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Asistentes de maestra de Educación Especial ¿Por qué Wanda, por qué?

 

Por Cándida Cotto/CLARIDAD

ccotto@claridadpueertorico.com

 

Tras años de lucha porque el Departamento de Educación (DE) les otorgue el estatus de empleadas permanentes, en su mensaje de Presupuesto dirigido al país la semana pasada la gobernadora Wanda Vázquez Garced dio a conocer el otorgamiento de 400 de estas plazas como permanentes.

Este lunes 22 de junio Karen de León, la presidenta de la Unión PASO afiliada al Sindicato Puertorriqueño de Trabajadores (SPT) que acoge a las asistentes le dirigió una carta al secretario Eligio Hernández en la que expresa que, aunque estiman que el anuncio se queda muy por debajo de sus expectativas ya que se trata de 3,500 asistentes de maestras de Educación Especial, la acción va en la dirección correcta. En la carta además De León le pidió al secretario que a la mayor brevedad posible le comunique los requisitos y criterios que utilizara el DE para otorgar los contratos regulares a estas 400 asistentes.

En entrevista De León, vicepresidenta de la SPT indicó a Claridad que estamos hablando de unas 3,500 asistente por contrato individuales, que se renuevan todos los años con las particularidades que eso conlleva. Describió como terrible el proceso de tener que someter la misma documentación todos los años.

“Desde que comenzó la pandemia y se decretó el cierre las trabajadoras no cobran las del área sur la mayoría no tiene ingresos desde los terremotos y agotaron su desempleo”, denunció.

A la interrogante de por qué el DE se ha negado a darle la permanencia a estas trabajadoras De León dijo que han sido varias las excusas, pero la que más usa el DE es que hay que esperar a que culmine el proceso de matrícula del PEE. Esta excusa -destacó- no es válida ya que la realidad es que la población de Educación Especial todos los años independiente de la situación que tenga el país siempre tiende a subir.

“Para nosotros eso no tiene ningún sentido aparte de que estamos hablando de trabajadoras que llevan 10, 12 años quien menos debe llevar son unos 9 años por contrato así que es evidente la necesidad del servicio no hay ninguna excusa válida realmente nos han dicho muchas cosas ahora con la pandemia todo se retrasa que la Junta de Control no lo quiere aprobar así que bueno de todo un poco.  No hay ninguna excusa valida que no sea falta de voluntad política y administrativa de la agencia”.

De León describió que la mayoría de estas trabajadoras son madres solteras jefas de familia.  Pero más allá de esto destacó que la realidad es que los niños de EE establecen un vínculo con las asistentes quienes los acompañan en su proceso educativo por lo que su proceso educativo se retrasa cada vez que la asistente tiene que renovar su contrato.  “Hay una amalgama que afectan que esas compañeras no tengan un contrato con la agencia la verdad es que una cuestión de voluntad”.

Aun cuando reconoció que la preparación de las asistentes es mínima de cuarto año señaló que la realidad es que muchas de ellas tienen certificaciones como de lenguaje de señas, lenguaje para ciegos, manejo de emergencia CPAR, e incluso algunas son maestras. El DE no les remuneran el que tengan algún tipo de certificación.

En entrevista por separado la maestra de Educación Especial y presidenta de la sindical Educamos, Migdalia Santiago también resaltó el papel que juegan las y los asistentes de maestra de educación Especial.

“Ese personal es imprescindible como en todos lados hay gente que no debería estar ahí pero también hay maestros que no deberían serlo, gobernadores que no deberían serlo. La inmensa mayoría son unos seres espectaculares acompañan a los estudiantes les ayudan en las destrezas, apoyo emocional, todo lo que tiene que ver con higiene”.

 

La líder magisterial acusó que el DE ha sido cruel con este personal, y confirmó que el DE no les pagoo en Acción de Gracia, ya que dice que ‘día que no se trabaja no se cobra’ muchos no cobran desde los temblores y tampoco desde que arrancó la pandemia.

 

La dedicación de las y los asistentes contrasta con el proceder del DE. Trajo el ejemplo de que uno de los asistentes de su escuela no dejo de acompañar a su estudiante en ninguno de los días que duro el semestre en medio de la pandemia. Para la líder magisterial la razón por la cual el DE no quiere dar la permanencia a estas trabajadoras es porque no quiere contratar gente para ahorrarse el dinero.

La falta de seguridad ha provocado la renuncia de algunos por ejemplo en su escuela hay dos que renunciaron para irse a Estados Unidos -en el caso de ambos son bilingües- en donde se estima su trabajo y ganan lo que gana un maestro aquí.

“Ese recurso es parte de la familia su dependencia es mayor que con la familia cortar esa relación es un daño terrible al estudiante más ahora que después de toda esta crisis cuando nos volvamos a ver tendrán una regresión terrible y encima de eso le pones un asistente que no conoce, quien más daño han recibido en este proceso han sido los estudiantes de Educación Especial”.

 

En entrevista por separado la portavoz del Comité en Defensa de la Niñez (CDN) Jeannette Morales, describió sobre la tarea de las asistentes. “La figura del asistente es tan importante para un niño de educación especial porque yo me siento que cuando esta con mi hija es como si yo estuviera ahí están mis ojos ahí. Esta la persona que ellos necesitan para lograr un progreso académico y son los peores pagos en el DE”.

 

Frente a la incertidumbre que prevalece sobre el futuro del PEE en el próximo año escolar y con ello el papel de las asistentes la madre activista reafirmó; “Yo me solidarizo con ellas y le pido al gobierno que tiene que buscar una forma ya sea la metodología que vayan a usar no queden fuera de nómina porque eso es un acto de injusticia”.

 

 

Editorial: Basta de discrimen hacia la Educación Especial 

 

En momentos en que el mundo entero observa incrédulo las nefastas consecuencias del racismo sistémico en Estados Unidos, y se fomenta la reflexión y discusión sobre cómo el discrimen contra individuos y grupos particulares mina las bases y los entendidos de las llamadas sociedades democráticas, y crea divisiones, niveles y jerarquías artificiales y dañinas entre los ciudadanos de un país, llamamos la atención a la situación de los estudiantes de Educación Especial en Puerto Rico. El hecho de que el discrimen contra dicha población no sea un fenómeno exclusivo de nuestro país, no debe ser excusa para desatender un problema que afecta a un número tan alto de nuestra población estudiantil, y a sus maestros, terapistas, padres y familiares. Según nota publicada en CLARIDAD, sobre la situación de la educación especial en Puerto Rico en octubre del 2018, más de una tercera parte de la población estudiantil del país- aproximadamente 120,000 niños y niñas- está registrada  en el Programa de Educación Especial. Esto significa que contamos con una altísima tasa de estudiantes con condiciones serias que inciden sobre su capacidad de aprendizaje.

La ley especial del gobierno de Estados Unidos para estos estudiantes es la “Individual with Disabilities Education Act”- IDEA, por  sus siglas en inglés- una ley muy abarcadora que establece que estos niños y niñas pueden estar afectados por una o  más de las trece categorías de condiciones o impedimentos que cubre el estatuto. Algunos de estos son fáciles de detectar por lo evidentes,  y otros no son tan detectables a simple vista pero sí igualmente incapacitantes. El espectro abarca desde impedimentos físicos como la ceguera o la sordera en todas sus variantes o los impedimentos ortopédicos, hasta condiciones emocionales, cognitivas o intelectuales, o problemas específicos de aprendizaje como los impedimentos del habla y el lenguaje, el trauma cerebral, o impedimentos múltiples como la perlesía cerebral y el Síndrome Down, entre otros. Incluye también, con lujo de detalles, los reglamentos,  requerimientos y procesos a completarse para garantizar que los estudiantes con dichas condiciones, o con cualquier otra condición especial que impacte su aprendizaje, no puedan ser discriminados, ni sus derechos atropellados, en  los sistemas de educación pública cobijados bajo dicha ley. Además de esa ley Federal, en Puerto Rico hay otras leyes y reglamentos aplicables. La Sentencia Judicial por Estipulación del 2002 en el pleito de Rosa Lydia Vélez vs. Departamento de Educación fue un gran logro de justicia para esta población. La sentencia favorable en este pleito de clase obliga al Departamento de Educación de Puerto Rico a cumplir con todos los mandatos de ley aplicables a la Educación Especial, y suple mecanismos adicionales a la población de educación especial para obligar al Estado a cumplir, como el Remedio Provisional, entre otros.

Pero la realidad en el Departamento de Educación ha sido otra. Por décadas han seguido arrastrando los pies con los estudiantes de Educación Especial, a pesar de contar con un presupuesto descomunal, uno de los más grandes entre todas las agencias del gobierno de Puerto Rico. El Departamento de Educación sigue siendo negligente en el cumplimiento de su obligación, y con obstinación se dilatan y complican el acceso y los procesos para la educación a que tienen derecho estos estudiantes. En estos momentos, cuando la crisis de servicios provocada por la epidemia de COVID-19 ha afectado de dramáticamente las formas y medios en que se imparte educación en Puerto Rico, resalta más que nunca la gran vulnerabilidad y carencia del Programa de Educación Especial.  Los estudiantes y sus asistentes, padres, terapistas, y maestros y maestras se han quedado sin un interlocutor interesado, ante un Departamento de Educación colapsado, con un liderazgo nulo, que ha demostrado durante esta crisis su total incapacidad para proveer respuestas y soluciones asertivas y concretas a las necesidades educativas de toda su población escolar, particularmente la de Educación Especial.

Ahora y hacia el futuro los  avances logrados tras la sentencia judicial en el de caso Rosa Lydia Vélez están amenazados. Los niños y niñas de educación especial siguen en un limbo. Tampoco hay visos de la permanencia prometida a las maestras asistentes, quienes son los ojos y oídos de estos estudiantes en los salones de clase, y llevan décadas trabajando por contrato, sin garantía ni seguridad de empleo. Y mucho menos hay comunicación con los padres y madres, sobre cuáles serán las condiciones del aprendizaje de sus hijos e hijas con condiciones especiales durante el próximo semestre escolar, que comienza en agosto.

 

La experiencia profesional indica que estos niños y niñas se benefician mejor del aprendizaje y refuerzo  continuos. Sus distintas condiciones físicas, cognitivas y emocionales ya son barreras suficientes para su progreso. Su reclamo más urgente y enérgico es que se derriben las barreras burocráticas, el discrimen y la  incompetencia en el Departamento de Educación.

 

 

 

 

 

 

 

 

Lo quise mucho por bueno

Por Florencio Merced Rosa/Especial para CLARIDAD

 

Conocerlo era comenzar a quererlo. Lo conocí en el Aeropuerto Internacional JFK. “Mari Brás me ordenó que te viniera a buscar y te cuidara” -me dijo. Ese fue el primero de innumerables cuentos orales a través de medio siglo de entrañable compañerismo y amistad. Esa  misma tarde me invitó  al cine. Estaban dando La Gran Esperanza Blanca. Se presentó ante la joven boricua en la taquilla con su sonrisa habitual, pero también con su afro, su boina y su “pin” con la bandera de Puerto Rico. No quiso cobrarnos la joven boricua. Entramos gratis.  Se los dije: Conocerlo era comenzar a quererlo.

Tres hijos procrearon Doña Obdulia (Yuya) Pizarro y Don Juan Romero, a saber: Juan Manuel, Soledad y Osvaldo Romero Pizarro. Cuenta el más antiguo y cercano de sus amigos, Benjamín (Papo) Torres, que fue en la casa de Juan y Yuya donde por primera vez vio tantos libros juntos. Esa casa ubicaba en el barrio de la Central en el pueblo de Canóvanas.

Estoy escribiendo para CLARIDAD digital y advertido estoy de lo conveniente que resulta la brevedad. Y todavía no he dicho que nuestro Osvaldo murió en la mañana del domingo, 21 de junio. Tampoco he dicho que fue un hijo ejemplar, buen hermano, padre de dos mujeres extraordinarias: Mariela e Isa María. Abuelo amoroso, de  verdad amoroso. Se me acaba el espacio y no acabo de decir que nunca lo vi tan orgulloso como cuando mostraba la foto cartel del Cuerpo de las Enfermeras de la República del Partido Nacionalista de Don Pedro, y apuntando con el dedo preguntaba: “¿Reconoces a Yuya?”

Bueno, tampoco he dicho que fue militante, combatiente y dirigente del Movimiento Pro Independencia y del Partido Socialista Puertorriqueño.           Luchó en la diáspora y en el archipiélago. Fue organizador y dirigente sindical de honestidad a toda prueba. Gozó del aprecio y la confianza de Juan Mari Brás, Julio Vives Vázquez y Pedro Grant. Igualmente de sus hermanos de la Facción Viva del PSP, a la que perteneció hasta el día de su muerte. Fue querido y apreciado por sus compañeras de trabajos y de luchas.

A mitad de la década del 1970 se desató una lucha sin cuartel,  con motivo de la huelga en  Puerto Rican Cement en el Sur de la Isla.  Fue tan destacada, difícil y riesgosa la participación de Osvaldo en un momento dado que la máxima dirección del Partido decidió sacarlo del país. Como parte de su periplo, y estando de observador Osvaldo en un evento internacional que se llevaba a cabo en un salón del Hotel Habana Libre, se dirige hacia él Fidel y posándole  la mano sobre el hombro le dijo:  “ Me dicen que te están buscando en Puerto Rico, que tú haces por acá “?  No esperó respuesta. Él sabía.

 

La muerte no pide permiso [i]

 

Por Reinaldo Pérez Ramírez/Especial para CLARIDAD

Los estereotipos son como camisas de fuerza.  Limitan nuestro acercamiento a la verdad.  Aunque están concebidos para facilitarnos entender un mundo catalogado, se quedan cortos, sobre todo cuando tratamos de fijar en palabras el lugar en el tiempo que ocuparon personas singulares.  Siempre quedarán espacios, intersticios que deberemos llenar quienes sobrevivimos al rayo inesperado de la muerte que nos lleva un amigo de esos.

Sindicalista, padre, amigo, hermano, militante político, líder, activista social, educador obrero, organizador, pensador, sociólogo de la calle, prestidigitador de causas justas, comunicador, patriota.  La densa humanidad física de Osvaldo Romero Pizarro -no tan densa como su continente moral- hubiese podido, comprimida en alguno de esos estereotipos, ser frente o envés de camisetas con su imagen difuminada en alto contraste.  Lo hubiera descrito de manera cabal, cada una en su particularidad.
Sin embargo, faltaría algo.  Cuando  -sin pedir permiso-  llega la muerte, hay vacíos que llenar entre una y otra de las categorías del listado.  La tiranía de la lógica lineal de estos dejaría fuera parte de la grandeza que siempre ostentó el tránsito multidimensional de la vida de Osvaldo en Nueva York y en Puerto Rico.

Además de esos espacios, quedan asuntos pendientes.  El último beso y abrazo que hubiese querido dar en despedida a hijas, nietas y hermanos; en tiempos del Covid, videoconferencias de conversaciones entre amigos por Internet, ya pautadas con torpes ademanes por abuelos con pretensiones de millennials; testimonios sobre campañas sindicales y políticas pasadas cuyas historias probablemente ya no serán narradas por lo menos no con lucidez osvaldiana.

 

Imaginemos dos niños parados en el herrumbroso viejo puente sobre el Rio Grande de Loíza en el barrio La Central en Canóvanas durante los años ‘50.  Mejor; imagínenselos sentados con los pies descalzos hacia el vacío, esperando la sirena que anunciaba el cambio de turno del ingenio La Central.  En esos momentos, transitaba la historia de la Isla a cámara lenta.  Los sudores dignos del trabajo como presagio del fracaso de la colonia desfilaban frente a éstos.

 

Quién hubiese imaginado que ambos  -uno de ellos Osvaldo-  habrían de dedicar su vida a defender la excelsa dignidad del sudor del trabajo.  No pudieron escoger mejor causa.

No habrá duelo ni rezos
tampoco habrán pancartas
no sentirás el frío de las madrugadas
ya no deberás entregar
el boletín con tinta mojada
ya no tendrás que dar discursos
de mediodía al sol
ni cuándo nevara
ya no tendrás que pensar tanto
las noches antes de las campañas
ya no te corresponderá
organizar la esperanza.

Aunque sabías que ya no podrás
abrazar hijas, nietas, hermanos y hermanas,
sabio, en fin, siempre sabio
las dejaste muy cerca nuestra
para que nunca penen por nada
como en nuestro lugar
hubieras  respondido tú
amigo, hermano, camarada.

[i] La frase se la robé a María Soledad Romero, hermana de Osvaldo.

Imagen de su cuenta en FB.

 

Osvaldo

 

Por Radamés Acosta Cepeda

 

En la foto: Osvaldo Romero, Carlitin Gómez y Ramades Acosta, por Rafi Robles

Te lo juro hermano, en eso siempre coincidimos, las semblanzas post mortem no son justas… nos gustan más las llenas de vida. Las largas pocos las leen. Esta tuya, la primera que escribo, pudiera ser una muy larga. Está sostenida por más de 35 años de vida y lucha política sindical junto a Osvaldo.

Éramos tres los fundadores básicos de los cimientos de lo que fue la Unión Nacional de Trabajadores, cuna del nuevo sindicalismo, entre tantas cosas. Arturo Grant, Osvaldo Romero Pizarro y este servidor, Radamés Acosta. Presidente, Secretario de Organización y Secretario General, respectivamente. Los tres compartimos militancia en la Secretaría de Asuntos Sindicales, a finales del Movimiento Pro Independencia y más tarde el Partido Socialista Puertorriqueño (PSP).

Sobre la Unión Nacional de Trabajadores tengo algunas cosas que decir pues están íntimamente vinculadas a nosotros, a Osvaldo, Arturo y a mí. Nunca entendimos cómo era y sigue siendo posible que cuando se diserta sobre la historia reciente del movimiento sindical, a la Unión Nacional de Trabajadores, no se le ha hecho justicia educativa por parte de la historia a pesar de los grandes cambios que provocó y en los que participamos, como la fundación del Movimiento Obrero Unido (MOU), los actos del Primero de Mayo, jornadas de huelgas, choques con la Guardia Nacional en dos ocasiones, los maleantes de la Security Associates, lucha contra la ley Taft Hartley, junto a un grupo de veteranos sindicalistas… ¿Raro, no ? Issues que ya resolverá el peso sagrado de la historia.

Con Osvaldo atravesamos el amargo proceso de ser la primera unión en ser ilegalizada en Puerto Rico por el Gobierno de Estados Unidos (EEUU), sus líderes presos unos y multados otros y además el ostracismo, la pérdida de la base sindical, el empleo. ¿A dónde ir? Vivíamos y trabajábamos bajo la constante vigilancia de la Unidad Laboral de la mal llamada Inteligencia de la Policía de Puerto Rico. De muchas formas tuvimos la oportunidad de vivir juntos, con muchos otros, la pasión mística con la que se desenvolvió todo durante un periodo en que se acumularon muchas victorias. Esto fue una bendición de solidaridad y vida.

Nos dispersamos brevemente y luego nos volvimos a juntar en el mismo empleo, él en California, yo por acá, siempre en la conversa.

Osvaldo llega ante Arturo y ante mí como una recomendación de Jenaro Rentas, Secretario de Organización del PSP. “Mira, ahí en el lower east side de Nueva York hay un compañero que quiere venir a integrarse al trabajo sindical”. En ese entonces estaba en la Seccional de NY del PSP por poco tiempo.

Se convirtió en nuestro Secretario de Organización y Portavoz del Movimiento Obrero Unido en el Sur ( Región de Ponce, Peñuelas, et-al) donde realizó un trabajo excelente, fino, digno de un buen organizador sindical con contenido político, de reestructuración del movimiento sindical, controlado en ese entonces por las uniones de EEUU, parte del aparato colonial, por el nacimiento de uniones independientes nacionales en la Corco, en la Union Carbide y de paso, le tocó a él ser parte de la huelga más larga en la historia de nuestro movimiento sindical, la huelga de la Ponce Cement. Trabajo de alto riesgo en ese entorno. Excelente representante del nuevo sindicalismo de esa época. Comprometido hasta el tuétano. Buen orador. Buen escritor.

Trabajo unitario mucho. Osvaldo se convirtió en el dirigente sindical más importante e influyente de su época en el Sur y lo teníamos en la Unión Nacional de Trabajadores, a mucha honra. Trabajo internacional en la Federación Sindical Mundial (FSM) y en las relaciones con la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), aliada incondicional de nuestra Independencia. Trabajo de combatiente también en diversidad de planos. Buen compa, de carácter afable. En todos cumpliste, Valdo. La vida te dio esa gran oportunidad, tal vez porque dicen, que así es, la vida te la otorga para crecer.

Tuvimos versiones ideológicas distintas en la crisis final del PSP. Nos sentamos en sillas diferentes, pero nunca perdimos el sentido de lealtad y compañerismo forjado en ocasiones muy difíciles.

Amigo de mi familia, sobre todo de Carmencita, con quien tanto compartió en su lecho maltrecho. Yo pues, amigo de Yuyo y Yuya, su padre y madre, y de sus hijas.

Oye Valdo, ¿qué más te puedo decir? Gracias por todo, la viviste bien, te sostuviste, no claudicaste… ¿se puede más…? Puedo decir muchas, muchas cosas más. Todas buenas, será en otro tiempo. Necesitamos muchos más como tú. Tal vez alguien de buena fe infiera que todo esto que nos contamos era algo así como fácil, se me hace esta narrativa contigo todo bueno. No, no lo fue. Pero apostamos a lo mejor de todo siempre. No me lo guardo, te voy a extrañar, de seguro. Y siento que Arturo, Carmen, Carlitín, Elías, Papo Torres, puede ser larga la lista, también.

Con el cariño de siempre, Rada

 

Osvaldo Romero Pizarro

Por Manuel Perfecto Torres*

Tuve el honor de conocer al Hermano y Camarada Osvaldo Romero Pizarro a principios del 1970. En ese entonces él formaba parte de la dirección de la Unión Nacional de Trabajadores, además de ser miembro de la dirección del MPI-PSP, del cual yo también era parte.

Yo laboraba en la Unión Boilermakers, Distrito 3 Puerto Rico, como Secretario de Organización. Para ese entonces los que llegamos al sindicalismo llegamos por ideología, todos independentistas, defensores de la Revolución Cubana. El compromiso, o el romanticismo era total, la razón, la justicia y la igualdad eran nuestras aspiraciones.

Nuestros hijos crecieron en esa lucha. Son mujeres y hombres de bien. El tiempo pasa, como nosotros pasamos por el tiempo. Gracias querido amigo, sabemos que el Creador del Universo, ahora contigo anda y en esas andadas, espera que otros se unan en esas caminatas.

¡Viva Osvaldo Romero Pizarro, viva Puerto Rico libre y socialista!

 

*El autor fue Secretario de Organización y Presidente de la Unión General de Trabajadores