La desconfianza respecto a cuál será el uso que el gobierno le dará a los $20 mil millones del Fondo de Recuperación de Desastre para el Desarrollo Comunitario impera entre las comunidades. A raíz de esa inquietud, líderes de las comunidades especiales, de residenciales públicos y de comunidades en general dieron a conocer que se proponen preparar un documento sobre las necesidades de sus comunidades para que sean insertadas en el Plan de Recuperación del Gobierno. Además, hicieron un llamado a las comunidades y a su liderato a estar alertas.
En conferencia de prensa, el presidente de la Alianza de Líderes Comunitarios Jorge Oyola, la presidenta de la Asociación de Residentes Gladiolas Renace Mirta Colón Pellecier y Jeffry Rivera Sanabria, presidente del Consejo de Residentes del Residencial Luis Llorréns Torres, sección Youth Center, anunciaron que tras la cumbre convocada por la Oficina para el Desarrollo Socioeconómico y Comunitario (ODSEC), celebrada el sábado 9 de marzo, decidieron crear un junte de todos los sectores para crear su propio documento de política pública. Este documento será entregado a los medios de comunicación y a líderes comunitarios para que sea insertado en el Plan de Recuperación del Gobierno. Los 800 líderes comunitarios que asistieron a la cumbre se hicieron escuchar ante el gobernador y ante Omar Marrero, director ejecutivo de la Autoridad para las Alianza Público Privadas (APP), quienes también estuvieron presentes. Este junte para crear su propio documento de política pública se originó tras escuchar los planteamientos presentados por las comunidades, sus reclamos y recomendaciones.
Rivera Sanabria expresó que sirvió de relator en cuatro mesas de discusión donde los temas medulares fueron la infraestructura, la seguridad, el desarrollo económico y la salud. En tanto, Jorge Oyola, líder de la Comunidad los Filtros de Guaynabo, reclamó que después de María, fueron los líderes comunitarios quienes sin dinero se echaron encima la ayuda a las comunidades, por lo que se han ganado el lugar de sentarse a la participar en la distribución de esos fondos “para que lleguen a las comunidades y no se queden en promesas. Sabemos que aquí va a correr mucho dinero y que el dinero ha sido mal utilizado en muchas ocasiones”.
Oyola destacó que es importante que las comunidades presenten sus proyectos y no se dejen utilizar para que sean otros los que se lucren. Reiteró que han visto en los últimos años que el gobierno se reúne con las comunidades y les presenta una propuesta. Con esa acción se da a entender que la propuesta fue aprobada por la comunidad y les hacen promesas que luego quedan en nada. “Por eso es que esto se tiene que quedar en manos de las comunidades, porque la sabiduría la tenemos”. Agregó que podían ofrecer muchísimos ejemplos de comunidades donde se hicieron presentaciones que luego han quedado en nada: “En estos momentos lo que nosotros queremos es la reconstrucción de nuestras comunidades, la reconstrucción del alumbrado y de las aceras. Ahora mismo estamos caminando por la Isla y da pena ver que todavía, luego de casi 18 meses, todavía hay gente que no puede entrar a su casa porque no hay un puente”, denunció.
Colón Pellecier y Rivera Sanabria destacaron que en la cumbre participó mucho liderato joven que está tomando la iniciativa para ocupar el espacio que les corresponde. Según expresó el grupo, cada comunidad deberá elegir a sus representantes para que se constituya un colectivo multisectorial que de una manera trasparente y ordenada prepare un documento fundamentado en las necesidades de cada comunidad.
El libro de Hiram Sánchez Martínez, Antonia, tu nombre es una historia, merece reconocimiento, respeto y agradecimiento. Constituye un trabajo de investigación necesaria. La investigación, los recuerdos del autor y su escritura han producido un muy buen libro.
En los Antecedentes de esta investigación nos dice el autor: “En fin, espero haber cumplido satisfactoriamente mi compromiso con la historia de nuestro país, la lucha estudiantil universitaria y la memoria de Antonia Martínez Lagares, Toñita”. Más que satisfactoriamente, por mucho.
Conocer a Toñita tan bien, gracias a la sensibilidad compartida del autor con nosotros, sus lectores, a casi cincuenta años del asesinato de Antonia aquel fatídico y ahora histórico 4 de marzo de 1970, hace renacer el dolor inmenso de aquel momento.
Me encontraba fuera del país cuando recibí la noticia, la instrucción y el boleto para regresar inmediatamente. ¿Por qué yo no? ¿Por qué no un miembro del Comité Ejecutivo de la Federación de Universitarios Pro Independencia, vanguardia estudiantil que presidía entonces, por qué no una militante de la FUPI? Todavía hoy me lo pregunto igual e igualmente sigo sin respuesta. Sucede que cuando uno es dirigente o militante de una vanguardia de lucha se arriesga más que nadie, pero también está sobre aviso, consciente del peligro. Si devastado fui por el asesinato de Antonia, peor me siento hoy que acabo de conocer a Toñita.
Cito al autor: “Lamentablemente Toñita no pudo vivir físicamente para saber que, al menos , el ROTC y el militarismo salieron de los predios del recinto de Río Piedras, que el servicio militar dejó de ser obligatorio y que la guerra de Vietnam terminó cuatro años después con una derrota humillante de Estados Unidos. Afortunadamente, Antonia se quedó viviendo en nuestra conciencia colectiva, en nuestro espíritu nacional, como símbolo de una lucha que valió la pena librar.” El autor investiga y señala, sin saña. Establece su posición, pero la sostiene con el apego a la verdad que dicha investigación produce.
Hace muchos años llevo diciendo en diversos foros y ante múltiples testigos que de todos los eventos que marcaron la lucha contra la presencia del rotecé en el recinto riopedrense, siempre se destacan los que conllevaron fuertes dosis de confrontación, dejando a un lado o subestimando al que yo considero el más importante y significativo, que marcó la salida definitiva del campus del instituto militar: EL REFERÉNDUM.
Me sorprendía la sorpresa reflejada en los rostros de los que escuchaban la categórica aseveración. Pensaba hasta hace poco que tenía la obligación política, moral e histórica de escribir sobre el particular. Ya no. Hiram Sánchez Martínez recoge, relata y escribe sobre ese evento con una maestría tal que ni mis mejores recuerdos, ni mi deficiente capacidad investigativa, me hubieran permitido producir. El referéndum fue secuela directa e inmediata del asesinato de Antonia. Y la mártir aportó más que nadie, su vida, al resultado victorioso del mismo.
Todo indica que el autor de Antonia, tu nombre es una historia se propone una edición revisada de su obra. Enhorabuena. Como no hay certeza de que vuelva a ser entrevistado, me aventuro a sugerir uno que otro nuevo ángulo a ser tratado.
La chiringa volando
En cuanto a mi liderato relatado en ese proceso de lucha se puede afirmar que la chiringa estaba elevada desde antes de la huelga del 1948, pero yo la cogí volando alto, especialmente de los presidentes de la FUPI que me precedieron, y muy especialmente, del compañero Alberto Pérez Pérez. Alberto no se destacaba por un elemento altamente reconocido entonces: la oratoria. PERO, en mayúscula el pero, Alberto fue un gran líder estudiantil y un destacado dirigente de la nueva lucha de independencia desde sus días en la escuela superior. Su claridad ideológica, visión estratégica y capacidad organizativa fueron insuperables en su momento. Bajo su dirección tuvo lugar la primera gran confrontación exitosa contra el rotecé cuando interrumpimos su marcha, en honor a Doña Felisa Rincón de Gautier, alcaldesa de San Juan, en la “pista de la Upi” el 4 de mayo de 1967. Bajo su liderato vivimos y sobrevivimos el 27 de septiembre y muchas otras jornadas. Su muerte representó una prematura y sentida pérdida.
No sé cuántas veces tendría que volver, en lo que me queda de vida, a reiterar que ni Flavia Rivera ni yo agredimos a nadie en aquel salón de clases donde surgió un caso fabricado, gracias a un informante allí presente. Ese caso constituyó un intento de desprestigio. No es fácil, para quien no ha sido víctima más de una vez, comprender a cabalidad la maldad tras esta práctica.
El 27 de septiembre de 1967, en horas de la tarde y antes de la muerte del taxista Adrián Rodríguez, Alberto Pérez, en medio de la refriega nos notifica uno a uno, a un grupo de “escogidos”, que teníamos que abandonar el campus de inmediato y dirigirnos a nuestras casas. Se propuso Alberto minimizar suspensiones y acusaciones que diezmaran en extremo al Comité Ejecutivo de la organización. Antes de las seis de la tarde estaba en casa, molesto y frustrado por la orden seca. Así era el liderato de Alberto y la disciplina fupista.
Poco tiempo después enfrenté un juicio de meses y cargos de incendio malicioso, motín, conspiración y daños maliciosos por hechos ocurridos durante esa noche, cuando me encontraba en casa viendo televisión. No fui el único. Por los hechos del 26 de septiembre de 1969, y las suspensiones y acusaciones posteriores, no hay quejas. Esos hechos ocurrieron a la luz del día, y eran tantas las fotos que casi no hacían falta los testigos presenciales.
El libro aborda, con apego a la verdad y justeza, la capacidad y liderato de Leíto, Leopoldo Rivera, Presidente del Consejo General de Estudiantes quien, al igual que el autor de este libro, transitó desde la simpatía por la anexión hasta la lucha que lo distingue. Ese gran talento se nos fue aún muy joven.
Una última consideración
Según el periódico Claridad y otros medios impresos fueron unas buenas fuentes de información, los boletines de Información Estudiantil, algunos citados ya por el autor, por sus números, contenidos y buena redacción, podrían arrojar luz adicional sobre la época. Se distribuyeron cientos de miles, gracias a jóvenes mujeres y hombres estudiantes que estuvieron a la altura de los tiempos de Antonia… Toñita.
La revista La Escalera es indispensable. La revista Avance es buena fuente. Hay otras buenas fuentes. Por suerte, contamos con un buen investigador, escritor y mejor ser humano que trajo a la luz Antonia, tu nombre es una historia.
Mas sobre este libro en las páginas 14 y 15 del En Rojo
Un estudio que compara la respuesta del gobierno de Estados Unidos (E.E. U.U.) a los huracanes Harvey, Irma y María confirma las denuncias de que el pueblo de Puerto Rico recibió un trato desigual de parte de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) tras el azote a la isla por los huracanes Irma y María en septiembre de 2017.
La investigación titulada The United States actions after Hurricanes Harvey, Irma and Maria, preparada por la empresa Econometrika, Corp., indica que FEMA respondió de manera diferente a los desastres ocasionados por el paso del huracán Harvey por Texas, en agosto de 2017 y de Irma por la Florida, un mes más tarde, en comparación con lo que hizo por las posesiones de Puerto Rico e Islas Vírgenes al paso de Irma y María. También compara la acción de FEMA ante paso del huracán Katrina por Louisiana, en el 2005.
El estudio destaca que la respuesta de FEMA a los desastres causados por los huracanes en Puerto Rico no pareció tomar en cuenta las características socioeconómicas de nuestros habitantes: por ejemplo, que las personas de 65 años o más son muy susceptibles a los efectos de los eventos naturales y que para el 2016 el país tenía una población aproximada de 600,000 ancianos. Además, que cinco de cada diez personas vivían por debajo del nivel de pobreza, que el 18% estaba desempleado y que el 86% de toda la infraestructura en la isla se construyó en o antes 1999. De acuerdo con los investigadores, estos datos demuestran que Puerto Rico era de mayor vulnerabilidad que otros territorios de los Estados Unidos.
Estas circunstancias socioeconómicas fueron consistentes con el hecho de que Puerto Rico solicitó de manera proporcional más ayuda de FEMA que los otros dos estados afectados por los huracanes. Según recoge la investigación, después del huracán María, el 73% de las solicitudes a FEMA se referían a la necesidad de alimentos, el 95% a la falta de servicios públicos y el 64% a daños al hogar. En contraste con estados como Florida, los solicitantes puertorriqueños dijeron que sus circunstancias eran extremadamente graves.
Para Puerto Rico, FEMA determinó que solo el 41% de las solicitudes para asistencia eran elegibles, mientras que para Luisiana, tras el paso del huracán Katrina, FEMA aprobó el 68% de las solicitudes. Después de María, los puertorriqueños recibieron en promedio $2,608.28; sin embargo, las personas recibieron más dinero en Louisiana ($7,129.36) y en Nueva Orleans ($10,389.29). Ante estos hechos la investigación afirma que la Ley de Asistencia de Emergencia (Ley Stafford 1993-288) establece que el propósito de cualquier acción debe ser “salvar vidas y prevenir el sufrimiento humano”, y que las disparidad entre Puerto Rico y esos estados es evidente.
En cuanto a la vivienda, los datos presentados validan las quejas que han hecho organizaciones no gubernamentales, así como comunidades y personas en su carácter individual, de que han recibido poca ayuda de FEMA por daños o pérdidas de sus casas. La investigación denuncia que aunque el 2.7% de las casas de alquiler inspeccionadas en Puerto Rico tuvieron daños mayores después de María, a otros territorios que tuvieron menores porcentajes de daños en la categoría de la vivienda, FEMA les aprobó la otorgación del máximo a 19 inquilinos en Texas, a 8 en Florida, a 14,634 en Luisiana, a 11,747 en Nueva Orleans y solo a 1(uno) en Puerto Rico.
Del mismo modo, la agencia federal aprobó subvenciones máximas para 5,240 propietarios en Texas (1.2% de casos), y para 3,364 en Puerto Rico (0.4% de los casos). En las Islas Vírgenes, Luisiana y Nueva Orleans, los porcentajes de aprobaciones de subvenciones fueron más favorables que en Puerto Rico.
Este patrón se repitió en las solicitudes de asistencia de otras necesidades. Mientras FEMA solo aprobó el 34% de las solicitudes de asistencia en la isla después de María, en Texas, tras el paso de Harvey, aprobó el 35%. Las Islas Vírgenes tuvieron porcentajes más altos que Puerto Rico. El monto promedio aprobado fue mayor para Nueva Orleans después del huracán Katrina ($9,859.61) que en Puerto Rico después de María ($3,149.45).
Ecométrika trae a la atención que según la ley federal, FEMA puede cubrir el 75% del costo total de un proyecto; sin embargo, “la agencia federal puede recomendar un aumento de hasta el 90%”. Compara que el porcentaje de costo compartido en Luisiana fue del 99%, mientras que en Puerto Rico después del huracán Irma fue del 80%. FEMA aprobó $3,074 mil millones para asistencia pública en la isla, en tanto que en Luisiana aprobó $ 13,274 billones después del huracán Katrina.
Los pequeños negocios
También los pequeños comerciantes de Puerto Rico recibieron un trato discriminatorio. La investigación expresa que “sin lugar a dudas” las necesidades materiales en Puerto Rico después de los huracanes Irma y María fueron más altas que en otros territorios en Estados Unidos. La Administración de Pequeños Negocios (SBA, siglas en inglés) aprobó $ 1.3 mil millones en préstamos en Puerto Rico; en cambio, a Texas y Luisiana les aprobó una cantidad mayor que a la isla, de $2.9 mil millones y $6.4 mil millones, respectivamente.
La declaración de emergencia y el estimado de daños
Otro aspecto que demuestra la política discriminatoria de FEMA hacia Puerto Rico fue el tiempo que se tardó en estimar los daños, los criterios que utilizó y la declaración de emergencia. Se supone que para hacer una declaración de emergencia y desastre mayor, FEMA tome en consideración el informe HAZUS (Hazards US). Esto es una herramienta de análisis de peligros naturales basada en un sistema de información geográfica. Aun cuando Puerto Rico tuvo mayores daños, el informe sobre los estimados de daños se completó más de dos meses después de María (noviembre 27, 2017), mientras que en otros territorios, FEMA completó sus informes en unas pocas semanas o días después de los eventos.
El informe oficial de daños estimó que las pérdidas totales en Puerto Rico fueron mayores que en Florida y Texas. Los daños de Puerto Rico se estimaron en $31.4 mil millones, los de Florida, en 14.2mil millones, y los de Texas, en 2.5 millones. Estas estadísticas –destaca el estudio– muestran una discrepancia respecto a la distribución de la asistencia a la isla, que no corresponde a sus necesidades reales.
De hecho, FEMA utilizó un programa piloto en Puerto Rico sin conocer el verdadero estado de los residentes. En Luisiana, por ejemplo, la declaración de emergencia y desastre natural fue emitida el mismo día que ocurrió el evento; pero la declaración sobre Puerto Rico se emitió tres días después de María y cinco días después del huracán Irma.
La investigación incluso toma nota de declaraciones de un portavoz de FEMA de que “la asistencia de Puerto Rico no es comparable con los estados de los Estados Unidos, porque en el continente el costo de vida es más alto”. El informe de Ecométrika hace la distinción de que a base de una comparación de precios de productos de Home Depot, los materiales de construcción son más costosos en Puerto Rico que en Texas y en Florida.
El estudio destaca que un informe preparado por el mismo FEMA, con el cual pretende justificar sus razones para la disparidad en la atención a Puerto Rico, evidencia el carácter de la emergencia sufrida en la isla. Entre las razones dadas por el administrador de FEMA en su informe están que: el entorno de las telecomunicaciones en Puerto Rico era inoperable y que los teléfonos satelitales de FEMA no funcionaron correctamente en El Caribe; que FEMA no tenía un plan proactivo para abordar la emergencia en la Isla el 21 de septiembre de 2017 (un día después del huracán María) ni durante 72 horas después de tocar tierra; que FEMA tenía poca información sobre el estado de la infraestructura, incluidos los hospitales, las carreteras y las instalaciones de agua; que no se había considerado la distancia desde el continente de Estados Unidos y las condiciones desafiantes del terreno.
Poco importa que sean republicanos o demócratas, los que vienen a escuchar al pueblo puertorriqueño, solo ofrecen soluciones a medias y evitan hablar en lo posible sobre el asunto del estatus. El pasado viernes 15 de marzo, se llevó a cabo una vista pública del Comité de Recursos Naturales de la Cámara de Representantes de Estados Unidos en el Coliseo Roberto Clemente en San Juan.
El encuentro, coordinado en parte por la administración del Municipio Autónomo de San Juan, se llevó a cabo con el propósito de que el pueblo puertorriqueño presentara sus reclamos e inquietudes a los miembros del Comité a 18 meses del paso del huracán María.
El pasado viernes 15 de marzo, se llevó a cabo una vista pública del Comité de Recursos Naturales de la Cámara de Representantes de Estados Unidos en el Coliseo Roberto Clemente en San Juan. El encuentro, coordinado en parte por la administración del Municipio Autónomo de San Juan, se llevó a cabo con el propósito de que el pueblo puertorriqueño presentara sus reclamos e inquietudes a los miembros del Comité a 18 meses del paso del huracán María.
A las 6:30p.m. todo estaba listo para comenzar la sesión cuyo moderador sería Rafael Lenin López. El veterano periodista hizo la introducción explicando cómo se desarrollaría la actividad y cuál sería la dinámica. Minutos después los miembros de la delegación subieron a la tarima y el presidente del Comité de Recursos Naturales, Raúl Grijalva, dirigió unas palabras al público.
En la mesa, acompañaban a Grijalva, Rob Bishop, portavoz de la minoría; los congresistas Nydia Velázquez y Darren Soto; la Comisionada Residente en Washington, Jenniffer González, y el delegado de las Islas Marianas del Norte, Gregorio Sablan.
La alcaldesa, Carmen Yulín Cruz Soto, le dio la bienvenida a los miembros del Comité y acto seguido ofreció un mensaje en el que sugirió los pasos a llevarse a cabo durante el proceso de recuperación económica del País. También, reconoció la intención de Grijalva de no dejar que la conversación sobre el estatus de Puerto Rico desviara el motivo principal del diálogo. No obstante, destacó que es precisamente la situación colonial lo que hizo posible la Ley PROMESA y una Junta de Control Fiscal; situación que se complicó luego del paso de los huracanes Irma y María.
Cruz Soto concluyó su mensaje e inmediatamente tuvo lugar la parte esencial de la audiencia donde finalmente el pueblo podría exponer sus inquietudes ante la delegación y los miembros del Congreso.
Algunos de los asuntos expuestos por los deponentes fueron las precarias condiciones de los servicios de salud en las cárceles; el sistema de retiro de los empleados públicos; los recortes a la UPR; la auditoría de la deuda; las peleas de gallos, entre otros temas.
Pero no todos pudieron presentar sus ponencias. Los turnos fueron limitados, 3 minutos de exposición sin ningún intercambio con los miembros del Comité, algo que denotaba el carácter colonial y prepotente de la actividad en todos los sentidos pero específicamente en la organización de la audiencia.
A las 8:46p.m., se anunció el cierre de la vista cuando solo habían participado 33 turnos de un total de 60 que se había solicitado. Lenin, explicó que el resto sería entregado por escrito al Comité.
Llamado en repudio a la Junta y el colonialismo
Ese mismo día a las 4:00 p.m. se llevó a cabo una manifestación convocada por el Partido Independentista Puertorriqueño para rechazar la Ley PROMESA y a la Junta de Control Fiscal (JCF).
A la manifestación asistieron cientos de independentistas que marcharon frente a los portones del Coliseo con pancartas repudiando el coloniaje, la austeridad y los abusos por parte del gobierno de los EE.UU.
La vicepresidenta del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), María de Lourdes Santiago, se expresó sobre el encuentro diciendo que “Es la misma cobardía Congresional de siempre, nos quieren vender el cuento de que los demócratas son menos malos, pero son igual de colonialistas que el republicano más retrógrado. Venir aquí después de 120 años de colonialismo a hablar del huracán y no tocar el tema es algo que tiene que ofender a todo el que se sienta indignado de que aquí mande esa gente y que el resultado de ese mandato haya sido un país en quiebra y que están tratando de hacer inhabitable para nosotros”.
Cuando ganaron los demócratas y Grijalva obtuvo la presidencia del Comité de Recursos Naturales, dijo que celebraría vistas sobre el tema del estatus y que se reuniría con representantes de las distintas opciones. Pero esas vistas nunca se celebraron.
“Yo llamé a la oficina de la congresista Velázquez, el compañero Juan Dalmau se comunicó con la oficina de Grijalva pidiendo turno para esas vistas que nunca se celebraron y pidiendo audiencia para esas reuniones que nunca se convocaron”, dijo Santiago.
Durante una conferencia de prensa luego de terminar la vista pública el pasado viernes 15, Grijalva priorizó la necesidad de hacer de la Ley Promesa una más “suave” antes de resolver el estatus.
Un horrendo crimen fue cometido ayer contra la joven vida de nuestro querido compañero Santiago Mari Pesquera. Chagui, como cariñosamente le llamábamos aquellos que lo conocíamos, era hijo de una familia de luchadores por la independencia de Puerto Rico, cuyo máximo exponente es su padre, el secretario general del Partido Socialista Puertorriqueño, compañero Juan Mari Brás y de la que también forman parte su abuelo, Santiago Mai Ramos, su madre, Paquita, su hermana Rosa Mercedes y su hermano Juan Raúl, miembro del Comité Central del PSP y secretario de zona de Rio Grande.
A Chagui se le victimó por el único delito de ser militante de la lucha de independencia, miembro del Partido Socialista Puertorriqueño e hijo del máximo dirigente de esta lucha.
No puede decirse de él que era activo como su padre, su madre sus hermanos o su mismo abuelo. Chagui era socialista pero no militaba al mismo ritmo de actividad ni se encontraba incorporado con la misma intensidad que su familia.
Por eso duele tan profundamente la noticia del asesinato del que fue víctima.
Mueve a la ira saber que a Chagui lo victimaron porque tenía en su padre a uno de los más grandes dirigentes con que ha contado la lucha de independencia. Horroriza pensar que lo mataron porque sabían que ello traumatizaría intensamente a sus más allegados y que por eso lo seleccionaron.
Esta lucha, que para muchos se ha convertido en el pan de cada
día entraña mucho dolor. Sabemos que por ella hay que estar dispuestos a dar lo mas preciado que puede tener el hombre, la vida. Pero la capacidad de comprender esa realidad mueve a pensar que caerán los más activos los que están en primera fila, los protagonistas de este drama libertario.
Es duro saber –pero la lucha misma se encarga de que lo entendamos rápidamente— que puedan caer, víctimas de las balas del enemigo, aquellos que aun no han madurado en la plena comprensión del proceso social que libra nuestro pueblo. Es difícil, porque no ha sido tradición-en el drama político de nuestro país, ver caer víctima de los terroristas de derecha, aquellos seres entrañables, por el hecho de ser familiar cercano, —sea padre, hermano, compañero o compañera sea dirigente de esta lucha.
No es posible entender cosas tan duras, porque el revolucionario siempre lo animan grandes sentimientos de amor, de humanismo.. Y porque no caben. en la mente del revolucionario hechos de esa naturaleza, es que ‘ duele saber que Chagui fue víctima de elementos que no conocen las fronteras de lo racional, de lo humanitario. De elementos que están decididos a frenar la lucha de independencia y el socialismo a como de lugar, cueste lo que cueste, caiga quien caiga, pague quien pague. Si lo ensayaron en-otros países y no resultó, eso no les ha servido de lección,-porque a pesar de su fracaso, conocen el dolor que ello produce.
Aquellos que sobrevivimos a Chagui, y como él, a Angel Luis Charbonier, —víctima también de un acto criminal aun no esclarecido oficialmente— sabemos que esta lucha nos depara momentos de dolor como el que ahora atravesamos, cuyo precio tenemos que estar dispuestos a pagar porque siempre sería infinitamente menor al que pagará nuestro pueblo —las futuras generaciones, nuestros hijos y los hijos de nuestros. hijos- de perdurar este estado de esclavitud e ignominia que representa el coloniaje y la explotación del capital.
Editorial de CLARIDAD sobre el asesinato de Santiago Mari Pesquera, 26 de marzo de 1976.*Este domingo 24 de marzo a las 11:00am estaremos en el cementerio del Viejo San Juan honrando su memoria.