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La reina Nydia

Nydia

Por Jaime Córdova/Especial para CLARIDAD 

 

Ella vivía en la calle Del Río, entre Calma y Linda Vista, casi al final de la Loíza. Cuando llovía, el fango de la calle subía los escalones que daban a su balcón. En ocasiones, se colaba por debajo de la puerta de entrada y llegaba hasta la cocina, en la parte posterior de la casa. Entonces, Nydia desaparecía por unos días trabajando en la limpieza junto a su madre, una señora casi ciega con las dos piernas hinchadas, a quien nadie recuerda haberla visto salir a la acera.

 Los niños teníamos que esperar el regreso de Nydia para reanudar los juegos de entonces porque ella era la organizadora de las actividades en las cuales participaba la juventud: pelota en las calles de tierra y barro con bolas forradas de esparadrapo y, como bate, alguna tabla o rama de árbol. “Cuidado que la bola no caiga en el patio de Dona Cambucha”, porque primero te insultaba y luego se quedaba con ella. También jugábamos al esconder con la única regla de que no podías ocultarte en tu casa. Había carreras cortas en las que Nydia daba la salida dejando caer un pañuelo. El evento favorito era un maratón que comenzaba frente a la casa de Camilo Fraticelli, en la Linda Vista. Al llegar a Loíza, doblabas a tu derecha y luego izquierda para bajar directo por Tapia hasta la orilla de la playa. Allí recogías arena húmeda y regresabas con la lengua afuera al punto de partida donde te esperaba Nydia para felicitarte. Tenía gestos y palabras de aprobación con cada participante, pero antes había que meterse la mano en el bolsillo y mostrar la evidencia: arena húmeda del Océano Atlántico. Tal fue la popularidad que desarrolló este evento, que la fama de Nydia Martínez se extendió por toda la Loíza y, como suele suceder, el recién adquirido prestigio tuvo el efecto residual de que sus opiniones nunca se retaban aun cuando invadían campos más complejos que organizar carreras de niños, como por ejemplo, decir que Dolores del Río es mejor actriz que Vivien Leigh o que Tony Pizarro es nuestro mejor cantante, “por algo le dicen La voz de cristal”.

 Enseñó a bailar a todos los niños de la Linda Vista y Del Río, pero no a los precoces de la Calma, que habían nacido remeneándose y se dormían escuchando plenas. A mí no pudo enseñarme un solo paso y cansada de intentarlo dictaminó que yo era un irremediable trotón de nacimiento. Por suerte, no me abandonó del todo y decidió convertirme en primera base ‘’porque vas a ser alto y medio delgado como Samuel Céspedes, la primera base del Santurce’’. El interés por la juventud estimulaba su creatividad. Organizaba visitas al cine, asistir a la parada del 4 de julio, volar chiringas aprovechando los vientos del mar. Nydia cantaba en el coro de la iglesia de Santa Teresita y por ser Hija de María, hablaba con las madres de los niños para que estos se matricularan en clases de catecismo como preparación para hacer la primera comunión. En el caso mío, doña Rosa Rodríguez dio su consentimiento inmediatamente y yo me preguntaba cuándo será el día que tendré tiempo para conocer el rostro del futuro llamado Samuel Céspedes. 

‘’Para que vayas aprendiendo a jugar esta posición tenemos que ir a la liga del Canódromo. Quiero que veas a Flor Escalera jugar primera de un equipo llamado el Grossinger y también a Pedrito, la primera del Labra Stars”. Así lo hicimos; pero cuando vi a Flor hacer una recogida, conectar una línea entre primera y segunda y luego robarse una base, comprendí con intuición de niño que yo tampoco servía para primera base. Hice un balance de la situación y rápido concluí que la Calle Loíza contaba al menos con ocho primeras bases que yo nunca podría igualar, desde Gilberto, en la Calle Santa Rosa, hasta el zurdo Paquito Cabanillas, llegando a la de Diego. Cuando se lo dije, Nydia no se rindió. “Pues entonces probaremos todas las posiciones para que escojas la que más te guste”. En este proyecto invertí casi dos años y siempre terminaba enfrentándome al mismo obstáculo. Cada posición ya tenía una ristra de peloteros que se disputaban el reconocimiento de ser evaluados como el mejor. La situación se complicaba cuando los rumores que llegaban a la Loíza desde Barrio Obrero, y hasta de la lejana Puerta de Tierra, describían a los peloteros de estos lugares con intimidantes elogios tales como: “En la calle Vizcarrondo de Barrio Obrero hay un lanzador que se llama Toñín Pizarro, que tira petardos, y si tienes la mala suerte de batearle un hit, en el próximo turno te pega un bolazo en las costillas. También hay un siore que las coge todas y, además, cuando vas a pasar por segunda, mueve la base de sitio para que te enredes y te caigas de culo. Nadie lo ha visto mofar un roletazo. Se llama Cucho Cruz. Pero lo peor de todo es un cátcher que hay en Puerta de Tierra llamado Fafo Sevilla que cuando te paras a batear, seguida pone conversación para distraerte:’’ Ten cuidado, que a tu novia la vieron salir del cine con el hijo de Mañengo, el dueño del laundry El brother”.

 Cuando terminé el recorrido por las diferentes posiciones que tiene el beisbol, Nydia resumió la experiencia diciendo: ‘’Algo tienes que haber aprendido, pero recuerda que todavía falta la posición de lanzador. Dile a tu papá que te compre una bola nueva. Mañana por la tarde empezamos a tirar”. De ahí en adelante todos los días después de salir de la escuela Goyco me hacía tiradas con Nydia frente a mi casa en la Linda Vista. Una tarde, Nydia dijo algo que fue un consejo inolvidable y que cambió para siempre mi manera de tirar una bola: ‘’Lo único que estás haciendo es coger la bola y devolvérmela. ¿Qué ganas con eso? Trata de pegarme un bolazo en la rodilla derecha y luego, en la próxima, otro bolazo en la nariz. ¿Entendiste? Tira a darme en el hombro izquierdo y luego en el derecho. Nunca te hagas tiradas mecánicamente. Desarrolla control haciendo lo que te digo. Trata de ir el domingo por la mañana al juego de Santurce para que veas lanzar a Luis Raúl Cabrera”. 

 Como siempre, Nydia tenía razón. Cabrera estaba todo el tiempo en los alrededores de la zona de strike con una variedad de tres lanzamientos que incluía recta, curva hacia afuera y una bola llamada submarina, que al acercarse parecía baja, pero luego subía y terminaba strike en las rodillas o la letras. Era un repertorio limitado, no tenía cambio, pero lo combinaba de tal manera que resultaba impredecible. 

 Como mi padre trabajaba en la transmisión por radio teníamos una buena localización para ver los juegos, lo cual con el tiempo me permitió apreciar las secuencias que seguían los lanzadores para sacar de balance al bateador. No me perdía un juego de los Leones del Ponce porque estaba impresionado con Rafaelito Ortiz, quien utilizaba recursos nunca antes vistos, como por ejemplo dar la espalda al home poco antes de hacer el lanzamiento y así esconder la bola hasta el último momento. Hacía tiros en apariencia innecesarios para coger fuera de base algún corredor que estaba casi parado encima de la almohadilla. Su propósito era sencillo: incomodar al bateador, comunicarle que aquí yo soy quien dirige las mareas del juego y si te impacientas, pues mejor, porque casi seguro harás swing a una bola mala. Con Tomás Planchardón Quiñones pude notar que la bola recta se le movía hacia adentro cuando su rotación era hacia el bateador y también que su estrategia de lanzar consistía de ponerse al frente en el conteo con recta de strike en el primer lanzamiento. Esto último era casi obvio porque Planchardón no miraba la señal del receptor en conteo de cero y cero.

 Para impresionar a Nydia yo le contaba estas observaciones y me sentía recompensado al notar que escuchaba con interés. Pero hubo un cambio en los temas de conversación. Cada día hablábamos menos de beisbol y comenzaron a surgir otros temas relacionados con el deporte de pista y campo en el cual participaban hombres y mujeres. Además se acercaba el field day de la Central High y Nydia iba a competir en 110 metros con vallas. Llegó el día y allí estaba la muchachería de la calle Loíza en el parque Sixto Escobar. Nydia ganó desde la salida y lo celebramos con un entusiasmo escandaloso que solo se aplacó un poco cuando reconoció nuestra presencia con saludos y sonrisas. 

Creo que a partir de ese momento su vida cambió. Descubrió que la mayor satisfacción que ofrece el deporte durante los años de juventud es la participación activa, lo cual en esta etapa, supera enseñar fundamentos a un grupo de niños y luego observarlos en su desarrollo. Ahora dedicaba gran parte de su tiempo a entrenar para competir en atletismo, especialmente eventos de corta distancia, pero quienes la conocían comentaban que a menudo la veían practicar sóftbol de mujeres —como se conocía entonces el sóftbol femenino— en una pequeña liga detrás de la Central High. 

 Todo es más fácil de entender si aclaramos que estamos en el año 1945. Los Senadores del San Juan son los nuevos campeones del beisbol con una irresistible alineación que incluía a Monte Irving, Luis Rodríguez Olmo, Jaime Almendro –campeón bate de la serie final– Johnny Davis y otros. Finaliza la Segunda Guerra Mundial y ya se habla de los próximos Juegos Centroamericanos a celebrarse en Colombia en 1946. 

La representación de Puerto Rico comenzaba a configurarse y en deportes femeninos la delegación contaría con poco más de cuarenta atletas, que incluía equipo de sóftbol femenino. Para atrechar, y con brevedad de salmo, les informo que Puerto Rico ganó medalla de oro en el deporte de sóftbol femenino. Era la primera vez que un equipo puertorriqueño obtenía oro en eventos de equipos. 

Nydia Martínez formó parte de este equipo y su premio fue la humillación de ser devuelta a Puerto Rico junto a otras compañeras “por conducta reñida con la sana práctica del deporte”, entiéndase, que entre ellas existían prohibidas afinidades femeninas comprendidas solo por sus corazones. Y por ello fueron condenadas con intransigentes códigos allí improvisados. Esta ha sido la determinación más injusta, retrógrada y prejuiciada en la historia del deporte puertorriqueño. Debe señalarse que, para los próximos dos Juegos Centroamericanos, Puerto Rico no envió representación femenina. Al día de hoy necesito creer que se trata de dos incidentes desconectados.

Han pasado setenta y tres años desde que Nydia Martínez se llevó sus recuerdos a las trincheras del Bronx, lejos de los deportistas impolutos de aquellos tiempos. Casi nunca visitaba Puerto Rico, y le perdimos el rastro. La última vez que la vi, hace más de diez años, fue en una actividad organizada por Alberto Caballero, gran amigo de esos tiempos, celebrada en la carretera del Yunque. ¿De qué hablamos? Por supuesto, de la vieja calle Loíza, todavía sin brea, con yerbajos a la entrada de los cafetines; de caballos cargando casabe en banastas; sobre el cuartel de la Policía en los altos del Bar Niza; de El Popular, un lugar para beber de pie porque no tenía sillas ni mesas, nada más un espejo y una penca de bacalao colgando del techo; el moderno Café Madrid en Loíza con Las Flores, primero en contratar mozos; del cine Savoy, con su oferta de tres películas por seis centavos; salir de misa temprano para coger guagua en el terminal de la calle Santa Rosa y llegar a tiempo al Sixto Escobar para ver el juego de las diez de la mañana. Jobos, mangós, grosellas y acerolas silvestres en la ruta desde Linda Vista hasta la escuela Goyco, señoras cargando latones de mondongo en la cabeza, lamer un pirulí, los primeros comics en un negocio llamado La casita dulce. Nuestras memorias recuperaron las bellezas de estos detalles con alegría, acompañamientos de sonrisas y uno que otro suspiro. 

 Nydia Martínez falleció poco después de su última visita a Puerto Rico. Está en el cementerio de Villa Palmeras.  

Logros, fracasos y observaciones de la participación de Puerto Rico en el mundial de baloncesto

Por Javier Guaní Gorbea/Especial para CLARIDAD

El pasado domingo concluyó la participación de nuestro equipo nacional en el Mundial de Baloncesto que se llevó a cabo en China. Los boricuas acabaron con marca 2-3 cayendo derrotados frente a Serbia, España e Italia y venciendo a Irán y Túnez, llegando así entre las posiciones de la 13 a 16 de los 32 equipos participantes. Hay quienes han considerado la participación de Puerto Rico como histórica pues para muchos no había una posibilidad real de pasar a la segunda ronda del torneo. Cabe destacar que los boricuas no pasaban de la primera ronda desde 2002 pero de eso a que sea una participación histórica hay un trecho.

 Ambas victorias demostraron carácter pues en ambos juegos ganados hubo que superar grandes adversidades para obtener las victorias. No cabe duda que las dos metas principales antes del torneo debían ser el pase de ronda y la clasificación al repechaje olímpico. En ese sentido las metas se cumplieron y el equipo merece crédito por la manera en que competimos, es significativo que fuimos competitivos con potencias como España e Italia, eso es un crédito a nuestro cuerpo técnico aunque la realidad es que ese último partido lo debimos haber ganado.

Sin embargo quedaron expuestas nuestra falta de juego a media cancha, nuestra debilidad para controlar a hombres grandes y una cantidad de baches ofensivos que tiene el equipo cuando pasan 5 y 6 minutos de juego donde no logramos anotar. Entre los desaciertos me pareció un error el solo irnos con dos armadores y creo que se pudieron haber evaluado otros jugadores del equipo que obtuvo plata en los Panamericanos de Lima, algunos de ellos los mencionare más adelante en este escrito.

Destacados Piñeiro y Balkman

Entre las notas positivas Isiah Piñeiro en su debut con el Equipo Nacional dejó un buen sabor con su actuación y se nota que es un joven que si sigue mejorando podría ser un factor importante en los próximos años. Mientras que el veterano Renaldo Balkman dejó claro que todavía tiene mucho que aportar al equipo y que debe estar sembrado para el repechaje.

Hizo mucha falta Barea 

No cabe duda que la falta de nuestro mejor jugador José Juan Barea por lesión (se recupera de haberse roto el talón) fue un factor importante para no poder adelantar aún más en el torneo, pues aunque David Huertas tuvo un gran torneo JJ es nuestro cerrador y estoy convencido que juegos como el de España e Italia pudieron haber sido distintos de él haber estado presente.

Se debe evaluar a Resse y Benito

Entre los jugadores que entiendo deben ser considerados para el repechaje olímpico me atrevo a traer los nombres de Derek Reese y Benito Santiago. En el caso de Reese éste demostró en los Juegos Panamericanos la habilidad de meter el triple y crear su propio tiro cerca de la pintura. Ante la suspensión de John Holland, Resse sin necesariamente tener la misma habilidad de Holland nos da eso que nos hace falta desesperadamente en esa posición y sería un gran complemento para Piñeiro, mientras Benito nos daría otra opción ofensiva del banco junto con Gian Clavell.

Se debe intentar buscar la sede

Aunque estoy consciente de la precaria situación del País creo que se debe hacer lo humanamente posible por traer esa sede del repechaje a Puerto Rico. Recordemos que en las ventanas FIBA jugamos para 5-0 en el Roberto Clemente y eso pudiera ayudar a Puerto Rico en busca del pase olímpico que no se consigue desde 2004.

Orgulloso de la representación pero falta mucho

Sin duda hubo buenos y malos momentos en el torneo pero recordemos que se trata de un equipo en transición que ya no cuenta con estrellas como en el pasado, como lo fueron Piculín o Carlos Arroyo y que está buscando su propia identidad. Ellos están aprendiendo en la marcha por lo que tendrán altas y bajas pero quedó claro que había que fajarse para vencer a Puerto Rico. Y por el momento eso es lo más importante que se le puede pedir a ese grupo, que se fajen y que dejen el corazón en el tabloncillo. No hay duda que el grupo debe seguir mejorando en la marcha y estaremos pendiente para documentarlo.

Será Otra Cosa: Rescatistas

 

Por Beatriz Llenín Figueroa / Especial para En Rojo

Sin contar las criaturas más pequeñas –como lagartijos, salamandras, moscas, coquíes, iguanas “criollas” y pajaritos– y, ciertamente, descartando los millares de formas de vida microscópicas, a mi casa de urbanización sin acceso controlado han llegado pollitos descarriados, gatas parturientas y gallos desorientados. Una que otra vez también han entrado perros. En una ocasión una perra quedó pillada entre los barrotes de la verja. Rescatarla fue difícil. Riesgoso. Pero lo logramos. En otra ocasión, salí a la calle despavorida tras escuchar sonidos que alertaban de una seria pelea. En una toalla envolvimos a un perro que ya casi no podía caminar, lo montamos en el carro y lo llevamos al veterinario. Una placa reveló cuatro perdigones incrustados en diferentes partes de su esqueleto. Eran perdigones viejos. El corazón del perro, además, estaba traspasado de enfermedad. El veterinario recomendó la eutanasia. Lo cierto fue que antes de empezar a envolverlo en la toalla, sabíamos que su destino era morir en nuestras manos. 

Ya he dicho que es una condición habitual de mi vida en Puerto Rico llorar los cadáveres en las carreteras –los ya muertos y los potenciales, esos que uno se topa, infundidos de pánico, a la orilla, en la línea blanca, junto a la isleta, de una muerte certera. Cierro y aprieto los ojos, como cuando niña, aun si estoy guiando, y con ese gesto instintivo, yo misma me pongo en peligro con tal de no mirarlos por el retrovisor. Me aterra imaginar que el golpetazo de un carro me tenga de testigo.

A la gata parturienta de ojos amarillos hasta nombre le pusimos: Safo, como la poeta del amor entre mujeres. Rescatamos sus bebés y, mientras escribo esto, están en proceso de adopción a través de la fundación de una querida y valiente estudiante. A Safo la logramos atrapar para llevarla a vacunar y esterilizar. Nunca nos perdonó. No volvió a casa, pero a veces la vemos en otras calles de la urbanización y así sabemos que está bien. Siento que entiendo la dignidad de su negativa.

Poco menos de un mes después de Safo, llegó otra gata. Esta se quedó. Nos perdonó esterilización y vacunas. Se llama Clara. Es hermosa, hace piruetas y desde el primer minuto ama entrañablemente a nuestro viejo perro, Andre. 

Nada de lo que describo es extraordinario ni inusual en Puerto Rico. De hecho, es poco, poquísimo, lo que logro hacer para contrarrestar tantas criaturas en el más abyecto abandono. En contraste, hay todo un país rescatista de perras y gatas, de personas vulnerables, de tierras, de playas, de escuelas, de árboles, de tinglares… Esa Puerto Rico rescatista, cuidadora, en tantos sentidos vuelta invisible, fue protagónica de nuestra revolución veraniega, de ese esfuerzo en curso por rescatar el archipiélago de aquello que lo vulnera. Pero sobre ese protagonismo furtivo apenas hemos hablado y estoy convencida que nos urge hacerlo.

Cuando una lo intenta, sin embargo, le cae como un bloque en la sien el peso continuo de eso que llamamos patriarcado, pues hablar de estas cosas es hablar de trabajo oculto, anónimo, ingrato; es hablar de vulnerabilidad, de heridas aún supurantes, de intimidades, de pequeñeces, de momentos cotidianos y aparentemente vanos. Es hablar de las vidas de millares de mujeres, de personas trans y no binarias, de hombres disidentes de la masculinidad tradicional que se dedican a la labor rescatista, cuidadora. 

Analizar estas cosas supone haberse estudiado a Marx y a Beauvoir, a Albizu y a Capetillo. Mas en la vida y el discurso del patriarca marxista o albizuista que habla, que escribe, que analiza, que pontifica, que pronostica, que diagnostica los procesos revolucionarios, estos no son asuntos valorados. Y en el Puerto Rico de hoy, todavía, están llenos de patriarcas los canales de televisión, los foros universitarios, los paneles académicos, los programas de radio, los podcasts. Tanto es así que he visto con horror múltiples promociones de eventos de análisis sobre el verano 2019 en las que no aparece ni una sola persona que no se identifique como hombre. 

Ante tal escenario, son ustedes, hombres panelistas, los llamados a disentir de su privilegio, los que deben negarse a participar si no se diversifica el foro, los que precisan invitar y ceder su puesto a una colega y accionar la solidaridad, de veras. Son ustedes también los convocados a investigar, leer, aprender; a vulnerarse fijándose en lo pequeño, lo íntimo, lo cotidiano. Son ustedes quienes deben asumir en equidad la responsabilidad de la vida material, al desnudo. Y, antes de correr a la defensa de su particular situación o biografía, de rogarnos que les rescatemos –sin que nos corresponda– de su ignorancia, su terquedad o su desconcierto, son ustedes a quienes les toca comprender las razones y el lugar de donde provienen nuestra justa ira, nuestra agotada paciencia. 

En una palabra, sean ustedes, por fin, los rescatistas de sí mismos. Solo así podrían hacer junto a nosotras la faena que sigue apremiando: el rescate de lo vulnerado hasta que el país ya no lo sea.

Poesía de Raquel Salas Rivera

 

el animal celeste e imaginario

un animal en zancos llega hasta las lágrimas de la virgen

y las limpia con ternura.

la virgen llora leche tres monjitas, leche sin café.

esperan en la sala mientras las matas no hablan

y discuten la muerte.

¿es muerte si es árbol?

si es árbol

si es árbol

no se dice árbol,

se dice recógelo de la escuela porque no crece.

su hijo no habla cuando le enseñamos

una lista de jirafas. no sabe identificar nuestros ancestros.

por alguna razón, le cuesta organizar las letras alfabéticamente.

en la cafetería, se sienta aparte y repite la misma oración.

si es árbol, puede ser mi hermano.

si es árbol, puede ser mi hermano.

si es árbol

es posible que tu hijo sea un ángel,

que tengamos que llevarlo al albergue de ángeles.

entiendo que crees que los ángeles no existen

porque lo que llaman ángeles son animales

y que crees en la reverencia animal,

crops before cops, o la broma sobre

como somos divinamente adoloridos,

pero tu hijo es ángel y será exterminado.

tiene mastalgia:

magia de ángel/alga de más.

duele desde la cima

hasta la condición centralizada de la carne.

tu hijo no existe.

es un hijo imaginario.

no estudiará sin dinero,

ni entrará al amor,

ni sumirá las divisas.

no comerá mangú,

tu hijo de todas las cosas,

tu padre de ninguna,

tu mangú de las orquídeas y la vejez.

tu hijo es un espíritu maligno.

se sienta solo en las escaleras con un libro.

su ropa no es nueva.

con razón toca piano,

pero no sabe deletrear mississippi,

ni entiende el sufrimiento necesario

de todas las cosas que no son blancas ni reales.

nos da un nombre,

pero no lo tenemos en la lista.

la virgen llora por ti, mi hija.

la virgen llora por tu hijo como lloramos

por aquellos los pecadores,

los cuerpos que salen de cuerpos

que no saben describir las llanuras

de ciertos estados e industrias.

trabaja hasta los ocho limpiando los pasillos,

pero no lo recoges.

por la madrugada limpia los santos

y de noche reza en lenguas imposibles.

“mediante el acto de circulación opuesto, o la metamorfosis inversa”

para mi corillo cuir

t. y j. le entregaron a ochún

cincuenta ciruelas de musgo y una cerveza terciada

para que los cincuenta y pico corazones

—número abierto te amartillo a mí—

nos piquen salobremente

el limón acascarado de este pecho

hoy mataron a más lorcas que ayer

hoy doce de junio

hoy 12 de junio

pero igual g. m. y l. limpiaron

y prendieron sus dildos de cera

en puerto rico no habrá agua limpia

hoy 12 de junio

hoy doce de junio

pero igual gaddo max y leone

disminuyeron dedos sin uñas

limpiando sus manos en las bocas

ritual de limpieza con sahumerio de saliva

en puerto rico 177 estaciones hidrológicas

cesarán sus operaciones

pero seguimos operando

lxs jevxs de la alteridad

lagrimales de palomas

rindiendo nuestro sucio

para sanar este mundo de su pureza

me baño [con agua] me ajusto la corbata

el líner se me corre mis manos [en el agua]

mi lipstick [en el agua]

hay un problema

dice rafael rodríguez

en puerto rico el agua limpia

vendrá quizás como dijo corretjer

ensangrentada o quizás es que

la sangre nunca limpia nuestra

carga su viscosidad con la rabia

de cincuenta culos

de placer penetrable

mientras escribo este poema

espero que lleguen los vivos

a racimarnos a armarnos

(contra el estado) y sus agentes privatizados

y amarnos contra el estado

qué jodienda qué jodienda qué jodienda

voy a bendecir esta noche con tragos

voy a llegar hasta el trece de junio

sin 13 de junio sucia y quemaré

las banderas confederadas

la bandera americana quemaré

tu programación

mi futuro estar cuir está aquí

mientras j. dice que llega pronto

mientras o. dice que llega pronto

mientras t. dice que está enfermo

pero llega pronto

mientras s. dice que quiere llorar ante

algún edificio con pancarta

mi futuro cuir odia el u.s. geological survey

en inglés y en español la mezcolanza

de este día en mi boca seca

porque sigo escupiendo en la cara

de los que me quieren matar

r. dice que es demasiado

hoy es demasiado vivir pero más

demasiado morir y matar antes

de dejar que nos vuelvan a hacer esto

y defenderé el agua en todas sus formas

cortaré mi palma para el pacto

entraré para ensangrentarme también

[mis tenis en la orilla brillan como todos

los objetos que acumulo

a las orillas de las aguas

no me contienen ni me filtran]

llegan y llegan mis amores

también por twitter y whatsapp

juramos al agua ser sucios

ir a las barras y bailar

hoy todas mis perforaciones

proyecciones desmantelan

las paredes compartimos venas

arrepentimos con bombas de agua

qué carajos pal carajo pal fokin carajo

[lléguenle lléguenle ahora

la puerta está abierta]

Raquel Salas Rivera es una poeta puertorriqueña radicada en Filadelfia. . Sus poemas han aparecido en revistas tales como la Revista del Instituto de Cultura Puertorriqueña, Apogee, BOAAT, Cosmonauts Ave,  y el Boston Review entre otras. Es la autora de Caneca de anhelos turbios (Editora Educación Emergente), oropel/tinsel (Lark Books)  tierra intermitente (Ediciones Alayubia) y Lo terciario/The tertiary (Timeless, Infinite Light ) .

Huracán Jaresko:  Se Acabaron las Promesas

 

Por Giancarlo Vázquez López / En Rojo

El huracán de la corrupción se mantiene sobre nuestra isla. Los vientos neoliberales no cesan de azotar. Una precipitación de privatización cae sobre el pueblo que sale a la calle llueva, truene o relampaguee. Que sigue resistiendo.

Entre julio y agosto se cumplieron tres años de la fundación de la Jornada se Acabaron las Promesas. El pasado 31 de agosto se celebró una manifestación en el Hotel Condado Plaza, misma fecha en que Barack Obama designó a los integrantes de la Junta de Control Fiscal (JCF), en 2016. 

“Cuando se anuncia la Ley PROMESA y la conferencia que promovió la Cámara de Comercio, Banco Popular, GFR Media, etcétera, en julio de 2016, nosotros convocamos una jornada de actividades en contra de esa conferencia que se llamó Se acabaron las Promesas”, rememoró Jocelyn Velázquez, portavoz de la organización. 

La última actividad de aquella jornada fue un boicot a la convención convocada por la Cámara de Comercio el mismo día que Obama hizo público los nombramientos. Hace dos semanas venció el término de los siete miembros de la Junta Imperial. En más de una ocasión se ha extendido el término para que Donald Trump haga nuevos nombramientos, sin embargo no ha hecho nada al respecto.

Según opinó Velázquez, “por la decisión del tribunal se quedarán ahí hasta que se vea el caso. De lo contrario será hasta el término que la Ley Promesa les dio, a pesar de que los tribunales ya han dicho que el nombramiento de ellos es inconstitucional. No se ha hecho nada para corregir ese error. Según el tribunal no es legal que se queden hasta octubre, pero de facto se han quedado porque el ejecutivo (el gobierno de EE.UU.) no ha hecho nada”.

El Circuito de Apelaciones de Boston declaró que los nombramientos no son legales porque no fueron electos según establece el debido proceso de ley. Se suponía que fueran electos por el presidente de EE.UU. En cambio, unos fueron electos por Obama y otros por el senado. “Además, es una estructura que le pertenece al gobierno de EE.UU. y no al de P.R. como han querido hacer ver cuando se aprobó PROMESA originalmente”, aclaró Velázquez. 

En fin, alegó que la estructura que los posiciona a ellos en el poder es una estructura antidemocrática producto del coloniaje, no importa a quien pongan en la silla dentro de ese marco todo el que pongan ahí viene en una manera ilegítima al poder. 

A tres años de su fundación la Jornada sigue en la lucha, denunciando a la Junta y la Ley PROMESA; margen temático en el que han trabajado durante los pasados años, ahora “vinculándolo con el tema del retiro, la reducción de beneficios a los trabajadores, etcétera”. 

Sobre la determinación de la JCF para no dar paso a una asignación de $123 millones para Educación Especial, Velázquez expresó que padres y madres “estamos conscientes de ese recorte y de las consecuencias que está teniendo en los servicios para nuestros hijos”. 

“La Junta alega que es un dinero que no se ha usado. Pero es una excusa barata de ellos. Habiendo tanta necesidad aquí en el área de Educción Especial, siguen buscado subterfugios para negarle los servicios a los niños. Hay chavos para pagar la deuda y para regalarle a los amigos del alma, pero nunca hay dinero para las necesidades del pueblo”, añadió. 

Por otra parte sostuvo que “así como logramos sacar a Ricardo Rosselló, con la presión en la calle, la única manera de revertir el daño que la Ley Promesa y la Junta le hacen y le estarán haciendo al pueblo es que la gente se tire a las calles a defenderse. De lo contrario esta gente va a seguir campeando por su respeto, porque los partidos tradicionales y que ostentan el poder tienen una agenda en común con la Junta. Trabajan juntos para beneficiarse de la desgracia del pueblo. Por eso la exhortación de que aquí la Junta la va a sacar el pueblo en la calle”.

Sobre la el tema de la auditoría de la deuda como un mecanismo para sacar la Junta, explicó que aunque mediáticamente se le ha dado mucha publicidad, hay sectores que plantean que al auditarse la deuda hay un reconocimiento de la misma y en el momento que tu reconoces la deuda tienes que entrar en un proceso para pagarla. El planteamiento de muchos sectores es que está bien que se juzgue a los culpables y que paguen por lo que hicieron, pero que eso no puede estar vinculado a que el pueblo reconozca la deuda en función de pagarla o de negociarla porque esa deuda es producto del coloniaje y de la corrupción que genera. 

“Jornada ha sido consistente. Aquí tiene que haber un proceso de rendición de cuentas donde los culpables de la crisis y la quiebra del país deben pagar con cárcel y rendición económica al pueblo por lo que se robaron. Pero no estamos dispuestos a reconocer el pago de una deuda ilegal y mucho menos a realizar lo términos de ese repago”. 

En resumen, la posición de Jornada es que la ilegalidad de la deuda es evidente y, por ende, no hay que auditarla. La organización sostiene que la culpa es de la colonia, que el gobierno de EE.UU. tiene responsabilidad sobre esa deuda y no quiere asumirla. La estrategia de Jornada es salir a la calle a protestar y exigir que se vaya la Junta y paguen los culpables.

La portavoz sostuvo que la gesta histórica de las pasadas semanas demostró el poder que tienen los ciudadanos en la calle de cambiar el ritmo de las cosas. Criticó que por mucho tiempo cuando el pueblo ha reclamado por un cambio lo que han hecho ellos (PNPPPD) es burlarse. 

“Luego pasa que vieron a la masa, a la gente en la calle protestando, defendiéndose, y tuvieron que tomar decisiones drásticas como sacar a Rosselló de la gobernación. Eso mismo le aplica a la Junta. Hasta que no vean a un pueblo defendiéndose masivamente exigiendo su salida ellos (la Junta) van a seguir ignorando nuestros reclamos porque esa ha sido su estrategia. Al gobierno de los EE.UU. y sus alicates aquí les importa poco lo que opina el pueblo hasta que el pueblo toma las riendas y el control de la situación y de manera contundente se expresa”. 

Ricardo Rosselló renunció pero la presencia de Wanda Vázquez es una continuidad de ese gobierno. Precisamente, la protesta realizada el pasado sábado 31 iba destinada, entre otros temas, a exigir la salida de la actual gobernadora. La líder señaló que los medios corporativos y los sectores de poder han hecho todo un operativo para tratar de regresar al país a una supuesta normalidad y en busca de esa normalidad han querido validar la presencia de Vázquez cuando ella ha sido, no únicamente parte de ese gobierno, sino que ha sido cómplice de la corrupción. Dio como ejemplo los vagones que se perdieron durante el huracán María y el encubrimiento a políticos de su partido mientras era secretaria de justicia. 

“La incapacidad de Wanda Vázquez para representar un cambio es evidente, lo que pasa es que ha habido un proceso para acallar voces y crear una normalidad que no existe. En ese sentido nuestro rol es mantener vivo esos temas visibilizarlos y seguir haciendo la denuncia en la calle”.