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Solicitan detener contrato para lanchas a Vieques y Culebra

 

Por Internews Service

El colectivo Somos Más Que 100 x 35 solicitó hoy que se paralice la negociación del contrato de alianza público privada para la operación del transporte marítimo por los siguientes 23 años a Vieques y Culebra, ante la falta de información sobre el proyecto y la crisis de gobernanza que sufre el país.

La agrupación, compuesta por residentes, comerciantes y organizaciones de Vieques y Culebra, expresó su temor a que antes del salida del gobernador Ricardo Rosselló Nevares el próximo viernes “se firme un contrato que ocasione un caos peor al que se vivió cuando se mudó el terminal de Fajardo a Ceiba”, sostuvo Elda Guadalupe, legisladora municipal independiente de Vieques y líder del colectivo.

Agregó que “el proceso de privatización ha estado caracterizado por la falta de transparencia, la falta de información y por no consultar a las comunidades afectadas, específicamente a los residentes de Vieques y Culebra”.

Desde el 2016 se viene impulsando este modelo como una solución al deficiente servicio que ofrece la ATM, pero aparentemente adolece de una pobre planificación, que ha resultado en que sólo dos compañías llegaran a la fase de propuesta: Puerto Rico Fast Ferries (PRFF) y HMS Ferries, Inc.

“No sabemos si el proceso ha sido verdaderamente competitivo o negociado en el mejor interés público”, añadió Jorge Nales, también líder del colectivo por parte de los comerciantes de Vieques.

En tanto, Dolly Camareno, líder de Culebra y miembro del colectivo, apuntó que “anunciaron que estaban negociando un contrato con la compañía favorecida, pero ante las recientes bajas en la cúpula del gobierno hay mucha incertidumbre en cuanto a la continuidad de proyectos del gobernador. Desconocemos si las negociaciones siguen en pie o qué va a pasar con el servicio”.

Según Somos Más Que 100 x 35 hay muchas preguntas sin responder sobre el tipo y capacidad de las embarcaciones, los permisos, los empleados, las instalaciones de terminales, las rutas, itinerarios de viaje, las tarifas, los costos e impactos de esta contratación y de sus implicaciones fiscales a largo plazo.

“Tememos que el gobierno haya apostado todo a una ‘alianza’ con una compañía sin tener un plan alterno en caso de que no se materialice o colapse el proyecto. Por otro lado, tener que corregir sobre la marcha errores que pudieron haberse evitado en la fase de diseño siempre resulta más costoso y complicado”, explicó Pamela González, colaboradora del colectivo. 

Las palabras y las almas

Foto: Ricardo Figueroa

Por Antonio Martorell
 

Las palabras y las almas, ¿o serán armas? Porque cuando mencionamos almas y en nuestro lenguaje coloquial pretendemos ser finos para elevarnos al nivel de lo que invocamos, las almas, decimos armas resonando, arrastrando esa sustituta de la blanda e insuficiente para designar tan noble sustantivo. Por el contrario, cuando decimos armas, la se suaviza, se disimula entre dientes y lengua el poderío mortal que supone la amenazante palabra y asoma, fresquecita, la palabra almas.

Y he aquí que una plática, denominada “chat” en las redes sociales, entre amigos del alma del gobernador colonial  de turno, se convierte inadvertidamente en un arma explosiva y hace estallar un desgobierno en cuerpo y alma. O debo decir cuerpos ya que son los cuerpos ejecutivos, legislativos y judiciales los que vuelan por el aire dejando al descubierto almas suplicantes de perdón postradas ante el todo poderoso imperio estadounidense que ya manifiesta desde Washington, D.C. su satisfacción al confirmar sus proféticos pronunciamientos de corrupción generalizada. El gobernador se inca de rodillas, se postra ante el Todopoderoso, pero las palabras no perdonan. El alma y el arma de las palabras, tan al servicio de quien para bien las convoca, saben reivindicarse cuando, traicionadas, reclaman lo suyo.

Se dice de las palabras, las pobres, que las hay buenas y malas. No hay tal cosa. Todas las palabras son nobles, obedecen ciegamente el mandato de quien las emite, reflejan un sentir, establecen un juicio. Pero un viejo refrán sentencia que “uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que dice”. Lo soez no lo es de por sí sino en su particular elocución, intención y destino. Y cuando lo soez acompaña la calumnia, el libelo y el prejuicio, el abuso del poder constitucional al servicio de la corrupción política y el dinero mal habido, el alma de las palabras se rebela y clama por justicia.

No es de extrañar entonces que todo un pueblo, y con él, cantantes que también se han servido de palabrotas, vengan al rescate de la dignidad nacional esgrimiendo el alma y el arma de las palabras. Ante el abuso del poder, frente a la violencia del estado colonial y sus voceros, de cara a la represión de la verdad esgrimida por ciudadanos y medios de comunicación en desafío al aprendiz de dictador de la Casa Blanca apertrechado en la mal llamada Fortaleza pretendiendo vestirse de palabras que transparentan su incapacidad y revelan su soberbia, las palabras asedian el Palacio de Santa Catalina, toman por asalto la Puerta de San Juan, descienden inmisericordes la Caleta de las Monjas y reclaman que se usen para decir de una vez por todas la verdad. Que el gobernador está desnudo y tembloroso, que ni el calor inclemente de julio le calienta el aterrido cuerpo vestido de mentiras, que ellas también lo abandonan. Y allí queda protegido por las armas de la policía, pero desalmado porque las palabras, ellas no perdonan.

La Playa de Ponce
17 de julio de 2019

El rol del deporte en  nuestro nuevo sentido  de identidad

Foto: Alina Luciano/ Enviada Especial CLARIDAD

Por Javier Guaní Gorbea/Enviado Especial CLARIDAD

Lima-No cabe duda que las últimas dos semanas han sido una de vital transcendencia para Puerto Rico ante el levantamiento de nuestro pueblo que decidió mediante manifestaciones que ya no se quedaría callado y que con sus protestas en las calles logró la salida del ex gobernador Ricky Rosselló y de una partida de buitres que estaban saqueando el país. Esto demuestra que se está creando un nuevo nivel de consciencia de una nueva generación que se cansó de ser meros espectadores. 

Y por eso en mi opinión recae una importancia aún mayor en la participación panamericana de Puerto Rico desde el pasado viernes en los decimooctavos Juegos Panamericanos que se llevan a cabo en Lima, Perú. Recordemos que en el deporte es donde único nuestro País es tratado de igual a igual con el resto del mundo y por años ha sido uno de nuestros gritos culturales más característicos. Pese a que actualmente vivimos en un país sin gobernanza, nuestros atletas reflejan nuestra mejor cara a nivel internacional. Hoy más que nunca sus logros reforzarán aún más ese sentimiento de País que se ha logrado obtener y que prueba nuevamente que los boricuas cuando se unen como pueblo no tienen nada que envidiarle a ningún país del mundo. 

Emotiva la ceremonia de inauguración

Emotiva la ceremonia de inauguración. Foto: Alina Luciano

Uno de los momentos resaltados por la prensa peruana fue la ovación dada a nuestro País por el pueblo peruano en reconocimiento a la gesta lograda, eso emocionó a toda la delegación, sobre todo a nuestro abanderado Franklyn Gómez quien se motivó a virarse a saludar al público en agradecimiento al gesto peruano 

 

Empezamos con el pie derecho

Equipo de bolos. Foto Alina Luciano

Quizás inspirados por cómo se han vivido las emociones recientes la delegación, Puerto Rico ha tenido un gran comienzo con una temprana medalla de oro en bolos por equipo masculino, el equipo de baloncesto 3×3 ha lucido impresionante con marca de con 5-0, el boxeador Yankiel Rivera aseguró por lo menos una medalla de bronce y el Taekwondo consiguió un bronce en poomsae por equipo.

 Cabe resaltar que los atletas están bien conscientes del rol que juegan en este momento de tanta incertidumbre en el país. Incluso el boleador Jean Perez comentó estar consciente de lo que ha vivido nuestro país durante estos últimos días y “ojalá esta medalla lleve un poco de alegría, es para ustedes Puerto Rico”, mientras Gilberto Clavell dijo que esta era la manera de los deportistas de poner su granito para ayudar al país a sanar tras varias semanas turbulentas. Sin duda no hay mejor momento para demostrarle al mundo de lo que somos capaces como pueblo unidos y el deporte no es la excepción y eso lo estamos probando tanto en Fortaleza como aquí en Lima. 

Prohibición de las peleas de gallos

 

Tal parece que nuestra Comisionada Residente fue sorprendida durmiendo, soñando con la Estadidad, cuando el Congreso consideró la Ley Agrícola, que prohíbe las peleas de gallos, pues ella no se dio cuenta que nos afectaba en esa forma. ¿O será que ella se opone a las mismas y no se atreve admitirlo?.

Tan pronto se enteró de la reacción en Puerto Rico trató de quedar bien con los galleros diciendo que iba a proponer una enmienda, pero ni ella ni el gobernador han hecho nada al respecto.

Supuestamente los gringos se oponen al deporte de los gallos porque afecta la calidad de vida de esas aves. Sugiero que la Comisionada no pierda el tiempo hablando de la Estadidad, que nunca llegará, y se concentre en explicarle al Congreso que los gallos de pelea tienen mejor calidad de vida que los manilos. Los gallos de raza son cuidados, amados y mimados por sus dueños contrario a los demás que terminan en la olla o a los tres o cuatro meses de vida. Después de terminada su vida útil en las galleras siguen siendo cuidados y alimentados para castar las próximas crías.

También les puede aclarar que los galleros no van a renunciar a su devoción por esa actividad. Solo van a eliminar las galleras, pero casarán peleas ilegales en los campos. Las galleras se mudarán a la República Dominicana que va a recibir muchas divisas relacionadas con el cuido de los gallos, viajes y estadías en los hoteles para ver las peleas.

Por otro lado a los norteamericanos también les va a costar porque los empleados en la Industria gallística pasarán a la fila de los cupones.

Ing. Víctor M. Carlo

Para siempre

 

Por Hiram Lozada/Especial para CLARIDAD

En las redes sociales se divulga otra vez que Donald Trump prometió revocar la ciudadanía estadounidense de los puertorriqueños. Que sepamos, como presidente, no ha repetido su airada proposición, ni hay certeza de que realmente lo haya dicho.

Se tomó entonces, sin mayor consideración, como una muestra del conocido desprecio de Trump hacia los latinos. O, según los abogados, como evidencia de su ignorancia jurídica. Estos entienden que solo el Congreso puede revocar esta ciudadanía colectiva, pero que –dada la doctrina judicial– se requieren previos actos propios, inequívocos y voluntarios para renunciarla o perderla. Exigir la independencia o asumir su imposición por decreto del Congreso sería el evento inicial. La primera alternativa parece hoy improbable. La segunda solo parece posible.

Por motivos e intereses geopolíticos, un congreso puede quitar prospectivamente lo que otro congreso dio. Si decretaran la independencia de Puerto Rico, podrían establecer que los que nacieran aquí después de dicho decreto, no serían ciudadanos de Estados Unidos. Se rumora que este escenario se considera en los aposentos oscuros de Washington. Pero son meros murmullos.

En 1917, sin consulta previa y en contra de la resolución de la Cámara de Delegados, el Congreso impuso la ciudadanía a los boricuas. No fue un acto de regalada bondad, ni de altruismo moral. Entonces el mundo estaba en guerra y había que vociferar a los cuatro vientos que este archipiélago en el mar Caribe era suyo y que no se toleraría ninguna intromisión, de adentro o de afuera, en los asuntos de la cosa nuestra. Ya para entonces el Tribunal Supremo federal había establecido la doctrina imperante. Puerto Rico es botín de guerra; los imperios tienen el derecho natural de poseer territorios en cualquier parte del mundo; y por eso Puerto Rico les pertenece, aunque no es parte de la nación. Y para que no hubiera dudas, fabricaron el novel y conveniente carimbo político: “territorio no incorporado”. Lo que significa que la colonia es para siempre, sin derechos a la anexión o a la independencia. Hubo, por supuesto, concesiones a los ciudadanos residentes en el territorio: algo de gobierno propio, para mantener la casa en orden, y algunos –no todos– de los derechos civiles fundamentales.

Por eso no hay que tomar en serio la alegada amenaza de Trump, ni creer en rumores de pasillo. No es que se tema a lo uno o a lo otro. Es que no hay indicios ciertos y confiables de alguna señal de cambio en la política imperial. Todo indica que Puerto Rico está condenado a ser colonia para siempre. Es que los imperios no renuncian voluntariamente a sus posesiones y aún Puerto Rico le es rentable.

Claro que “para siempre” es un largo registro. Y todo tiene su final.. Pero que no haya equivocaciones. En la ruta oficial, no hay bifurcaciones hacia la estadidad o hacia la independencia.

Véase el escenario tétrico de la corrupción. En Puerto Rico la corrupción no es ni proporcionalmente peor que en otros lugares de Estados Unidos. Creo que mucho de ella la hemos importado o aprendido (de los conciudadanos) del Norte. Pero creo que los fiscales y agentes federales tienen la encomienda secreta de magnificar aquí su incidencia. No pretenden solo desprestigiar a los administradores de turno y descalabrar sus ilusiones anexionistas. Se trata también de decirle al mundo que su proyecto colonial hiede no por culpa de ellos, sino por la corrupta y negligente conducta de nosotros. Lo que sugieren es que el sistema funciona y que el problema está en sus malos administradores.

Por desgracia no hay a la vista salida del cerco colonial. Ni adentro, ni afuera, hay voluntad de cambio. Y contrario a lo esperado la crisis fiscal de la colonia no sugiere su final. Parece que será para siempre.