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Jeszor Prints un anunciante de altura

Germán Zorilla. Foto Alina L

Por Cándida Cotto/Edición  Especial

ccotto@claridadpuertorico.com

Así como la publicación de CLARIDAD por sesenta años representa un reto al sistema, el anunciarse en él también lo es. A lo largo de la historia de CLARIDAD, no solo el periódico ha sido objeto de ataques para impedir nuestra publicación, sino que aquellos que se han atrevido a anunciarse en nuestras páginas han sufrido acoso, como parte de las estrategias utilizadas para que desistan de hacerlo. 

Pero al igual que CLARIDAD, siempre hay quienes se atreven a desafiar el peligro y entre nuestros más fieles anunciantes está Jeszor Prints. El esfuerzo, laboriosidad, tenacidad, el arte y, hasta la integración y solidaridad caribeña, se funden en Jeszor.

“Yo siempre he simpatizado con la causa del periódico, además de que cada vez que había una conferencia con Gallisá o Juan Mari Brás en la UPR, yo no me las perdía. Tuve unos maestros que despiertan en uno esa semilla y te digo sinceramente que tengo clientes que si ven mi anuncio en CLARIDAD, no me compran, y clientes que llevan conmigo desde que yo empecé, que son de otras ideologías, pero eso nunca me ha quitado a mi afán de colaborar con el periódico”, expresa con sencillez Germán Zorrilla Valenzuela, creador de Jeszor Prints. El nombre surge de la combinación de las primeras tres letras del nombre de su socio Jesús Cruz y las primeras tres de su apellido.

Sobre cómo llegó al arte de la impresión, Germán cuenta que lo trajeron de República Dominicana en el 1968 y estudió el quinto y sexto grado en la Escuela Emilio Castelar de Villa Palmeras. Fue en sexto grado que su maestra de arte vio que tenía habilidad para el dibujo y lo guió para que tomara el examen de admisión a la Escuela Madame Lucchetti.

“Ahí comencé en el 71. Tomé todas las materias; fui discípulo de Labiosa, que murió hace poco (se refiere al artista Wilfredo Labiosa); de Lope Max, en gráfica y pintura; fui contemporáneo de Denis Mario Rivera y Arnaldo Roche, quien también murió recientemente. Arnaldo llegó después; yo le llevaba como dos años”. Aunque su grupo se graduaba de tercer año en el 73, dice que él no se sentía preparado para ir a la Universidad, por lo que decidió cursar el tercer y cuarto año en la Escuela Superior Central, por lo que cuando llegó ya tenía todas las habilidades necesarias para el arte. Ya en la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras, “yo era obrero al mismo tiempo que estudiaba. Tenía un horario de clases diurno y trabajaba de noche en el aeropuerto”.

Cuenta que mientras estudiaba en la Universidad, ya para el 79, comenzó con un pequeño taller en su casa, y con la primera orden grande salió a buscar quién le ayudara para trabajar en serigrafía porque lo que tenía era solo una plancha, por lo que tenía que cortar el material a mano. Su primer socio fue Sergio Hurtado, con quien montó un negocito en la calle Pedro de Castro en la Parada 26 de Santurce. Después, Sergio le vendió el negocio y se asoció en el 79 con Jesús Cruz, de quien luego de unos años se independizó. 

Lo que comenzó con dos personas en el 79, hoy tiene alrededor de 10 trabajadores, aunque Germán repara en que en otros tiempos llegó a tener muchos más: “Lo que pasa es que ha ido cambiando la economía. Cuando las 936, podía vender hasta cuatro semanas por adelantado; ahora son trabajos de una semana para la otra. Todo el mundo quiere las cosas con prisa. El trabajo no se acumula. Todo es de prisa y siempre hay un día en la semana en que todo el mundo quiere la misma fecha”, describe sobre la dinámica del negocio. Para cumplir con todos, el artista gráfico trabaja los diseños el domingo para que el trabajo sea más suave el lunes y pueda atender el negocio.

Han sido 30 años de trabajo, expresa Germán. Nos narra que cuando comenzó trabajaba por contrato y, una vez terminaban en el trabajo, “nos quedábamos mirando pa’l cielo”. Un día se le ocurrió repartir una pequeña publicidad desde Piñones hasta la Loíza y San Juan, con lo que logró atraer más clientes.

El serigrafista del arte de las camisetas de CLARIDAD por más de 20 años, en muchas ocasiones fue ayudante del maestro Luis Cajigas y consultor de un fabricante de impresoras de Filadelfia. Esto le permitió viajar por toda Latinoamérica y Europa. “Necesitaban a alguien que hablara español, pero que además conociera los equipos que se usan en esta industria. Ahí gané mucha experiencia y tuve la oportunidad de conocer a la gente que estaba inventando las máquinas y los productos. Hice muy buenas relaciones y aprendí qué era lo mejor también”.

En el taller. Foto Alina

Germán admite que no sabría decir cuál del arte que ha impreso para CLARIDAD le ha gustado más. “Son tantos, demasiados; no sabría qué decir, no me atrevo a contestar. Siempre han sido retos, principalmente cuando son elaborados. Hay unos que han sido muy sencillos, aunque yo por cantidad de colores no tengo problemas; podemos imprimir hasta 14. El arte que les hemos hecho es tanto, que no me atrevo a contestar esa pregunta. También han cambiado los artistas. Tendría que ir a los archivos y mirar”.

Según admite que tiene clientes que si se enteraran de que se anuncia en CLARIDAD no irían a su negocio, a la vez que señala que no le preocupa porque la calidad y el servicio son su garantía. Por otra parte, resalta que por el anuncio en CLARIDAD le han llegado un montón de clientes. De paso, también expresa que hay periódicos que no los quiere de clientes.

Aun cuando su relación con el periódico comenzó cuando CLARIDAD le solicitó sus servicios por primera vez, Germán comenta que ya conocía el periódico desde sus estudios en la Facultad de Sociales del 75 al 79, bachillerato que no llegó a completar, por nueve créditos, porque ya había empezado el negocio.

“Ha sido una experiencia de mucho trabajo. Yo empecé para autoemplearme y sigo igual… Hay mucha gente que pone un negocio y al tiempo cambia su estilo de vida, se muda. Yo no he llegado a esa etapa. Me ocupado mucho de que haya para pagar la nómina. Este es un espacio para que todo el mundo sienta seguridad de que tiene un empleo. No es la visión de querer pertenecer a tal grupo —sonríe—. Eso a mí no me interesa, y ha sido así. Sigo trabajando por el país. Todo lo que tengo esta aquí”.

Papel y tinta para alumbrar

Ataque a Impresoa Nacional . Foto Archivo CLARIDAD

 

Por Héctor Sepúlveda Rodríguez/Edición Especial

Muéstrame un periódico de tu país y te diré cómo está tu país”, decía Julius Ficik, periodista antifascista checo, encarcelado, torturado y asesinado por los nazis. Tal parece que eso lo tenía muy claro el extraordinario, irrepetible e inigualable periodista César Andréu Iglesias, cuando cometió la quijotería de fundar, junto a otros colegas no menos importantes, un periódico de izquierda en la colonia perfumada del país –supuestamente– más democrático del mundo. Pienso que era lógico que este equipo de utopistas quisieran mostrar otro país o, al menos, el país que no mostraban los órganos oficiales o cuasi oficiales o lo que es lo mismo, la llamada “gran prensa” colonial.

Corría el año 59 del siglo pasado. ¿Cuál fue el contexto más o menos mediato e inmediato del acontecimiento? 

Hacía nueve años que se había declarado la segunda república puertorriqueña en Jayuya por los revolucionarias nacionalistas, obviamente, a costa de sangre y fuego; siete años de la declaración del Estado Libre Asociado y la apropiación de la bandera del nacionalismo por los llamados estadolibristas y su enarbolación junto a la bandera yanqui. Ese fue el comienzo de nuestra bipolaridad identataria, que el país comenzó a practicar y utilizar en su cotidianidad discursiva y práctica. A cinco años del asalto al Congreso estadounidense por los cuatro nacionalistas y a la casa de veraneo del presidente Trumann, por otros dos nacionalistas, en el que uno de ellos perdió la vida. Albizu, en su lecho de enfermo, está condenado a muerte y apenas le quedan otros cinco años. En el 54, da uno de sus últimos discursos a través de la radio emisora WKBM, en el que fustiga y condena el establecimiento del nuevo estado de cosas con su nuevo nombre y ¿expone? la agenda del nacionalismo, para denunciarlo ante las Naciones Unidas como lo que es: el mismo perro con diferente collar o, como decía un querido humorista de San Lorenzo, el mismo dulce con diferente palito. 

A nivel internacional, el escenario era fascinante y convocatorio para hacer cosas izquierdizantes, nuevas y seductoras como fue lógicamente la fundación de CLARIDAD. Todavía el fuego de los fusiles de los revolucionarios cubanos se escuchaba en el Escambray, dando cuenta de los contrarrevolucionarios, después de cinco meses cuando marchaban sobre La Habana. La oratoria y figuras carismáticas de Fidel y el Ché eran fuente de inspiración para millares de jóvenes e intelectuales de Latinoamérica.

En el frente internacional, hacía diez años, Mao, junto a su pueblo hambriento y haraposo, marchaba sobre Pekín. Hacía cuatro, los coreanos del Norte habían detenido al imperialismo norteamericano y no los dejaron apoderarse de toda su tierra. Roosevelt, se probaba como el gran benefactor social de la democracia americana y enfilaba la economía yanqui hacia nuevos y mejores derroteros dictados por la posguerra. A la misma vez comenzaba una nueva etapa de belicosidades entre el Este (comunista y revolucionario) y el Oeste (capitalista y demo-burgués), la llamada guerra fría. La mezcla, no muchas veces afortunada, de nacionalismo y populismo hacía su agosto en Nuestra América Latina. Muñoz se preparaba para cultivar una amistad fructífera con dos de los gobiernos más proamericanos del momento (obviamente con el bautizo de los EE. UU.), Venezuela y Costa Rica. Con Albizu enfermo en su lecho y los cuadros nacionalistas presos, el independentismo no tuvo otro remedio que –como decimos hoy– reinventarse y experimentar nuevos derroteros, nuevas formas de hacer y deshacer. Es entonces que surge CLARIDAD por estos soñadores, que aun todavía hoy no despiertan de ese sueño maravilloso: el de crear, desarrollar y sustentar una publicación que haya valido la pena y que le otorgara razón simpática a aquella máxima de Fucik.

Valdría la pena pasar juicio comunicacional o mediático, aunque sea humilde y limitado de esos 50 años, edad en que hoy todavía se es joven para muchas cosas y no tanto para otras. Su principal inspirador, como se sabe, fue ese personaje renacentista llamado César Andréu Iglesias. Aunque tuve oportunidad de conocerle personalmente, nunca me atreví a abordarlo, pues siempre he tenido cierta timidez campesina ante figuras de esa estatura. Como a Corretjer, yo como estudiante del bachillerato, lo escuchaba de lejos en sus arengas durante los piquetes y luchas de obreros urbanos. 

Siempre me pregunté –una vez me introduje en su vida y su obra– por qué César nunca fue nacionalista si hasta, como Albizu, también fue veterano de las fuerzas armadas yanquis. Y fueron los nacionalistas, sus éxitos y fracasos –dicho sea de paso– los que inspiraron su texto más celebrado y premiado por el Instituto de Cultura; Los derrotados. Ambos, como Martí, conocían muy bien al monstruo porque vivieron en sus entrañas. Había sido hasta el 59 y su principal inspirador para la nueva encomienda periodística, el columnista más celebrado y quizás más leído en Puerto Rico, a través de sus reflexiones en su rincón en El Imparcial, “Cosas de aquí”. Dicho periódico, imitador del primer diario sensacionalista del continente americano, The New York Sun, de Benjamin Day, y primer ejemplo emblemático de la prensa popular puertorriqueña, le ofrecerá a la lectoría boricua la pluma más culta de nuestra modernidad mediática desde los tiempos de Nemesio Canales y sus famosos “Paliques” de los años 20 del siglo pasado. Ayuso Valdivieso, independentista y admirador de Albizu le dará la oportunidad a César de escribir a su antojo un manojo de columnas que luego publicará bajo el título, Luis Muñoz Marín, el hombre acorralado por la historia (1964), precisamente por la Editorial Claridad. César hilvanará sus reflexiones sobre las obras y los deshechos muñocistas, desde la implantación de su creatura del ELA, a través de tertulias y observaciones desde un mirador popular llamado Tito’s Place. Que no es otra cosa que un cafetín o bar de la esquina, de la época. He ahí la importancia que convoca la amplia lectoría que tuvo su columna y el éxito de penetración de El Imparcial en el imaginario del lector popular boricua. Un lugar de tertulia donde se reúnen los trabajadores del país a conversar y compartir sus miradas de lo que acontece cotidianamente, producto de los vaivenes y desmanes del poder y de quien lo ostenta en la época, casi absolutamente. Y eso, para César más que una virtud del elegido, era un privilegio, una especie de suerte. Solo una persona culta, pero a la misma vez nutrido de la convivencia con trabajadores –porque también fue organizador y líder obrero– como César, podía darse el lujo en el verano del 59 de lanzarse a fundar un periódico que complementara lo que El Imparcial no pudo hacer: unir lo popular-obrero a una praxis mediática de liberación.

La tarea nunca fue fácil, pero sí –en el mejor sentido del vocablo a mi modo de ver– aventurera y gratificante. A pesar de que CLARIDAD era casi una hoja suelta en sus inicios, parece que daba los golpes en donde más dolían a los enemigos de sus lectores. Es posible que no haya precedente en el planeta de un periódico tan insignificante, en términos de tiradas o cuantía de lectores, que al cabo de su segunda década de vida haya tenido más atentados terroristas que CLARIDAD. Así como lo oye. He ahí un desafío para mis estudiantes que hacen investigación graduada de periodismo. Sí, porque si bien la izquierda pensante –perdonen la redundancia– se convocaba ahora por CLARIDAD, también la reacción estadoísta se arremolinaba tras el pensamiento torcido –le cojo prestado el adjetivo a Rivera Shatz– de un sujeto alcalde de San Juan, de nombre Carlos Romero, que desde 1968 dirigió a estos imberbes terroristas de nuevo cuño. Surgieron entonces los Freddy Valentín, los Granados Navedo, los Misla Aldarondo y hasta un general de guerras de tiravete, apellidado Palerm, que iniciaron el terrorismo de derecha en el país. Fueron varios los atentados de estos empleados alcaldicios del Sr. Romero, junto al susodicho general, que tuvo que enfrentar y sufrir CLARIDAD, como todos sabemos. Aun así, estos terroristas americanos no pudieron acallar a nuestro periódico al final de aquella década sesentiana ni durante el tiempo que le siguió, a medida que CLARIDAD mejoraba en calidad y tirada.

La próxima década, asimismo, no iba a ser diferente. CLARIDAD, dirigido ahora por un joven de nombre Raúl González Cruz, que sin tener un curso de periodismo ni haber tenido la experiencia ni el reconocimiento de César, se lanza a otra aventura inimaginable: convertir a CLARIDAD en el diario de los trabajadores. Y lo logró –todavía hoy nadie sabe cómo– ni tampoco se han atrevido a hacer lo mismo, después de que el atrevimiento duró apenas dos años. Los jóvenes de entonces, en nuestros comenzados veinte, celebramos aquello igual que cómo la haríamos en 1975, cuando los vietnamitas les propinan a los yanquis la primera y peor derrota de su historia.

Para mí, es la década de los 70 la más emblemática de CLARIDAD puesto que, además de ser una crucial en la lucha de resistencia de nuestro pueblo, contra la peor embestida de los anexionistas del patio, este periódico dirigió ese periodo de manera valiente, consecuente y exitosa. Es en esta década que el periódico experimentó su etapa de diario, como hemos dicho, y luego, la de bisemanario; también es la que comienza en el medio impreso una de las mejores secciones de periódico alguno en Puerto Rico; su sección cultural, “En Rojo”. También pienso que es en esta etapa que el periódico se aleja del mote de panfleto o gacetilla para cultivar, como ningún otro periódico en el país, la vertiente investigativa.

CLARIDAD fue el primer y único medio en Puerto Rico que acusó al Gobierno de Romero de entrampar a los dos jóvenes asesinados en el Cerro Maravilla, a pocos días después de la infamia. Y ello, me parece, fue la punta de lanza que utilizaron luego los excelentes periodistas Manny Suárez y Tomás Stella para desarrollar la mejor investigación periodística que registra la historia del periodismo en Puerto Rico. En este renglón paso a enumerar la característica más importante que ha aportado CLARIDAD a la cultura comunicacional puertorriqueña. La de convertirse, sin necesariamente proponérselo, en una especie de mirador mediático (Mattelart, 2008). Pero no un mirador cualquiera, sino con la agenda, bourdiana siempre, de fiscalizar y utopizar. Es cierto que, como se define hoy el mirador de medios, faltaría aquí el sector empresarial. Sin embargo, un periódico que en sus inicios pregonó siempre ser el órgano oficial del independentismo socialista, nunca ha excluido a la burguesía o pequeña burguesía patriótica que ha querido unírsele en ese empeño. De hecho, los comunistas más ortodoxos del espectro político borincano siempre acusaron al MPI y a su sucesor histórico, el PSP, de ser movimientos de ideologías pequeñoburguesas, y por extensión, a CLARIDAD. 

En términos más claros, pienso que CLARIDAD ha sido, no como se dice hoy, mirador, pero sí vigilante de nuestra realidad nacional; léase política, económica, social y cultural. Debo añadirle la militancia a esa vigilancia. Me refiero a que por haber sido eminentemente semanario, ha tenido más tiempo que los otros medios en el país para investigar mejor los asuntos importantes para nuestro pueblo y de darle el seguimiento necesario y pertinente. Digo, “eminentemente”, lo que significa que no sólo por ser semanario, sino más por ser responsable con las clases populares que se empeña en representar. Esa característica de la obsolescencia obligada en que cae la industria mediática, burguesa en general, y su gran prensa en particular, tiende a ser la gran trampa que le tiende el capital mismo para desviar la atención de los asuntos realmente importantes. No solo para desviar, sino para hacer olvidar. Los trabajos de Noam Chomsky sobre la gran prensa estadounidense han develado este problema de una manera meridianamente clara, al punto que en uno de sus más célebres textos acusa a esa gran prensa de fomentar “ilusiones necesarias”, siendo una de ellas –y quizás la más importante– la de la libertad de prensa y, por extensión, al decir de Howard Zinn, la ilusión de una sociedad democrática.

Pues bien, aunque este último problema parece resuelto por CLARIDAD y todos los independentistas que nos respetamos, puesto que no puede haber una sociedad democrática erigida sobre la intervención armada y política, no es menos cierto que en Puerto Rico existe tal ilusión, en términos generales, y todavía peor si se piensa en eso que llaman la libertad de prensa. El sacrificio en que han incurrido CLARIDAD y los equipos de trabajos que lo han sacado a la calle a través de los pasados 60 años es ejemplo elocuente de que la libertad de prensa es una utopía en países como el nuestro, que se tiene que construir día a día a contrapelo, precisamente de sus más confesos hipócritas defensores.

Decíamos arriba que CLARIDAD se convirtió en sus 60 años en vigía militante propuestario y utopista de todos los renglones de nuestra realidad nacional. Algo así como la conciencia o el pensamiento mediático pertinente y atinente. Pensemos nomás en la ausencia de CLARIDAD en todos esos años de su sacrificada presencia y tendríamos un país más desgraciado que el que tenemos. Cuántos Romeros hubiéramos sufrido, cuántas Adolfinas hubieran sido asesinadas, cuántos Cerros Maravillas y jóvenes cobardemente acribillados, cuántos robos y chanchullos de los funcionarios públicos, cuántos Pedro Navaja en La Fortaleza, cuánta corrupción denunciada que, a pesar de ello, aún hoy “estalla y tizna”, como dice el poeta. 

Decía el Ché, “dos, tres Vietnam, esa es la consigna”. Lástima que CLARIDAD se ha quedado solo en su utopía. Lo más lógico era, por lo menos para nosotros los estudiosos de los medios, que aparecieran imitadores, o por lo menos que su discurso tuviera la misma o casi la misma frecuencia del discurso ilusionista democrático del medio burgués; pero no fue tanto así. Sin embargo, además de su presencia utópica en la cotidianidad mediática, como hemos dicho, también CLARIDAD ha contribuido –aunque parezca irónico– a la calidad de la gran prensa en Puerto Rico. A comienzos de los 90 del siglo pasado unos cuantos egresados de nuestra Facultad de Comunicación, más soñadores que pragmáticos, como es natural, pero con una brillantez y capacidades extraordinarias, en lugar de soñar con trabajar en El Nuevo Día, como sueñan los egresados digitales del nuevo siglo, se fueron a trabajar a CLARIDAD, casi “de gratis”. En el periódico, una vez alcanzaron credibilidad y competencia, comenzaron a lograr cambios cualitativos que se notaron inmediatamente, tanto en forma como en contenido. Su edición cultural, “En Rojo”, que siempre había sido buena, mejoró excelentemente y se encargó de exponer y ampliar el discurso cultural nacional que los demás medios ignoraban o pasaban por alto. Recuerdo en este renglón a dos sobresalientes egresados nuestros; Rosalía Ortiz Luquis y Juan Hernández. Ambos se ocuparon de inyectar el carácter mediático moderno a CLARIDAD y contribuyeron a que el periódico fuera el primer órgano en P.R. en iniciar una columna como de especie de mirador mediático, “Pensar Comunicación”, a cargo de dos profesores investigadores del campo comunicacional. Luego de ellos, otros egresados de comunicación, encontraban en CLARIDAD su primer taller, donde se adiestraban tan eficientemente que luego se movían a los otros medios sin ningún problema y con mucho éxito. De esa manera CLARIDAD también ha contribuido, “sin querer queriendo” a mejorar el discurso comunicológico de los demás medios en P.R. 

Por todo lo anterior, hay razón de sobra para celebrar, lo que no sobra es CLARIDAD. Feliz cumpleaños.

El autor es profesor en la Escuela de Comunicación Públi a de la UPR en Río Piedras.

Entrevista a don Noel Colón Martínez: “Tengo a CLARIDAD como punto de referencia en la lucha”

Don Noel Colón Martínez/ Foto Alina Luciano Reyes

Por Cándida Cotto/Edición Especial

ccotto@claridadpuertorico.com

A finales de la década de los 80 del siglo pasado, el Nuevo Movimiento Independentista, sucesor del Partido Socialista Puertorriqueño tomó un paso que a algunos les pareció arriesgado. Fue algo así como emancipar a CLARIDAD y que el periódico continuara su publicación como ente independiente, con su misión de vocero del movimiento independentista, que respondiera al pueblo puertorriqueño, sus causas justas y sus luchas.

En esta nueva etapa, la presidencia de esa primera junta de directores recayó en las manos del reconocido abogado, don Noel Colón Martínez. Por respeto, por costumbre, por cariño no me atrevo a llamar a don Noel, sin el don. Cómo llegó a presidir esa primera junta es lo que nos cuenta en esta entrevista.

Noel Colón:Eso fue una petición que me hizo Juan Mari Brás para que yo me incorporara a la dirección de CLARIDAd. Juan y yo teníamos algo en común, además de ser abogados, y es que tenemos una afección natural por el periodismo. Juan sabía que yo había fundado un periódico en Moca cuando era estudiante de escuela superior, y se enteró de ese periódico. Pero no me conocía; nos conocimos en la Universidad de Puerto Rico.

Ya en la Universidad, Recinto de Río Piedras, en su tercer año, el joven de Moca fundó y dirigió el periódico El Universitario, del cual dijo fue muy efectivo, tanto que cuando empezó a circular cesó el periódico oficial de la UPR. Entonces Juan Mari, que estaba incorporado al periódico oficial de la Universidad vino a ser colaborador de El Universitario.

Juan conocía esa inclinación y ya yo estaba colaborando con CLARIDAD. Yo empecé a colaborar con el periódico bien temprano, sin pertenecer a ninguna organización, pero mi relación con Juan era de tal naturaleza que las cosas para las que Juan me pedía que colaborara, yo colaboraba.

Lo más deprimente en ese periodo —confesó— fue la duda que sintieron muchos de que el periódico pudiese continuar sin estar afiliado a ninguna organización política. Aunque los años 80 fueron todos muy movidos en términos políticos, la situación económica y la posibilidad real de que CLARIDAD dejara de existir afectó en algo el periódico. En los otros aspectos recordó había un entusiasmo muy grande porque CLARIDAD no sucumbiera y sobreviviera a los problemas económicos. 

Noel Colon Martínez nos recibió en su oficina. Foto Alina Luciano

Se hicieron todos los esfuerzos para que eso fuera así. Yo pienso que CLARIDAD es un milagro de vida porque en CLARIDAD los puertorriqueños independentistas, los puertorriqueños con raíz, con una identidad nacional bien fuerte, ven un recurso del país, y yo creo que ese es el milagro de CLARIDAD, que la gente está dispuesta a darle la mano en momentos de crisis.

Don Noel reconoce que ese fue un periodo en que se requirió un gran esfuerzo para mantener el periódico y hubo que recurrir a muchas personas para que dieran su colaboración. Este recuerda entre risas que algunas personas querían darle un apoyo al periódico, sin que se entendiera, o diera a conocer que se lo estaban apoyando. Esto lo atribuye a que CLARIDAD todavía se veía como un periódico de los trabajadores, revolucionario, un periódico de izquierda que apoyaba las grandes causas. Puntualiza que independientemente de esas apreciaciones, “nos topamos con buenas personas que estuvieron dispuestas a meter el hombro”.

CLARIDAD punto de referencia en la lucha

¿Recibió alguna presión externa dirigida a impedir la publicación?

Yo diría que CLARIDAD a veces representaba una amenaza fuerte, sobre todo en los periodos preelectorales, y uno sentía que había un deseo de que CLARIDAD bajara el tono, el diapasón; pero yo nunca sentí a nivel personal —y creo que ninguno de los compañeros que estaban en la Junta en ese momento fuera susceptibles a ello— las presiones que nos volaban por encima. CLARIDAD mantuvo su credibilidad: esa ha sido su gran victoria. Percibo que lo que CLARIDAD informa, todavía la gente cree que es muy superior al resto. Por eso yo tengo a CLARIDAD como un punto de referencia en la lucha, no en la fuerza de una determinada organización en determinado momento; no, CLARIDAD para mí ha sido un bastión.

¿Cuál considera ha sido la aportación de CLARIDAD al debate político del país y al debate del mismo independentismo?

Creo que por ahí se habla mucho de “sin miedo”. Los partidos, los personeros de la política puertorriqueña, le echan mano a la frase sin miedo. CLARIDAD ha sido un órgano sin miedo, pero tratando de agarrarse permanentemente de la verdad para poder transmitir a la gente que esto que estamos haciendo es sin transacción alguna, que no es que vayamos a los extremos tratando de imponerle a la gente unos criterios a la fuerza. Es que es relativamente fácil cuando uno atiende los asuntos con sus méritos, con sus debilidades, y está dispuesto a ponerlo en blanco y negro.

Como ejemplo, don Noel nos relató la relación que siempre mantuvieron él y Juan Mari Brás con el exgobernador Rafael Hernández Colón. Nunca —dijo— perdieron la esperanza de que Hernández Colón pudiera ser una fuerza que liberara un poco el espíritu de los puertorriqueños.

Juan y yo lo visitamos varias veces tratando de que él entendiera lo que estábamos haciendo y un poco lo apoyara. El diálogo con él se mantuvo bien. Siempre que íbamos a Ponce nos recibía en su casa; pero nunca logramos un acercamiento, que entendiera la necesidad de la soberanía, la necesidad de la independencia, la necesidad de reforzar de verdad la identidad nacional —aunque sí hizo esfuerzos en esa dirección. Siempre mantuvimos una comunicación muy franca, muy sincera; él sabía lo que pensábamos y nosotros lo mismo de él.

Aun cuando reconoce que no lograron su objetivo con Hernández Colón, como veterano analista político, señala que percibe que poco a poco se está logrando que mucha gente dentro del Partido Popular Democrático (PPD) considere y vea que la soberanía no es algo extraño, que debemos movernos de la cláusula territorial, que esto no les suene como una locura, que hablen de la asamblea de estatus como algo posible, de que el país debe examinar estas transformaciones. La contribución de CLARIDAD a que cada vez más sectores fuera del independentismo consideren estos aspectos ha sido grande.

Nosotros no lo percibimos mucho porque estamos metidos en el trajín; pero yo veo que sí, que la lucha de la independencia en Puerto Rico es definitoria en los diversos cursos de la política puertorriqueña —ellos no lo admiten—, pero es así. Y creo que en el futuro va a ser más fuerte esa influencia.

¿Qué ve ahora al periodismo?

Tengo una mala impresión del periodismo comercial en este momento, por el afán desmedido que tienen por el lucro. No es aquí nada más, eso es parte del capitalismo, y las demostraciones son evidentes; pero noto que el periodismo puertorriqueño en este momento está bastante alejado de lo que era hace 50 años, pero bien alejado. Ahora lo que le importa al periódico es lanzar unas píldoras de información, porque ni siquiera hay análisis, y esperan que la gente se conforme con eso y que compre el periódico.

Como veterano periodista y buen lector, don Noel observa que cuando se examina la prensa de varios países se nota que por lo general los principales periódicos están aliados a una ideología y no la esconden, la exhiben. Un ejemplo de esto es el periódico El País. 

El País, de España, es uno conservador. Lo hace sin problemas. Están comprometidos con una línea ideológica. Yo considero que la nuestra —la prensa comercial— todavía tiene que navegar mucho para lograr rumbos que tengan mayor credibilidad. Aquí se juega mucho con una opinión editorial. Por un lado, con unas columnas que satisfagan a unos, y por otro lado, información que no rechace puntos de vista. Hay mucha ambivalencia realmente práctica; es decir, está destinada a producir unos resultados; no es inconsciencia.

El en dos ocasiones distinguido con el primer premio del Instituto de Literatura Puertorriqueña, que ha colaborado como columnista en casi todos los periódicos, señala que a todos se les ve la costura y que lo que quieren es tener una voz que represente una línea, aunque no sea la de ellos, para mantener un público.

¿Cómo ve a CLARIDAD en estos momentos?

CLARIDAD mantiene una posición bien fuerte en defensa de la identidad nacional, bien fuerte a favor de la independencia, bien fuerte en favor de las esperanzas y sueños de la clase trabajador; no con el mismo compromiso, que lo tuvo, cuando era el periódico de los trabajadores, pero se mantiene fiel a unos principios. En ese sentido creo que su utilidad es permanente.

En sintonía, considera que el periódico necesita tener plumas nuevas, sin dejar de ser lo que ha sido; una capacidad que —observó— CLARIDAD ha tenido a través de los tiempos, como lo ha sido además una dirección fuerte que le imprime una vía muy clara al periódico. Para don Noel, en este momento hay una cierto vacío en ese aspecto.

No estoy haciendo una crítica; pero, por ejemplo, puede aparecer una página editorial, y la gente quiere saber quién la escribió. Es anónima. La gente quiere saber quién está dando la orientación, y es importante que de alguna manera se pueda recuperar esa imagen de que el periódico está siendo dirigido desde un punto con tal dirección. Uno puede decir que estamos en proceso de transición, pero no puede durar tanto. Tiene que haber unas señales claras. Por lo demás, es un periódico que tiene muchas buenas colaboraciones, que ha logrado mantener un contacto con gente muy buena de la intelectualidad puertorriqueña, del movimiento obrero, del movimiento patriótico, de las organizaciones no gubernamentales. Eso parece fácil, pero no lo es. Estoy optimista.

La educación: Uno de los principales aportes del Periódico de la Nación Puertorriqueña

Por Ángel Israel Rivera / Edición Especial

Todo país, toda nación, debe tener un órgano de prensa que sea particularmente promotor del pensamiento crítico y que cree conciencia sobre los retos y oportunidades que enfrenta en cada momento de su historia. En Puerto Rico esa función de prensa profunda y aleccionadora sobre lo que acontece en el país la ha cumplido destacadamente, con un compromiso honesto con el Pueblo y con la Verdad, el Periódico de la Nación Puertorriqueña, CLARIDAD.

Desde las columnas de análisis político de César Andreu Iglesias y Juan Mari Brás, junto a otras, también muy importantes, de Ángel Agosto, Manuel de J. González, Carlos Gallisá, Héctor Pesquera Sevillano o Gervasio Morales, pasando por los trabajos y noticias culturales de su suplemento “En Rojo”, donde han publicado cuentos o poemas muchos de nuestros literatos jóvenes y se hace además uno de los mejores análisis del cine que se realizan en el país, hasta la sección deportiva del insigne comentarista ya fallecido Elliott Castro, este periódico ha contribuido con información y formación a todos los públicos. Una de sus grandes virtudes ha sido, por supuesto, el desenmascarar la colonia y el traer al conocimiento del gran público todo tipo de vicisitudes causadas por el mal gobierno o por la falta de compromiso genuino con la verdadera democracia, por parte de los partidos políticos, así como de algunos grupos de la sociedad civil que no han estado a la altura de lo que realmente ha necesitado nuestro pueblo.

Pero en esta celebración de los 60 años del periódico CLARIDAD, muchos de ellos también acompañados del Festival de Apoyo a Claridad, lugar de encuentro para los patriotas de Puerto Rico y esfuerzo denodado para mantener con vida al periódico, cabe destacar una función muy particular de este periódico, más allá de sus aportes nacionales al gran público puertorriqueño. Me refiero a los aportes de CLARIDAD a la educación y a la vida académica en las escuelas y en las universidades, a la vida y a la producción de estudiantes y profesores procedentes de los distintos centros universitarios del país. Esta función la ha cumplido CLARIDAD tan a cabalidad, y tan estelarmente, que puedo decir con toda confianza que han sido muchos los estudiantes y profesores de nuestros centros docentes superiores quienes, para la discusión académica en gran variedad de cursos, han hecho uso de sus artículos y análisis sobre las problemáticas principales que ha enfrentado el país en estos 60 años.

Por un lado, CLARIDAD ha informado sobre todo lo pertinente a la Universidad Pública y las amenazas que se han cernido sobre ella en diferentes momentos. Ha informado cuidadosamente sobre los asuntos universitarios, las huelgas estudiantiles y la represión policial contra la libertad de expresión, que en ellas ha ocurrido, demostrando, lamentablemente, que los espacios democráticos no se respetan en las colonias y que los derechos humanos y civiles de los que protestan han sido conculcados en Puerto Rico demasiado a menudo. Pero además, CLARIDAD ha provisto un foro analítico a múltiples profesores, tanto como a estudiantes universitarios. Sería imposible mencionarlos a todos, por lo que paso a señalar algunos de esos autores cuyos trabajos han sido más utilizados en el análisis académico universitario. Me refiero, por ejemplo, a los enjundiosos artículos económicos del economista de Ponce, Luis Rey Quiñones, así como los de la que fuera presidenta de la Asociación de Economistas, Marta Quiñones, profesora en UPR en Arecibo; a los trabajos de análisis político y social de los doctores Rafael Bernabe, Julio Muriente Pérez, Aarón Gamaliel Ramos, Raúl Cotto Serrano, Doris Pizarro Claudio, Nilsa Medina Piña, Francisco Torres y de este servidor Ángel Israel Rivera. Igualmente importantes han sido las publicaciones de Juan E. Rosario Maldonado, representante del interés público en la AEE; Luis Pedraza Leduc, en el frente laboral; Mildred Santiago Ortiz, sobre el mundo cooperativista, y de los licenciados Hiram Lozada Pérez, Osvaldo Burgos Pérez, Alejandro Torres Rivera (este último ha sido presidente del Colegio de Abogados), Luis Abreu Elías, Hiram Meléndez Juarbe, María de Lourdes Guzmán y el ya fenecido e inolvidable Lcdo. Juan Santiago Nieves. En el frente estadounidense, se han destacado los análisis del exrepresentante Luis Gutiérrez y de su ayudante por muchos años, Enrique Fernández Toledo. 

A todos, CLARIDAD nos ha provisto de la oportunidad de un foro libre para analizar los asuntos públicos de Puerto Rico, tales como el problema del estatus, los partidos políticos y, por supuesto, los avatares y accidentes de nuestra economía colonizada. Algunos de los trabajos iniciados por nosotros mediante algún artículo en CLARIDAD, fueron base para lo que publicamos más adelante como libros útiles para los propios cursos universitarios. Un ejemplo notable es el de los trabajos ambientales suscritos por Julio Muriente Pérez, que luego han visto la luz como libro y han enriquecido la labor investigativa universitaria, sobre los daños al ambiente natural de Puerto Rico de la llamada “Operación Manos a la Obra”, impulsada por el PPD.

En una ocasión —memorable además—, una académica universitaria prestigiosa, de los campos de la sociología y del trabajo social, Doña Awilda Palau, tomó al propio periódico CLARIDAD como objeto de estudio y, aplicando las metodologías de análisis de contenido de la Sociología y de la Ciencia Política, publicó un libro sobre las contribuciones de este periódico a nuestro país y a la discusión de los asuntos públicos.

En fin, a los trabajos de sus excelentes periodistas, como Cándida Cotto, que con su labor titánica prestigia la profesión del periodismo en Puerto Rico, hay que unir lo que han contribuido profesionales y académicos de todo tipo (abogados, médicos, sociólogos, científicos políticos, políticos de carrera y economistas) a la difusión de saberes en Puerto Rico y a los análisis certeros de múltiples problemas que han desfilado por el espacio público puertorriqueño. Por alguna razón, a CLARIDAD se le divisa a menudo en los escritorios de legisladores y alcaldes de todos los partidos y en todos los rincones del país.

Y como señalé anteriormente, la docencia universitaria misma se ha nutrido de manera importante de las publicaciones de CLARIDAD. En diversas ocasiones, a lo largo de mi carrera docente en la UPR, asigné lecturas de CLARIDAD, como parte de las referencias sobre temas a investigar por los estudiantes. En otras ocasiones, fueron los propios estudiantes quienes recurrieron a CLARIDAD por información y datos necesarios para alguno de sus ensayos, reseñas o trabajos de investigación. Esto demuestra la función educativa que ha cumplido El Periódico de la Nación Puertorriqueña, más allá de la pura difusión periodística dirigida al público en general. No menos importante ha sido la labor de la CLARITIENDA, en donde se ha promovido la lectura y la compra de libros sobre los más diversos temas que preocupan al patriotismo puertorriqueño. Si nuestros estudiantes universitarios han podido entender mejor ciertos asuntos complejos de nuestra vida colectiva (políticos, económicos, culturales, sociales y ambientales) gracias a los trabajos que se han publicado en CLARIDAD y a los libros que este órgano periodístico difunde y promueve, vemos cómo el periodismo investigativo que a menudo contiene este periódico ha servido justamente esa función educativa tan importante para toda sociedad humana.

Por todo lo antedicho, y porque estamos seguros que CLARIDAD continuará activo y con mucho entusiasmo la insustituible labor que realiza, saludamos en esta publicación conmemorativa de los 60 años de CLARIDAD a todos cuantos dirigen y contribuyen a este esfuerzo, ya sea como directores, periodistas, fotoperiodistas, artistas gráficos, así como a los muchos colaboradores que con sus columnas y artículos de fondo han enriquecido al periódico. Muy enfáticamente expreso además mi agradecimiento personal por todas las ocasiones en que por iniciativa propia o por invitación de El Periódico de la Nación puertorriqueña he tenido la oportunidad de contribuir en algo con mis escritos a la ingente labor periodística de este órgano de comunicación social tan especial, que es de gran valor e importancia para todo el pueblo puertorriqueño: CLARIDAD. 

Prensa y organizaciones cubanas se unen al 60 aniversario

La Habana, 20 de junio de 2019

Cra. Alida Millán Ferrer

Directora de CLARIDAD

Querida hermana:

Nos honra y alegra profundamente saludarte y contigo saludar y felicitar al colectivo de “Claridad”, por sus 60 años de periodismo en defensa de la nación puertorriqueña.

La Mesa Redonda y Cubadebate, al igual que la mayoría de los más importantes medios cubanos, sentimos a CLARIDAD como una publicación entrañable, una hermana de peleas por la verdad y por la soberanía de nuestros pueblos. En sus páginas, primero impresas y ahora también digitales, siempre encontramos la verdad que otros medios escamotean o tergiversan. 

Puerto Rico, esa otra ala del pájaro de la libertad que nos une en los versos de Lola Rodríguez de Tió, ha estado y estará más cerca, gracias a los herederos del espíritu rebelde, nacionalista, integracionista que le imprimieron desde 1959 sus fundadores, los periodistas y revolucionarios inolvidables Juan Mari Brás y César Andreu Iglesias.

Ustedes fueron nuestra inspiración cuando iniciamos la batalla por  la libertad de los Cinco Héroes cubanos injustamente encarcelados en Estados Unidos. CLARIDAD nos mostró con detalles, emoción e iniciativas sorprendentes, cómo puede un medio de prensa hacer suya la pelea por  la excarcelación de sus  prisioneros políticos, tal y como combatieron durante años por la salida de la Marina norteamericana de las islas de Culebra y Vieques.

Sus festivales también han sido un importante referente para hacer sentir las singularidades de la poderosa nacionalidad boricua en el enfrentamiento a la colonización. 

Nuevos y duros desafíos enfrentamos ahora, puertorriqueños y cubanos. Ustedes confrontando a la llamada Junta Fiscal, nosotros al recrudecido bloqueo y su ilegal Ley Helms Burton. Sé que en la batalla periodística contra esos engendros imperiales, seguiremos estando, mano a mano y compartiendo las verdades de nuestros pueblos, sin dejarnos robar la alegría.

Con ese sentimiento te abrazamos a tí y a tu colectivo, deseando larga vida a CLARIDAD, que siempre nos ilumina desde la otra ala.

ABRAZOS, 

Randy Alonso Falcón

Director

Mesa Redonda y Cubadebate

Prensa Latina y Claridad nacieron al mismo tiempo

 

Estimada Alida Millán Ferrer

Directora de CLARIDAD 

PRENSA LATINA y CLARIDAD, nacieron prácticamente el mismo día, con el mismo propósito de ponerse al servicio de la verdad y revolucionar el periodismo latinoamericano y caribeño. 

En 1959, luego de tesonera lucha libertaria, visionarios líderes, como Fidel Castro, Ernesto Che Guevara y Jorge Ricardo Masetti, en Cuba, coincidieron con Juan Mari Brás y César Andreu Iglesias, en Puerto Rico, en la necesidad de brindar voz propia a los pueblos de la región.

Contra viento y marea, PRENSA LATINA y CLARIDAD –los primeros medios alternativos de la región- nacieron y se desarrollaron. Sobrevivieron y superaron todo tipo de amenazas y agresiones y siguen, seis décadas más tarde, creciendo y enfrentando el monopolio informativo de dominación, la manipulación noticiosa, las guerras mediáticas y las “fake news”.

Nos enorgullece haber compartido con ustedes estos 60 años y esta fecha tan especial, como “la dos alas” que proclamó José Martí. iFelicitaciones!

Fraternalmente,

Luis Enrique González Acosta

Presidente

Prensa Latina

 

Compañeros del periódico CLARIDAD:

Quiero sumarme a las merecidas felicitaciones que reciben en estos días por los sesenta años de periodismo digno que han realizado en Puerto Rico, lo cual ha contribuído a mantener viva la lucha por la independencia de esa hermana nación.Han sido muchos los buenos artículos que he podido leer en las seis décadas de fructifera trayectoria de CLARIDAD, fundado en Puerto Rico en los días en que en La Habana se creaba la Agencia Prensa Latina.

Es enorme el esfuerzo realizado por ustedes, para regalarnos también magníficos artículos publicados en el Suplemento Cultural «En Rojo» y otros no menos útiles reportajes deportivos.Quienes desde Cuba seguimos atentamente el acontecer en Puerto Rico, y nos solidarizamos con las batallas por la defensa de la soberanía política, cultural y deportiva de esa hermana nación, recordamos a los fundadores del periódico CLARIDAD, en especial a Don Juan Mari Bras, quien también tiene el enorme mérito de haber fundado con el Comandante Fidel Castro la Misión de Puerto Rico en La Habana, la única embajada boricua en el mundo.

Larga vida para CLARIDAD. Y mis deseos de que nunca se apague esa luz de buen periodismo que nos llega desde la otra ala del pájaro.

Pedro Martínez Pírez

Subdirector General de Radio Habana Cuba

Premio Nacional de Periodismo «José Martí» por la obra de la vida