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El bar de las golondrinas

 

Por Zahira Cruz / Especial para En Rojo

Hay en el barrio de Triana en Sevilla un bar llamado Las Golondrinas. Al parecer es referente entre los mejores en su clase. Un bar de tapas de tradición familiar al que llegamos este verano en compañía y por recomendación de dos amigas. Un lugar no muy grande ubicado al principio de una igualmente estrecha callejuela de la que ahora mismo no recuerdo el nombre. En él se podrían acomodar algunas cincuenta personas bastante apiñadas entre mesas, taburetes y de pie alrededor de la barra para degustar los productos más frescos que ofrece la región, preparados al estilo de toda la vida, pero, sobre todo, preparados y servidos al momento por las manos diestras y veloces de las mujeres que allí cocinan.

Serían las nueve de la noche cuando llegamos caminando al lugar desde el otro lado del río Guadalquivir. Hacía muchísimo calor aunque ya había refrescado bastante. Sedientos y hambrientos entramos buscando algún acomodo razonable y lo encontramos de pie junto a la barra. Una barra larga con tope de madera sólida y decorada la parte baja de su cara con cuadrantes de azulejos azules, blancos y amarillos. Del otro lado del mostrador, de frente al público, se exhibían cual fetiche la típica pata de jamón, varias ruedas de queso y un dulce de membrillo entero aún, que relucía cual bloque de oro a mis ojitos de niña golosa. Desde allí veíamos la puerta abierta de la cocina iluminada y en todo su apogeo. No pude resistir la curiosidad y dejar de mirar hacia allá con insistencia, a pesar de que no quería ser imprudente e incomodar a las señoras que se encontraban en medio de la faena; pero es que allí, en la cocina, ocurría la magia que me transportó a otros momentos de mi vida en los que eran mi madre y otras mujeres amigas las que preparaban sus recetas para otros. Guisaban o freían; freían, freían y freían y guisaban y emplataban para las fiestas que se daban o una vez al año en la casa, como parte de una promesa de Reyes que mi madre tenía de toda la vida, o para aquellas otras en las que simplemente se cocinaba para los hermanos y la familia inmediata. Entonces, en aquella muy pequeña cocina en Sevilla vi cuatro mujeres, una más joven que las otras (parecían tres generaciones a juzgar por el parecido físico que observé entre ellas), vestidas de negro, cómodas, pero peinadas y maquilladas. Llevaban, además, un guante largo de tela gruesa —uno solo— que les cubría desde la mano hasta un poco más arriba del codo. Con él se protegían del calor directo de la candela y de las quemaduras con aceite hirviendo a las que se exponían en todo momento en su ardua, pero bellísima y digna tarea que es dar de comer al otro. Yo me encandilé mirando toda la destreza con la que manejaban el asunto de la cocina y la preparación de los platos, pero además con la gracia y la complacencia con que aquellas señoras lo hacían todo; tanto así que me dieron deseos de meterme allí con ellas para volver a sentir que formaba parte de lo que, en cierto sentido, perdí cuando mami se fue. Aquellas mujeres parecían tener el secreto para quitarle un poquito de calor al infierno ese que, como en la cocina, en ocasiones nos llega a abrasar en la vida. No quiero romantizar, la cocina como trabajo es dura. Pero estas mujeres lo hacían en equipo y con la confianza de quien lleva toda la vida cocinando y lo tienen a orgullo. Toda su operación desde afuera parecía fluir en orden y calmadamente, como si el calor del fogón no las sofocara ni el aceite caliente las intimidara. Ellas eran dueñas y señoras de aquella cocina, así idénticas a un montón de tías, abuelas y madres que conozco. Por eso hallar la belleza y contarla tal como se me presenta es un imperativo insobornable, porque es justo y me salva sobre todo de mí misma. Me salva como me salva el creer que los definitivos son falsos, que no hay nada ni nadie absolutamente malo ni absolutamente bueno, que en lo que se dice feo, grotesco o bruto también habita la belleza. Importante es educar la mirada, dirigirla, enfocarla bien. Saber mirar y agradecer. Me salva también tratar de no pensar como José José dice en una de sus canciones: que “hasta la belleza cansa”. Porque aunque creo entender bastante bien las implicaciones de esta afirmación del cantante mexicano, prefiero no asumirla así sin más, ni en todos los contextos. Además, si fuéramos a hablar de ética y estética con aires de intelectual no sería muy bien visto, tal vez, que les citara una canción de “El triste”, sino que mejor a Hegel y alguno de sus enrevesados pasajes del libro Lecciones sobre la estética, por ejemplo. Pero no, evidentemente eso no es lo que quiero. Solo quise hablar de la belleza que encuentro hay en una cocina llena de mujeres que saben y pueden cocinar con placer y respeto hacia ello. Porque es digno y admirable, porque hay arte en la cocina, talento en sus paladeras que identifican especias y combinan sus sabores como magia efectiva; destreza en sus manos que sazonan y elaboran cada plato. Porque el que los degusta se da cuenta, se alegra y lo agradece. Y hasta llega a escribir sobre eso así como hago ahora o como lo han hecho algunos admirados escritores como los ya desaparecidos Manuel Vázquez Montalbán o Rafael Chirbes. Ambos llegaron a escribir para revistas culinarias. En el caso de Vázquez Montalbán la comida llegó a ser tópico en muchas de sus novelas por no decir que en todas (aún no he tenido el gusto de leerlas todas). Pero, además, escribió libros de cocina y tuvo también un restaurante en Barcelona. ¡Ah, la belleza!

Ciudadanía transformadora

 

 Por Marcelo Barros / Especial para En Rojo

Etimológicamente, el término Iglesia (en griego ekklesia) es sinónimo de lo que hoy se llama ciudadanía. En ciudades de cultura grecorromana, Iglesias eran asambleas de ciudadanos. Cuando Pablo llamó Iglesias a grupos de cristianos/as pobres y esclavos, les dio el estatus de ciudadanos de la nueva realidad que Dios prometió traer al mundo para transformar las estructuras sociales del mundo. El apóstol escribe: “Miren, hermanos, entre ustedes, no hay muchos sabios, poderosos o nobles, según el mundo. Pero, lo que el mundo considera loco y despreciable, Dios escogió para confundir a sabios y poderosos. Ha elegido los que, frente a la sociedad no valen nada, para confundir lo importante ”(1 Cor 1: 26-28).

Durante los primeros tres siglos, las Iglesias cristianas intentaron ser ensayos de un mundo nuevo, más humano y justo. Pero, desde el siglo IV, reconocido como religión oficial del Imperio Romano, el Cristianismo coexistió con las estructuras injustas del mundo. 

Ayer, 7 de setiembre, las comunidades cristianas latinoamericanas conmemoran el 51º aniversario de la Conferencia Episcopal de Medellín en Colombia. Allí los obispos dieran a las Iglesias locales cara propia, inserta en nuestras realidades. Los documentos finales de la Asamblea de Medellín insisten en la presencia y acción de cristianos y cristianas en los procesos sociales y políticos para transformar la América Latina en un continente más justo y equitativo. Ese modo nuevo de ser Iglesia costó la sangre de muchos mártires, sea cristianos/as, sea otros/as. Desafortunadamente, desde la década de 1980, muchos pastores y grupos católicos han regresado a un modelo de Iglesia centrado en sí mismo y en su poder y prestigio social. Hoy, bajo la influencia del Papa Francisco, comunidades católicas y de otras Iglesias buscan actualizar y complementar las propuestas de Medellín para participar activamente en nuevos procesos sociales y políticos. Así, intentan resistir al Imperio, con sus guerras híbridas contra gobiernos y pueblos que tomen el camino de la liberación. Los pueblos indígenas viven la resistencia basada en el Bien Vivir. Con ellos, queremos la integración continental en los caminos de la ecología integral. Para eso la memoria de Medellín y del modelo de Iglesia allí propuesto necesita ser retomado y completado. El documento 5 de Medellín afirma: “Debemos dar a nuestras Iglesias el rostro de una Iglesia pobre, misionera y pascual, comprometida con la liberación integral de cada ser humano y de toda humanidad” (Med 5, 15). 

El autor es monje benedictino y ha escrito más de 40 libros.

Crucigrama: Carlos Puebla

 

Por Vilma Soto Bermúdez / Especial para En Rojo

Horizontales

6. Océano.

8. Allí.

11. Altar.

12. Ruido que producen ciertos movimientos acompasados.

13. Gracias, _____; composición de Puebla.

15. Se atrevió.

16. Anillo.

17. Y en _____ llegó Fidel; canción de Puebla.

19. Guajira _____ Lolita Lebrón; canción de Puebla.

22. Carlos _____ Puebla Concha; compositor y músico cubano. Se le conoció como “el cantor de la Revolución”. Autor de “Canto a Camilo”, “Elegía por Salvador Allende”, “Guajira por Lolita Lebrón” y “Canto a Puerto Rico”.

24. _____ a España; composición de Puebla.

26. Aguardiente anisado.

27. Aúpa.

28. Eusebio _____ Spengler; (11 de septiembre de 1942), historiador de la ciudad de La Habana.

29. La OEA es _____ de risa; canción de Puebla.

32. _____; séptimo rey de Israel entre el 874 y el 853 a. C.

34. Acosamientos.

36. Nombre de pájaro que se domestica con facilidad, y aprende a repetir sonidos y aun la voz humana, pl.

39. _____ caminos de mi Cuba; canción de Puebla.

40. Stanisław _____; (12 de septiembre de 1921 – 27 de marzo de 2006), escritor polaco.

42. De esta manera.

44. Nunca.

47. Ave similar al avestruz.

49. Apuro, aprieto, problema.

51. Francés antiguo.

52. Extrañas.

53. Sonreí.

54. Fase, periodo.

56. Canto a _____; canción de Puebla.

57. _____ Manuel Puebla; autor de “Gracias, Fidel”, “Hasta siempre”, “La OEA es cosa de risa”, “Duro con él”, “Saludo a España” y “Y en eso llegó Fidel”.

Verticales

1. Quered.

2. Bucal.

3. Elegía _____ Salvador Allende; canción de Puebla.

4. Asesinó.

5. Canto a Puerto _____; composición de Puebla.

7. Zarcillo.

9. _____ siempre; canción de Puebla dedicada a Ernesto “Che” Guevara.

10. Duro con _____; canción de Puebla.

13. Francisco “_____” Cervoni; pintor puertorriqueño.

14. Perteneciente o relativo a los iones, pl.

16. Dueña.

18. 11 de _____ de 1917; nacimiento de Puebla en Manzanillo, Cuba.

19. Carlos _____; cultivó los más diversos géneros de la música popular cubana, todos trabajados con las características rítmicas y estilísticas que demandan, uniendo a sus facultades de música, la de poeta.

20. Composición poética lírica.

21. Papel en actuación.

23. Costumbres.

25. Fogón de la cocina.

30. _____ de la alfabetización; canción de Puebla.

31. Carta de la baraja.

32. Ante Meridiano.

33. Siglas en inglés de agencia represiva de Estados Unidos.

34. Símbolo del aluminio.

35. Prefijo que significa “con”.

37. Forma de pronombre.

38. _____ me acuerdo de ti; canción de Puebla.

40. _____ canción de Stalingrado; canción de Puebla con texto del poeta cubano Manuel Navarro Luna.

41. Jean-Paul _____; científico y médico francés que sobresalió como periodista y político durante la revolución francesa.

43. Tapir americano.

44. 12 de _____ de 1989; fallecimiento de Puebla en La Habana.

45. Bloque grande de hielo fragmentado por importantes grietas en un glaciar.

46. Determinar el peso.

48. Sustancia muy dulce que producen las abejas.

50. Pieza que cierra cajas o recipientes.

55. ¡Yankee, _____ Home!; canción de Puebla.

4,645 razones: La desobediencia  que nos mira

 

Por Juan Carlos Rodríguez/Especial para En Rojo

El momento decisivo del acto fotográfico siempre está preñado de incertidumbre. Hay que tomar tantas decisiones simultáneamente que apenas nos da tiempo a capturar lo sucedido en su momento decisivo. Por eso es que lo decisivo, en la fotografía, es siempre una aproximación al instante preciso que atrajo nuestra mirada. La única certeza del acto fotográfico es la sensación de que no podemos salir de aquel instante fugaz sin esa imagen. Tenemos que disparar antes de que ella nos dé la espalda y desaparezca. 

La urgencia de aquella imagen, que he titulado 4,645 razones, en honor a las razones que la motivan, no solo radicaba en la posibilidad de su evanescencia. Fue tomada el miércoles 17 de julio de 2019, al calor de las protestas suscitadas por los RickyLeaks y el chat de Telegram. Aquella imagen era urgente pues andaba ligada al reclamo de un movimiento amplio de nuestro pueblo que repudiaba al gobierno colonial de turno y pedía la renuncia del gobernador Ricardo Rossello. Su urgencia también estaba ligada al reclamo urgente de miles de personas que perdieron la vida durante el huracán María, en medio de la impotencia de quienes no pudieron socorrerles, a pesar de que lo intentaran y lo desearan con todas su fuerzas, con todas sus razones. Aquellas miles de personas habían perdido la vida a causa de la indiferencia de una razón estatal perversa, que se había traicionado a sí misma y se había conformado con su nulidad absoluta, hasta el punto de transformar su propia defunción en la muerte forzosa de otros. 

Aquella imagen era y es urgente, porque tiene hambre de justicia. Y no se ajusta a la justicia que pueda pedir una imagen para sí misma, pues su hambre es el hambre de una desobediencia que nos mira. 

Por eso me pregunto cuántas razones tenemos hoy, es decir, en el preciso momento en que nos enfrentamos a la imagen de esta mujer que nos implica en su reclamo y nos recuerda que tenemos 4,645 razones para exigir la renuncia. Y me lo pregunto precisamente ahora, cuando ya se ha consumado la renuncia reclamada por tantas y tantas razones. 

Hay razones visibles e invisibles. Y hay razones asesinas. Sin embargo, me niego a creer que esa razón estatal, reducida al cálculo oportunista del propagandeo político, haya dado fin a las miles de razones que encarnaban y seguirán despertando a nuestros difuntos. Cuando nos tocó repudiar la desquiciada razón de estado que, asistida por la razón algorítmica de un chat desvergonzado, se burlaba de nuestros muertos del huracán María, allí también estaban las miles de razones de quienes han partido demasiado pronto.

En medio de esas miles de razones invisibles están a la vista otras miles de razones. Han sido encarnadas por los cuerpos de quienes fueron convocados a salir a la calle y dar la pelea por nuestros difuntos, por nuestros retirados, por las escuelas cerradas, por nuestras comunidades LGBTQ, por los que nos fuimos y los que no se quitan, por los que se dejan y los que no se dejan. Esas razones plurales y numerosas también dan la pelea contra la deuda, contra la normalización de la violencia machista, contra la corrupción, contra la impunidad, contra la manipulación en los medios noticiosos–que, como rezaba un grafiti pintado en el vehículo de Noticentro, “Nos mean y dicen que llueve”–, contra la sin razón más austera y descarada que es la junta colonial. Son esas miles de razones las que han dado la pelea contra los policias que tanto temen el cuestionamiento de la razón de estado que justifica sus habichuelas. Como pudimos comprobar, las fuerzas de ley y orden carencen de razones, ya sea por defecto o por lo poco que les convence el sistema que los oprime, y no son capaces de otra cosa que no sea caerle a palos a los manifestantes, o tirarle gas pimienta y balas de goma a los residentes y visitantes del Viejo San Juan. 

Esa multitud de miles de razones que se enfrenta a la policia es la que verdaderamente nos cuida, en medio de los gases lacrimógenos, pues nos limpia los ojos con mezclas de agua y brebajes anti-acidos, para que podamos ver mejor por donde nos lastima el enemigo, para que podamos ver mejor la patita rota de los espejuelos, para que podamos ver muchos mejor por donde cojean nuestras visiones. Esas miles de razones han dicho presente contra todas aquellas sinrazones que fingen tener un monopolio de la razón estatal. 

Estamos ante una razón multitudinaria, visible e invisible, anónima y callejera, silenciosa y afligida, parlanchina y sonriente, que se reparte en cada rostro encapuchado y descubierto, una razón que mira a todos lados para no acabarse nunca, pues no cabe ni siquiera en la fotografía que intenta registrarla. Esa razón colectiva ha desafiado la frontera que divide la vida de la muerte. Se niega a desaparecer. Esa es precisamente la desobediencia que nos mira. 

Si sumáramos las miles de razones invisibles a las miles de razones a la vista, y restáramos, cuantas veces sea necesario, todas las razones buitre del mal gobierno, la deuda y la junta colonial, razones que andan mendigando un cadaver para alimentar a sus cuervos, tendríamos muchas más de 4,645 razones. A estas alturas del juego, tan incalculables son las miles de razones que hasta un mero error de cálculo se convierte en un acierto político y, a su vez, en una clave para asumir nuestro dolor. Al equivocarse, esta mujer ha tenido toda la razón, ha dado con el número preciso, en un momento tan decisivo que el mismo se desborda más allá del acto fotográfico, más allá de la renuncia y las sucesiones bochornosas. Al recordarnos que tenemos 4,645 razones, ese número finito nos ha dado a ver, en su ver y no ver, una cifra impostergable: las innumerables razones de los vivos y los muertos.        

Sigue el impase en Servicios Legales

 

Por Giancarlo Vázquez López/CLARIDAD

gvazquez@claridadpuertorico.com 

La propuesta por parte la gerencia de Servicios Legales Puerto Rico para la negociación de los convenios colectivos de la Unión de Abogadas y Abogados de Servicios Legales (UAASL) y la Unión Independiente de Trabajadores de Servicios Legales (UITSL) se resume en reducción de beneficios e incremento en trabajo. 

Así coincidieron respectivamente el presidente de la UAASL, Manuel López Gay, y la presidenta de la UITSL, Leticia Ortiz. Por estas y otras razones, el pasado miércoles 4 de septiembre, ambas uniones realizaron un paro de medio día en los Centros de Servicio Directo de Ponce, Arecibo y Caguas. 

Actualmente, la UAASL lleva cerca de año y medio en un proceso de negociación colectiva con el convenio expirado, mientras que la UITSL lleva seis meses. El convenio de esta última expiró el pasado 30 de abril. 

“Nos están haciendo la vida de cuadritos a los dos. Sucedió lo mismo que con la Unión de abogados. Pedimos la extensión (del convenio); nos dijeron que no. Entonces en la mesa acordamos unas reglas, que las rompen. Quedamos en sentarnos ocho veces al mes y que nos iban a honrar cuatro licencias sindicales para cuatro compañeros que trabajan en diferentes clasificaciones”, dijo Ortiz. 

La Presidenta de la Unión que organiza a las secretarias, paralegales, conserjes y entrevistadores, empleados que se encargan de dar el servicio directo a la clientela que llega todos los días a pedir ayuda, reclamó que en consecuencia el mes pasado la gerencia dijo que no le iban a extender más las licencias sindicales.

“Mi comité se compone de cada clasificación, yo tengo una paralegal, un conserje, una secretaria y una entrevistadora, y con ese comité es que yo trabajo en la mesa (de negociación). Ellos quieren que de ahora en adelante yo me siente sola, con mis abogados y ellos, sin tener un comité. Eso es para mí inconcebible. Yo no puedo trabajar así”, añadió. 

La UITSL está a la espera de que le provean las fechas para volver a las negociaciones. Según Ortiz, la gerencia ha dilatado el asunto desde que comenzaron las negociaciones hace cuatro meses. Además, señaló que las propuestas presentadas por el patrono son bien lejanas al convenio actual, “convenio que tuvimos por más de 40 años”. 

La líder sindical explicó que como parte de la Ley Taft-Harley, aunque el convenio esté expirado, se supone que se mantengan esas condiciones de trabajo para demostrar buena fe en la mesa de negociación. 

“No somos gobierno, nuestro patrono es una organización sin fines de lucro que se supone que recibe fondos para dar servicios legales en el área de casos civiles a personas de escasos recursos económicos. Representa muchas veces hasta a trabajadores que tienen problemas con sus patronos. Y a nosotros nos pretenden imponer la Reforma Laboral, empobrecer a nuestros trabajadores”, dijo resaltando la ironía de la situación. 

Entre esas condiciones de trabajo que el patrono debía asegurar para demostrar una buena fe durante el proceso de negociación del convenio estaba el pago del bono de verano, “una bonificación especial que nos pagan hace más de quince años como un complemento del salario”. En el caso de la UAASL, este bono no se le paga desde el año pasado. 

“Por primera vez a ninguna de las dos uniones nos lo dieron. Nos tuvimos que ir a la Junta Nacional de Relaciones Laborales a radicar un cargo”. 

“Lo que están es dilatándonos y llevándonos poco a poco para imponernos las ofertas de ellos, que son bien lejanas a los que es nuestro convenio con beneficios de más de 40 años, e imponernos la reforma laboral. Ya nos dijeron que el bono de Navidad va a ser lo que da la ley”.

De los 50 artículos en el convenio de la UITSL, ya se han eliminado casi más de la mitad, artículos para los cuales la representante de los trabajadores recalca que han hecho propuestas casi en su totalidad. 

Por otra parte, Ortiz cuestionó la contratación “con fondos que se suponen que sean para dar servicios” del bufete (Schuster). “Un bufete con matriz en San Francisco que se dedica a exterminar uniones, especializado en negociación colectiva y que no es barato. Están desde hace más de un año pagando miles de dólares a esos abogados patronales con el único objetivo de dejarnos sin beneficios”.

“Entonces, nos dicen en la mesa que no nos pueden dar beneficios por falta de fondos, porque están mal económicamente. Es la misma cantaleta y discurso que están diciéndole todos los patronos por ahí a los trabajadores: que hay que competir por los fondos, que nuestro convenio no les da flexibilidad para administrar. Un discurso para justificar imponerle la Reforma a los trabajadores”.

Ortiz, mencionó que tales excusas no caben en un programa como el de Servicios Legales, que ofrece unos servicios que no producen ganancias.

Por su parte, Manuel López Gay mencionó que la negociación del convenio de la UAASL ha progresado muy poco y que solo han firmado un total de quince artículos.

“No son artículos muy significativos. Ha sido una dinámica de ellos tratar de imponer su convenio con muy pocos cambios para evitar declarar un impasse. Siguen con la propuesta de reducirnos beneficios, tanto económicos como no económicos, y a la misma vez una mayor carga de trabajo”, dijo. 

El presidente de la UAASL mencionó que durante las negociaciones se ha retirado “bastante” personal de la UITSL. Según explicó, esto multiplica el trabajo de los abogados y abogadas “porque lo que no hace una secretaria o paralegal lo tenemos que hacer nosotros. Hay una responsabilidad que tenemos que cumplir; una responsabilidad ética ante los clientes y el tribunal”. 

Otras de las razones del paro eran la doble carga de trabajo y el descalabro administrativo. López Gay señaló que la gerencia ha demostrado en todo este tiempo incapacidad para administrar la corporación. Esto ha tenido como consecuencia la carencia de personal, que provoca que los abogados tengan menos tiempo para hacer el trabajo legal que les corresponde.

“En algunos centros la proporción de secretarias para apoyar el trabajo de los abogados es ridícula, a veces hay 3, 4 y hasta 5 abogados por cada secretaria. La presión es grande”. 

Al igual que Ortiz, López Gay, criticó el gasto de “mucho dinero” en la representación legal para la negociación colectiva. 

Ortiz, señaló que cuando la actual directora ejecutiva, la licenciada Hadassa Santini Colberg, comenzó en el 2015 lo primero que hizo fue cesantear 32 trabajadoras, la mayoría secretarias. 

“Esas plazas las eliminó y esas 32 todavía están buscando justicia en el negociado de arbitraje. Después de eso empezó a empujar a las que quedaron, dándole doble tarea para que se fueran. Muchas se fueron. Las que quedan ahora tienen el doble o el triple de trabajo que tenían en o antes de 2015 y para colmo les quieren quitar los beneficios”. 

López Gay destacó la desproporción de secretarias en las oficinas. Mencionó que “a veces, hay 2, 3 y hasta 5 abogados por secretaria”.

Otro problema, añadió Ortiz, son los contratos de agencias temporeras “en muchos de los centros haciendo trabajos de mi unidad” cada vez que alguien se va y cierran esa plaza.

“Servicios Legales dista mucho de lo que fue en el pasado y es la primera vez que nos estamos topando con un patrono que se ve que su fin es terminar las dos uniones y que quiere convertir esto como una empresa privada. Me imagino que será todo el mundo por contrato o algo así”, lamentó Ortiz.