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Se fue otro ocho de marzo bajo el imperio

Por Liliana García Arroyo

Especial para CLARIDAD

Fuiste la Consuelo de Juan y el consuelo 

de los luchadores patrióticos en momentos difíciles,

Pero no el consuelo tradicional que se traduce en resignación 

sino aquel que profundiza la conciencia, aumenta la comprensión 

y fortalece el espíritu para luchar aún más contra la adversidad”.

Filiberto Ojeda Ríos

“Consuelo”

En Rojo, CLARIDAD, 21 al 27 de julio de 1989.

Se fue marzo y con él se fue otro ocho de marzo con Puerto Rico bajo la  bota imperial. 

Han pasado ciento nueve años desde que mujeres socialistas como Clara Zetkin impulsaran el ocho de marzo como día internacional de la mujer en una conferencia socialista en Copenhagen, Dinamarca. La fecha seleccionada honra a las trabajadoras textiles en la Ciudad de Nueva York quienes perecieron en un fuego el 8 de marzo del 1908 del cual no pudieron escapar debido a que sus patronos las habían encerrado para evitar que salieran en horas laborables. Aquí no hemos muerto de esa forma pero el poder que los patronos van ejerciendo sobre la clase trabajadora podría en un futuro no lejano llegar a extremos parecidos. Para ver si se trata de una aprehensión sin fundamento es útil enfocar algunos hechos que alrededor de estos asuntos se han evidenciado en Estados Unidos, el cual nos provee el juego de espejos.

Uno de los acontecimientos más emblemáticos del imperio es precisamente el debate del caso Yovino vs Rizo que se encuentra ante el Noveno Circuito del sistema de cortes de Estados Unidos. Este caso parece no haberse discutido en Puerto Rico sin embargo debido a nuestra situación colonial tanto su desarrollo como su resolución final van a tener un eco contundente sobre nuestra clase trabajadora muy en particular sobre la mujer trabajadora. Aileen Rizo es una consultora de matemáticas para la oficina de educación en el condado de Fresno en California. Poco después de comenzar en ese trabajo se enteró que un colega recién llegado para un trabajo similar obtuvo una clasificación en la escala de empleo de nueve mientras que a Rizo solamente le habían adjudicado uno en esa escala hasta diez. Rizo tenia antigüedad sobre dicho colega. Sus patronos indicaron que el historial de sueldos era lo que se tomaba en cuenta.  Rizo interpuso una demanda bajo la ley de igual paga  (Equal Pay Act). La corte de apelaciones inicialmente le falló en contra pero luego bajo una reconsideración del panel completo la decisión le fue favorable por un voto.   Desafortunadamente el juez Reinhart, quien fue uno de los votos positivos,  falleció antes de la reunión final del panel. Los patronos apelaron a la Corte Suprema tanto la interpretación de la ley de igual paga como el voto de Reinhart. El Supremo dio la razón a los patronos en la alegación de dicho voto. El proceso ahora comienza de nuevo en el Noveno Circuito una vez se tenga el panel completo con un nuevo juez. Si Trump logra maniobrar para nombrar un juez neoliberal y con ideas machistas, la situación puede tornarse muy difícil. Mientras tanto Rizzo continúa en desventaja abismal ante su colega masculino. El historial discriminatorio de esta práctica de asignar sueldos por historial de salarios se ensaña  en contra de la mujer por la historia de disparidad de paga por razón de sexo pero no hay duda que si se aplicara a trabajadores del mismo sexo seguiría siendo siendo aberrante. 

Los derechos de la clase trabajadora no es el único ámbito de lucha en que se han manifestado las mujeres en Estados Unidos con el fin de lograr una mejor sociedad o más bien la humanización urgente que necesita esa nación como sociedad. Una de estas manifestaciones trata de la lucha política enfrentando las garras con que ha logrado penetrar el capital sionista en la política de Estados Unidos ya no solamente externa sino doméstica. Los que han seguido el  revuelo que causaron las manifestaciones de una de las dos  primeras representantes musulmanas  llegadas al Congreso,  la joven Ilhan Omar, confrontado al “lobby” judío en Estados Unidos, quizás no saben que hubo un antecedente en el pasado cercano. Se trata de la reconocida activista afroamericana e ícono de las décadas del 1960 y 1970, Angela Davis, quien iba  a recibir un premio en enero de manos del Birmingham Civil Rights Institute por su trayectoria en defensa de los derechos humanos. El instituto le retiró el premio ante presiones de  sionistas y de miembros del Birmingham Holocaust Education Center los cuales enviaron una carta tildando a Davis de antisemita por su apoyo a Palestina y a la campaña de  boicot del comercio con Israel. Sin embargo, algunas semanas después el instituto le restituyó el premio. Y es esa restitución lo que debe llamarnos la atención.

La empleada del instituto, Andrea Taylor, le confesó a la periodista Amy Goodman que no todos los miembros de la junta conocían de la decisión de revocar el premio. Más significativo aún, fue a través de las redes sociales que  comenzaron las críticas a la concesión del premio a Davis. Luego del instituto revocar el premio y saberse la noticia, los reclamos para que se restaurara fueron tan numerosos que el instituto reinstituyó el premio. Davis, sin embargo, aún no ha decidido si lo va a aceptar. La presión de los grupos sionistas palideció ante el reclamo popular. Los grupos con poder han dado un  uso a las redes que las han  convertido en un espejo distorsionante en donde la percepción de masividad se construye en pocas horas. Davis no tan sólo puso en pausa su decisión con respecto al premio sino que puso nuevamente en claro la diferencia entre los términos sionista y judío y también aclaró el término antisemita. Sionistas son los que abogan por el Gran Sion, es decir, grandes extensiones del Medio Oriente, el cual creen debe pertenecer a los judíos y por tanto se debe arrebatar a sus dueños a la fuerza. Es un objetivo político y racista ya que es un aparteid  y no todos los judíos lo apoyan. Todo capital que de una u otra forma va dirigido a ese proyecto para fines nuestros es capital sionista. Lo que Davis parecía decir lo interpretamos como un  “Basta ya” de ese chantaje de que aquella persona que no  apoye el genocidio de Israel sobre Palestina se le tilde de antisemita. El término semita fue utilizado por primera vez hacia finales del siglo XVIII, para referirse a pueblos citados en la Biblia, descendientes de Sem, hijo primogénito de Noé. El término semita, desde entonces, hace referencia a los pueblos de lengua semítica. Las poblaciones actuales que tienen lenguas semíticas son los árabes y los judíos. Así que es un disparate hablar de antisemitismo cuando ambos grupos están incluidos. A los que la gente con conciencia se opone es al Gran Sion y esto no debiera necesitar explicación. 

La lucha por una política migratoria responsable y humanitaria en Estados Unidos también dio en marzo un salto cualitativo tras la sentencia de un juez federal en Nueva York  a la activista estadounidense nacida en el Congo, Therese Patricia Okoumou.  Esta  acaba de ser sentenciada a una pena de cinco años de sentencia suspendida por haber entrado a propiedad del gobierno de Estados Unidos para hacer sentir sus reclamos de que no se separen las familias migrantes mientras esperan la disposición de sus casos.  En un periodo de menos de un año hizo desobediencia civil dos veces en la Torre Eiffel en Paris, en la Estatua de la Libertad de Nueva York y en el edificio de oficinas administrativas de la organización Southwest Key, en Austin, Texas, dedicada a  centros de detención de niños migrantes  sin sus padres.  Este último acto le valió arresto domiciliario desde febrero hasta el 19 de marzo cuando recibió su sentencia. El espejo se empaña en este caso y no permite que nos miremos dado el “privilegio” que representa a los puertorriqueños el viaje sin restricciones formales a los Estados Unidos. Sin embargo un paño rapidito puede aclarar la imagen. Los cerca de ocho billones para levantar el muro de la infamia en la frontera de Mexico que Trump ha exigido salen precisamente del mismo presupuesto para emergencias que se sustraen de partidas que bien podría allegarse a los fondos para la recuperación del desastre que fue para nosotros el huracán María y a lugares en Estados Unidos que han sufrido calamidades de fenómenos. 

Al inicio mencionamos a Clara Zetkin quien provee un espejo que no se empaña a pesar del tiempo. Se educó para ser maestra y provino de un hogar con un padre que fue maestro escolar. La tradición de lucha de los maestros y maestras en nuestro país la ha tomado el magisterio sin distingo de edad pero ha recaído en estos momentos el peso de esa lucha en una joven maestra de educación especial, precisamente educadora de ese sector de la niñez más apabullado por la normativa neoliberal. La joven maestra Elimar Chardón Sierra envió mensajes de frustración e indignación a la desconocida hasta hace poco para nosotros, Jueza Swain, quien facultada por el ordenamiento colonial que nos impone Estados Unidos hace decisiones sobre las vidas de todos nosotros y nosotras y ejecuta el plan maquiavélico neoliberal que sus jefes del norte le inculcaron.  Esto se evidencia en su decisión completamente prejuiciada a favor de los bonistas de COFINA y en contra del pueblo. Esta acción de protesta le valió a Elimar varios días de detención en la  cárcel de Estados Unidos ubicada en Guaynabo. Junto a Nina Droz, hoy encarcelada, Elimar ha tomado sobre sus hombros la tarea generacional de enfrentar las causas fundamentales que  amenazan a su pueblo y su propio futuro. Ellas a su vez junto a Ana Belén Montes, encarcelada ya por dieciocho años, conforman un trio de mujeres puertorriqueñas valientes, de generaciones sucesivas, encarnando luchas que sin hacer mucho esfuerzo se logra discernir el punto de confluencia en las causas de cada una: la rapiña del imperio de Estados Unidos. 

«Cada generación dentro de una relativa opacidad tiene que descubrir su misión, cumplirla o traicionarla.» Esta cita emblemática de Franz Fanon obliga a ver otra vertiente. Para cada generación debe existir un consuelo por aquella misión que se dejó inconclusa o que sencillamente nunca se abordó.  Ese consuelo debe ir investido de fortaleza con el objetivo de continuar la lucha o para comenzarla, que es precisamente el consuelo que emanó de Consuelo Lee para todos los luchadores y que la cita de epígrafe destaca en la despedida póstuma que escribe Filiberto Ojeda a Consuelo Lee, quien acababa de fallecer. Lo que para mi generación, mayor en edad a  la de Nina y Elimar, encierra ese objetivo, es precisamente lo que a continuación le expresa Filiberto Ojeda a Consuelo Lee aludiendo también al compañero de vida de Consuelo Lee también fallecido, Juan Antonio Corretjer: “Mi abrazo último; fuerte, firme, abrazo Machetero, abrazo de puertorriqueños libres, como libre será la patria, nuestra patria, la tuya, la de él.”

La autora es sicóloga. Comentarios a: unasolalira2@gmail.com

¿Por qué tienen tanto miedo de Lula libre?

Por Luiz Inácio Lula da Silva

Hace un año que estoy preso injustamente, acusado y condenado por un crimen que nunca existió. Cada día que pasé aquí hizo aumentar mi indignación, pero mantengo la fe en un juicio justo en que la verdad va a prevalecer. Puedo dormir con la conciencia tranquila de mi inocencia. Dudo que tengan sueño leve los que me condenaron en una farsa judicial.

Lo que más me angustia, sin embargo, es lo que pasa con Brasil y el sufrimiento de nuestro pueblo. Para imponer un juicio de excepción, rompieron los límites de la ley y de la Constitución, debilitando la democracia. Los derechos del pueblo y de la ciudadanía han sido revocados, mientras imponen el recorte de los salarios, la precarización del empleo y el alza del costo de vida. Entregamos la soberanía nacional, nuestras riquezas, nuestras empresas y hasta nuestro territorio para satisfacer intereses extranjeros.

Hoy, está claro que mi condena fue parte de un movimiento político a partir de la reelección de la presidenta Dilma Rousseff en 2014. Derrotada en las urnas por cuarta vez consecutiva, la oposición eligió el camino del golpe para volver al poder, retomando el vicio autoritario de las clases dominantes brasileñas.

El golpe del impeachment sin crimen de responsabilidad fue contra el modelo de desarrollo con inclusión social que el país venía construyendo desde 2003. En 12 años, creamos 20 millones de empleos, sacamos a 32 millones de personas de la miseria, multiplicamos el PIB por cinco. Abrimos la universidad para millones de excluidos. Vencimos el hambre.

Aquel modelo era y es intolerable para una capa privilegiada y preconcebida de la sociedad. Ha herido poderosos intereses económicos fuera del país. Mientras el Pre-sal despertó la codicia de las petroleras extranjeras, empresas brasileñas pasaron a disputar mercados con exportadores tradicionales de otros países.

El impeachment vino para traer de vuelta el neoliberalismo, en versión aún más radical. Para ello, sabotearon los esfuerzos del gobierno de Rousseff para enfrentar la crisis económica y corregir sus propios errores. Se hundió el país en un colapso fiscal y en una recesión que aún perdura. Prometieron que bastaba con sacar al PT del gobierno para que los problemas del país se acabaran.

El pueblo pronto percibió que había sido engañado. El desempleo aumentó, los programas sociales fueron vaciados, escuelas y hospitales perdieron dinero. Una política suicida implantada por Petrobras hizo el precio del gas de cocina prohibitivo para los pobres y llevó a la paralización de los camioneros. Quieren acabar con la jubilación de los ancianos y de los trabajadores rurales.

En las caravanas por el país, vi en los ojos de nuestra gente la esperanza y el deseo de retomar aquel modelo que empezó a corregir las desigualdades y dio oportunidades a quienes nunca las tuvieron. Ya a principios de 2018 las encuestas señalaban que yo vencería las elecciones en primera vuelta.

Era necesario impedir mi candidatura a toda costa. La Lava Jato, que fue telón de fondo en el golpe del impeachment, atropelló plazos y prerrogativas de la defensa para condenarme antes de las elecciones. Habían grabado ilegalmente mis conversaciones, los teléfonos de mis abogados y hasta el de la presidenta de la República. He sido objeto de una conducción coercitiva ilegal, verdadero secuestro. Me volcaron mi casa, voltearon mi colchón, tomaron celulares y hasta tablets de mis nietos.

Nada han encontrado para incriminarme: ni conversaciones de bandidos, ni maletas de dinero, ni cuentas en el exterior. A pesar de todo, fui condenado en un plazo récord, por Sergio Moro y el TRF-4, por “actos indeterminados” sin que encontraran ninguna conexión entre el apartamento que nunca fue mío y supuestos desvíos de Petrobras. El Supremo me negó una justa petición de habeas corpus, bajo presión de los medios, del mercado y hasta de las Fuerzas Armadas, como confirmó recientemente Jair Bolsonaro, el mayor beneficiario de aquella persecución.

Mi candidatura fue prohibida contrariando la ley electoral, la jurisprudencia y una determinación del Comité de Derechos Humanos de la ONU para garantizar mis derechos políticos. Y, aún así, nuestro candidato Fernando Haddad tuvo expresivas votaciones y sólo fue derrotado por la industria de mentiras de Bolsonaro en las redes sociales, financiada por una caja 2 hasta con dinero extranjero, según la prensa.

Los más renombrados juristas de Brasil y de otros países consideran absurda mi condena y apuntan a la parcialidad de Sergio Moro, confirmada en la práctica cuando aceptó ser ministro de Justicia del presidente que él ayudó a elegir con mi condena. Todo lo que quiero es que apunte una prueba siquiera contra mí.

¿Por qué tienen tanto miedo de Lula libre, si ya alcanzaron el objetivo que era impedir mi elección, si no hay nada que sostenga esa prisión? En realidad, lo que temen es a la organización del pueblo que se identifica con nuestro proyecto de país. Temen tener que reconocer las arbitrariedades que cometieron para elegir a un presidente incapaz y que nos llena de vergüenza.

Ellos saben que mi liberación es parte importante de la reanudación de la democracia en Brasil. Pero son incapaces de convivir con el proceso democrático.

Reproducido de Cubadebate

Artículo publicado en  Folha de S.Paulo / Traducción de Cubadebate

 

La Gran Marcha del Retorno es el grito de los palestinos pidiendo justicia

Por Ramzy Baroud

Las protestas de la Gran Marcha del Retorno, que se iniciaron el 30 de marzo del año pasado en Gaza, tienen como objetivo poner fin al asfixiante asedio israelí e implementar el derecho al retorno de los refugiados palestinos que fueron expulsados ​​de sus hogares y ciudades en la histórica Palestina hace setenta años. 

Pero las protestas entrañan mucho más que unas cuantas demandas, teniendo especialmente en cuenta el alto coste humano que llevan aparejado. Según el Ministerio de Salud de Gaza, han muerto más de 250 personas y 6.500 han resultado heridas, entre ellas niños, médicos y periodistas. 

Aparte de las “cometas incendiarias”, que los medios han cubierto de manera desproporcionada, y de los jóvenes que cortan simbólicamente las vallas metálicas que llevan muchos años enjaulándoles, las marchas han sido en gran medida no violentas. A pesar de ello, Israel ha asesinado y mutilado con impunidad a los manifestantes. 

Una comisión de investigación de derechos humanos de la ONU descubrió el mes pasado que Israel ha podido cometer crímenes de guerra al haber matado a 189 palestinos en el período comprendido entre el 30 de marzo y el 31 de diciembre. La investigación encontró “fundamentos razonables para creer que francotiradores israelíes dispararon contra niños, médicos y periodistas a pesar de que se les reconocía claramente como tales”, concluyeron los investigadores. 

Sin embargo, muchos en los medios de comunicación siguen aún sin entender lo que realmente significa para los palestinos la Gran Marcha del Retorno. Un informe publicado por el Washington Post, con un título bastante cínico, intentaba ofrecer una respuesta. El artículo “Los habitantes de Gaza han pagado con su sangre un año de protestas. Muchos se preguntan ahora para qué ha servido” citaba de forma selectiva a los palestinos heridos que, supuestamente, sienten que su sacrificio fue en vano. Además de proporcionar al ejército israelí una plataforma para culpar a Hamas por las marchas que se suceden ya desde hace un año, el largo informe terminaba con estas dos citas: La Marcha del Retorno “no ha conseguido nada”, según uno de los palestinos heridos. Y, “lo único positivo que puedo encontrar es que hizo que la gente prestara atención”, dijo otro. 

Si el Washington Post prestara también atención, se habría dado cuenta de que el estado de ánimo entre los palestinos no es ni cínico ni desesperado. El Post debería haberse preguntado: Si la marcha no ha “logrado nada”, ¿por qué los habitantes de Gaza prosiguen con sus protestas y por qué no se ha deteriorado el carácter popular e inclusivo de la marcha? 

Sabrin Al-Najjar, la madre de la joven médica palestina Razan, asesinada por un disparo mortal del ejército israelí mientras intentaba ayudar a los manifestantes heridos, escribió en el Independent la semana pasada: “El derecho al retorno es más que una posición política, más que un principio: arropado en él, y reflejado en la literatura, el arte y la música, está la esencia de lo que significa ser palestino. Está en nuestra sangre”. 

En efecto, ¿qué es la Gran Marcha del Retorno sino un pueblo que intenta reclamar su papel y ser reconocido y escuchado en su lucha por la liberación de Palestina? 

Lo que está bastante ausente en la discusión sobre Gaza es la psicología colectiva detrás de este tipo de movilización, y por qué es esencial para cientos de miles de personas asediadas redescubrir su poder y entender su verdadera posición, no como víctimas desventuradas, sino como agentes de cambio en su sociedad. 

Una lectura estrecha, o tergiversada, de la Gran Marcha del Retorno dice mucho sobre la subestimación general del papel del pueblo palestino en su lucha por la libertad, la justicia y la liberación nacional. 

La historia de Palestina es la historia del pueblo palestino porque es víctima de la opresión y el principal canal de resistencia desde que se inició la Nakba: la creación de Israel sobre las ruinas de los pueblos y aldeas palestinos en 1948. Si los palestinos no hubieran resistido, su historia habría concluido entonces y habrían desaparecido. 

Quienes amonestan a la resistencia palestina o, como el Post, no comprenden el valor subyacente del movimiento popular y sus sacrificios, tienen un escaso discernimiento de las ramificaciones psicológicas de la resistencia: el sentido de poder colectivo y la esperanza que se extiende entre la gente. Jean-Paul Sartre, en su introducción a “Los condenados de la tierra” de Frantz Fanon, describe la resistencia de la misma forma que Fanon reivindicó apasionadamente: un proceso mediante el cual “una persona se recrea a sí misma”. 

Los palestinos llevan setenta años embarcados en ese viaje de recreación del yo. Han resistido, y su resistencia, en todas sus formas, ha moldeado un sentido de unidad colectiva a pesar de las numerosas divisiones erigidas entre el pueblo. La Gran Marcha del Retorno es la última manifestación de la actual resistencia palestina. 

Es obvio que las interpretaciones elitistas de Palestina han fracasado: Oslo demostró ser un ejercicio inútil de clichés vacíos destinado a sostener el dominio político estadounidense en Palestina, así como en el resto de Oriente Medio. La firma del Acuerdo de Oslo I en 1993 hizo añicos la relativa cohesión del discurso palestino, debilitando y dividiendo al pueblo palestino. 

En la narrativa sionista israelí se representa a los palestinos como lunáticos a la deriva, un inconveniente que entorpece el camino del progreso: una descripción que define por lo general la relación entre cada potencia colonial occidental y los nativos colonizados que resisten. 

En algunos círculos políticos y académicos israelíes, los palestinos “existían” simplemente para ser “erradicados”, para hacer sitio a un pueblo diferente y más merecedor. Desde la perspectiva sionista, la “existencia” de los nativos está destinada a ser temporal. “Debemos expulsar a los árabes y tomar su lugar”, escribió el padre fundador de Israel, David Ben Gurion. 

El hecho de asignar al pueblo palestino el rol de conjunto de seres dislocados, desheredados y nómadas, sin tener en cuenta las implicaciones éticas y políticas de tal percepción, facilita presentar perversamente a los palestinos como un colectivo dócil y sumiso. 

Por lo tanto, es imperativo que desarrollemos una comprensión más clara de todos los significados existentes tras la Gran Marcha del Retorno. Cientos de miles de palestinos en Gaza no arriesgaron su vida ni sus extremidades a lo largo de este último año solo porque necesitaban medicamentos urgentes y suministros de alimentos. Lo hicieron porque asumen su centralidad en su lucha. Sus protestas son una declaración colectiva, un grito de justicia, una recuperación definitiva de su narrativa como pueblo todavía en pie, todavía poderoso y todavía esperanzado después de 70 años de Nakba, 50 años de ocupación militar y 12 años de asedio implacable. 

El autor es periodista, escritor y director de The Palestine Chronicle. Su último libro es The Last Earth: A Palestinian Story (Pluto Press, Londres, 2018). Baroud es doctor en Estudios Palestinos por la Universidad de Exeter y profesor no residente del Orfalea Center for Global and International Studies, Universidad de Santa Barbara, California.

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández. Reproducido de www.rebelion.org

Aplazan vista contra Alberto de Jesús (Tito Kayak)

CLARIDAD

gvazquez@claridadpuertorico.com 

El caso en contra del activista ambiental Alberto de Jesús Mercado, (Tito Kayak), por presuntamente apropiarse de unas llaves en el campamento contra las cenizas de carbón en Peñuelas continuará el próximo lunes, 15 de abril. 

Sin embargo, el pasado jueves la vista judicial se detuvo luego de que los fiscales fueran al Tribunal Apelativo reclamando que había gente en el público en apoyo al líder y activista con camisas que decían “No a las cenizas de carbón”. Tras un receso de una hora y como era de esperarse el Apelativo no respondió. 

Ese día los abogados del activista interrogarían a los testigos de fiscalía, el teniente Fernández y el policía Milton Feliciano, pero al Apelativo no emitir una respuesta el caso se detuvo por lo que no se pudo realizar el contra interrogatorio. La defensa de De Jesús Mercado, llevará al Tribunal Supremo el asunto de las camisas, explicó el líder del campamento Jimmy Borrero. 

Borrero, alegó que al igual que en tantas ocasiones se trata de otro caso fabricado que busca criminalizar la lucha por los derechos y la salud del pueblo. 

Tras dos años en los tribunales, los hechos por los que se le acusa a De Jesús Marrero ocurrieron el 3 de agosto de 2017 a eso de las 3:00 am. Ese mismo día las llaves fueron entregadas en el cuartel municipal en horas de la tarde. 

El Teniente –según Borrero– dijo “que el vio que levantaron la tapa del generador y lo apagaron, pero reconoció ante el jurado que no vio a Tito llevarse la llave”. 

Sin embargo, del acusado salir culpable tendría que enfrentar 10 años de cárcel sin posibilidad de probatoria.

El proceso judicial se continuará el lunes 15 de abril en el Tribunal de Primera Instancia en Ponce en la sala 501 a la 1:30p.m. El juicio por jurado lo preside el juez Miguel Cordero González. 

Muere Laura Albizu-Campos Meneses

M

La Junta Directiva y el Colectivo de CLARIDAD envia un abrazo solidario a la familia la de sangre y la extendida ante de la muerte de la compañera Laura Albizu Campos Meneses. 

Reproducimos el comunicado de prensa emitido por el Partido Nacionalista de Puerto Rico

«En la mañana del pasado miércoles 3 de abril falleció en Lima, Perú, Laura Esperanza Albizu-Campos Meneses. 

Laura fue una mujer comprometida con la independencia de Puerto Rico y la libertad de todos los pueblos del mundo. Estuvo al lado de los desamparados y levantó su voz por los oprimidos. Luchó activamente por la paz mundial y la libertad de los pueblos, especialmente de Puerto Rico, desde el Secretariado General del Movimiento Peruano por la Paz, cargo que desempeñó durante muchos años. Viajó alrededor del mundo con el mensaje del derecho de la nación puertorriqueña a su independencia y soberanía. Fue una defensora incansable de la lucha libertaria puertorriqueña. 

Nunca desfalleció en su empeño por ver libre a su Patria. Fue solidaria con todas las causas justas del mundo. Amó a Cuba y fue una gran amiga de la revolución cubana. Su hogar en Lima lo fue de todos los luchadores y perseguidos políticos latinoamericanos, centroamericanos, caribeños, palestinos, saharauis y tantos otros más, quienes siempre encontraron refugio en él. Fue una mujer valiente. 

Sencilla y modesta, hizo de la amistad un ejercicio cotidiano. Fue miembro del Partido Nacionalista de Puerto Rico y su Secretaria de Relaciones Exteriores por muchos años. En 1988 representó a Puerto Rico en el Tribunal Antiimperialista de Nuestra América que sesionó en Trípoli, Libia, presidido por el ex Canciller guatemalteco Guillermo Toriello Garrido donde se enjuició al entonces presidente estadounidense Ronald Reagan. Sus restos serán cremados y sus cenizas serán trasladadas a Puerto Rico donde se depositarán en la tumba de la familia Albizu-Campos Meneses en el Cementerio Santa María Magdalena de Pazzis en el Viejo San Juan, junto a su padre Pedro Albizu Campos y su hermano mayor, Pedro Albizu.»