pesar hasta 200 libras y son animales que consumen y hay que darles el cuido adecuado”.

Añadió que “desgraciadamente” estos animales se han ido moviendo y ya en Puerto Rico existen lugares donde hay problemas con cerdos vietnamitas y con cerdos domésticos en estado salvaje.

Expuso el doctor Fernández que el problema con todos los cerdos salvajes no es que tan solo dañen las siembras, es que pueden representar un riesgo a la salud de toda la industria porcina porque pueden ser portadores de enfermedades que en un pasado fueron erradicadas en la isla. Enfermedades tales como la pseudorrabia, síndromes respiratorios y reproductivos porcinos. Dado a que estos animales en sí son un reservorio de enfermedades que ya han sido erradicadas, un desorden o un mal manejo de estas especies en la industria porcina se convierte en un problema de salubridad y hasta económico.

En el caso de los cerdos vietnamitas, además son potenciales portadores hacia los humanos de enfermedades como la peste, rabia, gripe aviar y parásitos intestinales. Pueden adquirir leptospirosis, que es la enfermedad de la orina de ratón, y a su vez transmitirla, provocar problemas de piel por parásitos externos como la sarna. Incluso el doctor Fernández reconoció que los cerdos todos tienen una mordedura bastante fuerte y que pueden infligir daño a la gente si se crían un poco salvajes.

“Hay que tener cautela. Por eso es por lo que en la porcicultura de esos animales se manejan procedimientos para evitar que haya problemas de agresividad. Se castran los machos por dos razones: para evitar la agresividad y mejorar la calidad de su carne. Todas las personas que tienen esa dedicación se adiestran para criar un animal de calidad para el consumo humano”, describió sobre los cerdos para consumo.

El doctor Fernández comentó que incluso cuando alguna persona se le acerca y le dice que interesa tener  un cerdo vietnamita para mascota le advierte si sabe en lo que se está metiendo, que no es un animalito pequeño, que va a requerir más comida cuando llegue a los 6,7, 8 meses y ya esté pesando entre 70 a 90 libras.

Estos animales pueden ser fértiles ya alrededor de los seis meses y la reproducción se tarda tres meses y tres 3 días. Una cerda puede tener un promedio de 8 a 9 cerditos. Si se siguen regando, pueden tener de dos a tres partos al año.

El veterinario dijo que, aunque en un principio el cerdo vietnamita es un animal importado, aquí hay crianza de ese cerdito. Su apreciación es que se trajeron con un propósito dual de consumo y como mascota, pero se limitó al área de mascotas porque no tienen el mismo beneficio que otras razas de cerdos que se utilizan para el consumo.

Ante la situación que enfrentan las comunidades del Caño Martin Peña con la proliferación de estos animales, el doctor Fernández no dudó en expresar como salubrista y médico veterinario la importancia que hay de atender ese problema, el cual reconoció se le ha ido de las manos, tanto a los veterinarios como a las entidades gubernamentales.  Este recomienda que se proceda a la captura y disposición adecuada de estos animales, que es la eutanasia, dado a que estos no son animales que alguien los quiera adoptar. Recalcó el peligro que representa para la salud pública, para la economía y la industria porcinocultura de la isla la existencia de estos animales realengos o salvajes, ya que podrían provocar de la noche a la mañana brotes de enfermedades ya erradicadas.

El doctor reconoce que hay grupos de rescatistas y defensores de los animales que no están de acuerdo con esta medida, mucho más ahora con el nuevo código civil.  No obstante, apuntó a que hay que tener una manera sabia de atender el problema, pensando en el bien del animal y manteniendo unos regímenes de salud pública. La captura y disposición humana de estos animales, la eutanasia, es una de las acciones a tomar. Este descarta el que los animales puedan ser capturados y relocalizados.

Para concluir, el doctor Fernández lamenta el que las personas no se eduquen cuando van a adquirir una mascota. “El problema de los cerdos vietnamitas hay que atenderlo de raíz, educando a las personas antes de decidir tomar a un animal como mascota”.

 

 

In memoriam: María Asunción Olivar Piñero

 

Por Vivian Auffant Vázquez

Este 12 de junio del 2020 se despidió a la eternidad una discípula del Maestro Hostos. Mujer de inquieto pensar, llegó a tener en sus manos  la obra del Ciudadano de América, Eugenio María de Hostos. Conoció a su hijo Adolfo  y colaborando como estudiante primero y luego como esposa,  transcribió a maquinilla  la inmensa obra de este mayagüezano universal.  Su nombre, María Asunción Olivar Piñero. Años después se le conoció como la Viuda de Adolfo de Hostos.

Su elegante porte la distinguía a donde fuera. Era muy observadora y analítica  aplicando  el pensamiento y método hostosiano.  El lugar en la primera fila de los actos  de Mayagüez era de ella, muy merecido por su labor de divulgación y enseñanza  del Maestro Hostos. Ese reconocimiento lo ha honrado el Alcalde de Mayagüez José Guillermo Rodríguez dedicando un lugar a la obra del mayagüezano universal. Doña Asunción  fue una incansable colaboradora de las obras hostosianas en la cuidad natal del prócer.

La reconocíamos como  la Hostosiana Mayor, quien la bautiza con ese nombre  es  su hija Teresa y luego se reafirma su título  por quienes estudiamos los escritos del trascendental pensador puertorriqueño. Su  labor fue  incesante,  comprometía su amor al pensamiento de un prohombre postergado aún hoy día. Hostos tuvo la voz valiente que pese a las situaciones  extremas como la ocupación norteamericana, no  imponía su criterio de independencia porque  reconocía que la decisión de estatus era una de conciencia y voluntades unidas. Lo que  no quería era la colonia, la nueva  no  era diferente de España,  es la colonia de  un  naciente imperio. Esa todavía desconocida potencia  cuyos intereses  deslumbraban en las horas más  oscuras de alternativas,  columpiaban la  tempestad de intereses políticos que nublan la razón y el bien común. La diplomacia de Hostos  en sus declaraciones  del 98  ha llevado a opinar que aceptaba la ocupación; nada más lejos de la verdad. Ha sido mal entendido  y  peormente citado. Doña Asunción dedicó su vida a enderezar esos entuertos producto de quienes trastocan palabras y hechos por intereses partidistas.

Todavía las voces actuales imbuidas en el mar de la política de diversas corrientes submarinas piensan que nada  se puede hacer ante la complicada situación histórica. Las circunstancias de  todos estos años demuestran que en muchas ocasiones quienes nadan a contracorriente de la libertad, llegan al fondo de un océano abismal   y contrario a la las leyes de física  que del fondo se sale del remolino, los casos  hasta ahora indican que  se ahogan en el remolino.

A Doña Asunción nuestro agradecimiento por su ejemplo de  conciencia y estudio  del Maestro de América,  pues nos ilustró la lectura y análisis de las circunstancias al invocar la afirmación inequívoca: ni hoy ni mañana ni nunca, mientras quede un vislumbre de derecho en la vida norteamericana, está perdido para nosotros el derecho de reclamar la independencia, porque ni hoy ni mañana ni nunca dejará nuestra patria de ser nuestra.

 

EDITORIAL   El aeropuerto Luis Muñoz Marín y el riesgo de una nueva ola de COVID-19

 

Desde el comienzo de las medidas de control de la pandemia del COVID-19 en Puerto Rico hace más de tres meses, existe una preocupación generalizada por el punto vulnerable que representa el aeropuerto internacional Luis Muñoz Marín para la entrada del virus a la Isla. Esto,  dado el ininterrumpido tráfico aéreo que se mantiene entre Puerto Rico y lugares de Estados Unidos, como Nueva York, Nueva Jersey, Chicago y Florida, todos con altas tasas de COVID-19. Miles de pasajeros, principalmente puertorriqueños, han llegado y continúan llegando a la Isla en medio de la emergencia, y muchos más llegarán ahora que el verano está en pleno apogeo y el Gobierno propicia la reapertura de la economía, flexibiliza las condiciones para las operaciones de los  sectores privado y público,  y permite a las personas reincorporarse a sus labores y rutinas diarias luego de la prolongada cuarentena.

Se ha anunciado que el próximo 15 de julio se reanuda el turismo internacional en Puerto Rico, que se compone en más de un 90%  de viajeros de Estados Unidos. Como se sabe, la alarma por la rápida propagación del COVID-19 es enorme en dicho país, con más de 2.6 millones de casos confirmados, una cuarta parte del total de casos en el mundo entero. No sería de extrañar que familias estadounidenses deseen cogerse un respiro viajando a Puerto Rico donde el azote del virus ha sido mucho menor.

Estas nuevas reglas del juego obligan al Gobierno de Puerto Rico a actuar con verdadera energía y efectividad en sus estrategias de contención en el aeropuerto Luis Muñoz Marín. Por eso, las medidas que anuncie próximamente la Gobernadora tienen que ser claras, directas y firmes, y tener un impacto real en la detección y control de los contagios. Sólo de esa manera puede evitarse que la reapertura del turismo y  las actividades económicas se conviertan en otra ola epidémica que fuerce a un nuevo cierre del País.  De eso ocurrir, sería demasiado para nuestra población que, en su inmensa mayoría, ha cumplido sin quejarse con el sacrificio enorme que ha representado el prolongado cierre, no solo en la economía de individuos y familias sino también en las consecuencias emocionales del encierro y el aislamiento social.

Desde el principio, la estrategia del Gobierno en el aeropuerto ha sido débil. Ni la Gobernadora, ni la Guardia Nacional, ni el Departamento de Salud han podido articular un plan firme y efectivo que no dependa de la voluntariedad de los viajeros en el cumplimiento de las medidas de control, detección y rastreo. Al cabo del primer mes, había ya más de un centenar de personas- entre pasajeros y personal del aeropuerto- que habían sido identificadas como posibles casos sospechosos o confirmados. Al menos 70 empleados y contratistas del aeropuerto habían presentado síntomas compatibles con el virus, o habían dado positivo en la prueba. También había un número considerable de viajeros a los que se les había recomendado mantenerse preventivamente en aislamiento por 14 días. Sobre estos casos, jamás se informó si recibieron el obligado seguimiento. Sí se sabe ya que los serios brotes de COVID-19 que se generaron entre familias completas en distintos pueblos de Puerto Rico, en Canóvanas, Ciales, Guayanilla y San Germán, entre otros, ocasionando infecciones leves y graves, hospitalizaciones y hasta fatalidades,  han sido todos asociados a viajeros que llegaron desde distintos puntos de Estados Unidos durante la cuarentena, cuando las restricciones para viajar eran un poco más estrictas.

Solo basta imaginar el gran riesgo que supone tener, a partir de ahora, el aeropuerto Luis Muñoz Marín operando a capacidad,  con su tráfico usual de miles de pasajeros diarios, y sin que se cuente con un plan de control efectivo  para detectar y rastrear posibles casos de COVID-19 que entren a Puerto Rico. La experiencia citada ampliamente de otros países que han controlado efectivamente la pandemia resalta el éxito de estos en establecer controles estrictos de monitoreo y rastreo en los aeropuertos y otros puntos de entrada en sus respectivos países.

La población de Puerto Rico ha sido generosa y paciente durante esta emergencia, y en su inmensa mayoría, ha demostrado respeto y adhesión a las reglas. La cooperación extraordinaria de la ciudadanía con las autoridades gubernamentales y sanitarias ha sido, indudablemente, el factor principal para el relativamente bajo nivel de contagios y fallecimientos por COVID-19 en Puerto Rico hasta el presente.

Le toca ahora al Gobierno, y a las autoridades federales y del aeropuerto Luis Muñoz Marín, garantizar que, de aquí en adelante, ese punto neurálgico de entrada a Puerto Rico no se convierta en el foco principal que eche a perder los esfuerzos y logros obtenidos en el control de la pandemia hasta el presente.

 

 

 

 

 

“Las Vidas Negras Importan” en el Deporte

 

Por Elga Castro Ramos/Especial para CLARIDAD

 Las crisis a veces crean condiciones únicas que en otros momentos serían impensables. Dentro de la crisis de salud y económica creada por la pandemia del COVID-19, se añadió la crisis creada por el asesinato del afroamericano George Floyd a manos de la policía de Minneapolis la cual creó una ola de manifestaciones y protestas masivas en todo Estados Unidos, incluso en otros países. El mundo del deporte, aún dentro de su “parón” causado por la pandemia, no se quedó callado y ha sido uno de los protagonistas de este movimiento, el llamado “Black Lives Matter”.

La historia del activismo en contra del racismo y a favor de los derechos de los negros en Estados Unidos en el deporte es amplia y sin duda motivo de otro escrito. Pero es importante señalar el legado de Mohammed Ali y de John Carlos y Tommy Smith. El primero por su oposición y luego condena por negarse a ir a la Guerra de Vietnam y sus posturas en contra del racismo institucionalizado en Estados Unidos y los segundos, por el impacto que tuvo su protesta en los Juegos Olímpicos de México en el 1968, cuando en el podio olímpico levantaron sus puños en protesta, lo cual causó su suspensión y expulsión de la Villa Olímpica y el rechazo a su regreso a Estados Unidos. Estos al igual que otros ejemplos menos conocidos, como Kareem Abdul Jabbar, Roberto Clemente, Jim Brown, entre muchos otros que levantaron su voz en sus respectivos deportes contra el racismo. En años recientes, Colin Kaepernick, jugador de fútbol americano, ha sido el protagonista de este movimiento al decidir arrodillarse mientras tocaban el himno antes de cada partido de la NFL en protesta por los múltiples asesinatos y abusos en manos de la policía con negros. Kaepernick también sufrió represalias, en términos laborales quedándose desempleado y recibiendo el rechazo de muchos en la opinión pública. Estos tres ejemplos descritos, muestran diferentes momentos en la historia, pero tienen en común que han sido atletas activos que han tomado acción de protestar en el terreno de juego en momentos álgidos y todos sufrieron repercusiones por sus acciones. Curiosamente, con el paso del tiempo, se han “perdonado” e incluso “exaltado” como héroes, como el caso de Ali y Tommy Smith y John Carlos. Kaepernick, sin embargo, ha sido objeto de críticas en estos años, desde el Presidente Trump, la NFL, las fuerzas armadas y policiales, muchos en la prensa y aficionados, incluso generando reglamentos específicos para evitar que se protestara durante el himno en eventos deportivos. Solo ahora, en medio de una pandemia y en medio de múltiples protestas, es que se ha venido no solo a entender su acto, sino a reivindicarlo con muchos atletas e incluso policías y políticos alrededor del mundo arrodillándose, lo que se ha convertido en el símbolo de que las “Vidas Negras Importan”.

Desde que Kaepernick comenzó a arrodillarse cuando sonaba el himno, algunos atletas manifestaron su apoyo, ya sea arrodillándose como lo hiciera la futbolista Megan Rapinoe o a través de declaraciones. Hubo atletas que mostraron su rechazo a las políticas policiales actuando sin interferir con el protocolo ni con el juego en sí. Por ejemplo, cuando la muerte de Eric Garner a manos de la policía de Staten Island, quien al igual que George Floyd muriera asfixiado y diciendo “I can’t breathe”, muchas de las estrellas de la NBA, como LeBron James, hicieron su calentamiento con camisas con esa frase. Sin minimizar esos actos de protesta, es importante señalar que no implicaban un desafío directo a las autoridades deportivas ni gubernamentales, ya que ni eran una afrenta directa al himno que se toca antes de cada partido, ni hacían sus actos durante la competición.

Con las protestas actuales los actos y las repercusiones en el mundo deportivo han sido diferentes, aún teniendo en cuenta que la actividad deportiva es mínima. Por ejemplo, los primeros en mostrar su apoyo fueron los futbolistas de la Bündesliga, la liga de fútbol alemana (que fue la primera grande de Europa que se reanudó), cuando algunos se arrodillaron alzando el puño para festejar un gol. También lo han hecho atletas colegiales y de otros deportes, pero en menor grado ya que estas competiciones están casi todas suspendidas. Lo que ha sido interesante ha sido la reacción institucional del mundo deportivo a esta nueva ola de protestas, que sin duda ha sido la más masiva y amplia desde la década del 60. Por ejemplo el comisionado de la NFL Roger Godell, que es la liga de fútbol americano profesional, sacó un video con un enunciado arrepintiéndose de su política anterior de condenar a quien se arrodillara durante el himno nacional, siendo explícitamente “estuvimos equivocados”. Cierto es que no menciona por nombre a quien más se afectó, Colin Kaepernick, pero sin duda es un avance de cara al inicio de la próxima temporada al dejar abierta la posibilidad de que se permitan estas protestas. La historia de la relación del himno nacional y el deporte profesional en Estados Unidos y la militarización de estas ligas es una fascinante y que será objeto de un escrito en el futuro cercano, pero es importante saber que es una muestra del excepcionalismo estadounidense ya que en el resto del mundo el himno y los símbolos nacionales se reducen a competiciones deportivas entre naciones y no forman parte de la rutina de las ligas profesionales. La MLS, que rige el fútbol que en Estados Unidos se conoce como “soccer”, también cambió su reglamento y se retractó de la prohibición que implementó luego de que Megan Rapinoe se arrodillara. También el comisionado de la NBA y algunos equipos han dado fuertes declaraciones de apoyo. De todas las manifestaciones, la más impresionante, a mi entender, ha sido la de NASCAR, las carreras automovilísticas, las cuales se caracterizan por ser un deporte blanco. Las protestas iban dirigidas a quitar las banderas confederadas que ondeaban en las competencias, a lo cual NASCAR accedió. A uno de los pocos pilotos negros de este circuito, Bubba Wallace, le pusieron una horca en su garaje, lo cual causó una gran reacción de protesta y solidaridad por parte de sus compañeros.

Obviamente hay una diferencia entre mostrar una condena al racismo poniendo un mensaje en una red social y hacer cambios a reglamentos que castigan las protestas. Ha habido incluso quienes han ido más allá con medidas que inciden en cambios estructurales, lo cual ha sido el mayor problema, ya que el racismo es un problema institucional en Estados Unidos. Por ejemplo, cuando se ven los números de la NFL y la NBA y se compara el % de jugadores negros con el porcentaje de negros en posiciones de poder y administrativas y de dirección, es mínimo. Lo mismo sucede con los medios deportivos, donde existe muy poca diversidad.

Sin duda es muy pronto para saber las repercusiones que tendrá esta nueva ola de protestas contra el racismo y la brutalidad policiaca en Estados Unidos en el mundo deportivo. Ya se ha visto cómo han habido cambios reales en múltiples departamentos de Policía. En el ámbito deportivo casi toda la nueva reglamentación se ha limitado a la desregularización de las protestas, pero serían necesarios cambios estructurales importantes que van a requerir mucha voluntad  y que van más allá de las ligas pues incluyen los auspiciadores, los medios, los aficionados, entre otros.