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¿Tiene la diáspora vela en este entierro?

Por Cristian J. Roldán/Especial para CLARIDAD

La noticia sobre los acontecimientos en la isla se esparcieron en un santiamén. La diáspora boricua en Chicago se organizó y movilizó para reclamar la renuncia de Ricardo Rosselló. Por mi cuenta, decidí contribuir con lo que se hacer: pintar un mural interactivo donde cada puertorriqueño pudiera escribir, con marcadores, encima de la obra su sentir con respecto a Ricky Rosselló y utilizar Facebook para invitar al público a participar. La imagen se compartió dos mil veces en Facebook y con ello llegaron comentarios de todo tipo. No obstante, uno particular me llamó la atención. Era de índole “Te fuiste cobarde… no te quedaste…. Y ahora estás (h)ablando mierda, porque no te quedaste como los demás…” . Para responder hay varios puntos a considerar: las condiciones socio-económicas y políticas que producen la migración masiva, la identidad Puertorriqueña, el colonialismo y nuestra historia, pero sólo me enfocaré en el porqué somos todos uno, independientemente de donde estemos parados o donde hayamos nacido.

Empecemos por una pregunta sencilla: Imagina que tú estás en Estados Unidos y tu madre en Puerto Rico. Te enteras que alguien llega a la casa de tu madre y le da una bofetá. ¿Tienes que quedarte callado porque no estás en la Isla? ¿Deja la madre de uno ser la madre cuando uno emigra? Personalmente no creo que la distancia lacere los lazos afectivos, al contrario los fortalece.

Muchos de los grandes próceres como lo fueron Eugenio María de Hostos, Ramón Emeterio Betances y Pedro Albizu Campos vivieron en el extranjero y emprendieron su lucha tanto en la isla como fuera de ella. El mismo Oscar López lideró una lucha por Puerto Rico en Chicago al comprender el racismo, la opresión y el colonialismo que vivimos los puertorriqueños tanto en la isla como en Estados Unidos.

¿Quién en la diáspora no tiene familia en Puerto Rico o viceversa? ¿Si vives en la isla y tu hermana se muda a New York, deja de ser tu hermana?

Cuando el huracán María devastó la isla, la diáspora se movilizó urgentemente para recolectar abastos y recaudar fondos para ayudar a nuestros compatriotas. En Paseo Boricua (como se le llama al barrio Puertorriqueño en Chicago) la gente no paraba de preguntarse los unos a otros si habían escuchado de sus familiares. La preocupación era de todos y cada unos. En cuestión de semanas The Puerto Rican Agenda , recaudó más de un cuarto de millón de dólares mientras el gobierno de Ricardo Rosselló mantenía aguantada el agua enviada, con tal de beneficiar a los por intereses privados. Chicago, New York, Orlando y donde sea que haya una diáspora habrá un sentimiento patriótico, de empatía y solidaridad. Demuestra que no somos dos, sino que somos un mismo pueblo que ha sido fragmentado por el colonialismo. Ya basta de divisiones, pues si nos ponemos a pensar críticamente, ha sido la misma fragmentación lo que ha perpetuado nuestro limbo colonial. Es absurdo enfocarse en las diferencias, porque la identidad y la cultura son algo que uno carga donde quiera que uno vaya. No es una planta que se arranca, se mete en una maleta y muere de camino al aeropuerto. El sentimiento de patria es algo que late en el corazón de cada puertorriqueño independientemente de donde se encuentre. Emigrar de la isla no significa que uno dejó de luchar por ella, pues aquel que es consciente de la importancia de la identidad entiende que la patria es siempre el punto de partida, así uno esté al otro lado del charco.

Finalmente una nación altamente dividida por la política ha sido unida por un político, al unísono de un pueblo que pide su renuncia. No dejemos que nos vuelvan a fraccionar pues ahora somos conscientes del poder que tenemos como nación unida. Es cierto que algunos de nuestros compatriotas nacieron en el extranjero. No obstante son igual de puertorriqueños que nosotros, así como la familia sigue siendo familia nazca en la isla o en el extranjero. Basta con ver una parada puertorriqueña en Chicago o New York para entenderlo. Digo esto a sabiendas de que muchos estarán en desacuerdo. Pero desde mi opinión, dicha mentalidad es producto de una educación colonial donde se ignoran las causas de la migración. Sin el reconocimiento de la diáspora nuestra historia está incompleta, al igual que un libro al que se le han arrancado varias páginas. Las olas migratorias de puertorriqueñas no son un fenómeno nuevo, ni tampoco exclusivo de Puerto Rico. Donde quiera que haya una colonia, habrá migración debido a que la única razón por la cual el imperio desarrolla instituciones en la colonia es con el fin de saquear los recursos naturales e instrumentalizar la mano laboral del local produciendo una plusvalía de ganancias destinadas al beneficio extranjero. El colonizador, en este caso Estados Unidos, invierte en la colonia (Puerto Rico) sólo lo necesario para mantener la estructura colonial creando un desgaste económico y fomentando una relación de dependencia. No es casualidad. Es producto de un mecanismo opresor cuya función erosiona no solo los recursos naturales, sino la capacidad de creer en nosotros mismos como pueblo.

Sí, fuimos muchos los que nos fuimos por distintas razones. Pero nos fuimos porque tras el desgaste económico y la ineptitud gubernamental pensamos que la alternativa más pragmática era trabajar, ahorrar y volver para poder vivir una vida decente. Nos fuimos pero jamás nos olvidamos. De hecho, aún tenemos la meta de regresar y construir la vida en la isla. No de dejar los huesos en el extranjero.

La historia de Puerto Rico es “La historia de dos ciudades”, en el sentido que una parte de la historia se desarrolla en el terreno imperial, donde reina el orden neoliberal, y en la isla, donde el caos ha culminado en el levantamiento de un pueblo que exige un cambio social. Esto es producto de la colonización, así como es la Argelia de Camus y Fanon, la Antigua de Jamaica Kincaid o la historia de cualquier nación que ha sido colonia. Somos un pueblo fuerte que a pesar de medio milenio de colonización, hemos aprendido a buscarnolas como sea y ayudarnos los unos a los otros. Que no se nos olvide que cuando nos unimos nadie nos puede detener. Ni un gobernador corrupto, ni una Junta de Control Fiscal, ni siquiera un imperio yanqui. No nos olvidemos que esto va más allá de Rosselló. Detrás de esto hay una elite colonial que sirve a los intereses del extranjero y del dinero, no a su pueblo. Una elite que buscará artimañas para mantenerse en el poder. Todavía hay una junta y todavía somos colonia por ende todavía falta mucho trabajo que hacer. Para enfrentar lo que viene tenemos que estar unidos porque lo que viene no es cáscara de coco. Pero unidos venceremos. La Patria es la madre de nuestra identidad, de lo que somos. Es nuestro estilo de vida y nuestra jerga, el café en la mañana y el arroz con habichuela en la mesa, el “buen provecho” en la mesa y el “buenos días” a los vecinos, sin importar donde estén parados nuestros pies. Es la tierra que nos dio identidad. Como dijo nuestro prócer Corretjer: “Yo sería Puertorriqueño aunque naciera en la luna.”

Ahora te pregunto yo a ti, compatriota, ¿Tiene la diáspora vela en este entierro? Deja tu comentario y fomenta el diálogo.


El autor es un artista y muralista puertorriqueño oriundo del pueblo de Juncos. Actualmente reside en Chicago, desde hace cinco años, donde estudia su maestría en Educación en el Arte en The School of Art Institute of Chicago.

Privilegio blanco

Por Alana Álvarez Valle/Especial para CLARIDAD

Hace algunos meses una persona a quien consideraba un pana dejó de hablarme de un día para otro. Como clásica virgoniana, pensé en miles de posibles razones para el comportamiento de mi amigo. Inclusive le pregunté si estaba molesto, a lo que –sin levantar la mirada del celular– respondió con un tajante no. La incógnita me tenía loca, por lo que reviví nuestra última conversación. Entonces me di cuenta de lo que pasó.

Nuestra última conversación fue sobre el privilegio blanco (White Privilege), y el pana no pudo esconder su fragilidad blanca (White Fragility).

Todo comenzó porque vimos a lo que parecía ser una persona sin hogar pidiendo dinero en un semáforo. Me dijo: “así no se puede, le voy a gritar que se ponga a trabajar. Porque en este país (Estados Unidos) quien quiere ganar dinero solo tiene que buscar trabajo”. Le mencioné que no sabíamos de sus circunstancias y que hay muchos factores que complican las posibilidades de conseguir un empleo decente, como el privilegio blanco. Cuando lo vi extrañado le di el ejemplo de ir al banco a pedir un préstamo.

“Si tú vas a pedir un préstamo al banco se te hace más fácil que a mí, porque eres hombre, blanco, estadounidense, nacido en South Windsor, CT. Mientras yo, soy mujer, puertorriqueña, inmigrante –aunque tenga ciudadanía estadounidense–, considerada una mujer de color, nacida en San Juan, Puerto Rico, con un apellido español”.

A pesar de que le expliqué como mejor pude, el compañero se ofendió, ya que aseguraba de que “todos tenemos las mismas posibilidades, solo tenemos que trabajar duro”. Después de ese día, no me habló más.

El concepto del privilegio blanco no es nuevo, se mencionó en la academia allá para los 1930 y se discutió durante las luchas de derechos civiles en los 60 y 70. No obstante, no fue hasta que la académica feminista Peggy McIntosh publicó el ensayo White Privilege: Unpacking the Invisible Knapsack en 1987 que se popularizó. La metáfora de McIntosh de la “mochila invisible” que las personas blancas cargan inconscientemente en una sociedad donde prevalece el racismo, se ha convertido en punto de partida para la mayoría de las discusiones sobre este concepto.

El privilegio blanco es un privilegio social que beneficia a quienes la sociedad identifica como personas blancas, por encima de lo que comúnmente experimentan las personas no blancas en las mismas circunstancias sociales, políticas y económicas. Es el referirse a las ventajas implícitas que tienen las personas blancas en relación con las personas que son objeto de racismo.

Según McIntosh, en la mayoría de las sociedades, los blancos disfrutan de ventajas que los no-blancos (People of Color-POC) no experimentan. Estas incluyen la presunción de un estatus social mayor, la libertad de comprar, trabajar, jugar y hablar libremente. Los efectos pueden ser vistos en contextos profesionales, educativos y personales.

Muchos boricuas que emigran al Imperio toman en primera instancia estas situaciones con un aire de incredulidad, hasta de negación. Porque en ocasiones es sutil, delicado y otras es obvio, burdo y descarado. Apenas pueden creer lo que viven, hasta que les golpea en la cara.

Como cuando me preguntan si soy portuguesa o francesa con aire de curiosidad, y el semblante les cambia al responder que soy puertorriqueña. O cuando mi amiga me dice que en su centro de empleo hay diversidad, hasta que se percata que todos los jefes de departamentos son hombres blancos mayores de 50 años. También está la amiga a la que un compañero de trabajo le aseguró abiertamente que a ella solo la contrataron para llenar la cuota de diversidad, porque ella vale dos puntos: uno por ser mujer y otro por ser no-blanca.

Hace algunos meses tuve que ir a la estación de policía con una amiga que trataba de salir de una situación de violencia doméstica. Al llegar los oficiales nos preguntaron “qué ustedes quieren que hagamos”. “Pues que nos tomen una declaración”, respondimos. Con desdén, nos mandaron a tomar asiento y a esperar a que alguien se desocupara. Éramos cuatro personas de color, mi amiga y su hermano, ambos de la India, una vecina peruana y yo. Después de llevar esperando un rato, una mujer blanca llegó gritando y dijo que necesitaba hablar con alguien y de inmediato la invitaron a pasar. Mi amiga sorprendida no entendía por qué a nosotras nos habían tratado tan mal y a la otra mujer la atendieron. “Porque no somos blancas como ella”, señaló disgustada la amiga peruana.

Y como el racismo tiene capas, si al privilegio blanco le añades el agravante del creciente odio hacia los hispanos –impulsado y avalado por el presidente Donald Trump– la situación se pone del color de hormiga brava. Como la amiga que habla poco inglés y sus compañeros de trabajo asumen que no es capaz, razón por la que no ha podido ni ascender ni cambiar de departamento.

El ejemplo del préstamo bancario aplica igual. Sabemos que a la persona blanca con apellido inglés le van a dar el préstamo antes que a otra. Del mismo modo, que no es igual que una persona con un apellido indio, japonés, francés, alemán solicite un préstamo que una persona con apellido español lo haga.

Como si fuera poco, entonces tenemos la fragilidad blanca, que no es nada más que es la incomodidad y actitud defensiva que asume una persona blanca cuando es enfrentada a información sobre desigualdad o discriminación racial. Es decir, que se sienten atacadas y ofendidas, porque se les ha señalado por una conducta o un comentario racista.

Por meses pensé que debí quedarme callada y no responderle nada al que era mi pana, hacerme la loca, ya que a lo mejor estaba siendo una exagerada, o que mi explicación no iba a hacer que él cambiara de opinión, por lo que no valía la pena expresarme. Eso es lo que hacemos muchas de las personas afectadas por el privilegio blanco, porque nos inculcan a las mujeres, a los y las inmigrantes, a las negras, a las musulmanas, que somos muy sensibles o sentimentales.

A casi un año después de aquella incómoda conversación me pasé la mano y me dije a mí misma que lo hice bien, que no hay porqué aguantar abusos ni comentarios retrógrados. Ni mucho menos hay que tolerar gente racista, obviamente no a quienes lo son por convicción ni mucho menos a quienes lo son por ignorancia.

María, Dorian, nosotros, ellos

Por Rafael Acevedo/CLARIDAD

Hace menos de una semana que el Idiota Anaranjado se expresó de esta manera en su cuenta de Twiter:

Donald J. Trump

@realDonaldTrump

Puerto Rico is one of the most corrupt places on earth. Their political system is broken and their politicians are either Incompetent or Corrupt. Congress approved Billions of Dollars last time, more than anyplace else has ever gotten, and it is sent to Crooked Pols. No good!….

88,9 mil

10:45 – 28 ago. 2019

En resumen, Trump alega que Puerto Rico es uno de los lugares más corruptos del planeta y que el dinero aprobado por el Congreso es enviado a los políticos para beneficio propio y de los amigos.

Si bien es cierto que dos más dos son cuatro aunque lo diga un loco, aquí no se trata de una simple suma. La cifra que menciona el Primer Mandatario de EEUU es falsa: 92 billones de dólares. Y la corrupción en Puerto Rico, que existe y es alarmante, no debería sorprender al Donald. En EEUU el cabildeo, es decir, la compra de conciencias a congresistas, es legal. No se llama corrupción porque es permitido. Es como legalizar el robo de autos. Se acabaría el problema. Esa es la lógica.

Mientras Dorian se acercaba a la isla, Trump continuaba con su obsesión con la isla y con la alcaldesa de San Juan.

Donald J. Trump

@realDonaldTrump

We are tracking closely tropical storm Dorian as it heads, as usual, to Puerto Rico. FEMA and all others are ready, and will do a great job. When they do, let them know it, and give them a big Thank You – Not like last time. That includes from the incompetent Mayor of San Juan!

59,4 mil

8:15 – 28 ago. 2019

FEMA, por supuesto, afirmó estar preparada. En la Isla sabemos que no lo estuvo antes y es dudoso que esté lista ahora. Pero, ante la amenaza, el fracasado inversionista de bienes raíces desvió fondos de emergencia a otra de sus obsesiones: el peligro de la emigración. Una partida de 155 millones se asignó a hogares temporales en la frontera con México para el programa MPP. Ese programa (Protocolo de Protección Migratoria), envía de regreso a México a migrantes que buscan asilo en Estados Unidos. Según la prensa norteamericana (Univisión), un reciente informe de la Universidad Syracuse, reveló que “durante el mes de julio un total de 11,804 inmigrantes fueron enviados de regreso a México para esperar sus audiencias”.

Ese desvío de fondos es parte de lo que la clase política puertorriqueña, en boca de la gobernadora Wanda Vázquez y la congresista sin voto, Jennifer González, llaman “creatividad de Trump”. En EEUU sin embargo, el congresista liberal Bernie Sanders, tenía algo que decir:

Bernie Sanders

@SenSanders

On Trump’s watch, 3,000 Americans died after Hurricane María. A new storm approaches and 33,000 Puerto Ricans still live under blue tarps.

Trump’s response? Divert $155 million from FEMA for migrant detention, complain about federal aid, and mock Puerto Rican officials. Insane.

Ciertamente, Trump se burla de los funcionarios puertorriqueños y estos responden con sumisión vergonzosa. Y, claro, Sanders sigue considerando a los puertorriqueños como unos ciudadanos americanos que han quedado varados en una isla del Caribe.

Hace apenas dos años, el Foro Económico Mundial ( https://www3.weforum.org/docs/GRR17_Report_web.pdf) aducía que 4 de los 5 mayores peligros de impacto global eran ambientales. La crisis ecológica crea graves crisis económicas. Hoy, cuando reviso estas notas, el huracán Dorian es el más fuerte jamás registrado en el Atlántico. Se mueve a ¡una milla por hora! sobre Las Bahamas y amenaza con cruzar la costa este de los EEUU. El presidente de ese país ya se ha puesto el jacket apropiado para hablar de la destrucción posible. Pero nosotros en Puerto Rico sabemos que no tiene ningún plan. Como no lo tienen los que administran la colonia. Y estos son capaces de decir que es confidencial.

No, ni Bush cuando Katrina destruyó a Nueva Orleans, ni Trump o Ricky cuando la tragedia de María, o con el paso de Dorian tienen un plan de rescate ambiental. Porque, de manera siniestra, el desastre es parte del bosquejo neoliberal.

La crisis ambiental exige una nueva política que impida que los intereses del capital se liberen con los Bolsonaros de la vida (y de la muerte) y se deje sin protección a la naturaleza. Pero no nos llamemos a engaño. Eso supondría una postura ética y una economía radicales. Los huracanes serán cada vez más fuertes. Las organizaciones que quieren un mundo mejor tienen que ser más fuertes aún con un huracán categoría 5.

Se puede. Somos más y no tenemos miedo.

El verano del 2019 ¿y ahora qué?

Por Denis Márquez Lebrón/Especial para CLARIDAD

El verano del 2019 marcó nuevos paradigmas en los procesos políticos y sociales de Puerto Rico con repercusiones en el gobierno y la legislatura. De los primeros eventos que exacerbaron la indignación y la opinión pública fueron los arrestos de las funcionarias de gran jerarquía en dos de los asuntos de mayor importancia para la sociedad: la salud y la educación pública.

El modelo de salud de Puerto Rico, basado en el lucro y en las ganancias de las grandes compañías de planes médicos, es dominado por este sector que maneja y controla a su antojo el derecho humano fundamental a la salud. Esto da pie para que diversos personajes promuevan, se lucren y den continuidad a este nefasto sistema. Por otro lado, en el área de la educación pública ya hace varios cuatrienios que el gobierno ha ido cerrando escuelas alrededor de toda la isla, privatizando la educación por medio de las escuelas “charter” y los vales educativos. Los estudiantes, las maestras, los maestros y sus familias han sufrido y sufren día tras día la precariedad y el abuso del sistema para, entonces, conocer este verano que la prepotente Julia Keleher, “empresaria de la educación”, dirigía y manejaba un esquema corrupto de contratos desde el propio Departamento de Educación.

Sale también a luz pública este Verano del 2019 el asqueante “chat” del gobernador Ricardo Roselló y su cercano grupo de asesores y colaboradores. Estas publicaciones recogieron las expresiones, posturas y políticas públicas discriminatorias, ilegales, misóginas, homófogas y las conspiraciones para cometer actos ilegales de corrupción pública. En resumen, la dirección del gobierno a cargo de unos patanes y, sobre todo, la develación de su amplio prejuicio y desprecio hacia diversos y amplios sectores de la sociedad puertorriqueña.

La indignación se convirtió en acción política. Todo un país en la calle con reclamos contundentes, exigiendo la renuncia del gobernador, presionando activamente para iniciar un proceso de residenciamiento en la legislatura en lo que aportamos con la radicación de un pliego acusatorio conteniendo 18 delitos que entendíamos cometidos por el gobernador en el chat. Y, finalmente, ante el reclamo y la indignación colectiva, la renuncia obligada. El proceso provocó una intensa discusión del modelo antidemócratico de sucesión que establece la Constitución del ELA para el cargo de gobernador con la consecuencia del nombramiento como gobernador del cabildero de los grandes intereses y abogado de la Junta de Control Fiscal, Pedro Pierluisi, quien además tuvo la desfachatez de juramentar ilegalmente a pesar del consenso general en contrario avalado eventualmente por la decisión unánime del Tribunal Supremo de Puerto Rico. La conclusión de ese capítulo fue, primero, su brevedad y descubrir para nuestro pesar que desde la Fortaleza continuó con su labor de abogado de los grandes intereses al proteger, por ejemplo, a la carbonera AES en perjuicio de la salud y bienestar de nuestras comunidades. Y segundo, la llegada a la gobernación de la Secretaria de Justicia, Wanda Vázquez, que desde esa posición respaldó todas las nefastas políticas públicas del gobierno del renunciante Roselló.

¿Y ahora qué? A raíz del extraordinario logro alcanzado a través de esta unión de voluntades sin precedente del Pueblo de Puerto Rico, el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) propone una nueva Constitución y una nueva relación con los Estados Unidos. La iniciativa consiste en que el pueblo, con anterioridad a las próximas elecciones, pueda aprobar unas “enmiendas de emergencia a la actual constitución para que entren en vigor para las elecciones del 2020”. Dichas enmiendas son: proveer para una elección especial abierta para elegir un nuevo Gobernador cuando ocurra una vacante permanente en el cargo; autorizar el referéndum revocatorio para que el pueblo pueda destituir a un gobernador; y disponer para una segunda vuelta electoral entre los dos candidatos a gobernador con mayor número de votos cuando ninguno de los candidatos hubiere obtenido una mayoría absoluta.

Las propuestas se presentan como punto de partida, no sólo para enfrentar la crisis inmediata, sino para encaminar la voluntad soberana de nuestro pueblo para construir un nuevo Puerto Rico.  Están sujetas a enmiendas y modificaciones que otros aporten, como los diversos sectores que ya han comenzado a presentar ideas meritorias. Ante esa realidad, se debe establecer un procedimiento amplio, inclusivo y participativo que sirva para recoger esas y otras propuestas.

Para establecer la nueva relación con los Estados Unidos, el PIP propone, mediante una votación directa del pueblo, ordenar la convocatoria de una Asamblea para un Nuevo Puerto Rico (ANPuR) “que garantice la participación de los más amplios sectores de la sociedad”.  Esta Asamblea tendrá dos encomiendas. La primera, redactar una nueva constitución para el Puerto Rico del futuro que emane del poder soberano del Pueblo y que incluya un nuveo modelo legislativo con la unicameralidad y la proporcionalidad, un modelo de carrera judicial, un amplio grupo de derechos humanos; y la segunda, elaborar alternativas no coloniales y no territoriales para una nueva relación entre Puerto Rico y Estados Unidos a ser presentadas y negociadas ante el Congreso antes de someterlas a votación al pueblo de Puerto Rico.

Proponemos que la votación sobre ambas propuestas se celebre antes de que termine el 2019 o a más tardar a principios del 2020 y pueden llevarse a cabo el mismo día. De esa forma se podrá, por un lado, corregir algunas de las deficiencias constitucionales que han quedado en evidencia durante el Verano 2019 y, por el otro, lograr la eventual aprobación de una nueva constitución que corrija las demás deficiencias, enfrentando el problema de la relación colonial con Estados Unidos.

Presentamos estas propuestas para la más amplia discusión pública en aras de transformar nuestro modelo de gobierno, la ampliación de los derechos humanos y la búsqueda de la descolonización de Puerto Rico.

El autor es Representante a la Cámara porel Partido Independentista Puertorriqueño

Editorial: La Junta en remojo

Los nombramientos de los miembros de la Junta de Control Fiscal (JCF) están en veremos. El proceso que se utilizó para su nombramiento, distinto al que establece la Constitución de Estados Unidos en casos similares, provocó que el Tribunal de Circuito de Apelaciones de Boston determinara que los mismos no se hicieron conforme a dicha constitución federal. Tras la determinación, el presidente Trump tendría que someter nuevos nombres o nominar nuevamente a los incumbentes, cosa que hizo el mismo día en que se vencía el plazo dado por el Tribunal para hacerlo. El Senado todavía no había iniciado el proceso de confirmación cuando se fue de receso de verano, y la semana pasada venció el término estipulado por el Tribunal para la confirmación.

Por qué el arrastre de pies de las ramas Ejecutiva y Legislativa en este asunto no lo sabemos a ciencia cierta. Intuimos que se trata de la misma dejadez e indiferencia con que dichas instancias atienden cualquier asunto relacionado con Puerto Rico. Nuestro país se ha convertido en una piedra de tropiezo para el gobierno estadounidense, y todas sus ramas y principales funcionarios, especialmente el presidente Donald Trump, no pueden esconder su frustración y desdén hacia nosotros. Cualquiera pensaría que la impaciencia que demuestran hacia Puerto Rico debía moverlos a actuar con mayor rapidez en los asuntos que tienen que ver con nuestro país. Pero no es así, y aún ellos teniendo el poder absoluto de tomar decisiones sobre nuestros asuntos fiscales, financieros y de gobierno más importantes, nadie en la cúpula federal parece tener prisa alguna para actuar sobre Puerto Rico.

La JCF es un cuerpo que les pertenece. Sus miembros fueron propuestos por los entonces líderes del Congreso, y nombrados por el entonces presidente Barack Obama, a raíz de la aprobación de la Ley PROMESA aquel nefasto 30 de junio de 2016. En el Congreso recae la potestad de supervisar su trabajo y de pedirles cuentas sobre la puesta en marcha de su agenda. Por eso, desconcierta la dejadez del Senado ante la confirmación de estos nombramientos que son hechura del Congreso, y cuya responsabilidad recae específicamente en los Comités de Recursos Naturales de Cámara y Senado.

Quizá la dejadez obedezca a que la decisión del Tribunal de Circuito de Apelaciones de Boston no le restó poder ni autoridad a las acciones realizadas por la JCF. Ni las determinaciones tomadas, ni las negociaciones realizadas, ni los acuerdos alcanzados- ni siquiera en este momento cuando su ratificación está en el limbo- están en entredicho. Para efectos del funcionamiento, la autoridad y los poderes delegados a la JCF por el Congreso, la decisión del Tribunal de Circuito no tiene garras. Tal pareciera que su solo propósito fue poner a prueba, una vez más, frente al Tribunal Supremo de Estados Unidos, el alcance de la Cláusula Territorial de la constitución federal como poder último y definitivo sobre los asuntos de Puerto Rico.

Por eso, los miembros de la JCF, y su Directora Ejecutiva, Natalie Jaresko, han seguido muy campantes, ejecutando fríamente su agenda de negociaciones favorables a los grandes bonistas. Para garantizar el pago de la deuda, insisten en las extremas restricciones presupuestarias, el recorte de las pensiones de nuestros servidores públicos, y demás medidas de austeridad que tienen como resultado el racionamiento del acceso de nuestra gente más necesitada a los servicios de salud, educación y demás servicios esenciales.

Mientras, el Tribunal de Circuito y el Tribunal Supremo federal seguirán jugando con el destino político de Puerto Rico en la vista pautada para el próximo 8 de octubre sobre los nombramientos de los miembros de la JCF. Del otro lado de la moneda, el pueblo puertorriqueño sigue asediado por la JCF y su ejército de asesores, consultores y abogados que exprimen los haberes del País para satisfacer la codicia de los grandes conglomerados financieros de Estados Unidos.

Esta edición de CLARIDAD publica un extenso reportaje de la compañera Cándida Cotto que detalla los pasos que sigilosamente ha dado la JCF para adelantar sus negociaciones sobre la deuda de Puerto Rico, y así anular cualquier intención que pueda tener el Tribunal de Quiebras de permitir la auditoría de la deuda. El cierre súbito de las negociaciones haría académico el reclamo por la auditoría y nuestro pueblo se vería obligado a pagar por una deuda emitida ilegalmente. Además, jamás llegaríamos a saber el monto de dicha deuda ilegal, ni los nombres de las personas y entidades que violaron la ley, un mínimo de transparencia necesario para que nuestro pueblo conozca la identidad de quienes lo desfalcaron.

El pueblo puertorriqueño conoce quién le sirve bien y quién no. Y conoce muy bien para quienes trabaja la JCF. Por eso, rechaza su presencia y su poder, y no le otorga confianza ni legitimidad a sus acciones. Así lo expresó miles de veces la multitud que se reunió para protestar durante la histórica jornada del Verano 2019, voceando la consigna: “Ricky renuncia, y llévate a la Junta”.