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En suspenso el País

Por la Redacción/CLARIDAD

Al cierre de esta edición de CLARIDAD el país se mantenía en suspenso sobre si el auto proclamado gobernador Pedro Pierluisi Urrutia prevalecería en el puesto.

Tal y como lo había solicitado el Senado de Puerto Rico, mediante su presidente Thomas Rivera Schatz, el Tribunal Supremo de Puerto Rico (TSPR), acogió de manera inmediata este lunes cinco de agosto, la solicitud de certificación de la impugnación de la juramentación como gobernador de Pedro Pierluisi Urrutía.

La acción del TSPR se produjo a unas cuantas horas luego de que a media mañana el Tribunal de Primera Instancia de San Juan, pautara una vista para las seis de esta misma tarde, sobre la petición del Senado. La resolución del TSPR, declaró con lugar la moción urgente y detuvo el procedimiento en el TPI.

El TSPR declaró que por lo urgente de la naturaleza de lo planteado acortaba hasta el medio día de este martes 6 de agosto para que las partes presentaran sus alegados de manera simultanea. La resolución le ordenó al Senado a que notificara también en ese mismo periodo al Procurador General y advierte que tampoco se concederían prórrogas. Ante la urgencia de los acontecimientos la resolución fue notificada vía telefónica de manera inmediata.

El nombramiento de Pierluisi Urrutia como Secretario de Estado fue aprobado por la Cámara de Representantes en una apretada votación de 26 a 21 el pasado jueves (1 de agosto). Mientras el Senado había pospuesto su votación para este martes. Sin embargo justo a las cinco de la tarde del viernes dos de agosto, cuando se hacía oficial la renuncia del gobernador Ricardo Rosselló, Pierluisi Urrutia juramentó como gobernador en la residencia de su hermana ante la juez del Tribunal de Apelaciones Luisa Colón.

Aunque tras la juramentación Pierluisi Urrutía dijo que si el Senado lo ratificaba sería gobernador hasta el 2020 y que si no lo ratificaba, sería gobernador hasta el miércoles. No obstante más tarde se retractó y argumentó que “al yo ser gobernador no hay una base legal que le permitiera al Senado votar a favor en contra”.

El domingo en la noche el presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz, radicó una demanda impugnando la juramentación. Ese mismo día en la mañana, la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz, también presentó un recurso cuestionando la juramentación, de un funcionario público que no ha sido electo de manera apropiada o está ejerciendo su poder más allá de lo autorizado por las leyes.

El Senado este lunes en la tarde luego de una fogosa sesión de ataques y contra ataques entre mayoría y minorías, el organismo no atendió la nominación de Pierluisi Urrutia como Secretario de Estado. El Presidente del Senado afirmó que tan solo cinco senadores del PNP le votarían a favor.

Breve resumen de una renuncia y un gobernador ilegítimo

 

Por Giancarlo Vázquez López/CLARIDAD

gvazquez@claridadpuertorico.com

Un abogado de la Junta de Control Fiscal juramentó como gobernador, por encima del orden de sucesión que determina la Constitución. El vienes 2 de agosto en la tarde, Pedro Pierluisi, quien trabajó para el bufete que asesora legalmente al ente federal, juró como gobernador. El asunto ha sido cuestionado por varias razones, tanto por el conflicto de interés que ello representa, como por el proceso mediante el cual ascendió al poder.

Edgardo Román Espada, presidente del Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico, recomendó a la Junta de Gobierno analizar la impugnación judicial de la juramentación de Pierluisi. Además señaló que la Comisión de Desarrollo Constitucional tiene la encomienda de presentar un informe con posibles enmiendas a la Constitución en lo que concierne al proceso de residenciamiento de un gobernador y el orden sucesorio.

La Constitución provee para que el gobernador renuncie, sea residenciado por la asamblea legislativa o cese sus funciones por razón de incapacidad o enfermedad. En cualquiera de los tres casos, el sustituto del gobernador advendría al puesto siguiendo el orden sucesorio.

El profesor de Derecho Constitucional, Carlos Ramos, sostiene que en ese sentido la Constitución “se queda corta”.

“Es evidente que hay que crear mecanismos para viabilizar la democracia participativa directa, más allá de la democracia representativa de votar cada 4 años. Precisamente, los problemas políticos internos en el PNP, los afanes de la clase gobernante y su ventajearía política impidió iniciar un residenciamiento a tiempo. Ese tipo de problemas —la corrupción— pueden impedir que funcione cualquier constitución, sobre todo si solo se fundamenta en mecanismos de democracia representativa”.

Ramos, mencionó que los problemas políticos internos también pueden afectar los mecanismos de la democracia representativa; por ejemplo, “lucha poder entre el presidente del PNP y Senado versus otros líderes de ese partido o los vacíos de liderato en el PPD”.

La falta de mecanismos que fomenten mayor participación ciudadana en la toma de decisiones políticas “hizo que la gente se expresara en la calle. Si la Constitución tuviera la opción, por ejemplo, de un referéndum revocatorio, quizás el país comenzaba a recoger firmas en vez de salir a manifestarse”.

El referéndum revocatorio es el proceso mediante el cual el pueblo puede poner fin al cargo público de un funcionario electo antes de que se cumpla su término; el mismo se puede hacer mediante votación directa o por recolección de firmas. Este mecanismo tiene como principio la libertad política de los ciudadanos de elegir y deponer a sus gobernantes en una democracia representativa.

Con esta definición y la explicación ofrecida por Ramos podemos decir que el referéndum revocatorio se hizo en la calle. Sin embargo, ante la falta de ese mecanismo en la Constitución, la renuncia no fue inmediata.

Eso “la Constitución, lo permite. Él escogió que fuese más adelante, luego de una semana. Como había vacantes en la Secretaría de Estado se dio la peculiaridad de que el propio gobernador renunciante tuviese la oportunidad de nombrar a su sustituto. Eso es lo que hace que suene antidemocrático”, dijo Ramos.

“El contrapeso a eso es que no puede ser quien él quiera. Tiene que pasar por el juicio de la Asamblea Legislativa. Lo que pasa es que se discutió un segundo escenario. Supongamos que colgaran al nominado antes de que el gobernador renunciara; según la ley, iría la secretaria de Justicia”, añadió.

La Ley 7, según enmendada en 2005, señala que: “Para advenir al ejercicio permanente del cargo de Gobernador, un Secretario o Secretaria debe ocupar su puesto en propiedad, habiendo sido ratificado su nombramiento; excepto en el caso del Secretario(a) de Estado, salvo lo dispuesto en el Artículo IV Sección 9 de la Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico”.

El profesor explicó que, en cambio, “A esa misma ley 7 se le está dando una segunda interpretación por una frase que hace pensar que (si le cuelgan a su nominado), utilizando el ‘excepto’, pudiese nombrar otro secretario en receso y, en teoría, cuando den las 5:01 p. m., sigue siendo secretario en receso. Como una de las interpretaciones de la ley es que solo en el caso de secretario de Estado, podría advenir gobernador para uno renunciante, aunque no esté confirmado, él (Rosselló) puede argumentar que utilizó el camino en el cual hay consenso entre los constitucionalistas. Pero como no le aprobaron su nominado, pues, decide utilizar el otro camino. Esa misma ley dice que, para el caso de que quien vaya a sustituirlo pudiese ser un Secretario de Estado (así que nomina al suyo, y aunque no se lo hayan confirmado), ese será el gobernador”.

Lo anterior fue uno de los escenarios vislumbrados por Ramos el pasado jueves en la mañana.

Inconstitucional y contrario a la Reforma el rol de la Policía durante manifestaciones

Lo más preocupante de un patrón de uso de fuerza en un país de supuesta democracia es que “hace patentemente claro que no vivimos en una democracia. foto: Ernesto Robles

Por Gabriela Ortiz Díaz/Especial para CLARIDAD

El capítulo de Puerto Rico de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés), organización que impulsó la Reforma de la Policía de Puerto Rico 2012 tras denunciar a la uniformada en el Departamento de Justicia Federal por violaciones a los derechos civiles de los residentes de la Isla, asegura que tal reforma ha sido un fracaso.

El pasado 1ero. de julio, mientras el reverendo Jorge Raschke oraba frente a un grupo de personas en las afueras de La Fortaleza y le pedía a Ricardo Rosselló Nevares que no abandonara su cargo de gobernador, la Policía de Puerto Rico arrestó a una manifestante que “lo único que estaba haciendo era cuestionando la participación de Raschke en todo este proceso”, dijo a CLARIDAD el licenciado William Ramírez, director ejecutivo de esta organización.

Según se aprecia en un vídeo que grabó otra manifestante y que publicó en la red social Facebook, la mujer arrestada estaba hablando con los policías pacíficamente, por lo que, al momento de apresarla, tan siquiera se le podía acusar de alteración a la paz. “Ese es el caso más craso de violación al derecho de libertad de expresión”, continuó Ramírez.

Además de ese caso, durante la reciente jornada de protestas #RickyRenuncia, al menos 45 personas se vieron afectadas por diversos tipos de intervenciones de la Policía de Puerto Rico, según documenta un informe en proceso de Kilómetro 0. De esas 45 personas, 30 fueron afectadas por alguna técnica de uso de fuerza por parte de la uniformada, entre las que se incluyen macanazos, disparos de armas con municiones de goma, gas pimienta, gases lacrimógenos, golpizas, y otras agresiones.

Sobre esta jornada de manifestaciones que exigió la renuncia inmediata de Rosselló Nevares, William Ramírez comentó que “se están viendo los mismos abusos de siempre, inclusive más. En ACLU nos hemos reagrupado para revisitar la Reforma. Hemos documentado todo lo que hemos visto y continuamos viendo”, expresó Ramírez.

La uniformada ha violentado la Reforma de la Policía vigente, mediante el uso excesivo de fuerza en las pasadas semanas; también durante los 1ero. de mayo 2017 y 2018; durante la última huelga de estudiantes del sistema UPR y durante el encarcelamiento de Nina Droz, aseguró el Director Rjecutivo del colectivo que vela por el cumplimiento de los derechos civiles de los puertorriqueños y puertorriqueñas.

Lo más preocupante de un patrón de uso de fuerza en un país de supuesta democracia es que “hace patentemente claro que no vivimos en una democracia. Es bien preocupante no tener derecho a protestar sin temer y sin que anuncien con antelación que va a haber derramamiento de sangre en defensa de la democracia”, aseguró el licenciado.

Eso sigue ocurriendo porque la Policía no paga por las consecuencias. A juzgar por Ramírez, lo mínimo que puede hacer el Gobierno es expulsar al policía que abuse contra manifestantes; pero eso no pasa, aun con la reforma instituida.

“La Policía es un cuerpo político. Es bien difícil lograr una reforma de la Policía si no se reforma el Gobierno. Se trata de un cuerpo que está podrido y que está manchado con la política partidista de Puerto Rico”, dijo el entrevistado.

“Ya hemos hablado con algunos legisladores y, si ellos no hacen nada, llevaremos la denuncia a un comité en el Congreso que quiera investigar el funcionamiento de la Reforma porque esta es federal”, puntualizó.

Fuerza de choque de Corrección en las manifestaciones

La ACLU asegura que se ha utilizado la fuerza de choque del Departamento de Corrección en las manifestaciones, lo que es inconstitucional y violenta la Reforma 2012. Eso no debe ocurrir porque estos oficiales no reciben el adiestramiento que se diseñó bajo la Reforma, requisito para todos los miembros de la uniformada que participen en una manifestación masiva.

Tal como explicó el licenciado Ramírez, “la fuerza de choque de Corrección es más violenta que la que está en la calle y la razón de eso es porque el pueblo está protegido por la cuarta enmienda que dice que la Policía no puede exponer al pueblo a una detención y rebuscar a una persona sin tener razón para hacerlo. En las cárceles, esa cuarta enmienda no aplica y los oficiales pueden detener y rebuscar a las personas”.

Paralizadas demandas por violación de derechos civiles

El informe que está preparando Kilómetro 0 con ayuda de la ACLU y otras organizaciones se puede someter o presentar en cualquier vista independiente legislativa o en el Congreso y “se va a usar para cualquier recurso legal que se presente en los tribunales. Estamos contemplando hacer una demanda más grande que la de la Reforma”.

Sin embargo, en Puerto Rico, debido a PROMESA, las demandas de derechos civiles en contra de la Policía están paralizadas porque le costaría al erario. Ante esto, la ACLU también presentará un recurso legal que denuncie que Puerto Rico es “el único sitio bajo la bandera de Estados Unidos” en el que no hay un remedio para los ciudadanos a los que se les violen sus derechos civiles.

ACLU se retira del caso de la Reforma

Como la ACLU impulsó la reforma tras denunciar violaciones a los derechos civiles, el juez federal Gustavo Gelpí le pidió que fuera “amigo de la corte” en el caso de la Reforma de la Policía.

“Nosotros lo aceptamos, pero realmente en todo este tiempo que lleva la Reforma nosotros no hemos tenido ningún rol para darle insumo”, dijo el licenciado. Por eso, durante esta jornada #RickyRenuncia, la ACLU dimitió a ese título. “Si no tenemos un papel que jugar ahí pues tampoco debemos atarnos a si gusta o no lo que decimos”, continuó.

El retiro de la ACLU surgió también luego de que el juez Gelpí denegara la solicitud de la organización para que retirara el nombramiento del comisionado especial de la Reforma Alejandro del Carmen al alegar que no estaba capacitado para ese puesto.

El pasado viernes 26 de julio, el juez rechazó las alegaciones de la ACLU y defendió las credenciales de Del Carmen. Asimismo, Gelpí emitió una fuerte advertencia contra la organización y consideró que esta había abandonado su rol como “amigo de la corte” en este caso.

Golpe de estado para lograr la “estabilidad”

 

Por Manuel de J. González/CLARIDAD

Cuando el pueblo está en la calle asusta tanto como el río que se desborda. ¡Y los puertorriqueños llevamos ya demasiado tiempo desbordados! Desde que asomó el caliente mes de julio salimos a la calle “los de siempre”, como dijo entonces el presidente de la Cámara de Representantes, pero tras esa vanguardia llegó un aterrador golpe de agua que, tras inundar calles y avenidas, se llevó por medio al gobernador de la colonia con todo su séquito. El referéndum revocatorio, inexistente en nuestro ordenamiento legal, se impuso marchando.

Una vez el gobernador de turno fue obligado a renunciar, muchas fuerzas de nuestro país buscan la manera de contener la ira que sigue en las calles. Decían que tanta protesta ya está afectando el “clima de inversión”; que los gritos están asustando los turistas; que las agencias de gobierno, con sus jefes también asustados, están paralizadas y que esa paralización está incidiendo sobre la economía; que Plaza Las Américas se ha visto obligada a cerrar dos días, que la productividad laboral ha descendido. Como ven, un gran desastre para los que cada noche meten en la caja fuerte las ganancias del día. Pero, más que las ganancias, que nunca se han detenido, lo que le preocupa a esta gente es que el golpe de agua se asome por su finca, que los desbordados lleguen hasta ellos a exigir cuentas.

La elite económica, que también es elite política, hizo todo lo posible para asegurarse que en los ocho días que trascurrirían entre el anuncio y la efectividad de la renuncia de Ricardo Rosselló, estuviera consensuado un sucesor “aceptable”. Tenía que ser alguien que le diera “confianza al inversionista”, pero, sobre todo, alguien que pueda establecer una “buena relación de trabajo” con la junta de procónsules que controlan las finanzas públicas. Los siete junteros, y las lejanas autoridades que los impusieron, están entre los más asustados. Tan pronto se escuchó el ruido de la primera crecida (al ritmo del reguetón caribeño) los junteros emitieron un comunicado de prensa diciendo que miraban “con admiración las protestas”. ¡Vaya cinismo! Pero claro está, una cosa es protestar contra un gobernador corrupto y vulgar, y otra pretender afectar “el orden” necesario para hacer negocios.

La palabra mágica para los junteros y todas las “fuerzas vivas” de la colonia es “estabilidad” o, mejor aún, volver a la “normalidad”. La normalidad requiere que los junteros puedan seguir imponiendo austeridad sin que se produzcan protestas, que la Legislatura termine de una vez y por siempre con las pocas protecciones laborales que quedan, que quienes negocian un plan de pago de la deuda a la medida de los acreedores no tengan que escuchar gritos perturbadores.

Para lograr ese ambiente, ¿quién mejor que uno de los principales abogados de la Junta de Control Fiscal (JCF) como Pedro Pierluisi? El recién destituído Rosselló fue el producto de una elección, pero para su sustituto habría “selección”, y Pierluisi parecía ser el candidato apropiado.

Además de formar parte del personal de servicio de la Junta, Pierluisi es un miembro destacado de la elite económica y política de la colonia. Es, por tanto, quien les da la mayor garantía para un pronto regreso a la “normalidad”. Por eso se han dispuesto a imponerlo de la mejor manera, es decir, a la brava. Su nombramiento como Secretario de Estado y primero en el orden sucesorio se produjo apenas dos días antes de que concluyera el mandato del destituído, sin tiempo para reaccionar. Cuando aparecieron voces perturbadoras, tanto en la calle como en la Legislatura, de inmediato se orquestó el coro que impondría el “consenso”. Tanto el popular Aníbal Acevedo Vilá como el poderoso grupo empresarial Ferré Rangel, estuvieron entre las fuerzas que se juntaron para intentar construir el “consenso” necesario para la ratificación del seleccionado.

A base de mollero lograron que, con mayoría de uno, la Cámara de Representantes lo confirmara. De inmediato procedió a proclamarse gobernador – juramentando a escondidas en casa de su hermana cabildera – al hacerse oficial la destitución de Rosselló. Dos días después, el domingo 4 de agosto, anunció que no se someterá a evaluación del Senado porque lo que está ante ese cuerpo es un nombramiento de Secretario de Estado y ya él es gobernador.

La lógica de lo sucedido es aterradora para el futuro de cualquier país. El gobernador expulsado nombra un secretario que, una vez confirmado por la Legislatura, podría sucederlo. El designado, aprovechando que la Legislatura está en receso, asume el cargo. Luego dice que, como ya es gobernador, no tiene que someterse a un procedimiento de ratificación de funcionarios electos. Estamos ante un auténtico golpe de estado, una burla a todo lo que se pueda considerar como “democrático”.

Los golpes de estado siempre han sido obra de alguna junta. Los que conocíamos hasta ahora la Junta en cuestión la integraban militares. El golpe que tenemos ante nosotros fue orquestado por la junta de procónsules que vino del Norte. No es casualidad que en la primera reunión de Pierluisi con “su gabinete” estuviera presente la abogada Rosemarie Vizcarrondo Carrión, vinculada a la JCF.

Los que orquestaron esa toma del poder han olvidado un detalle. La crecida que terminó arrastrando al gobernador corrupto y jaquetón no ha concluido. Las aguas no han vuelto al cauce. De ellas, y no de los tribunales, es que saldrá la respuesta. En estos momentos ya está presentada una demanda del Senado de Puerto Rico reclamando que se respete su derecho constitucional a ratificar los funcionarios del poder ejecutivo. Independientemente de lo que pueda decidir el foro judicial será otra vez el poder de la calle el que se imponga.

Editorial:Detenido por el Tribunal el golpe de los patricios

La intentona por parte de Pedro Pierluisi y sus aliados de secuestrar la gobernación de Puerto Rico mediante la juramentación espuria del pasado viernes, y de ese modo hacer académico que el Senado expresara su confirmación o rechazo al gobernante, fue detenida por el Tribunal Supremo al cierre de esta edición de CLARIDAD. El máximo foro judicial determinó acoger la demanda del Senado de Puerto Rico, y darle un plazo hasta el mediodía del martes Pedro Pierluisi para contestar la misma. También a media tarde del lunes se celebraba una vista especial en el Senado de Puerto Rico en torno a este proceso. Este es el más reciente desarrollo de la controversia que comenzó con la juramentación el viernes pasado de Pedro Pierluisi Urrutia como gobernador de Puerto Rico en sustitución del renunciado gobernador Ricardo Rosselló Nevares, juramentación que ocurrió en forma nebulosa y a espaldas del pueblo, y sin esperar por la vista de confirmación pautada para el lunes en el Senado de Puerto Rico.

El consentimiento de los gobernados, expresado de alguna manera dentro de los límites de la constitucionalidad vigente, es un paso indispensable para otorgarle legitimidad a un gobernante en una democracia. Desde ese paradigma, las acciones tomadas durante las últimas 48 horas en torno a la transición gubernamental entre el renunciante gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló, y su nominado secretario de Estado y sucesor, Pedro Pierluisi, arrojan serias dudas sobre la autenticidad y legitimidad de dicho proceso. Tal pareciera que todo lo ocurrido fue calculado cuidadosamente para lograr un solo resultado: atornillar a Pierluisi en la gobernación y que éste no tuviese que enfrentar el escrutinio y el juicio que de su trayectoria y sus intenciones pudiese hacer el pueblo de Puerto Rico.

Independientemente de las decenas de interpretaciones legales y constitucionales que están circulando sobre esta situación sin precedentes; más allá de las decisiones que pueda tomar el Tribunal Supremo en el examen a profundidad de este proceso, su origen anómalo y tortuoso coloca en entredicho la credibilidad y legitimidad de este gobierno de transición. No hay que ser un experto constitucionalista para verle las costuras a esta trama de Pierluisi y sus aliados. Burlar el proceso y cooptar la silla para mantener el poder a como dé lugar.

Con la intervención del Tribunal Supremo, queda suspendida hasta nuevo aviso la intentona golpista de Pierluisi y sus aliados por apropiarse de la gobernación. No sólo porque esta movida viene envuelta en una nébula de intereses cruzados y de preguntas sin respuestas, sino porque las acciones de las últimas 48 horas del nuevo “gobernador” traicionan abiertamente su fachada inicial condescendiente con que pretendió reinventarse ante los ojos del País. ¿Quién podría creerle a Pedro Pierluisi que está impaciente por resolver los problemas de nuestro país, cuando hace apenas una semana era un acólito a sueldo de la Junta de Control Fiscal y de su agenda de seguir exprimiendo a nuestro pueblo para pagar una deuda no auditada? ¿Cómo, luego de sus acciones de los pasados días, y de su burla al proceso constitucional, convencerá a alguien de que no es una ficha escogida para el juego macabro de la Junta de Control Fiscal en Puerto Rico?

La forma irregular en que comenzó su mandato es un acto más propio de un autócrata que de un gobernante que se considere democrático. Porque no es solo en las dictaduras donde ocurren los golpes de estado, también pueden ocurrir en las llamadas democracias. El connotado periodista de Bloomberg News, Michael Deibert, quien ha seguido muy de cerca los asuntos de Puerto Rico, escribió lo siguiente el pasado domingo en su cuenta de Twitter, en reacción a la anunciada intención de Pierluisi: “Siempre vale la pena recordar que no todos los que aspiran a tener un control autocrático son toscos hombres militares. Joaquín Balaguer era abogado y escritor. Antonio de Oliveira Salazar era economista. Francois Duvalier era médico. Si quieres ver el verdadero rostro de algunos, concédeles poder”.

Algo así pasaba también en la antigua Roma, “cuna” de la civilización occidental. Los patricios tenían todo el poder y lo utilizaban para adelantar sus intereses y garantizar sus privilegios. Para ello, convencían a las masas plebeyas de que lo hacían en el interés de todos. En Puerto Rico, en pleno Siglo Veintiuno, los patricios de nuestro país insisten en el mismo juego- esta vez bajo el mantra de garantizar “la estabilidad y la paz”- lanzándose a juramentar a Pedro Pierluisi como Gobernador, en obvio desdén hacia la Constitución y sin el consentimiento final de los gobernados, según dicho orden constitucional. Por ahora, el Tribunal Supremo en el ejercicio de sus prerrogativas constitucionales, les ha puesto un detente temporero. Esperemos por las decisiones cruciales que se tomarán en los próximos días sobre este asunto medular para el futuro de nuestro país.