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EDITORIAL CLARIDAD, un año más de periodismo combativo

 

Este próximo 1 de junio, CLARIDAD cumple 61 años de publicación y sigue tan relevante como cuando se publicó su primer número en esa misma fecha del año 1959. Era entonces el pleno apogeo del ilusionismo colonial del Estado Libre Asociado (ELA), entronizado como opción “salvadora” para Puerto Rico por el imperio estadounidense, ante un independentismo que se reorganizaba para retomar su lucha anticolonial luego de décadas de feroz represión por parte del Estado. Ese fue el telón de fondo del comienzo de nuestra misión informativa la cual se ha mantenido invariable e ininterrumpida durante todos estos años.

Desde su primer número, CLARIDAD se dejó sentir y nuestra gente comenzó a respaldarlo. Los primeros en hacerlo fueron muchos de los principales artistas e intelectuales de la época, verdaderos maestros que convirtieron a CLARIDAD en trinchera principalísima del arte y la cultura. Al fin de su primer año, ya CLARIDAD se había convertido en una publicación respetada y esperada por un creciente número de lectores que encontraron en sus páginas un contenido profundo y de compromiso con el País.  En su columna de esta semana, el abogado y periodista Manuel de J. González rinde homenaje a esos pioneros creadores de cultura que dejaron su huella firme en CLARIDAD.

Pero el impacto de nuestro periódico va más allá de su contribución avivadora del arte y la cultura. También sobresale su rol de denuncia y  rechazo a los males económicos y sociales que acarrean el colonialismo, la voracidad capitalista y el afán de poder y control del imperio estadounidense en nuestra región y el mundo. CLARIDAD ha encarado el desafío que representa ser vocero consecuente del derecho de nuestro pueblo a su independencia nacional,  y de todos los pueblos a la defensa de su soberanía. Han sido muchas las luchas, causas y expresiones de los más variados sectores del pueblo- luchas y causas que hoy son ampliamente divulgadas y respaldadas- que encontraron una primera acogida solamente en las páginas de CLARIDAD, o de nuestra revista cultural En Rojo.

Esta trayectoria pionera de CLARIDAD y En Rojo de abrir nuevos caminos de periodismo y lucha- así como el contexto político y social que ha hecho posible nuestra supervivencia a través de las décadas- se recoge con gran fidelidad en el documental Hasta la victoria de laidea, que realizó la casa productora puertorriqueña Filmes Zapatero con motivo de nuestro 60 aniversario. Esta se estrenó a fines del año pasado con una gran acogida del público. El calendario de presentaciones del documental a través de la Isla se vio interrumpido por la pandemia del coronavirus. Por eso, lo hemos colocado en la plataforma digital Vimeo para que, mediante  una contribución de solo $5 para el periódico, todas y todos los interesados lo disfruten y puedan conocer la historia viva y real de este taller de periodismo y activismo que ha sido CLARIDAD.

En el momento actual, y hacia el futuro, Puerto Rico seguirá enfrentando enormes desafíos. Estos tienen su raíz en el fracaso del sistema colonial que nos fue impuesto por el gobierno de Estados Unidos de América, desde que ocupó nuestro país hace 122 años. Este sistema ha creado las condiciones crediticias que propiciaron la quiebra de nuestras finanzas públicas y la deuda insostenible. Ha truncado nuestras posibilidades de desarrollo propio, convirtiendo a Puerto Rico en satélite de los intereses económicos y geopolíticos de Estados Unidos. Ha sembrado  confusión, incertidumbre, miedo y dudas en nuestro pueblo sobre su propio potencial, y ha sumido a grandes sectores del país en la más humillante dependencia. Esto era así desde antes de que nos azotara el huracán María, o de que ocurrieran los terremotos del Sur, o de que  llegara la pandemia del COVID-19, que solo ha venido a “coronar” la crisis agudizada de los pasados 15 años.

Ante la nueva realidad económica y social, y el recrudecimiento de problemas viejos y nuevos que aflorará tras la resolución de la pandemia, en CLARIDAD nos proponemos continuar con nuestra misión de informar y acompañar a nuestro pueblo en sus principales acciones y jornadas. Al igual que ustedes, nuestros fieles lectores y lectoras, por los pasados dos meses hemos estado en cuarentena. Hemos observado disciplinadamente el toque de queda y las medidas prescritas de distanciamiento social, siempre manteniéndonos atentos y presentes para llevarles la información y el análisis profundo y relevante que ustedes esperan de CLARIDAD,  a través de la versión digital del periódico en www.claridadpuertorico.com.

Próximamente les compartiremos los detalles relacionados a la reanudación de la versión  impresa y, según lo permitan las circunstancias, de las actividades que se planifican hacia el futuro. Mientras, mediante un fuerte abrazo virtual, les reiteramos nuestro agradecimiento por su consecuente solidaridad y apoyo, y les invitamos a celebrar con nosotros este año 61 de periodismo combativo de CLARIDAD, Periódico de la Nación Puertorriqueña.

 

Juicios por jurado: Otra legislación en la obscuridad

 

Por Cándida Cotto/CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

En otra acción legislativa que levanta sospechas por la diligencia con que fue tramitada, sin participación de grupos de interés a favor o en contra, la Legislatura aprobó en un día el proyecto del Senado, PS 1590, de Thomas Rivera Schatz, y el Proyecto de la Cámara PC 2476 para permitir que personas convictas por un jurado con una decisión dividida soliciten un nuevo juicio.

El PS 2476 enmienda las reglas de Procedimiento Criminal 112, 145, 146 y 151 para hacer retroactiva la reciente decisión del Tribunal Supremo de Estados Unidos (EE. UU.), Ramos vs Luisiana, de que las convicciones de un jurado en casos criminales tienen que ser por unanimidad.

De inmediato, la Alianza para la Paz Social (ALAPAS), organización que trabaja con víctimas de delitos, lamentó que en medio de la emergencia provocada por la pandemia del COVID-19 se haya legislado una política pública de contenido social en la que no se ha fomentado la participación ciudadana. En entrevista con CLARIDAD, Angélica García Romero, coordinadora general de esa organización, expresó que si bien no querían menoscabar el derecho de otras personas ni la oportunidad que puedan tener,  está el detalle de que son personas que han sido convictas por algún tipo de agresión, algún evento violento, “y eso, definitivamente, incide en el estado emocional de nuestras víctimas del crimen porque es exponerlas a revivir nuevamente ese proceso tan doloroso que las personas pensaron que había dado fin”.

La trabajadora social expuso que dentro de todo el proceso que implica la sanación de una víctima de delito, el proceso judicial siempre es uno que ayuda a sentir que la persona tiene un poco de mayor control, de mayor justicia, y aunque eso no devuelva al ser querido —la mayoría de las personas que atiende ALAPAS son víctimas de casos de asesinatos—, el hecho de sentir que esa persona ya está presa ayuda a enfrentar la carga emocional y pasar la página.

Agregó que la medida expone a las víctimas a un proceso de revictimización, por lo que habrá que ver si cuando empiecen las personas a solicitar sus juicios se van a llevar los debidos procesos de ley, como con los derechos de las personas víctimas del crimen, a quienes se les debe avisar sobre toda gestión que se vaya a hacer sobre su caso.

García Romero recordó que la decisión del Tribunal Supremo de Estados Unidos no dispuso que esa regla fuese retroactiva. ALAPAS además censuró las enmiendas aceptadas por la gobernadora, Wanda Vázquez Garced, a la Regla 185 de Procedimiento Criminal del 1963, que permitirá a los fiscales modificar una sentencia más allá de la mitad de la pena establecida. Según los argumentos del Estado, el viabilizar que los fiscales puedan solicitar mejores términos de sentencias incentivará la colaboración de las personas que funjan como testigos y aumentará el porcentaje de esclarecimiento de casos.

Frente a ambas medidas, ALAPAS reclamó que se escuche y se considere a las personas víctimas del crimen al momento de trabajar legislación que pueda afectar directamente su integridad física y emocional y que el Gobierno de Puerto Rico establezca prioridades claras y adjudique los debidos procesos de ley para garantizar el estado democrático de nuestra Constitución.

 

La versión del Derecho

El presidente del Colegio de Abogadas y Abogados (CAPR), Edgardo Román Espada, también criticó que los proyectos se hayan aprobado sin vistas públicas en ambos cuerpos y adelantó que lo que debería ocurrir es que los proyectos vayan a conferencia legislativa.

“He tenido la preocupación desde un principio de que no haya habido vistas públicas. Hay elementos de preocupaciones genuinas de víctimas de delitos respecto a cómo se van a manejar. Siempre debería haber un espacio adecuado entre la legislación y las preocupaciones del pueblo”.

No obstante, el licenciado Román Espada explicó que en este caso en particular lo que hace el proyecto es reconocer un derecho de rango constitucional de cualquier acusado. “Por eso, en términos estrictamente jurídicos, nos llama la atención de manera favorable. Pero aun cuando pudiéramos favorecer el proyecto, en este tipo de situación lo que se pretende atender no existe. No se ha publicado una estadística que permita identificar el impacto de los casos. Como la retroactividad no tiene límites, podríamos estar hablando de un caso de hace 25 años, como menos”.

En efecto, en la medida del Senado se recoge que ni la Oficina de Administración de la Oficina de la Administración de los Tribunales (OAT), ni el Departamento de Corrección y Rehabilitación (DCR) mantienen estadísticas de cuántas personas han tenido un veredicto de culpabilidad mediante un jurado plural o por unanimidad. No existe documentación que certifique cuánto fue la votación.  Las únicas estadísticas que recoge el proyecto son datos de OAT de que entre el 2011 a 2017 hubo un total de 146,680 casos criminales graves. De estos, solo 1,122 fueron encontrados culpables por un jurado. Esto significa, según el proyecto, que a solo un 8% de las personas que enfrentaron procesos criminales graves recibieron decisiones por jurado.

Respecto a que el derecho sea retroactivo, Román Espada propuso como ejemplo que se podría dar un caso de asesinato en que el jurado haya decidido de manera dividida, que se haya convencido de un delito en segundo grado, y que al volver a tener un juicio pueda encontrar un delito mayor.

 

“Creo que, comoquiera, lo que se pretende hacer es reconocer un derecho constitucional de un acusado de delito a que su convicción resulte de la unanimidad del jurado con una prueba que sea más allá de toda duda razonable. Eso se ajusta al criterio constitucional”.

Enfrentado con la posibilidad de que los jurados puedan ser sobornados, manipulados y qué  garantías que puede haber, dijo que ya hoy en día el 95% de los acusados que son juzgados por jurado en la esfera federal en Puerto Rico son culpables, por lo que ya existe experiencia suficiente sobre delitos cometidos en Puerto Rico y que, de hecho, en la mayoría de los casos hay preacuerdos.

“El problema de no tener un jurado unánime es que se presta a elevar la posibilidad de que personas inocentes resulten culpables, en dirección contraria de qué sucedería o sucede cuando la mayoría no se atreve a reconocer la inocencia de una persona porque se trata de un delito notorio”, se cuestionó el presidente del CAPR.

El que la gente esté convencida de que una persona es inocente o culpable parte de la percepción que cada uno pueda tener, de la información que le dan los medios; pero no necesariamente de la información que pueda tener el tribunal. Reiteró que la medida es estrictamente para los delitos en donde hubo una convicción por un jurado dividido y que, en el caso que se llevó al Tribunal Superior de EE. UU. (TS), la persona permaneció presa.

No obstante, reconoce que en este momento existen preocupaciones de algunos sectores vinculados a víctimas, que son genuinas; pero justificó que de lo que se trata es de un derecho de rango constitucional que interpreta la Enmienda Sexta de la Constitución de Estados Unidos.

Y aunque Román Espada coincidió con que la decisión del TS federal no obliga a los Estados ni a sus jurisdicciones a que revisen sus normas, ni mucho menos a que el derecho sea uno retroactivo, expuso que el no cambiar la ley hubiese traído una controversia jurídica de igual protección ante las leyes “porque estamos hablando de que el fundamento para la enmienda legal es uno constitucional; realmente traía ese elemento problemático”.

En entrevista por separado, la licenciada Wanda Valentín Custodio, presidenta de la Comisión de Derecho Penal del CAPR, también destacó que la figura de juicio por jurado se concibió desde sus inicios como unánime: “Así lo recogió la constitución de EE. UU. y se trasladó a Puerto Rico a principios de siglo” —se refiere al siglo XX. Más aun, expuso que la modificación para que sea un veredicto dividido responde a razones discriminatorias en el ámbito racial o político.

“En Puerto Rico, como se ha dicho tantas veces, se modifica mediante legislación a finales de los años 40 por razones ideológicas para lanzar un veredicto de culpabilidad contra Pedro Albizu Campos. Como eso beneficia a la clase dominante, cuando no pueden impedir, porque sería inconstitucional, que una minoría llegue y tenga acceso a ser parte del jurado, la manera de diluir su voto, su participación, en ese jurado es haciendo los veredictos divididos”. De esa manera, dijo, en el jurado sigue primando la visión de la clase dominante.

 

Aun cuando dijo concurrir con que ese principio constitucional debe regir en todos los Estados y, por ende, en la isla, reparó en su retroactividad: “Ciertamente es extraño esa rapidez con la cual se le ha extendido retroactividad”. Expuso que en los casos en los que no se ha alcanzado unanimidad, de lo que se está hablando es de que hubo una prueba que no fue lo suficientemente fuerte para convencer más allá de duda razonable a una parte de ese jurado.

“Estamos hablando de unas pruebas flojas, débiles. Entonces, en el caso de Estados Unidos, lo que resolvió el Tribunal Supremo es que iba aplicar a aquellos casos que no fueran finales y firmes. En relación con los que ya eran finales y firmes estableció que se iban a resolver caso a caso. Eso es si y cuando la persona lo pida, incluso si están pendientes, tiene que presentar un escrito al tribunal. Aquí siempre lo tiene que pedir la persona”, aclaró.

La abogada criminalista dijo que, según su experiencia, la mayoría de las personas que reciben un veredicto plural, de verdad son inocentes, por lo que se tiene gente presa que muy probablemente no pudieron apelar porque no tenían recursos para hacerlo. Quizás no tuvieron una representación adecuada y se quedaron cumpliendo una pena en ese escenario del veredicto dividido. En el caso de Puerto Rico, apuntó, desde los años 40 esta situación es una discusión entre penalistas.

“Claro, eso nos trae a otros escenarios que son preocupantes de qué pasa, de cuál es un criterio.  Uno de los criterios para recomendarle a un imputado que utilice la vía del jurado en vez del derecho es cuando por ejemplo el estado de derecho establece ciertas normas en que la comunidad no cree plenamente”. Un ejemplo clásico sobre el particular es la Ley 54, cuya aceptación depende de un proceso de educación. En estos casos, dijo, son bien frecuentes los veredictos divididos.

De una persona reclamar el derecho constitucional, lo que va a ocurrir es que el juez, una vez que confirme que ese veredicto ha sido dividido, le impone una fianza. Por ejemplo, en el caso de la Ley 54, se le pone un grillete. Si la persona puede prestar la fianza, sale a la libre comunidad en espera de juicio, igual que cuando estuvo esperando el juicio en esa primera ocasión. Todo eso va a pasar automático porque eso ya está en todas las demás reglas, añadió.

“No es tan sencillo como el que los malos están adentro y los buenos estamos afuera; no es así. Lo único que tenemos es el proceso. Esa prueba puede ser cierta o no cierta, lo que podemos evaluar es la calidad de la prueba. También depende de la calidad del jurado, de sus abogados, de  si el juez metió la mano dando instrucciones o mensajes tanto de la culpabilidad como la no culpabilidad. Por eso es que necesitamos una guías uniformes  y eso son la Constitución y las reglas de procedimiento criminal. Lo demás es humano y, como humano, puede fallar la defensa; puede fallar el juez; puede fallar el jurado, puede no entender y puede condenar a 12 años a un  inocente y sacar por la puerta a un culpable. La justicia es artesanal”, concluyó Valentín Custodio.

El Hipismo según Pancho Velázquez

         Francisco R. Velázquez es un escritor puertorriqueño que todos los lectores del mundo deberían conocer. Comenzó a destacarse en el campo de las letras comoperiodista. Fue reportero de notas policíacas, columnista y editor de plantilla en diversos diarios de Puerto Rico por espacio de un cuarto de siglo, escritor fantasma de algunos redactores de fama, catador de licores varios.Dotado de un extraordinario dominio del lenguaje, alejado de los ripios y los excesos del adjetivo, Pancho, como lo conocen sus admiradores y amigos, comenzó a hacerse un nombre en la literatura publicando un relato corto en este periódico. Luego publicó su primera novela, Los vapores de Sor Emilia una exquisita novela erótica ambientada en el 1918 cuando aquellos temblores. De esa primera novela en adelante, Velázquez, como un dique que se desborda por encima de los rigores de una sala de redacción, ha creado personajes memorables como Emilia Leclerc, Dolores Cardona -detective-, Torpedo Joe, o el Zurdo Galíndez. Más de una decena de novelas y relatos que no tienen desperdicio.

         En Rojo tiene el honor de haber publicado en serie aquella primera novela y La marea de los muertos. También el autor mantuvo una columna en el semanario y recientemente, con su permiso y de la excelente revista deportiva The Gondol, regalamos al lector varios asaltos de Torpedo Joe.

         Hoy solo retomamos algunos apuntes de Francisco R. Velázquez porque creemos que los amantes de las letras merecen filete literario.

Rafael Acevedo/ En Rojo

 

De Barberías

Por Francisco (Pancho) Velázquez

 Aquel día veinticuatro de diciembre me levanté pasadas las diez. Tenía cosas que hacer. Me vestí  a propósito de la festividad y caminé hasta la agencia hípica de Shorty donde jugué un cuadro de dos pesos. Luego pasé a la barbería de al lado.

Por ser fecha señalada, había más clientela de lo acostumbrado. El dueño llegaba temprano ese día y traía obsequios:Palo Viejo,  hielo, mezcla, una botella de whiskey, y un litro de agua de coco.

Nada de almanaques con fotos de mujeres que llevaban las tetas cubiertas con unas plumas que uno soplaba para verlas completas, ni bolígrafos indecentes de la americana con maillot negro que cuando se colocaban con la punta hacia arriba se quedaba en cueros, in toto..

  De la pared colgaba la guitarra, siempre afinada, porque era la época de los tríos y los trovadores que abundaban en el litoral. Se pasaba bien ese día en particular en aquella barbería. Chistes y pendejadas, poca política, cuentos de por poco y algún atrevimiento audaz y reciente de alguien conocido.

Se leían los periódicos y el protocolo no permitía más de dos tragos para que diese para todos. Yo era feliz, tenía el cuadro sellado en el bolsillo de la camisa y siete pesos sueltos para el recorte y el almuerzo y algún imprevisto.

Antes se era tan feliz con tan poco.

Degusté un whiskicito con agua de coco hasta que el segundo sillón se desocupó. No había prisa ese día y la gente cedía su turno. Me senté,

~Recórtame alto y aféitame, pedí.

El barbero del segundo sillón encendió un cigarrillo y yo otro. Fumamos en lo que terminéel whiskey. Sostuve el vaso en la falda y cubrí la candela del cigarrillo con la palma de la mano.Entonces me tendió el mantel azul recién sacudido.

Pasó un tiempo. Para cuando el barbero asentaba la navaja en la correa, un señor mayor, gordo, que se había tomado su trago de bienvenida, pidió permiso para tocar la guitarra. El dueño, que trabajaba el  primer sillón asintió.

Imaginamos algún aire de temporada.

Ensayo unos acordes, tosió, tos de locutor que le llamaban, y dijo,

~Voy a tocar un tema de mi propia inspiración. Lleva por título, Divorcio,

Lo escuchamos por solidaridad. Era una buena canción pero se notaba muy pegadita a su circunstancia. Era el tipo de bolero que nadie baila, ideal para cantantes de vellonera, los feos, Valdez, Salamán, Contreras, que no se dejaban ver fuera del estudio de grabación.

 Nadie dijo nada.

Noté entonces su ropa a la que le faltaba repaso  y sus zapatos mordidos por la suela y la calamidad.

Un viejo gordo llorando amores. El día se había percudido un poco.  Dejé el segundo trago en la botella.

 

           

Palky

Por Francisco (Pancho) Velázquez

 

AHH, THE EMOTION

    I HAD BEEN following him for some time but one Sunday they scratched him and since then I had no further news. I am not speaking of some parish priest with a silver tongue but about a chilean horse that was quite good for long hauls but which lately had shown a deficiency.

Palky all but disappeared from the inscription lists. His absence became notable. I though he had sustained a lesion because in his last race, which he lost, after a month rest.  I refrained from thinking the worst: perhaps he was dispersed in fifty sacks of dog food.

 Then I ran into this guy who is a Sunday handicapper and we got talking and he told me that the horse had been operated of a fistula in his throat that made him struggle for air in the last half furloung.

 Ergo he will return to be the strong finisher that was his trademark. a strong finish bacause he wouldn’t run out of air,

     I filed the information a any judicious handicapper and we to Raul offbetting agency and bought the racing form. Sure enough, the horse was there in a mile sixth claimer in a twenty percent drop in class. The race was Wednesday, my day off.

   A mediodía  fui a la escuela elemental de mis hijos y a la maternal, De la primera me lleve a dos diciéndole a la principal, con una voz de autoridad que por entonces tenía:

            -Cita médica.

            De la maternal, le dije a la cuidadora:

            -Quality time. Y me llevé al más pequeño que tenía dos años.

            Arrancamos para el hipódromo, naturalmente.

            Son cosas necesarias de las que uno jamas se arrepiente. Los hijos agradecen mucho estos gestos de integración temprana al mundo real, que es ancho y delicioso.

            (Para el récord, el varón es abogado, la niña bibliotecaria jefe de una escuela superior. El menor es chef en Disney.)

            Pasamos una tarde excepcional en las gradas, pastelillos y sodas y una mano de guineos maduros que compré en un semáforo. Tuve que soportar miradas enconadas de gentes que reparaban en los niños con sus uniformes escolares.

            No les hice caso.

            Total, a lo mejor la acción de la vida les deparaba hijos manduletes o ya los tenían y estaban al cuido de una abuela que apuntaba bolita.

            Vimos las carreras. Les expliqué sobre el deporte de Reyes y lo difícil que era ser jinete. Era su primera visita y quedaron embelesados con la belleza del óvalo, en infield tan cuidado y las sedas  que lucían los jinetes.

            Llegó la séptima y les dije,  espérenme, tengo que hacer una gestión. Dos por tres le puse veinte a ganar a Palki. Tenía un par de matinales ordinarios pero la distancia le venía a su fortaleza, y claro, ya no se ahogaba al final. Para colmo, llevaba el lomo vacío, es decir con un aprendiz bonificado en peso.

            Vimos la carrera. Los niños se contagiaron de la emoción, tenían un interés en la prueba, un caballo que se llamaba Palky al que su papá le había apostado, Además, estaba el espectáculo puntual de los hombrecitos al lomo de aquellas bestias, sus blusas agitándose al viento, su dominio de las bridas.

            Palky llegó cuarto.

            Para animarles en su desazón les cité la Biblia, el Eclesiastés: no es del mas veloz la carrera…

           

 

 

 

 

 

 

 

 

No esperamos la octava. Nos marchamos. Al llegar al semáforo de la Tres me apareé con un automóvil que conducía un jinete conocido mío.

–Que le pasó a Palky?

–No me hables de eso. Boté un dron de pesos… me contestó, moviendo la cabeza de lado a lado, como quien todavía no cree la cosa.

            Hubo otra instancia que puso a prueba mi humildad y estoicismo, gentilezas de lo alto compartidas por todos los hípicos. Había un caballo hermoso que se llamaba Hello Federal que lo corrían poco y le llevaban con pulcritud en su trote por las pistas. Apalabré pon con uno de los de la cátedra que trabajaba en el periódico.  Saqué el billete de cien dólares que tenía oculto en el rolo de la maquinilla en mi casa y lo besé, por lo de la buena suerte.

El Post time era a las dos y quince y pasó por mi a la una. Atrechamos por Loíza. Hello federal era un fait accomplí, venía de un descanso pero tenía buenos matinales y era gran salidero. Pensaba en qué emplear las ganancias que ya sentía en el bolsillo. Le comente de doña Fali, que corría en la exacta.

–Es una mierda, esa no va.

–pero es media hermana de Ribot…

–No importa, dio lo que iba a dar que nunca fue gran cosa.

            Hablaba la cátedra y sabido es que Roma locuta causa finita  Se fue a sus labores periodísticas y acordamos en encontrarnos en el mismo lugar donde había estacionado. Le dije,

–Si ves un camión de la Wells Fargo, es que voy de pasajero.

            La angustia, el dolor. Peor que aguardar en la sala de maternidad. Cuatro carreras que iban y venían y yo quieto, inmóvil, a lo macho, con los cien pesos en el bolsillo. En ocasiones hiperventilaba y aguantaba las ganas, ni un trago, ni mear, ni siquiera una apuesta de dos pesos, disciplina pura, como los moros juramentados aunque a esos les amarraban los huevos con tiras de cuero mojadas que al contraerse les causaba tanto dolor que iban al combate sin reticencias para que los mataran de una vez y librarse de ese dolor estrujante.

            Aguardé. Subí a la estafeta de apuestas y puse los cien a Hello Federal. La tarde estaba lluviosa, la pista encharcada pero el caballo tenía velocidad inicial. Pase por alto que salía del cuarto lugar en la gatera. Y la incógnita de la lluvia, y mil pendejadas más que debí haber notado, como por ejemplo que había bajado en las apuestas a seis por uno.  Me senté en mi butaca, encendí un cigarrillo y aguarde la salida.

            Salió tercero y trató de buscar la valla pero parecía que no le gustaba mucho correr en la sopa. Se colocó cuarto y siguió allí todo el tiempo. Perdió por no sé cuántos cuerpos pero no fue el último.

Estuve las siguientes cuatro carreras sin moverme de mi butaca. En la octava mire la revista y ví a Doña Fali. Me quedaban veinte pesos pero la cátedra había hablado.

Allí mismo sentadito la vi ganar resueltamente. Adoraba la sopa o fue la carrera de su vida o la clase fue suficiente para imponerse al grupo. Pagó 34 pesos para ganar. Hubiera salido del Hipódromo con 340 pesos y me iba con veinte y punto menos que una patada en el culo.

Hello federal ganó todas las carreras desde esa derrota, creo que lo hicieron padrote. Yo seguí en mi rodar, pegando dupletas aquí y allá, hablando con mozos y cantineros, que siempre tenían el programa hípico en el bolsillo de la camisa, y con todo aquel que iniciaba la conversación con un, ¿que llevas en la primera válida?

            Tal cual…

 

 

 

 

 

 

 

Testimonios en la pandemia:La nota

Por Omar Torres Molina*

   Vivo en un edificio donde las paredes se han ido afinando. Se escucha todo. Lo que antes pasaba desapercibido ahora estápresente. No sé si es el exceso de tiempo libre o el desarrollo de poderes extrasensoriales, la cosa es que hoy todo suena sin pudor. Asíque he aprendido a conocer a mis vecinos por sus sonidos. No sé ni sus nombres, pero los imagino.

         En el techo de mi cuarto llevo noches, madrugadas y días escuchando una guerra. Mis ventanas vibran hasta despertarme. Bombas, metralletas y personas hablan a lo lejos. Abro la ventana, me quedo quieto y el sonido aumenta. Vietnam sobre mí. Salgo, el sonido crece y veo que por la venta del vecino de arriba, sale una luz que prende y apaga constantemente, como las luces de emergencia del carro. Me percato que el combate bélico es mi vecino con un video juego de guerra o policías, o lo que sea. Así continuó por días, matando el tiempo y personas con piel de pixeles. Hay gente que se desahoga de maneras extrañas. Algunas noches trae una amiga, ella sube con risas, se manifiesta con quejidos de sexo estridentes-extra-large, son gritos de aquí estoy; él en silencio absoluto y ella como porno de VHS. Hablan lo mínimo, termina y se va. Lo mínimo puede ser suficiente.

         Las otras noches cansado de los bombardeos, decido subir, toco la puerta, no me escucha, bajo, hago una nota, subo, intento meter la nota por la puerta, se queda encajada, logro meter la mitad del papel, salgo corriendo medio asustado, llego, me rio, hace tiempo que las únicas notas que escribo son las de la compra, me pongo los audífonos e intento dormir. Los ruidos siguieron por tres días más, ese ser no sé si humano, nunca salió, ni vio la nota, lo sé porque subí todos los días y allíseguía en el mismo lugar. Preferí no hablarle, hay incomodidades que se expresan mejor por escrito. Al tercer día, gracias a su amiga que lo visitó, encontró mi nota. Esa noche, a diferencias de otras, escuchaba fuetazos de mano, pero fuertes y ella más gemía. Admito que no se si escuchaba maltrato o amor, para algunos es lo mismo, bienaventurados los que usan el dolor a su favor. Gracias a la vida que me ha dado algo, desde ese día no lo he vuelto a escuchar matar…ficcionalmente.

         Sobre mi sala-comedor-cocina, o sea todo junto en un 8×11, vive otro. Ese no hace casi ruidos, sólo pone reggaetón muy esporádicamente y fuma marihuana diariamente, esa no la escucho, tampoco tengo un súper poder subnormal, se huele. Considero que el apartamento, que ahora vivo, antes solo lo alquilaba, es muy pequeño. Intento imaginar cómo dos personas, en apartamentos distintos, que caben sobre mi espacio alquilado, puedan llevar sus vidas en espacios tan pequeños. Lo simple es bueno, también complejo. Observar lo mismo hasta al hastio hace deformar.

         Al otro extremo de la ventana de mi sala, hay una verja donde caen los mangos maduros a cualquier hora. Ahívive mi otro vecino, el más consistente en dejarse notar. Descubrióel mundo de las pesas en estos días, así que decidió hacer ejercicios entre 9pm y 11pm. A esa hora se ejercita escuchando bachata, merengue y perico ripiao a todo volumen, también las canta. Día y noche dialoga con su familia que estáen la República, les aconseja todo los días lo mismo: dile a Guille que no puede salir, que no se vaya a jaranear que allá la gente no se está cuidando, que no me mienta porque los otros días lo vi jugando dominó por una video llamada que le hice a un vecino, que el gobierno no les está diciendo la verdad, que los italianos estaban en los hoteles hasta los otros días, que ellos están mayores. Todo esto bajo las interrupciones de la mujer con quien vive.  

         Aún no logro saber qué son, si fuera por las discusiones, podría asumir que son, eso mismo. Él hace ejercicios, ella le compra pizzas. Sólo discuten, nunca un gesto parecido amor, ni a cantazos como el vecino de arriba. Ella discute por todo, dicen que los clichés no existen, ujum, visítenme. Muévete eso de ahí, cuidado que se cae, ahí no va, ponlo acá, ponlo acá mientras barro, siempre haces lo mismo, regrésalo que ya terminé, un lagartijo, sácalo, ay me va brincar encima, sácalo. Déjame quieto, le contesta. Él tiene la absoluta capacidad histriónica, de ripostarle y seguir riendo con quien habla. Ella busca atención en su insistencia. La mayor parte del tiempo que él usa su celular ríe, por el tono suena feliz. No sési maneja esa felicidad como arma. Los domingo limpian, que mucho se limpia. Creo que él es comediante, así que cada cierto tiempo veo en su cordel pelucas, un lasito rojo, ropa extraña que goterea agua. Y al fondo de todo eso, sobre foam, la imagen a tamaño humano de una quinceañera con su traje rosa hiriente. A ella nunca la he visto en persona.   Ella siempre los observa vestida de fiesta.

Hace años que no tengo televisor, comprendo que las paredes y ventanas se han vueltos monitores. Ahora esas vidas que no sentía, de un día para otro se hacen presente. Me entretienen, molestan, invaden, las escucho, las imagino, las juzgo, las veo y me veo. Acompañan. Todo esto ayuda, para no mirar adentro.

 

El autor hace lo que haya que hacer en el teatro y lo hace bien.

Será Otra Cosa: Estampas costumbristas de ayer y de hoy

 

Por Laurie Garriga/Especial para En Rojo

 

En 1799, Francisco de Goya publicó Los caprichos, sus estampas satíricas sobre la vida española del aquel fin de siglo. En esta serie de grabados el pintor aragonés criticó, de manera más o menos velada (cada imagen es acompañada de una breve frase), los excesos y los atrasos de la época: los vicios del clero y de la Inquisición, la desigualdad social y de género, la ignorancia, la superstición y la falta de instrucción.

Por temor a represalias, Goya sacó la obra de circulación poco después de publicarse. Por fortuna, conservó sus grabados y la edición fue reimpresa a los pocos años.

Aun cuando fueron motivadas por los preceptos de la razón y el progreso, las estampas de Los caprichossuscitaron en España otra serie de entregas que iban desde las sátiras mordaces hasta las reflexiones etnográficas. Los españoles pintados por sí mismos (1843-44) fue una suerte de punto medio. La obra, inspirada por su contraparte francesa Les français peints par eux mêmes(1840-42), es un retrato costumbrista enfocado en distintos arquetipos nacionales.

Escrita a varias manos, Los españoles pintados por sí mismos,incluye una xilografía del personaje, su descripción y un breve episodio donde se pone en evidencia su comportamiento (y, en ocasiones, su vicio). Entre los ‘personajes españoles’ hallamos arquetipos medievales como la celestina y el poeta, y figuras más contemporáneas como la cigarrera, el boticario (celebrado por su conocimiento científico) y la politicómana (llamada también a una mujer socialista).

En México y Cuba se publicaron sus respectivas versiones de Los españoles pintados por sí mismos. Ambos países destacan en cada arquetipo los usos, costumbres y tradiciones de la sociedad del momento. (Me llamó la atención que los cubanos enfatizaron la existencia de la suegra “del demonio”, el guagüero (una especie de vividor) y el calambuco o el falso creyente).

Hasta el momento no he encontrado una edición puertorriqueña de esta serie. Sí me topé con los Tipos y caracteres (1882) del asturiano-puertorriqueño Manuel Fernández Juncos. El primer arquetipo que describe es el tigre, un comerciante o empresario confabulado con el poder: “vanidoso, fatuo, soberbio, balandrón y sobre todo audaz […] cuanto mayor es la indolencia, el indiferentismo y la debilidad de carácter de sus convecinos” [logra] “manejar a su antojo los destinos del Municipio” (2).

Es un parásito “que nada produce y que medra siempre con perjuicio de tercero”, ocupa los puestos más lucrativos y explota los negocios más florecientes.  Además, “cobra el barato en toda filtración o fraude, y vive, y gasta, y triunfa a expensas del vecindario con la mayor impunidad” (11).

Los Tipos y caracteres de Fernández Juncos parecen compartir ciertos preceptos de la Ilustración que veíamos en Los Caprichos de Goya. En el caso de Fernández Juncos, hombre liberal y autonomista, proponía que sus retratos se convertirían en un documento histórico, en cosa del pasado, con el progreso y el cambio de régimen. Es decir, una vez cambiara el régimen político, de una colonia a una provincia española iban a desaparecer los arquetipos por él descritos: “[Los tipos y caracteres] podrán servir en no lejano día para recordar ciertos tipos que desaparecerán en breve, y otros que sufrirán profundas modificaciones, a medida que la colonia se vaya transformando en provincia y entrando de lleno en la vida nacional” (VII).

Para terminar el primer arquetipo, el autor nos avisa que el tigre concentra en sí “todos los monopolios, todos los abusos, todos los poderes y toda la autoridad” (11). Finaliza el retrato, que carece de representación pictórica, diciendo que el tigre no se queda tigre, evoluciona, se transforma y se reviste… como hemos visto hasta el sol de hoy.

*En orden de aparición: Ilustración 1: Los caprichosde Francisco de Goya (1799), Ilustración 2: Los cubanos pintados por sí mismos(1852) e Imagen 3: Tipos y caracteres(1882).